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CÍRCULO DE POESÍA

 

Sobre “La muerte tiene los días contados”, de Mario Meléndez

23 Feb 2012

La muerte tiene los días contados

El poeta chileno Hernán Lavín Cerda reseña el poemario “La muerte tiene los días contados” de Mario Meléndez y editado bajo el sello de Laberinto. Lavín Cerda radica en México desde los años setenta y ha sido maestro de poetas y críticos de varias generaciones. El comentario viene acompañado por un par de poemas del libro. 

 

 

 

UNA CARTA PARA MARIO MELÉNDEZ

 

 

Abro al azar el volumen La muerte tiene los días contados, del joven Mario Meléndez, quien por arte de Su Majestad el Azar nació en Chile, casi en el fin del mundo, como también sucedió con el autor de estas líneas fraternas, y descubro que aquí también respira con luz propia y palpitante, el milagro de la otra voz. Es decir, la creación auténticamente poética, desde la fortuna del título de este libro. Dicho de otro modo: ten cuidado, muerte, y nunca olvides que estás a punto de morirte una vez más. Cuando así suceda, la vida dará un largo grito de júbilo, y ella y nosotros habremos resucitado. 

 

        ¿Qué más veo o entreveo en estas escrituras de Mario Meléndez? Lo descubro en su humor físico, metafísico y no solamente negro sino más bien multicolor. Cuando voy leyéndolo paso a paso en voz baja, me toca su música viva, juguetona y muy viva, y entonces voy de la sonrisa a la risa, y de ahí me deslizo hacia el espacio de Su Majestad el Pensamiento. 

 

        Te deseo lo mejor de lo mejor, querido Mario. Y después de disfrutar amplia y gozosamente con la lectura de tu libro, suspendo por ahora mis palabras con esta sugerencia: Sigue tus propias huellas, aliméntate bien, come frutas y verduras, ríete mucho, muriendo y resucitando en un ataque de risa ingobernable como la risa del Espíritu Santo, y nunca olvides, sí, así es, nunca olvidemos que los muertos seguirán luchando por su vida, a pesar de todo. No hay más remedio que ser felices, mi querido poeta, cueste lo que cueste. Tus escrituras nos invitan a la mesa del humor, la fraternidad y el júbilo. ¿Qué más podemos pedir? Seamos agradecidos, entonces, como si aún estuviéramos viviendo en el amanecer del mundo. 

 

 

        Firmado: Hernán Lavín Cerda, alias el Doctor Sutil o tal vez el Lobo Sapiens.

        Ciudad de México, a 13 de mayo de 2011 ¿antes o después de Jesucristo?

 

 

 

 

EL ÚLTIMO AQUELARRE*

 

De todas las brujas que vinieron a casa

el día de muertos

eras la única que no traía escoba

Tal vez esa manía de imitar a jovencitas

que lucen extraños tatuajes

o aquellas que salen en absurdos comerciales

hace que pierdas el norte de tu vuelo
y encuentres horizontes más aptos

para evadir la realidad

Cuál pócima será la indicada

para que entres en razón

cuántos pelos de gato serán suficientes

cuántos huesos de murciélago

cuántos huevos de araña bastarán

para sacarte de aquel sueño en el que habitas

con los muslos apretados

Será mejor que por tu bien recapacites

y vuelvas con los tuyos

hazlo por esa escoba que gime en las noches

mientras barre el polvo de la soledad

 

 

*Reunión de brujas en torno a la figura del Diablo, representado por un macho cabrío.

 

 

 

 

LA LENGUA HABLA A TRAVÉS DE SUS RECUERDOS

 

No tiene pelos en la lengua porque no tiene lengua

se la arrancaron

como a esos bueyes que surten los mataderos

y llevan polvo en las axilas

 

Pero la lengua habla a través de sus recuerdos

se comunica en el idioma de los muertos

a quienes tanto debemos

se hace entender a cucharadas

como esos árboles que mueven las ramas

para decir presente

 

La lengua habla aunque se llene de hormigas

aunque se pudra y ya no sea la misma

sigue cantando o ladrando o haciéndose a un lado

para que se oigan más fuertes los gritos del silencio

 

 

 

 

LA MUERTE ESTÁ DE MODA

 

