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Poesía norteamericana: Hayan Charara

En el mundo

Poesía norteamericana: Hayan Charara

Círculo de poesía March 20, 2018
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Presentamos tres poemas del poeta Hayan Charara (Detroit, 1972). Poeta, ensayista, editor y autor de libros infantiles.  Entre sus libros de poesía se encuentran  The Alchemist’s Diary (2001), The Sadness of Others (2006) y Something Sinister (2016). Entre los reconocimientos que ha obtenido están  el John Clare Prize y el Arab American Book Award. Ha dado cursos y talleres en varias universidades norteamericanas. Actualmente es profesor en Houston. Las versiones al español son de Adalberto García López.

 

 

 

Oración por la vida

 

Ve con tu madre,

con tu padre, a la casa

donde no crecen los árboles,

 

a la habitación, a la puerta

cerrada, al miedo de ella

y al miedo de él,

 

y a su vergüenza,

su anhelo, y hacia sus cuerpos,

sus jóvenes cuerpos,

 

sus cuerpos separados,

sus cuerpos juntos.

¿Hasta dónde debes

 

regresar? Su matriz.

Su cuerpo de niña

y su cuerpo de niño.

 

Ve a los primeros cabellos.

a la carne, al pecho, a los brazos, a los rostros,

a las nalgas, a los estómagos.

 

Hay una arruga.

Hay color,

pezones y ombligos.

 

Ve a los ojos,

observa lo que ella observa,

observa lo que él observa.

 

A la yema de los dedos,

que desean lo que

los ojos han hecho

 

con lo suyo. Ve al deseo,

al amor, a lo que desea

más que el amor.

 

Ve a los pecados.

¿Cuáles son tus pecados?

Ve donde la madre

 

no es madre, donde el padre

no es padre, y besa los labios de ella,

y besa la boca de él.

 

No te sientas avergonzado

o con miedo.

El pasado es un territorio extraño.

 

Ve porque te es posible.

Ve porque te es posible

regresar.

 

 

 

 

1

Exacto, estoy hablándote a ti,

no a él o ella.

 

2

Has sido elegido al azar

por un control de seguridad.

 

No tiene nada que ver contigo,

tus características físicas o tu nombre.

 

3

¿Actualmente perteneces

o alguna vez has pertenecido

 

a alguna organización política extrema?

¿Tienes armas de entrenamiento?

 

¿Alguna vez has visitado un campo de entrenamiento?

¿Has empacado tus propias bolsas?

 

4

Ustedes mandan a sus hijos e hijas

a realizar misiones suicidas.

 

¡Animales!

 

5

Si vas a pedir ayuda párate a un lado.

Si vas a pedir ayuda quítate los zapatos.

 

Si vas a pedir ayuda ven conmigo.

Si vas a pedir ayuda sal de los locales.

 

Si vas a pedir ayuda no nos dañes.

 

6

Que vivas en tiempos interesantes.

 

7

Como norteamericanos, sabes exactamente

de qué estoy hablando.

 

Como americanos, puedes estar sujeto a esto.

Como americanos, deberías estar preocupado.

 

8

¿Eres tú a quien se debe culpar?

 

9

No podemos ayudarte.

No hay nada que podamos hacer por ti.

 

10

Los agentes vinieron a buscarte

en la casa de tu padre.

 

11

Ellos querían hacerte unas preguntas.

 

12

Escuché que tú

eras sospechoso,

 

detenido, interrogado,

encarcelado sin cargos,

 

procesado con evidencia secreta,

encontrado inocente.

 

No tiene sentido

que hagas un escándalo—

 

te dejaron ir libre, ¿no?

 

13

Una vez que comiences a verte

diferente, como

 

separado de ti, totalmente distinto

de ti,

 

entonces te has vuelto ya como nosotros.

 

14

¿Qué ha hecho la historia de ti?

 

15

Vayamos al grano:

ha sido siempre

 

como mirar en el espejo—

ese rostro te pertenece. Yo soy tú.

 

 

 

Uso

 

Una suposición, un lenguaje peyorativo, honesto,

una muerte honorable. En la escuela primaria, me negué a aceptar

el saludo del alcalde; él sonrió a todos alrededor excepto

a los que tenían un nombre como el mío. Yo nací aquí.

