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Poesía mexicana: Sergio Mondragón

Poesía en México

Poesía mexicana: Sergio Mondragón

Círculo de poesía April 24, 2018
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Presentamos una muestra del poeta Sergio Mondragón. Morelense, nacido en 1935 y escritor desde los 18 años, ha fraguado una obra multipremiada que incluye poemarios como El aprendiz de brujo, Pasión por el oxígeno y la luna, El ocre de los lodos, Poesía Reunida, Hojarasca; antologías como República de poetas; ensayos como Algunos poetas de nuestra lengua: siglos XII al XXI, entre muchas otras. Editor de las revistas El Corno Emplumado, Japónica, Memoranda, Revista de Estudios Budistas y la Revista de Literatura Mexicana Contemporánea, convirtiéndose así en promotor de la cultura mexicana desde todas las trincheras. Como fundador y co-editor de una de las revistas literarias más importantes de la vanguardia mexicana, El Corno Emplumado, logró establecer un vínculo entre las poéticas de todo el continente, dar voz a toda una generación de escritores y artistas; convirtiendo así la publicación en el vehículo para la expresión artística y política de más de 700 colaboradores de 38 países. Fue homenajeado en el marco del Primer Encuentro de Poesía “Diótima: versar poéticas”. Selección y entrevista por Adriana Moreno Mendoza y Arturo Gutiérrez Pelayo.

 

 

 

 

1.- ¿Cómo fue su primer acercamiento a la poesía?

Creo que fue a través de los libros de la escuela primaria donde leí poemas de María Enriqueta Ochoa y otros poetas mexicanos. Recuerdo aquel famoso descansaba la pájara pinta, a la sombra de un verde limón, con las alas tocaba las ramas, con el pico picaba la flor, de Juan de Dios Peza. Ahí fue mi primer contacto con el ritmo del lenguaje. Después, más tarde, conocí a los poetas Juan Martínez y Homero Aridjis. Con ellos empecé a leer poemas de otros autores de nuestra lengua y de otras lenguas en traducciones. Y eso fue lo que me animó a realizar mis primeros intentos de escribir en verso.

 

2.- ¿Cuáles son sus principales influencias?

Yo aprecié y sigo apreciando mucho la obra de Homero Aridjis y también, de manera destacada, la obra de Juan Martínez. Este es un poeta casi desconocido, porque poquísimo o casi nada se ha ocupado de su poesía la crítica literaria. Es un poeta que me influyó profundamente, no solamente su obra, sus poemas, sino también su forma de vivir al margen del medio literario y diría también que al margen de la sociedad, pues vivía muy frugalmente, casi como un ermitaño, pero tenía una especial calidad humana y un talento extraordinario, fuera de serie, que me hizo mucho bien conocer y tratar.

 

3.-El Corno Emplumado fue una de las revistas literarias más significativas para la poesía del continente americano en el Siglo XX, ¿cuál fue su experiencia como su editor?

Para mí fue la oportunidad de entrar en contacto con lo que se estaba escribiendo en esos momentos en nuestra lengua en América Latina, y aun en portugués, ya que me permitió conocer y publicar al grupo de poetas brasileños que desarrollaban en ese momento lo que llamaban “poesía concreta” y que editaban en Sao Paulo la revista Noigandres, entre otras. También me dio la oportunidad, desde luego, de trabajar al lado de la poeta norteamericana Margaret Randall, que era la editora de la parte en lengua inglesas de la revista. Por el corno pude darme cuenta de que se estaba dando un cambio profundo en la manera de escribir, una manera diferente de la forma en que se había estado haciendo antes de la segunda mitad del siglo. Ahora se dejaba atrás una manera de decir las cosas y se ensayaba una nueva armonía, una nueva estructura del verso, algo que ha tenido continuidad hasta el día de hoy; aquella ruptura con el pasado había tenido un antecedente en la poesía que escribieron en su primera etapa Salvador Novo y Germán List Arzubide y el grupo de los estridentistas, que luego, por unos años, tuvo un ocultamiento y ahora vivía un renacimiento. De modo que editar El corno emplumado me permitió estar en contacto con esta nueva manera de escribir, con poetas de todo el continente americano y con revistas que estaban recogiendo ese mismo impulso renovador.

