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CÍRCULO DE POESÍA

 

Poesía ecuatoriana actual: Christian Zurita

17 Jul 2017

Presentamos una muestra del poeta Christian Zurieta (Quito, 1993). Escritor y comunicador ecuatoriano. Estudió Comunicación Social para el Desarrollo por la Universidad Politécnica Salesiana del Ecuador. Se ha desempeñado como gestor de proyectos. Fue reportero en la Revista Utopía. Ha participado en varios recitales poéticos y formó parte del grupo de poesía El Tornillo. Sus textos forman parte de la antología del Noveno Encuentro Internacional de Poesía en Paralelo Cero (2017), asimismo fue poeta invitado en el encuentro.

 

 

 

Christian Zurita oyéndose llover

 

Christian Mauricio Zurita Estrella tiene el temperamento de un felino persa y la condición de un pavo real que solo abre las plumas por necesidad y no por pose. Siento que bajo estas metáforas comenzó a escribir para decirse en el lector. Debió haber un intenso proceso de exploración por entre sus geografías tortuosas, como si fuera un Christian Zurita Estrella Siempre fue la lluvia cronista de indias contemplando el paisaje nuevo y quedando estacionado en el asombro. Llega, ahora, con su alforja repleta hasta un momento de su vida y en algún rato debió cerrar los ojos para verse por dentro.

Se encontró siempre en una madurez de hijo primogénito por lo que encontró su arma para torcerse el cuello así mismo. Luego les dio comunión intensa a la palabra y a su relación con el silencio. Y entonces, como si se tratara de un mito místico: Christian tomó la palabra y… habló.

De esa explosión verbal surgen los poemas que conforman este libro. Del pensamiento luminoso, de un estado catatónico, el mismo en el que entra un niño cuando descubre en su propio ser el instinto de volar desde la tierra. De su aprendizaje primigenio le queda el Rubén Darío elegante y versátil. Aún guarda los alejandrinos en unos sonetos a los que les rompe ese tono clásico para hacerles un recado urgente a su alma de provenzal renovado. Le queda también el tono discursivo y el silencio opaco. Y también el verso dislocado y enfrentado hacia las formas más vanguardistas de la sintaxis. Decide conjugar por otros tiempos, camina por otras consonancias más libres: menos rima y más ritmo y se prepara para contemplar, emocionarse y disparar versos. Lo que tenía de Darío se lo devolvió. Quiso ser capitán de su propio barco y, como es agradecido, hizo una venía y se fue a aprehender lo que habíase calentado en el sol.

Quedé tan sorprendido al leerlo cuando me presentó el original de este libro. En él se leían dos Christians amparados en voces poéticas distintas: la una, ingenua y dotada de formas; la otra, brillantísima y envuelta en la renovación.

Alma solitaria de enorme humildad. Sabe lo que es y lo que vale. Su silencio ha servido para que haga varios tours por sus mundos interiores y no deje un solo lugar en el que no haya sido sorprendido por sus capacidades y sus limitaciones. Aún la poesía no le lleva de viaje por otros caminos que desbaratan lo correcto, pero sabrá asumirlos y justificarlos. Su poesía vivida y sentida está ligada a los afectos y por lo tanto a lo imposible. Por entre estos “bosques” habla de los “árboles” que lo forman y de la complejidad irrisible de no ser producto de la monotonía de la felicidad (la poesía nunca será autoayuda para nadie, o quizá, a veces, para el autor resulte una ayuda, nada más, pero solo nada más).

El amor es tema mimado en su obra, el recuerdo y el añorante, irrisorio amor, que no puede ser: de él se desprenderán los mejores hallazgos para alcanzar temas del humanismo y del misticismo. Dios es elemento indispensable en sus textos y en su vida. Y también todo aquello que se mueve, lo que apenas se desliza, a lo que todos atropellan. Defensor corpulento de animales y de entuertos, llega al poema con bríos encendidos. Este libro es testimonio de su apostolado y de su inaudita madurez de vino añejo en bodega olvidada hace cientos de soles.

 

Xavier Oquendo Troncoso

 

 

 

Día

 

Hoy te hablo de amor y lo comparto con la llama.

Hablo de los amigos que son de toda la vida.

Es mi oficio hablarte -Un hombre cuando ama

no puede compararse con una llama extinguida-.

 

Y el lenguaje mudo nunca cesa.

 

Sigo con el castigo de decir lo que atardece.

Es como el hablar de un redundante camino

y cenar bajo la luna en un rosal que no crece,

recordar las memorias que bailan en el vino.

 

 

 

Proverbio

 

El espacio para la travesura

es inevitable.

Solo a veces,

un milagro.

 

Al ver a sus pequeños adversarios,

sintió la crisálida de la nostalgia

en el recuerdo extrañado

de su niño interior.

 

 

 

Bisagra

 

Una chispa únicamente, si la enciendes,

brotes de negra llamarada alguna,

son pequeñas fogatas corriendo como duendes

al llenarse el menguante de la luna.

 

Sabrás que hay vida en palabras tristes,

en la abundancia del corazón si lo plasmas.

 

Te ruego, vida, cuando me necesites,

asesina a los antiquísimos fantasmas

y déjame pasar.

 

 

 

Quédate

 

Te amor de lejos.

Te cientos de colibríes.

Te gusto haberte conocido.

Te cargo de conciencia.

Te Quito llueve contigo.

Te luciérnaga la mirada.

Te amiga desde dentro.

Te pronto tu presencia.

Te rastro de tu cuerpo.

Te fuera los pretextos.

Te noche que pasamos.

Te vino que bebimos.

Te paraíso con la boca.

Te chinezco de los nervios.

Te juramento de mi vida.

Te miedo que te vayas.

Te poema que congelo.

 

 

 

Semana

 

Desde tus ojos inmunes precisamente lunes

se levantan estandartes ciertamente martes.

 

Parecen dos tréboles artilugios, cada miércoles, refugios.

 

¿Cómo te digo que llueves justamente jueves?

Y lo que queda de este viernes, ¡me gobiernes!

 

Porque me la he pasado calladamente sábado

escribiéndole el poema que extingo finalmente domingo

a la mujer que fue semana.

 

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