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CÍRCULO DE POESÍA

 

Poesía lituana: Dainius Gintalas

24 Abr 2017

En el marco del dossier de poesía de Lituana preparado y traducido por Dovilé Kuzminskaité presentamos una muestra de Dainius Gintalas (1973, Slabadėlė, Alytus, Lituania) es poeta, autor de libretos y traductor. Actualmente reside en Vilnius. Estudió Filología Lituana en la Universidad de Vilnius e Historia del Arte en la Academia de Bellas Artes de Lituania. Ha publicado tres poemarios: Angis (´Víbora´, 2007), Boa (2007) y Adatos (´Agujas´, 2016). Por su poemario Boa se le otorgó el premio de Jaunasis jotvingis. El poemario Adatos recibió el premio al mejor libro del año. Entre otros, escribió libretos para la óperarock Žuviaganys (2004). El monoespectáculo-ópera Izadora (2008) recibió el premio Auksinis scenos kryžius, premio más importante en el ámbito teatral lituano. Junto con el artista ucraniano Yuriy Kruchak creó el poema audiovisual Vitrina, que fue reconocida como mejor película de los Países Bálticos en el festival Next Festival 007. Es traductor de obras francesas, entre los autores que ha traducido destacan Guy Debord, Lautremont, H.Michaux, Bl.Cendrarsʼo, R.Charo, A. Rimbaud. Desde el año 2000 organiza en su casa en el campo el encuentro de artistas Maskoliškių meno frontas, durante el que las obras se exponen en la única Galería del establo. Su poesía se ha traducido al inglés, francés, alemán, ruso, ucraniano, búlgaro, eslovaco, polaco y letón.

foto: Benediktas Januševičius.

 

 

 

 

 

 

la mantra de la entrega

 

florecieron las caléndulas acuáticas – yo soy tu bestia

el corazón se sumerge en el ventisquero – yo soy tu bestia

demasiado duros son los muslos de los quehaceres – yo soy tu bestia

estoy apretado entre los cajones – yo soy tu bestia

la familia es una acogedora clínica psiquiátrica – yo soy tu bestia

acaricias y te apartas de nuevo – yo soy tu bestia

entre nosotros hay un bulto azul – yo soy tu bestia

supuro por  tus reproches – yo soy tu bestia

cuando con éstos oscureces el deseo – yo soy tu bestia

en una oración silenciosa sobre el banco de la iglesia – yo soy tu bestia

cuando en la cartera hay depresión – yo soy tu bestia

ni borracho ni ángel – yo soy tu bestia

si fuese eunuco – yo soy tu bestia

oliendo a impotencia – yo soy tu bestia

hasta si me entregaras a una casa de empeños – yo soy tu bestia

hasta lloriqueando como un niño – yo soy tu bestia

en el suelo con un trapo mojado – yo soy tu bestia

cuando me hundes en la desesperación – yo soy tu bestia

EN TI hundido – yo soy tu bestia

EN TI disuelto como azúcar – yo soy tu bestia

sientes – que dulce es tu sangre

 

 

 

el confesor

 

soy imparable  ululante

chillante huyendo hacia los lados

vagabundeando con los miedos los temores

el acurrucarse

 

siempre viendo tus plumas

negras brillantes

corvus corax

 

estoy volando  junto con los ataúdes

miles de ataúdes

puedo montar en ellos como en caballos escitas

en las estepas del Ponto

solitario en miles de caballos fuertes

 