No tuve que adoptar a América, pero sí adaptarme a ella.

Tú me entiendes: un hombre debe ser contrario a las opiniones

que tienen impactos adversos si él vive

o muere. “Antes de tomar cualquier consejo conoce el idioma

de aquellos que quieren aconsejarte.” Algunas palabras

me afectaron. Negro de la arena, me llamaron. Jinete de camellos.

¿Cuál fue el efecto? Mientras yo ya murmuraba

bajo mi respiración, lo hice mucho más. No estoy

totalmente seguro que todos podamos ir juntos. Nada

estaba del todo bien. Nada está del todo bien.

Imagina a la poesía sin alusiones a Shakespeare,

a la mitología griega, a la Biblia; o alusiones sin

los adjetivos “fanático”, “extremista”, “islámico”,

“derecha”, “izquierda”, “conservador”, “liberal”.

El idioma escrito o traducido a una sola lengua

nos da la ilusión de tradición. Mucha gente asesina

al idioma —muchos conscientemente. Entre todos los muertos,

elige entre “nosotros” y “ellos”. Entre todos los nombres

para los muertos —madre, padre, hermano, hermana,

esposo, esposa, niño, amigo, colega, vecino,

maestro, estudiante, desconocido— elige entre

“ciudadano” y “terrorista”. ¿Y poeta? ¿Inmoral,

sí, pero nunca amoral? Grandes cantidades, el número

entre el 75 y el 90 por ciento de las estimaciones

de los 150 millones y 1,000 millones de —civiles— muertos en las guerras,

sobre todo el registro de la historia humana. Ansioso es “preocupado”

o “aprensivo”. Poesía norteamericana, norteamericanos.

De joven, aprendí que cualquiera que nazca aquí puede convertirse en

Presidente. De viejo, puedo señalar alguna de las cien

razones por la que eso es una mentira. De cualquier forma, no quiero ser

Presidente, de ningún país, o club, ni aquí ni allá,

ni en cualquier lugar. Él dijo “Di vuelta en el carro porque

comenzaron a llover bombas.” No hay oportunidad para ambigüedades,

como aquí podría significar “porque” o “cuando”; no hay

diferencia— vio el cielo, sintió el suelo,

supo lo que vendría después, no importan mucho

cuando la frecuencia cardiaca, en menos de un segundo, sube

de 70 a 200 latidos por segundo. Lo que hicieron

a mi abuelo fue horrible —su miseria

era inspiradora; su crueldad era terrible; fue horriblemente

difícil de olvidar. Justo después de las 8:46 AM me pregunté por un rato

qué pasaría después. A las 9:03 AM, sabía

que iba a haber problemas por un tiempo.

Cuando en su dolor la mujer dijo “Vamos

a herirlos de manera grave”, ella quería decir “Vamos

a herirlos gravemente”. Por diecisiete días durante

los ataques aéreos, mi abuelo durmió en un catre al lado

de una lámpara de queroseno en el sótano de su casa. Por otro lado,

un par de días de dosis de píldoras y un galón de agua,

no tenía nada para comer o beber. Dadas las condiciones,

ninguno de nosotros se sorprendió que al día decimoctavo

muriera. Además, tenía ya ochenta y dos años.

Puedo escribir lo que me plazca. No necesito preguntar, ¿Puedo?

como una canción: los hombres con capital se conocen en el Capitolio,

dentro de la capital de la nación. Cualquier desacuerdo es censurado;

aquello que la realizan —poetas, disidentes, activistas—

son censurados. Las consecuencias, aproximadamente 655,000

personas asesinadas. “El costo humano de la guerra en Irak:

un estudio de mortalidad, 2002-2006”, Escuela de Salud Pública

de Bloomsburg, Universidad John Hopkins (Baltimore,

Maryland); Escuela de Medicina, Universidad Al Mustansiriya

(Baghdad, Irak); en cooperación con el Centro

de Estudio Internacionales, Instituto Tecnológico

de Massachusetts (Cambridge, Massachusetts).

