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CÍRCULO DE POESÍA

 

Diarios de Fernando Pessoa

03 Ago 2013

Diarios de PessoaDe nueva cuenta Mario Bojórquez nos sorprende con la traducción y compilación de lo que podemos llamar “Diarios de Fernando Pessoa”. A continuación una nota aclaratoria, seguida de estas notas que nos permiten columbrar el drama en gente de Fernando Pessoa.

 

 

 

 

Fernando Pessoa escribió, a lo largo de toda su vida, pequeñas anotaciones en un estilo cercano a los conocidos diarios. Muchas de ellas fueron vertidas originalmente en inglés, las demás en portugués. Destaca, por su continuidad, este “diario” que pergeñó en una agenda  y por su dramática premonición: la final nota, escrita en el hospital de los franceses un día antes de su muerte.

 


Páginas de Diario de Fernando Pessoa
(inglés y portugués)

Traducción Mario Bojórquez

1906
El más antiguo alimento literario de mi infancia se encontraba en las numerosas novelas de misterio y de horrible aventura. Por aquellos libros que son llamados para ‘los jóvenes’ que lindan con experiencias excitantes poco me interesaba. Llevando una vida saludable y natural, no me despertaban simpatía. Mi interés no era por lo probable sino por lo increíble, ni siquiera lo imposible por grado de dificultad, sino lo imposible por naturaleza.

Mi infancia fue sosegada (…), tuve una buena educación. Pero desde que tuve conciencia de mí mismo, me di cuenta que tenía una tendencia innata para la mistificación, para la mentira artística. Agréguese a todo esto un gran amor por lo espiritual, por lo misterioso, por lo oscuro, que, al fin de cuentas, no era sino una forma y una variación de aquella otra característica mía y se completará la visión intuitiva de mi personalidad. (Escrito a los 18 años originalmente en inglés)

 

 

 

1907

Pacto establecido por Alexander Search, del Infierno, en ninguna parte, con Jacob Satanás, Señor, aunque no rey, del mismo lugar:

1. Nunca desistir o recusar en el propósito de hacer el bien a la humanidad.
2. Nunca escribir cosas, sensuales o de alguna otra forma, que puedan perjudicar o hacer daño a los que las lean.
3. Nunca olvidar, al atacar a la religión en nombre de la verdad, que la religión difícilmente puede ser sustituida, y que el pobre hombre llora en la oscuridad.
4. Nunca olvidar el sufrimiento y el dolor de los hombres.

† Satanás
su firma
2 de octubre de 1902
Alexander Search

*

Tengo pensamientos que, si consiguiera realizarlos y volverlos vivos, agregarían una nueva luz a la estrellas, una nueva belleza al mundo y un mayor amor al corazón de los hombres. (en inglés y firmado por el semi-heterónimo Alexander Search)

 

 

 

1908

Ningún alma es más amable o más tierna que la mía, ningún alma tan llena de bondad, de compasión, de todas aquellas cosas llenas de ternura y amor. Sin embargo ninguna está tan solitaria como el alma mía –no solitaria, nótese, por razones exteriores, sino por circunstancias interiores. Quiero decir lo siguiente: al lado de mi gran ternura y bondad entró en mi carácter un elemento del género enteramente opuesto, un elemento de tristeza, de egocentrismo, de egoísmo por tanto, cuyo efecto es doble: el de alterar y perjudicar el desarrollo y el pleno juego interno de aquellas otras cualidades, y el de perjudicar, afectando depresivamente la voluntad, su pleno juego externo, su manifestación. He de analizar todo esto, un día he de expresarlo mejor, discriminar los elementos de mi carácter, ya que mi curiosidad por todas las cosas, ligada a mi curiosidad por mí mismo, conduce a la tentativa de entender mi personalidad.

*

Fui pensando en tales características que escribí, describiéndome a mí mismo en “El día del escritor”:

Alguien como Rosseau…
Un misántropo amoroso de la humanidad.

En realidad, tengo muchas, muchas afinidades con Rosseau. En algunas cosas, tenemos caracteres semejantes. El ardiente, intenso, inolvidable amor por la humanidad, contrabalanceado por una porción de egoísmo –he aquí una fundamental característica de su carácter e igualmente del mío.

*

Mi intenso sentimiento patriótico, mi intenso deseo de mejorar la situación de Portugal provoca en mí – ¡cómo expresar con cuánto calor, con cuánta intensidad, con cuánta sinceridad! – un millar de planes que, igualmente que si un hombre pudiera realizarlos, debería tener una característica que en mí es puramente negativa –la fuerza de voluntad. Pero yo sufro –juro que hasta los propios límites de la locura— como si todo lo pudiera hacer y al mismo tiempo fuese incapaz por la deficiencia de la voluntad. El sufrimiento es horrible. Me lleva constantemente, he de decirlo, hasta las puertas de la locura.

Y más allá de eso incomprendido. Nadie sospecha de mi amor patriótico, mucho más intenso de lo que encuentro en todos cuantos conozco, de lo que en toda la gente que conozco. No lo revelo a nadie; entonces ¿cómo sé que no lo sienten igualmente? ¿cómo podré decir que su cuidado no es análogo al mío? Será que, en algunos casos, en la mayoría, el temperamento de ellos es enteramente diferente: es que en los otros casos ellos hablan de un modo que revela la no existencia de, al menos, un patriotismo nominal.

El calor, la intensidad –tierna, revuelta y ansiosa— del mío, nunca la podré expresar, (…)

Más allá de mis proyectos patrióticos—escribir “República Portuguesa” – provocar aquí una revolución, escribir panfletos portugueses, editar antiguas obras literarias nacionales, crear una publicación, una revista científica, etc. –, otros planes, consumiéndome con la necesidad de ser de prisa realizados (…), se combinan para producir un exceso de impulso que paraliza mi voluntad. El sufrimiento que esto produce no sé si puede ser descrito como perteneciendo a este lado de la locura.

Agréguense a todas estas, otras razones aún por sufrir, unas físicas, otras mentales, la susceptibilidad para todas las pequeñas cosas que puedan dolernos (cosas, inclusive, que a una persona normal en nada afectarían), agréguese otras cosas aún, complicaciones, dificultades de dinero – agréguese a todo esto mi temperamento fundamentalmente desequilibrado y se podrá tener la sospecha de que es realmente mi sufrimiento.

*

Una de mis complicaciones mentales – horrible más allá de las palabras— es el miedo de la locura, que en sí mismo ya es locura. Me siento en parte en aquel estado confesado por Rollinat en el poema inicial (creo) de sus “Neurosis”. Impulsos, unos culpables, otros insanos, tendiendo, en medio de mi agonía, hacia una terrible muscularidad, quiero decir, sentida en los músculos –son en mí vulgares y su horror y su intensidad—mayores que nunca en cantidad y en intensidad— son indescriptibles.

 

 

 

1910

Yo era un poeta animado por la filosofía, no un filósofo con facultades poéticas. Me gustaba admirar la belleza de las cosas, rastrear en lo imperceptible del minuto, qué pasa en el alma poética del universo.

La poesía de la tierra nunca muere. Podemos decir que las épocas pasadas fueron muy poéticas, pero podemos decir (…)

La poesía está en todo –- en la tierra y en el mar, en el lago y en la margen del río. Está en la ciudad también –- no lo nieguen— aquí donde me siento es para mí evidente: hay poesía en el ruido de los carros en las calles, hay poesía en cada momento o hasta en lo vulgar, ridículo movimiento de un trabajador que, del otro lado de la calle, está pintando el rótulo de una carnicería.

Mi sentido interior predomina de tal modo sobre mis cinco sentidos que veo cosas en esta vida –lo sé— de una forma diferente a la de los otros hombres. Hay para mí – hubo— toda una riqueza de significaciones en cosas tan ridículas como la llave de una puerta, un clavo en la pared, los bigotes de un gato. Hay para mí toda una plenitud de sugestiones espirituales en una gallina que atraviesa la calle con sus pollitos, Hay para mí un significado más profundo de lo que los propios recelos humanos en el perfume del sándalo, en latas viejas en un montón de basura, en una caja de fósforos dejada en una basurero, en dos papeles sucios que en un día de viento revolotean y se persiguen por la calle abajo. Porque la poesía es espanto, admiración, como alguien quien al retumbar de los cielos con plena conciencia de su ensimismamiento, mirara atónito hacia todas las cosas, como alguien que conociese las cosas en sus almas, haciendo todo por acordarse de este conocimiento, acordándose de que no fue así como las conoció, no fue bajo estas formas y estas condiciones, pero no acordándose de nada más.

*
Es necesario ahora decir el género de hombre que soy. Mi nombre no interesa, ni cualesquiera otros pormenores exteriores y particulares a mi respecto. Es sobre mi carácter que tengo que hablar.

