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CÍRCULO DE POESÍA

 

Los tres sentidos de la poesía: Garcilaso, Góngora y Quevedo

07 Dic 2010

Quevedo, Garcilaso, Góngora

Presentamos a continuación un extraordinario ensayo de José Pascual Buxó (Cataluña, 1931), estudioso de los siglos de oro, especialista en semiótica y referente esencial de los estudios de literatura novohispana. Ha publicado los poemarios “Tiempo de soledad”, “Elegía”, “Memoria y deseo”, “Boca del solitario” y “Materia de la muerte”.

 

 

LOS TRES SENTIDOS DE LA POESIA GARCILASO, GONGORA Y  QUEVEDO

 

Habrá entre los lectores de estas notas quienes conserven en la memoria de Leon Hebreo y sus diálogos de amor, leídos de cierto en prosa rotunda de Garcilaso el Inca. Más de uno recordará también que en ese vasto tejido del amor, de sus agentes y sus causas el philo sutilísimo hallo lugar en que explayarse acerca de aquel genero de verdades que los poetas fingen, o diciéndolo con nuestras pobres palabras actuales, para que el omnisciente Filón nos diese su propia teoría de la literatura.

Pero, ¿que hace una teoría de las ficciones poéticas en ese tratado del amor infinito? Dejemos la respuesta- si hubiere una sola- para el lugar que le corresponde, esto es, al cabo de la exposición a la que entraremos enseguida.

Dice Filón a su interlocutora Sofía en el segundo de sus Diálogos que

Los poetas antiguos enredaron en sus poesías no solo una ni muchas intenciones, las cuales llaman sentidos ponen el primero de todos por sentido literal, como corteza exterior, la historia de algunas personas y de sus hechos notables dignos de memoria.

Después, en la misma ficción, ponen como corteza más intrínseca cerca de la medula el sentido moral, útil a la vida activa de los hombres, aprobando los actos virtuosos y vituperando los viciosos.

Allende ve esto, debajo de las propias palabras, significa alguna verdadera inteligencia de las cosas naturales o celestiales, astrológales o teologales. Y algunas veces encierran dentro de la fabula los dos o todos los sentidos científicos, como las medulas de la fruta dentro de su corteza. Estos sentidos medulares se llaman alegóricos.

Intentemos allí que las ficciones poéticas comportan, no uno, sino muchos sentidos y que el enhebramiento  de éstos no ocurre de modo sucesivo, sino interactivo o simultaneo; de suerte que los diversos referentes de una fabula o texto poético se ordenan a semejanza de las cortezas y pulpas de un mismo fruto.

Pero tal conjunción o interacción de sentidos en el cuerpo de un mismo poema no ha de concebirse- aunque se intente por muchos – como particular confusión del discurso, siempre dispuesto a aceptar las intervenciones pertinentes o caprichosas de sus lectores. “Debajo de las propias palabras” y dentro de la misma fabula dice Filón Hebreo; esto es, de los “sentidos modulados” que el poeta ha hecho convivir con el sentido medular de la historia memorable tales sentidos, no ralamente ocultos, sino interiores constituyen una manifestación cifrada – alegórica- de sietes conocimientos “científicos” o por volver a las palabras que mas entendemos de algunas, “verdades” que una comunidad cultural tiene por ciertas y averiguadas. En breve contienen un modelo o esquema de representación del mundo que expropio de una sociedad determinada y al que remiten, en última instancia, los diversos sentidos “enredados” en la fabula.

Quiere saber Sofía las causas por las cuales los poetas “encierran en un cuento historial, verdadero o fingido, tantas y tan diversas sentencias” y, consecuentemente, de lo que nosotros llamaríamos el carácter simultaneo (constelado) de los diversos sentidos que tal clase de textos manifiestan. Trataremos de sintetizar al máximo las respuestas de Filón. Los artificios de  los poetas obedecen – entre otras de menor relevancia – a los siguientes rezones: una. La inconveniencia de declarar “demasiadamente” la verdadera y profunde ciencia a los que no se han hábiles en ella y evitar, así, la corrupción de la misma, otra, que la verdad es útil para retener las cosas en la memoria; otra más que mezclando lo “deleitable y fabuloso con lo verdadero intelectual” se regala, primero, “fragilidad humana”, y entra, después, en la mente la verdadera paciencia; por último , que con un mismo manjar pudiese dar de comer a diversos convidados cosas de diversos saboree; por que las mentes bajas pueden tomar de la poesía solamente la historia …); las otras más levantadas comen, además de esto, el sentido moral, y otras más altas pueden comer, Allende de esto, del manjar alegórico, no solo de la filosofía natural, mas también de la astrología y de la teología.

