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CÍRCULO DE POESÍA

 

Un superhéroe de verdad, cuento de Valentín Corona

14 Mar 2011

Valentín-Corona[1]Valentín Corona  (San Luis Potosí, 1976) fue becario del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de San Luis Potosí, 2007 y 2010. Obtuvo el premio literario, Manuel José Othon, en narrativa, en 2008. Es autor de los libros de cuento Sinfonía para un planeta azul y La venganza de Jack Kerouac y otros cuentos marxistas para dormir sonámbulos

 

Un superhéroe de verdad

 

Me hallaba decidido a encontrar al escritor que había modificado para siempre el curso de mi vida. Lo más increíble de todo fue descubrir que el autor del libro que entonces descansaba sobre mis manos, aún seguía respirando. Fue la primera ocasión que lo supe: No todos los escritores estaban muertos. Aunque en la escuela jamás habían mencionado algo parecido. Allí, sólo nos mencionaban que Don Quijote, que Romeo y Julieta, que La Odisea, cosas similares que habían acaecido ciento o miles de años atrás. Uno las leía y, al final, se enteraba que el autor era para entonces, simple y sencillamente, un montón de polvo.

Después de éstas, llegaron otras. Pero siempre era lo mismo: obras de difuntos. Aquello fue haciéndome a la idea de que la literatura era cosa de muertos, o personas con un pie en la tumba. Probablemente sí, ya que, de todo aquello que leía en sus páginas, nada coincidía con mi realidad. Es decir, yo salía del colegio y a jugar videojuegos o a escuchar discos de heavy metal. Nada tenía que ver yo con enamorados suicidas, viajeros que no saben cómo volver a casa, o ancianos chiflados que pelean contra molinos de viento.

Sin embargo, un día descubrí a un autor ajeno a todo programa de estudios de la SEP, un tal Lovecraft.

El descubrimiento se suscitó de la siguiente manera:

Al escuchar uno de los discos favoritos de mi hermano mayor, una canción captó mi atención de inmediato. “The call of cthulu”, se titulaba. Como en ese tiempo mi progenitor solía pasar todo el día hinchándome los huevos con eso de que, “pero si hasta parece una pelea de perros” o “al menos entendieras lo que dicen, capaz que te la están mentando y tú bien contento”. Comprendí que tenía qué hacer algo al respecto. No obstante que en un principio me valieron madre sus comentarios, al poco tiempo ya no aguanté más, y me di a la tarea de intentar descifrar el contenido de aquellas “peleas de perros” metaleras.

Tuve un mal comienzo. Para empezar, la palabra Cthulu no apareció en diccionario alguno. A chinga, pensé, cómo pinches que no lo voy encontrar. Y, con un afán inusitado, me di a la tarea de desentrañar el significado de aquel término. Removí cielo y tierra y… nada. Ni una sola pinche mención del tal Cthulu.

Aquella tarde, retorné a casa profundamente abatido. Al verme mi hermano, me preguntó: ¿Y ahora, a ti qué te pasa, enano? Le conté de la encrucijada en la cual me encontraba, de ese punto sin retorno de la desesperanza.

Para mi sorpresa, aquel tipo al que yo siempre había considerado un completo idiota, me dio la respuesta que tanto había rastreado de manera infructuosa: “Ah, es que esa rola la sacaron del título de un libro”, dijo, el completo idiota de mi hermano.

¿No me digas que tú sabes quién escribió ese libro? Cuestionéle enchinmediatamente. Su respuesta me llevo a seguir manteniendo, más o menos con firmeza, mi hipótesis inicial: “Ora, ora, no me ofendas, sé eso porque lo leí en un artículo de la revista Conecte (de la que él poseía la colección entera), y luego, como temiendo perder su puesto al final de la escala evolutiva, añadió: Pero eso no quiere decir que yo sea una rata de biblioteca, como tú comprenderás”.

De acuerdo, el tipo continuó manteniendo su estatus de medio imbécil.

Después de revisar, número tras número, la colección completa de aquella famosa revista metalera bajo la lupa del más escrupuloso detenimiento, por fin encontré el nombre del escritor: H.P. Lovecraft.

Cuando se lo mencioné a mi hermano, el tipo sólo se limito a responder: “Ah, mira, y yo que siempre pensé que se referían al inventor de la mayonesa”. En ese momento volvió a ocupar su puesto. De medio imbécil, regresó a su papel de completo idiota.

Yo no contaba con muchos recursos monetarios. La verdad, ni siquiera los suficientes, así que comencé a fastidiar a mi padre con que me comprara el libro. Él, invariablemente, o me enviaba a sacar la basura o a cortar el césped. Así que antes de quedar condicionado como perro pavloviano, dentro de aquella petición-respuesta, opté por dejar de fastidiar a mi padre, para buscar otra forma de obtener el tan anhelado libro, razón de todos mis problemas y desvelos.  

La solución llegó como caída del cielo.

