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CÍRCULO DE POESÍA

 

En recuerdo de Marco Fonz (1965-2014)

24 Ene 2014
Marco Fonz Foto Pascual Borzelli Iglesias

 

“Diarios chilenos reportan hoy la muerte del poeta mexicano Marco Fonz, de 48 años, quien fue hallado ahorcado en el pasillo de una vivienda que ocupaba en aquel país, donde residía desde hace un mes. Los periódicos La Estrella y El Mercurio, de Valparaíso informan que la residencia donde se hospedaba el autor se encuentra en la Calle 19 de Junio, en Forestal Bajo, en Viña del Mar, a una hora de la capital chilena, y su cuerpo habría sido encontrado el miércoles por un escritor argentino”. Daniel de la Fuente. El Norte.

 

 

Marco Fonz (Ciudad de México, 1965) fue poeta, editor y difusor cultural. Publicó Cantos siniestros a Chiapas, El ojo lleno de dientes o Los buscadores de Shavana-Lamar. Mereció el Premio Estatal de Poesía Rodulfo Figueroa. Recientemente había ofrecido talleres de poesía en Perú y Ecuador.

 

 

 

 

 

Muerte fiera

 

Cuando estoy que me lleva la chingada

vuelvo a Quevedo.

A leer entro,

alejar el corazón de una muerte fácil,

desdentada, sin mordida.

Cuando lo que quiero es una muerte fiera,

viva,

que me escupa aquello del dolor en el gusto por el ir

y que me arranque de cuajo el cuerpo

y que muela a palos el cuero.

Ahora que en este momento me lleva,

momento difícil es,

comparto a Quevedo.

 

 

 

VIII

 

Culto del culto amor y la muerte

y no del vulgo morirse y querer

nada más sentir como lechuga

siente el recuerdo del polvo

eres y al culto no le pasa jamás

morir por morir en vano

ni amar por amar tan solo

sin antes dejar su nombre colgado

en panorámicos anuncios que saludan

a la sabiduría del tonto

al ciego regional que habla de la muerte

lo confunden con la gloria espiritual

y cuando le hablan del amor

lo confunden con los premios y honores

que el culto de la muerte y del amor

nada tiene que ver con lo efímero

que vive en los ojos de los cultos.

 

 

 

 

 VII

 

En medio crece un árbol de hielo

con las ramas azules de fuego

y las frases profundas se esconden

como víboras educadoras de Eva.

En medio, casi, como está el ombligo

obligado a ser pozo de lenguas

se encuentra este tronco de agua

relamido por tanto poeta.

No hay bien que se acerque

ni nadie lo ha visto

se sabe que existe por la hoja en blanco

que hiela la mano cuando se escribe

y como pájaros celestiales las letras

le ponen carne a los cielos

que en palabras se deshacen

sobre el árbol de vida

o los árboles de fuego.

 

 

 

 VI

 

En un cuarto hostil como su cuarto

el poeta maldito contempla

a todas sus cosas estrellarse contra las paredes

y crujen sus negros dientes que machacan flor y retiro

y cruje el cielo y su techo en donde se acurrucan

asustadas y mortecinas auroras.

su desmayada luz se vuelve sable

y corta su cabeza.

En el hostil minuto que llega la conciencia

los ojos dan de topes contra el muro

la verdad huye por debajo de la puerta

y el pordiosero se viste de tierra

y la ventana le ve irse y al poeta se le ve

morir en las manos de las gordas.

Una lengua hostil como su lengua

se alarga por las noches y en descuidos

ahorca al infantil y maldito poeta.

 

 

 

 

III

 

El hombre y su escritorio son uno mismo

muerte vida y sueños sexuales

en un monstruo creado por la cosmogonía moderna.

Moderno funcionamiento de este ser

creado para detener todo lo que avanza.

Dique de seis patas con cabeza.

La imaginación quedó corta

y la Biblia no lo registra como apocalíptico.

Pero estos tiempos no podrían imaginarse

sin un hombre con su escritorio.

Monstruo inservible de la época pensada

tan libres que eran los dos

cuando uno era árbol

y el otro bajaba de él.

 

 

 

IX

 

La espalda es la cama natural del cansado

los ojos del que ve son espejos del que busca

el grito es el susurro del esclavo

la memoria es cosa inútil del que avanza.

Casa es el hombre con los brazos al cielo

sexo el martirio del cuerpo condenado

pasa la sonrisa de la muerte vuela

uno o dos son los que saltan

sin que los brujos futuristas puedan voltearles la cabeza

y el pecho es tierra si se mira a las estrellas

y el sol es ceguera que parte en dos al cerebro

los dedos pequeños del pie son zancos del presente

las manos mariposas llenas de pus

los labios besos de piedra nacimiento de la chispa

el estado natural del hombre es la mujer.

 

 

 

 

XI

 

A en la letra

su primer grito

pasos en la tierra y

poema con sus primeros

del tiempo, del cuento, del

y las escuchas en esta pirámide

chispas que precisan del hablante

moderno iluso duradera voz sobre las

mediocre mundo moderno que cada vez más

escribir con ese deseo de trascender en el

mágicos y no tan mágicos que hicieron todo menos

ritual y sus historias épicas y líricas de seres

es en la escritura que acompaña más allá que el fuego

Donde comienza el recorte preciso de la soledad humana

 

 

 

 

 XV

 

Si habláramos sin hablar

en un juego sin jugar

de decir desdiciendo

todo o nada

confrontar sin confrontación

la palabra y el vacío

que no es lo mismo y sí lo es

estaríamos sin estar

ante la visión sin ver

de lo completo e incompleto

de la idea y su contrario

dentro y fuera

del lenguaje y su silencio

si hablamos sin hablar

y escribimos sin escribir

al final y en un principio

es lo que se intenta hacer.

 

 

 

 

 XIX

 

Ya no cuentan los hombres que se vuelan la cabeza

y de extrañarme me extraña todo

el ahorcado que se cuelga de la noche

la loca que muere congelada

el abrigo flotando en el río sin Virginia

de extrañarme me extraña todo

menos el odio que siento y la pena que siento

por los que nos dejan morir sin hacer nada

sin detener el veneno ni la soga ni la navaja

ni la palabra

el balazo a un corazón niño

la amable y despiadada locura

el cuerpo enamorado de Nerval

o las huellas digitales de un poeta

sobre su propia calavera

y de extrañarme me extraña todo

menos el odio que siento y el vacío

por la puerta por la náusea por la muerte lenta

diferente a la muerte de los que nos matan

y de extrañarme me extraña todo

menos el buscar delante

las otras fantasmales caras.

 

 

 

 

 XXI

 

El polvo despierta de su letargo

es carne

la carne toma conciencia

es hombre

Él sabe que un día morirá

es tumba

la tumba por tiempo termina olvidada

y se hace invisible como el polvo.

Entre el cielo y la carne siempre está ese dios ignorado.

 

 

 

 

 

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