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CÍRCULO DE POESÍA

 

Poesía árabe actual: Mahmoud Sharaf

01 May 2017

Presentamos, en el marco del dossier de poesía árabe actual, preparado por Álvaro Solís, textos del poeta y periodista egipcio Mahmoud Sharaf (1975). Ha publicado los poemarios La profesión del respirar, la seducción de un cuentista pasajero, El ojo de los lobos y otros poemas. Fue honrado en dos ocasiones  por el congreso de los escritores de Egipto. Sus poemas han sido publicados en diversas revistas árabe,  y algunos de ellos han sido traducidos  al Inglés, francés, español y húngaro.  Los poemas que se presentan a continuación fueron traducidos por Albambi Ali y Menoufi Ali, con la colaboración de  Pilar Rodriguez Aranda.

 

 

  

Cosas aplazadas para un hombre aplazado

 

Aplazadas todas mis cosas… igual que yo un hombre aplazado…

Os digo mis verdades:

mis sueños los dejo colgados en el espacio,

sin ilusión, casi,

esperando la mañana que casi no viene,

y sueño

que voy a aterrizar sobre el astro

que me envía sus destellos

por la mañana.

Allí me quemo solo.

…e interpreto una nueva melodía

 

Estaban en las terrazas

haciendo volar sus párpados,

desde encima de la palma de la mano.

Intentan saber la temperatura de las manos

siempre frías

señal de corazones calientes.

En una tarde lejana se despertarán,

mientras sus palmas lloran por los párpados que se llevó

el viento,

y las ventanas los han dejado colgados en el medio…

entre el horizonte ..

y un techo que aterriza

 

Yo siempre soy un hombre aplazado,

me esperan en las esquinas venideras

y nunca llego.

Soy un embustero…así,

como una cabra montés sin igual,

tengo una toalla empapada

y muchas hojas

con las cuales fabrico barcos…

que se distancian no más que entre las lentes y los ojos…

 

Me van a llamar excéntrico,

porque las chicas pasan a mi alrededor…

sonriendo

y no les hago caso.

…Me llaman torpe,

y otras cosas…

que desconozco.

 

¡¡¿Qué es lo que pasa después de todo eso?!!

Nada, amigos,

muchas canciones que escuchamos

de las que no queda más que el eco

en el vacío.

Y yo aplazado,

mis cosas aplazadas,

mis esquinas venideras…

también aplazadas

Me sorprenden sus miradas fijas.

!!¿ Por qué me miran así?!!

 

 

 

No volverá

 

Él será traicionado por su compañera

la mujer coqueta

la asesinada una tarde de verano

en un faro abandonado…

y era evidente que él se iba para no volver

 

La mar…

esa anchura terrible

no permaneció por siempre en los ojos de ella, como él había pensado

y la nieve formada por la tormenta de mujeres

cierra los caminos que salen del faro

 

La estaba llevando lejos…

El cielo era violeta, la mayoría de las veces…

Con el fin de tener mucho tiempo

él no pensaba

porque los cuentos dicen más de lo que nos imaginamos

y este cielo aquí

es natural que desempeñe el papel de guardia oficial

de todo esto…

 

Un solo golpe

Para que el mar se derramase lejos de sus costas almendradas

y todo lo que habían visto los dedos

y los bosques de pelo…

fueron dejados allí

en los umbrales de otras estancias

 

Los transitorios no hablan de alucinaciones…

Déjalos imaginar qué es lo que pasó a su lado,

sin saludar decentemente

se trata, quizás, de un ratón pequeño

de malhumor

-con o sin razón-

no podemos evitar sentir este tipo de curiosidad

 

Qué es lo que van a hacer después…

Al volverse el cielo violáceo

 

Como es sabido, el calor no tiene sabor

Apenas sugiere lo que puede de tedio

y las arenas movedizas se tragan todas las cosas

 

Más tarde…

En ocasiones, él cuenta con la música para recordar

Las cosas siempre llevan sus nombres…

Recuérdenos, la memoria de un pasado claro…

un pasado donde encendieron estrellas amarillas

por el mayor tiempo posible…

dando así, la ocasión de componer la música nostálgica

aquélla…

También más tarde…

Estuvo rondando por las calles de la ciudad

en busca del faro…

señalando hacia un cielo lejano

que se liberó de su calor violeta con flexibilidad sorprendente

y fue muy evidente

que él se iba…

para no volver

 

 

 

Hemiplejia histórica

 

La anciana

con una hemiplejia histórica, los esperaba,

mientras lentamente se escabullían… a través de la boca del barro,

picoteando su blancura

construyendo sus nidos en el sur,

abandonándola mientras ella contempla las paredes marchitas,

con gran pasión

…y buena expectativa

 

A esa mujer gitana

no le importa morir,

es una auténtica gitana,

todo su cabello en una sola trenza

que llega hasta el sur,

allí,

donde necesitan su leche

los infiltrados, despacio

son los que acorralan su alma

los auténticos causantes de su hemiplejia

 

Campo de repollo.

Ella nos odia de verdad,

y nos ama.

 

Somos los hijos de la misma sangre,

de la misma noche oscura,

pero nuestros miembros se descomponen tranquilamente

bajo su gloria eterna.

Ahora, su trenza inquieta nuestros restos mortales.

Pensamos que vamos a perder nuestras citas

concertadas,

para ir hacia el sur

a ver si se va la cabra montés.

 

No tengo nada que ver con todo eso.

Soy un narrador ambulante

que no ha visto nada,

ni la palmera pasajera,

(ocupaba la negrura)

ni la trenza deshecha,

ni al maldito viejo

que la deja y se dirige hacia la torre de pan

y su bastón es corto

lo había mandado a arreglar.

Me lo contaron a mí,

que soy un narrador ambulante

que no puede con la letra.

Y sin embargo, ésta tampoco pudo conmigo.

 

La triste,

la triste,

la ahogada por el tiempo,

la hemipléjica,

la deformada,

la bendecida por su leche,

y por los que la abandonan

aun está contemplando

las paredes marchitas,

y no duerme.

 

 

 

Hay harina en el aire

 

La mujer gorda…

La mujer negra gorda.

La mujer negra gorda cuyas roscas quemadas hemos comido mucho…

La mujer negra gorda cuyas roscas quemadas hemos comido mucho…

Brillaba como el ébano

La mujer negra gorda cuyas roscas quemadas hemos comido mucho…

Que brillaba como el ébano – se marchó…

–Sólo–

cuando la harina voló por lo alto,

–Sólo– cuando la harina voló por lo alto

Por lo alto…

hasta el cielo

 

 

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