El día anterior para el ingreso a la preparatoria, el tipo idiota que decía ser mi hermano, me envío a comprar los libros de texto que le habían pedido en la prepa, ya que, él tenía “asuntos importantes” que atender. Claro, los asuntos-importantes-que-atender no se trataban sino de la demente de Claudia, su novia. No podía negarme, pues de hacerlo hubiera recibido una buena ración de golpes, por lo menos, el resto de la semana (y apenas era lunes). Para qué es más que la verdad, el enano temía al orangután idiota. Además, aquello significaba que podría escuchar cualquiera de sus discos de heavy metal con total impunidad.

La fila para poder comprar los libros abarcaba cerca de dos cuadras. Por fortuna, el orangután me había prestado su walkman, especialmente para aquella misión. Por lo tanto, entre canciones de Van Halen, Metallica y Judas Priest, aguardé pacientemente las más de dos horas que me llevó poder ingresar a la librería, para adquirir los libros.

Una vez adentro, me informaron que dos de los cinco textos de la lista se habían agotado.

Pregunté por el importe total (incluidos los dos que faltaron). Descubrí que, aún así, restaba el dinero suficiente para la adquisición de un libro más. Ni tardo ni perezoso, pregunté si tenían en existencia algún ejemplar de un escritor que tenía un apellido de marca de mayonesa (no se molesten en preguntar por qué hice eso, yo mismo continúo preguntándomelo aún).

La dependienta no tenía ni la menor idea de quién diablos era Metallica. Realmente eso me sorprendió muchísimo. Jamás hubiera imaginado que alguien ignorara la existencia de la más grande banda metalerosa de todo el universo universal. Por un momento me surgió la idea de mencionar lo de las “peleas de perros”. De inmediato, desistí de ello. Y, para cuando estaba a punto de darme por vencido, un tipo greñudo que en ese momento acomodaba algunos libros que había traído de la bodega y que, además, había estado escuchando todo gran con interés, le aclaró a la dependienta a qué libro me  refería o, al menos, intentaba hacerlo. El muy cabronazo confesó haber entendido todo desde un principio, sólo que había preferido guardar silencio para seguir divirtiéndose a mis costillas.

La cuestión fue que, al fin, un libro de H.P. Lovecraft se encontraba entre mis manos. Decidido a no esperar más, lo despojé de la cubierta de plástico, para comenzar a leer con un total y absoluto deleite.

Ninguno de los cientos de cómics leídos hasta entonces se acercaba en lo más mínimo a las historias extraordinarias de aquel escritor.

Durante una semana me olvidé de las “peleas de perros” para centrar por completo mi atención en las profundidades de la tierra.

Por las noches una horda de seres monstruosos comenzaron a poblar mis sueños, haciendo de lado al Hombre Araña,  Superman, y toda la liga de la justicia.

A partir de eso, comencé a indagar en busca de aquellos escritores que no acostumbran asistir a la escuela, cuando leía sus libros entendí por qué.

Lovecraft me guió hasta Edgar Allan Poe, este a Franz Kafka y, este último a una lista que se multiplicaba cada día. Hasta que un día, como cualquier otro, llego a mis manos el libro, “Cartero”, de Charles Bukowski.

En ese momento mi vida cambió para siempre.

Comencé a leer el libro al mismo tiempo que descubría nuevos rostros de la vida. Aquel tal Chinaski resultó ser el más jodido hijo de puta que pudiera existir sobre la faz de la tierra, incluso el orangután de mi hermano comenzó a parecerme un tipo demasiado blando, un charlatán que sólo sabía comunicarse a través de los puños. A diferencia de aquel  tal Chinaski que iba por ahí dejando a todo mundo fuera de combate, sin necesidad de tirar un solo golpe (pese a que también le sabía al asunto de la boxeada). Luego de las primeras quince páginas ya se había convertido en mi mayor superhéroe, y yo, estaba completamente decidido a ser como él.

Hasta donde había entendido, el primer paso era conseguirme una botella de vino.

Por otra parte, con mis escasos quince años y sin un solo peso en el bolsillo, aquello no iba resultar sencillo.

Bien, pensé, quizás sea más conveniente terminar de leer el libro primero, y ya luego, no sé, tal vez y hasta aprenda a obtener el vino de algún otro modo; incluso a “echar un polvo con una guarra”, lo que significa fornicar con una mujer de cascos ligeros, en dialecto cristiano. Todas esas expresiones que, además, fui empezando a coleccionar de las traducciones españolas que me tenía que chutar al no encontrarlas  en un español decente.  

Un primer punto de las enseñanzas de aquel texto fue precisamente la de que, uno no debe quedarse con las ganas de decir lo que siente y piensa, (y tomar vino); segundo: que acto, palabra y pensamiento, son la trinidad del ser manifestado (y tomar vino); tercero: que los españoles sois, todos, unos capullos (y tomar vino); cuarto: que siempre es más recomendable poner buen rostro a las adversidades y dejar que el mundo ruede (y tomar vino); y, quinto: que el trabajo de un cartero puede ser igual de interesante y entretenido como el de un acróbata o un asesino a sueldo … y tomar vino.

