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CÍRCULO DE POESÍA

 

Poesía de México: César Arístides

10 Jul 2014

Presentamos algunos textos del poeta, editor y reseñista literario César Arístides (Ciudad de México, 1967). Ha publicado los libros de poesía: Umbrales de la rabia y la convalecencia, Murciélagos y redención, De la vida retirada y Thomas Bernhard despierta en su tumba sin nombre, entre otros. Ha sido becario de poesía en el INBA, el Programa Jóvenes creadores del FONCA y desde 2005 pertenece al Sistema Nacional de Creadores de Arte.

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 Fotógrafía: Fernanda Gutiérrez Kobeh.

MATINAL

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se adormece la luz sobre edificios

acomoda su nostalgia en puentes

árboles asombrados y en los charcos

un tenue dolor dibuja la añoranza

con el rostro de una carta enferma

el gesto de una mujer que te abandona

y su risa hermosa de tijeras radiantes

la luz polvorienta sobre nuestros cabellos

arde en el frío de la memoria

perfecciona nuestro semblante quebrado

las pupilas rendidas en marea de oscuridades

y los labios los estúpidos labios desiertos

con el miedo febril de no decir jamás los nombres

cae luz sobre indulgencia de flores moradas

y grandes ventanas que resguardan el ensueño

la luz juega con el entusiasmo de los niños

se asoma al quicio de una casa y recibe en sus brasas

el presagio de un día nuevo que no sabe de amarguras

ni de anhelos preclaros en la sonrisa del suicida

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MADRUGADA

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al fin la lluvia dejó su entusiasmo para otro día

el olor a  hierba cansancio y fractura

refrescan indolentes mi habitación

la noche es un ladrido lejano

el rumor de un recuerdo besado por telarañas

estoy solo en esta madrugada dibujada por el frío

asomado a la ventana con la duda de arrojarme al vacío

o escuchar la música dulce de Albinioni

el piano lobezno de César Frank

mi rostro es máscara de ciudad vieja

coronado por la seda del alba

un gato me mira desde la rama de un funeral

la botella del cielo se estrella en un muro

y las flores abren los ojos a la luna pensativa

para de inmediato volver al desvelo del jardín

ahogadas en la fogata de su propia caída

perdidas en los estanques rendidas en las pisadas

flores moradas escriben cartas al silencio de las baldosas

rezonga un camión y un hombre de periódico mojado

siente de pronto la cruel necesidad

de llamar a una mujer y decirle te amo

pero mira el cadáver del reloj y siempre sabe

que para todo es demasiado tarde

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QUEVEDO

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ese bárbaro gandul iluminado en la patraña

legó a los reprimidos putañeros y palurdos

el filo glamoroso de su pluma de alelíes y venenos

los besos radiantes con su navaja celestial

en jardines del infierno y bóvedas de lumbre

murciélago en la corte y férvido funámbulo

malabarista del averno para trastocarlo en ensueño

trozarlos en señuelos y torcerlos y tensarlos

gravitó su alma en pene por palacios

redimió su lengua de dragón atroces conjeturas

ínclito roedor de lupanares y lóbregas bibliotecas

su ceño fruncido drogado por los libros

ultraja y alaba con rancio centelleo

este bribón lapidario lúbrico y cínico

espasmo de ira fatídico y letífico

Francisco de Quevedo laboratorio de infamia y paradoja

nunca jugó futbol no tuvo en su pluma de trueno

la sutileza salvaje del balón el estipendio que se ofrece

sus piernas de arco iris sin venablos no gozaron

el requiebro del balón más allá de la suerte

sin duda hubiera despreciado los punzones de la carne

por los marivinos metafísicos del gol tempranero

triste ese Quevedo porque no jugó futbol en la corte

y desde el tártaro se burla el muy cabrón

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PENALTI

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elegancia indolente en lienzo de turbación

gárgolas querubes y vándalos encarcelan el aliento

James Joyce acomoda la esfera en la sombra blanca

con el único ojo libre liebre de hoja metálica

no ve la cabaña ni al auriga en celo

cíclope de verbo se desbarranca en vía láctea

descubre más allá de helados pergaminos

una nube preclara que surge del prado

Molly llora acurrucada en brazos de un fanático

la niña desde el risco en ese momento ahogado

tiene un morado presentimiento de gaviota

Joyce camina lento hacia atrás con la barbilla yerta

aunque no ve nada ni el balón que tiene miedo

escucha el chillido filoso del murciélago

duda si volar contra la esfera duda solo

es el ágrafo más miserable de la pradera

apenas mira el tejado al súcubo que lo resguarda

lo que araña su pupila es bruma sobre niebla

James Joyce se detiene a unos pasos del esférico

cuánto garbo en esa estela que al momento del balazo

convierte el estallido en una mariposa violeta

una parábola suave de pelota que cimbra la añoranza

entonces el murciélago señala el medio campo

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JUST AS EVERY COP IS A CRIMINAL AND ALL THE SINNERS SAINTS

AS HEADS IS TAILS JUST CALL ME… THE ROLLING STONES

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a Felipe, Erik, Javier, Juan,

