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CÍRCULO DE POESÍA

 

Foja de poesía No.063: Francisco de Asís Fernández

19 Ago 2009

Francisco de Asís Fernández

De sólida trayectoria, presentamos un panorama de la poesía de Francisco de Asís Fernández, nacido en el año de 1945, en un lugar santificado por la poesía: Granada, Nicaragua.

 

 

 

 

Una garza blanca enamorada

 

En el milagro de la vida

una garza blanca enamorada

danza sola en una inmensa costa vacía.

Baila en los escombros  de unos ramilletes  de heliotropos

y su música le viene de un mar roto,

de  no encontrar nunca lo que busco siempre,

de la  luna sobre su pecho,

y yo la oigo  gemir en lo profundo de la noche.

No puedo ver mas allá de la majestad de su camisón de plumas

y  no puedo confiar en ninguno de mis pensamientos

cuando veo que exhala  flores y romanzas por su pico.

Allí está  la danza  de esta pájara salvaje entre el mar, el laurel y el lirio,

Y siento que soy un carbonero sin sueños y sin tren para partir

que ama con rosas de carbón.

Veo la danza de la garza, sumergido en una marea de emociones

y mi corazón late como un forastero aterrado por la libertad,

que reconoce que su alma es inmadura y omisa lejos de la podredumbre

y no tiene palabras místicas  tatuadas en su cuerpo.

 

Granada 1 de Enero del 2009

 
 
 
 
 
Mis poemas son unas miserables bestezuelas
 
                                                                      Para Orlando Sobalvarro

                                                                                                                       
Mis poemas son unas miserables bestezuelas 

que han arruinado mi vida con una cadena perpetua.

Me rompen y no puedo recoger mis pedazos.

Hacen que mi corazón sea un pozo cavado con martillo,

me ponen el viento a mi espalda,

me obsequian  su ojo sangre y el clavel de sus labios

y riman lo que me dan y lo que me quitan.

Mis poemas han hecho que mi corazón no sea confiable ni culpable

y que mi ambición sea mas débil que mi esperanza,

que mi razón sea una película velada

que esta de acuerdo con no estar de acuerdo;

que demonios imperfectos  derramen sobre mí su sangre falsa

y que busque respuestas y solo encuentre preguntas.

Sin embargo, también por esas miserables bestezuelas

no he amado a nadie que no mereciera ser amada

y han empujado mi mano para lanzarles rosas,  agua de lluvia,

 letras de molde y corcheas estrujadas.

Pero creo que me quitan más de lo que me dan,

porque cuando mi cabeza está bien mi corazón está mal

y cuando mi corazón está bien me convierto en un viejo actor loco

 que defiende Camelót con una espada de cartón

y  me sale la Virgen en bicicleta

y no duermo ni de día ni de noche haciendo flores de humo

como un adicto a la agonía.

Entonces las miserables bestezuelas

vienen como manchas de tinta de un espíritu agotado

para meterme poemas ásperos en los bolsillos

y encuentro que es fácil mentirme a mí mismo

y se me borran las casitas de las estrellas en el cielo.

 

Granada, 14 de Febrero del 2009

 

 

 

 

Millares de mujeres jóvenes en el mundo

 

Millares de mujeres jóvenes en el mundo

día a día salen al bullicio de las calles para ser felices,

para que el aire interior de sus colmenas no las asfixie.

Ellas pisan demasiadas mariposas en los tejados

y comen frutas de cristal y caballos y bestias y luceros salvajes

y hacen un acuerdo con la vida sin saber quien pone el precio.

Para sufrir hay que desear. Para no sufrir no hay que desear.

Yo las siento salir a esas pájaras felices  cuando casi es la mañana.

Siento su aroma cuando se desprenden de las angustias,

de los llantos e insomnios

que hacen la albañilería de sus casas como una piel viva,

cuando sueño que una de esas bellezas desinhibidas

va a enamorarse de mis versos,

que ellas y yo no vamos a quedar en las márgenes opuestas del río,

que los ríos de ellas y el mío nos caen del cielo con torbellinos

 y fluyen del infierno y no llegan al mar,

y que nunca es tarde para subvertir la inocencia

de este monje florista enamorado que soy

para dejarlas entrar a debajo de mi piel por una puerta secreta de urgencias

aunque pase el resto de mi vida en duelo y luto de mi, o resucite.