A partir de la página veintiuno de aquella novela reveladora del mundo la idea de verme, algún día, sentado <<en ese sillón con un vaso de whisky en la mano y contemplar el culo de Betty meneándose por la habitación>>, se convirtió, para mí, en más que en una agradable imagen, en una verdadera obsesión.

Para mi jodida mala suerte, aún me faltaban tres años más para poder beber alcohol, al menos de una manera legal y socialmente aceptada.          La oportunidad se presentó al poco tiempo, fue durante la fiesta de quince años de Berenice, mi mejor amiga del colegio, pues en un descuido de sus progenitores, nos hicimos de una botella de Brandy Presidente que, aunque no de la misma categoría que el whisky, de igual forma habría de cumplir el propósito de satisfacer mi obsesión de conocer el efecto dionisiaco de la embriaguez.

Nos ocultamos en la habitación de sus padres, mientras estos atendían a los demás invitados.

Al tomar el primer sorbo sentí como si me acabara de tragar un pedazo de carbón encendido. Los siguientes tres tristes tragos de aquella agua que ataranta, me mantuvo debatiéndome entre abortar la misión o resignarme a pagar el precio por ingresar al espacio de una realidad nunca antes transitada. Me decidí por la segunda opción al observar a Berenice beber un tercio del contenido de la botella sin mayores aspavientos. Que una mocosa quinceañera realizara la proeza que para mí se había convertido, a estas alturas, en más que una obsesión: en un autentico reto; además, de una manera tan simple que me llevó a renegar de mi dilema y a entrarle con ahínco a la botella.

A los diez minutos el malestar había desaparecido por completo. Ambos reíamos sin parar, como verdaderos tarados. Para satisfacer del todo mi curiosidad, le pedí que caminara un poco. Por ser tan buenos amigos, ella accedió de inmediato, y yo me dediqué a contemplar su trasero que, a decir verdad, no estaba nada mal. No sé si el de la tal Betty estuviera mejor, pero, para mí el de mi amiga me parecía suficiente. Dio dos recorridos, lo que equivaldría a unos quince pasos, y cayó al suelo en medio de una risa incontenible. Cuando intenté auxiliarla lo único que conseguí fue irme de bruces, encima de ella.

No recuerdo si fui yo quien la besó, o ella a mí. Sin embargo, una cosa nos fue llevando a la otra. Sin percatarnos, las distancias se borraron al grado de ingresar uno dentro del otro (al menos una parte). Aunque de eso no nos enteramos hasta el día siguiente, cuando sus padres nos encontraron profundamente dormidos, desnudos y sobre todo con una terrible resaca que me hizo  considerar la opción de beber por completo el agua del tinaco que ese día me tocaba limpiar. Ni siquiera pude despedirme de Berenice ya que a sus padres no les pareció una buena idea. Fui echado de la casa de mi amiga con no muy buenos modales. No sin antes escuchar la advertencia de sus padres: <<mejor que no vuelvas por aquí, ni a acercarte a nuestra hija, porque te juro que te castro>>.

Suponiendo que mi gurú Bukowski jamás aceptaría algo semejante, decidí dejar las cosas ahí y, simplemente, despedirme de la madre de mi amiga con un: ¡Que te follen, guarra!. Había descubierto en el colegio, que allí esas expresiones de los soplapollas gachupines no eran consideradas tan ofensivas como en el país de los baturros. La editorial Anagrama se convirtió en mi mejor fuente de inspiración y proveedora de todas las más extravagantes expresiones arrabaleras.

Además, pronto descubrí, a través de la misma editorial, a toda la generación beat.

Al poco tiempo, todo el mundo en el colegio comenzó a llamarme: Tío, que si tío esto, que si tío lo otro. Y yo sintiéndome, cada vez más, el tío de los pendejitos.

La vida en el colegio cambió por completo. En ese momento sabía que los maestros también se equivocan y que nadie, ni siquiera la maestra Cuquis que nos daba la materia de Química, y que, además estaba buenísima, ni siquiera ella poseía la verdad. Incluso el orangután de mi hermano poco a poco dejó de molestarme, ya que al primer intento suyo de golpearme, yo respondía lanzándole algún comentario inteligente y penetrante como dardo que, por lo regular, casi siempre daba justo en el blanco, motivo por el que mis padres me señalaron como responsable de la cuenta del psicoanalista con el que asiste el orangután de mi hermano desde hace tiempo.

Un día, sintiéndome insatisfecho de todo, decidí partir en busca del último superhéroe posible de este mundo. Como mis ahorros resultaban insuficientes, me vi en la imperiosa necesidad de malbaratar una gran parte de la colección de discos del orangután para solventar los gastos del viaje que había decidido emprender, con el único objetivo de conocer en persona a un superhéroe de verdad.  

