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CÍRCULO DE POESÍA

 

Objeto y oficio en Abigael Bohórquez, por Ismael Lares

01 May 2011

Abigael BohórquezEl poeta y ensayista Ismael Lares nos ofrece un ensayo, en rescate y defensa de la poesía de Abigael Bohórquez, el más reciente poeta de culto en la tradición lírica mexicana. Su último poemario “Poesida”, fue publicado en 1996 en Tijuana por la editorial independiente Los domésticos, dirigida por Mario Bojórquez.

 

 

OBJETO Y OFICIO EN ABIGAEL BOHÓRQUEZ

 

I.

Leer los versos del poeta Abigael Bohórquez es descubrir un lenguaje deliberado e intuitivo. La poesía Bohorquiana se sustenta en el verso que descubre la grandeza de ser poesía. El poeta descubre que la palabra es una actividad para interpretar la transfiguración espiritual de su naturaleza. Mencionar al poeta Abigael Bohórquez es referirnos al duro oficio de vivir alejado de la manada. Es aprender a entonar la sensualidad del ritmo incitante y profundo que sustenta su poesía. Para hablar de Abigael es indispensable recordar los sueños, percibir y amar sin ataduras. El vate sonorense dedicó lo mejor de su vida a la poesía y a la promoción de la cultura. Su poesía tiene un aliento singular. Sustentada y bien construida, se adelantó a su tiempo y fue contradictoria en el sentido amplio de la palabra. Está ligado, de manera sutil, a la defensa de los derechos del hombre marginado y descubre algunas de las profundidades del erotismo. Resulta imprescindible mencionar algunos versos del poeta danés Urban Torhamn (1930) para hablar de Bohórquez: “Ahora deseo que nadie se ame, nadie. / Por lo menos, ningún hombre, / No haya amor. / Ningún amor más. / Yo que por nadie puedo confesar, / me muero / en ti, con el mundo”. La única certeza es el afecto que siente por el otro. En la palabra poética se abraza, con espontaneidad y pureza, toda la maravilla corporal de nuestro destino. Al igual que los versos de Torhamn, la poesía de Abigael descubre la infinita naturaleza de sentir y ser sentido. Los versos de Bohórquez renuncian al oficio del tópico de moda. No admiten sutilezas ni simplicidad de elaboración. Es la expresión lírica y directa de su poesía la que permanece intacta. El lenguaje poético bohorquiano tiene la característica de ser trágico, es decir, representa la acción humana. Es la expresión de su propio yo con los demás. Sin duda alguna, la tendencia dramática de sus versos encuentra en la complejidad humana su naturaleza estética. Heredad, Antología Provisional (1956 – 1978), es un claro ejemplo de ello. Constituye significativamente la amplitud de su registro poético a partir de los contrastes. El amor, la devoción, la muerte, la desesperanza y el sexo, son encuentros y desencuentros que se reflejan en la expresión poética del vate caborquense.

 

II.

El lenguaje de Bohórquez es testimonial, registra las noches de vigilia que hacen de él un poeta de claroscuros; pero también politonal y digno de homenaje. Quizá la definición que mejor convenga al autor de Las amarras terrestres (1969) sea la de poeta dramático. Poesía y teatro no constituyeron fronteras ni límites para él. Su resplandeciente poesía deslumbra la sensibilidad de cualquiera que se atreva a leer sus inaplazables versos. El poeta sonorense, cuando no es más que Abigael, con su oficio de poeta a cuestas [] hace polvo una guitarra y sigue su camino. Pero hay más, Bohórquez prodiga una poesía sin concesiones: A Abigael le duele el esqueleto cuando escribe, / cuando protesta y el poema echa humo (…) y el joven iracundo del norte del país / busca el desquite y se estrangula a sí mismo – poeta al fin. / Salvaje oficio el de poeta, Abigael.

