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CÍRCULO DE POESÍA

 

Foja de poesía No. 218: Felipe Moncada

17 Jul 2010

Felipe Moncada

A continuación presentamos un acercamiento al trabajo del poeta chileno Felipe Moncada (1973). Algunos de sus poemarios son Río Babel (2007),  Músico de la Corte (2008), Salones (2009). Actualmente dirige la revista “La piedra de la locura”.

 

 

Campanas en el Puente

 

Dios sopló e hizo el mundo

mira si hubiera soplado Louis

Julio Cortázar

 

Con trescientas ochenta campanas

compuse un palíndroma musical

 

si caminas en un sentido oyes una melodía

si caminas en el otro una melodía distinta

 

costó muchos viajes en avión

imaginar una partitura reversible:       una casa de putas

a cuerda

un piano que cruza un río. Al ser necesario

 

compuse una garza que al batir

desordena las ideas de los peces

 

pero si las ideas son lunas o lupanares

el río se quiebra en las campanas.

 

 

 

 

Orquesta Neolítica

 

No importa tocar una débil flauta

si se impone a la trompeta de muchos

Marcial

 

Con semillas de concha marina

hice la maraca de un dios arcaico

 

                                          pensé:

 

como tocaríamos un violín si fuera un dios

una criatura supernatural

una orquesta neolítica para volver al principio.

 

No hay melodía ni acorde

tampoco hay ritual

la pieza se llama parva de pájaros:

 

volaban  espiral durante años

no sé si por hambre o calentura

 

y los quedé  viendo

hasta que comprendí lo que hacían:

 

volaban por volar

 

entonces colgué marimbas del plumaje

y me senté a escribir con mi portátil

 

pero el vuelo desgranó al mecanismo

y comenzó a caer el dios en gotas

 

así que di por concluido el experimento.

 

 

 

 

Primer Encargo

 

Sin carácter no podrás tocar ese instrumento

o ejecutar música que sea digna de las odas.

Ezra Pound

 

Dijo el archiobispo austriaco:

 

compone una opereta

llamada “el vendedor de pájaros”

 

En mi clavicordio

máquina de volar eclipses

instalé un reloj de agua          y nonato

un colibrí:

 

el teclado es un plano inclinado

donde resbala el pájaro mosca

 

y el reflejo de las plumas

es un disparo al sexo del obispo

 

pero fue necesario seguir

olvidar toda parábola de maestros

 

pues pájaro y reloj atravesaron al duque

para que soprano cantara lo que sigue:

 

mato tres pájaros de un tiro

                            cuatro si es posible

    aunque picaflor espiral

se funda en las tripas de un violín.

 

 

 

 

¡Oh my Good!

 

Después de todo

cualquier melodía es una conjetura

y aunque no finjo hipótesis

dejo que la nutación pierda brújula

para componer una rutina de planetas.

 

Ya lo sé:          Dios no es tarado

ni compone arrojando dados

como charlatán de feria.

 

Toda órbita debe ser cilíndrica y musical

la sustancia primordial es lo indefinido

 

o nada.

 

¡Oh my Good!

que pequeño y sin importancia, toca,

 

hasta que las campanas

incrusten su médula en el aire.

 

Monto mi clavicordio a pedales

y cruzo el pentagrama de la sordera.

 

 

 

 

El Análisis de la Obra, es la Obra

 

Aparecí en peyote a mitad de la escena

 

el público era la obra

yo, el único espectador:

 

de un balazo partí la caja del clavicordio

de otro balazo

hice un péndulo de los candelabros

 

la obra empezó a fluir hacia el escape

y cada salida de proyectil

era un silencio al vértigo de la estampida.

 

 

 

 

Segundo Encargo

 

Conseguí una pianola en demolición

y agujas de tinta de sismógrafo:

 

la suma fue una escena de celos

donde duque y diuca

se hubieran matado de ser posible

y de no ser por la servidumbre

siempre atenta a todo tipo de rumores.

 

Le di cuerda

a la pianola

al engranaje

y a la catástrofe

 

pero la escena se vio interrumpida

por las archiputas de palacio

y la tensión disminuyó a cero.

 

 

 

 

La Dama de la Cuerda

 

Tensé una cuerda

del extremo del cuarto de pornodoncella

hasta la capilla donde cardenal

lanza puñados de azúcar al fuego.

