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CÍRCULO DE POESÍA

 

Foja de poesía No. 405: Julio César Aguilar

22 Ago 2013

Julio César Aguilar

Presentamos el trabajo del poeta mexicano Julio César Aguilar (Ciudad Guzmán, 1972).  Poeta y traductor. Es médico por la Universidad de Guadalajara. Cursó la maestría en Artes en Español en la Universidad de Texas en San Antonio, y un doctorado en Estudios Hispánicos en la Universidad de Texas A&M en College Station. Su poemario más reciente es Alucinacimiento, 2009.

 

 

 

 

 

ALETEO ENTRE LOS TRINOS

 

 

Médanos de sombra en el resplandor

umbrío.

            Manantial

allá lloviendo su letanía de relámpagos

                                               y bajo el azoro

la celebración de atisbos.

(Cascada en azogues purificados.)

Cisterna la opacidad.

Incertidumbre por los recodos: mínimo

polvo, inasible arena:

luz insaciable. Esa la luz

aleteando

            con levedad

entre los trinos todos del nunca atardecer.

                        Médanos

                                   de nada.

Dunas desde el deseo y el ser,

sobre los riscos

            en el perfil

del paisaje asoman.

Y polvareda en el sendero.

                        Amadrugado hacia el silencio así

nace el delirio:

 

 

 

 

 

 

 

TENACIDAD DE LO TODO EFÍMERO

 

 

fulguraciones de flor

            y un solo fuego en la cúspide del juego: llama

tenaz

hoguera que no es y nunca fue

y era todo el infierno

sinfonía de silencios hay

bajo las puras sombras:

ámbito

donde al desvanecerse el aire

                                               la claridad se afianza

en la lentitud del alba que se apresura

templado hielo casi niebla

tan sencillamente azul

tan leve

 

 

 

 

 

 

DE LUZ EL VENDAVAL

 

Alas de luces: olas

con su vaivén de solas plumas

en las colinas se desploman.

Océana lisura la del viento

entre las frondas

                        deslizándose.

Madera ancestral.

Avidez de musgo

            tras la tormenta

bajo el agua taciturna:

                        Remanso

de horas límpidas.

 

 

 

 

 

 

 

 

ALEVOSÍA DEL HOY

 

 

Juncos en la ribera.

Follaje y transparencia y ranas

            y nubes alrededor. Los gansos

vuelan.

Solícita guarda una luna

la laguna, y un alto cielo

                        apenumbrado.

Cielísima la tarde se hunde

            en tal laguna. Urdimbre

de espesores.

                        Sobre la faz del agua

un signo solo de interrogación: la luna.

La luna hiena.

 

 

 

 

 

 

FASCINACIÓN SOMBRÍA

 

 

Perdónenos

            la luz

el tanto azoro

con el que descubrimos

y palpamos ciegos

las grietas múltiples

            de su oscuridad:

Puro aletear de sombras

                                   en el alero

de la claridad difusa.

 

 

 

 

 

 

 

 

SENTIDOS YA INTACTOS

 

En la órbita del silencio

            los segundos giran: ojos

por la penumbra iluminados.

Voz despierta desde un qué

acallando su mudez perfecta

            para cuánta cosa —que no es tanta.

                        Sólo mirar

y en ese vislumbrar de un siempre ahora

            la luz se dice. De rotundos

ecos, su ámbito:

teñirla

de un tú resplandeciente.

 

 

 

 

 

 

 

EN LA CONTIENDA OTRA VEZ

 

 

Desde las ciénagas del odio

                        la memoria en fuga:

Llamaradas al acecho, fuego

equidistante en parajes ácidos.

Infiernos cruzados con el rigor de relojes

la calma devoran: La línea pura del cuchillo solo

            cuando sólo sangra.

Derramadas ausencias en el licor del día.

                                   De pronto

embriaguez de olvido. Lívido albedrío

de insectos antes de sucumbir.

Golpe del pie en el rostro

            que un canto es

deshilvanando su melodía.

Dijérase funesto mediodía lírico

desde un dónde y un hasta cuándo

que imposible es de creerse:

                        Tinieblas

de iracundo fulgor cayendo.

Oscuridad precipitándose.

 

 

 

 

 

 

 

AUGURIOS COMO SI NIEBLA

 

 

heraldos de un dios

                        saludando

a la vista del hombre

            las florecillas se abren

(¿quién la insigne levedad

al contemplarlas recuerda?)

bajo la ley del sol

            el viento que se enaltece

de sí mismo se libera:

                        verano incierto

y sus compuertas de par en par

 

 

 

 

 

 

 

 

CONTRA LA INCERTIDUMBRE

 

 

sol arriba

            se distiende

—corazón en sístole—

la mañana

alvéolos

            las brillantes hojas meciéndose

de los árboles

en la bondad su mirada

a través de las flores

y por el trinar de la aves

en el sosiego escucha

al alumbrar

sólo sangre es su luz manando

y tú el santo

            el médico o el asesino

 

 

 

 

 

Datos vitales

Julio César Aguilar (Ciudad Guzmán, Jalisco, México, 1972). Poeta y traductor. Es médico por la Universidad de Guadalajara. Cursó la maestría en Artes en Español en la Universidad de Texas en San Antonio, y un doctorado en Estudios Hispánicos en la Universidad de Texas A&M en College Station, Estados Unidos. Su obra ha sido traducida a varios idiomas, entre ellos inglés, italiano, árabe, polaco y persa. Textos suyos han sido publicados en diferentes países, tanto en medios impresos como electrónicos. Autor, entre otros títulos, de Rescoldos, 1995; Brevesencias, 1996; El desierto del mundo, 1998; El patio de la bugambilia, 1998; Orilla de la madrugada, 1999; Illuminated Mysteries/Misterios iluminados, 2001; La consigna y el milagro, 2003; Transparencia de lo invisible / Transparency of the Invisible, 2006; El yo inmerso, 2007; Barcelona y otros lamentos, 2008 y Alucinacimiento, 2009; Traducciones suyas son Con ansia enamorada, de Irving Layton, 2004; Camino del ser, muestra antológica de 24 poetas anglosajones, 2006; Pintando círculos, de Luciano Iacobelli, 2011 y La costurera y el muñeco viviente, de Beatriz Hausner, 2012.

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