title

CÍRCULO DE POESÍA

 

Poesía australiana: David Malouf

09 Ene 2017
david_malouf

Presentamos tres poemas del poeta australiano David Malouf (1934). Además de tener una obra poética considerable, es conocido por su trabajo en novelas como Ransom y An Imaginary Life, añadiendo a su amplia obra los cuentos, ensayos y obras de teatro de su autoría. Fue ganador del Premio Internacional Neustadt de Literatura en 2000. La traducción corre a cargo de Sergio Eduardo Cruz.

 

 

 

Siete últimas palabras del emperador Adriano

 

Animula vagula blandula

hospes comesque corporis,

quae hunc abibis in loca,

pallida, rigida, nudula,

nec, ut soles, dabis iocos?

 

1.

Querido amigo del alma, pequeño

habitante, compañero; ¿cómo

será tu movimiento ahora,

allá afuera, en la helada?
Si es una broma, esta cosa,

es una cutre, cutre broma.

 

2.

Alma, viajante pequeña,

compañera de vida,

¿adónde irás ahora que

atontada, pálida, indefensa,

se ha acabado la bromita nuestra?

 

3.

Pequeño espíritu

trotamundos, coha-

bitante, coencamado, ¿adónde

vas ahora?  ¿Se comió tu lengua

el ratón? ¿Perdiste la blusa, cogiste

tu muerte? Muy bien, ahora

la última carcajada se trata

de ti. De nosotros.

 

4.

Dulce pilluelo,

vueladenoche, huésped

de mi corazón, la mejor parte

de mí, mi consuelo, ahora sí

que lo has hecho. Es un chiste

demasiado bueno. Tonto, nos has hecho

reír hasta el desconsuelo.

 

5.

Si es otro de tus chistes, éste,

mi payaso, payasito en la caja,

deténte. ¿Adónde

tienes que irte?

Afuera hace frío.

¿Y qué vas a hacer sin mí, dulce idiota?

¿Andar desnudo? ¿Vagar sin casa?

Vuelve a la cama.

 

6.

¿Qué es esto, ratón viejo, amigo

secreto? ¿Adónde

te fuiste? ¿Pensabas que te iba

a dejar huir de entre mis dedos

después de una vida de caricias?

¿Quién te calentó, te vistió, te

alimentó, te dio un salario de sonrisas

por tus trucos, por tus chiste? ¿Es ésta,

pobre saltimbanqui, arlequín, querido tonto,

la broma que tu emperador no entiende nunca?

 

7.

Entonces, estás

haciéndote el difícil, ¿no? Cortaste

el hilo que nos unía. Vamos a ver cómo le haces

allá afuera sin mí. ¿Quién está bromeando

con quién? Sin mi cuerpo, sin su respiración

real y sangre que te caliente, sin mis manos

y mi lengua que te prueben qué es real

y qué no, pobre tonto, no eres nada.

Pero, ay, sin tí, mi sobrenombre, dulce nada,

yo soy polvo.

 

 

SEVEN LAST WORDS OF THE EMPEROR HADRIAN

 

Animula vagula blandula

hospes comesque corporis,

quae hunc abibis in loca,

pallida, rigida, nudula,

nec, ut soles, dabis iocos?

 

1.

Dear soul mate, little guest

and companion, what

shift will you make

now, out there

in the cold?

If this is a joke,

it is old, old.

 

2.

Soul, small wandering one,

my lifelong companion,

where will you go

— numb, pale, undefended —

now the joke we shared is ended?

 

3.

Little lightfoot

spirit, house

mate, bedfellow, where are you off

to now? Cat got

your tongue? Lost your shirt, caught

your death? Well, the last laugh

is on you. Is on us.

 

4.

Sweet urchin, fly

-by-night, heart’s guest, my

better half and solace,

you’ve really done it

this time. You’ve played one trick

too many. Fool, you’ve laughed us

both out of breath.

 

5.

If this is one of your jokes,

my jack, my jack-in-the-box,

lay off. Where

have you got to?

It’s cold out there.

And what will you do

without me, you sweet idiot? Go naked?

Homeless? Come back to bed.

 

6.

What’s this, old mouse, my secret

sharer? Gone

where? Did you think I’d let

you slip away without me after

a lifetime of happy scrapes? Who

warmed you, clothed you, fed you, paid with laughter

for your tricks, your japes? Is this the one

joke, poor jackanapes, dear bugaboo,

your emperor does not get?

 

7.

So you’re playing fast

and loose, are you? You’ve cut

the love knot. Well let’s see how you get

on out there without me. Who’s kidding

who? Without my body, its royal

breath and blood to warm you, my hands, my tongue

to prove to you what’s real,

what’s not, poor fool, you’re nothing.

But O, without you, my sweet nothing,

I’m dust.

 

 

 

Cuarto de hotel, revisitado

 

Ahí está; aunque con la presunción

de un amante yo había pensado

que la calle también debía apagarse

y aquellas paredes desnudas

donde hicimos el amor debían

estar colgando como nuestros

votos quebrados por toda la plaza.

 

Y, quieta, como entre cuatro paredes de un sueño

abandonado, la mueblería sólida

y real se mantiene;

la mesa, las sillas, la cama

de hierro que era, pensábamos, decoración

para nuestros propósitos.

 

Las cosas sobreviven; rodeado

por ellas ahora, estoy

temblando con una risa árida;

escucho dos sombras que se juran

promesas eternas en una recámara

que, por una hora,

nosotros habíamos alquilado.

 

 

 

Hotel Room Revisited

 

It is there; though with a lover’s

presumption I had thought

the street too must be down and those bare

walls where we made love

be hanging like our broken

vows above the square.
And still, as between four walls of an abandoned

dream, stands the real,

the solid furniture:

table, chairs, the iron

bed that was, we thought, quite incidental

to the affair.
They have survived; and sitting

among them now, I am

shaken with dry laughter;

hearing two shadows speak

eternal promises, in a room that we

had rented for an a hour.

 

 

 

En el ferry

 

Una luz como de manijas

de hacha que se mueven en el bosque

brumoso. Toca

esta madera. “Es la última ocasión

en que verás todo esto. Esto

es lo último que verás”,

susurra el extraño que conozco, a mi lado.

 

Voy con los bolsillos vacíos

a la costanera cerca de

la rampa, donde el aliento del río se vuelve una pequeña

nube debajo de mí. Espero. Sigo esperando.

 

Cerca, puede ser

que atrás o adelante,

embrumecida con la niebla,

hay música. Dice el extraño: “Esto es

lo último que escucharás.”

Esas son sus últimas palabras.

 

Me quedo ahí, escuchando.

El silencio

se acerca. Un silencio cercano a la música.

 

 

 

At the Ferry

 

A light as of axe-handles

swinging through fogbound scrub. Touch

wood. “This is the last

time you will see all this. This is

the last thing you will see,”

the stranger at my side, no stranger, whispers.

 

I come with empty pockets

to the boatshed at the end of

the ramp, the river’s breath stilled to a slow cloud beneath me.

And wait. And stand waiting.

 

Close by, either

behind or close ahead,

damped in the dampened air,

music. “This is

the last thing you will hear,” the stranger

whispers. His last word.

 

I stand and listen.

Silence

approaches. A silence approaching music.

Share Button

Escribe un comentario