 

Cada vez que una libélula de jardín

toca la cuerda con las alas

la vibración hace gemir a la dama

y purpurado yerra la traza de su compás.

 

Cada vez que la cuerda ondula

ya sea por el otoño, la servidumbre

o el error:

 

se tocan siete veces las campanas

y crujen los catres de palacio

como cronómetro incrustado a la fe.

 

 

 

 

Historia de Amor

Entre los Agujeros de la Flauta

y los Dedos del Pianista

 

Neobarroco y neodadá

tensan el musical antibíblico

uniendo el final de la cuerda

al núcleo del terremoto.

 

Jotes, galanas, putos y doncellas

mueven las manos en el jardín

de tal manera

que dirigen una orquesta imaginaria.

 

Yo espero mi turno

para soplar una flauta de termitas

una escopeta de lujo

una cerbatana para clavar el hipocentro.

 

Más ahí aparece un teórico de palacio

y dice:

 

            Consideremos que neodadá

se comporta con densidad

sodomítica, de tal manera

que neobarroco se abanica

con la frecuencia del protón.

 

Consideremos también

que cualquier melodía

caerá tarde o temprano

cambiando el curso de la tragedia.

 

Eso dijo y cambió la cosa

pues payaso y payasa no se vieron más

vacía para siempre la flauta horaria.

 

 

 

 

Los Dedos del Pianista

Recuerdan a los Agujeros de la Flauta

 

Ella era el vibráfono:

 

la pulsaba entre las piernas

y respondía con un círculo en el aire.

 

Droga de vez en cuando

sexo de vez en cuando

mucha nada y poca santidad.

 

En su memoria

colgué a pendular su calzón de un hilo.

 

Cada vez que los vientos subterráneos

soplaban un terremoto

el péndulo escribía una fuga en la troposfera.

 

Cada vez que ondas de placer subían al catre

su calzón se dividía en coleópteros azules.

 

Hay poco más que decir

ella tomó el camino del arte

yo la indigencia pura

 

éramos dos cuerdas paralelas

círculos en el cielo de una laguna.

 

 

 

 

La Presencia del Emperador

 

Mientras doy cuerda al clavijero

ella gime una sonatina en calzones

 

mientras me da cuerda en la mesa

choco en los muros como bola de pool

 

solamente me entrego (dijo)

si demuestras la existencia del silencio

 

elegí un cementerio en la costa

y puse un par de nubes en la pecera

 

varios días sin comer me dieron la pista:

debía caminar en espirales

respirando lo mínimo posible

 

entonces la nube comenzó a vibrar

penetrando cada milímetro de pasto

 

y se logró silencio por vez primera

cosa que luego se volvió rutina.

 

La presencia del emperador la volvió ligera

violenta por coquetería y por misterio

luego se recostó en la nube, y por vez primera

 

fue lo antagónico del silencio

contorsión que luego se volvió rutina.

 

 

 

 

De Tanto Sauce con Hebras de Oro

 

En un piano bajo del agua

tuve que morir durante horas

para improvisar La Sonatina de la Perra:

 

de tanto aullar caímos al vacío mutuo

verticales y sin peso

 

y de tanto sauce con hebras de oro

fuimos de pronto el tronco erecto

y la proa de un torcido contra el cielo

 

las cuerdas cortaron un caracol

y fue suficiente

para desatar el descontrol y la mordedura:

 

hebras de piano que propagan éxtasis

en los cuatro mil puntos cardenales

con la exactitud del uranio

y las fogatas de los campesinos.

 

 

 

 

Derrocado el Duque

 

Una vez derrocado el duque por la gula

fui nombrado director del Museo de la Tortura

 

puse todo el miedo al interior de una botella

y esta en una espineta de plomo

que mandé al fondo del mar

contra la mordedura del pez batalla

 

coloqué además cuerdas a la parrilla

que un coronel en retiro

manipula según la dirección de las musas

 

en la silla del dolor mandé a escribir en oro

la ecuación de la luz

y la partitura de la música del éter

 

pues de tanto Chile soñado a palos

aprendí la historia por métodos directos.

 

 

 

 

Con Truco Aprendido en el Presidio

 

Con su armónica de plata vieja

y la dentadura de los vagabundos

 

el cantor cañero guarda un sol de mediodía

una guitarra color iguana

y la memoria de todas las canciones

 

con truco aprendido en el presidio

hace volar codornices de un silbo

 

y con las grietas de la tierra en la frente

saca una voz templada en pipa de roble

 

es un bardo ciego de cuerdas de lata

cuando con su voz de temblor en lo oscuro

grazna, para despertar a los vagos del camino.

