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CÍRCULO DE POESÍA

 

Alejandra Pizarnik en portugués

26 Sep 2016

Presentamos tres poemas de Pizarnik con la traducción al portugués de Sandra Santos. Alejandra Pizarnik (1936-1972). Poeta, ensayista y narradora argentina. Estudió literatura francesa e historia de la religión en la Sorbona, donde conoció a Octavio Paz en 1961. Pizarnik mereció las becas: Guggenheim (1969) y Fullbright (1971). De sus libros destacan: La tierra más ajenaLa última inocenciaÁrbol de Diana y Los trabajos y las noches, entre otros. Tras largos periodos depresivos, y perseguida por la ansiedad de encontrar una prosa con esplendores nunca antes escuchados, el 25 de septiembre de 1972, en medio de otra profunda depresión, se quitó la vida, a los 36 años de edad. Entre sus papeles últimos se encontraron estas palabras: «No quiero ir nada más que hasta el fondo»

 

 

 

 

 

Siete poetas suicidas

 

Hay una primavera en cada vida – Antología de poetas-suicidas fue propuesta en la asignatura de «Tipologías de la Edición» del máster en Estudios Editoriales (Universidad de Aveiro, Portugal).

Esta no será más una antología de elección de poemas que condensen toda la obra poética de las siete poetas-suicidas presentadas, enseñando trazos psicológicos referentes a perturbaciones y recalcaduras que originarían su trágico final de vida. Por el contrario. La selección poética intentará señalar los temas alusivos a la esperanza, pasión, amor, alegría, felicidad, transformación, sensualidad, fuerza y arrojo. Como el verso de Florbela Espanca elegido para el título supone, se enfocará el lado luminoso, fuerte y fértil de las siete autoras. A pesar de que la expresión poetas-suicidas pueda no coadunarse con la intención basilar de esta antología, su utilización transmite el peso simbólico emanado de la relación umbilical entre la poesía, la muerte y la vida.

Por orden cronológico de nacimiento, las poetas escogidas son: Alfonsina Storni (Argentina), Teresa Wilms Montt (Chile), Florbela Espanca (Portugal), Anne Sexton y Sylvia Plath (Estados Unidos), Alejandra Pizarnik (Argentina) y Ana Cristina Cesar (Brasil).

 

Sandra Santos 

 

 

 

 

 

 

 

 Hija del viento

Han venido.
Invaden la sangre.
Huelen a plumas,
a carencias,
a llanto.
Pero tú alimentas al miedo
y a la soledad
como a dos animales pequeños
perdidos en el desierto.

Han venido
a incendiar la edad del sueño.
Un adiós es tu vida.
Pero tú te abrazas
como la serpiente loca de movimiento
que sólo se halla a sí misma
porque no hay nadie.

Tú lloras debajo del llanto,
tú abres el cofre de tus deseos
y eres más rica que la noche.

Pero hace tanta soledad
que las palabras se suicidan.

 

 

 

Filha do vento

 

Vieram.

Invadem o sangue.

Cheiram a penas,

a carências,

a choro.

Mas tu alimentas o medo

e a solidão

como dois animais pequenos

perdidos no deserto.

 

Vieram

incendiar a idade do sonho.

Um adeus é a tua vida.

Mas tu te abraças

como a serpente louca por movimento

que só se descobre a si mesma

porque não há ninguém.

 

Tu choras debaixo do choro,

tu abres o cofre de teus desejos

e és mais apetecível que a noite.

 

Mas há tanta solidão

que as palavras se suicidam.

 

 

 

L’Oscurité des eaux

Escucho resonar el agua que cae en mi sueño.
Las palabras caen como el agua yo caigo. Dibujo
en mis ojos la forma de mis ojos, nado en mis
aguas, me digo mis silencios. Toda la noche
espero que mi lenguaje logre configurarme. Y
pienso en el viento que viene a mí, permanece
en mí. Toda la noche he caminado bajo la lluvia
desconocida. A mí me han dado un silencio
pleno de formas y visiones (dices). Y corres desolada
como el único pájaro en el viento.

 

 

L’Oscurité des eaux

 

Escuto ressoar a água que cai no meu sonho.

As palavras caem como a água eu caio. Desenho

nos meus olhos a forma dos meus olhos, nado nas minhas

águas, digo os meus silêncios. Toda a noite

espero que a minha linguagem logre configurar-me. E

penso no vento que vem até mim, permanece

em mim. Toda a noite caminhei sob a chuva

desconhecida. A mim deram-me um silêncio

pleno de formas e visões (dizes). E corres desolada

como o único pássaro ao vento.

 

 

 

 

Mucho más allá

 

¿Y si nos vamos anticipando

de sonrisa en sonrisa

hasta la última esperanza?

 

¿Y qué?

¿Y qué me das a mí,

a mí que he perdido mi nombre,

el nombre que me era dulce sustancia

en épocas remotas, cuando yo no era yo

sino una niña engañada por su sangre?

 

¿A qué, a qué

este deshacerme, este desangrarme,

este desplumarme, este desequilibrarme

si mi realidad retrocede

como empujada por una ametralladora

y de pronto se lanza a correr,

aunque igual la alcanzan,

hasta que cae a mis pies como un ave muerta?

Quisiera hablar de la vida.

Pues esto es la vida,

este aullido, este clavarse las uñas

en el pecho, este arrancarse

la cabellera a puñados, este escupirse

a los propios ojos, sólo por decir,

sólo por ver si se puede decir:

“¿es que yo soy? ¿verdad que sí?

¿no es verdad que yo existo

y no soy la pesadilla de una bestia?”.

 

Y con las manos embarradas

golpeamos a las puertas del amor.

Y con la conciencia cubierta

de sucios y hermosos velos,

pedimos por Dios.

Y con las sienes restallantes

de imbécil soberbia

tomamos de la cintura a la vida

y pateamos de soslayo a la muerte.

 

Pues esto es lo que hacemos.

Nos anticipamos de sonrisa en sonrisa

hasta la última esperanza.

 

 

 

 

 

Muito mais além

 

E se nos vamos antecipado

De sorriso em sorriso

Até à última esperança?

 

E quê?

E que me dás a mim,

a mim que perdi o meu nome,

o nome que me era doce substância

em épocas remotas, quando eu não era eu

mas sim uma criança enganada pelo seu sangue?

 

A quê, a quê

este desfazer-me, este dessangrar-me,

este despojar-me, este desequilibrar-me

se a minha realidade retrocede

como que activada por uma metralhadora

e que rápido se lança a correr,

ainda que a alcancem,

até que cai a meus pés como uma ave morta?

Quisera falar da vida.

Pois isto é a vida,

este grunhido, este cravar-se as unhas

no peito, este arrancar-se

os cabelos aos socos, este cuspir

os próprios olhos, só para dizer,

só para ver se se pode dizer:

“será que eu sou? é verdade que sim?

não é verdade que eu existo

e não sou o pesadelo de uma besta?”.

 

E com as mãos untadas

golpeamos as portas do amor.

E com a consciência coberta

de sujos e formosos véus,

pedimos a Deus.

E com as têmporas crocantes

de imbecil soberba

tomamos pela cintura a vida

e pontapeamos de soslaio a morte.

 

Pois isto é o que fazemos.

Antecipamo-nos de sorriso em sorriso

até à última esperança.

 

 

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