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CÍRCULO DE POESÍA

 

Todos los ritmos. Siete poetas del Brasil

23 Nov 2012

Presentamos el prólogo que ha escrito el poeta y traducor Eduardo Langagne a su antología “Todos los ritmos. Siete poetas del Brasil”, que ha publicado recientemente Círculo de Poesía y CECAP. Aparecen en este volumen textos, espléndidamente traducidos, de Manuel Bandeira, Cecilia Meireles, Carlos Drummond de Andrade, Vinicius de Moraes, Lêdo Ivo, Thiago de Melo y Affonso Romano de Sant’Anna. En seguida un poema de Cecilia Meireles.

 

 

 

 

Todos los ritmos: siete poetas del Brasil

 

 

El portugués es hablado por unos doscientos millones de personas; tres cuartas partes de ellas se encuentran en Brasil y la otra cuarta parte está repartida en todos los continentes. A los diez y medio millones de habitantes de Portugal, se suman los poco más de diez de Angola y los más de quince de Mozambique. El resto se divide entre los lusofalantes de São Tomé y Príncipe, Cabo Verde, Macau (que el 20 de diciembre de 1999, por el acuerdo firmado en 1987 pasó a ser una región especial de China) y la pequeña isla de Timor, en Oceanía, que asombrosamente conserva el idioma en una minoría de pobladores y que a partir de su reconocimiento como estado el 20 de mayo de 2002 tiene al portugués como una de sus lenguas oficiales. Sorprende saber que en Francia existen casi setecientos mil hablantes de portugués, número similar al que puede sumarse entre los hablantes de Canadá y los Estados Unidos.

            En Brasil el portugués convive en con numerosas lenguas indígenas. En Angola y Mozambique con lenguas africanas de origen Bantú y con el Swahili, respectivamente. La lengua de Cabo Verde tiene su base en una mezcla de estructuras y voces autóctonas con un portugués antiguo, hablado por los navegantes descubridores de los nuevos mundos, que da por resultado esa compleja modalidad conocida como crioulo.

            El hecho es que el portugués es un idioma que se habla en los cinco continentes por la difusión que hicieron de él los navegantes portugueses al conquistar territorios muy lejanos al mundo conocido en el siglo XV. Pero no sólo es importante por su inmensa comunidad lingüística. Su literatura es fundamental.

Si alrededor de ciento cincuenta millones de brasileños constituyen la población más amplia para el desarrollo del portugués, es natural suponer que sus aportaciones a la dinámica del idioma sean esenciales. Muchísimas voces africanas confluyen en el portugués de Brasil y lo han diferenciado paulatinamente del portugués ibérico, del portugués peninsular.

Es tal la fuerza de Brasil que existe incluso un error común entre los pobladores de la América Latina al decir que en Brasil se habla brasileño (o brasileiro). En la edición de O ano da morte de Ricardo Reis de Companhia das Letras, publicado en São Paulo en 1988, los editores advierten que el libro, a petición del propio José Saramago, conserva la ortografía vigente en Portugal. Esto es sólo un ejemplo de que las diferencias entre Brasil y Portugal (y el resto de los países de habla portuguesa) pueden hacerse notar sobre todo en el plano fonético y ortográfico, aunque su influencia es mutua. No son, claro está, idiomas diferentes, pero las singularidades regionales que se expresan en el portugués que se habla en nuestro continente americano van más allá de vocablos, expresiones idiomáticas y giros localistas: penetran efectivamente en una idiosincrasia particular que se resume en ese idioma dulce y expresivo que se habla en Brasil, pleno de sonidos vocálicos diferentes. Ahora, el reciente acuerdo que regula la ortografía del idioma en todas las regiones del mundo, propone algunas homologaciones que irán adoptándose de a poco. La lengua es del hablante, no de las Academias.

En el propio país sudamericano la diferencia entre las regiones es todavía más rica de lo que pudiera pensarse. Los poetas reunidos en este volumen provienen de distintas zonas de ese enorme país; en todos ellos podría encontrarse la impronta de la poesía impulsada por el movimiento denominado modernismo, que contribuyó desde 1922 a proponer una actualización de la literatura brasileña.