La cifra que acabo de citar —665,000 muertos—resultó

de una encuesta de hogares realizada en lugares reales, en Irak,

no el Pentágono o la Casa Blanca o una sala de redacción

o en la imaginación de alguien. Claro que el idioma ha sido

corrompido. Mira, el Presidente que habla bruscamente,

dice “Debemos mantener el rumbo”. El problema con eso de

“Deja que tu consciencia sea tu guía”, es que primero debes

estar alerta, consciente del hecho que un principio moral

es algo subjetivo. Me pregunto: ¿cuando alguien los aniquila

por completo, la persona que está aniquilándolos

es consciente de su consciencia al actuar? ¿Estoy plenamente consciente

de cómo llegué a este punto? La difusión continua

de imágenes e ideas similares. Las continuas tomas aéreas

de los aviones estrellándose con las torres, las torres desmoronándose

en la calle, polvo, gritos, el continuo rollo de destrucción,

miedo, como si los ataques estuvieran pasando las veinticuatro horas

del día, todos los días, a cualquier hora. Por un tiempo, no podría importarme menos

la guerra. Después vi los cadáveres de jóvenes, que eran

muy parecidos a mí. Era 1982, yo tenía 10 años. Desde entonces,

no podría haberme importado menos porqué alguien estaría interesado en ella.

En 1982 cualquiera de esos niños pudo haber sido yo.

Ahora cualquier de esos hombres muertos podría ser yo.

La Secretaría del Estado ofreció un consejo

a los embajadores del mundo que el Consejo de Seguridad

de las Naciones Unidas se declinó a favor de la guerra. El criterio

fácilmente se vuelve un criterio. Aun más fácil: ya no

requiere nada. Los datos son falsos. La doctrina

de la apropiación últimamente negó su necesidad. Mientras ambos

hablamos inglés, nuestras lenguas son tan distintas una

de la otra, la tuya podría ser griego para mí.

Cuando el hombre negro en el parque preguntó “¿Eres

mexicano, puertorriqueño o eres pakistaní?2

Dije “Soy árabe” y respodió “Maldición.

Alguien no te quiere mucho”, entendí

perfectamente a qué se refería. El Presidente aludió

a las Cruzadas por (y no debido a) una falta

de conocimiento. Más tarde se retractó de sus declaraciones,

preocupado por quizás haber ofendido al Medio Oriente;

no se le cruzó por la cabeza que la ofensa se debió a

las bombas haciéndolos trizas. “Estás

o con nosotros o con los terroristas” (20 de septiembre, 2001).

“Estás o con nosotros o contra nosotros” (6 de noviembre, 2001).

Al día siguiente, el locutor defendió, en vivo,

una solución de treinta y tres centavos (el costo de una bala)

de los problemas de los terroristas en nuestro medio —se refería

a Nueva York; pero ¿por terrorista, me pregunto, si él sabría

que se refería a taxistas, vendedores de hot-dogs, estudiantes, banqueros,

vecinos, transeúntes, neoyorquinos, norteamericanos;

sabría que también se refería a los sij, hindúes, iraníes,

africanos, asiáticos; sabría que también se refería a cristianos,

judíos, budistas, ateos; sabría que estaba provocando

una respuesta violenta, en la radio, esa tarde?

Entre quienes no encontraron el comentario totalmente ilícito:

los dueños de la estación de radio, la FCC, el alcalde,

el gobernador, los miembros de la Casa, el Senado,

el Presidente de los Estados Unidos. Emigrar es mejor

que inmigrar. Prueba: no existe la emigración ilegal.

Otra prueba: la emigración nunca es un tema electoral.

Escuché discursos entusiastas. Ellos odian nuestras libertades,

Nuestra forma de vida, nuestro esto, aquello y lo otro, y así sucesivamente

(no etcétera). No todos estaban de acuerdo en que cada uno que no estuviera “con nosotros”

estuviera “contra nosotros”. Detroit estaba más lejos de casa

de lo que mi padre pudo imaginar alguna vez. Él se convenció a sí mismo

poco después de llegar aquí que se había aventurado más

de lo que debía. Menos personas viven en su pueblo natal

que cuando se fue, en 1966. El número, incluso menos,

después de treinta y cuatro días de bombardeos aéreos.