Toda la constitución de mi espíritu es de hesitación y duda. Nada es o puede ser positivo para mí; todas las cosas oscilan en mi rededor, y yo con ellas, en una incertidumbre para mí mismo. Todo para mí es incoherencia y mudanza. Todo es misterio y todo es significación. Todas las cosas son una “desconocida” simbólica de lo Desconocido. Consecuentemente, horror, misterio, miedo superinteligente.

Por mis propias tendencias naturales, por el medio en que crecí desde pequeño, por la influencia de los estudios abordados bajo su impulso (de aquellas mismas tendencias), por todo eso tengo de esas especies de carácter ensimismado, egocentrista, mudo, no autosuficiente, pero autoperdido. Toda mi vida ha sido de pasividad y de sueño. Todo mi carácter consiste en el odio, en el horror de, en la incapacidad para actos decisivos, para pensamientos definidos, que roe físicamente y totalmente todo mi ser. Nunca tuve una resolución nacida de mi autodominio, nunca una expresión de mi voluntad consciente, mis escritos quedaron siempre inacabados: siempre se entrometieron nuevos pensamientos, extraordinarias, inexcluíbles asociaciones de ideas que sólo tienen por término el infinito. No consigo dejar de odiar mentalmente la idea de acabar cualquier cosa; al respecto de cualquier cosa simple, surgen diez mil pensamientos y diez mil interasociaciones de estos diez mil pensamientos y no tengo fuerza de voluntad para eliminarlos o detenerlos, ni para juntarlos en un pensamiento central en que sus poco importantes pero interligados pormenores pudieran perderse. Pasan en mí; no son pensamientos míos, pero son pensamientos que pasan a través de mí. No pondero, sueño; no me siento inspirado, deliro. Sé pintar pero nunca pinté; se componer música pero nunca la compuse. Extrañas concepciones sobre las tres artes, adorables pinceladas de la imaginación me pasan por el espíritu; pero las dejo dormidas hasta morir, pues no tengo el poder para darles el cuerpo que les pertenece, para hacer de las cosas del mundo exterior.

Mi carácter mental consiste en el odio a los principios y a los fines de las cosas pues son puntos definidos. Me aflige la idea de que una solución pueda ser encontrada para los más altos y los más nobles problemas de la ciencia y la filosofía; me horroriza que cualquier cosa pueda ser determinada por Dios o por el mundo. Me enloquece que las cosas de inmediato se cumplan, que los hombre algunos días sean felices, que una solución pueda ser encontrada para los males de la sociedad. No soy con todo malo o cruel; soy un loco y es eso lo que me es difícil de entender.

Aunque he sido un lector voraz y apasionado, sin embargo no me acuerdo de ningún libro que haya leído, tales fueron en tanto los leía los estados de lectura de mi propio espíritu, mis propios sueños, o mejor, provocaciones de sueños. Es vaga más que incoherente mi memoria de los acontecimientos, de las cosas externas. Me estremezco al pensar como es tan poco lo que me quedó en el espíritu de mi vida pasada. Yo, el hombre que afirma ser hoy un sueño, soy menos que una cosa de hoy.
*
Notas personales

Rebasé el habito de leer, dejé de leer sea lo que fuera, excepto periódicos, literatura ligera y libros casualmente accesorios a cualquier asunto que pueda estar estudiando y al respecto de los cuales el simple raciocinio sea insuficiente.

Casi dejé caer la literatura como tal. Podría leerla para aprender o por placer. Pero no tengo ya nada para aprender, y el placer extraíble de los libros es de un género que puede ser sustituido con provecho por los que el contacto con la naturaleza y la observación de la vida pueden ofrecer directamente.

Estoy ahora en posesión de las leyes fundamentales del arte literario. Shakespeare ya no me puede enseñar a ser sutil, ni Milton a ser completo. Mi intelecto adquirió una maleabilidad y un alcance que me habilitan a asumir cualquier emoción que desee y entrar a voluntad en cualquier estado del alma. Para lo que es siempre un esfuerzo y una angustia, la completitud, ningún libro puede ayudarme.

Tal no significa que me haya liberado de la tiranía del arte literario. Apenas la asumí por una sumisión para conmigo mismo.

Tengo conmigo siempre un único libro—“Las aventuras de Pickwick”. Leí varias veces los libros del Sr. W.W. Jacobs. La decadencia de la novela policiaca cerró para siempre una puerta que tenía abierta hacia la escritura moderna.

Dejé de interesarme por las personas meramente expertas – Wells, Chesterton, Shaw. Las ideas de estas personas son análogas a las que se les ocurren a los no escritores; la construcción de sus obras es una cantidad enteramente negativa.

Había un época en que leía apenas por el hábito de leer. Entiendo ahora que hay pocos libros útiles, igualmente en asuntos técnicos que pudieran interesarme.

La sociología es enteramente (…); ¿quién puede soportar esta escolástica en la Bizancio de hoy?

Todos mis libros son libros de referencia. Apenas leo ya Shakespeare en relación al “Problema de Shakespeare”: el resto ya lo sé.

Descubrí que leer es una especie esclava del sueño. Si tengo que soñar, ¿por qué no mis propios sueños? (…)

 

 

 

1913

Plan de vida

Un plan general de vida debe presuponer, antes que nada, la obtención de una estabilidad financiera de cualquier género. Coloco los límites necesarios para las cosas humildes a las que llamo la estabilidad financiera en cerca de sesenta dólares, de los cuales cuarenta son para las cosas necesarias de la vida, y veinte para las superfluas. La forma de obtenerla será acrecentar a los treinta y un dólares de las dos oficinas (P y FF) más veintinueve dólares cuya procedencia tiene aún que ser descubierta. Rigurosamente para vivir, cincuenta dólares pueden llegar, pues, tomando treinta y cinco como una base necesaria, quince cubrirán el resto.

*

La próxima cosa esencial es fijarme en una residencia donde haya espacio suficiente, al mismo tiempo para vivir y para mis conveniencias, para acomodar todos mis papeles y libros en buen orden; es todo esto sin grandes posibilidades de mudarme dentro de poco tiempo. Parece que lo más fácil sería que yo mismo rentara una casa –en la base de ocho o nueve dólares— y en ella vivir confortablemente, cenar allí mismo ( y desayuno), o cualquier cosa aproximada. – ¿pero sería esto realmente conveniente?

Sustituir, en lo que respecta al acomodo de los papeles, mi gran baúl por cajas más pequeñas, conteniendo los papeles por orden de importancia. Me quedaría con el gran baúl y el otro que está en la casa de A. S. para guardar simples periódicos y revistas.

*

Sea lo que fuera que el Destino quiera, así será.

*

Estética de la abdicación

Conformarse es someterse y vencer es conformarse, ser vencido. Por eso toda victoria es una grosería. Los vencedores pierden siempre todas las cualidades de desaliento con el presente que los llevó a la lucha que les dio la victoria. Quedan satisfechos, y satisfecho sólo puede estar aquel que se conforma, que no tiene la mentalidad de vencedor. Vence sólo quien nunca consigue. Sólo es fuerte quien se desanima siempre. Lo mejor y lo más púrpura es abdicar. El imperio supremo es del Emperador que abdica de toda vida normal, de los otros hombres, en quien el cuidado de la supremacía no pesa como un fardo de joyas.

 

 

 

Páginas de un diario

De 15-2 a 9-4-1913

15-2

De las 12 1/2 a las 14 3/4 en casa de Ponce de León. Hablamos principalmente de Sá-Carneiro. Leyó y me dio a leer concisas y dolorosas cartas de él. Me habló de su obra de teatro (P(once)) –“A venda”— que está escribiendo. Afirmó estar en desacuerdo con la “Renascença”. Que S(a)- C(arneiro) gustaba inmenso de mí; “¿También quién es que no gustaba de usted?”. Un rayo de sol. – Seguí hacia la oficina de M(ayer), de allí para conseguir el certificado de casamiento de Mario, en el 3º barrio. – Fui dos veces a la oficina de Lavado no estaba en ambas. Nada hice allá. – Acabé la carta a Sa-Carneiro, fechada el 8, y de la misma fecha, para Mamá, extensa y amarga, de la que hay que sacar una copia. – A Sa-Carneiro mandé dos poemas, el “Braço sem corpo” y “A voz de Deus” – Fui al consultorio de Jacque (?).

Imposible la letra con fiador como yo sugería en mi carta. Hablamos sobre el caso M. F. y concordamos sobre la ausencia de sentido moral patente en todos los tocados por él. J. me dio esta Agenda. – A la noche en la Brasileira con Corado y Joao Correia d’Oliveira, que presenté al uno con el otro. Conversación interesante. Allí mismo en la Brasileira leí después con C(orado) la “Comédie de celui qui épousa une femme muette” de Anatole France. Nada más interesante. Llegué a casa hacia las 2 h., habiendo acompañado a C(orado) a la suya. En la cama casi no leí. Hojee, sin leer, a Emerson. – Siempre preocupado por causa de los 5000 reis de Rosa, de los 5000 reis que hay que pagar a Mayer antes del 20 y por la imposibilidad del viaje inmediato hacia el Algarve.

