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CÍRCULO DE POESÍA

 

Poetas norteamericanos: Laurel Nakanishi

15 May 2014

En esta ocasión presentamos algunos textos de la hawaiana Laurel Nakanishi. Su poesía  ha sido premiada con una beca de la Fundación Fullbright, la beca Richard Lugo y el premio Greta Wrolstad.  Laurel ha publicado en numerosas revistas literarias, y en 2013 ganó el premio de las ediciones en plaquette Epiphany por su libro Manoa Makai. La traducción corre a cargo del poeta y traductor nicaragüense Francisco Larios.

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MANOA MAKAI (fragmento)

Supón que no creciste aquí

……….No comiste mochi  en Año Nuevo    No aprendiste

……….a construir túneles de arena hundiendo ambas manos hasta juntarlas

…………………………Conociste el invierno

 

 

Conociste las caducifolias           Nunca te

dormiste a la sombra de una higuera de Bengala

………………..No aprendiste

…………………………un Hula  para celebrar  la primavera en sexto grado.

 

 

 

No besaste a tu novio de la escuela

……….en el mirador de Diamond Head       Nunca has venido a Hawai

 

El aire no se acuesta pesado en tus pulmones

………. No esperas

………………..en la acera la furgoneta gris de tu madre

………………..en su tercera vuelta alrededor del aeropuerto

 

 

Supón

……….que apenas bajaste del avión

………………………………….y has respirado el aire de la plumeria

y contemplado por primera vez a Waikiki bañada de sol

 

Supongo que te habrías tropezado con una especie de paraíso

 

 

Hay historias que viven en nosotros

Nos retienen   húmedos en sus bocas                       Estoy enlazada a lo profundo

y nado hasta mis ojos    Desde dentro de mis oscuros aliados—Paseo de

………………………………………………………………………………Kuhio  Saratoga

no hay océano            no hay montañas

El cielo dividido en láminas              ventanas de altos cristales

 

ella entra         Esto también es Hawai—la arena que nos venden en Australia

……….Esto también es Hawai—hoteles encorvados al borde del agua

 

el mar chapotea de regreso:  el concreto    el cloro   la varilla de acero   la pintura de plomo

……………………………………………………………………………………….Historias que viven en nosotros

 

un colectivo anhelo de vacación tropical

                       –dramáticos macizos montañosos

                                                                          ………………………………………………………………………………………………………………….   –bahías de aguas turquesas

  …………………………………………………………………………………………………………………. –vastas costas arenosas

…………………………………………………………………………………………………………………. –volcanes

 …………………………………………………………………………………………………………………. –olas gigantes

…………………………………………………………………………………………………………………. –Hawaiano auténtico

   …………………………………………………………………………………………………………………. –espíritu de aloha

 

 

…………………………………………………………a 2,000 millas de cualquier continente

 

 

 

 

Por el aeropuerto        la boca de la isla

han venido      pálidos y floridos       cargando sus tablas de surfeo

……………botellas de agua          bolsos de playa               flotadores    guirlandas leis de plástico

 

 

 

Caminan de un lado a otro de la avenida Kuhio

La playa Kuhio                      Entran y salen de las tiendas             Pasean en tranvías

…………………………cenan fuera                 Van de excursión       tomando fotos

…………………………siestas             las vistas         tiempo ya de atardecer

 

sobre el océano  y ver el verde destello

Beben maitais en la costa

……………y nadan en Enero– ¡Es como agua de bañera!       Se adentran en el mar

……………dejan sus llaves     sus lentes oscuros       las tarjetas de crédito que podrían hundirse

 

 

 

columpiándose en el agua con su bebé de diez meses

untándose bronceador

…………………………De tiendas por un

adorno para su celular                        cruzando la calle cuando la señal indica

……………Sienten el sol sobre sus brazos por primera vez en meses

 

hunden sus caras en el agua

……………tan cerca que pueden tocarse             Cuán frágil somos realmente

……………………………………………………alejándonos abrazados

 

 

 

……………Hebras de balsa ensucian el suelo                  las canoas talladas y ausentes

…………………………Y Waikiki aquí                       chorreando químicos y humos de escape

……………………………………………………………………………………………Es nuestro

……………No hay manera de dejarlo        Las torres se quedan   La carretera se queda

 

Los corales vivientes

y los peces en esos corales y las anguilas y el kril y las tortugas se marchan

………………………………………………………………………………El tiburón se marcha

La playa de Waikiki está muerta bajo sus brillos                  Solo erizos de mar

………………………………………………y pejepuercos y  el granuloso fondo del mar

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TRES AGUAS

 

Una

: idílica.