Primero (no en primer lugar), mi padre hablaba árabe; segundo

(no en segundo lugar), hablaba mal inglés; tercero (no en tercer lugar),

hablaba árabe en casa e inglés en el trabajo;

cuarto (no en cuarto lugar), se negó a hablar inglés

para siempre. No todos los poemas son buenos. No todos los poemas

lo hacen bien. No todos los poemas están bien, tampoco. Ni

todos los poemas hacen bien. “Que la economía crezca”

es más que una jerga. ¿Puede la democracia crecer

sin violencia’ La nuestra no pudo. Ellos todavía planean plantar

tomates este año, a pesar de lo que se hizo.

Varios hombres, trabajadores civiles, identificados como enemigos,

fueron colgados de un puente, cuerpos quemados, cadáveres

meciéndose en la brisa. Fotografías de los muertos

fueron colgadas con cuidado. Apenas puedo describir lo que

está pasando. Día tras día, él se dice a sí mismo “Yo soy

norteamericano. Yo como pay de manzana. Yo veo beisbol.

Yo hablo inglés norteamericano. Yo leo poesía norteamericana.

Yo nací en Detroit, una ciudad tan norteamericana como se puede.

Yo voto. Yo trabajo. Yo pago impuestos, demasiados impuestos. Yo tengo un carro.

Yo realizo pago de hipotecas. Yo no estoy hambriento. Yo me preocupo

menos que el resto del mundo. Yo puedo soportar perder

algunos kilos. Yo como varios tipos de cocina

sobre una base regular. Yo le bajo al baño. Yo dejo que el grifo gotee.

Yo tengo aire acondicionado. Yo nunca moriré de hambre

o padeceré hambruna. Yo nunca moriré

de malaria. Yo puedo decir lo que me dé mi puta gana.”

Incluso las palabras sucumbieron; con suerte se convirtió

en un tipo de broma; o con esperanza, en un insulto. Sin embargo, uso las palabras

menos, con más cuidado. El Presidente insinúa

compasión, pero infiere lo contrario. Esto no

debe ser ingenioso, tampoco es ingenuo.

Cuanto más entendía, cuanto más leía poesía,

como lenguaje, estaba en un constante estado de devenir.

De todos modos, o debido a eso, él aplaudía el mal uso

del lenguaje. El lenguaje es su peor enemigo—

es la serpiente devorando su propia cola. Ellos pensaron

en nosotros no como una especie o tipo sino como algo norteamericano.

Yacer: “¿Descansar o recostarse en una superficie?” No. “¿Poner

o colocar algo?” No. Empobrecido uranio, pesado

como plomo; su uso —conchas de uranio—produjo defectos en el nacimiento.

Cuando iracundo el hombre dijera “Vamos

a enseñarles una lección”, me pregunto qué pensará

que van a aprender. En una guerra es menos probable

que muera un soldado a un civil. Parece como si odiara nuestras libertades.

Tú no los conoces como yo. Parece como si odiara

nuestras libertades. Tú no los conoces como yo.

Cuando sufría mi padre me dijo “Todos

pierden en la guerra”, sé exactamente qué quería decir. Probablemente

los poetas deban pelear en las guerras. Quizás entonces las metáforas—

no los cuerpos, no las laderas, no los hospitales, no las escuelas—

explotarán. Pude haber visto la famosa comedia

de no ser por mi familia— ellos estaban bajo ataque,

pudieron haber muerto. Otros pueden haber estado riendo

de los chistes mientras los cuerpos eran destrozados.

No podía arriesgarme a ese tipo de risa. De todos los medios

que cubrían la guerra, ¿qué medio fue el que mejor abolió la verdad?

Me engaño a mí mismo. Te engañaré yo mismo. En el Bronx,

pasé como puertorriqueño. Pasé como griego en Queens,

también como brasileño, pakistaní, bangladesí, incluso como un famoso

y apuesto actor norteamericano. Como iraní

en Manhattan. En el centro comercial de Nueva Jersey,

el empleado en ventas creyó que era italiano. Donde Henry Ford

nació, mi ciudad natal, siempre paso como árabe.

Puedo parecerme a los hombres en las grandes pinturas

de Oriente Próximo pero sus vidas, sus caminos, te lo aseguro,

están en el pasado. Además, excepto en esas pinturas,

o en las películas, nunca veo a los árabes con varias esposas

o montando camellos, viviendo en casas de campaña de seda, bebiendo

de pozos en el desierto; por lo demás, es hora de dejar eso en el pasado.

