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Poesía argentina: Juan Arabia

Poesía Panhispánica

Poesía argentina: Juan Arabia

Círculo de poesía February 25, 2018
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Presentamos algunos textos de Juan Arabia (Buenos Aires, 1983). Es poeta, traductor y crítico literario. Ha publicado los libros: John Fante. Entre la niebla y el polvo (El fin de la noche, 2011); PosData a la Generación Beat (Buenos Aires Poetry, 2014); El Enemigo de los Thirties (Buenos Aires Poetry, 2015); John Fante: Camino de los sueños diurnos (Buenos Aires Poetry, 2016); El Enemigo de los Thirties (Ril Valley / Chile – Los Leones, 2017), Il Nemico dei Thirties (Samuele Editore 2017, collana Scilla – Fanna, Italia), desalojo de la naturaleza (Buenos Aires Poetry, 2018). Egresado de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, actualmente es el director del sello editorial y revista ‘Buenos Aires Poetry’.

 

 

 

 

 

 

CALABRIA

 

Et Faim Sallir les Loups des Boys

 

Luego de cruzar tantos desiertos

y de pertenecer a la raza más baja

mi idioma se desvanece

en pájaros sin plumas.

 

España, llegaste con la suerte

de imitar a los corsarios.

España, tu cielo no es prueba

de luna ni colibríes.

 

Estos ojos azules manifiestan

tu falta de naturaleza y dedicación.

Me escapo del sol,

de tu cielo mestizo,

 

y viajo por el interior

de Buenos Aires buscando

a los obreros italianos anarquistas

que sepultaron tu dominio.

 

 

 

 

 

 

VALPARAÍSO

 

Cien perros a la borda

en la orilla del puente,

negras, estatuas y autobuses

en el empinado cerro

 

de una ciudad que sangra

siempre del mismo costado

y encierra su verdad

en campanadas de oro viviente.

 

 

 

 

GOTAS DE AGUARDIENTE

 

a José Luis Díaz-Granados

 

Saliendo de Pereira

donde mangos y murciélagos

festejan la sed cotidiana,

derramaste del agua que

todavía arde en soledad por sus muertos.

 

Mucho antes de besar a Julio Flórez

y enfrentar el mismo cáncer.

Mucho antes de caer golpeados

en cualquier esquina de Salento.

Mucho antes de la hora en que todas

 

las mujeres se hacen bellas,

y en la que los condenados

sonríen incluso de sus pérdidas.

En la misma hora que el sol entristece

y seca a las piedras en su vientre.

 

 

 

 

 

BUFFO

[FORMACIÓN]

 

Luego de recorrer los soles y escapar

de la asfixiada lámpara en la que no corre aire

─perseguía al bufón Félix Lope de Vega─

comprendí que debíamos anclar nuestros sueños

al mástil, derrotar las apócrifas coronas

y soltar unas lágrimas por nuestro futuro

incierto. “Ese buffo era un cantor aburrido”,

“en las instituciones granjean los falsos poetas”.

 

Aunque de él aprendí el arte de la memoria,

las máscaras del santo calavera, y el papel

del héroe que debía representar: Gracioso.

Aunque no uno cualquiera. Mi modesto trabajo

consistía en decir la verdad, conciliar ritmos,

imitar a los pájaros. Por cada camino

en el que liberaba una estrella, cientos de hombres

custodiaban las alas de sus escarabajos.

 

 

 

 

 

 

MAÑANA EN PARROQUIA SAN PEDRO TELMO

 

Esos pobres que

buscaban alimento

bajo el sol

 

mientras la luz

brillaba, brillaba

como las escamas

 

de un pez

sobre la cúpula de

la iglesia

 

y el aire

temblaba, temblaba

desparramando

 

semillas

del aire

y de la tierra

 

alimentando

a un pequeño

grupo de pájaros.

 

 

 

 

 

 

SOMBRERO DEL BARRIO LATINO

 

Conserven para siempre esa esquina

en la penumbra en donde me siento

cuando la Hora Verde se desliza

como una orgullosa danza del Tiempo.

 

Porque ya no me encuentro en la ciudad

donde los sombreros galopan

sobre la castrada Muerte Blanca,

con sus espuelas oxidadas de sangre.

 

Esa hambrienta ciudad, una horda de enanos,

corriendo, acuchillando grasa de ballena.

Hambre, plaga y carnicería.

Su sangre está en mí, su avidez en mis olas.

 

 

 

 

 

 

GOTAS DE MEZCAL

 

Enterraron esos pájaros de tus manos,

podaron árboles, patearon lunas.

Consiguieron 16, 32, 48, 60 mil

por dejar su gusano en alcohol mexicano

 

por dejar con vida al Cristo famélico

yo y esa máscara anti-moderna

yo y una época que reclamaba

un blando yeso que moldear

 

Esos mismos que enterraron los pájaros de tus manos.

Esos mismos que podaron árboles y patearon lunas.

Esos miles que avanzaron en verano

frente a las blancas baldosas de la brisa.

 

 

 

 

 

 

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