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CÍRCULO DE POESÍA

 

Foja de Poesía No. 242: Jair Cortés

20 Sep 2010

 Jair Cortés

Presentamos el poema extenso Caza de familia, del poeta Jair Cortés (Calpulalpan, Tlaxcala, México, 1977). En él se ponen de manifiesto, por medio de insólitas construcciones verbales, las intrincadas relaciones humanas a las que el individuo se somete y se rebela.

 

 

NOTA: Este poema forma parte del libro Caza que obtuvo, en 2006, el Premio Nacional de Literatura Efraín Huerta.

 

 

 Caza de familia

 

Otra vez esta casa vacía

que es mi cuerpo

a donde no has de volver.

Blanca Varela

  

Buche, granada, sal, te pedí que vinieras,

te lo pedí. Y no me oíste. De eso te acuso;

por ello me juzgas…

Jaime Reyes

 

TODO empieza con el padre:

irradian su luz

los labios del que lo nombra.

Las habitaciones existen porque él las ocupa. Según los rasgos de su rostro la mesa se dispone. En la ventana su vaho empaña los cristales. Su vista penetra la tiniebla con una lanza de claridad, a pesar de su mano casi piedra, que golpea con amor e infinita violencia

el cuerpo entumecido de los hijos.

 

 

 

*

LOS NOMBRES vienen, parvada,

oscurecen la tarde, gris.

 

Antes de esto

sólo dibujos:

marchitas hojas, estrellas mancas, rayones en las paredes (en las cavernas o edificios), en el autobús solitario de la noche,

garabatos queriendo decir algo sin poder decirlo, negándose a ilustrar con certeras grafías un discurso inteligible en el que figuren nuestros pesares.

Desde la sombra,

teje su red la soledad, perfecta,

alrededor de ese Alguien cuya biografía es Algo.

El Nombre

faro de luz negra

el Nombre.

 

 

 

*

TODAS LAS PALABRAS que en mí corazón resuenan

                   hoy se rompen

y hacen de su caída la más silenciosa de las caídas

paredes que en un sueño sordo se desploman.

 

Todas las palabras dichas,

hoy nos dicen:

la bondad de Dios

la hicimos nosotros,                 

¿qué haremos con esa bondad?

 

El viento del destino sopla                          lobo atroz

y el techo se viene abajo          

miedo que de su misterio se despoja.

 

 

 

*

CAYÓ EL ANTIFAZ de la Historia:

La Historia no tenía cara.

Mataron ayer al hombre que cambiaría la casa desde los cimientos.

 

La casa ahora es la cáscara de esa historia.

 

 

 

*

SIN EL SOL también se vive. He vuelto a mi íntimo encierro. Mi hermana la tapia y mi hermano el espejo discuten su porción de penumbra, su secreto tesoro. En un juego de cartas deciden apostar lo que ya está perdido. Consagro la suma de mis pertenencias al lecho vacío.

 

Otra vez la vigilia.

 

-¿Quién se desvela en la calle solitaria? –

Debo preguntar otra vez

y fingir

que en medio del insomnio

he hallado la respuesta.

 

 

 

*

YO TAMBIÉN, me dije, yo también puedo ser los otros,

redondear la o y fingir asombro al mirar los puertos;

puedo pensar, en la punta de la barca, mientras platico

y puedo ir más allá, en donde la luz naufraga.

 

Yo también, me dije,

yo también puedo ser otro

y no este animal sin iglesia ni rosario.

 

 

 

*

¿TODO empieza con el padre?

y la música  ¿en dónde empieza?      

 

El agua del río toca para mí,

improvisa hojas y espuma entre las piedras.

 

 

 

*

HUBO UN TIEMPO en que la apariencia era lo sagrado de las cosas. Por eso nos

hicimos daño. Lanza en mano, nos buscamos. De caza en casa.

Mi corazón, fruto agrio por aquellos días, solo, en el gemido de la tiniebla.

 

Hubo un tiempo, érase una vez la palabra:

la mujer que leía las líneas en la palma de la mano

cambió su rostro por el del agua

mientras veíamos nuestras caras,

piedras que sin remedio

con la corriente del río se separan .

