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CÍRCULO DE POESÍA

 

Antología de poesía colombiana No. 10: Rafael del Castillo

16 Dic 2011

Rafael del castilloEn el marco de la Antología de poesía colombiana, preparada por Federico Díaz Granados, presentamos el trabajo de Rafael del Castillo (Tunja, 1962). Algunos de sus volúmenes de poesía son Canción Desnuda, El ojo del silencio, Entre la oscuridad y la palabra, Animal de Baldío.

 

 

 

Canción nocturna

 

                  La casa es, más aún que paisaje, un estado del alma

                                                          Gastón Bachelard

 

I

 

Mi casa está en la infancia

en ese barrio viejo

y no la encuentro.

Nadie me toma de la mano

o me dice

mírala

aquí está    

Aquí ha estado siempre

 

 

II

 

En las noches de soledad y de embriaguez

me pierdo

como un niño

en la ciudad

 

Cuando a la madrugada

escuches a un borracho llamar a sus hermanos

no te inquietes

soy yo

buscando la casa de mis padres,

el corazón en bicicleta,

el corazón jugando entre recuerdos y fantasmas

a la lumbre amorosa del alcohol

 

 

III

 

Todas las noches llueve sobre mi casa

allá e n la infancia

y yo me asomo a la ventana:

un ebrio canta en la calle como un loco

el poema de amor del extraviado.

Mi madre

al descubrir quién es aquel que canta,

me abraza y llora

en silencio

allá en la infancia…

 

Cóctel

 

Como el cantante de una orquesta pobre

que achispado y alegre

quiere mezclarse con los dueños de la fiesta

bailar

reír con ellos

y es rechazado fríamente con un

“Usted a lo que vino fue a cantar”

 

Así el poeta en la fiesta del mundo

 

                                Para mis anfitriones pasados y futuros,

                                a manera de desagravio


 

 

 

Recreo

 

El olor de aquellos libros que en la infancia

guardábamos en un pupitre oscuro

entre cáscaras de naranja

y lápices quebrados

ha vuelto a mí

y ha revoloteado sobre mi mesa de trabajo

como un avión de papel que planease

en el aula

en la infancia

como una travesura

 


Épica

 

El poeta construye su casa con palabras

como el soldado que al regreso de la guerra

halla su patria devastada y

desnudo el torso

escribe el verso rudo

que la ha de proteger

ya para siempre

del sol

y de la lluvia…

 

Un verso

en el que los sueños sonarán a leña en el hogar

darán calor

y ganas de cerrar por un rato los ojos

mientras la casa crece

mientras crece el poema…


En el camino

 

…Casa en las que la pobreza se acomoda

plácida

en lo oscuro

como ese perro viejo que se sabe bien querido por sus amos

Casa por las que deambula mi corazón

sostenido en la niebla que a estas horas se arrastra soñolienta por los cuartos

 

Cuatro paredes estrictamente hechas a mano

entre las que renquea silencioso el abuelo calor

mientras brillan

sutiles

las más humildes luces de los hombres:

un trozo de carbón encendido

una lámpara vieja

la siempre fiel vela de cera

o la voz de alguien

que canta

entredormido

en el cuarto de atrás

 

Casa

en las que la pobreza

es ese perro viejo

que al escuchar las voces de los hombres

mueve con languidez la cola

hasta quedar dormido

 

Abolengo

 

del polvo

de las cenizas turbias

de los huesos roídos por el tiempo

de la carne que se deslíe mordida por los venenos de la tierra

de esos versos que desmenuza Dios

yo vengo

 


Vuelo de palabras

 

¿Qué dirán los pájaros de los cantos de los hombres

no del terrible ruido que hacen los motores de sus máquinas

ni de los gritos de quienes han sido atacados por una voraz enfermedad

y no se resignan a abandonar un mundo que ayer no más maldecían una y otra

vez:

 

Qué dirán los pájaros de los cantos de los hombres

cuando

parados sobre las ramas de los árboles

o sobre los cables de alumbrado

se nos quedan mirando

de repente absolutamente silenciosos…

Cuando se agitan inquietos

en sus palcos

mientas afinamos acuciosos las palabras:

 

Qué dirán los pájaros del canto de los hombres

 

 


Anfitrión          

 

No puedo huir de mis amigos

a toda hora entran en mi casa

y no hay rincón en ella

del que no puede aparecer alguno

de improviso

 

Beben de mi licor,

ríen a carcajadas

critican

sin miramiento alguno

el menor de mis gestos

mi forma de vestir

de llevarme la comida a la boca

 

Conocen

como el Que Más

los agujeros de mis calcetines

los agujeros de mis frases

los agujeros de mi corazón

 

Mis amigos auscultan con minucia mis papeles

leen los borradores de mi vida

saben lo que olvido

lo que quiero olvidar

mis pequeñas miserias

 

Y

sin embargo

¿A dónde diablos más podríamos acudir a estas horas del mundo

si no es a casa del amigo?

me repito con la cabeza entre las manos

mientras escucho llamar con insistencia a mi puerta…

 

Quiero guardar silencio

como si no hubiese nadie aquí

pero alguien se levanta detrás mío

a  dar la bienvenida a los que llegan

todos queriendo hablar

todos hablando

todos

con ganas de cantar…

 

Y ésta es su voz

 

Otra despedida

 

         La mitad de mis amigos ha muerto.

