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CÍRCULO DE POESÍA

 

La espina en la flor. Reseña de Juan Cameron

01 Nov 2010

La espia en la florEl poeta y ensayista chileno Juan Cameron (Valparaíso, 1947) reseña la antología de poesía mexicana “La espina en la flor”. Para él, “Los nombres de Mario Bojórquez, Álvaro Solís, Jair Cortés y Alí Calderón son notorios en el nuevo discurso literario del país azteca”.

 

La espina en la flor. Muestra de poesía mexicana actual

 

 Los nombres de Mario Bojórquez, Álvaro Solís, Jair Cortés y Alí Calderón son notorios en el nuevo discurso literario del país azteca. Editados por el poeta chileno Omar Lara, en el volumen La espina en la flor, dan cuenta de una estética desarrollada y de alto nivel en el país norteamericano. Se trata de cuatro voces de autores vigentes y originarios de distintos puntos de la nación.

Los mejores espacios de intercambio se generan en nuestra literatura a partir de los encuentros internacionales; el de poesía de Villahermosa, capital del estado de Tabasco, es una de ellos. Allí el editor y escritor chileno Omar Lara ha recogido para Ediciones Lar -su sello de Literatura Americana Reunida- una muy recomendable muestra de poesía mexicana actual que, en su colección Isla Negra y bajo el nombre de La espina en la flor, reúne una selección de cuatro destacados poetas de las más recientes generaciones del país azteca. Se trata de Mario Bojórquez, Álvaro Solís, Jair Cortés y Alí Calderón y aparece hacia finales de 2009, en la Colección Isla Negra de Poesía, que ha publicado entre otros a Enrique Lihn, Jorge Teillier, Jorge Ariel Madrazo, Juan Octavio Prenz y Marin Sorescu.
Sin duda el cabeza de serie de la promoción, si viéramos esta cohorte como una unidad es Mario Bojórquez quien, a los 42 años de edad, se propone como una de las figuras en nuestro continente lingüístico. Mario Bojórquez nació en Los Mochis, Sinaloa, en 1968. Es autor de Pájaros sueltos (1990), Contradanza de pie y de barro (1996), Diván de Mouraria (1999), Pretzels (2005) y El deseo postergado (2007) y ha obtenido, entre varios otros importantes galardones, el Premio Estatal de Literatura de Baja California 1999, Premio Clemencia Isaura 1996 y Premio Aguascalientes 2007. Es autor, además, de una antología de poesía amorosa de Jaime Sabines y otra del poeta Eduardo Lizalde. Bojórquez es editor asociado de la Biblioteca de México y profesor de retórica en la Fundación de Letras Mexicanas; y dirige el Encuentro Iberoamericano de Poesía de Ciudad de México.
Cuidadoso en la forma, Bojórquez utiliza versos extensos, muchas veces alejandrinos en dos hemistiquios heptasilábicos perfectos y da a su texto una cadencia armoniosa y generadora de unidad. Su verso suena bien, es creíble y mantiene la atención siempre en alto: “Si tu mano delgada, copo de nieve ardiendo/ entrara por mi ropa, desenlazara urgente todo artificio y nuevo/ fruto fuera mi carne para tu mano y flecha/ tu lengua en mi costado” (Naufragio en Gláphyras)
Álvaro Solís es natural de Villahermosa, capital de Tabasco, donde nació en 1974. Licenciado en Filosofía y Maestro en Literatura Mexicana, es autor de También soy fantasma (2003), Solisón (2005), Cantalao (2007), Los días y sus designios (2007) y Los ríos de la noche oscura (2008). Entre sus reconocimientos se cuentan el Premio Tabasco de Poesía José Carlos Becerra 2003, el Premio Amado Nervo 2006, el Premio Clemencia Isaura 2007 y el Premio de Poesía Joven Gutiérre de Cetina 2007.
Con un profundo sentido estético, Solís puede trabajar en los más diversos tópicos sin caer en el manido facilismo del verso. Los temas del amor y los de raigambre lárica se dan en él poeta con tan cierta precisa naturalidad que elude todo sentimentalismo y que, sin embargo, vibra y permanece en la voz. A las antologables líneas dedicadas a su padre, El agua y los sueños, suma ahora otros trabajos, como No hablo del río, y establece su arte poética: “Yo prefiero la soledad de mi casa para llorar a gritos/ enjuago mis lágrimas con kleenex, me tiro a la cama (…) Lloro, si, lloro con elegancia…” (En Qué detestable aquel que llora en público).
Jair Cortés es de Calpulalpan, estado de Tlaxcala. Nacido el 30 de junio de 1977, es también ensayista, traductor y promotor cultural. Ha publicado A la luz de la sangre (1999), Tormental (2001), Contramor (2003) y Caza (2006) y obtenido el importante Premio Casa Nacional de Poesía Efraín Huerta, 2006. Ha sido becario de la Fundación para las Letras Mexicanas y del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes. La escritura de Cortés apunta más a la inteligencia que a la emoción y esta condición se denota en su más reciente trabajo, Enfermedad de Talking, donde destellan acertadas imágenes: “Dije adiós,/ pero un ligero, casi imperceptible bosque,/ le abrazó de pronto y ella, de sí,/ volvió otra vez a lo real y contemplo la cuchara ciega…”
Una desagradable experiencia le significó al poeta el ser jurado, el año 2008, del Premio Efraín Huerta. Una vez decidido el galardón éste fue modificado por los organizadores del mismo, alegando la condición de no inédito del trabajo premiado. El hecho ´fue cubierto por numerosas páginas dedicadas a la poesía.
Alí Calderón nació Ciudad de México, en 1982. Es maestro en Literatura Mexicana, editor y crítico literario Imago prima (2005) y Ser en el mundo (2007). Publica también el libro de ensayo La generación de los cincuenta (2005). Ha obtenido, entre otros reconocimientos, el Premio Inter-universitario de Ensayo del estado de Puebla 2003, el Premio Ramón López Velarde 2004 y el Premio Latinoamericano de Poesía Benemérito de América 2007. Estudia un doctorado en Letras Mexicanas en la UNAM.
La poesía de Calderón comenzó a destacarse en el medio con anterioridad a la aparición de su primer libro. A partir de los viejos maestros latinos, Catulo entre ellos, el poeta consigue renovar la más alta significación del texto antiguo para trasladarla a un presente señalado por el término en uso: “Que la batería no desbarate su potencia/ en tu cintura inenarrable/ porque finalmente y después de todo:/ este bólido, Lesbia, no carbura/ sin tus estrechos jeans a la cadera”. Pero además de este uso recurre a construcciones diacrónicas del lenguaje como recurso experimental. Este tipo de poesía puede, sospechosamente, alterar la significación primigenia del texto; o reinventarlo. Sin embargo el resultado es creíble y se sostiene en el discurso.
Sin lugar a dudas existen vasos comunicantes entre estos cuatro poetas. El hecho de constituirse en un grupo y bajo una sólida amistad, hace inevitable la construcción de una imagen comunitaria. La mano de Bojórquez y el interés de Lara en difundirlos conforman los elementos de este volumen necesario y generoso a la vez.

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