Tomé algunas notas para mis reflexiones. Pero nada escribí de mis reflexiones. Construí, sin embargo, una especie de comedia horrorosa, en parte ya recordada: “O Pinhal do Rei”. Me recordó la idea de los varios aplazamientos y del concilio para sacar a la paralítica del pinar.

16-2. (Domingo)

Antes del almuerzo (12 1/2) di un paseo totalmente hueco, meditativo, estéril y soñadoramente. Después salí hacia la oficina de Mayer. Pasé por la Brasileira y allá me quedé hasta las 15 h., hablando con el Idilio Perfecto. Me ofreció un lugar en un periódico que está montando; no me rehusé carrément, pero no acepté. – En la oficina de Mayer desde las 15 1/2 hasta las 18 1/4 o 18 1/2. Copié parte de la carta para Natal. La máquina se descompuso. Escribí pedazos del “Marcos Alves” y del “Filatelista” . Construí finalmente el personaje integral de Marcos Alves. Fijé el Filatelista también. La “Construcción” fue principalmente en un pequeño paseo hasta el Rossio con que corté la estadía en la oficina. De las 17 1/2 hasta las 18 estuvo acá Francisco. – De noche en casa, dormí toda la tarde. Apenas vagas e informes ideas para las reflexiones.

17-2. (Lunes)

Durante el día copié la carta para Natal, que no sigue más. Fui a la nueva oficina de Lavado, en la Rua da Prata, a las 17 y escribí cosas que me detuvieron hasta las 18. Antes de eso gasté el día inútilmente paseando por la ciudad, y yendo al Ministerio de Guerra por causa de aquello de Mayer. – Después de cenar vine hasta la Brasileira. Estuve desde las 21 1/2 hasta 24 hablando primero con Barradas sobre cosas fútiles; contando yo cosas del Dr. Nobre (?); y después con J. Anahory con quien poco hablé; él estaba leyendo. Divergimos un poco en cuanto a Bernstein, él tomando una actitud de encendida autodefensa. – En la tarde hablé con A. Gayo que cuenta que irá a Madrid para convencer a Rosario Pinto de traducir “O Desconhecido” al español, cuando viniese por aquí. – Pocas e informes reflexiones tuve; uno u otro punto secundario de Marcos Alves se esbozó. – Esbocé dos poesías inglesas de noche, cuando regresé a casa.

18-2. (Martes)

Almorcé temprano (10) y salí temprano de casa. Al barbero, oficina de Mayer y después al Ministerio de Guerra y Arsenal del Ejército. Con todo se salvó el paseo; agradable al sol y al frío. Me dirigí a la oficina de Joao Correia de Oliveira para pedirle 5000 reis y devolver a Mayer 1500 reis para pequeños gastos. En el Chiado me encontré a José Figuereido y estuvimos un rato a la entrada de la Calle de la Enmienda discutiendo a Wagner, y después a Valerio de Rajanto. Pasó Joao Correia de Oliveira y me dijo que iría a la Brasileira. Fui allá y lo encontré con el Augusto Santa- Rita. Discutí “O Doido e a Morte” de Pascoaes, él fraternalmente en contra, yo casi callado. Hablamos del plan de mi revista “Lusitania”, plan completo, y el quedó preso(?) del asunto, prometiendo escribir a un editor de Porto sobre el asunto. Vine a la Baixa a la Librería Ferreira, con Santa-Rita. Me dio a leer una carta a una actriz, Ester Durval, que va a publicar, parece que en “Novidades” del género. Oficina de la Rua da Prata de las 15 1/2 a las 16 1/4; dos cartas. Vine a la oficina de Mayer. Mandé carta a Lavado pidiendo 1000 reis. Continué copiando la carta de Natal. – De noche estuve en la Brasileira, salí luego con Costa. Me fui a casa a pie con él. Esbocé el folleto sobre Oscar Wilde y parte de la Teoría de la Aristocracia. – Recibí una postal de tía Lisbela y “O Doido e a Morte” de Pascoaes, en el correo de la mañana.

19-2. (Miércoles)

Un día casi en blanco: salí de la casa a las 13. Oficina de Lavado (Rua da Prata); recibí 1000 reis. Encontré a Boavida y fui con él a la redacción de “Teatro”, una revista suya. Tal vez publique ahí la crítica que tengo en borrador de “Bartolomeu Marinheiro” de Lopes Vieira. El resto del día lo pasé sin razón de ser.—De noche estuve en la Brasileira, huecamente hablando con Barradas y el Anahory más joven. Aparecieron Cobeira (?) y Castañé. Salí con éste, vine a la oficina de Mayer a mostrarle las aguas fuertes (fue lo que él dijo que eran) de Rafael Bordado Pinheiro; Castañé dice que tal vez tuvieran algún valor. Quedó de venir al día siguiente para mostrarlas a M.E.B.P. fui con Castañé al Martinho, hablamos unos minutos con Lacerda. Fui a casa. –Tomé unas notas sobre una nueva orientación de dar la carta al Ministro Inglés.

20-2. (Jueves)

Me levanté temprano. Vine a la oficina de Mayer a las 10., estuve en la Brasileira de Rossio con Cunha Dias. Me habló de la futura conferencia. – Me seguí a la oficina. Estuve allá escribiendo en esta agenda hasta las 11 1/4. A la casa, almorzar. Volví a las 12 1/2 fui al 3º Barrio a pagar los 100 reis que debía. De regreso encontré a Fortunato de Fonseca; fuimos a la Brasileira donde discutimos asuntos literarios; para él Junqueiro es un gran escritor, no un gran poeta, y lo mejor de él es lo irónico. Esto inter alia, de las cuales muchas cosas interesantes. –Pasó por la Brasileira Castañé. Nos vinimos a la oficina de Mayer para que él se llevara las aguas-fuertes. Entre tanto terminé de copiar la carta para Natal.—Siguió la carta para Natal.— Castañé regresó declarando los dibujos en 6000 reis cada uno; comprador probable Cruz Andrade de Ameixoeira.— Oficina de Lavado (Rua da Prata) a las 17. Nada que hacer.— Toda la noche en casa. Por la tarde dormí. Despierto de las 0 a las 4, escribiendo varios fragmentos sobre Oscar Wilde, educación, y teoría aristocrática. Leí W.W. Jacobs hasta dormirme, para abatir la excitación de haber pensado.

21-2. (Viernes)

Desperté a las 10. Vine a la Baixa, oficina de la Calle de la Plata a las 13; nada. Estaban Lavado y S. Franco. Seguí hasta la Brasileira del Chiado; hablando con Joao Correia de Oliveira, Inter. Alia, sobre Pascoaes; él cortando delgadito. Un peuqño paseo. Oficina de Myaer; un poco sin nada que hacer excepto fumar y escribir unos versos de “Galaäs”. —Durante la tarde toda estuve en la redacción de “Teatro” hablando con Boavida y Eduardo Freitas. Este me provocó a que escribiese el ataque al “Bartolomé Marinero” de Lopes Vieira. Entre tentado y queriendo huir de la broma, me senté y de las 16 3/4 a las 10 1/4 escribí el artículo. Boavida lo apreció mucho. La tarde en casa. – De noche vine a la Brasileira. Estuve conversando con Corado y con Pinto, muy estudioso y leido, hasta las 23 aproximadamente, Fui a la casa, llegando a las 23 3/4. conversando con raul costa. – No dormí sino hasta tarde. Estuve intraquilamente leyendo ww jacobs, para curarme el efecto de una cosa que Corado me contó que enrique Rosa casualemente de mí dijera. – Pocas anotaciones tomé sobre cualquiera de los asuntos que ahora me interesan.

22-2. (Sábado)

Me levanté temprano y temprano desayuné para irme a la imprenta a ver las pruebas del artículo sobre “Bartolomé Marinero” . Estive allá excepto por pequeños periodos en la oficiana de Mayer y Lavado (una carta), todo el día hasta las 19. – Fui a casa a cenar. Volví ala imprenta, vi el cominzo del tiro del periódico, mi artículo hubo de ser recortado. Me dio pena de que así fuera y dije que era justoy no le hacía daño, porque así sentía yo que era. En la Brasileira hablando con Fortunato Fonseca, Anahory, Corado. Éste, no sé si casualemente, repetió, hablando sólo conmigo, la frase que de Rosa ayer me citara. Ya me molestó menos. Estuve en la Brasileira hasta la 1. Me irrité, un poco, interiormente, con Carlos de Sousa masajista(…) a quien personalemente no conozco, por extranjerizar, desdeñando, por portugués, el anuncio de la Liga Naval sobre la Defensa Nacional. – Una visión de cuanto con lo que la Renascenca Portuguesa debe luchar para defender esto.

23-2. (Domingo)
Pasé casi todo el día en la oficina de Mayer, escribiendo, paseando. Antes estuve en la Brasileira, a la puerta, hablando con Fortunato de Fonseca; interesante él, como siempre. Pude pasear un poco. Llegué tarde a la casa. Unos fragmentos más de “Marcos Alves”—alugunas paradojas nmenores.
Recibí telegrama de Sá-Carneiro. “Teatro” no salió.

