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CÍRCULO DE POESÍA

 

Dos poemas inéditos de Paula Bozalongo

07 Ene 2015

Presentamos dos textos inéditos de la poeta granadina Paula Bozalongo (1991) Obtuvo el  Premio Hiperión de Poesía con un libro tituladoDiciembre, y nos besamos. Entre los ganadores anteriores se encuentran poetas como Benjamín Prado, Luis Muñoz o Luisa Castro. Paula Bozalongo es estudiante de arquitectura en la Universidad Politécnica de Madrid. 

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Una mirada inmóvil

no es siempre la pasión

que descubre a los pájaros.

Puede ser la inquietud

de unos ojos miopes que te buscan

entre los edificios, los maldice

como a cualquier barrera

que me aleja de ti.

 

Como el mundo en los pájaros

es un inconveniente

que pueden esquivar,

a veces los admira.

Evitan sin saberlo las alturas.

 

Pero otras veces piensa

que inventamos el vértigo

en las torres suicidas

y que cuando una estela

escribe libertad

para el que viaje,

un rastro de petróleo

firma necesidad

para el que solo llega

más rápido a otro sitio.

 

Los pájaros sortean las señales

como quien baila en lluvia de confeti

de papel de periódico,

con la sangre de otros en sus manos.

Evitan las espinas

que hay en las ventanas

sin saber que algún rostro

las puso ahí para ellos.

 

Los semáforos son esculturas alternas,

locura temporal de los pasos perdidos

en un salón urbano.

Vigilan desde el aire

la realidad ajena.

 

Ellos ven que me miras,

pides la luz en rojo si me acerco,

eres tú quien ha puesto

el miedo congelado en la ventana,

quien al cerrar la puerta

vuelve a sentirse libre.

 

Cuando soy casi pájaro,

cuando solo te observo:

el semáforo verde

y la calle vacía,

el ascensor espera en el portal,

las ventanas abiertas,

y en el tendido eléctrico

flotan cables de seda.

 

Apoyada en los hombros

de los espantapájaros,

rechazo a las bandadas,

asociación que cruza

en línea recta el cielo.

 

Tú tejes con alambre

las posibilidades,

visibles pero quietas,

como quietos mis labios

disimulan la urgencia.

 

Y miras cómo escribo

en la jaula indecisa de tus días

las historias que podría vivir

en trozos papel que tú me ofreces.

 

Escribo que detesto a los reptiles

por el término medio del cobarde,

quiero ser surrealista

como cada suspiro

que arrebata el viento

cuando piensas en mí,

como los pájaros

lanzándome mensajes de advertencia,

anuncian que una noche

la templanza acabará con todo.

Que si la realidad no le devuelve pronto

el tacto de tus manos,

el silencio será la próxima certeza

que nos regale el aire.

 

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Dos orillas

La piel humana separa el mundo en dos espacios.
El lado del color y el lado del dolor.
Paul Valery

Un puente, dos orillas.

Aquí, un precipicio.
Baluarte natural,
collage de espinas.
Aún no ha pasado el tiempo que pula sus recuerdos,
que suavice la incógnita de todas las tormentas
que no pudo vencer,
que todavía anticipa.

Al otro hay una playa.
Mosaico diminuto de un náufrago empeñado en contar historias como granos de arena.
Ha pasado por ella
inadvertido el tiempo
que dejó entre sus manos
la ansiedad del vacío.

Historias parecidas que trazaron diferentes paisajes,
La posibilidad de los océanos
o que la sed entierre
la memoria del agua:
coser en nuestra piel
sus dos orillas.

 

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