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CÍRCULO DE POESÍA

 

Foja de Poesía No. 248: Édgar Amador

14 Oct 2010

Édgar Amador 

Presentamos, a continuación, dentro de la fructífera tradición de los bestiarios, el “Manual de la fantástica zoología”  del poeta coahuilense Edgar Amador (1967), extraordinario traductor y ensayista agudo. Puedes encontrar algunos de sus trabajos en la columna que escribe para Círculo de Poesía: Camisa de once varas.

 

 

MANUAL DE LA FANTÁSTICA ZOOLOGÍA

 

 

“Este saurio destro e paciente

Que o sol transforma em diamante”

Lêdo Ivo, “A Lagartixa”

 

 

Prólogo

Los días y las noches de mi hijo están poblados por una fauna terrible. Sangrientos carnosaurios, vastos saurópodos, perfectos asesinos de los mares  viven en sus libros, en su recámara, y en su vida diaria. El es contemporáneo del Jurásico, y vive entre arteros carnívoros  y herbívoros invencibles.

Borges escribió un “Manual de Zoología Fantástica”, un bestiario de seres imaginarios de cualidades implausibles. El bestiario de mi hijo es aún más fantástico, porque es real.

No hay nada ficticio en la milagrosa velocidad del Basiliscos y en su divina levedad, que le permiten, como a un Cristo reptilizado, caminar sobre las aguas al escapar de sus depredadores. No es imaginario el aborto espontáneo de las leonas, y su deliberado celo, en cuanto un nuevo león dominante desplaza al antiguo macho, y comienza a matar a las crías ya nacidas que albergan el gene de su derrotado rival.

La diversidad del mundo explota en la zoología, y su realidad es la que la hace temible y fantástica. Es lo otro, lo que el Homo no somos: tiburones con cabeza de martillo, peces serrados, serpientes ciegas, tres mamíferos venenosos, pájaros asesinos, y la imperdonable Orca.

Pasión de mi niñez, la niñez de mi hijo me regresa a aquel mundo en donde los atributos de las bestias me pertenecen, y aúllo, y rujo, y me elevo.

Este bestiario está definido por las preferencias de mi hijo. Seducido por las bestias poderosas, son escasos aquí los mansos herbívoros, que se defienden con velocidad, con su tamaño o por su número.

Las bestias saben, decía Becket, atestiguando lo que a su vez, Esopo supo. Pero este bestiario no busca enseñar, ni con gentil cultura, ni fabulando. No están aquí las bestias que nos enseñan, ni como en Ovidio, busco burlarme en las bestias, de los enemigos y rivales. Las bestias de este bestiario, bestias son. No aspiro a la moraleja, sino a escribir para mi hijo las cualidades que lo maravillan de esta fantástica diversidad que merma.

 

 

 

 

Apogeo del Tiranosaurio

 

Metáfora de sí mismo, el Tiranosaurio

es una cabeza enorme, un atroz colmillo

un fósil de miedo petrificado

que reposa su hocico

sobre la víctima despedazada (que aún respira)

y sonríe

 

 

 

 

Trazos del Dragón

 

Escorpión alado, bellísimo

más perfecto que cualquier hijo de Dios

pues como Dios

fue creado por la imaginación

y el miedo de los hombres

 

 

 

 

Canción de amor de la Anaconda

 

Lenta muerte que repta, la anaconda

látigo de escamas, larga costilla

Más grande es su boca que su herida

más grande es su boca que el espanto

A tientas mata, sofoca muda

despedaza, tritura, quiebra, rompe

Es un largo maxilar, infinita quijada

que se corroe a si misma y se devora

cuando el mundo ya no le basta

 

 

 

 

Orsinus Orca

 

Asesina de ballenas

                               No ballena asesina

En el tránsito del español al inglés

en la adjetivación inversa

se perdió su origen delfínido

                                           pero no sus atributos ni su fama

Nadie es para matar tan preciso

Nadie mata así, entre la necesidad y el arte

No mata para sobrevivir

Vive sobrematando

                               atunes, delfines

bestias más temibles que ella misma:

tiburones en hinojos, vastas ballenas

 

Nos hemos repartido el mundo y los infiernos:

en la tierra depredamos nosotros

de los mares se encarga la Orca.

 

 

 

 

Oración de la Mantis

 

Que mi amado me dé placer

y me dé alimento

Que en el alto instante del goce

él pierda la cabeza por mí

entre mis dientes

Que mi amado conozca

la mejor hora de su vida

entre mis ancas y sucumba

como una fugaz estrella verde

mientras fecunda mi vientre

y lo alimenta.

