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CÍRCULO DE POESÍA

 

España en su poesía: Luis Muñoz

02 Jul 2013

En el marco del dossier de poesía española contemporánea, presentamos una muestra del trabajo del poeta y traductor Luis Muñoz (Granada. 1966). Ha merecido distinciones como  los premios Ciudad de Córdoba, Ojo Crítico, Generación del 27 y Público. Su poemario más reciente es Querido silencio (Tusquets, 2006). Actualmente es Visiting Professor en The University of Iowa.

 

 

 

 

EL EXTRANJERO

 

La soledad escoge un automóvil

que deshace las leves provincias de la noche,

una esquiva y desierta carretera

y la herida que prende una canción

demasiado cercana.

 

Sólo estas noches de perfil encendido

recorren el certero afán del mundo.

Industrias de los ojos que sufren la memoria

de un tiempo que se dobla a su designio,

puentes caídos, al pasar de las luces

y la visión cifrada de los días.

Es su nombre, alerta y desleal,

quien no somete las sombras del paisaje.

Es él quien busca,

en su movilidad, su resistencia.

 

 

 

 

 

POSTALES EN UN SOBRE

 

Tomaron un pequeño apartamento

al calor de la historia que empezaba

en un pueblo radiante de la costa.

Las familias miraban de reojo

su dulce suficiencia,

su ambigua cercanía cuando tomaban sol,

los leves empujones en la orilla

de muchachos buscándose en el juego,

la risa incontrolable,

el júbilo de luces y de compras

los días de mercado

y un remolino oscuro de murmullos

se levantaba al paso como una nube torda.

 

En sólo quince días avivaron

contrarios sentimientos, un ascua adormecida

y una imagen inquieta de la felicidad.

 

Recordarían de aquello más que nada,

muchos años después, en su país del norte,

la coartada airosa de su idioma

para hablar de deseo sin entenderles nadie,

las noches enlazadas de sus cuerpos

con las marcas blanquísimas de los trajes de baño

y un sobre con postales de vocación turística

que guardaron por siempre como un talismán:

el farero viejo cortando caña,

la junta de los bueyes en la plaza del pueblo

y una chica en biquini diciendo okey.

 

 

 

 

 

 

OCHO DE LA MAÑANA

 

Le miro cómo duerme enredado en al sábana.

La esponja del descanso le borra los sentidos.

 

Deja pasar dos planchas moteadas de luz

la ventana entreabierta,

picotea en el borde de un tiesto de geranios

un gorrión tremante

con ojos de cabeza de alfiler

y el picoteo se hace

del ritmo de una frase inquisitiva.

 

Pero no se despierta.

Se abraza a la almohada, se hunde como en nubes

y me atrapa el volverse alzando una rodilla.

 

No sé si formo parte de su sueño.

Querer es una escala y no sé si alcanza al sueño.

 

 

 

 

 

 

ESTO NO ES UNA EXPERIENCIA

 

 A José Luis Piquero

 

Conducía un tres puertas azul de doce años

que heredó de su padre y que ya renqueaba.

Con él cruzaba el puente después de medianoche

como una mecha ardiendo suspendida en el río.

 

Llegaba así a este lado de la ciudad encendida,

se acodaba en la esquina de un local atestado

y dejaba en sus ojos vagar su transparencia

como vagan dormidas las formas de un acuario.

 

El tirón de la carne era dulce y violento,

sólo a él respondía de manera feliz

y tornaba la vida animal y jugosa.

El resto era roer

las sobras de un banquete.

 

Se llamaba David, según me dijo,

sólo andaba detrás de lo que era posible

y ayudaba a su madre en un taller de ropa.

 

 

 

 

 

 

INTERIOR TREN

 

1

 

Los racimos de humo en el vagón de fumadores

atraviesan colgados los campos de la bruma.

 

Una niña en tus brazos un momento,

un cuchillo en el plato para el queso,

una dulce burbuja que, inyectada en la vena,

en su ruta de sangre, podría pararla toda.

 

 

 

2

 

No veo sino cerca:

guiones de la lluvia como espermatozoides

que organizan carreras a través del cristal.

Los bosques fragorosos, el orden de las casas,

los caminos que cruzan y las gentes que esperan

al pie de los andenes, se desdibujan pronto.

 

También dejas de verte en el reflejo.

Una gota que tiembla en una zeta,

adelanta y engulle a otra más grande.

 

 

 

 

 

 

LOS ASIENTOS TRASEROS DEL AUTOBÚS

 

Las nubes, que son de hilos negros,

se pegan a las ganas de salir

y al cristal empañado.

 

Poco a poco, la noche me adormece

y me empapa su tinta

y rellena los brazos,

el algodón del pecho, la bolsa de la lengua.

