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CÍRCULO DE POESÍA

 

Salvatore Quasimodo según Mario Bojórquez

09 Ago 2013

quasimodo

Presentamos, en versión de Mario Bojórquez, cuatro poemas del escritor italiano Salvatore Quasimodo (1901-1968). En 1959 recibió el Premio Nobel. Fue traductor, ensayista e hizo periodismo. Se le identificó con la poesía hermética y en otro momento de su obra con la poesía social. Fue titular de la Cátedra de Literatura Italiana en el Conservatorio Giuseppe Verdi de Milán.

 

 

 

 

 

 

RIDE LA GAZZA, NERA SUGLI ARANCI

 

Forse è un segno vero della vita:

intorno a me fanciulli con leggeri

moti del capo danzano in un gioco

di cadenze e di voci lungo il prato

della chiesa. Pietà della sera, ombre

riaccese sopra l’erba così verde,

bellissime nel fuoco della luna!

Memoria vi concede breve sonno;

ora, destatevi. Ecco, scroscia il pozzo

per la prima marea. Questa è l’ora:

non più mia, arsi, remoti simulacri.

E tu vento del sud forte di zàgare,

spingi la luna dove nudi dormono

fanciulli, forza il puledro sui campi

umidi d’orme di cavalle, apri

il mare, alza le nuvole dagli alberi:

già l’airone s’avanza verso l’acqua

e fiuta lento il fango tra le spine,

ride la gazza, nera sugli aranci.

 

 

 

 

 

 

RÍE LA URRACA, NEGRA EN EL NARANJO

 

Quizá es un signo cierto de la vida:

En torno a mí, niños con ligeros

Movimientos de cabeza danzan en un juego

De voces y cadencias a lo largo del prado

De la iglesia. Piedad de la tarde, sombra

Reavivada sopla la hierba tan verde,

¡Bellísima en el fuego de la luna!

Memoria te concede breve sueño

Ahora despiértate. He aquí rebosa el pozo

Por la primera marea. Esta es la hora:

Mas no mía, arden, remotas estatuas.

Y tu viento del sur fuerte de azahares,

Incita a la luna donde desnudos duermen

Los niños, violenta el potro su campo

Húmedo de huellas de caballos, abre

El mar, se alza la niebla de los árboles:

Ya la garza avanza sobre el agua

Y flota lento el fango entre el espino,

Ríe la urraca, negra en el naranjo.

 

 

 

 

 

 

L’ALTO VELIERO

 

Quando vennero uccelli a muovere foglie

degli alberi amari lungo la mia casa,

(erano ciechi volatili notturni

che foravano i nidi sulle scorze)

io misi la fronte alla luna,

e vidi un alto veliero.

 

A ciglio dell’isola il mare era sale;

e s’era distesa la terra e antiche

conchiglie lucevano fitte ai macigni

sulla rada di nani limoni.

 

E dissi all’amata che in sé agitava un mio figlio,

e aveva per esso continuo il mare nell’anima

« Io sono stanco di tutte quest’ali che battono

a tempo di remo, e delle civette

che fanno il lamento dei cani

quando è vento di luna ai canneti.

Io voglio partire, voglio lasciare quest’isola. »

Ed essa: « O caro, è tardi: restiamo. »

 

Allora mi misi lentamente a contare

i forti riflessi d’acqua marina

che l’aria mi portava sugli occhi

dal volume dell’alto veliero.

 

 

 

 

 

EL ALTO VELERO

 

Cuando vinieron los pájaros a remover las hojas

De los árboles amargos a lo largo de mi casa

(eran ciegos volátiles nocturnos

que agujereaban sus nidos en la corteza)

yo dirigí mi frente hacia la luna,

y vi un alto velero.

 

A la orilla de la isla el mar era sal;

Amplia era la tierra y antigua

Conchas resplandecían clavadas al peñasco

En la rada de los manglares.

 

Y le dije a la amada en quien se agitaba un hijo mío,

Y llevaba por eso continuamente el mar en el alma:

“Estoy cansado de todo cuanto ahí bate

a tiempo de remo, y de la lechuza

que hace ladrar los perros

cuando es viento de luna en los carrizos.

Quiero partir, quiero dejar esta isla.”

Y ella me dijo: “Oh querido, es tarde: acostémonos”

 

Entonces intenté lentamente contarle

El fuerte reflejo del agua marina

Que el aire me llevaba a los ojos

Del tamaño del alto velero.

 

 

 

 

 

 

 

CHE VUOI, PASTORE D’ARIA?

 

Ed è ancora il richiamo dell’antico

corno dei pastori, aspro sui fossati

bianchi di scorze di serpenti. Forse

dà fiato dai pianori d’Acquaviva,

dove il Plàtani rotola conchiglie

sotto l’acqua fra i piedi dei fanciulli

di pelle uliva. O da che terra il soffio

di vento prigioniero, rompe e fa eco

nella luce che già crolla: che vuoi,

pastore d’aria? Forse chiami i morti.

Tu con me non odi, confusa al mare

dal riverbero, attenta al grido basso

dei pescatori che alzano le reti.

 

 

 

 

 

 

¿QUÉ QUIERES, PASTOR DEL AIRE?

 

Y es todavía el llamado del antiguo

Cuerno de los pastores, áspero sobre las zanjas

Blancas de la piel de las serpientes. Quizá

Del aliento de los llanos de Aguaviva,

Donde el plátano rompe conchillas

Bajo el agua entre los pies de los niños

De piel de olivo. O de la tierra que el soplo

Del viento prisionero, rompe y hace eco

En la luz que ya cae: ¿Qué quieres,

Pastor del aire? Quizá llaman los muertos.

Tú conmigo no oyes, confundida al mar

Del reverbero, atenta al grito bajo

De los pescadores que alzan las redes.

 

 

 

 

 

ORA CHE SALE IL GIORNO

 

Finita è la notte e la luna

si scioglie lenta nel sereno,

tramonta nei canali.

 

E’ così vivo settembre in questa terra

di pianura, i prati sono verdi

come nelle valli del sud a primavera.

Ho lasciato i compagni,

ho nascosto il cuore dentro le vecchie mura,

per restare solo a ricordarti.

 

Come sei più lontana della luna,

ora che sale il giorno

e sulle pietre batte il piede dei cavalli!

 

 

 

 

 

 

 

AHORA QUE AMANECE

 

Finita es la noche y la luna

Se deshace lenta en el sereno,

Se pone en los canales.

 

Así de vivo es septiembre en esta tierra

De llanura, los prados son verdes

Como en los valles del sur la primavera.

He dejado la compañía

Y recuesto el corazón entre los viejos muros

Para estar solo recordándote.

 

¡Cómo te sé más lejana que la luna,

Ahora que amanece

Y sobre las piedras bate el casco de los caballos!

 

 

Traducción del italiano, Mario Bojórquez

 

 

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