 

 

 

Datos vitales

Valentín Corona  (San Luis Potosí, 1976) es Egresado de la licenciatura en Filosofía por la Universidad Autónoma de Zacatecas. Becario del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de San Luis Potosí, en dos ocasiones 2007 y 2010. Obtuvo el premio literario, Manuel José Othon, en narrativa, en el 2008, con un jurado integrado por los escritores: Aline Petterson, Mario Gonzáles Suárez y Alberto Chimal. Tiene publicados dos libro de cuentos Sinfonía para un planeta azul (2008) y La venganza de Jack Kerouac y otros cuentos marxistas para dormir sonámbulos, con el cual se hizo acreedor al primer lugar de los premios 20 de noviembre, en el área de literatura. Ha publicado en diversas revistas, dentro y fuera del país.

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  • nose

    ¿Es un cuento o es tu diario?… voy a escribir un cuento que trate de aquella vez que perdi quince valiosos minutos de mi vida leyendo un cuento llamado “Un super heroe de verdad” ¿Me ayudas con el titulo?

  • Valentín Corona

    Jajaja Gracias por tu tiempo.
    Es gracioso que, luego de perder quince valiosos minutos de tu vida, invirtieras otro tanto en escribir el comentario. Qué te parece, como titulo: “Soy tan insignificante, que ni siquiera tengo nombre”

  • José S

    Está chido. Hay muchas referencias musicales a lovecraft, y a muchos otros autores en general.

    y para el que comentó
    Por qué suponer que el personaje es igual al autor, sólo porque está en primera persona?
    “quince valiosos minutos” jajajá, ese sería un buen título.

  • Cristian Ramos

    Que se titule “la paja de tu vida” o bien “una paja de verdad”, pues esos quince minutos son los que vas a precisar para conseguir una erección, pajero pijafloja, bolas tristes!

  • Crimentalista

    Vientos, Vale.
    ¿Dónde consigo tu último libro (el más reciente, quise decir)?

  • Mono Lector

    A ver…
    1.- Según yo, todo escritor se vale de su propia historia para escribir, lo cual es totálmente válido, por lo que la pregunta “¿Es un cuento o es tu diario?” me parece fuera de lugar y hasta ofensiva.
    2.- Tus aspiraciones literarias no creo que sean del interés del autor (y me atrevo a decir que de nadie) por lo que si tu máximo es escribir un cuento pués solo házlo y no pierdas más de tu “valioso” tiempo.
    3.- Si no te gustó el cuento solamente dilo, no hay necesidad de sarcasmo a lo estúpido.
    4.- La crítica es aceptada, pero hay que saber diferenciar entre crítica y agresión. ¿De casualoodad Paty Chapoy no es tu pariente?

  • gema hdz

    Vale, como siempre es bueno leer tus cuentos, yo que tengo el gran placer de conocerte, puedo decir la maravillosa persona que eres “hablando también intelectualmente”. Sé que tienes la capacidad de comprender a el mundo por esa gran sensibilidad que te caracteriza. Así, que me atrevo a decir, que entiendes cada opinión y critíca que se le de a tu cuento, al hacer eso no permites que se hagan malos entendidos entre personas que no les pueda agradar, al contrario, conociendote sé lo qué debes de estar pensando jajaja.
    Me agradó demasiado tu cuento, lo he mostrado a varias personas y estan de acuerdo conmigo.
    Felicidades!!

  • jajaja

    Si fueran buenos escritores, no tendrian miedo a la critica, pero veo que aqui los comentarios son moderados (censurados) asi que no puedo decir todo lo que pienso. A final de cuentas el publico decide quien es un buen escritor y quien no lo es ¿Has vendido mas de diez libros?

  • daisy

    mmm… no entendi cual es la idea del cuento ???????????? es medio “comun” digamos

  • Talamentes

    Me ha divertido mucho tu cuento; la pasé muy bien, dónde hay más?

    ” Sin percatarnos, las distancias se borraron al grado de ingresar uno dentro del otro (al menos una parte).” Simplemente genial!

    Si puedes me mandas un correo porque este blog no tiene la opción de recibir respuestas al comentario.

    jl_talamantes arroba hotmail punto com

  • cuervo

    Tienen razon es muy tedioso la trama es bastante simple se me hace como una capitulo de la serie “los años maravillosos”

  • Sergio González

    Bueno, yo creo que no se trata nada más de decir me gusta o no me gusta, el gusto no sirve para la crítica. En primer lugar no es un cuento ni remotamente, es como una crónica o un diario, algo así. No tiene una trama, su final es inconexo con el principio, más con el título. Creo que tiene un sarcasmo muy muy simple y sin sabor, lo mismo que ese pretendido lenguaje coloquial. ¿En cuanto a la escritura? pues está bien redactado, sin errores de tiempos ni de sintaxis, pero eso no tiene mucho mérito. Francamente no es buen texto. Es demasiado extenso y el tema tampoco aporta, pues carece de interés. Y es verdad lo que dicen, es un tema snob, pero hasta el snobismo podría ser interesante. yo leí el cuento por el debate porque desde los primeros párrafos lo había dejado y sí la crítica arde para eso es.