 

 

 

Coplas del Braquiosaurio

 

Los colmillos no te tocan, las garras

no alcanzan a mancillar tu vana altura

Tu peso es tu defensa, tu masa la mejor arma

A partir de cierto tamaño eres inmune

vasto como un cerro, una colina que pace

territorio andante que albergas

pterosaurios menores, dinosaurios ladinos

continentes de plagas e insectos:

son ellos, los que no ves, pero te calan

los que horadan tu vasto edificio

que carcomen cada milímetro de tus largas columnas

de huesos y cartílagos

con sus mínimas fauces, con sus invisibles colmillos

los que te derrumbarán hasta tu muerte

 

 

 

 

Fulgor de la Salamandra

 

Llama reptante, llama del agua

la llama se arrastra, incandesce, trepa

Quema la llama, arde con su lengua de fuego

Ardiente salamandra del sueño

que nace en la hoguera mítica

del incendio del agua

Pequeña como una mano, resbala

del panteón de los dioses a este jardín

en donde todo gira y ella está fija

en el centro del mundo.

 

 

 

 

Guepardo detenido

 

A la caza del instante, el guepardo

le da alcance, le sojuzga

le hinca en el cuello

los colmillos que le abren la carne

le rasgan los nervios y el tejido

y brota a borbotones

la eternidad herida

 

 

 

 

Elegía del Cocodrilo

 

Relámpago verde del jurásico

anfibio del tiempo

el hocico está en el fango

su cuerpo en el agua

La mandíbula se cierra sobre el tiempo

y lo despedaza;

El cocodrilo repta en el espacio

pero el tiempo no lo toca

y a su orilla abrevan las edades

que pasan de largo

 

 

 

 

Toro

 

Bestia nacida para morir

para ser herida marcada

En su ingle, en su escroto

está la costra que señala

el día y la hora de su muerte

el nombre del fierro

que atravesará su corazón

partiéndolo

en mil átomos de infamia

 

 

 

 

Tiburón a la vista

 

Matar sólo lo necesario

es defecto de verdugos menores:

El gusto por la sangre

por la dulce adrenalina de la víctima

es alto privilegio

delicada prerrogativa

del tiburón y su corte:

los colmillos no muerden, desgarran

el hocico no se cierra, tritura

el olfato no huele, lacera,

la aleta no surca, inmoviliza

detiene, prepara a la presa

para el ataque que en unos instantes

justificará su existencia

 

 

 

 

Apología del Cachalote

 

Madre del mundo, el impecable cachalote

es el principio de la creación

el primer día de la furia

Joya redonda de la obsesión y de la rabia

la cabeza es más grande que su cuerpo

y el hocico le corre más allá de la cadera

En sus sueños devora barcos enteros

puertos insomnes, interminables moluscos

y en sus pesadillas trata de escapar

de la trampa perfecta de la literatura

 

 

 

 

Geopolítica del León

 

El poder todo lo justifica:

asesinar a sus vástagos

depredar a sus semejantes, de un tajo

romper el cuello de la hembra enferma

que ya no puede cazar, que ya no le es útil

para alimentarle, para reproducirle

El poder debe prescindir del amor

el cual se limita a la cópula para transmitir

el mismo gen que asesina, que masacra

que repite la cadena de muerte

hasta que el último león

se ahogue el cuello con sus propias fauces

con tal de dominar

y de reinar sobre los otros

 

 

 

 

Nostalgia del Tigre

 

Hermoso asesino, lumbre con garras

no cautiva más la llama azul

ni quema tanto

Su salto es llamarada, una brasa

que arranca la vida a pedazos, y respira

Tres tigres tendremos:

el del bosque de la noche, el del verso, y el otro

Es este, el otro, el que sangra

cuyos huesos en polvo valen más que su vida

que al matar a su presa se mata a sí mismo

Su peor enemigo es la envidia de los hombres

que no toleran ver tanta belleza, y tanta crueldad

en una sola pieza.

 

 

 

 

Daguerrotipo del Smilodonte

(Tigre dientes de sable)

 

Tu pura imagen mata

león superior, bestia perfecta

Las garras te brotan del hocico:

doble es la herida de tu daga

Basta tu olor, tu rugido

para romper las vértebras

astillar el hueso azul

hacer que los hielos se retiren

más allá del norte

y de tu esqueleto

 

 

 

 

Letanía del Calamar Gigante

 

Oscuro príncipe de lo oscuro

Tiniebla con tentáculos

Eres el maligno, puntiagudo Belcebú

Trinche animado del infierno

desconocido y profundo

en donde no basta robar, mentir, ni matar

para ser condenado

No hay pecado por grande que sea que merezca

el triple mar que tienes encima

y del que sólo te liberan

huracanes submarinos

o el beso criminal del cachalote

 