 

4.-¿Qué secretos le ha revelado la poesía tras una vida en su compañía?

(Ríe) Son secretos no se deberían revelar, pero diré algo que muchos ya saben, que hay una armonía universal, un orden de las cosas y de las vidas que deberían ser percibidas y asimiladas en toda su grandeza, para tratar de empezar a vivir de acuerdo con todo lo que esas revelaciones inspiran. La poesía me ha hecho apreciar la perfección y bondad de la Naturaleza, y estoy empeñado ahora en escribir de acuerdo con esa revelación.

 

 

La poesía del sol

 

la loca poesía tiene el sombrero del sol

la loca poesía tiene el manto de la lluvia

y nos tiende sus hilos dorados

y florece como una respuesta a todas las preguntas

 

la loca poesía baja las escaleras del cielo

trepa los árboles de la mañana

se adormila en las pestañas de los que nacen

de los que bucean la luz del mediodía

de los que aran y oran

 

la loca poesía tiene los cabellos mojados

duerme por la noche

avanza por el día

se detiene

aspira las flores y viaja con las nubes

 

la loca poesía habita mi hombro

tu pie

habita tus pechos alegres

la loca poesía mana del centro del sol

escurre por tu costado

mana también de tu cabello

mana de tus dedos

estalla en las almenas de mis ojos

 

la poesía está loca por nosotros

para mirarla sólo tenemos que trazar el cuádruple conjuro

norte . sur . este . oeste

y verla caer como la lluvia

oirla cantar como el viento que pasa

verla ovillarse en las ingles de la tarde

 

la poesía está loca por nosotros y nos regala el verano

un verano que desfila lento

junto a sus hermanas las estaciones

 

la loca poesía

 

 

 

 

Reino imantado del poema

 

El lenguaje,

el cuerpo,

el mundo y su paisaje…

 

El poeta,

sus piruetas,

sus visiones y sus tretas:

 

en el reino imantado

del poema,

donde todo se ve transfigurado.

 

 

 

 

Más allá de las ávidas bocas se engendra el poema

 

Más allá del sentimiento de lo humano y lo inhumano

se engendra el poema:

 

antigua criatura

hecha con el humor del mundo; visible

en todo cuanto existe; escrita

sobre un espejo de agua

con lápiz que trasuda

el semen del cielo y los infiernos

que moja las piernas ancestrales de la noche.

 

El poema

ambigua criatura gestada

más allá de las ávidas bocas

de la ardiente realidad

en la que todos actuamos desesperadamente

con los labios resecos.

 

 

 

 

Cambio de siglo

 

Los artistas se echaron a dormir

devastados y exhaustos

por tanto ruido y decepción

razón por la cual se declararon en huelga

de opiniones y asistencia a los cocteles.

Habían ganado premios

y cantado en todas direcciones

llenando la segunda mitad del siglo XX

con sus pinturas y sus escritos

de magnífica factura

con páginas y lecciones derivadas

de otros tiempos; que al público mucho le gustaron

y que dan a puertas que se abren indistintamente

hacia adentro y hacia afuera

hacia el temible campo abierto del desconocido

material del arte que está por descubrirse.

 

 

 

 

 

Kind of Blue

 

trompeta triste trompeta alegre

trompeta que sube la escalera   llegas hasta mi estancia

hasta la nostalgia de mi máquina de escribir

trompeta de miles davis que narras viejas historias de tu raza negra

historia de esperanza atada por mis dedos

estos dedos que son los dedos de mi padre

los dedos de mis hermanos, de mis enemigos

los dedos de las mujeres que rezaron y cogieron conmigo toda la noche

los dedos de mi vieja tarántula que mastica debajo de la higuera

 

trompeta escanciada como vino de niñas asoleadas

piadosas viñas de ashram junto al río

trompeta de davis que tomas la forma de mi falo

   para ensuciar con flores blancas tu secreto

tu piel de seda   tu piano de oscuro cedro

tu piano de copas volcadas sobre el tablero de ajedrez

tu piano   ah tu piano   tu trompeta de davis

 

trompeta, así vas a sonar a la hora de mi muerte

a la hora en que descienda a la tierra del brazo de mis hermanos

todos ataviados de blanco

todos con los brazos cruzados cerrando el círculo de plata

como nos enseñara el viejo Gurú aquella mañana de alcatraces

 

trompeta, ya te fuiste

ya cayó sobre los discos el frenesí de un Godot

la obsesión de una Howard Frankl, la cal de Octavio Paz

   espiando las poses de los dioses

la carrera tras la llave que mis dedos bucean

el magnífico calypso que una mujer nos desgrana desde su ventana

como mazorcas mexicanas inscritas en los hábiles dedos de mi mano derecha

 

miles davis, trompeta

te subiste el cuello de tu trinchera amarilla

aquella madrugada

a la salida del club en San Francisco

 