Una obra poética tan cercana a la voz personal revela una abundancia interior de súbitos contrastes. Desde muy joven, Bohórquez pareció sentir amenazada su riqueza emocional por la amargura: al enfrentar “las verdades del hombre” y vaciar en ellas la terquedad del alma. En Heredad la humildad no lo abruma y sí lo inspira sin temor de encontrarse  a sí mismo poeta. Este libro es excepcionalmente múltiple. Corresponde a la intensidad de su vida personal y artística. 

 

III.

Leer la obra poética de Abigael es adentrarse en la poesía lírica, avasalladora, desmedida, de ritmo estridente. Quien lea los versos de Bohórquez estará condenado a indagar su vasta obra, misma que tendrá efectos definitivos en cualquiera que se arriesgue a su lectura. La poesía del vate sonorense influye en el reconocimiento de una poética del norte. Su convicción por la lírica y la palabra hacen de él un poeta de temáticas convincentes: social compromiso, erotismo, amor, homosexualidad. Bohórquez marca definitivamente el periodo de los sesentas dentro de la poética de su estado natal. Junto con Alonso Vidal, representarán los antecedentes de poesía sonorense de los años sesenta.¹

El desarrollo poético del vate, así como su evolución literaria, evidencian el tránsito de aprendizaje en tres etapas fundamentales en su obra: Heredad (1956 – 1971), Poesía en Limpio (1979 – 1989), y posteriormente, dos de sus más trascendentales poemarios: Navegación en Yoremito (1993) y Poesida (1996), este último, libro póstumo donde culmina su expresión poética, pasión consumada.²  A propósito de este libro Thelma Nava apuntaba que “es un libro estremecedor […] espléndido testimonio de uno de los poetas más auténticos de su generación […] Abigael Bohórquez trasciende su realidad para contarnos en Poesida las historias de aquellos amigos cercanos que sucumbieron ante la embestida de esta maldición del fin del milenio que es el Sida”.

El poeta, sufrido y abandonado, sabe las consecuencias de abrirse al mundo porque sucumbe al deseo pasional, se deja atacar en lo íntimo sin sacrificar el placer de la sensibilidad. Por ello, Abigael Bohórquez, que sabe de sufrimiento, se abandona a su condición de hombre, despojando sus atributos poéticos al dolor: Hace ciencuenta años / que nací pedigüeño de amor, / y voy de paso / al paso / antojadísimo / de que al menos tú, Muerte, / no me abandones.

 

 

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¹ En este sentido es necesario revisar: Manríquez Durán, Miguel. Abigael Bohórquez: Pasión, Cicatriz, Relámpago. La Voz de Sonora, 1999, p 34.

² Emito el libro Abigaeles y Poeníñimos, ya que en ese último período son Navegación en Yoremito y Poesida, poemarios que alcanzaron tonos más fuertes y expresivos.

 

 

Datos vitales

Ismael Lares (Durango, 1979) es autor de los libros La rebelión del anónimo (ICED/CONACULTA 2007) y Because of the times (ICED/CONACULTA 2010). Ha sido becario del PECDA. Es fan de Pink Floyd.

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  • carmensabes

    Espectacular este ensayo lleno de toda la esencia del admirado maestro Abigael Bohórquez.
    Fantástico, felicidades.

  • Ismael Lares Asseff

    Apreciable Hijo: Como siempre mi gran admiración a tu gran dedicación y capacidad como poeta y como ensayista.
    No cabe duda que éste ensayo es de gran profundidad en la cual exaltas la obra de un extraordinario poeta Sonorense; expresas con profundidad y detalle el análisis que tuviste que hacer para definir la figura y personalidad de éste gran poeta.
    Te felicito, y sobretodo admiro tu capacidad de análisis y tu forma de plasmar tus pensamiento con un léxico asombroso y con un estilo en la escritura que describe con claridad y finura tu análisis e interpretación.

    Me siento muy orgulloso de tí por todos tus logros, y hago votos porque sigas cosechando muchos exitos más, dentro del campo fascinante y creativo de la poesia y el ensayo.