 

puedo navegar en ellos como en barcas

por los lagos de Dzūkija

una silueta oscura y solitaria

sobre los lagos profundos

 

acostarme como en camas

en las salas del castillo de Beynac

susurrar con las sublimes

duquesas de pulmones fragantes

 

no serás tú quién las cacarees

corvus corax

 

soy un nómada imparable

con los ojos color naranja

fuera de las órbitas

besando la oscuridad

golpeándose de nuevo contra la luz

que con sus puños huesudos

llama a mis extrañas

por decirlo de alguna manera  visiones

estas tienen hipo se retuercen gimen

 

mejor la oscuridad

corvus corax

 

la oscuridad aterradora

que se me está tragando

y al tragárseme me está consolando

yo para nada soy el peor

 

soy el guardián de la ambulante ciudad de ataúdes

con la ropa rota

con los pensamientos rotos

de los que en mi

sin parar crecen los basureros

 

y tu rebuscas en ellos

corvus corax

 

y tú vas rebuscando en ellos

deseando que imparablemente

gritara

todas mis malicias

todos mis malquereres

el daño a los más débiles

todas las traiciones

que me cubriera el sudor de la vergüenza

como si fuese una disolución de azufre

 

aunque tú mismo sabes muy bien – no tendrás suerte

corvus corax

 

al confesarlo me haría sedentario

como un Cristo pensativo en el pórtico de la iglesia

como un piojo vagabundeando por el pelo del mismo perro

como la calma que huele a un perfume dulce

 

no confesarlo me quema

se convierte en el combustible

con el que me lleno y puedo vagabundear con mi colonia

por las interminables amplitudes de la noche

 

quizás no lo sabrás todavía solo la muerte

regalará la confesión

corvus corax

 

aquella noche toda mi flotilla de ataúdes

bajará sobre un lago de Dzūkija

-sobre el Didžiulis-

con los guardianes de las costas

los avetoros comunes

y reinará tal silencio

 

que cuando los últimos latidos

de mi corazón hagan eco

retendrás la respiración

respetuosamente

 

entonces tu pico

pastoreará mi cuerpo

 

montando un nido con mis huesos

no te podrás creer

que están huecos

 

igual que los tuyos

corvus corax

 

el viento

silbará a través de ellos

con las voces de todos los pájaros

verterá secretos interminables

directamente en tu oído

 

podrás asentir con la cabeza felizmente

desmembrarme

hasta el último huesecillo

y santiguar con tu pico poderoso

 

eres el único

del que me fío

corvus corax

 

es que se desea tanto

un alivio

aún después de todo

mi negro sacerdote

 

*corvus corax (latín): cuervo

 

 

 

la primavera

 

tan potente es el deshielo

tan profundos los dientes de las aguas

que mordieron un hueco hasta en el cementerio

tan fuertes las manos

que levantaron de la tierra los ataúdes

los desmigaron

y soltaron a la ciudad unos ríos

con los recién enterrados:

unos cuantos cadáveres majestuosos  y calmos

se pusieron a navegar por las calles

como góndolas

se metieron bajo los arcos

visitaron los patios

con los ojos cerrados

iban a las tiendas

no compraron nada

a veces apenas

se tocaban con los hombros

las caderas las coronillas

sin ningún murmullo pelea

intrigas caricias;

calmos y orgullosos

como  barcas rellenas de huesos

cada uno navegaba por sus senderos

sin hacer caso

a las señales de tráfico

a los semáforos que todavía brillaban

calmos y orgullosos

liberados por el agua

de sus estrechas y oscuras habitaciones

navegaban y navegaban

como si fuesen camas

que se escaparon de casa

vestidos con  oscuros

trajes de sueño

con estos extraños pijamas

encima de a los que ya se estaban subiendo

los ratones y las ratas

movidas por el agua

con su pelo erizado

bastante enfadadas

todavía no era la hora

de huir de los sótanos a los campos

pero al pasar algún que otro instante

ya están sentados tranquilos

levantan las cabezas orgullosos

como si se hubieran dado cuenta:

probablemente habrá llegado la hora

de ver otro mundo más amplio

¨es que ya desde hace mucho nos hemos hartado

de los mismos agujeros y orificios

la misma comida

todos estos gritones y roncadores detrás de las paredes

y sus pedos que apestan

la verdad es que es muy divertido

que haya subido este agua

porque de otra manera no nos hubiéramos movido ni de coña¨.

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