 

Granada, 21 de Marzo del 2009

 
 
 
 
 
La poesía
 
                                                                                      A Gloria Gabuardi.
 
Cuando me hablas y desatas flores de tu boca.
 
Cuando respiras y exhalas jazmines como una ave del paraíso.
Cuando ocultas la realidad en la magia de tus manos.
Cuando eres un pájaro que canta la misma canción en el espacio.
Cuando la luna en el fondo de una botella abre la oscuridad.
Cuando la noche es un desierto azul minado de estrellas.
Cuando huyo de ti y corro tras de ti.
Cuando leo tu piel y es inútil la tristeza.
Cuando eres mi amante en un nido de colibrí.

Cuando descubro la seducción de tu diadema de diamantes.

Cuando la confesión sana mi alma.

Cuando mi amor llena la ciudad de señas y secretos.

Cuando el  éxtasis me venda las heridas y me roba la muerte.

Cuando tus ojos desamparan la luz del día.

Cuando beso tus pétalos y mi piedad se estremece.

Cuando quiero dejar letras de lo que soy

para que la gente diga mi nombre junto al tuyo.

Cuando tu sombra sitia el desastre de las virtudes.

Cuando la riqueza de mi amor pasa un camello por la aguja.

Cuando puedo meter el mar en un hueco de arena.

Cuando la lluvia asciende y moja las osas del cielo.

Cuando me arrebatas la esperanza.

 

 

 

 

Y lloro, así como llora un enamorado cuando traiciona

 

¿De dónde viene esta basura que la marea  trae a mi playa?

Hay que meterla debajo de mis poemas.

Yo correteaba ranas y luciérnagas en el jardín

para encaramarlas en el cielo de la noche

y ahora tengo que gritar para que se despierten mis sueños.

Mis sueños  permanecen dormidos

desde que cambiaron la música y la letra de mis canciones

y el descaro y  la mentira desentonan mi melodía.

Ahora no se si el amor es un pretexto de mi poesía

para dejar que se esfume el mundo que soñé.

A mi edad es inútil repetir : sueña tanto/tanto sueña.

Ahora toco la guitarra para bailar mis tristezas,

para leerme el tarot con cuerdas reventadas.

Ahora solo el amor de las mujeres es mi alimento

y  mi  profesión es buscar y no encontrar.

Ahora solo me queda llorar

porque el mundo se deshace en mi pañuelo.

Y lloro, así como llora un enamorado cuando traiciona,

y  oigo el gemido y las últimas palabras  de mi amante

que se duerme para siempre, con una dormilona de seda azul,

y ya no entiendo lo que me dice antes de morir.

 

Granada, 6 de Abril de 2009

 

 

 

 

Cuando regresé de verme en tus ojos

  A Gloria Gabuardi.

 

Cuando regresé de verme en tus ojos

habían pasado siglos y  Babel ya estaba destruida.

Viendo tus ojos creo  el sueño de tocar el cielo con las manos,

y ahora vivo debajo de esos tejidos que hacen las hojas y las ramas

y los frutos de las arboladuras del bosque bajo el cielo.

Vivo más allá de la esperanza y más allá de la desesperanza,

fuera de la naturaleza del paraíso.

Los alimentos de mi vida son  el frio, la humedad, el moho,

lo insólito, lo onírico, la quimera, lo mágico, lo místico, lo misterioso,

lo espiritual, lo ilógico,  el tedio, la soledad,  la angustia, el silencio,

y lo intenso de la inmensidad del cielo.

Por eso soy un cobarde que le teme al amor

y le tiene pavor a la muerte.

El amor y la muerte le quitan y le devuelven el brillo a mis ojos,

me sacan el demonio del cuerpo,

me hacen regalarte  poemas absurdos como los rayos del sol y la Antártida,

me abren el olfato para sentir el olor animal de tu piel

y me hacen generoso para obsequiarte flores amarillas y un rio sin cauce.

Yo te amo y por eso el mundo no desaparece cuando cierro mis ojos.