Pasemos por alto aquellos aspectos de la teoría de Hebreo que, o reitera el dogma horaciano del enseñar deleitando, o – según los principios pitagóricos-  conciben la transmisión del conocimento como un proceso hermetico de la comunicación entre inciados, para quedarnos con una idea central: la del texto literario en cuanto producto de una triple codificación que permite a sus destinatarios – según el grado de competencia- quedar en la mera lectura de la favbula, alcanzar después la aplciacion moral de la misma y tener acceso – al conocimiento del mundo , tal com este puede aparecer represntado en modelos analógicos instituidos por uina determinada comunidad cultural. No deben sorprendernos ciertas semenjanzas de esta teoría circular con algunas de las mas recientes concepciones de la obra literaria, en efecto, la ambigüedad o, por mejor decir, la polivalencia semántica de los textos semnticos ha sido recnocida una y otra vez, como un rasgo característico. Tal genero de ambigüedad no supone ningún caso la confusión de sentidos si no su pluralidad compatible; es decir, la capacidad q poseen los textos poeticos para incluir simultanemante en un mismo proceso discrursivo mas de un conjunto de referentes compatibles.

No es este el momento de rastrear las posibles semejanzas entre el pensamiento de Leon Hebreo y de ciertos teoricos contemporáneos, ni las fuentes de las que uno y otros proceden; basta subrayar que en los dialgos de amor se postula un triple lectura de las ficciones poeticas q implican, en su nivel mas prgfundo o “alegorico” la reproducción de un modelo del universo, y que ese modelo es el que permite la integración de los sentidos manifiestos en diversos niveles de la fabula. Advirtamos, por otro lado, que se trata de un modelo cuyo armonioso sincretismo de tradiciones clásicas y gnósticas le aseguró una larga pervivencia.  “Su huella – ha dicho menendez pelayo (1947)- persiste durante nuestra edad de oro en todos lo que especularon acerca de la belleza abstractamente considerada” y , podríamos añadir, en cuantos cantaron o trataron los efectos del amor humano dentro del amplio contexto cultural que – por la que a las obras de arte se refiere- solo empieza a modificarse realmente a partir del siglo XVIII.

Hagamos una salvedad mas: ese modelo del mundo no debe ser entendido como una construcción filosófica rigurosa y coherente en todas sus partes, si no -lo ha hecho ver así C.S.LEWIS (1980) “como un telon de fondo de las artes”. Dicho telón es además selectivo; se “apropia solamente de aquello que en modelo total es inteligible para el ego y de aquello que trae de alguna manera la imaginación y los sentimientos”;por todo lo cual “ no siempre responde inmediatamente a los cambios producidos en el nivel científico y filosófico”. Pero veamos ya a grandes rasgos, cual es el modelo del mundo expuesto y comentado en los diálogos de amor. El hombre, afirma Filón, “es imagen de todo el universo; este . a su vez- es concebido como un “animal perfecto” compuesto de partes de los cuales los mimbrros del cuerpo humano resultan equivalentes. Sofia desea saber como el hombre sea simulacro “ asi del mundo inferior de la generación y la corrupción como del mundo celeste y del espiritual angelico o divino”, y Filon responde que, en efcto, los 3 mundos ( el generable, el celste y el intelectual) se contienen en el hombre, que es un mundo pequeño micro cosmos, cuyo cuerpo se divide en 3 partes, según el mundo, y que son a saber: la mas inferior, que va del diafragma hasta lo bajo de las piernas, la segunda, que corre de esa tela que divide el cuerpo hasta “las cañas de la garganta” y la tercerba que es la cabeza misma.

En la primera parte se contienen los mieros de la nutrición y la generación y “ es proporcionada al mundo inferior de la generación del universo”, donde los cuatro elementos (fuego aire agua tierra) engendran las plantas, los animales y el hombre. En la segunda del cuerpo humano se hallan los mimbros espirituales (el corazón y los pulmones) que se corresponden con las doslumbreras sol y luna”; asi como el mundo celeste sustenta con todos sus rayos este mundo inferior participando del calor vital, asi del corazón y lo pulmones sustentan al cuerpo por las arterias “la cabeza del hombre –dice Filón- es simulacro del mundo espiritual, el cual [ …] tiene 3 grados: anima, entendimiento y divinidad” siendo, pues, el universo un solo individuo y cada uno de sus miembros corporales o espirituales, eternos o corruptibles, parte de, “el fin del todo es la unida perfeccion de todo el unvierso, señalada por el divino arquitecto”. ¿Cómo es posible – iniquiere sofia- que el hombre, hecho de elementos contrarios haya alcanzado “ forma eterna e intelectual anexa a los cuerpos celestiales?”

Pero las fatalidades del cuerpo no menos que las solicitaciones de la “honra del mundo”, no dejan al hombre libre de tentación. Habrá quienes, además, queriéndolo o sin saberlo se entreguen con furor a las apetencias del mundo ínfimo; son la caterva de “tacaños, bergantes, embusteros, perversos y abominables, que hizo desfilar el propio Quevedo en su discurso de todos los diablos y otros tantos discursos en los que satiriza la faz democrática de este mundo infernal donde lo mismo que en el otro infierno nullus est ordo.   

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