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Año 3 / semana 06 / febrero / 2012
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El circo de papel, de Mario Meléndez

MarioII

El poeta chileno Mario Meléndez (Linares, 1971) comparte generosamente con los lectores de Círculo de Poesía el poemario El circo de papel, libro publicado en el 2008. El libro está disponible para su descarga digital en nuestra sección Iberoamérica Libros. Formato: PDF (descargable).

A continuación, cuatro poemas de El circo de papel, a manera de invitación para descargar el material.

 

 

 

La última cena

 

Y el gusano mordió mi cuerpo

y dando gracias

lo repartió entre los suyos

diciendo “Hermanos

éste es el cuerpo de un poeta

tomad y comed todos de él

pero hacedlo con respeto

cuidad de no dañar sus cabellos

o sus ojos o sus labios

los guardaremos como reliquia

y cobraremos entrada por verlos”

 

Mientras esto ocurría

algunos arreglaban las flores

otros medían la hondura de la fosa

y los más osados insultaban a los deudos

o simplemente dormían a la sombra de un espino

 

Pero una vez acabado el banquete

el mismo gusano tomó mi sangre

y dando gracias también

la repartió entre los suyos

diciendo “Hermanos

ésta es la sangre de un poeta

sangre que será entregada a vosotros

para el regocijo de vuestras almas

bebamos todos hasta caer borrachos

y recuerden

el último en quedar de pie

reunirá los restos del difunto”

 

Y el último en quedar de pie

no solamente reunió los restos del difunto

los ojos, los labios, los cabellos

y una parte apreciable del estómago

y los muslos que no fueron devorados

junto con las ropas

y uno que otro objeto de valor

sino que además escribió con sangre

con la misma sangre derramada

escribió sobre la lápida

“Aquí yace Mario Meléndez

un poeta

las palabras no vinieron a despedirlo

desde ahora los gusanos hablaremos por él”

 

 

 

Bajo amenaza de vida

 

Una mañana salí de mi tumba y grité

“No escribiré otra línea jamás”

y las palabras saltaron de sus asientos

a protestar por lo que ellas creían injusto

 

Viendo que no obtenían respuesta

se juntaron en secreto durante largas horas

resolviendo por fin declararme la guerra

 

Como primera medida, se tomaron mi casa

echaron llave a mi pieza y a mis muebles

se apoderaron de mis juguetes, mis libros, mis papeles

rayaron las murallas acusándome de cobarde

y firmaron una larga lista para expulsarme del gremio

 

Viendo que tampoco obtenían respuesta

acordaron una huelga de hambre y de sed

y me advirtieron que sería

hasta las últimas consecuencias

no sin antes, por supuesto, pedirme algunas frazadas

para cubrirse del frío y del viento

y el antiguo tocadiscos de mi padre

para escuchar sus temas preferidos

 

Yo, mientras tanto, me divertía a más no poder

con las travesuras de la Pantera Rosa

y bebía cerveza y fumaba a destajo

recostado sobre el sofá más cómodo del planeta

 

Pero de vez en cuando echaba un vistazo

a mis queridas compañeras de ruta

y las oía hablar en voz baja

las oía llorar y reír entre ellas

 

recordar lejanos lugares, lejanos objetos

recordar algunos rostros

una mujer, un beso, una mirada

una sonrisa que se apagó para siempre

 

Entonces yo también lloré y reí y volví a llorar

y quise amigarme con ellas

llevándoles algunas disculpas y uno que otro refrigerio

Grave error, las malditas me dijeron de todo

 

Probé suerte de nuevo unos días más tarde

les hablé sobre mi vida, sobre mis dudas, mis temores

sobre la fija idea de dedicarme a otra cosa

en fin, de arrojar la toalla

 

Entonces las palabras más viejas

las más usadas, las más escritas

aquéllas que abrazaron mi causa a ojos cerrados

se sentaron en mis rodillas

y en voz alta, casi entre lágrimas

comenzaron a decir mis poemas a los cuatro vientos

 

Y allí me quedé en silencio escuchando aquel murmullo

aquel sonido de hojas que jamás tocó la tierra

Allí me quedé en silencio y me vi por primera vez

en esos versos desnudos, en esos versos hambrientos

en los publicados, los inéditos, los incompletos

los que ya no recordaba o no quería recordar

Allí me vi por primera vez

cuando ellos me miraron a los ojos

y me mostraron sus alas para volar por el mundo

 

 

 

Precauciones de última hora

 

Debo cuidarme de los gusanos

cuando me entierren

lo más seguro

es que hablen mal de mí

que escupan sobre mis poemas

y orinen las flores frescas

que adornarán mi tumba

Llegado sea el caso

que hasta devoren mis huesos

me arranquen los intestinos

o en el colmo de la injusticia

se roben mi diente de oro

Y todo esto porque en vida

jamás escribí sobre ellos

 

 

 

Pedagogía inconclusa

 

El niño le pregunta al padre

si las palabras envejecen

 

El padre le responde al hijo

que las palabras siguen tan jóvenes

como en el primer día

 

El niño corre donde el abuelo

para llevarle la buena nueva

 

Y el viejo abre de golpe

el cajón de las palabras

para que éstas le cuenten el secreto

 

 

 

Datos vitales

Mario Meléndez (Linares, Chile, 1971). Estudió Periodismo y Comunicación Social. Entre sus libros figuran: Autocultura y juicio (con prólogo del Premio Nacional de Literatura, Roque Esteban Scarpa), Poesía desdoblada, Apuntes para una leyenda, Vuelo subterráneo y El circo de papel. En 1993 obtiene el Premio Municipal de Literatura en el Bicentenario de Linares. Sus poemas aparecen en diversas revistas de literatura hispanoamericana y en antologías nacionales y extranjeras. Parte de su obra se encuentra traducida al italiano, inglés, francés, portugués, holandés, alemán, rumano, búlgaro, persa y catalán. Actualmente vive en Ciudad de México, donde realiza talleres literarios y diversos proyectos culturales.

Círculo de Poesía - Revista electrónica de literatura



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Círculo de Poesía. Revista electrónica de literatura. Año 0, semana 35, agosto, 2009 Publicación semanal editada por Territorio Poético A.C. Azabache 136-A Lomas del Mármol, Puebla, Pue. C.P. 72574. www.circulodepoesia.com Editores responsables: Jorge Mendoza Romero, Alí Calderón.

5 comments
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  1. Mario, mil gracias por la frescura y el ingenio de éstos versos. Me ha emocionado hasta las lágrimas. Mucha suerte.

    Un abrazo.

  2. Ligero, hondo, y juguetón.

    Muy disfrutable!

    Alicia.

  3. Gracias Mario!

    Qué más podría decir… sabés que me encantan tus poemas.

    Un abrazo desde Venezuela

    Carla S.

  4. Me gusta por las sencillez de las palabras, se disfruta en todo momento

  5. Hola Mario,

    Me gustó mucho tu poema de Pedagogía Inconclusa. Que no te alcancen los gusanos sin antes repartirnos bien tus letras. Un abrazo.

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