 

 

Pero si yo no te amara el mundo se abrumaría despacito

y  yo no seria nadie en la soledad del cielo,

y no desenterraría las palabras que siembro con aullidos

y solo tendría la impureza brutal de este mundo

que lanza la poesía como un cadáver al mar

para desposar la crueldad con la envidia.

 

Granada 14 de abril de 2009.

 

 

 

 

 

Una lucha para deshojar un jardín de margaritas

 

¿El suicidio, el azar , el amor o la locura?

Los románticos soñamos mucho y hacemos poco.

Soltamos y ponemos a correr la imaginación entre el pecho y la espalda

y  somos devorados por la soledad en borracheras y delirios.

Las penas, las alegrías, el miedo, la esperanza

giran en nuestro alrededor con belleza entristecida.

Nos dan la rosa y el clavel

dentro  de las paredes ásperas que tiene la soledad.

Un romántico no tiene el corazón de un hombre ordinario

ni es mordido por una víbora  de segunda mano.

Los románticos olfateamos el rastro de las migajas de la belleza,

estámos atados y amarrados a la belleza como el mundo al crimen.

Vivimos el amor como que si lo hubiéramos vivido,

vivímos su leyenda como una loba con las fauces llenas de su sangre.

No somos seres comunes y corrientes.

Queremos conocer el mundo y cambiamos de ciudad sin movernos de sitio,

amanecemos  con guitarras, cuerdas de violín y mujeres con panderetas,

besamos pezones embadurnados de letras con rimas

que hablan de rios de un bosque salvaje

que junta el amanecer con el miedo de la noche.

Esta  amaneciendo y el mundo va a cambiar para que todo siga igual,

para  que volvamos a construir y desbaratar romances

y aullemos frente a la luna.

Es que tenemos una lucha a muerte en nuestros corazones

entre  el optimismo y el pesimismo, entre el me quiere y el no me quiere.

Una lucha para deshojar un jardín de margaritas.

Nosotros buscamos en los basureros los desperdicios del alma

y  los lavamos y los secamos en los tendederos de los circos

y nuestras penas se ven como animales disecados

pintados con los colores de los pintores impresionistas.

Los poetas románticos hacemos reuniones para contagiarnos el pesimismo,

para  discutir si somos el ser o la nada, si la nada es el fin de la historia,

o si con la muerte llegamos al fin de lo inútil.

Todos llegamos a esas reuniones en harapos y con muchas cicatrices.

Pero hay quienes llegan ciegos o sordos o con heridas recientes

que se hicieron contra los peñascos del mar

o en el sol calcinante  en los dias áridos del desierto

o en los refugios de tunantes embriagados de cielo.

Y hay quienes llegan y no se hartan de insultar

a los que se comen y gastan la belleza que nosotros producimos,

a los que no conocen el aire que respiran.

 

Granada, 22 de Abril de 2009

 

 

 

 

El mito de Sísifo

 

Mi país se llama Sísifo y tiene 200 años de estar desesperado.

Al amanecer pregunto por las estrellas de Sísifo

y los astros me responden  que desde hace muchos siglos

se deshacen en cuarzos desperdiciados en volcanes dormidos

y que los despales inmisericordes de su verde cabellera

se ven desde el cielo como cicatrices en el cuerpo de la tierra.

Mi corazón hace que mi pulso desaparezca.

Sísifo tiene dos lados: uno hacia la luz y otro que da a la oscuridad.

Entra y sale de prisión. Es prisionero y carcelero.

Es un cuerpo despojado de todo. Esta muerto y respira.

Avanza en la neblina sin saber para dónde,

con una pesada carga que lo sangra y desgarra,

con ideas rotas, quebradas, y muertas

y con una historia que no tiene milagros.

Me dieron un Sísifo con una estrella vacía,

con un manantial seco y un jardín mudo,

que hace música a la luz de la luna

con porras y cacerolas y un balde de sapos y culebras.

 

Oigo la voz de Sísifo como si yo mi propia voz lamiera

al borde de la entrada que es el borde de la salida.

Sísifo huele a esperanza perdida.

Cuando manda cartas escribe su nombre  en la arena del mar

y  cuando hace examen de conciencia

encuentra el esplendor de sus cenizas.