  • Sergio González

    Algo más, cabría dudar mucho, mucho, de los premios literarios leyendo estos textos. Por eso creo que los editores de circulodepoesia no deberían de pedir eso en las colaboraciones, porque en este medio los premios, salvo alguno que otro, son medallitas sin mérito. O el mérito de ser un excelente promotor de sí mismo.

  • Valentín Corona

    Lo primero, agradecer a todos el tomarse un tiempo para prestar atención a lo que uno hace (bueno o malo, según el caso) Les aseguro que se agradece por igual.
    *Roque, de la distribución del libro se encarga la editorial Ponciano Arriaga (puedes checarlo con ellos).
    * Por supuesto que la crítica es bien recibida (sobre todo, una bien fundamentada) La verdad, no creo que aquí “censuren” demasiado los comentarios. A tu pregunta, la verdad, no. Hay algunos días en que sólo se venden siete u ocho ejemplares, jejeje.
    * Daisy, tienes razón el tema, ni siquiera es medio, es totalmente “común”. Me surgió de las primeras experiencias en la comunicación con jóvenes de preparatorias, y secundarias, los que me comentaron alguna vez que sentían a la literatura como algo lejano a su entorno.
    * Talamentes: te dejo un link de un medio electrónico de argentina, en donde aparece un cuento del primer libro http://escriturasindie.blogspot.com/2011/01/valentin-corona-para-que-no-digas-que.html?spref=bl. Ahí además puedes descargar el libro completo en versión digital (el impreso se agotó, así que decidí subirlo a la red)
    También lo puedes descargar tú “nose jajaja”. Igual y puedes escribir, ya no un cuento de la perdida de tus quince valiosos minutos de vida, sino todo un libro.

  • Valentín Corona

    Estimado Sergio, a tu comentario decidí responder de manera individual, por dos razones: Por la amplitud, y decencia de expresar con cierta base tus señalamientos. Y por no esconderte en el anonimato. En fin, pienso que hablar de una estructura decimononica para los textos suena añejo. Si alguien desea continuar escribiendo como Borges, Chejov, García Márquez, o cualquier otro gran cuentista, está en su justo derecho. Mis objetivos son otros, menos ambiciosos. En cuanto a los premios estoy totalmente de acuerdo contigo. Uno nunca debe confiar en ellos, sobre todo quién los recibe. En lo personal, sólo me han servido para tener la oportunidad de seguir divirtiéndome (sin tanta presión económica) haciendo lo que me gusta hacer: escribir.
    Por último, sé que lo que uno escribe no tiene porqué gustar a todos. Por fortuna las opciones son muchas y muy variadas. Tampoco estoy demasiado interesado en escribir para “escritores” o críticos de profesión, sino para la gente común, para quienes ingresan a los textos sin tantos prejuicios, para los verdaderos lectores.

  • Dante Oliver

    Completamente de acuerdo con Sergio y si los concursos literarios y becas fueran confiables, algun escritor premiado o becado hubiera dado ya resultados de verdad. Hay “escritores” que en vez de ayudar a la literatura, no hacen mas que estorbar, por eso la gente no lee ¿Por que nos quejamos tanto de la falta de lectores? Quejémonos de la falta de escritores. Lo que se encuentra aqui bajo el titulo “Un super heroe de verdad” no es ni de chiste, un cuento y efectivamente usa un lenguaje demasiado vulgar, nada fuera de lo comun y por si fuera poco, el autor cree que ya es interesante por colgarse del nombre de un gran escritor: HP Lovecraft, pero este gran escritor poseia un estilo soberbio y planteo en sus cuentos problematicas por demas interesantes sobre ciencia y filosofia. No creo que Valentin Corona haya estudiado filosofia, parece que su fuente principal de inspiracion fueron los programas de Facundo y Adal Ramones.

  • Dante Oliver

    Ah lo olvidaba, quien dijo que la expresion ” Sin percatarnos, las distancias se borraron al grado de ingresar uno dentro del otro .” es muy ingeniosa, deberia tener en cuenta que carece de sentido, pues una mujer no ingresa dentro de un hombre. Si el autor se esta refiriendo al coito, creo que es virgen, yo no se como una mujer puede ingresar en un hombre…ni me interesa saberlo.

  • Daysi

    MMMM pues eso de querer acercar a los lectores “comunes” a la literatura suena como pretexto ( o sea dices que hay que fregar la literatura para que todo el mundo lea, pues tambien deberias hacer un cuento de Kalimba o algo asi…ps mejor que nadie lea), yo tambien podria escribir algo entonces…exijo una beca jajaja y se supone que un escritor escribe lo que le nace no lo que un monton de chamacos le piden, no le eches la culpa a los chavitos de prepa.