24-2.(Lunes)

De día de la oficina de Lavado a la de Mayer, y un poco en la Brasileira con Cortes-Rodrigues. Le pedí una poesía, que me leyó para “Aguia”. De noche salí, vine a la oficina de lavado, donde estuve trabajando hasta las 11 1/2. Poca cosa pero pequeños apuntes, incluyendo la carta de Navidad (referente al día 12). – En l redacción de “Teatro” Freitas dice que así no funciona, que Boavida estaba durmiéndose(¿?) al dirigir aquello, etc.

25-2. (Martes)

A la Baixa a las 11 1/2. recibí dinero de la tía Rita en el Banco de Portugal. En la Brasileira; hablé un poco, con Coelho. En el escritorio de Mayer. Escribí y mandé las cartas de a Mamá (fecha del 19), Álvaro Pinto (mandando versos el Cortes-Rodirgues), y Sá-Carneiro, de quien recibí hoy un telegrama (no en respuesta a éste, sino uno de anteayer, viniendo la carta con fecha de 24) – De mañana y duarante el día , tuve varias ideas para las paradojas –De noche en la Brasileira, hablando con el Teniente Marques, salí, yendo a casa de Corado. Hablandop con él hasta la 1 1/4. Conversando de varias cosas, sin gran importancia de cualquier especie. Él exponiendo su dispersión espiritual.

26-2. (Miércoles)

Por la mañana, me provocó la lectura del periódico variadísimos conceptos paradojales. Salí de la casa sólo hasta las 14 1/2, pues llovía mucho. En la Brasileira: hablando con el Coelho y el otro, el Rocha que fue del taller(¿?) de Fontes. – Oficina de Mayer; después hablando asaz larguamente con Antonio Ferro en la Calle de Oro. Oficina lavado – nada. Oficina Mayer – una carata extensa. Salí eran las 18 3/4. – Por la mañana recibí carta de Navidad, la que debería haber llegado el sábado pasado. – Por la mañana decidí escribir en portugués “El templo de jano”; y en nglés solamente “Cntroversial Matter” como “Concerning Oscar Wilde” la defensa de la República Portuguesa, etc. – De noche en la Brasileira. Varias ideas paradojales.

27-2. (Jueves)

De día nada que hacer en las oficinas de lavado y Mayer. Estuve en la Brasileira con Gayo, que me expuso dos piezas suyas. Del mismo tema, tratado diversamente. –Más trade fui a la redacción de “Teatro”; presentado por Boavida a Vitoriano Braga. Un poco incómodo por la atmósfera, por una mujer que estaba sentada discretamente en el sofá a un lado de R. Santos. Creo que no se notó mi incomodidad. – De noche en la Brasileira, estuve hablando con Corado y Anahory, seria y largamente, sobre escepticismo y creencia; todo a propósito de que Anahory, sabiendo por mí mismo que yo era (supongo) descendiente de cristaos-novos, dijo que yo tenía características semíticas – la nariz un poco; además, la preocupación de tomar las cosas en serio.— A la casa con Corado. Llegué a la casa, debían ser las doce y media, cuando mucho. – Tuve, duarante el día, varias ideas para las paradojas; pero no fueron muchas ni fueron extraordinarias.

28-2. (Viernes)

(Habiéndome olvidado de llenar la página del día siguiente, perdí de la memoria lo que hice en este día, excepto que tuve algunas ideas, muy pocas, para varios escritos en proyecto.)

1-3. (Sábado)

Por la mañana recibí cartas de Durban y de Sá-Carneiro. – Después de la comida pensé varias pequeñas poesías, siendo una alteración de la “Voz de deus”, para concordar con la crítica de Sá-Carneiro. A la Baixa para la oficina de Mayer. Estuve escribiendo las poesía compuestas en casa, y en esta agenda. Salí de la oficina de Mayer a las 14 1/2. Fui a la imprenta a ver si ya estaban imprimiendo “Teatro”. Estuve allí, con unainterrupción (ir a la oficina de Lavado) haasta las 19. De noche volví por allá. Fui con Almada Negreiros al cuarto de él para ver los trabajos de la exposición; eran muy buenos. Fueron también al mismo tiempo, Castañé, lacerda y un muchachito Joyce, primo de Antonio Joyce. Llegupé a la casa un poco después de la media noche.

2-3. (Domingo)

Vine a la Baixa hacia las 14, con la intención de trabajar en la oficina de Mayer. Fui, sin embargo, primero a la Brasileira y allí asistí a una escena de pugilato verbal muy desagradable, entre Joao Correia de Oliveira y Alfredo Guimareas. Después estuve hasta las 17 3/4 en la redacción de “Teatro”. Estaba Boavida; vienieron después Vitoriano Braga y Alamada Negreiros. Vine a la oficina de Mayer. Escribí el principio de la carta para Pascoaes. Fui a la casa. De noche, dormí la tarde; después leí un poco. Casi ninguna idea tuve. – El día estuvo de primavera.

3-3. (Lunes)

Vine a la Baixa a las 11, hacia la oficina de Mayer, donde estuve pseudo-trabajando hasta las 13. (El correo trajo carta de Sá-Carneiro.) Fui, después de vagar un poco, vieneienndo de vez en cuando a la oficina de mayer, al escritorio de Lavado donde, junto a las cartas por hacer, encontré una carta para mí , que archivé. Se me ocurrió el poema sobre el Capitán Scott. Preparé la parte central, y el “preludio”, que debo alterar, por creer que los hombres habrían muerto ahogados. – También estuve en la redacción de “Teatro”, donde me entregaron “O Gomil dos Noivados”, para base de mi artículo sobre Sousa Pinto. Me elogiaron por el artículo , varias veces en el día, Raul carneiro, Martinho Fonseca, Barradas, Nuno de Oliveira(de noche) y el Idilio Perfecto. – De noche en la Brasileira, con Corado. A la casa con él. – Cuando fui a la casa a cenar, encontré una carta de A. J. Costa (a quien encontré después en la Brasileira) y una postal; plûtot desagradable , de Alvaro Pinto.

4-3.(Martes)

Vine a la Baixa, a la oficina de Mayer a las 10; estuve hasta las 11 1/2 respondiendo a Álvaro Pinto, y copiando después la carta a máquina. De regreso de casa, de comer, ejecuté varios recados para D. Palmira (¿?) y tía Anica. Vine hasta la Brasileira, estuve hablando con Carlos A. Ferreira, salí con él. Fui a la oficina de Lavado: una carta. 14 h. Volví a la oficina de Mayer, estuve escribiendo aquí; una carta a Vila-Moura, y una postal a Mario Beirao? Volví a la oficina de Lavado; una carta más. Pasé por la redacción de “Teatro”, donde estuve apenas unos minutos. Llevé allá “A Aguia”, a causa del retrato de Sousa Pinto. – Fui a casa de Henrique Rosa ara ver si ellos tenían la receta de los oídos tapados, que allá dejé. No la encontré. Estuvimos conversando. A casa. Antes de cenar comencé una carta a Sá-Carneiro. Vine a la oficina de Mayer donde estuve escriebiendo aquí (¿?) y a llevar papeles en la cartera.

5-3 (Miércoles)

Gran parte del día en la oficina de Lavado. Unos momentos en la oficina de Mayer. Por la mañana continué la carta a Sá-Carneiro. Fui a la oficina de José maría Sousa a pedir el Só.
Lo trajimos a la Brasileira en la noche. Lo llevé a la Librería Ferreira. Alteré, etc. y escribí algunas poesías. – De noche en la Brasileira con Anahory; presentó a Antonio Arroyo. Interesante; en algunos puntos limitado. A casa ya tarde.

6-3. (jueves)

Por la mañana recibí la “Vida Portuguesa” y las pruebas de los sonetos de Cortes-Rodrigues, venidas de la “Renascença”. Vine a la Baixa a las 11 1/2, vendí el “Só” por 1500 reis en la Librería Ferreira. Oficina de Mayer, dos veces. Oficina de Lavado, dos veces: unas dos cartas. Escribí el artículo sobre Sousa Pinto. En la Brasileira dos veces: leí los artículos al Idilio Perfecto. Carlos Amaro me estuvo leyendo una sección que va a abrir en la “Luta”. Hizo de mí su oyente, nada más. Alfredo Guimaraes leyó el artículo sobre Sousa Pinto y lo encontró injusto. Escribí una postal a Cortes-Rodrigues y 2 a Rebelo. Nada de literario. Idilio Perfecto me convidó para hacer una crítica en su periódico, que saldrá en abril; acepté, en la Brasileira hablando con Corado, después en la Brasileira de Rossio, con Cortes-Rodrigues y Lacerda. Casa. Llegué 3/4. – En la oficina recibí una postal de Xavier Pinto.