 

 

 

Mitología de la Hormiga

 

Antes que existieran

felinos y plantígrados

mamíferos ungulados, reptiles anfibios

Antes que hubiera

ranas azules, delfines perfectos

ya eran las hormigas rojas,

y la hormiga Rufa, y la hormiga leona

Este mundo es un invento de la hormiga

es su constante creación, su inacabado nido

A un núcleo de fuego líquido le sobrepuso

capa tras capa de hierro, de níquel

de estruendoso molibdeno

Y luego tierra, hojas y cáscaras

y encima membrillos, sótanos y cartas

Somos, nosotros también

figuras creadas por la hormiga

quien es más fuerte y más paciente

y sabe

cuándo esconderse y cuándo

reclamar desde el anonimato su cuota de infamia

 

 

 

 

Estética de la Ballena Azul

 

¿Cuánto tiempo lleva

construir una ballena azul?

Cada centímetro implica la evolución olvidada

desde el día en que un mamífero

cercano a las vacas y a los antílopes

se sumergió en el agua para ya no regresar

Cada palmo de ese enorme continente que flota

es un milagro, es una obra maestra

de la evolución y del azar

Por eso para destruirla se requiere toda la historia universal

de la estupidez y de la infamia

toda la cadena de imbéciles que han existido

sobre este planeta y los que existirán

concentrados en el mango, en el cuerpo y en la punta

de ese arpón que entra y explota

que parte el corazón a ese Dios que nada

y cuya más acabada leyenda no pasa de ser

una pobre anécdota de su completa belleza

 

 

 

 

Tragedia de los Ungulados

 

El éxito tiene un alto precio

así como la perfección y la belleza

Mira la altísima perfección del Ciervo Rojo

perfecto en su florida asta y en su nombre hasta

El óleo abstracto del Okapí y la Jirafa

El barroquismo del Kudú

El Onix neoclásico

Pero mira cómo los cercan, cómo conjuran

contra ellos las manadas de envidiosos

Los miserables leopardos que no soportan

ser sobrepasados en rapidez y en estética

O saben acaso que la mejor forma de poseer la belleza es destruirla

con la crítica sangrante de su hocico serrado

 

 

 

 

Cartografía del Quetzalcoatlus

 

Mas grande que la imaginación

y más alto:

En tu fósil se adivina un dragón ya posible

en tu nombre se asoman penachos y plumas

Dios no da alas a los alacranes, dicen

pues entonces fue el maligno el que lo hizo

matar y volar al tiempo

Los asesinos no huyen por el aire, debe de existir

un equilibrio entre el depredador y la presa

¿Pero qué equilibrio, qué balance

existe entre sus garras aladas y la atroz presa

el mínimo reptil que confirma

que el depredar alcanza a veces

la estatura del arte?

 

 

 

Deconstrucción del Dragón de Komodo

 

En la zoología no siempre

la forma es el fondo

No se adivina en el fuego azul del tigre

su crueldad y su tajo

La cabeza del ñu, la piel de la zarigüella

prometen furia y castigo que no les corresponden

Pero el veneno con que muerdes es tu propio hocico

tu jeta es letal por ser tu jeta

el horror de tu perfil y de tu frente

es ponzoña misma, es un abierto cartílago

Tu peste es mortal, tus orines hieren

abre sangrientos socavones tu progenie

en la carne de tu presa

El mundo no te toleraba, lo hubieses destruido entero

por eso quedaste insulado en esa mínima Komodo

isla en medio del último océano a la que hay que proveer

con carroña, con sangre fresca, con puntuales doncellas

para que te quedes en paz, y no salgas nunca

 

 

 

 

Ascensión del Basiliscos

 

Dios es un mínimo lagarto verde

un humilde Basiliscos

Lagarto descalzo y andrajoso

que quitas los pecados del mundo

Lagarto que camina sobre las aguas

para huir de halcones y lechuzas

de depredadores hieráticos y precisos

como Cristo lo hizo para huir

de la mezquindad furiosa de los hombres

Seguir su credo, el del Basiliscos

es nuestra única salvación

Salvándolo a él nos salvaremos

crucificándolo en selvas quemadas, en lagos agrestes

será nuestro fin

Cristo verde y malhecho

su sacrificio está vez, será nuestra catástrofe

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  • Tania

    Edgar,
    Me gustó esta colección, alimentó mi afición por el mundo animal, osea el nuestro, al que nosotros pertenecemos.

    Saludos desde Toronto
    Tania Hernandez

  • Álvaro Solís

    Edgar, hermoso bestiario!!!

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