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CÍRCULO DE POESÍA

 

No más. Poema de Vanessa Place

24 Abr 2013

En el número correspondiente a marzo de 2013, y en conmemoración a “A few don’ts by an imagiste” de Ezra Pound, publicado en 1913, la revista Poetry de la Poetry Foundation ha llamado a varios autores a actualizar la poética del autor de los cantos. Presentamos, en versión de César Bringas, el poema que propone al respecto Vanessa Place (1968).  Según Kenneth Goldsmith, Place es la poeta más compleja y controvertida de la poesía norteamericana actual.

 

 

 

 

 

 

No más.

No más líneas en la luminiscencia de la luz, de cualquier variedad.

No más elegías a la juventud o a la edad, ni ventriloquías poliglotas.

No más canciones de una cruda emoción, sólo siempre bien cocida.

No más sabiduría de la vanidad, que debe  quedarse en las alturas.

No más verbos de ornamento.

No más falacias involuntarias.

No más metáforas ni símiles. Dejemos que todo sea concreto.

No más políticos haciéndolo políticamente: que las cosas sean concretas.

No más establecer  las condiciones para el condicionamiento- qué todo esté listo.

No más niños chambeando  para probar una berrinchuda mortalidad.

No más muerte sin estar moribundo- de inmediato.

No más poeta/sujeto hablando dentro del poema/espejo mirando la boca moverse, mientras acarician su delgado cabello.

No más superioridad en la interioridad de esa innatural trinidad del yo, tú, nosotros nuestros dientes sólo tocan sus respectivas lenguas.

No más Gobstoppers*: una épica no es una épica por lo manoseada que esté.

No más darle la vuelta a la gramática “como pa darle” énfasis .

No más naturaleza poco natural; no más impiedad al arrodillarse.

No más jeu de mot , ni más mot juste.

No más poesía de la retina.

 

 

 

*Marca de dulces

 

 

 

 

 

 

 

No More

 

No more lines on the luminescence of   light, of   whatever variation.

No more elegies of youth or age, no polyglottal ventriloquism.

No more songs of raw emotion, forever overcooked.

No more the wisdom of   banality, which should stay overlooked.

No more verbs of embroidery.

No more unintentional phallacy.

No more metaphor, no more simile. Let the thing be, concretely.

No more politics put politically: let the thing be concretely.

No more conditional set conditionally — let the thing be already.

No more children pimped out to prove some pouting mortality.

No more death without dying — immediately.

No more poet-subject speaking into the poem-mirror, watching the mouth move, fixing the thinning hair.

No more superiority of the interiority of that unnatural trinity — 
you, me, we — our teeth touch only our tongues.

No more Gobstoppers: an epic isn’t an epic for its fingerprints.

No more reversals of grammar if as emphasis.

No more nature less natural; no more impiety on bended knee.

No more jeu de mot, no more mot juste.

No more retinal poetry.

 

 

 

 

 

 

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