Esta muestra de poetas brasileños es una manera de compartir lecturas. Afortunadamente, en los últimos años se ha generado un aprecio mayor por la lengua portuguesa y sus autores, la traducción de poesía se ha vuelto cada vez más frecuente en México por el acercamiento que las nuevas generaciones han hecho a los autores portugueses y brasileños. Sigo interesado en participar en el ejercicio. Propongo en estas páginas poemas de Manuel Bandeira, Cecilia Meireles, Carlos Drummond de Andrade, Vinicius de Moraes, Lêdo Ivo, Thiago de Melo y Affonso Romano de Sant’Anna, todos ellos verdaderamente representativos de la poesía del Brasil. Los poemas de esta selección no son siempre los más difundidos de cada poeta, y aunque el lector de poesía brasileña reconocerá varios de ellos, considero que encontrará recompensables novedades. Retomé algunas traducciones que había publicado antes, como la del poema de Drummond: Canto al hombre del pueblo Charles Chaplin, que quedó impresa desde febrero de 1982 en el número 2 de i, Revista de literatura y sociedad, publicación que dirigían entonces Minerva Margarita Villarreal y José Javier Villarreal en Monterrey. Incluyo el poema de Thiago de Mello Estatuto del hombre, que también había publicado hace ya tiempo. Las versiones originales de esta edición bilingüe mantienen la ortografía de las ediciones de donde fueron tomadas, así que en el conjunto el lector notará diversas decisiones ortográficas en palabras iguales, de acuerdo a sus años de publicación. El nuevo acuerdo ortográfico avanza de acuerdo a su adopción por los hablantes, y según las Academias se ha facilitado la unidad lingüística de un idioma que se habla o se ha hablado en todo el mundo. Los poetas incluidos en esta muestra mantienen de diversas maneras, por adopción o por antagonismo, una relación con las distintas fases del importante movimiento modernista que revolucionó el arte en el Brasil.

Manuel Bandeira, que nació en Recife en 1886 y falleció en Rio de Janeiro en 1968, es uno de los poetas más destacados de la tradición poética de nuestro continente. Para México resulta relevante su amistad con Alfonso Reyes, quien reconocía en él a una de las voces más singulares de la poesía del Brasil. Fue mediante la gestión de nuestro polígrafo que Bandeira publicó en México a principio de la década de los cincuenta y bajo el sello del Fondo de Cultura Económica un Panorama de la poesía brasileña, escrito en 1945. Diez años después, en 1955, publicó en Brasil el Itinerario de Pasárgada, donde, además de sus memorias, expone todo su conocimiento sobre las formas y técnicas poéticas, el proceso de su aprendizaje literario y las sutilezas de la creación. Es frecuente encontrar comentarios que subrayan la inasistencia del poeta Manuel Bandeira a las actividades de la Sema­na de Arte Moderno, sin embargo el poema que envió para ser leído: Os sapos, que ridiculizaba al parnasianismo, fue declamado por Ronald de Carvalho bajo los silbidos y la gritería de la mayoría del público que repetía la frase: “foi! não foi!”. Os sapos es un poema que refiere las características de la poesía brasileña en boga hasta las dos primeras décadas del siglo XX. En la traducción que ahora propongo, intento una aproximación rítmica y rimada de las catorce cuartetas del poema escrito por Manuel Bandeira en 1918 y publicado en Carnaval en 1919. Adicionalmente dejo una versión en prosa, una de las maneras como podría leerse en castellano.

Otra amiga de don Alfonso Reyes, con la que mantuvo una más o menos nutrida correspondencia, fue Cecilia Meireles, una poeta digna de la enorme admiración que los lectores de poesía le profesan. Ella nació en Río de Janeiro en 1901. Perdió a su madre cuando tenía tres años de edad, su padre murió poco antes de que ella naciera. Prácticamente desde niña dio muestras de su afición a la poesía. Era una muchacha solitaria e introvertida. Entre sus poemas presento uno de los más significativos de la poesía brasileña, Motivo, donde Cecilia exclama; “No soy alegre ni triste, soy poeta”.

Carlos Drummond de Andrade nació en 1902, en Itabira, una pequeña ciudad del estado de Minas Gerais. Participó del movimiento modernista como integrante del grupo belo-horizontino. Hacia mediados de los años veinte, con sus compañeros de generación editó en Belo Horizonte, capital de su estado, A Revista (1925-26), la primera publicación modernista en la región mineira y con ello uno de los principales órganos de difusión del movimiento. En 1934 se trasladó a Río de Janeiro, donde sería su residencia definitiva. Hay en Drummond un ejercicio pleno de los valores señeros del modernismo: nacionalismo no dogmático, empatía con el pueblo, una propuesta creativa formal que elude lo académico y además ofrece una libertad total a la palabra. Rechazó en su oportunidad un premio nacional, cuantioso en el plano monetario, que le había sido conferido por el gobierno militar. Murió en 1987 en la ciudad de Río de Janeiro, poco después de la muerte de María Julieta, su única hija. Carlos Drummond de Andrade fue durante los últimos años de su vida un sólido candidato de la lengua portuguesa al Premio Nobel de Literatura.

