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CÍRCULO DE POESÍA

 

Álvaro Mutis, soñador de navíos

22 Ago 2013

Álvaro Mutis

Presentamos un ensayo entrañable del poeta y narrador José Luis Díaz Granados sobre el único escritor colombiano que se ha declarado “monárquico, gibelino y legitimista”: Álvaro Mutis (Bogotá, 1923).  Díaz Granados nos propone el retrato emotivo del autor de Summa de Maqroll el Gaviero, uno de los autores fundamentales de la poesía de nuestro tiempo. En 2001 le fue otorgado el premio Cervantes.

 

 

 

 

ÁLVARO MUTIS, SOÑADOR DE NAVÍOS

 

 

 

Fue doble la emoción que debió experimentar Álvaro Mutis al obtener el Premio Miguel de Cervantes —considerado por muchos el Nóbel de habla hispana—, primero, por la satisfacción de ver coronada su prodigiosa carrera literaria, y segundo, por haber recibido el galardón de manos del Rey Juan Carlos I de España. Porque en verdad, además de ser Mutis el creador de Maqroll el Gaviero, ese soñador de navíos, clarividente y melancólico que ha cautivado a tantos lectores en el mundo, es el único colombiano vivo que ha confesado en más de una ocasión ser “monárquico, gibelino y legitimista”.

 

Álvaro Mutis, un hombre alto, airoso y vital, poseedor de la voz más elocuente de Colombia —junto a las de Alberto Lleras y Jorge Zalamea—, nació en Bogotá el 25 de agosto (día de San Luis Rey de Francia) de 1923. Un año después se trasladó con su familia a Bruselas, donde vivió hasta 1932, cuando su padre, un fino abogado y diplomático, descendiente del sabio gaditano José Celestino Mutis, falleció a la edad de 33 años.

 

Durante las vacaciones infantiles, Mutis pasaba temporadas en la finca “Coello”, en el Tolima, propiedad de su abuelo materno, un comerciante y exportador de café. Allí, en esa tierra caliente, llena de exuberante vegetación y furtivos fantasmas, está la raíz de su treintena de libros de poesía y narrativa que tanto goce estético han suscitado entre sus lectores en América y Europa.

 

En la adolescencia, Mutis abandonó la educación secundaria y trabajó como locutor de noticias y actor radioteatral. En 1942 trabó amistad con el entonces presidente Alfonso López Pumarejo, quien años más tarde, en el exilio mexicano, sería junto con sus hijos, el amigo más fiel y solidario del poeta cuando éste sufrió prisión en el palacio negro de Lecumberri, acusado por la dictadura militar de su país de presunto fraude cometido a una empresa multinacional norteamericana.

 

Álvaro Mutis publicó su primer libro de poemas, La balanza (en coautoría con Carlos Patiño) el 8 de abril de 1948, un día antes del fatídico “Bogotazo”, cuando el caudillo popular Jorge Eliécer Gaitán cayó asesinado en el centro de la capital, crimen que fue seguido por la mayor tragedia urbana de la historia colombiana. De modo que la edición primigenia de la poesía de Mutis, “se agotó por incineración” a las pocas horas de publicada.

 

En 1953, su joven lírica se vio precozmente reconocida al ser publicado el libro Los elementos del desastre, en la colección “Poetas de España y América”, que dirigían Rafael Alberti y Guillermo de Torre en la Editorial Losada de Buenos Aires. Allí sobresalen sus cantos rituales donde predomina la influencia de Saint-John Perse a través de las versiones castellanas de Jorge Zalamea.

 

En 1956 se instala en México donde vive desde entonces sin dejar por un momento la vocación viajera que insufla luego a su Gaviero errante. En el Distrito Federal traba amistad con Juan Rulfo, Carlos Fuentes, Luis Buñuel y Elena Poniatowska, entre otros. Es Mutis quien un día sorprende a su viejo amigo Gabriel García Márquez, recién llegado a México, con dos libros que cambiarían para siempre el rumbo literario del futuro Nobel: El llano en llamas y Pedro Páramo, de Rulfo: “¡Léalos, le dijo Mutis a Gabo, para que aprenda!”

