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CÍRCULO DE POESÍA

 

Nuevos autores de Puebla: Andrea Rivas

19 May 2014

Como parte del dossier Nuevos autores de Puebla presentamos algunos textos de Andrea Rivas (Puebla, 1991). Estudia Lingüística y Literatura Hispánica en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Sus textos han aparecido en 6 grados de separación, Suplemento cultural del diario Cambio. Cuenta con una colaboración en la revista AEDA de arte y literatura,  de Casa LAMM y actualmente es columnista de la revista electrónica Cinco Centros.

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1

Corre por los pechos

la sustancia insufrible

royendo las cicatrices del alba

me azota con su peso,

baúl de recuerdos de plomo

ésa, la libertad descomunal

desconocida y desesperada

que ronda sombras, burlesca

ensalzando su inesperada masa

ah, libertad que apresa

anquilosada a los nervios,

a los huesos y la médula,

libertad con garras de dragón

desentrañando relojes

resbalando sangre en ventanales

encías jugosas que muerden

la ausencia de cadenas:

prisión elidida y el ser

restregado en la inevitabilidad.

Ser.

Ser nada más que el respiro

sin juez

ni castigo.

 

 

 

 

 

 

2

Ausente,

deja en mis entrañas

su ansia de rojos.

 

Me mira destrozada,

gozando

la implacable musicalidad

de creerme

perenne.

 

Labios inestimables,

temblando

sucumben a su lengua,

reviéntame

hace polvo mis pisadas,

deshace en letras

cada instinto,

y rehace en sus manos

mi interminable

desfile de aullidos…

 

 

 

 

 

 

 

3

Llena de soberbia

me levanto del lecho,

ya he absorbido

todo de ti:

la ira de tus puños,

la calma de tu andar,

el arrítmico

bramar de tu pulso ebrio

de letras

y de conquistas.

 

Te arrebato

la imbécil necedad,

la miseria onírica.

 

Me sumerjo

en la autocontemplación,

vicio robado

de tantas páginas

que me abrazan.

 

 

 

 

 

 

 

 

4

Abatida,

sin los silenciosos

clamores

de tu existir antiquísimo,

abandonada

al lenguaje de los sin alma

disparo un plañido al infinito.

 

Esta destrucción

me proclama mediocre,

pigmenta mi aliento

con necesidades baratas,

adormecimiento enraizado.

 

El terror más insufrible

me arranca el espíritu

y los fluidos

(lágrimas, excitación fingida, sangre comprada)

que penosamente

me escurren

por los pechos abyectos

se estancan

sobre una página

desolada.

 

 

 

 

 

 

5

Hacerte el amor sin cuerpo

hacer el amor a tu boca

ni siquiera a tu boca

a tus labios

apenas a un pedacito

apenas aquella bisagra del universo

aquella esquina que afila versos

y ríe sueños

y llora.

 

 

 

 

De Los días del bicho:

 

Día 9

“Esa es tu fuerza…”, Alejandra, desde el barco de los muertos me abres, desde esa tierra donde los muertos son tuyos, me repito: estos muertos son míos. Nos arrastramos desde ti hacia la tierra, lo elemental absorbe una realidad de gravedad efímera. El tiempo colapsa en tu desierto, la sed suena a tu alma, niña mía, atormentada desde el origen de los tiempos, condenada a repetirte, a despeñarte en la misma obsesión en cada una de tus vidas y romperte silenciosa con el llamado de un cronopio. ¿Reías, querida mía, como río ahora, fracturada de otredades, de carne deseándose allá cuando acá y en todas partes?

El noveno nos agita lleno de estertores, sílabas que se murmuran haciendo puentes invisibles. La comunicación es algo más. Es tu nombre haciendo eco en las bisagras de mi locura. Son los locos hablándote de sus asesinatos, es el cíclope guardando un asiento para la lejana, el silencio reservando el aullido para tu consagración…

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Día 12

Vivir con lo espontáneo de la sombra negra que sobre sus cuatro patas corre, desemboca energía vital sobre objeto redondeado que creyéndose ahora felino, ahora bestia, agita en los aires y lanza y muerde y vuela tras él, ajena a la pesadumbre de mis versos incompletos, lejana al pasmo de mis dedos quietos, de mi fluir entorpecido.

Ella que puede repetirse sin monotonía, ella que en toda su espesura brilla, ella que es y lame mis lágrimas y muerde mis manos, sombra, sombrita, cómo ser tanto, cómo volverse esencial y escurrir eso que tú…

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Día 21

Pensamientos, delirios. Delirios que no duermen. Un pájaro azúl -porque es tan azúl que se requiere hacer énfasis- flota sobre la consciencia nublada de diálogos inacabables consigo misma.

Abejas trazando patrones. Y ellos, animales temerosos van, van, van y se quedan. Llaman, llaman, anuncian y nada, nada, siempre es nada, siempre ese miedo, esas ganas de esconderse, de negar la esencia de anti-nosotros y polvo. Ah, pero no saben de qué hablan, hablan de lo que no saben para huir de lo que arde en la médula, para olvidar la punzante certeza de saber, saberse vivos, es decir, muertos y cíclicos, y qué pena, no se maravillan y entonces hablan, hablan, hablan…

 

 

 

Días 1, 2, 3…

Evocaste, imbécil, a la muerte. Llamaste a tu dolor, tu desesperación. Ella acudió obediente a tu puerta. En el umbral no te miró a ti: miro a la vida, a la que corría y estallaba y era magia y mordida y calor. Ah, no; no te miró a ti, a ti sin palpitaciones, muerta ya en tu furia. No te miró a ti que enviaste el mensaje, a ti que clamabas sinrazones a la desolación, a los gusanos. Y es tu sombra quien yace bajo tierra, finita, ida por los idiotas a los que huyes como si trajeran consigo mil maldiciones. Y mil maldiciones más para sus corazones putrefactos y sus almas vendidas. Mil carajos más para este pandemonium. Y llenarnos de astros para que, cuando nos encuentre, se trague todas sus explosiones y estalle, estalle, estalle con el sonido visceral de todos sus demonios e infiernos en el firmamento, que todo quede reducido al polvo elemental.

Y que tu sombra, que todos tus muertos sonrientes, que el poeta -porque ya en aquél lugar la poesía es elemento y no individuo- que el triste, el solo, el amigo y el cronopio, es decir, todos ellos, sean quienes guían los movimientos de la formación del nuevo universo, de la nueva materia que es la misma, pero ojalá, ojalá de otro modo…

 

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Datos vitales

Andrea Rivas (Puebla, 1991). Estudia Lingüística y Literatura Hispánica en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Sus textos han aparecido en 6 grados de separación, Suplemento cultural del diario Cambio. Cuenta con una colaboración en la revista AEDA de arte y literatura,  de Casa LAMM y actualmente es columnista de la revista electrónica Cinco Centros.

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