¿El lenguaje precedió a la violencia? ¿Puede la violencia proceder

sin el lenguaje? El corazón de mi padre se rompió

al hablar sobre el principio de igualdad de justicia.

Las noticias transmitieron varias citas de los pasajeros

del vuelo, una de un hombre de mediana edad

con niños, que dijo “No me sentía seguro con ellos

a bordo”. Usaba la palabra “ellos”, aunque sólo uno,

un árabe estuviera en el avión. Siendo de Detroit,

no pude dejar de pensar en Rosa Parks.

Entonces me molesté. Dije en televisión, a nadie

en particular, “Si no te sientes seguro, entonces

bájate del maldito avión”. Pueden citarme

con eso. Estaba realmente molesto —no muy molesto,

sino realmente molesto. ¿El motivo? Un poeta me preguntó

que si por qué no escribía poemas sobre la violencia que musulmanes

y árabes ejercida a otros, respondí que sí lo había hecho. Y después

me dijo que se refería a la violencia contra norteamericanos e israelíes,

respectivamente, y respondí que sí lo había hecho, y antes de que

continuara me interrumpió para preguntarme sobre por qué no había escrito

poemas sobre madres que enviaban a sus hijos e hijas

a misiones suicidas. Como si, como si, como si. Respetuosamente

me negué a responder más preguntas. ¡Tú escribe

tu maldito poema! ¿Este poema gratifica los sentidos físicos?

¿Utiliza lenguaje sensual? Ciertamente no

procura gratificar esos sentimientos asociados con

placer sexual. En ese sentido, quizás no sea un poema sensual.

Sin embargo, se sabe que los hombres han experimentado

placer sexual en situaciones que involucran poder,

especialmente sobre mujeres, otros hombres, la vida y el lenguaje.

Mi padre dijo “No importan cuán enojado te pongan,

Invita a los agentes a tu casa, ofréceles café,

sé cortés. Si se quedan mucho tiempo, pídeles que tomen asiento. De otra forma,

intentarán ponerte en tu lugar.” Cuando en su

frustración dijo “Deberías de, podrías de, habrías de”,

él quería decir “Alto. Déjenme solo, me niego a examinar

el problema en un futuro.” Debido a (no desde) los ataques

terroristas, nos hemos vuelto más como cualquier otro país

que nunca antes. Esto se supone que es un poema;

se supone que estoy conversando contigo.

Asegúrate de participar. “Ninguna idioma es más violento

que otro”, dijo. Luego se rio y dijo

“Excepto el que utilizas”. ¿Existen conflictos de interés

cuando los gobiernos otorgan contratos de guerra

a compañías que tienen vínculos estrechos con funcionarios de gobierno?

De 1995 al 2000, Dick Cheney, Vicepresidente

de los Estados Unidos, fue el CEO de Halliburton,

que tiene su sede en Houston, Texas,

cerca del Aeropuerto Internacional George Bush. ¿Se beneficiarían

ellos mismos al declarar la guerra? Por favor envía a esos hombres

de regreso a casa. Mi abuelo yacía ahí inconsciente.

Por días, no había agua, ni medicinas, nada

para comer. Los soldados dejaron sus huellas frente a la puerta.

Sus hijos e hijas, lo están ahora velando.

“Traten de no hacer esto muy grande”, fue el consejo que nos dieron

dos agentes de Seguridad Nacional que fueron a mi casa

no una, ni dos, sino en tres ocasiones. Estoy en espera

de que mi mente se aclare. El lenguaje está muy lejos de aquí.

Después de que las bombas cayeran, llamaba todos las noches para saber

si mi padre estaba vivo o muerto. Él siempre preguntaba

¿Cómo está el clima allá? Muy pronto, él me aseguraba,

las cosas volverían a la normalidad, que (no donde)

un cese del fuego estaba en camino. Aunque (no mientras)

hablé inglés con mi padre, y él me respondió en árabe.

Entonces me pregunto quién decidirá de quién es el idioma

de todos modos, ¿tú y yo? tu madre, padre, libros,

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