 

 

 

*

TE SUEÑO desde tu muerte

en una mala noticia que mi hermano me otorga.

 

Tu hora y la mía

son relojes gemelos.

 

Camino y lloro,                                                       

he aquí estas dos verdades,

lo demás,

lo que sobra,

es un soplido

una lágrima devuelta

a su inabarcable mar de tristeza.

 

 

 

*

AHORA EL MAR abandona a la playa

como alguna vez la playa abandonó al mar.

 

El faro insiste en guiarnos.

 

Camino en círculos en este paisaje vacío.

 

Trazo.

Cuatro paredes que fueron una playa, un mar,

un retrato de familia vislumbrando el amanecer.

 

El mar abandona a la playa,

como alguna vez la playa abandonó al mar.

 

 

 

*

EL PUNTO es un refugio.

(Ahí vive el aturdido escriba),

 

la coma es la ventana de la prosa,

 

(entra el aire tibio de agosto y seduce

tus piernas            muslos suaves       

como suaves en tu oído                      son las vocales)

 

El punto es casa aparte.

 

Comillas que son “candiles”

                                      lámparas de tu lectura.

 

Decía el padre de las cosas que la escritura es propiedad.

Por eso escribo tu voz

para que me llames desde aquí,

en esta cacería del habla.

 

 

 

*

LOS MUROS los hacemos nosotros

Aquí construyo uno: MURO

 

Otro:                              AMOR.                                  

 

 

 

*

GRITAMOS

Desgargantados                        nos ofendemos

 

El encuentro de la frase  aquí

en la cara de este minuto que tiembla

 

Fuego que  escupe fuego

como una llamarada que se enciende desde la médula de la brasa

las palabras arden en tu boca

(enjambres destinados a la muerte)

quemándote el aliento

 

En nuestro enojo

somos el resuello que azota los árboles

estruendo nada más de mirarnos en el aire turbio

pulmones agrios                       escupitajos

 

(hocico cerrado es belleza)

 

 

 

*

CARGAMOS a nuestros abuelos,

a los padres de sus padres,

y algún día seremos lastre de los hijos que no tendremos,

de los hijos que cabalgan

en la frágil senda de la esperanza.

 

El padre nace en los hijos,

asoma los ojos en sus ojos,

y humedece la garganta en el pozo eterno de la descendencia.

 

Así

los hijos matan al padre ya librados de la noche. Cadáver.

Y la tierra vuelve a su centro.

 

Familias: criaderos de alacranes.

Octavio Paz

 

 

Datos vitales

Jair Cortés (Calpulalpan, Tlaxcala, México, 1977) es poeta y traductor. Nació en Calpulalpan, Tlaxcala, México en 1977. Durante su infancia y adolescencia vivió en el puerto de Tuxpan, Veracruz, en donde inició su actividad literaria. Ha recibido las becas de la FLM y del FONCA. Juntó con Rogelio Guedea preparó y prologó el libro A contraluz. Poéticas y reflexiones de la poesía mexicana reciente. Autor de los libros A la Luz de la sangre, Tormental, Contramor, Caza (Premio Nacional de Poesía “Efraín Huerta” 2006)y Enfermedad de Talking (Glápgyras-Lunarena). Actualmente vive en San Pedro, Tlalcuapan, Tlaxcala.

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  • albero magallón

    Hey, jair. Qué buen poema. Muy fuerte lo del padre, pero así son las familias… abrazos

  • Gerardo Flores

    Saludos mi estimado Jair, tu poesía siempre agradable y verdadera… es un gusto haberte hallado.

  • jair cortés

    Muchas gracias, Gerardo. Recibí tu libro. Lo leeré con calma.
    Un abrazo

  • Jesus Salaselorza

    Jair,
    Es un poema de una expresion muy potente.

  • Ma Guadalupe González . de Zac.

    Jair, es un enorme gusto, leer tu poema, guau, me encanto, su estructura, su construcción, la sensibilidad con la que creas las imagenes.
    Saludos.

  • jair cortés

    gracias Jesús y Guadalupe.

    Un abrazo fraterno!!

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