 

 

 

 

 

 

NANA

 

Venga la luna

como un vaso de leche

visto desde arriba.

 

Vengan los peces de tiniebla,

que uno a uno son nada.

 

Venga el vientre de la ballena

debajo de las sábanas

y la tienda en el monte o el iglú.

 

Venga una pantalla en blanco

y los cables se aflojen.

 

Venga el día siguiente,

que su párpado vela

unos ojos marrones.

 

Venga el frío que lame

como un gato su herida

y los nombres de cosas se deshilen

como tu camiseta.

 

Alguien dormido es como un péndulo,

como un péndulo.

 

 

 

 

 

 

SIERRA DE GUADARRAMA

 

1

 

(Efecto)

 

Aunque parece quieta, corre

sin parar. Una forma

de prisa inconsolable

por la brecha del dique.

 

Las hojas de los pinos que la estampan,

la imperturbable cara transparente,

los mosquitos que hilan

sus elipses de encuentros

sobre la superficie,

hacen pensar en lo contrario.

 

 

 

2

 

(Manada)

 

¿Cómo saben que es sábado?

¿Por qué no están parados

en mitad del camino?

¿Por qué no mugen,

ni me rodean como a lo tonto,

ni piden pan

con el hocico húmedo

de pulpa de ciruela?

 

¿Por qué no parten

las ramas secas con su trote sordo,

ni se hacen pasar

por ventiscas de carne,

ni fingen no saber de su belleza

cuando se acercan tanto

y les brillan los ojos

como placas de hielo?

 

 

 

3

 

(Habla el vecino)

 

Lo que hagan después, ya no lo sé.

De pronto, están tranquilos.

Se mecen con el viento,

se platean, se doran, se zambullen

en el estanque inmenso de las horas.

Lanzan brillos distintos

para el sol o la lluvia.

Hacen de su espesor

el fondo confortante del paisaje.

Llenan de la nostalgia de cosas no vividas

a los que se pasean.

Y ante sus claros nombres

ni siquiera se inmutan:

fresnos, robles, hayas, sauces.

 

 

 

4

 

(Me deja estar)

 

Mejor no lo subrayo.

El día pasa

con su ligero azul sobre las lomas.

 

Me deja estar en otros.

Me atraviesa sin daño.

 

Su voluta de sol sobre mi frente.

Su penumbra escarchada

al borde del camino.

 

 

 

5

 

(Ilusión de permanencia)

 

Una mano del sol

en las crestas de enfrente

moteadas de liquen.

 

Nada más juego-ganado

que compararme a ellos.

 

Las rocas, mucho más,

los castaños, bastante.

Los juncos, las avispas,

mucho menos.

 

 

 

6

 

(Bocadillo que vuelve de excursión)

 

Ha envejecido casi instantáneamente.

Las arrugas del papel de aluminio

son un mapa de carreteras

de su dolor del día.

 

La miga y la corteza no distinguen

qué era qué.

 

La loncha de jamón

huele a cuarto cerrado

que empieza a ventilarse

abriendo una rendija de ventana

y moviliza rachas de memoria traslúcida.

 

El queso se le adhiere

–amor sin condiciones–

como tras una noche de inquietud y de frío.

 

La mantequilla borda una pradera:

vacas glaseadas, mirlos y caballos

sobre las suaves lomas deseosas

tocadas por el sol.

 

 

 

 

Datos vitales

Luis Muñoz (Granada en 1966) se licenció en Filología Española y en Filología Románica en la Universidad de Granada. En su ciudad natal dirigió el Aula de Literatura de la Universidad (1992-2000) y desde su fundación hasta su cierre (1992-2002) la revista de poesía Hélice. De 2001 a 2012 ha sido asesor literario de la Residencia de Estudiantes y actualmente es Visiting Professor en The University of Iowa. En 1994 preparó el libro colectivo El lugar de la poesía y ha traducido, entre otros autores, a Giuseppe Ungaretti (El cuaderno del viejo, Pre-Textos, 2000). En 2008 comisarió al exposición Gallo. Interior de una revista sobre la publicación dirigida en 1928 por Federico García Lorca. Su obra poética hasta 2005 está recogida en el volumen Limpiar pescado. Poesía reunida 1991-2005 (Visor, 2005). Ha publicado los libros de poemas Septiembre (Hiperión, 1991), Manzanas amarillas (Hiperión,1995), El apetito (Pre-Textos,1998), Correspondencias (Visor, 2001) y Querido silencio (Tusquets, 2006). Ha recibido, entre otros, los premios Ciudad de Córdoba, Ojo Crítico, Generación del 27 y Público. Página web: www.luismuñoz.com

 

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