Es con palabras del propio Drummond como podemos presentar a otro de los poetas de esta muestra: “Vinicius es el único poeta brasileiro que osó vivir bajo el signo de la pasión, de la  poesía, en estado natural… Fue el único de nosotros que tuvo vida de poeta… Me hubiera gustado ser Vinicius de Moraes”.

Y sobre esa vida –entregada a la poesía escrita en libros y en las letras de las canciones más importantes del repertorio de Brasil, que tienen una incuestionable presencia en todo el mundo– hay innumerables testimonios valiosos: el crítico Otto Lara Resende definió así a estos tres poetas ya mencionados “Manuel Bandeira vivió y murió con las raíces enterradas en Recife […] Drummond nunca dejó de ser mineiro. Vinicius es un poeta en paz con su ciudad, Rio. Es el único poeta carioca. Aunque él decía ser un laberinto en busca de una salida.” Vinicius nació en 1913 en Rio de Janeiro. Se conocen sus andanzas desde adolescente en la composición de canciones y en la poesía; antes de cumplir veinticinco años tiene un encuentro con los poetas Manuel Bandeira y Drummond de Andrade y se hace amigo de ellos. Hacia 1968 aparece una compilación de su obra poética y los poemas son traducidos al italiano nada menos que por Ungaretti. Es en 1979 cuando Vinicius lee poemas en el Sindicato dos Metalúrgicos de São Bernardo do Campo, invitado por el líder sindical Luiz Inácio Lula da Silva. Vinicius muere en 1980.

Lêdo Ivo, viejo conocido de México por sus numerosas visitas, nació en Maceió en 1924. Es uno de los más activos y representativos poetas del movimiento Geração 45 que tuvo una reacción estética contra la primera fase modernista. Ya he escrito que Lêdo Ivo, considerado como uno de los más importantes de la generación del 45 es un maestro pertinaz, con más de sesenta años dedicados a la creación poética. Seis décadas de poesía son mucho más que un dato cronológico. Por si fuera poco, el poeta ha estado en constante renovación y participando creativamente en las discusiones sobre el ser y el hacer de la materia poética; ha considerado a la búsqueda y a la experimentación fundamentales para la creación poética, porque juzga que sin ellas la literatura y la poesía no se renovarían. Lêdo se estrena como poeta con As Imaginações, publicado en 1944 a la edad de veinte años, que contiene poemas escritos entre 1940 y 1943, es decir, entre sus dieciséis y sus diecinueve años de edad. Se suman medio siglo, una década y casi un lustro de hurgar paciente y meticulosamente en los recovecos de la palabra y volar junto con ella a los espacios posibles e imposibles. En “Justificación del poeta”, poema de ese primer libro suyo, el poeta termina con una declaración sugestiva: Soy un plebiscito. Soy una revolución. Predecesores suyos como el connotado Murilo Méndes lo elogiaron por la intensidad de su perspectiva poética, apostando a su expresión futura; si bien con una cierta prudencia conveniente a la temprana edad del poeta, Murilo escribió: “irá lejos, tal es mi vaticinio […] exalto en este joven compañero su imaginación, su audacia, su fuerza de ataque, su gusto por la violenta oposición de lo cotidiano a lo sobrenatural”.

Quienes ya han tenido oportunidad de acercarse a esta poética constatarán las virtudes del verso limpio y expresivo del poeta brasileño, los lectores de reciente afiliación hallarán un estímulo para procurarse las colecciones anteriores de sus poemas publicados en México, que ha sido un resaltado espacio para la traducción y publicación de su poesía.

En O aluno relapso, de 1991, Lêdo escribe “[…] Defiendo el derecho al error, y siempre ubico a la creación artística bajo el signo del riesgo y la aventura. Pero es necesario subrayar que hoy ya no sabemos lo que es vanguardia. La última vanguardia en el Occidente fue el surrealismo, después, todos los poetas y escritores se volvieron herederos y usuarios de todo. Aquí en Brasil, que es un país cosmético y epidérmico, muchos piensan que la imitación de la vanguardia es también vanguardia, cuando no pasa de ser una paráfrasis suburbana. Estoy por una estética de la totalidad. ¡Abajo las vanguardias arqueológicas!”