7-3 (viernes)

A la Baixa temprano a las 10 horas. En la oficina de Mayer, respondí un telegrama de Alvaro Pinto, que recibí en la mañana y le reenvié las pruebas de los sonetos de Cortes-Rodrigues. – Durantye el día le escribí a Cruz Magalhaes; para Durban, incluyendo el “Formulario Ortográfico”; a Sá-Carneiro (acabé y envié la carta y también el primer número de “Teatro”). Hice varios recados para tía Anica. Fui a la imprenta 3 veces para revisar las pruebas, pero no estaban nunca listas. Encontré a Cunha Dias que me dio un boleto de platea para su conferencia –mal, porque coincide con el concierto en el “Republica” . Me quedé dudando y confundido, sin saber a cual debo ir. Hable con Boavida en la calle ; me estuvo leyendo un artículo suyo que saldrá en el próximo número de “Teatro”. – Igualmente antes de irme a cenar encontré a Rebelo en la Brasileira; hable con él de aquello de Lavado. –De noche dormí una siesta. Nada de literario hecho o pensado.— En la tarde llegó carta de Natal y una de Mario Beirao, del 6, de Ancede.

8-3 (Sábado)

Fui a la Baixa a las 12 horas. Varias veces pasé a la imprenta; a las 15 y a las 19 revisé las pruebas de mi artículo; el 2º número de “Teatro” sólo sale hasta el lunes. En la oficina de Lavado: sólo una carata. No escribí ninguna carta, ni tomé anotaciones intelectuales. Supe que Cunha Dias ya no daría su conferencia, el 9, en el Nacional. En la noche estuve en la Brasileira con el Idilio Perfecto; después con Ghira (¿?) y con Barradas y Almada Negreiros. Frases casuales, ni siquiera conmigo (excepto, lo que, felizmente, aguanté risueño y calmado, la cita de Almada de las frases— Castañé le había pedido que no dijesen indecencias delante de mí, discutieron la nota de “Marcos Alves”. En la mañana la insistencia de tía Anica sobre la cuestión del empleo, a propósito de un anuncio en el “Seculo”, habría combatido la otra nota. Dije que respondería al anuncio, y , de noche, que ya había respondido, pero no pensé en hacerlo. – A la media noche y 1/4 fui a cortarme el cabello y hacerme la barba; y regresé a casa. – Recibí, por la mañana, una carta de Vila-Moura, y por latarde un nota postal de Cruz Magalhaes, acerca de las aguasfuertes de Bordalo Pinheiro.

9-3 (Domingo)

De la casa a la Brasileira; Boavida me dio un “promenoir” para el concierto del Teatro de la República. En el concierto hasta cerca de las 18. Inferior –me pareció— la sinfonía de Freitas Branco. Con esto concordaron Boavida (en la Brasileira, después) y el Cortes-Rodrigues, con quien asistí al concierto. –Después del concierto estuve en la Brasileira; oyendo a Eugenio Vieira leerme versos razonables, un soneto bueno. Curiosa su enorme vanidad; inofensiva, sin embargo. En casa, en la tarde, dormí. – Nada de literatura.

10-3 (Lunes)

A la Baixa al mediodía. Oficina de Mayer dos veces. Otras dos en la de Lavado. A las 3 encontré a rebelo, para con el acordar si le serviría la oficina de Lavado. Después hablé con Lavado sobre el asunto. A lo que parece, sirve. También estuve en la redacción de “Teatro”; hablé con Freitas. Él compró las “Cousas de Agua” de maria Amalia Vaz de carvalho. Es el libro a atacar esta semana. Recomencé la carta a Pascoaes. – De noche en la Brasileira. Hablé con Corado y un poco con Fortunato da Fonseca. A la casa con Corado, ente muchos temas psicologizando sobre Fortunato. Corado está de acuerdo conmigo al respecto de mi definición de su personalidad. A la casa a las 1 1/2.

11-3 (Martes)

Un día lleno y febril. A la Baixa en la hora acostumbrada. Traté algunas cosas para Mario. Pasando por la Brasileira de Rossio, me quedé allá hablando con Vitoriano Braga, quien me contó la pieza. Después encontré allá a Garcia Pulido, y, salvo un intervalo (de las 6 1/2 a las 8), en me fui a cenar, por ser pequeño, hablamos desde las 2/12 hasta las 11 de la noche. Anduvimos paseando y discutiendo y exponiendo inmensas (cosas). Acordamos nuestro panfleto “Juego Franco” semanal, pudiendo ser, cada uno produciendo un número alternadamente. Encontramos que tenemos un punto de vista común – republicano, antiafonsista, anti-socialista. Recibí por la mañana una postal de Sá-Carneiro. Escribí ya tarde una o dos poesías.

12-3 (Miércoles)

A la oficina de Lavado a las 10; allá hasta las 2 de la tarde. Después hablé a Garcia Pulido despidiéndome. Resto del día (…) .—Por la mañana una postal de Sá- Carneiro.

13-3 (Jueves)
Día perdido, excepto por la sorda acumulación de energía.—Oficina Lavado. Carata en la oficina de Mayer. Después fui a la Brasileira; sólo fui a cenar hasta media noche. Carta de Sá-Carneiro por la mañana. Carta de Natal por la noche.

14-3 (Viernes)
Vine a la Baixa a las 9, a la oficina de Mayer. Fui a lo de Lavado después donde escribí una carta.—De noche en la Brasileira con Corado(¿?). Salí con él, hablando de varios asuntos en un paseo largo que fue hasta Alcantara y vuelta.

15-3 (Sábado)

De día fui a la casa de Henrique Rosa, después, encontrando a Cortes-Rodrigues, le di a él el encargo de Henrique Rosa y tía Anica, que así concluyó.—Llevé a Rebelo a la oficina de Lavado. Acordamos que se quedase y que viniera el lunes. Hablando con Afonso Gayo en la “Brasileira”. Él dijo varios disparates analíticos.—De noche hablando en la Brasileira con Joao Correia de Oliveira, yendo después hasta su casa, para buscar la “Vida Eterea”. Allí hasta la media noche y media hora más; hablamos inmenso, íntima, interesantemente. Le recité mis versos que los que gusto bastante, a lo que parece. Se sorprendió del hecho de que yo sea poeta.

16-3 (Domingo)

Por la mañana, un nota postal de Antonio Ferro. Salií de casa poco después de la 1. Fui al concierto. Hablé allá con Cortes-Rodrigues y con un cuñado que me presentó. Después estuve en la Brasileira hablando con Eduardo Graça.—De noche en la Brasileira.—Algunas pequeñas ideas literarias.

17-3 (Lunes)

Vine a la Baixa temprano para ir a la oficina de Lavado, a auxiliar a Rebelo. Vine; él no necesitaba nada. (No me acuerdo del resto del día.)—De noche, en la casa, encontré una nota de la firma Lavado (por Augusto Franco pidiéndome estar ahí mañana a las 9, porque Rebelo había salido sin regresar. De noche en casa. Algunas ideas literarias.—Durante el día hablé con varias personas conocidas.

18-3 (Martes)

A la Baixa temprano; en la oficina de Lavado, hasta el 1/2-día. Después anduve por varios puntos. (No me acuerdo bien de las personas que vi.) En casa , cuando fui a cenar, encontré una carta de Cruz Magalhaes, que el lunes viniera a la oficina a ver las aguasfuertes, y una nota explicativa de Rebelo.—Yo hube, durante el día, escrito a Rebelo, Cruz magalhaes así como a Garcia Pulido, mandándole 4 poesías de Pessanha.
Algunas pequeñas ideas literarias.

19-3 (miércoles)

A la Baixa temprano, con mario, hacia el bufete de E. Silva, para los testimonios de una demanda; no fui, pero fui a una abertura de señal.—En la redacción de “Teatro” fui presentado por Boavida Portugal a Manuel Antonio de Almeida; recité versos de Pessanha, y hablé bastante; él un flaco conversador y hombre de pulimento(¿?).—A las oficinas de Lavado y del (hermano); cartas en ambos.—En la Brasileira hablando con Torres d’Abreu e Idilio Perfecto.—(Por la mañana recibí una postal de Sá-Carneiro.)—En la noche, en casa. Escribí una postal a Cruz Magalhaes.—Pocas ideas…

20-3 (Jueves)

A la Baixa a la 1 de la tarde. Estuve en las oficinas de los dos Lavados, y en la de la Calle Augusta estuve escribiendo una carta. En la oficina de Mayer escribí, casi toda, una carta para Sá-Carneiro. Fui a la exposición de Almada Negreiros y a la redacción de “O ocidente”, aquí por una petición de Joao Correia de Oliveira.—Un día de depresión absoluta y mortal.—En casa en la noche. Acabé la carta para Sá-Carneiro. Tomé unos pequeños apuntes literarios.—Recibí de noche, cuando llegué a casa, una carta de Natal (en respuesta a aquella en que narraba el acontecimiento inmoral).—Una carta de Álvaro Pinto, al respecto de subscripción de Gomes Leal.