Raspe y gane un viaje de película a las inolvidables Playas de la Muerte. Disfrute de lugares exóticos como el Patio 29, donde verá la colección de huesos más grande que existe, las fosas reciclables traídas desde Auschwitz o el nicho con cajones donde caben diez tipos a la vez. Dese un tour por Grimaldi, donde el llanto de los torturados le secará los tímpanos, o Londres 38, donde disfrutará de una amena charla con viejos tragasables y magos que desaparecen cuerpos sin dejar rastro. Haga una caminata por los alrededores de Tres Álamos y contemple los extraños frutos que cuelgan de las alambradas. Acérquese a admirar los uniformes ensangrentados que se apolillan en los centros comerciales. Sorpréndase con las ofertas del día: una mandíbula rota, una lanza en el costado, un cráneo con salida de proyectil. Deléitese con los esqueletos que flotan frente a las costas porteñas y sacan la mano saludando a los viajeros. Maravíllese con el show de los verdugos jubilados que se presenta cada viernes en los circos de provincia. Sea parte del exclusivo grupo de turistas que por 100 euros de más verá el rostro calcinado de la patria. No deje de visitar isla Dawson y comparta una alegre velada con Los Prisioneros, el grupo del momento. Arrójese en paracaídas sobre Villa Baviera y sorprenda, in fraganti, a los jerarcas alemanes (sucedáneos de las S.S.), mientras se acuestan con niños deshojados. Asómbrese de lo que aguanta un faquir sobre una cama de clavos, nuevecita de paquete. Atrévase a romper el toque de queda y regocíjese con cada golpe que reciba. Y sobre todo, guarde una bala de plata, por si lo reconocen.

 

 

 

 

 

Datos vitales

Mario Meléndez (Linares, Chile, 1971). Estudió Periodismo y Comunicación Social. Entre sus libros figuran: “Autocultura y juicio” (con prólogo del Premio Nacional de Literatura, Roque Esteban Scarpa), “Poesía desdoblada”, “Apuntes para una leyenda”, “Vuelo subterráneo”, “El circo de papel” y “La muerte tiene los días contados”. En 1993 obtiene el Premio Municipal de Literatura en el Bicentenario de Linares. Sus poemas aparecen en diversas revistas de literatura hispanoamericana y en antologías nacionales y extranjeras. Ha sido invitado a numerosos encuentros literarios entre los que destacan el Primer y Segundo Encuentro de Escritores Latinoamericanos, organizado por la Sociedad de Escritores de Chile (Sech), Santiago, 2001 y 2002, y el Primer Encuentro Internacional de Amnistía y Solidaridad con el Pueblo, Roma, Italia, 2003, donde es nombrado miembro de honor de la Academia de la Cultura Europea. A comienzos del 2005, es publicado en las prestigiosas revistas “Other Voices Poetry” y “Literati Magazine”. Durante el mismo año obtiene el premio “Harvest International” al mejor poema en español otorgado por la University of California Polytechnic, en Estados Unidos. Parte de su obra se encuentra traducida al italiano, inglés, francés, portugués, holandés, alemán, rumano, búlgaro, persa y catalán. Actualmente vive en Ciudad de México, donde realiza talleres literarios y diversos proyectos culturales. A partir del 2011, dirige la colección Poetas Latinoamericanos en Laberinto ediciones.

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  • Cayo Valerio Lavín Cerdus, alias la Mano Peluda del Señor de los Cielos

    Cada vez que leo los textos de Mario Meléndez, me emociona más su escritura poética. Como decía el Chapulín Colorado, lo sospeché desde un principio. Si no recuerdo mal. ¿Qué fue lo que sospeché desde un principio? Lo siguiente: que Mario no tiene remedio, por fortuna, en el buen sentido de la palabra. Está tocado por el Arte de la Palabra y habrá de ser fiel a ella, ¿hasta que la muerte los separe? No, queda un largo camino todavía. Un largo y fructífero camino. El gran poeta de Cuba, Eliseo Diego (Dios lo tenga en su gloria), me dijo alguna vez en La Habana: “Los poetas no mueren nunca, sí, nunca jamás. Únicamente resucitan”. Tu poesía brilla con luz propia y nos conmueve a todos, no sólo a la bella Alba Metaponte. Aleluya, honor y gloria, diría el Espíritu Santo. Santo. Santo. Ruega siempre por nosotros que te queremos desde nuestro México, sin olvidar a nuestro Chile que nos vio nacer, algún día, allá en el siglo pasado. ¿Todo sucede y sucedió, vertiginosamente, durante el siglo pasado que también sigue viviendo en el XXI? Sefiní, por el momento. Y no se olviden: coman frutas y verduras, como Woody Allen, aliméntense bien, caminen y no contaminen, y de vez en cuando un trago de vino y una aspirina que no es un fenómeno muy distante de una hostia. Lo digo en serio y milagrosamente, casi. Alturas. Piensen en las Alturas. ¿De allí venimos? No hay Alturas sin Honduras. ¿Sefiní?

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