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CÍRCULO DE POESÍA

 

Poesía chilena: Jaime Retamales

07 Jun 2016

Presentamos algunos poemas de Jaime Retamales (Santiago de Chile, 1958). Ha publicado los libros de poesía: Dominey en la Vía Crotona (1994); Dinastía Circense (1998); Desertor (2003); Long Street (2003); Crack Up (2010); Mercante (2013). Figura en antologías como: Viven. Periplo por los poetas de Chile de Roberto Henríquez y Cristián Ureta, o en la Antología Poemas de Chile de Ediciones Biblioteca Nacional, entre otras.

Foto de Leonora Vicuña

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Dinastía Circense

 

No poseo más que un camastro solitario

de entrada lanzo

mis zapatos al aire

¡ser payaso es cosa seria!

 

el socarrón

cuchillo se insinúa

hoja infalible

 

Una vez brillamos

en la pista

tercera clase

ropas desgarbadas y grotescas

 

la hora del crepúsculo

unida por hábitos

de una vida

 

en vermut

para comenzar

la menuda troupe

reminiscencias de flamígeros mechones

 

¿Cómo nació y creció todo esto?

 

miro caído el piso

los apolillados disfraces

relumbrones

gorrito de merengue

 

No poseo más que un camastro solitario

marimbas                                  platillos

No se escuchan

 

 

Adiós

 

a los fuegos de artificio

el fervor                el frenesí

sin dos pies que se sostengan

adiós

al infortunado propagandista

del romanticismo

¡splash!

en las frías aguas del Pacífico Sur

 

subidos muy subidos y poquísima gente

menos de la que imaginas

y los que viven de un revés

no con un temblor de cuerpo

o la gama de alucinaciones

y la teoría de un atentado

para provocar víctimas inocentes

 

con una gran multitud imaginaria

de esas que bailan guaracha

del rock o el punk de la patada

bajo el sol y con los ojos cerrados

pues es cierto y no hay cambio

 

buscándonos en la tierra caída

con el peso muerto en la espalda

y los sentidos en la boca.

 

 

 

 

 

 

 

 

Propósito

 

Es necesaria una línea

dolorosas quemaduras de sol

 

futuro entre cielo y agua

los vientos favorables y el buen tiempo

 

movernos confiados

en este mar de nadie.

 

 

 

Costanera Center  

 

En tela de juicio   tus acciones

a pique                tu propiedad

 

estas aparentes nuevas pasajeras

visibles                 en tiempos de locura

y cuanto tiende a degradar al hombre

o hacerle más ridículo

de lo que es

 

despiertan

la curiosidad del sapo

que trepando desde su charca

a las piedras del falso mundo

insiste en cantar más alto

 

la prepotencia

de una torre reside

en el flojo músculo de la izquierda

y su admiración           por el cristal

 

el automóvil

cruzando con su sirviente

a las alturas de su última mirada

estrellando          a los boquiabiertos

que rezan:

 

¡Babilonia, Babilonia!

 

 

 

 

 

 

Crack-up

 

fácil           caer en el engaño

nos sucede a hombres pusilánimes

sentimentales

cuando el oso está en baja

acabamos en apuestas miserables

 

fácil        caer en la culpa

nos sucede a los antojadizos

apasionados

cuando la valentía se juega en duros roles

impuestos por la falta

 

fácil caer en la sensatez y el buen juicio

al lugar de los débiles

a la inacción o lo que es peor áun

a la hipocresía

que mantiene acordes las fachadas

 

y no es difícil aseverar

el crack up se nos viene encima

a todos sin excepción

 

y en éste mundo despiadado

los tiempos de bonanza acaban

con los bolsillos llenos o vacíos.

 

 

 

  

 

Las personas dueñas de sí mismas

 

las personas dueñas de sí mismas

son todas poetas

aunque no escriban un puto verso

 

se mueven entre distintas historias

sin disimular su interés o tedio

en el arte de perder:

no árbol caído ni sauce frondoso

 

un tiempo y el sueño de ese tiempo

visto o entrevisto como maravilla o no

igual debe morir

y es residuo el poema si no lees

 

las personas dueñas de sí mismas

son todas poetas

aunque no escriban un puto verso

 

se arman cuando es necesario

arrojando sus vidas a la vida:

imperfectas amables e innecesarias.

 

 

  

Borges

 

vieja costumbre la de plagiar un tiempo

acabas mirando el río sin ver

y si avanzas                     te devora una sombra

 

un círculo este paso en la mano

salto al precipicio

A quien importa que nos estemos muriendo

 

despacito    tan distantes de un propósito

esto no puede interesar a nadie

sólo es asombro

ante tanta bobería e innecesario proceder

 

la furibunda defensa de quien no acepta convenir

es pura evidencia

grabado en la carne sin corte

tan singular delito                            no tiene pena

 

es una vieja costumbre la de plagiar

desde abrir los ojos a cerrarlos

en guardia

dando manotazos contra la corriente.

 

 

 

Fina Caridad

 

¿qué es el sol? se pregunta Fina Caridad

y se responde abriendo sus grandes ojos:

el sol es una aguja vudú

un corazón se sacude de la bilis

se hincha para estallar en venas abiertas

 

acabas de salir del frío sur

¿esta es la recta que nos trae la fiebre?

como el chiste de la idea

y el mundo se embala ¡más loco que tú!

 

y todo es tiempo amigo

al mar los relojes

esperemos la tempestad    el huracán

sus azules rayos eléctricos

 

bebiendo aguardiente

con hielo picado y limón

junto a Fina Caridad

no dormimos viéndolo todo

¡oh, mulata cocinera del Paraíso Negro!

 

una camisa de flores

cantaba cerca de tu cuerpo

la marcha de los trabajadores

al fin del mundo.

 

 

Insomne

 

un buen sueño te deja       olvidado

de este presente y cansado ayer

pero sabes que la vida suma

el olvido es una intención siniestra

 

las ideas del mundo aceleran

su paso en otras vidas

como la idea de un poema de todos

 

pieles al paso de una caravana resisten

llevadas al Guantánamo del silencio

 

nuestra Madre tiene los ojos enrojecidos

de sufrir

prisionera de otro sueño

llama a detener

con las armas del juicio

el fracasado discurso histórico del hombre

 

mientras bostezo miento a la solidaridad

no me queda tiempo

juro no me queda tiempo

tanto sueño urgente me tira

 

al infame lecho de la reflexión.

 

 

 

 

Exilio

 

fisuras en la certeza

tierra de poquita fe

en los labios

 

nunca nieva

y tiene su cuello torcido

de mirar al cielo

 

se escucha

en la blanca espuma de la orilla

inhalar

exhalar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Datos vitales

 

Jaime Retamales (Santiago de Chile, 1958). Ha publicado los libros de poesía: Dominey en la Vía Crotona (1994); Dinastía Circense (1998); Desertor (2003); Long Street (2003); Crack Up (2010); Mercante (2013). Figura en las antologías: Viven. Periplo por los poetas de Chile de Roberto Henríquez y Cristián Ureta, ONOMATOPEYA Lecturas de Poesía_ Editorial Mago (2010),  Elogio del Bar: Bares y poetas de Chile de Gonzalo Contreras, y en la Antología Poemas de Chile de Ediciones Biblioteca Nacional. Reside en la ciudad de La Serena desde 1985. Desde 1993 ha organizado numerosos encuentros poéticos, entre los que destacan Poetas de una pasada y A la caza del Snark.

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