21-3 (viernes)

Dado que estuve varios días sin tocar este diario, sólo me acuerdo que este viernes, no fui a las oficinas de los dos Lavados, sino que sólo a la de Mayer. Estuve en el Rossio mucho tiempo hablando con Rui Coelho, y muy entusiasmado por oír la descripción de su obra, ahora patriótica.

22-3 (Sábado)

En las 3 oficinas. Escrbí cartas a Álvaro Pinto, Sá-Carneiro y postales a Rebelo y Garcia Pulido. Pero nada me ocurrió.

23-3 (Domingo)

Casi todo el día en la oficina de Mayer. Escrbí gran parte de la sinfonía de las Carabelas. Tomé algunos otros apuntes. Escribí (fechada el 20) la carta para Natal. De noche en casa; al tomar el té, de repente, me sentí desvanecer, casi desmayándome.—( a las 5 menos 10, nació la pequeñita de Mario.)
24-3 (Lunes)

Todo el día en la Baixa, desde las 2 hasta las 11 1/2 de la noche. En la oficina de Lavado de día y yendo ahí a las 10 de la noche ya no estaba. Durante el día, de las 5 a las 8 aproximadamente, en la oficina de Mayer escribiendo unas 7 u 8 estrofas del “Epithalamium” (en inglés). Después en la Brasileira con Joao Correia de Oliveira. Finalemente de regreso a la Brasileira, fui otra vez con Joao Correia de Oliveira a su casa. Conversamos hasta las 11 1/2. Fui para pedirle prestados 500 reis, pero no me sentí a gusto, puesto que él me recibía como una visita, entonces no lo hice por un principio de amabilidad.

Cené en el restaurante Pessoa.

Cuando vine de cenar me encontré con Rebelo, quien estaba queriendo escribir una disertación(¿?). Se necesita pasado mañana. Por la mañana recibí una nota de Álvaro Pinto. Me siento muy anémico y débil, aunque fuertemente excitado(¿?).

25-3 (Martes)

Pasaron los días sin mirar a este diario. De este día no me acuerdo.

26-3 (Miércoles)

De este día apenas me acuerdo que estuve casi todo el tiempo con garcia Pulido que me lo encontré en la Brasileira, del Chiado. Hablé inmenso con él. Le leí (a él y a Lacerda) “O homem dos Sonhos”, en el Martinho.—De noche estuve en la Brasileira hablando con Idilio Perfecto, un sujeto castelo Branco, aquien me presentó, después con Anahory y J. Correia de Oliveira. A la casa a las 12 1/4 de la noche.—Algunas ideas literarias, interesantes a veces.

27-3 (jueves)

Salí temprano de casa. Almorcé en el Restaurante Pessoa, mediante préstamo de Joao Correia de Oliveira. Después fui a encontrarme con Garcia Pulido en la Brasileira de Rossio. Hablamos hasta las 2 1/2. Debido al advenimiento de algunos individuos propietarios, la conversación, atravesando la ley del impuesto predial, desembocó en horrorosamente depresiva. Despupes aliendo con Pulido, estuvimos dolorasamente dándonos fuerzas para el combate. Oficina de Lavado; 2 cartas. Después en la Brasileira con Torres d’Abreu. Vine a la oficina de Mayer y allí estuve, durante una lluvia tremenda, hasta las 7 1/2. Escribí a tía Lisbela y para Natal (fechando el 25). Salí, fui a la redacción de “Teatro” a buscar un tostón para el carro. Salí de allá a las 8 1/2. Estaban Boavida y la camarilla.—En casa de noche. Dormí profundamente desde la 10 hasta la mñana siguiente, pero era un sueño triste, lleno de sueños, físicamente doloroso.

28-3 (viernes)
Omitido por demora u olvido.

29-3 (Sábado)
Omitido por demora u olvido.

30-3 (Domingo)

En casa hasta las 2. De las 2 1/4 a las 4 1/2 en casa de Antonio Ferro oyéndole tres piezas.— Leyó dos.— Después a la Baixa con él. Fui a la Brasileira, estuve hablando con Rajanto y después con Coelho. Fui a cenar con Coelho al Imperial. Prometió darme 100.000 reis para mi viaje a Inglaterra y 30.000 para mi viaje a Algarve el fin de semana. Después (8 1/2 a 9) fui a la Brasileira y estuve allá hasta salir con Joao Correia de Oliveira. Fui a su casa y conversamos (inclusive una media hora con Antonio Guimaraes) hasta las 12 1/2. Fui a mi casa.

31-3 (Lunes)

A la Baixa no muy tarde. Al mediodía encontré a Coelho. Anduve en automóvil con él hasta las 6. No fui a las oficinas de los Lavado. El Coelho me prestó 2000 reis. A casa.

1-4 (Martes)

Fui a Santo Antonio dos Capuchos a recibir un dinero para la tía Rita; (…) Fui después a la oficina de Lavado, donde escribí 10 cartas; después a la de F. Lavado, donde escrbí una. En la oficina de Mayer escrbí otra. A casa. De noche vine hasta la Brasileira. Estuve en casa de Joao Correia de Oliveira hasta la 1 1/2 de la madrugada. Le leí “Bailado” de Sá-carneiro; ni a él ni a mí nos gustó mucho. Él me leyó un acosa interesante. De se rveló la cuestión entre Joaoa Correia de Oliveira y Antonio Cobeira.

2-4 (Miércoles)

A la Baixa temprano (9). Viniendo por la Brasileira, fui presentado por Lucio de Araujo, que allí estaba, a Albino de Meneses y a Correia Dias, que estaban en la exposición de Alamada negreiros. Allí recibí los catalogos que este me prometiera. Fui después al Arsenal del Ejercito con Luciano, bajo la lluvia; me pidieron volver al día siguiente. Volví. Fui a mascar al Pessoa. Después estuve en la oficina de Lavado, donde escribí unas cartas. Saliendo encontré a Santa-Rita, fuimos hasta la Brasileira, donde estuvimos hablando con Almada Negreiros (siempre exageradamente chiquillo) y Castañé. Vine a la oficina de Mayer; ecribí una carta para Natal, fechada el 1.— De noche fui a la Brasileira. Fui ahí presentado con un muchacho Antonio Alvaes; estuvieron después un muchacho que no conozco (aniñado) y D. Tomás de Almeida, que no conozco sino de vista, y que habla siempre, con una gracia obscena, pero, en fin, dolorosamente irritante.

3-4 (jueves)

Por el correo de la mañana recibí “A Vida Portuguesa”. Salí de casa a las 12 1/2. Fui a las oficinas. Fui al “Gremio Literario” a las 4 con Valerio y Rui Coelho para oir la primera conferencia de “teatro”, que sin embargo, no se realizó. Después anduve hasta las 6 paseando con Valerio y Rui Coelho. Rui Coelho le puso música a mi poesía “Ó nau…” la cual le gustó, horrorizándolo “Pauis”.
—Dormí desde la tarde.

4-4 (Viernes)

Por la mañana recibpi carta de sá-Carneiro. Me extrañó no recibir carat de Algarve ni de Pinto.—Fui al Arsenal del Ejército y hablé con el Mayor Santos. En la oficina de Lvado, hivce alguas cartas. En la redacción de “teatro” un poco.—De noche estuve en la Brasileira y después en casa de Joao Correia de Oliveira, hablando mucho.

5-4 (Sábado)
Por la mañana, junto con el “Mercure de France” manadado por Sá-Carneiro, recibí dos cartas de Pretoria (…)
—Fui a las 3 oficinas, y escribí cartas en las de los Lavado.
Tuve varias pequeñas cosas que hacer, que resolví todas, aunque anduviera todo el día distraído. De noche estuve en casa; me acosté a las 10, leí un poco en la cama. Algunas ideas literarias, principalmente para “Marcos Alves”. Escrbí una nota para Álvaro Pinto.

6-4 (Domingo)

Salí de la casa cerca de la 1 1/2, vivniendo a la oficina de Mayer, pero antes a la Brasileira. Estuve en la oficina hasta kas 9, intentando escribir el artículo para “A Aguia”, pero no avancé. Vine a la casa con Afonso Costa; vine muy cansado (…) , especialmente por no haber cenado.— Algunas pequeñas ideas literarias.

7-4 (Lunes)

Por la mañana recibí unapostal de Alvaro Pinto. Le respondí en la noche. Estuve en las dos foficianas de los dos Lavado y en el de Mayer. Fui hasta el Arsenal del Ejército a hablar (por Mayer) con el Mayor Santos.—De noche en la Brasileira.

8-4 (Martes)

Le escvribí a Mario Beirao, acabpe la carta de natal. (Por la mañana recibí una postalde Mario Beirao) Acabé y envié el artículo para “A Aguia”. Hablé con varias personas en el día. (Valerio principalmente). Fui a la oficina de Lavado y la de Mayer.—De noche en la Brasileira. Estuve hablando con Corado, fui a casa. Estuvimos conversando un poco.—No me acuerdo que tuviera una idea literaria digna de nota. (Tuve. Fue la del artículo sobre el Problema religioso.)