  • nose

    No lo critiquen tanto, es un “cuento” didactico, tiene mensaje, podria convertirlo en guion y venderselo a tele-risa para un spot que hable del valor de la lectura.

    Ademas tiene partes muy emocionantes como aquella en que el protagonista quiere comprar sus libros y no puede entrar a la tienda…lo que pasa es que nosotros no entendemos los pensamientos tan elevados de este intelectual marxista.

  • Valentín Corona

    Oye, Dante, que bueno que lo mencionas (olvidé ponerlo en los datos vitales) sí, el autor es virgen.
    No Daisy, lamento matar todas tus ilusiones pero no creo que puedas llegar a escribir “algo”. Y las becas no se exigen se debe cumplir con todo un proceso,es decir, se ganan. Además, también se debe tener nociones claras de lo que es la literatura, con “suposiciones” es imposible.
    Nose se ve que tienes experiencia en eso de los guiones, supongo que sabes de lo que hablas, ya habrás podido colocar algunos. Oh, y gracias por lo de intelectual marxista.
    Jajaja chicos, qué les puedo decir, son ustedes estupendos, por los comentarios se ve que ya conocen el cuento, diario o crónica (sabrá el demonio qué cosa sea, jeje) de memoria. He de confesar que ni yo lo recuerdo tan bien. Por algunos comentarios, he debido releer para saber de qué me hablan.
    Saludos a todos, espero que sigan comentando para acrecentar mi ego(de por si ya enorme), jejeje. De lo contrario, prometo mencionarlos en la sección de agradecimientos de mi próxima publicación. Salud!

  • Sergio González

    Bueno el asunto de no estar bajo el anonimato es porque no te estoy amenazando de muerte jajaja y sólo se trata de criticar un cuento. Me parece que fui un poco duro al criticar tu cuento, pero nada personal, igual lo de los premiso, becass, etc; pero comentarte creo que no va por el asunto de exaltar tu ego mi amigo, sino que aquí la discusión ya trascendió tu texto porque es una muestra de lo que se escribe muy amenudo. Ahora que estoy de acuerdo en que las becas y premios te permitan relajarte y dedicarte más de lleno a la escritura, sin embargo todas estas críticas deberían hacerte reflexionar sobre los defectos que pueden ver personas que están más relacionadas con la literatura y que no son esos lectores “comunes” de que hablas, para los que dices escribir y en los que te inspiraste, luego, esta revista como que sí es para el tipo de gente que hace crítica y tiene nociones de calidad, tal es así que sino serían puros elogios y preguntas sobre chismes de tus personajes o proyecciones adolescentes.
    Por otra parte, ¡Yo ya quisiera escribir como Chejov!, en verdad, no se trata de que sean estilos viejos, sino buenos cuentos, no importa si es decimonónica o no y yo dudo mucho que sean cuentos viejos. Yo creo que el cuento puede ser valorado no importando el estilo o la técnica, cosa muy lejana del gusto.
    Ahora que yo creo que para comparar pues yo también te puedo enviar un cuento y que me digas tu crítica, de eso trata, tampoco tirar pedradas con el tejado de vidrio, aunque se puede criticar chido sin ser escritor.
    Saludos

  • Valentín Corona

    Exacto, Sergio, se trata de criticar un cuento. Y, como te decía, eso se agradece, sea a favor, o en contra. Lo del ego (aclaro) es por otros “críticos” que se han ido por el lado del autor, y no por el de la obra. Mira, yo soy un tipo que acostumbra estar en medio de debates y criticas, he expuesto a varias personas, y demás. Así que todas estas criticas no son nada nuevo, ni nada que no esperara. Y lo acepto, sé que tengo “errores”, ese cuento, en particular, lo quise manejar así. Una ocasión charlando con Da Jandra, él me comentaba que no se puede conocer a un autor antes de leer toda su obra.
    Otra cosa, yo jamás hablé de estilos viejos, al contrario, yo soy el primero en aplaudirlos, pero ahí están desde hace tiempo. Dice Bukowski “Si estás tratando de escribir como algún otro,olvídalo”. En ese sentido mencioné lo de “añejos”, no en una forma despectiva. En lo personal me fascina cualquiera de esos autores. Pero también, el mismo Bukowski, Etgar Keret, Raymond Carver, etc., y ellos no manejan esa estructura decimononica de inicio-nudo-desenlace, sino que se atreven a explorar nuevos caminos. Eso es lo que intento, quizá aún no lo he conseguido, pero en eso estoy. Para mí, hubiese sido más sencillo publicar aquí, algún cuento ya “aprobado”, pero creo que vale la pena arriesgarse, sabes. Y sí, me encantaría leer algo tuyo. Créeme que te daría una crítica honesta. De eso se trata mostrar lo que uno hace. Claro que es más sencillo “criticar” sin aportar nada. (lo digo por los otros que, como dices, “tiran pedradas con el tejado de vidrio”) Otra cosa, prometo enviarte algo para, de ser aprobado, publicarlo en la Pira Literaria. Veras que no soy tan malo como parece jejeje.
    Saludos, y todo el éxito.