 

Granada, 3 de Mayo de 2009

 

 

 

 

Los héroes de mi país

 

Cuando le presentaron la cara que tenía al salir de la guerra

en donde todo  lo vivo del país se movía por la inspiración

y la vida y la muerte se hacía y se deshacía en versos y canciones,

se dio cuenta que todos habíamos sido derrotados.

Ahora tiene años de no soñar

y  lo bello esta debajo de la basura.

Cuando por las tardes termina de ver por la ventana

dice cosas con mucha tristeza arrancándose el vendaje:

“ nací en el infierno y viví una temporada con fuegos artificiales.

La vida es del vientre al hielo

y solo vi la felicidad espiando por una cerradura.

Mi vida es una mentira y es mejor beber hasta morir.

La vida después de la guerra es una guerra demasiado larga

y  ya sólo me queda la ira por compañía.

La vida ahora es perfectamente imperfecta.

Escupo sangre y las mujeres me dan besos babeados

y   el encanto de los demonios me tiene colgado de un garfio del pasado.

Todos mis compañeros de la guerra

sentimos que salimos de una película vieja,

donde al final nos vemos entrar a un basurero.

Mi país es un cadáver con la boca llena de hormigas

y no quiero que mis hijos se conviertan en mi.

Ahora me canso y tengo hambre y las estrellas en la noche huyen de mi.

He aprendido mucho de mis errores

pero ya no me aconsejo a mi mismo.

Los héroes somos unas vacas viejas buscando curanderas sentimentales

para aliviar la cara y el cuerpo y el alma, que nos quedó como saco de boxeo.

Los héroes no podemos sustituir la tristeza con nada.

Los poetas decían que nos parecíamos a los hijos de Príamo

y que llegamos a esta tierra, perra cruel,

embarcados en un barco griego que se llamaba el Agamenón  o el Medea.

 

Ahora estamos viejos. Nuestras cabezas son unas cebollas humanas

Y siento que nuestras vidas se fueron en el desaguadero.

 

Mucho trino de canario tiene mi pelo.

Mucho vuelo de pájaros aun mueve mis manos.

Mucha vela tiene mi pecho que el viento desgarra”.

 

Granada, 17 de Mayo de 2009

 

 

 

 

La disolución de los sueños

 

Una generación traicionada es una rosa vacía.

Y ahora que me siento íngrimo como un avión en el cielo

estoy a punto de arrepentirme de todo.

De esta vida ya no puedo esperar una naranja brillante.

Y  quiero volver a empezar. Probar de nuevo.

Quiero resucitar para no equivocarme.

Quiero jugar como nunca y no quiero perder como siempre.

Quiero prometerme el futuro sin plantar heliotropos venenosos,

para que la noche se despida de mi

cuando aparezcan los primeros tímidos rayos del sol

y me hagan saber lo que hacen las estrellas cuando no brillan.

Quiero volver a la niñez. Quiero volver a intentarlo.

Un niño ve el mundo desde el lugar donde nació,

oye música y en sus oídos crecen flores extrañas.

¿De qué me sirve un corazón destrozado?

Quiero volver a empezar para no hablar con emociones vencidas

y con una pobreza que solo alcanza para tener esperanzas y sueños

(a mi la tristeza me hizo poeta

y tengo que reconocer que un mundo sin sueños

es un mundo de pájaros rencos y gritos sin sentido).

En esta vida siempre me han mentido la ira y el paraíso.

Quiero empezar de nuevo para que mi vida no sea un pueblo remoto,

una vela que alumbra con mucha sombra los destartalados  jardines colgantes de Babilonia.

Quiero oler una pequeña y delicada rosa en mis sueños ordinarios

y amarrar en un caballo de mar mi saco de miserias.

Quiero soñar que el día es luminoso y que la noche es oscura

y no tener que llorar cuando los héroes se convierten en villanos.

La tierra, el aire, el agua, el fuego, están manchados de sangre.

Quiero volver a empezar con los mismos sueños pero con otros compañeros de viaje.

A estos, cuando les cortan la cabeza siguen caminando.

Saben que para hacer lo que hacen no necesitan pensamientos.

