title

CÍRCULO DE POESÍA

 

Foja de Poesía No. 264: Carlos Castañeda Desales

28 Dic 2010

Manuel-Felguerez-4

A continuación presentamos una muestra de la poesía de Carlos Castañeda Desales (Huajuapan de León, Oax., 1979). Estudió la Maestría en Estética en la UNAM. Algunos de sus textos como ensayista son: Emil Cioran o el pensador diletante. Revista el Tabique, 2005; El Tao. Un camino del deseo. Revista el Tímpano, 2006.

 

 

Café de invierno

 

Esta tarde el café sabe a tristeza,

a un beso de mujer envenenada

que laceró mi cuerpo con sus labios

y los nombres perdidos de la muerte.

Sabe a días aciagos del otoño,

a la ausencia rotunda de palabras,

donde bebimos como animales de carroña

la última mirada de los astros.

Sabe a la sal del trópico,

a las batallas ásperas del amor

que van trazando pliegues en la carne

y en las genealogías de los huesos.

Sabe al lugar baldío del recuerdo,

ahí, donde lo amargo echa sus raíces

y a veces el desorden nos devora

con sus intemperantes remolinos.

 

 

 

Ecos

 

Creímos que las cosas durarían por siempre;

que el almendro donde reímos estaría intacto

–como si la formas del tiempo fueran inocentes-

y las palabras un refugio a la memoria.

Todo parecía eterno en aquella casa de penumbras;

la luz que se hundía en muebles y paredes,

el pasillo donde rodaban los mangos de la huerta,

ese sabor dulce de las mañana en los labios

con el que aprendimos a tejer miradas

y a desdoblar nuestros cuerpos en la lluvia.

 Pensamos que así sería por siempre

y que al volver no sólo hablaríamos con espejos y fantasmas.

 

 

 

Tarjetas postales

 

I

A ella la habitan tres nardos azules,

tres corazones desmembrados al alba,

el amor mudo de un hombre sin rostro,

las sombras de una mujer ausente;

 y una estación de verano que nunca fue.

 

II

Vuelvo a esta soledad de insomnes

con tu nombre perforando mi garganta,

repitiendo su infinito eco de cigarras,

su constante trepidar entre mis huesos.

Vuelvo, a la comunión de nuestra guerra.

 

III

Ella me mira como un extraño,

cree que he perdido el mapa de su cuerpo,

el jardín  amortajado

donde dejamos una palabra rota;

la certidumbre de que no hay vuelta atrás.

 

IV

Ahora sé de mi ceguera enfermiza,

de esos besos que se dan al vacío

porque nos hemos quedado solos

en medio de los sonidos de la noche

y el canto adolorido de los perros.

 

V

Ella besa mi tristeza y se va.

Tiene los labios marchitos

de tanto ir a contraluz

y someterse al silencio de la tarde;

de creer que todavía existen las auroras.

 

VI

Tu ausencia cae en la ventana

de esta casa que se inunda en recuerdos;

en las grietas de mi piel fragmentada

donde hiciste un refugio a la infancia;

en las mañanas que tienen tu nombre.

 

VII

A dónde se va el otoño de tus ojos,

el claroscuro del día sombrío,

la mariposa que nace en la yedra.

Hacia dónde se va el rostro de la vida;

todo aquello que dimos al amor.

 

VIII

Ella guarda en su vientre cometas,

constelaciones de invierno

bajo las cuáles se embriagan los amantes;

laberintos sin retorno

que iluminan el lenguaje del tiempo.

 

IX

Cada mañana confirma nuestro adiós,

su inevitable herida entre las cosas

que alguna vez tocaron el deseo;

las caravanas de espectros opalinos

donde encuentro tu mirada fugaz.

X

Si supieras de esta tierra de exiliados,

de sus infranqueables noches

que pesan en mis ojos de nostalgia;

de cómo se transfigura la lluvia en tu rostro

y se desnuda la tristeza de los días.

 

 

 

 

 

En este lado del páramo

 

Aquí  todos aprenden a mirar la ausencia,

a tomar las tinieblas en sus manos

y coserse el insomnio en la nuca;

a guardar el dolor en los bolsillos

como si fuera un diario de galera

donde se quedan nombres desterrados.

Aquí, el corazón se llena de rocas,

de promesas que nunca se cumplen

pues sólo se clavaron en desdichas

 y en el manto celeste del desierto.

Aquí se va al recuerdo con los muertos,

se aprende de sus rostros,

del invierno que llevan en el cráneo

y su largo trotar de espantapájaros.

 

Aquí, precisamente aquí,

un sol negro se adueña de los hombres solos.

 

 

 

Datos vitales

Carlos Castañeda Desales (Huajuapam de León Oaxaca, 1979). Tiene estudios de maestría hechos en la Universidad Nacional Autónoma de México en el área de estética. Ha publicado los siguientes escritos: Emil Cioran o el pensador diletante. Revista el Tabique (publicación trimestral) Trimestre Julio-Agosto-Septiembre del 2005; Sexualidad, Capitalismo y Estado. Revista Tabique (publicación trimestral) Trimestre: enero –marzo del 2005; El Tao. Un camino del deseo. Revista el Tímpano (publicación mensual) Febrero del 2006; Voces animales. El poder en la fenomenología de Elías Canetti. Revista el Tímpano (publicación mensual) Junio del 2006; A ojo de pájaro. La literatura de Héctor Gally. Revista el Tímpano (publicación mensual) Diciembre del 2007; Georges Bataille o la experiencia del instante. Revista el Tímpano (publicación mensual) Junio del 2008; Alquimia. Revista el Tímpano (publicación mensual) Abril del 2008; Poema sin título. Revista el Tímpano (publicación mensual) Julio del 2008; Poema sin título. Gaceta y ahora qué sigue… (publicación mensual) Octubre del 2008. En proyecto está la publicación de una antología de jóvenes poetas morelenses en la que participa.

 

Share Button
  • Claudia

    Carlos,

    un abrazo, escribes cosas hermosas. Un beso grande como la noche.

  • Manuel

    No se que tanto me puedo alejar de los sentimientos para poder ser objetivo, claro, la poesía no se trata de eso. El cuidado de su expresión me gusta, y espero poder tener el gusto de seguir leyendo su escritura.

    Un abrazo.

  • JENY ABODON

    UN AMIGO MUY QUERIDO.. EXCELENTE POETA.. PERSONA Y AMIGO.. FELICIDADES CARLOS. SABES Q TE QUIERO MUCHO… SIEMPRE.. MAS TRIUNFOS EN TU VIDA..

Escribe un comentario