  • nose

    Solo quiero decir que ya no dire dire nada mas, no entiendo por que se toman la molestia de escribir sendos comentarios de algo que no vale la pena, seria como hacer un analisis de una telenovela o de un talk show, yo prefiero escribir algo breve y burlon sobre estos marxistas de tematicas burguesas y mantenidos del gobierno capitalista. Pero gracias Valentin Corona, me has divertido mucho con tu cuento puberto y fofo.

  • daysi

    Pues escribir algo como “Un superheroe de verdad” claro que si puedo (con los ojos cerrados) y no creo que baste con tener “nociones claras de lo que es la literatura” acuerdate que erudicion no da sensatez, eso lo dijo un filosofo, supongo que lo sabes. Creo que para escribir se necesita tener ante todo creatividad, no solo fabricarse una imagen de escritor, en vez de justificarte tanto y de dar respuestas tan arrogantes y misoginas, deberias reconocer que ni siquiera debieron poner aqui tu diario o cuento o lo que sea y gracias “nose” hace falta gente mas inquisitiva como tu y me han divertido mucho tus comentarios tan sarcasticos. En cuanto a Sergio Glz, creo que termino cediendo 🙁

  • Bernardo Araujo

    Vale, me estaban dando ganas de escrbir un “berrinche” donde te acuso de un sin fin de cosas sin fundamento, y firmarlo como: yotampoco. Nadamàs por joder y por aburrimiento.
    Pero mejor te invito unas frías a la salud de todos los comentariastas.
    Carnal, estamos pendientes…

  • Aldo Rosales

    El cuento-si es que merece ser llamado así- es una versión deprimente y demacrada de lo que ya autores como José Agustín han venido trabajando. No es difícil descubrir necios y vulgares juegos de palabras como los que podemos encontrar en “Cuál es la onda” del ya citado autor.(Cuestionéle enchinmediatamente) los cuales, en mi opinión, sirven para ocultar una trama pobre y debil. Existen incongruencias en el discurso del personaje, ya que va del registro culto al más vulgar y anodino( mi progenitor, a chingá, cómo pinches que no lo voy a encontrar) Lo dicho anteriormente: pueden algunos interpretar tales juegos como atrevimiento, como un reto literario y un juego que enriquece la trama-si es que hay alguna- pero la unica verdad es que son tan obvios que caen en lo obsceno, lo trivial. En su tiempo quizas “cuál es la onda” y su lenguaje fueron innovadores; hoy son sólo deprimentes.
    Una pregunta ¿Cuáles son los verdaderos lectores? Los que disfrutan esta “literatura” que enarbolas? Sencillo no es fácil, habría que diferenciar. ¿Cuentos sencillos? Millones, y son tan buenos que precisamente buscan eso, agradar al lector, no al crítico literario. Tu cuento no es sencillo; es facil. Tu “trama” no es juvenil: es de retrasados.

  • Aldo Rosales

    Y debieras poner más atención a tu ejercicio de escritura que en tus comentarios: son más agudos los últimos. Sabes que tu “cuento” es pesimo, por eso te escudas tanto. ¿Y por qué los comentarios? sí, puede parecer perdida de tiempo, pero alguien tiene que decirte que no eres malo como escritor; eres mediocre, y de eso, ya no hay escapatoria. El que es malo puede mejorar si tiene una conciencia de sí mismo y sus alcances; los mediocres, como tú, se escudan, y nunca pasarán de cuentos “bien escritos” bajo algunos cánones sintácticos a lo más; literatura no es recrear lo de otros ni hacer lineas coherentes, literatura es sentimiento, vida; lo que obviamente no tienes ni tendrás jamás. Las becas no son lectores. Conformate con eso, quizás es lo único que tendrás.
    M.P.B.W.Y

  • ALLAN LOBE

    Completamente de acuerdo con ALDO ROSALES, iba a comentar este cuento, pero mejor me remito a todas las criticas que han hecho aqui, todas tienen razon, es una obrilla vulgar, sin trama, con un lenguaje pseudo-contestatario, de un “becario”, para variar…si yo tuviera ese cuento lo pondria en mi baño…por decencia no dire qué haria con él.

  • jose luis tapia

    Un superheroe de verdad quien se lee todo este cuento, no entiendo realmente cual es la idea,mas que un cuento parece una cronica, muy obtusa por cierto, con un humorismo barato, simplon y monsivaiesco.

  • Valentín Corona

    Jajaja Exacto, Bernardo, pronto nos echaremos esas frías a la salud de todos los excelentes comentaristas. Salud, carnal.

  • diamond

    Me gustaria comentar algo acerca de este cuento pero no se como hacerlo sin ser grosero…que palabra puedo usar que sea sinonimo de “porqueria”?