 

 

 

 

Un Grillo de Faro de las Almas

 

Por decir un par de palabras eróticas

me propuso tomar la postura de la garza

 

tarde, clavado en ella, di cuenta del error:

 

no estoy para fantasías mecánicas

así que vuelve mi sombra a su bajo perfil

 

olvida mi poesía de ruleta rusa

y tu silueta  de pornografía casera, es tarde,

 

ya todas las aves doblaron la curva de la Luna

y no queda más que un grillo de faro de las almas.

 

 

 

 

La Sentencia del Maestro

 

¡Hermosa es la música del vacío!

pero mejor se oye el lamento de los monos negros.

Li Tai Po

 

Un pensamiento negro cayó de la fronda

al agua de los gansos bajo la higuera:

 

olvida el difunto y la herida

escucha en cambio el ir y venir del gorjeo vacío

 

la sentencia del maestro se clavó en la herida

despertó al difunto

y subió hasta la copa de la higuera

 

escucha el vacío del mundo

de lo contrario se un espejo roto por la fea.

 

 

 

 

Salones

 

  • Perros de galería roban un ídolo de oro dadá, críticos de lar cuelgan trenzas de ajo en gesto de repudio.

 

  • Museo de arte protomoderno: un chileno de origen otomano, realiza homenaje a los desaparecidos: esparce arena de Atacama, siluetas de sal en el lienzo. Para no desaparecer en la inmensidad de la sala, rompe dibujos hechos con la vista vendada, pues la sala es una estación ferroviaria donde aún silban los vapores del carbón.

 

  • Guardias conspiran en la inauguración: planean robar el féretro de Kandinsky, vigilados por subguardias se desvisten y gesticulan frente a un Mondrian falsificado.

 

  • Una guerra civil montada en palacio de bellas artes, un tanque de cartón con manchas de vaca, una colección de fusiles para matar el vacío. La tela es un campo de batalla, y sobre las líneas topográficas: soldados arrastran su carromato de satélites, su mira infrarroja, su códice maya en el siglo cuarenta.

 

  • Los vigilantes son alfiles y caballos en el piso de la galería, cada movimiento tras la pista de un cliente es la jugada que un teórico calcula en prosa.

 

 

 

 

Tres Fotógrafos

 

“Odio profundamente la fotografía”

Claudio Bravo, pintor hiperrealista

 

  1. Americana, turista de catástrofes, guarda en caja de fieltro los cuerpos de la guerra ya que la ciudad es un cementerio abierto, si lo que busca es la meditación, caen los pensamientos como plomo caliente, si pretende ser la denuncia, su hora ya pasó, pues no se llora hoy a los muertos de Troya.

 

  1. Un chileno registra la masacre de Ruanda pero sepulta las fotografías. Arrepentido de la imagen, propone la ceguera del blanco y los ojos de un niño testigo de la matanza. Es como quien escribe de la muerte, pero sin mencionar esa palabra: quien asoma su curiosidad a la caja de Pandora, pide olvidar a gritos y en llamas.

 

  1. El hombre trae la quietud de un camino rural y el papel disuelve un muro agrietado como la tierra, cebollas que congelaron el tiempo en oro viejo, y errantes de las últimas aldeas de la sierra: circenses, mecánicos, predicadores, vagabundos, niños de aldea, pues aún el sol es un camino que une las colinas con una sierpe.

 

 

 

 

Burbujas Klein

 

  1. El azul se acaba de inventar en el cosmos de un sanitario, de ahora en adelante flores de fuego nacerán de los quemadores a gas y esponjas de ultramar revelarán el oro nuevo en la piel de las bañistas.

 

  1. Un salto al vacío pintar el cielo sin escaleras, un acto de magia firmar en el aire de una sala. El Tao es la entropía del azul, cuando el cosmonauta ve la gota derramada en el lienzo negro, su alegría es solo comparable con su miedo, pues su nave cae sin caer: pintar el vacío es el salto.

 

  1. El azul es la entropía de Gagarin, expandida en la inmensidad de una piel blanca, Venus de suaves colinas deja su relieve en la arena del lienzo, pues los muros de la galería serán playas de ahora en adelante. El cosmonauta ve aparecer en el vacío de su pensamiento el marino de la tierra y las primeras letras de un alfabeto.