 

 

El aprendiz de brujo

 

en realidad, señoras y señores, yo no soy otra cosa que un aprendiz de brujo.

tengo las escobas, quiero que barran y limpien mi casa

las ollas relucientes

todo como llevado de la mano de Brahms.

sé tumbarme entre la hierba, dormirme entre las flores

despertar y gritar ¡viva la libertad!

y recuerdo que la bruja Raquel me dijo un día:

libertad libertad girasol girasol

mientras me clavaba las uñas en la espalda

echados ambos en las risas de los soleados aguardientes

de Colombia

de sus cartas.

el aprendiz de brujo está bajo los árboles

hay mucha luz, es mediodía y la hora zumba canciones

exiliadas

el calor refresca la curvada espalda del Escriba

aprendiz de brujo.

¿pero dónde está la llave, aprendiz de brujo?

¿en una carta? ¿en un lance de judo?

¿en el aljibe sobre el que estás sentado?

¿y si ella no viene el miércoles, y si tu clase de yoga no empieza mañana?

¿y si no recibes el mensaje de Jan Arb?

ese pájaro en la rama está llamándote

aprendiz de brujo: toc toc toc.

Maestro, ten misericordia de los aprendices de brujo

que abren sus redomas.

ten misericordia del aprendiz de brujo

que escribe este poema.

 

 

 

 

Con esta fecha quedo separado (y unido)

 

corno emplumado

letanía de siete años, uno por cada

día de la semana, uno por cada

nota de la escala, por cada uno de los colores

después de la lluvia, siente planetas,

siente perfumes, siete palpitantes corazones

pendientes del collar de coatlicue,

siete glándulas que tiritan de impaciencia,

siete años de tu [mi] vida, corno emplumado,

siete años y tres niñitos, una esposa, un jardín

de muros caliente y bugambilias, de ceremonias

entre los prados;

ahora comienza otra aventura, cabroncito,

hijo mío, papi mío, llegó la hora

de tomar la mochila y partir, dios

te bendiga, dios nos agarre

confesados, corno emplumado,

gracias por las palizas, por los amores,

por tanto jazz,

gracias por llenarme de amigos

las espaldas, por colmar de cartas

mis gavetas, de poemas mis mañanas,

corno emplumado, joven navío blanco

que zarpa en la clara mañana, corno

emplumado, me voy en el avión

del mediodía, no olvides

saludar con cortesía, corno emplumado,

no te comas las uñas, corno emplumado,

sé dócil y no hagas esfuerzo alguno, corno

emplumado, déjate llevar por el viento de abril

en cualquier época del año,

corno emplumado,

nunca te olvidaré, corno emplumado, pero ahora mismo

le tuerzo el cuello a tu recuerdo,

corno emplumado,

ya nos exprimimos suficiente, ya nos amamos

bastante, corno emplumado,

adiós

 

 

 

 

Surtidor

 

A Juan José Arreola

 

deslumbra la claridad del día

hay peces danzan las horas el agua arden en silencio

en la fuente rezan los minutos

el poema crepita se queja se levanta

con las antenas prendidas a este surtidor

que toca el sol

un pájaro se arrodilla en la curva del calor

salta la semilla incandescente estalla la roca

el río canta no para el árbol se diluye

mi piel inventa un lenguaje que la corriente arrastra

su eco se precipita con un grito en la mano

un pez respira sobre la arena

en la frente del día bosteza mi memoria

se calcina el pasado los caminos se cierran

el relumbre de un brillo hiere de muerte al mediodía

y el aire se aquieta y me mira fijamente

más allá del poema el dátil da su sombra

y un racimo de insectos murmura una plegaria

un ave está inmóvil en el cielo

hay un hierro en el agua

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