 

 

Aún resplandeciente en las postales

Diamond Head   Waikiki     Cielo encendido y brillos

Los hoteles y sus vistas           se deslizan igual que nosotros

Girando sus caras una tras otra

……………Vemos directo hacia el fondo del mar             como si todo estuviese ahí

 

 

Dos : playa

Conocida y conocida

 

…………………………Una:                              Una

………………………… : correr al mar               : la venta

 

Exacta medialuna             pesada de sal

……………Arena arrastrada en pendiente hasta la playa

…………………………Parada de árboles hau            estación de excursionista

…………………………Transportada por el viento            aferrada a sus láminas

 

 

 

Dos:

Levanto las algas             estriadas y estrujadas

con ostras           abriéndose y cerrándose           asomando sus cuerpos

cada una con doce pequeños brazos

 

 

Ella vende opihi al lado del camino

Ella vende tarjetas postales        bronceadores      playas

Costas   costa  mar

 

 

Tres:

……………Profunda en la profunda sangre         el agua en mí

……………Fibra rozando fibra

……………O quizá sea la sal densa y chispeante      ola reflujo y estela

 

Sostuve esa mano azul y deseosa             me sumergí

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EL PACÍFICO NALUAKA

 

Día ocho: isla de perdigones

Apenas es mañana y las largas cavernas gimen.   He tenido otra visión.  La madre emergió primero, empujada por la orillera.  Parecía nadar con más aletas que las que vi el martes.  Al arrastrarse hacia la playa, su piel parecía tiritar, relajarse y saltar de nuevo con cada movimiento.  Avanzó una buena distancia y posó su delicado rostro (con pico de loro) en la arena.  El viento sacudió su cola y su aleta e hizo ondear y erizar su piel como una ondícula.

 

Día doce: jueves

He contado tres bebés. Son muy pequeños, más o menos como mi mano. Los encontré acurrucados en el solar de la piedra negra.  La madre no estaba cerca, así que aproximé mi cara justo al borde de sus cuerpos (tan quietos como el agua en una poza) para aspirar su irresistible aroma.

 

Día diecinueve: coro

He notado siete llamados distintos, cada uno con su propia función.  Gutural bajo—la madre sale del agua, sus fosas nasales se dilatan y resuellan.  Gruñido agudo—apartándose de la madre donde ella toma el sol, llamando a sus críos.  Bufido (vacilación).  Chillido de furia—salen reptando del agua blanca.  Ladrido – y chasquido entre ellos.  Su piel tirita- -ronroneo—como si una criatura se moviera bajo su superficie.  Silbido—el aire moviéndose en su cuerpo (corriendo por tubos y cámaras).

 

Día veintitrés: contando

Sus aletas se multiplican o encogen proporcionalmente a su felicidad.  La piel devuelve la luz en escamas centelleantes, cada una de las cuales punza un minúsculo orificio.

 

Día veintinueve: hambre

Los bebés no se han movido de su exigua sombra.  No han entrado al agua o desempolvado de sus espaldas la arena (ahora seca y melosa).  Tienen pocas aletas. La madre se ausenta varios días a la vez.

 

Día treintaidós: tempestad

Esta mañana desperté en medio del rugir de un gran oleaje.  Vanamente corrí hacia donde se habían apiñado contra unas raíces.  Dos cuerpos temblorosos.  Di un vistazo a la costa, la espuma empujaba, adentrándose, el reflujo jalaba mis rodillas hasta doblarlas.  Busqué un destello de piel, un brote, algo que resaltara del azul.

 

Día treintaisiete: el este necesario

Ella ha vuelto con una multitud de tiburones muertos.  Los vi ondulando sobre la orillera, completos a excepción de los ojos, y la madre (con su filoso pico) sacaba entrañas en listones.  Me uní a ellos,  arrancando los trozos más blandos para los bebés que escarbaban y caían al suelo, abriendo sus picos a la espera de más.

 

Día cuarenta: la pausa

Duermen a todas horas, especialmente en la tarde.  A los bebés les ha dado por dormir sobre mis botas.  La madre se tumba bajo mi toldo, maracaná.

 

Día cuarentaicuatro: un sueño

Que lo había encontrado apenas flotando en la marisma.  Tomé su cuerpo translúcido en mis manos y soplé suavemente su cara.  Se llenó de aletas.

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 Datos vitales

Laurel Nakanishi (Honolulu, Hawai). Se graduó con una Licenciatura en Artes en el Lewis & Clark College y completó una Maestría en Bellas Artes (MFA) en la Universidad de Montana.  La poesía de Laurel Nakanishi ha sido premiada con una beca de la Fundación Fullbright, la beca Richard Lugo y el premio Greta Wrolstad.  Laurel ha publicado en numerosas revistas literarias, y en 2013 ganó el premio de las ediciones en plaquette Epiphany por su libro Manoa Makai.  Ha sido instructora y directora-fundadora de Nicaragua Artists-in-Schools, una organización internacional sin fines de lucro que promueve la alfabetización, creatividad y apreciación artística a través de clases de teatro y poesía a los niños de Nicaragua.   Antes de vivir en ese país, Laurel enseñó inglés y literatura en Japón, Ecuador, Portland, Oregon y Honolulu, Hawai.  Actualmente Laurel enseña como escritor-residente en el Missoula Writing Cooperative de Montana y en el Pacific Writers’ Connection en Hawai.

 

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