 

Con el autor de Cien años de soledad, la amistad ha sido entrañable, rica en vivencias, bohemia, anécdotas, encuentros por el mundo y asesorías mutuas en discursos para recibir galardones. En los años 60, Álvaro Mutis publica el poemario Los trabajos perdidos y textos narrativos como Diario de Lecumberri, sobre su experiencia en la prisión y La mansión de Araucaíma, relato gótico de tierra caliente, que fue llevado al cine con relativo éxito.

 

En 1973 se edita en España su poesía completa con el título de Summa de Maqroll el Gaviero. Luego vienen años de reconocimientos y reediciones de sus libros en varios idiomas, pero sólo después de cumplir 60 años de vida, se dedica por completo a la labor narrativa, llegando a escribir y a publicar siete novelas en seis años.

 

Es entonces cuando la figura de Maqroll el Gaviero adquiere plenitud y corporeidad particular. Así, en La nieve del almirante (1986), este “alter ego” de Mutis —¿o será al revés?— realiza un absurdo viaje, río arriba, financiado por su amante Flor Estévez.

 

En Ilona llega con la lluvia (1987) —llevada al cine por Sergio Cabrera, con actuación de Margarita Rosa de Francisco, Imanol Arias y Humberto Dorado —, el Gaviero inventa un burdel con prostitutas disfrazadas de azafatas. En Un bel morir (1988), Maqroll atraviesa en una mula haciendas de caña y café para continuar con su “rosario de sórdidos desastres y frágiles y turbios momentos de dicha inescrutable”.

 

En La última escala del Tramp-Steamer (1988), el Gaviero, siempre enamorado y atormentado, viaja de Helsinki a Punta Arenas, de Kingston al Orinoco. Y en Amirbar (1990), Abdul Bashur, soñador de navíos (1991) y Tríptico de mar y tierra (1992), Maqroll, sin edad y sin rostro, intenta agonizar, pero vuelve a sus andanzas por los siete mares como niño asombrado.

 

A sus 90 años, Álvaro Mutis, gozador de la vida, melómano de todas las horas, amigo de sus amigos, especialmente de su hijo, el poeta y crítico de arte Santiago Mutis Durán, ha coronado el cenit de su gloria con millares de páginas a su haber anegadas de lluvias tropicales sobre techos de zinc, noches entre cafetales, travesías por la cordillera andina, mujeres de combate y olores a frutas podridas.

 

Es el monarca absoluto de un universo literario único e irrepetible, de ritmo perfecto, a veces suntuoso y elocuente, pero siempre entrañablemente humano como Maqroll el Gaviero, quien seguramente hace suya esta sabia reflexión de su “otro yo” Álvaro Mutis: “El poeta es el grumete que se encarama a lo alto del mástil o gavia y desde allí observa lo que es, lo que fue, lo que podrá ser y lo que jamás será”.

 

Y como bien lo dijo su compadre García Márquez: “Maqroll no es sólo él, como con tanta facilidad se dice. Maqroll somos todos”.

 

 

 

 

Datos vitales

José Luis Díaz-Granados (Santa Marta, Colombia, 1946). Poeta, novelista y periodista. Obras principales: El laberinto (poesía, 1968-1984); Las puertas del infierno (novela, 1985, finalista del Premio Rómulo Gallegos); Rapsodia del caminante (poesía, 1996); Cuentos y leyendas de Colombia(1999); El otro Pablo Neruda (ensayo, 2004); Los años extraviados (novela, 2006) y Fulgor de la Calle Grande (novela, 2012). Sus libros de poesía se hallan reunidos en un volumen titulado La fiesta perpetua. Obra poética, 1962-2002 (2003).

 

 

 

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