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CÍRCULO DE POESÍA

 

Patente de corso: Philip Larkin

16 Oct 2012

 Presentamos, en versión de Salvador Álvarez Becerra (1989), un poema de Philip Larkin (1922-1985). Es uno de los poetas más significativos en la segunda mitad del siglo XX. Sus libros fundamentales son The Less Deceived (1955), The Whitsun Weddings (1964), y High Windows (1974). Álvarez becerra es miembro del Taller de Traducción Literaria de la Universidad Autónoma de Querétaro a cargo de Stacy Mckeena.

 

 

 

 

Money  

 

Quarterly, is it, money reproaches me:

    ‘Why do you let me lie here wastefully?

I am all you never had of goods and sex.

    You could get them still by writing a few cheques.’

 

So I look at others, what they do with theirs:   

    They certainly don’t keep it upstairs.

By now they’ve a second house and car and wife:

    Clearly money has something to do with life

 

—In fact, they’ve a lot in common, if you enquire:

    You can’t put off being young until you retire,

And however you bank your screw, the money you save

    Won’t in the end buy you more than a shave.

 

I listen to money singing. It’s like looking down

    From long French windows at a provincial town,   

The slums, the canal, the churches ornate and mad

    In the evening sun. It is intensely sad.

 

 

 

 

Dinero

 

Cada tres meses, me parece, el dinero me reprocha:
“¿Por qué me dejas aquí inútilmente?
Yo soy todos los bienes y el sexo que nunca has tenido.
Aún podrías conseguirlos escribiendo algunos cheques”.

Entonces miro a otros, lo que hacen con el suyo:
Ellos de seguro no lo guardan en la buhardilla.
Al día de hoy ya tendrán una segunda casa y carro y esposa:
Obviamente el dinero tiene algo que ver con la vida.

De hecho, si me preguntan, tiene mucho que ver:
No puedes aplazar ser joven hasta el día de tu jubilación.
Y comoquiera que te abstengas del sexo, el dinero que ahorres
A la larga no te comprará más que una afeitada.

Escucho cantar al dinero. Es como mirar
Desde unas grandes puertaventanas hacia una ciudad de provincia,
Los tugurios, el canal, las recargadas y enloquecidas iglesias
A la hora del crepúsculo. Es intensamente triste.

 

 

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