 

  1. Cosmonáutica es el don de fabricar pájaros y la cualidad que tiene el azul de magnetizar las palabras. Cosmonauta es quien dibuja un mecanismo celeste con un gesto en el aire.

 

  1. Todos los azules han formado la burbuja final, una cerveza para celebrar el advenimiento de la pintura.

 

 

 

 

Objetos Calder

 

  1. En colinas de cuerdas vibratorias giran los enanos, pequeños cilindros de papel, ánima de los planetarios de bolsillo.

 

  1. Gravitacionales de origen, toros de revolución, enanos por su parentesco con el Sol, de color en la imaginación del oro.

 

  1. Calder es el pastor, un coleccionista de partículas que da cuerda a la cosmología y pasea por el jardín de Euclides.

 

  1. Si un toro azul y uno amarillo coinciden a lo largo de una grieta, cien fractales se vuelan de sus nidos y amebas de papel trepan al muro. Si aún así no cambian su color por el opuesto, se alejan uno del otro, pero llegan juntos al centro de la luz.

 

  1. Cada toro tiene carga distinta, cada color vibra según su pensamiento. El baile con que disputan su coordenada, hace perder el equilibrio de las moscas, que son de pronto discos de colores en un sistema planetario.

 

  1. Si un toro rojo y uno azul coinciden a lo largo de la cuerda, se alejan a colinas distantes, pues la sangre giratoria no permite su confinamiento.

 

  1. El más rojo de los enanos busca el límite de la velocidad, de ahí su cuerpo tubular y su gusto por las pulsaciones. Le gusta ser eje del vértigo ya que la simpleza no contradice el vuelo.

 

  1. Por abstracción el universo es una línea, por simetría zumban, pero más por que aprendieron de las abejas. El espacio pulsa para ser el faro, la luz de alarma que gobierna la ley de las atracciones.

 

 

 

 

Instrumentos de Guerra

  • La cámara fotográfica es caja de doble filo: un ojo es de vidrio y retiene la osamenta; el otro sigue a las ballenas en su jardín submarino.

 

  • La balanza es una máquina que inclina los muros, como la cuerda se oculta de la luz, la retuerce un ciego que imagina la hora de los eclipses.

 

  • El interferómetro podría leer las líneas de la mano, por eso los gitanos lo esconden el la última carpa con medialunas, en él se miran las niñas que duermen en la higuera.

 

  • Un sextante con forma de dragón derriba los asteroides del enemigo, ha sido desviado de su función erótica, pues ya no frota los tatuajes de la bóveda, apenas mide la cicatriz nocturna.

 

  • El telescopio, creado para conocer las nervaduras de las galaxias, solo puede leer la imaginación de los dioses.

 

  • Frente al osciloscopio de la aldea, ancianos esperan noticias de la guerra, pues todos los profetas perdieron las piernas y el ojo del equilibrio.

 

  • El huevo de la cosmología en órbita de coleóptero, al cascarlo aparece una bestia de luz, un lagarto que abre su corazón al cruzar el prisma.

 

  • En la caja de ondas, el brujo lee los días que faltan para la llegada de los bombarderos, deja caer pétalos en un acuario y las curvas expansivas quiebran el tímpano de nonatos.

 

  • El baúl fotográfico quedó vacío, pues todas las marionetas de guerra han ido al jardín de los muertos felices. El vacío de la caja es una catedral de cartón, el silencio que la habita es el vidrio del ojo.

 

 

Datos vitales

Felipe Moncada (Quellón, Chiloé, 1973) estudió Física en la Universidad De Santiago De Chile. Reside en San Felipe desde 1999. En el año 1990 obtiene el primer lugar, en el concurso regional de poesía, convocado por la Sociedad de Escritores de Talca. En el año 2002, obtiene una mención honrosa en el concurso nacional “70 Años De Las Juventudes Comunistas”, ocasión en que se publica una antología con los seleccionados. En la actualidad dirige la revista “La Piedra De La Locura”. Ha publicado los libros de poesía Irreal (2003) ediciones El Brazo de Cervantes, Santiago. Carta de Navegación (2006) imprenta Almendral, San Felipe. Río Babel (2007) ediciones Casa de Barro, San Felipe. Músico de la Corte (2008) ediciones Fuga, Valparaíso. Salones (2009) Manual Ediciones, Rancagua.

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