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CÍRCULO DE POESÍA

 

Entrevista a Antoni Marí, por Mario Bojórquez

12 Sep 2017

Presentamos una conversación que sostuvieron los poetas Mario Bojórquez y Antoni Marí (Ibiza, 1944), en los días del Primer Encuentro Iberoamericano de Poesía Ciudad de México 2006, donde se reunieron los poetas más importantes poetas de su tiempo; Marí fue invitado en dicho encuentro de poesía. En 2009, Antoni Marí publicó en México, El preludio, en la Colección Ifigenia Cruel de Poesía Iberoamericana, de Círculo de Poesía y el Tecnológico de Monterrey. Recientemente fue publicado Han venido unos amigos, bajo el sello de Valparaíso México, ambos en la traducción de Mario Bojórquez. Obtuvo el Premio Nacional de la Crítica en 1989. Actualmente dirige la colección Nuevos textos sagrados de la editorial Tusquets.

 

 

 

Entrevista a Antoni Marí

 

Por Mario Bojórquez

 

Mario Bojórquez: La primera pregunta que me asalta es ¿cómo un poeta ha decantado de tal modo su trabajo literario que, en el curso de tres décadas de ejercicio poético, ha publicado un libro por década?

 

Antoni Marí: La poesía para mí, es un estado que no es el convencional. Exige una atención y una disposición de la cual yo no soy totalmente responsable y para mí la poesía es sobre todo espacio, es el espacio de la reflexión, un momento donde quien dirige el movimiento y el sentido, no es la razón sino las mismas palabras.

 

MB: Pero tú eres un hombre de razones, practicas lo mismo la narrativa que el ensayo filosófico o incluso el ensayo sobre costumbres, los grandes temas que son el ser, la Nada…

 

AM: El Todo…

 

MB: Los grandes temas de la filosofía y al mismo tiempo estableces un vínculo espiritual con el lector. Yo soy un lector tuyo desde hace años, he aprendido catalán por conocer mejor tu trabajo, me he iniciado en esta lengua con el propósito de saber qué es lo que estaba diciendo el poeta Antoni Marí con esos sonidos tan singulares, como cuando dices aquests petits pujols que cauen/ cap al mar, ni aquest aire quiet,/ que sembla detenir-ho tot,/ ara que tots són al llit, i dormen. Es este poema que aparece en El desierto es de un total desgarramiento y de una identificación con la tierra y con el desposeimiento de la tierra, el desarraigo en el corazón, en el alma y en la vida. Cuéntanos de esa parte.

 

AM: Creo que la poesía me sirve para saber de mí aquello que cualquier otra disciplina no me ofrece. Diría que en la poesía expongo, muestro lo que no puedo encontrar en ningún otro sitio y a la vez pienso que en mi poesía pongo en movimiento mi experiencia vital, pero también mi experiencia intelectual. En mi poesía no hablo de filosofía, pero creo que es también un modo personal e íntimo en que yo he hecho la apropiación de la filosofía. De tal modo que utilizo la razón y el entendimiento, pero aquí es una razón más oscura, no es la razón instrumental, es aquella razón que no atiende a razones sino al pulso mismo del conocimiento.

 

MB: Ahora, el conocimiento es también una vía de acercamiento entre los hombres, es decir, el conocimiento es una moneda de cambio que permite que el mundo ocurra, que el mundo suceda. ¿Qué sucede cuando un poeta tiene que vivir el día, por ejemplo, en una lengua como la española y en la noche o en lo inesperado lo ataca una línea de algo que es necesario decir? ¿Dónde es que atraviesa al poeta este otro espacio que tiene que ver también con otra lengua como el catalán, que es otra tradición y otras muchas cosas que estén entremezcladas? Tú puedes vivir perfectamente en español, estamos haciendo esta entrevista en español, pero tú pensamiento poético ocurre en la lengua catalana. ¿Qué está pasando en este hombre que es un hombre de razones, que en el ejercicio de la razón construye su día a día en español, pero que en lo inesperado construye en una lengua personal, que es una lengua de la madre, de una lengua de la tierra, que está allí palpitando en el corazón y sobresaliendo en cualquier instante?