Thiago de Mello nació en 1926 en la ciudad de Barreirinha, en el corazón del Amazonas. Thiago ha sido reconocido por su lucha a favor de los derechos humanos la ecología y la paz mundial. Se exilió en Chile en 1964 durante la dictadura militar. Su trabajo como traductor incluye obras de Pablo Neruda, T. S. Elliot, Ernesto Cardenal, César Vallejo, Nicolás Guillén y Eliseo Diego. Gracias a él existe la obra completa de César Vallejo en portugués. En esta muestra tenemos Estatuto del Hombre, un poema que ha aparecido también como Estatutos del hombre, en plural. Su reproducción, sobre todo en medios electrónicos, ha venido modificando el texto continuamente, no siempre con el cuidado que merece. La versión de este libro ha sido cotejada con ediciones cuidadas por el propio Thiago y mantiene el nombre en singular. El lector puede encontrar diversas traducciones al español, entre ellas las de Pablo Neruda y Mario Benedetti, que son similares entre sí y desde luego a ésta, por la claridad y cercanía del poema con el lector. Existen traducciones a numerosas lenguas.

Affonso Romano de Sant’Anna, es oriundo de Belo Horizonte, donde nació en 1937. Romano de SantAnna es un poeta esencial en la actual poesía de Brasil, un tenaz y propositivo actuante del pensamiento poético; su constante reflexión sobre el mundo contemporáneo lo coloca como un imprescindible de la actualidad brasileña; es ensayista, poeta, cronista, periodista y administrador cultural. Estructuró en los años setenta los posgrados en literatura brasileira en la Pontificia Universidad Católica de Rio de Janeiro, PUC, considerado un modelo para el resto del país; ha sido un permanente  impulsor de los estudios de posgrado de literatura infanto juvenil, que en Brasil se ha desarrollado con muy buenos resultados. Además participa en la reflexión constante de la importante música popular de ese país. El crítico Wilson Martins lo ha considerado el sucesor de Carlos Drummond de Andrade, y sostiene que ha desarrollado un lenguaje poético que viene de Gonçalves Dias, Bilac, Bandeira y Drummond.

Affonso Romano de SantAnna sustituyó a Drummond en 1984 como cronista del Jornal do Brasil, su tesis de doctorado fue sobre Carlos Drummond de Andrade y mereció varios premios nacionales. Entre otras importantes actividades para la literatura, como presidente de la Biblioteca Nacional —la octava biblioteca del mundo, con ocho millones de volúmenes— realizó entre 1990 y 1996 la modernización tecnológica.

 

 

 

 

REINVENÇÃO

 

A vida só é possível

reinventada.

 

Anda o sol pelas campinas

e passeia a mão dourada

pelas águas, pelas folhas…

Ah! tudo bolhas

que vêm de fundas piscinas

de ilusionismo… — mais nada.

 

Mas a vida, a vida, a vida,

a vida só é possível

reinventada.

 

Vem a lua, vem, retira

as algemas dos meus braços.

Projeto-me por espaços

cheios da tua Figura.

Tudo mentira! Mentira

da lua, na noite escura.

 

Não te encontro, não te alcanço…

Só — no tempo equilibrada,

desprendo-me do balanço

que além do tempo me leva.

 

Só — na treva,

fico: recebida e dada.

 

Porque a vida, a vida, a vida,

a vida só é possível

reinventada.


 

 

 

 

REINVENCIÓN

 

La vida sólo es posible

reinventada.

 

Anda el sol por las campiñas,

pasea su mano dorada

por las aguas, por las hojas…

¡Ah, las burbujas

que vienen de hondas piscinas

de ilusionismo – y más nada.

 

Pues la vida, vida, vida,

la vida sólo es posible

reinventada.

 

Viene la luna y retira

las cadenas de mis brazos.

Me proyecto por espacios

colmados de tu figura.

Todo mentira, mentira

de luna en la noche oscura.

 

No te encuentro, no te alcanzo

y en el tiempo equilibrada,

de ese balanceo descanso

lejos del tiempo y la niebla

 

Y me quedo en la tiniebla:

recibida y dada.

 

Pues la vida, vida, vida,

la vida sólo es posible

reinventada.


 

 

 

 

 

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