9-4 (Miércoles)

Fui a la Baixa a las 10 1/2. escribí una posatal a Pinto. Continué la carta para Sá-Carneiro. Fui, dos veces al Arsenal del Ejército; en la segunda vuelta parace que, por fin, conseguí algo. –Tres veces a la oficina de Lavado.—No cené. Estuve de noche en la Brasileira hablando con Valerio. Fui presentado por Rui Coelho a Joao Amaral. Encotré a Albino Meneses y me vine con él hasta el Laargo deSanta Bárbara, hablando mucho.—Una o dos ideas literarias, de segundo orden.

 

 

 

1914

Cada vez estoy más solo, más abandonado. Poco a poco se me quiebran todos los lazos. En breve seré un solitario.

*
Mi peor mal es que no consigo nunca olvidar mi presencia metafísica en la vida. De ahpi mitimidez trascendental que me atemoriza todos los gestos, que saca a todas mis frases la sangre de la smplicidad, de la emocion directa.

*
Uno de los pocos divertimentos intelectuales que aún me quedan, que aun le quedan de intelectual a la humanidad es la lectura de las novelas policiacas. Entre el número aureo y rediucido de las horas felices que la Vida deja que yo pase, cuento como lo mejor del año aquellas en en quela lectura de Conan Doyle o de Arthur Morrison me toma en la consciencia al pecho.

Un volumen de un de estos autores, un cigarro de 45 el paquete, la idea de una taza de café— trinidad cuyo ser-uno es conjugar la felicidad para mí— se resume en esto mi felicidad. Serái poco para muchos, la verdad es que puede aspirar mucho más una criatura con sntimeintosintelectuales y estéticos en el medio europeo actual.

Tal vez sea para ustedes causa de pasmo no que sean estos mis autores predilectos— y de cuarto de cama, sino que lo confiese en este recuento personal.

*
Pertenezco a una generación qu eaún está por venir, cuya alma no reconoce ya, realemente, la sinceridad y los sentimientos sociales. Por eso no comprendo como es que una criatura queda descalidficada, ni como es que ella se siente. Está hueca de sentido, para mí, toda esa (…) de las conveniencias sociales. No siento lo que es la honra, vergüenza, dignidad. Son paramí, como para los de mi alto nivel nervioso, palabras de una lengua extrajera, como un sonido anónimo apenas.

Al decirme que me descalificaron, yo no percibo sino que se habla de mí, pero e sentido de la frase se me escapa. Asisto a lo que me qacontece, desde lejos, desprendidamente, sonriendo ligeramente de las cosas que acontecen en ela vida. Hoy, aun nadie siente esto; pero un día vendrá en que alguien lo pueda entender.

Procuré siempre ser espectador de la vida, sin mezclarme en ella. Así a esto que pasa conmigo, asisto como un extraño, salvo que tomo de los pobres aconteciemeintos que me cercan la voluptuosidad suave de (…).
No le guardó rencor a quien m provocó esto. Yo no tengo rencores ni odios, esos sentimientos pertenecen a aquellos que tienen una opinión, o una profesión o un objetivo en la vida. Yo no tengo nada de esas cosas. Tengo en la vida el interés de un descifrador de crucigramas.

Pero no tengo principios. Hoy defiendo una cosa, mañana otra. Pero no creo en lo que defiendo hoy, ni mañana tendré fe en lo que defenderé. Jugar con las ideas y con los sentimientos me arece siempre el destino supremamente bello. Itento realizarlo cuanto puedo.

Nunca me habría sentido descalificado. ¡Cómo agradecerle haberme administrado este placer! Es una voluptuosidad suave, lejana…

No nos entienden , lo sé…

…Así como creador de anarquías me pareció siempre el papel digno del intelectual (dado que la inteligencia desintegra y el análisis marchita).

*

Hoy, al tomar la decisión de ser Yo, de vivir a la altura de mi misterio, y, por eso, de despreciar la idea del reclamo, y la plebeya socialización de mí, del Interseccionismo, regresé otra vez, de vuelta de mi viaje de impresiones por los otros, en la pose plena de mi genio y en la divina conciencia de mi Misión. Hoy, sólo me quiero tal cual mi carácter nato quiere que sea; y mi Genio, con él nacido, me impone que yo no deje de ser.

Actitud por actitud, mejor la más noble, la más alta y la más calma. Pose por pose, la pose de ser lo que soy.

Nada de desafíos a la plebe, nada de girándolas para la risa o la rabia de los inferiores. La superioridad no se disfraza de payaso; es de renuncia y de silencio que se viste.

El último rastro de influencia de los otros en mi carácter acabo con esto. Reconocí—al sentir que podría y que iba a dominar el deseo intenso e infantil de “lanzar el Interseccionismo”—la tranquila imagen de mí mismo.

Un rayo hoy me deslumbró de lucidez. Nací.

 

 

 

1915

A veces, cuando pienso en los hombres célebres, siento por ellos toda la tristeza de la celebridad.
La celebridad es una grosería. Por eso debe herir a un alma delicada. Es una grosería porque estar en evidencia, ser mirado por todos inflige a una criatura delicada una sensación de parentesco exterior con las criaturas que arman escándalo en las calles, que gesticulan y hablan alto en las plazas. El hombre que se vuelve célebre se queda sin vida íntima: se vuelven de cristal las paredes de su vida doméstica, es siempre como si fuese excesivo su traje; y aquellas sus mínimas acciones—ridículamente humanas a veces— que él quisiera invisibles, las coloca en la lente de la celebridad para espectaculares pequeñeces, con cuya evidencia su alma se arruina o se fastidia. Se necesita ser demasiado grosero para poder ser célebre por voluntad propia.

Después, más allá de la grosería, la celebridad es un contradicción. Pareciendo que valor y fuerza a las criaturas, apenas las desvaloriza y las enflaquece. Un hombre de genio desconocido puede gozar la voluptuosidad suave del contraste entre su oscuridad y su genio; y puede, pensando que sería célebre si quisiera, medir su valor con su mejor medida, que es él mismo. Pero, una vez conocido, no está más en su mano revertir la oscuridad. La celebridad es irreparable. De ella como del tiempo, nadie vuelve atrás o se desdice.

Y es por esto que la celebridad es una debilidad también. Todo hombre que merece ser célebre sabe que no vale pena serlo. Dejarse ser célebre es una debilidad, una concesión a los bajos instintos, femeninos o salvajes, de querer darse en las vistas y en los oídos.

Pienso en esto a veces coloridamente. Y aquella frase de “hombre de genio desconocido” es el más bellos de todos los destinos, se me vuelve innegable; me parece que ese es no sólo el más bello, sino el mayor de los destinos.

Se dice que los herméticos de la Rosa-Cruz, secta esotérica y mágica, descubrieron, desde el inicio de los tiempos, el secreto de la vida eterna, el elixir de la vida; que, nunca muriendo, pasan de época en época, a través de los ciclos y de las civilizaciones, desapercibidos, ningunos y, con todo, por la grandeza de la cosa trascendental que crearon, mayores que todos los genios de la evidencia humana. De su secta es el precepto, que cumplen, de no darse nunca a conocer. Su presencia eterna, que vive al margen de nuestra trascendencia, vive también fuera de nuestra pequeñez.

Se me van los ojos del alma en esas figuras supuestas—¿y quién sabe hasta qué punto reales?— que, verdaderamente, realizan el supremo destino del hombre: el máximo poder en lo mínimo de la exhibición; el mínimo de exhibición por cierto, por tener el máximo del poder. El sentido de sus vidas es divino y lejano. Me place creer que ellos existan para que pueda pensar noblemente de la humanidad.

 

 

 

1917

Para mí, mi egoísmo es la superficie de mi dedicación. Mi espíritu vive constantemente en el estudio y en el cuidado de la Verdad, y en el escrúpulo de dejar, cuando me desnude del vestido que liga a ete mundo, una obra que sirva al progreso y al bien de la Humanidad.

Reconozco que el sentido intelectual que ese Servicio de la Humanidad toma en mí, en virtud de mi temperamento, me aleja, muchas veces, de las pequeñas manifestaciones que en general revelan el espíritu humanitario. Los actos de caridad, la dedicación por así decir cotidiana son cosas que raras veces aparecen en mí, aunque nada haya en mi persona que represente la negación de ellas.

Y en todo caso, reconozco, en justicia para conmigo mismo, que no soy más egoísta que la mayoría de los individuo, y mucho menos lo soy que la mayoría de mis colegas en las artes y en las letras. Parezco egoísta a aquellos que por un egoísmo absorbente, exigen la dedicación de los otros como un tributo.

 

 

 

1925-1930

Sucede que tengo precisamente aquellas cualidades que son negativas para los fines de influir, del modo que sea, en la generalidad de un ambiente social.

Soy, en primer lugar un racionalista, y , lo que es peor, un racionalista minucioso y analítico. Ahora, el público es incapaz de seguir un raciocinio, y el público es incapaz de seguir un análisis.