 

Granada, 8 de Junio de 2009

 
 
 
 
Un mundo feliz
 
Si existiera un Reino mágico solo para nosotros
donde no fueramos prisioneros,
un universo inventado con acuarelas y palabras, cosquillas y frutas,

y el Sol dándose contra las paredes para iluminarlas;

un sistema sideral sin mujeres que lleven en el bolso el hacha y el amor,

un planeta en donde el hombre y la mujer

se dicen lo que nadie dice con el aroma de las palabras

y con guiños nutritivos;

un principio del mundo en donde los poetas escribamos poesía

sabiendo que vamos a morir

pero pensando en que somos eternos;

una luna con vida llena de pecados capitales  como balcones con flores

y niñas bien hormonadas haciendo sombreros con las plumas del cuervo de Poe,

con la energía salvaje de la belleza que se escucha a sí misma.

Si no hubiera nadie para oscurecer el agua

atrapado en las cañerías entre el cielo y el infierno.

Si hubiera un Reino del día que no arroje cuerpos a la noche

para que la maréa de la noche se los trague,

un Reino que no te ponga contra las cuerdas del suicida

y  que a la mujer no  le desprenda todas sus flores,

yo quisiera volver a nacer allí

para tener la luz de las estrellas inclinándose al sol,

una realidad detrás de la apariencia,

una naranja brillante

para poder esperar aunque tenga en contra a la esperanza.

Pero entre este mundo y el otro

está la enorme basura de la noche y del día,

atáda como el bien y el mal con el hilo azul de los sueños,

y yo toco su piel y puedo sentir su vida.

 

Granada, 19 de julio de 2009

 

 

 

 

Ayudaría mucho si uno pudiera volar
 
 
                                                 A Gloria Gabuardi.

                                                                                      Desde la sala de Cuidados Intensivos.

Ayudaría mucho si uno pudiera volar

cuando se empieza un encantamiento,

cuando uno cierra los ojos para abrir el mundo.

Admiro el sueño de comernos nuestros corazones

y  aderezar mis ojos con miel y hojarasca,

verte como una leñadora que conoce el peligro de mi bosque,

verme poeta escribiéndole poemas a todas las mujeres del mundo

encíma del agua de tu río y en el aire de tu sombra

y tener nuestros cuerpos como un parque de diversiones.

Si supieras que el tamaño de mi ansiedad cuando te acercas

es del tamaño de mi herida cuando te alejas.

Para empezar, en un encantamiento no necesitamos ser las estrellas

ni ser un par de extras inservibles llenos de ruido y de furia

ni alimentar el cuerpo con amargos, dulces, salados, agrios y picantes,

porque basta un agujero en la tierra lleno de corazonadas

o una herida punzante para  que la ilusión desnuda

se vista de encantamientos y de aves migratorias.

El encantamiento aparece de repente

cuando uno levanta la vista y todo ha desaparecido

o después de un desolado canto donde todo ha terminado

y solo queda el perfume de una rosa de te

con un olor que exacerba la memoria

como un rastro de un animal peligroso que tiene que huir para sobrevivir.

El encantamiento aparece y te cambia la vida para siempre

y perdemos la cabeza creyendo que el amor

es lo único imprescindible entre el cielo y la tierra

porque en toda la maldita vida hemos estado sin el.

Y entonces desaparece la zona oscura de las tinieblas

y se estremece la masa animal sometida a la razón.

Entonces la noche se vuelve inteligente,

no provoca miedos y reconoce a la gente que la habita

y el encantamiento entra por la luz de sus ojos.

Entonces la noche no tiene estaciones y sólo conoce el clima del peligro,

bendice y maldice, ampara y desampara,

y no hay nada mejor que una ventana abierta a la noche frente al cielo.

 

Ayudaría mucho que uno pudiera volar

cuando se empieza un encantamiento

para que mi noche sea dueña de lo ajeno que tienes

y la única maldad que me queda haga su nido en mi muerte

con  una canción que nunca se borre de tu memoria.

 

Granada, 29 de Julio de 2009

 

 

 

 

Eva en la palma de su mano

                                            A Gioconda Belli.

 

Mi nombre es Eva

y soy la última mujer sobre la faz de la tierra.

Destruí el mundo

y todavía no se me acaban las mentiras.

Las bombas de fósforos que iluminaron la tierra

fueron el pálido reflejo de mi lujuria.