 

AM: Yo no lo sé exactamente. Pero sé que acontece algo que supone el olvido de mi identidad, de mi nombre, el olvido de aquello que ha ido acumulándose con la historia de mi propia persona. Has dicho muy bien, es el acceso al corazón de una lengua que es la lengua catalana, que es una lengua que me tiene a mí, no la tengo a ella, me tiene cuando quiere. Por eso no puedo escribir poesía en otra lengua que no sea la catalana. Puedo escribir narrativa en español, puedo escribir ensayo filosófico también en la misma lengua, pero en catalán me es imposible. Yo supongo que las lenguas están arraigadas en un centro infinito que tiene sus límites, es una paradoja, pero es así, tiene sus límites. Y es justamente en eso que la lengua me da conciencia, no de mi identidad como persona, sino de mi identidad como ser que comparto con todos los otros, que son yo mismo y que me identifico con ellos.

 

MB: Ahora, yo tengo una pregunta que desde luego te toca a ti también. El hecho de que la república española perdió a sus grandes poetas, ya por exilio, ya por muerte, ya por prisión, ya por asuntos que la vida a veces nos hace enfrentar inesperadamente. Pienso ahora en Miguel Hernández, pienso en Federico García Lorca, en Pedro Garfias que vivió con nosotros, en Manuel Altolaguirre, en Alexaindre, en Luis Cernuda quien vivió en esta Ciudad también y que de pronto a todos ustedes les fueron despojados. He observado que mucha de la poesía española actual es una poesía que está desprovista de música. Voy acercándome a la pregunta. Digo yo, ¿por qué esta poesía tan desprovista de música? Luego pienso que ¡claro!, que la música la tenemos nosotros los americanos, porque a nosotros nos tocó recibir a todos estos poetas. Porque lo mismo tuvimos a Cernuda, a Lorca no lo tuvimos físicamente, pero se metió en nuestra sangre, y en nuestra forma de entender el mundo de un modo tan intenso. España pues, fue desprovista de esta música, pero la lengua catalana no fue desprovista de música. Es decir, no le desnudaron esta parte que vestía y que revestía la hermosa lengua que viene desde lo provenzales.

 

AM: No sé si es cierto que la poesía española no tenga música. Es posible que sea otra música. Es otra música que la música del 27, de la música de los exiliados. Pero sí te diría que la lengua desde el momento en que está perseguida, es una música que se interiorizó. Es una música que acompaña el andar, que no organiza ni ordena lo que piensa, ni lo que dice, sino que está tan arraigada en el interior de la persona que es como si acompañara a atravesar una calle y que cuando atravesaras la calle lo hicieras siguiendo el ritmo de esa música interior que guía tus pasos. Naturalmente los 40 años de franquismo han sido irrecuperables y son muy difíciles de actualizar, lo perdido está perdido y lo perdido nunca más se va a recuperar. La única manera de recuperarlo ha sido volver a ellos, volver a figuras tan fundamentales como María Zambrano, por ejemplo, que estuvo aquí y que tuvo un papel fundamental, y que le debe tanto a Lezama Lima, a Octavio Paz, a los que conoció. Y para mí recuperar a María Zambrano ha sido un trabajo enorme, infinito. Zambrano estaba viva, como todos, no solamente estaba viva orgánicamente, estaba viva intelectual y filosóficamente. Estaba pensando…

 

MB: Y pensando cosas hermosas como la poesía, por ejemplo…

 

AM: ¡Exacto! Y con una capacidad absoluta de actualizar todo lo que se está diciendo y es interesante y me conmueve profundamente que el verdadero pensamiento, el pensamiento español estaba aquí en México, aquí arraigó. Creo que muchos de los grandes escritores, no solamente poetas, sino novelistas, ensayistas, también están tan vinculados a esa tradición precedida, que por eso han llegado a ser lo que son. Pienso por ejemplo en Octavio Paz, en la proximidad que tiene en su concepción de la poesía a la concepción que tenía María Zambrano, que tenía Bergamín y tantos otros.

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