Soy, en segundo lugar, un analista que busca, cuanto en sí cabe, descubrir la verdad. Ahora, el público no quiere la verdad, sino la mentira que más le agrade. Agreguemos que la verdad—en todo, y mayormente en cosas sociales— es siempre compleja. Ahora, el público no comprende ideas complejas. Es necesario darle sólo ideas simples, generalidades vagas, esto es, mentiras, aunque partiendo de verdades; pues dar por simple lo que es complejo, dar sin distinción lo que obliga distinguir como general donde importa particularizar, para definir, y ser vago en una materia donde lo que vale es la precisión— todo esto implica mentir.

Soy, en tercer lugar, y por eso mismo busco la verdad, tan imparcial cuanto en mí cabe serlo. Ahora, el público movido íntimamente por sentimientos y no por ideas, es orgánicamente parcial. No sólo por cuanto le desagrada o no le interesa, por ser extraño a su índole, el mismo tono de imparcialidad, lo agrava más aún, lo que de concesiones, restricciones y distinciones son necesarias de usar para ser imparcial. Entre nosotros por ejemplo, y en la mayoría de los pueblos del sur de Europa, o se es católico, o se es anticatólico, o se es indiferente al catolicismo. Si yo, por tanto, hiciere un estudio sobre el catolicismo, donde forzosamente tendría que hablar mal y bien, y apuntar las ventajas mezcladas con las desventajas, que indicar defectos aliviados por virtudes, ¿qué me sucedería? No me escucharían los católicos, que no aceptarían que yo dijese alguna cosa mala del catolicismo. No me escucharían los anticatólicos, que no aceptarían que yo les dijese lo bueno. No me escucharían los indiferentes, para quienes todo el asunto no pasaría de ser una lata ilegible. Así resultaría inútil ese mi estudio, por cuidado y escrupuloso que fuese—diré, hasta, tanto más inútil, por tanto menos aceptable para el público, que sea más cuidado y escrupuloso. Sería cuando mucho apreciado por uno u otro individuo de índole semejante a la mía, racionalista sin tradiciones ni ideales, analizador sin preconceptos, liberal porque liberto y no siervo de la idea inaplicada de la libertad. A ése, sin embargo, ¿qué habría de enseñarle? Cuando mucho, ciertas cosas particulares del catolicismo en la hipótesis que me sirvió de ejemplo, y en el caso de que le sea ajeno el asunto. Y si a él, escrutador cultural como yo, el asunto le resulta ajeno, es que nunca le interesó; si nunca le interesó ¿para qué va a leer lo que escribí sobre eso?

De aquí parece que debe concluirse que un estudio razonado, imparcial , científicamente conducido, de cualquier asunto es un trabajo socialmente inútil. Así de hecho lo es. Y, cuando mucho, una obra de arte, y nada más. Vox et preterea nihil.

Las sociedades son conducidas por agitadores de sentimientos, no por agitadores de ideas. Ningún filósofo hizo camino sino porque sirvió, en todo o en parte, a una religión, a una política o cualquier otro modo social del sentimiento.

Si la obra de investigación, en materia social, es por tanto socialmente inútil, salvo como arte y en lo que contuviera de arte, más vale emplear lo que en nosotros haya de esfuerzo en hacer arte.

Reconociendo que todas las doctrinas son defendibles, y que valen, no por lo que valen, sino por la valía del defensor, nos concentraremos más en la literatura de las defensas que en el asunto que tratan. Haremos cuentos intelectuales donde, por el primero e imprudente impulso, haríamos estudios científicos. Nos será indiferente la verdad de la idea en sí misma; no es más que la materia para un bello argumento, para las elegancias y las astucias de la sutileza.

Insistiremos, por un movimiento idéntico en sentido inverso, en mostrar la tontería de las ideas aceptadas, la vileza de las ideas nobles, la ilusión de todo cuanto el pueblo cree o puede creer. Salvaremos así el principio aristocrático, que en el orden social se fundó, dejando atrás de sí el vacío de una universal monótona esclavitud.

¿Seremos disolventes? ¿Cómo disolventes, si no tenemos acción sobre el público, si no nos leen apenas aquellos que leen el arte por el arte, arte intelectual, arte hecho con ideas en vez de ritmos, y esos, pequeñísimo número humano, o están ya disueltos, o son fuertes, por la inteligencia y la cultura, contra toda disolución?

Disolvente, socialmente, es la doctrina social de lo que no está. Fue disolvente y anti-social, en el sentido de perjudicar el orden y la armonía de los pueblos, el cristianismo cuando el paganismo era la civilización. Fue disolvente y anti-social la Reforma, cuando la civilización de Europa era católica. Fue disolvente y anti-social la doctrina de la Revolución Francesa, cuando la civilización de Europa era el Antiguo Régimen. Son hoy disolventes todas las doctrinas sociales que reaccionan en contra de esa misma Revolución. Quien hoy predique el sindicalismo, el estado corporativo, la tiranía social, sea fascismo o comunismo, está disolviendo la civilización europea; quien defiende la democracia y el liberalismo la está defendiendo.

¿Esto quiere decir que no hay doctrinas disolventes que no lo sean sino por su situación ocasional? Quiere decir eso mismo. La más “radical” de las doctrinas, desde que sea universalmente aceptada, es una doctrina conservadora; la más “conservadora”, si en ese momento, se opusiera a aquella, será radical.

¿Esto quiere decir que no hay principios fundamentales en la vida de las sociedades? No quiere decir eso; quiere sin embargo decir que, si los hay, no los conocemos. No hay ciencia social, no sabemos como nacen, como se conservan, como crecen o decrecen, como se arruinan o mueren, las sociedades. La existencia de la humanidad, si por eso se entiende cualquier cosa más que la especie animal llamada hombre, es tan hipotética y racionalmente indemostrable como la existencia de Dios. Si, en cambio, por humanidad se entiende la especie animal llamada hombre, entonces existe para los biólogos, para los médicos – para todos cuantos estudian, de un modo u otro el cuerpo humano; existe como existen los peces o las aves, y nada más.

¿Qué principio social se puede erigir como fundamental? Todos y ninguno, conforme la habilidad del argumentador. Hay periodos de orden que son de estancamiento, como la larga vida muerta de Bizancio. Hay los que son de actividad intelectual, como los de la Antigua Monarquía francesa. Hay periodos de desorden que son la ruina intelectual de los países en que se dan, como el Imperio Romano en su decadencia, o la época de la Revolución Francesa, propiamente dicha. Hay periodos de desorden fecundos en producción intelectual, como el del Renacimiento Italiano, o el que abarca el tiempo de Isabel y de Cromwell en Inglaterra.

Me refiero a la producción intelectual, suponiendo una ventaja, y, al menos, parate de la civilización. No insisto en eso, sin embargo, y puedo aceptar la doctrina de que la cultura y el arte son un mal, de que es paz y no sonetos lo que más importa a la humanidad. Pero ¿cuáles son las circunstancias que producen la paz, cuáles las que no la producen? Encontraremos las mismas causas dando diferentes efectos, o, mejor, encontraremos las mismas circunstancias con diferentes resultados—lo que quiere decir que no son causas, sino coincidencias, que cualquier cosa que se considera una ventaja social, sea una sinfonía o una comida cierta, puede aparecer en circunstancias sociales diferentes, sin que sepamos nunca de donde vino la sinfonía, porque se consiguió que la comida no faltara.

Agréguese que, así como no hay ciencia social, así también no hay arte social, finalidad cierta de la existencia de las sociedades. Aquí el problema, que era semejante al de la metafísica, se vuelve igualmente metafísica. ¿Con qué fin existen las sociedades? ¿Para conseguir la felicidad de los que las integran? No lo sabemos, y lo cierto es que la felicidad cambia de hombre a hombre, y hay muchos que perderían a su mujer, mientras no pierdan su colección de sellos. (…)

 

 

 

1934

No es que no publique porque no quiero: no publico porque no puedo. No se entiendan estas palabras como dirigidas contra la Comisión de censura; nadie tiene menos razón de queja que yo de esa Comisión. La censura obedece, sin embargo, a directrices que le son superiormente impuestas; y todos nosotros sabemos, cuales son, más o menos esas directrices.
Ahora sucede que la mayoría de las cosas que pudiese escribir no podrían ser pasadas por la Censura. Puedo cohibir el impulso de escribirlas; lo domino fácilmente, porque no lo tengo, el impulso de publicarlas… ni siquiera intentaré importunar a los Censores con una materia cuya publicación ellos tendrían que prohibir forzosamente.

Siendo así ¿para qué publicar? Privado de poder publicar lo que de veras interesara al público, qué empeño tengo yo en llevar a un periódico cualquiera lo que, por ilegible, no le sirve, o que(…)

Puedo es cierto, disertar libremente ( y aún así, sólo hasta cierto punto y en ciertos medios) sobre la filosofía de Kant (…).

 

 

 

29 de noviembre de 1935

No sé qué me traerá el día de mañana.

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