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Nueva poesía europea: David Vikgren

En el mundo

Nueva poesía europea: David Vikgren

Círculo de poesía March 13, 2018
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Versopolis es un programa que cuenta con el apoyo de Europa Creativa, el propósito que tiene es el de promover la poesía escrita por los jóvenes poetas europeos a través de una serie de festivales con distintas sedes en Europa como los que dirigen nuestros amigos y colaboradores Ales Steger y Mite Stefoski, directores de los festivales Days of Poetry and Wine, en Eslovenia, y el Struga Poetry Evenings, en Macedonia, respectivamente; en Círculo de Poesía creemos en la literatura que están escribiendo estos jóvenes poetas y hemos decidido presentar a cada uno de los poetas que han sido seleccionados en este programa. En esta ocasión presentamos, en versión de Gustavo Osorio de Ita, a David Vikgren (Suecia, 1975), creció en Övertorneå y Luleå en la parte norte de Suecia. Autor y dramaturgo, hizo su debut en otoño de 2002 con la colección de poemas För en framtida antropologisk forskning / For future antropological research. El segundo libro de Vikgrens, Ordningen / Procedure, a menudo es descrito como su gran avance literario, por el cual recibió el premio “The Golden Pin”. Desde entonces, ha publicado numerosos libros, con los cuales ha obtenido diversos premios. Folkmun / Vernacular, tal vez el trabajo más aclamado de Vikgrens, trata sobre la celebración lírica de la naturaleza, el lenguaje burocrático oficialista y duro y la experiencia social provincial. Una experiencia que, alternadamente, oscila entre el parroquialismo alegre y la insatisfacción agresiva. En el libro más reciente de David Vikgren, Nåden / Mercy, nos vemos obligados a considerar el papel del lenguaje, nuestra sociedad de consumo, la histeria del empaquetado y la superficialidad que tal vez aleja la poesía del camino. O quizás no.

 

 

 

Permanecer en silencio en dos idiomas

 

Directo a través de la ventana de repente me golpea como una regla sobre

los dedos estirados. Estoy en el lavabo en el juzgado.

Alguien vomitó en el piso. Uno de los niños mayores corre como

un hilo rojo a través de los protocolos. Mi cara se hincha y

emerge entre los acusados ​​como un archipiélago de información

personal. Puedo ver el mar desde donde estoy sentado. Está allá afuera, evaporando

sal y hojas en descomposición. La mayoría de las señales indican un otoño repentino.

Nacido en una resistencia masiva aprendí a permanecer en silencio en dos idiomas

 

 

 

To Keep Silent In Two Languages

 

Straight through the window it suddenly hits me like a ruler over

the stretched out fingers. I’m in the lavatory at the courthouse.

Someone threw up on the floor. One of the older boys run like

a red thread through the protocols. My face swell up and

emerges among the accused like an archipelago of personal                                                        

information. I can see the sea from where I sit. It’s out there, evaporating

salt and decaying leaves. Most signs indicate a sudden autumn.

Born into a massive resistance I learned to keep silent in two languages.

 

 

 

 

Comienza y termina

 

Por la noche, despierto o soñando, me siento

irreconocible en la tenue cocina viendo como los pesados cargueros se ​​apresuran a través de

los túneles de nieve. A veces cuando ya no encuentro la paz para

escuchar la radio nocturna, leyendo a Woland, Josef K, o a Pyret,

los obituarios, imagino interminables páramos y

pasajes inhóspitos que son atravesados por

millas de cables de línea de alimentación. Tarareando con frío suenan en el pasado, como un

camión de larga distancia detenido en el camino donde la carga hace un familiar

ruido entre terminales, vivo y muerto. La carretera divide un

horizonte oscuro. La capacidad de la mirada para atrapar

es la limitación. La distancia comienza y termina en mí.

 

 

 

 

Begins and Ends

 

At night, awake, or dreaming, I sit

unrecognizable in the dim kitchen seeing heavy freighters rush through

rolling tunnels of snow. At times when I no longer find the peace to

listen to the night-radio, reading Woland, Josef K, or Pyret,

the obituaries, I imagine endless wastelands and

inhospitable passages that miles of power-line wires

run through. Humming with cold they sound into the past, like a

long-distance truck at the roadside arrested where the cargo makes a familiar

noise between terminals, living and dead. The highway split a

dark horizon. The ability of the gaze to embrace

is the limitation. The distance begins and ends in me.

 

 

 

Lumberyardindians

 

Señales de tráfico con agujeros de bala se balancean en el viento sobre el crecido y ondulante

pasto, el sol acuñado en una engreída pose donde el mundo termina

Suomi comienza. Ojos de peces miran a través de las corrientes en

lumberyardindians inquiriendo directamente al corazón sin nombre:

vibrando sin descanso por millas de caminos de tierra, asentamientos,

la ruta de escape. Las noches se mueven a lo largo del eco del Curlew sobre

una frontera de agua. El mismo lenguaje, los mismos nombres recurrentes, lo quieto

volviéndose resonancia, extraño como fotografías de parientes.

La mañana se lee con ornitología [por envergadura y

polémicas aceleradas]: una luz cada vez más aparente se manifiesta sobre

las caras borrosas y adormecidas. Buscan a tientas en troncos huecos de árboles

oscuros como cuevas con brazos pálidos adelante una nube de insectos como

una defensa para seguir afuera de la oscuridad del verdor. La imagen se rompe

como tela seca. En la luz de la sombra en estampida es estar repentinamente otra vez de vuelta en casa

y dónde diablos has estado.

 

 

 

Lumberyardindians

 

Road-signs with bullet holes sway in the wind over the high billowing

grass, the sun wedged in a cocky pose where the world ends

Suomi picks up. Fishes eyes stare through streams at

lumberyardindians hurling straight at the nameless heart:

sleeplessly vibrating  along miles of dirt tracks, roadbed,

escape route. Nights move along the echo of the Curlew over

a border water. Same language, same names recurring, still

changed to the resonance, strange like photographs of relatives.

Morning is read with ornithology [by wingspan and

accelerating polemics]: an increasingly apparent light manifests over

blurred drowsy faces. They fumble in hollow tree trunks

dark like caves with pale arms forth a cloud of insects as a

self defence to follow out of the verdure darkness. The image shatters

like dry fabric. In the light of the stampeding shadow it’s back home at once

and where the hell have you been.

 

 

 

 

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