    Con admiración y cariño de PAPÁ

  • Enrique Torres Cabral

    Es un ensayo bellísimo, tu ensayo, Ismael. Me emocioné intensamente al leerlo. Recordé que José Solórzano, “El Inquieto”, y yo, convivimos con Abigael en Caborca, Sonora, en 1990. Nos habló del poema que para él escribió Efraín Huerta, del que tu transcribes una parte “A Abigael le duel el esqueleto cuando escribe…” Nos dijo en esa ocasión que estaban por publicar las obras completas de Efraín Huerta, y que habían suprimido ese poema. De ese tamaño era el miedo que le tenían a Abigael.
    Gracias Ismael, por este regalo.
    En ese 1990, Abigael me regaló un ejemplar de Heredad con correcciones hechas de su puño y letra y con unas palabras muy bellas para mí. De momento lo tengo extraviado; pero en cuanto lo encuentre te lo regalo.
    ¡Gracias! otra vez.

  • Ismael

    Papá: Gracias por tus palabras!

    Enrique: Maravilloso que hayas conocido al maestro Bohórquez. Me comentó Solórzano de esa charla entre Abigael y ustedes. También me mostró un ejemplar que le regaló el vate y también tiene correcciones hechas por el maestro. He tenido la oportunidad de charlar con algunos de sus alumnos y amigos, todos comparten su admiración por Bohórquez. Difundir la obra de Abigael es prioridad. Aquí mismo han publicado una breve antología de su obra: http://circulodepoesia.com/nueva/2010/10/breve-antologia-de-abigael-bohorquez/ También hay un ensayo que publica el poeta Álvaro Solís: http://circulodepoesia.com/nueva/2010/10/con-un-temblor-de-voz-en-lo-que-queda-de-plabra-un-ensayo-sobre-abigael-bohorquez/ Recuerdo que Álvaro y un servidor reflexionamos acerca de la imperante necesidad de difundir la obra bohorquiana. Creo que poco a poco lograremos ese cometido. El poeta Ramón I. Martínez publicó un ensayo acerca de Navegación en Yoremito: http://ludibria2000.blogspot.com/2005/07/el-otro-amor-navegacin-en-yoremito-de.html Círculo de poesía y todos sus colaboradores son de los principales promotores de la poesía bohorquiana, así que espera más noticias. Si puedes compartir alguna de tus experiencias con el maestro sería fregonsísimo. Por último, te comparto el link del blog donde aparece publicado Navegación en Yoremito: http://navegacionenyoremito.blogspot.com Gracias por tu comentario.

  • Everardo Ramírez Puentes

    Buen ensayo sobre una poeta mal leído o lo que es peor ,no leído. Creo Ismael, que tal vez la categoría analítica que faltaría explorar es la poetiqación de la vida desde una perspcetiva homoerótica. Esto en el sentido de que la intuición, la audacia y la originalidad creativa son sólo posibles cuando el poeta reconoce su territorialidad sexual. Tal es el caso de Virgilio Piñera o del mismo Lezama Lima.
    La arremetida verbal e imaginativa de Abigael, sólo es posible entenderla a apartir de una tensión inconclusa, de un conflicto no resuelto en una interioridad insatisfecha, para quien el mundo es azar y circunstancia. En un país de extraordinarios poetas que han sido letra capitular en la tradición literaria, la extrañeza que causa Abigael no es que sea homosexual, ni que sea sonorense, circunstancias al fin, sino que es una individualidad atarvesada por el fuego de una inspiración poética que es capaz de descubrirnos y nombrar el mundo con nuevos ojos.

  • José Pietro Amaya

    Felicidades Ismael, buen ensayo, con información precisa, análisis hondos e interpretación original sobre la obra del gran poeta Bohorquez. (quien por cierto no querìa “jota”, en su nombre, porque él era así, decía). Enhorabuena. Vale…

  • Tania Plata

    Bravo!!!!!
    si eres bueno Lares

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