  • Jorge Esteban

    Entré a ésta página decidido a ver si los comentarios me servirían de algo para comprender el cuento, me fui muy decepcionado de la última tanda de comentarios que le hicieron a un cuento que realmente me pareció, para empezar, y contrariamente a lo que comentaban, ¡un cuento!, y bueno, a pesar de todo.
    No fue muy diferente en ésta ocasión. Me detengo 5 minutos a leer los comentarios y me digo “bueno, para qué tanto alboroto por un cuento, no creo que nada pueda ser tan malo”… y me encuentro con que SÍ!! que esto es un cuento. Pero que es malo, realmente, y sin ánimos de ofender.
    Valentín. Sé que es duro aceptar las malas críticas, pero prefiero ser imparcial. Realmente es difícil tener que imaginarse de qué lado del DF salieron todos los pendejos que comentan por el gusto de ofender al autor. [Si quieren algo de snobismo de uno de 17, señores… les digo, a ese lenguaje se le llama “costumbrismo” a la Millenial, con un toque de x-Gen, pero costumbrismo, a fin de cuentas. Lean a Rodrigo Durana.]
    Siento que es malo que la gente se preocupe mucho por la suma pulcritud de sus escritos desde el punto de vista lingüístico, eso les reduce una amplia gama posibilidades de lectura. Por otro lado, si bien me gusta un poco el lenguaje, siento que a veces abusas de los coloquialismos, y que por supuesto, es un cuento aburrido, desde el punto de vista temático. Es un poco ambiguo el final, pero DIABLOS!!, hay cuentos de Charles Bukowski que son así, te preguntas si no les falta párrafos. No por eso tu cuento es bueno, compa.

    Otra cosa… te sugiero no charlar mucho con tus críticos. Existe el arte de la prudencia. Por eso muchos escritores no son políticos.

  • luis alcaine

    Si parece perro, es perro. Este es un cuento horrible y se acabo ¿Para que tanta palabreria?

  • analuz cardenas

    pues a mi sí me gusto, fíjate que se me ocurrió leerlo porque estaba escuchando algo sobre martín corona y recordé tu nombre (jeje).. Tuve la suerte de estár presente cuando fuiste con algunos otros hace unos años a la facultad de psicología d la uaslp y sinfonía para un planeta azul me llamó la atención. Es verdad pueden ser historias comunes, pero eso me gusta en lo personal pues es muy chido escuchar esos fragmentos d vida que a veces pasan desapercibido.. No termine d leer las críticas.. la verdad más que críticas son agresiones y pues, tu toma lo que te sirva.. Gracias x regalar estás historias y sigue escribiendo.. X cierto, cuanto cuesta el libro?

  • Valentín Corona

    Analuz, gracias a ti por tu comentario. No te preocupes, en este ambito, como en la vida en general, lo que uno hace, a unos les gusta y a otros no, y por supuesto que uno debe aprender a tomar lo mejor de ambos aspectos. A fin de cuentas, cada quien sabe por qué hace lo que hace, y cómo lo hace. Si a alguien le gusta, excelente, y si no, también. La verdad, del costo del libro no estoy muy seguro. Pero debe andar entre 80 y 100 pesos. Aunque si prefieres, puedes bajarlo en esta dirección: http://www.scribd.com/doc/61140858/Corona-Sinfonia-para-un-planeta-azul (alguién se tomó la molestía de subirlo) Yo mismo te lo obsequiaría, sólo que como hace tiempo ya no radico en slp, no voy muy seguido para allá. Saludos.

  • DOUGLAS

    ESTE CUENTO ROMPIO RECORD PERO DE CRITICAS Y ES QUE SI ES TERRIBLEMENTE MALO…NO HAY NI COMO AYUDARLO…SI LO HUBIERA ESCRITO UN NIÑO DE SEXTO DE PRIMARIA VOY DE ACUERDO, PERO LO PEOR DEL CASO ES QUE LO ESCRIBIO UN LICENCIADO EN FILOSOFIA, CON POSE DE INTELECTUALOIDE Y QUE SE DICE “ESCRITOR”

    POR CIERTO, ESTAN PUBLICANDO DEMASIADAS COSAS EN ESTA PAGINA, NO PODEMOS LEERLAS TODAS Y X ESO NADIE COMENTA

  • antinoo

    El cuento carece de trama pero no es raro en Valentin Corona, yo ya habia tenido la desgracia de leer “Sinfonia para un planeta azul” que no es mas que una serie de observaciones que los personajes hacen de la situacion actual del mundo, siempre estan hablando en primera persona, exponiendo su concepcion pesimista barata sobre el mundo, al estilo de “La nausea” de Jean Paul Sartre. El estilo de autores como Sartrees como una ocurrencia, la primera vez es graciosa, la segunda vez ya no. Si quiere escribir algo interesante deberia dejar de imitar a Sartre y Agustin, pero ante todo, se necesita creatividad para hacer una historia interesante y no creo que el autor la tenga.

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