Juan Marcos, Erik Roberto y Fernando:

Stoneds de mi adolescencia

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aúllan las anfetaminas en los sótanos

iguanas lascivas en el júbilo del cementerio

sus bocas de lava remuerden la noche

retumban sus dardos en miradas cerúleas

relámpagos tercos en vulvas y tráqueas

erizan la queja la gruta y el trueno

eléctricos soles encarnan lo oscuro

la bruma filosa la espalda del miedo

fractura de seda gemido al barranco

es hora enervada del pálido rito

y cuando al fin gemido las rocas crascitan

las nubes violetas dibujan los cuernos

 

el cielo es requinto de hielo en la fiebre

y ninfas pasmadas que navegan la hiedra

dónde las esquirlas y la luna anaranjada

en qué crepúsculo beben las dagas sortilegio

si el amor es un perchero esquizofrénico

cuando la música tropieza en sus fisuras

ronda en el mareo la cadera del recuerdo

así la voz desbarrancada en los presagios

destaza el terciopelo de la nostalgia

 

el ronco gemido resbaló por calabozos

susurro quebrado es bengala noctívaga

vodka sin daga en la piel de la alborada

cuando al fin el lecho es un pantano

y las mortajas entibian a los cadáveres

gruñen los espejos a los pétalos trabados

se desboca el piano lame los barrancos

eleva sutil su aldea de perdularios

árboles de lumbre que deliran en lo obsceno

 

han pasado cinco décadas de truenos

turbas raspadura y torbellinos

jeringas en la duda alcoholes en los muslos

y la vida es ansiolítico de moscas

han pasado las sirenas condolidas en el humo

los escombros son un rostro en la distancia

oda huesuda que invoca el rasguño de la cocaína

aletean sobre tambores los espantapájaros

y un latido volcánico de criptas

de gusanos tornasoles en el celo

eleva su cantata para duendes y cerezos

su danza troquelada por la rabia

 

saben los reptiles que son anhelo sucio

indolencia azul mecida en la botella rota

donde colmillos audaces dibujaron resplandor

son mueca hastiada de alcohol viejo

lo saben en cada canción despeñada

brebaje espeso que aturde a calaveras

en días de lluvia azoro y ventanas irascibles

son alfiler helado sobre el musgo del vientre

rumor de sapos zafios en zafiros y zumbidos

degradan la promesa calcinan el silencio

son vinagre helado en labios de la melancolía

las satánicas majestades vestidas de dragón

son cinco décadas de fulgor intoxicado

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BASILIQUE DU SACRÉ COEUR

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sagrado corazón abre su llama

magnífica a los témpanos del alma

podrida despojada de la calma

y el gusto por la luz que nos inflama

 

repican las angustias en el cielo

los pájaros acaso son oficio

divino de las naves el suplicio

transforma las plegarias en deshielo

 

transcurren los demiurgos y su lumbre

delgada nos anuncia diligente

el júbilo de inciensos la ceniza

 

contrita en las pasiones soledumbre

de párvulos maduran el paciente

milagro desmayado en la cornisa

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CIMETIERE DU PÈRE-LACHAISE

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las criptas son las voces de los cuervos

indolentes en la brutal morada

de huraños testaferros y su amada

cofradía de miserables ciervos

 

hundieron cornamentas en la noche

fracturada del lobo mendicante

domado en el vestigio alucinante

sepulcral con su pávido derroche

 

los árboles mecidos por quebranto

avistan con su garbo silencioso

efigies y pregones congelados

 

invocan el preludio del espanto

en tumbas de perfume malicioso

y sueñan con los besos lapidados

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Datos vitales

César Arístides nació en la Ciudad de México en 1967. Ha publicado los libros de poesía: Umbrales de la rabia y la convalecencia, Murciélagos y redención, De la vida retirada y Thomas Bernhard despierta en su tumba sin nombre, entre otros. Ha sido becario de poesía en el INBA, el Programa Jóvenes creadores del FONCA y desde 2005 pertenece al Sistema Nacional de Creadores de Arte. Es editor, reseñista literario y, cuando puede, juega futbol rápido en la temible escuadra de Expeditos.

 

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