         Te haré unos nuevos, dijo la tierra.

         No, grité. Devuélvemelos tal y como eran,

         con sus fallas y todo…

                                                  Derek Walcott

 

Dije dos

tres palabras

mías, parecidas a mí

y acusaron de ellas a mi amigo.

 

Tropecé contra el mundo, caí

y en mi caída

eché abajo

unas figuras votivas

ciertos objetos sagrados para la religión de los días que corren

fue mi tropiezo,

propio de mí, grotesco, a mi medida y

sin embargo

los sacerdotes señalaron a mi amigo.

 

Mi amigo está cansado a estas alturas

No quiere que lo nombre ya en mis versos

Quiere que calle, que me quede quieto

Quiere que muera

pero como es mi amigo no lo dice

ni se atreve siquiera a pensarlo

y sin embargo cuánto no daría

por tomar otra vez

el sol del equilibrio

por abrazar hoy

nuevamente

a todos

así a los que me quieren

como a los que odian…

 

 


 

Mística  

                     

   Asumo el misticismo en cuanto no concibo el paraíso sobre la tierra
                                                                                                             Leonard Cohen

 

Porque la luz no ha estado de mi parte
he debido encender
mis propios fuegos
Porque el sol es muy pálido en mi calle
olvido pronunciarlo en mis poemas
Porque el amor me quiere lejos suyo
le pongo zancadilla y
lo poseo
en hoteles de paso
a horas
hábiles

Se dice que en mis versos todo es
ayes
todo lamentaciones y reproches,
regodeo en lo oscuro, vértigos y
caídas
Se dice
y yo lo sé
pero qué hago
yo no voy a mentir por complacer
a todos los que piensan
que el dolor
es cosa de mal gusto y destemplada
o tema de ignorantes
y de ebrios

Qué puedo yo decirle a los felices
como no sea pedirles que no lean
poemas que sean malos para el alma
o para la salud o la etiqueta

Qué puedo yo decirle a los felices
Yo no sé lo que saben
no sé de dónde vienen
sus certezas
no puedo ser feliz
no tengo tiempo
para tomarle el pulso a la belleza
soy el que soy
en eso está el problema:
A veces me enamoro de mi mismo
y hay días en los que me odio sin remedio
y quisiera ser otro
uno cualquiera
el primero en pasar
o en alejarse…

En ocasiones
y casi sin pensarlo
lo he logrado:
Se me ha visto cantar
en ese trance.

 

 

 

 

Datos vitales

Rafael del Castillo (Tunja, 1962). Escritor y editor. Licenciado en Español y Literatura por la Universidad Pedagógica Nacional. Fundador y director de la revista de poesía Ulrika y de los Cuadernos Literarios de dicha publicación. Fundador y coordinador del Encuentro Internacional de Escritores: Presencia Viva de la Poesía que se realiza todos los años, desde 1992, en Bogotá y otras ciudades colombianas. A partir de 1988 dicta talleres de poesía (tanto virtuales como presénciales) para la Casa  de Poesía Silva, entidad donde también ha impartido cursos de actualización sobre la lírica colombiana e iberoamericana contemporáneas para educadores. Libros de poesía publicados: Canción Desnuda (Fundación Simón y Lola Guberek, 1985), El ojo del silencio (Cuadernos de Poesía Ulrika, 1985), Entre la oscuridad y la palabra (Cooperativa Editorial Magisterio, 1991), Animal de Baldío (Cooperativa Editorial Magisterio, 1999), Animal de Baldío (Antología, www.literaturadigital.com, 2000). Del Castillo ha publicado también las antologías de poesía latinoamericana recogidas bajo el nombre de Presencia viva de la poesía (Vols. 1, 2 y 3), Rostros de la palabra – Poesía colombiana (Cooperativa Editorial Magisterio, 1990, 1995, 1999), Colombia, antología poética (Editorial Tierra Firme – Cooperativa Editorial Magisterio, 1998). Coordinador general de la antología de poesía en CD rom  que bajo el título de Poesía Colombiana publicó la Casa Silva en el 2.000. Actualmente prepara, también en CD rom, una antología de la poesía iberoamericana contemporánea y otra de narradores colombianos.   

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