Huelo a sangre y no se si me gusta la sangre.

Soy adicta al riesgo desde que me regalaron el dolor.

No quise perderme de nada en la vida,

atrapé estrellas con la raíz de la mandrágora

y quedé prisionera sin poder salir del laberinto.

Tengo recuerdos que no desaparecen

y ansiedad de vivir para ampliar la memoria.

Puse lirios y flores azules en las tumbas de mis hombres

y la carga de mis penas las soporté en silencio.

No debería haberme sorprendido por la muerte de todos

porque todos ellos salieron de mis pensamientos,

igual que los caballos, los pájaros, los leopardos y las frutas.

Aparecieron al mismo tiempo que mis instintos

llamados por fantasmas obsesivos,

y con rasgos parecidos a mis gestos antiguos.

Ahora me despierto bañada en lágrimas

en el rocío de la mañana

y sospecho de la realidad más que de los sueños.

Estoy viva y de repente estoy como muerta y revivo.

El mundo que hice me da miedo.

La basura se ocupa de la basura

y me ha convertido en el preludio de la nada.

Ahora estoy presa en el cuerpo de una cualquiera

 

 

y la poesía y la ebriedad me pertenecen.

Así como hice que el Quijote pertenezca a los Molinos de Viento,

Sade al Manicomio de Charenton y el Dante a Beatriz,

yo le pertenezco al Paraíso,

a los sonidos y olores del Paraíso,

a la belleza marrón de la serpiente.

Mi corazón todavía es primitivo

y late al ritmo de los ideogramas que hice

en las cuevas de Altamira.

Anoche me desperté bruscamente con una sensación extraña

sintiendo que la luna se convirtió en un mal presagio

sin el don de la vida

y que ya no habrá hombres que vivan sin curarse de mí,

que ya no podré fingir que duermo con mis ojos insomnes

para inventar el sueño de que un amor me cierra los ojos.

 

La verdad es que enterré muy rápido a mis muertos

porque nunca tuve compasión del amor de los vivos.

Se me acabaron los engaños:

el Paraíso nunca estuvo en la tierra.

Se me acabó el Edén donde sueño que existe el Paraíso

y que con los últimos dátiles y rosas que quedan en el mundo

cierro mis ojos y pienso que dentro de mis ojos, está.

 

Granada, 12 de Junio del 2008.

 

 

 

Datos vitales

El poeta Francisco de Asís Fernández nació en el año de 1945, en un lugar santificado por la poesía: Granada, Nicaragua. Su padre, también poeta, fue don Enrique Fernández y desde niño pudo, en su pueblo, tener la cercanía afectuosa de los más grandes poetas de su patria, todos ellos nacidos en esa ciudad: José Coronel Urtecho, Pablo Antonio Cuadra, Joaquín Pasos, Carlos Martínez Rivas y Ernesto Cardenal. En su juventud realiza estudios de literatura y teatro en Madrid y publica su primer libro, A principio de cuentas, en 1968 en México, bajo el sello de Finisterre y con dibujos de José Luis Cuevas. En 1974 funda en México el 1er Comité de Solidaridad con la lucha del Pueblo de Nicaragua contra la dictadura de Anastasio Somoza. Integran ese Comité los principales intelectuales mexicanos, entre ellos: Carlos Pellicer, Efraín Huerta, Thelma Nava, Jaime Labastida, Juan Bañuelos, Oscar Oliva, Heraclio Zepeda, Sergio Mondragón y Juan de la Cabada. En nuestro país da clases en la Universidad Nacional Autónoma de México y dirige el proyecto editorial Punto de partida, así mismo dirige el Departamento de Literatura del Instituto Nacional de Bellas Artes; de vuelta en Nicaragua, participa en la construcción del modelo revolucionario Sandinista como miembro de la Dirección Superior del Ministerio del Interior de la República de Nicaragua. Su obra poética se ha reunido bajo el título Celebración de la inocencia en el año 2001. Es recibido como miembro correspondiente de la Academia Nicaragüense de la Lengua con el discurso Elogio de la poesía en el año 2006. Desde 2005 ha presidido el Festival Internacional de Poesía de Granada, Nicaragua.

MB

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