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	<title>Círculo de Poesía</title>
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	<description>Revista electrónica de literatura. Lo mejor de la poesía en español desde México.</description>
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		<title>Foja de poesía No. 156: Paz Molina</title>
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		<pubDate>Fri, 12 Mar 2010 08:32:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Círculo de poesía</dc:creator>
				<category><![CDATA[Portada 3]]></category>
		<category><![CDATA[Paz Molina]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía chilena actual]]></category>

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		<description><![CDATA[
Paz Molina (Santiago, Chile, 1945). Estudió pintura, teatro y literatura. Ganadora del Premio Pedro de Oña con Paradero 28  [novela que se mantiene inédita]. Ha publicado los poemarios: Memorias de un Pájaro Asustado, Noche Valleja 1990, Cantos de Ciega, Neruda, aparta de mí esta sombra, entre otros.
 
 
Historia de ángeles I
Entonces fue que el ángel se acerco [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2010/03/Paz-Molina.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-7968" title="Paz Molina" src="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2010/03/Paz-Molina.jpg" alt="Paz Molina" width="610" height="265" /></a></strong></p>
<p>Paz Molina (Santiago, Chile, 1945). Estudió pintura, teatro y literatura. Ganadora del Premio Pedro de Oña con <em>Paradero 28</em>  [novela que se mantiene inédita]. Ha publicado los poemarios: <em>Memorias de un Pájaro Asustado, </em><em>Noche Valleja</em> 1990, <em>Cantos de Ciega</em>, <em>Neruda, aparta de mí esta sombra, </em>entre otros<em>.<span id="more-7967"></span></em></p>
<p><strong> </strong></p>
<p align="center"><strong> </strong></p>
<p align="center"><strong>Historia de ángeles I</strong></p>
<p>Entonces fue que el ángel se acerco y dijo:<br />
tendrás sed de mi carne y vagarás hambriento.<br />
Luego, haciendo ondular su oscura cabellera<br />
se hundió en la incertidumbre de su concepto</p>
<p>Intentaba el ingenio comprender los alcances del ángel<br />
entre fiebre y bostezo, vagas contemplaciones;<br />
pertinaz, sin embargo, se enfrascaba en conciertos<br />
de incomprensible música, salvaje y presuntuosa.</p>
<p>Tendrás sed de mi carne y vagarás hambriento.<br />
Y su cadera trascendió la condición humana.<br />
El Único, obstinado, doblegó el idioma<br />
y lo hizo parir la flecha.</p>
<p>Quiso luego ejercitar su arco inconfesable.<br />
Premunido de un cóndor se dispuso a la barbarie.<br />
Y no logró más quietud que un deambular inédito<br />
por las inmediaciones del hastío.</p>
<p>Quiso luego la forma, cogió su flecha,<br />
la cadera del ángel se apagaba a lo lejos<br />
hacia ella apuntó con intención diabólica<br />
y un alarido turbó la paz inadmisible.</p>
<p>Tendrás sed de mi carne y vagarás hambriento<br />
dijo el Único al Ángel<br />
y lo ensartó en el infinito.</p>
<p> </p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p align="center"><strong>Historia de ángeles II</strong></p>
<p>Yo quiero una mujer para apagar mis ansias,<br />
dijo el ángel, y un gesto obsceno le oscureció el semblante.<br />
Estoy harto de alas y miriñaques,<br />
ahora quiero deshonrar mi estirpe entumecida.</p>
<p>Quiero unos pechos vastos, formidables<br />
en extensión incierta como pensamientos humanos;<br />
que se hundan en ellos mis torpes manos pudibundas.<br />
Mis antiguas plegarias han de ser besos y saliva.</p>
<p>Quiero una inconfesable lujuria.<br />
Se subleva mi espíritu macilento<br />
mi espalda sudorosa se inclina sobre un cuerpo<br />
que parece ardorosa convulsión del infierno</p>
<p>Quiero un goce satánico<br />
dos piernas que agonicen de estertor<br />
y dos manos que perturben mi agónico sentido.</p>
<p>No recuerden mis cánticos.<br />
Mis alas están yertas.<br />
Tan sólo quiero una mujer<br />
y su nefasta dulcedumbre.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p><strong> </strong></p>
<p align="center"><strong>Historia de ángeles III</strong></p>
<p>He pecado se dijo el ángel y una<br />
repentina oscuridad asomó a su mirada<br />
(antes sus ojos eran dos alondras)<br />
dos pájaros muertos se asomaron a sus ojos.</p>
<p>He pecado y debo aguardar mi castigo.<br />
Mientras tanto<br />
cavaré una tumba<br />
para dos pájaros muertos.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p align="center"><strong>Historia de ángeles V</strong></p>
<p>No quiero tu castigo, Señor, apiádate<br />
No he de volver al mundo con este traje estúpido.<br />
Pisotearé mis alas de cartón.<br />
Escupiré la muselina barata de mi túnica.<br />
Arrojaré al infierno mi aureola plastificada.<br />
Y si has de llamarme nuevamente rebelde<br />
Quiero volver a la tierra como el más oscuro de tus hijos.</p>
<p> </p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p align="center"><strong>Movimiento</strong></p>
<p>Hay que mover la vida, hay que menearla<br />
como la cola de una lagartija.<br />
Hay que alzarla como un paraguas rojo.<br />
Hay que ensartarla en el tiempo<br />
como un puñal de oro</p>
<p>Y que huya la muerte con sus dientes de plástico<br />
que corra infeliz<br />
que sienta escalofríos.</p>
<p>Hay que mover la vida<br />
con un movimiento de tren imprevisible.<br />
Que cruce las fronteras de lo mágico.<br />
Que pague los pasajes definitivos.</p>
<p>Y en asiento de primera clase<br />
observe su propia carrera por la ventanilla<br />
presurosa de una premura insufrible,<br />
atareada en la perspectiva de lo último.</p>
<p> </p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p align="center"><strong>Huida</strong></p>
<p>Las axilas del ángel huelen a promesa rota.<br />
Se detuvo el carromato en la funeraria de la esquina<br />
bajaron una monja congelada con una gran sonrisa abierta<br />
sobre la calle como un temblor espléndido.<br />
La muerte se ha enseñoreado<br />
su peluca maltrecha perfuma los rincones<br />
paraliza el trafico<br />
interrumpe programas culturales.<br />
Se desploman inerte los poetas<br />
se cortan las venas<br />
en alaridos que silencian los ruidos de la noche.<br />
Cuelgan desnudos los cadáveres.<br />
Ya no fornicarán.<br />
Ya ninguno querrá orinar en un rincón cualquiera<br />
Toda preparación o diploma resultaría inútil<br />
en esta situación resuelta para siempre.<br />
Los deudos gimen, escriben con tiza verde<br />
sobre las paredes blancas<br />
maldiciones que a todos aturden y a ninguno<br />
alcanzan, ataques a dios, al demonio, a quien sea.<br />
Bajan las cortinas los hoteles, cuelgan carteles<br />
pidiendo conmiseración los almacenes<br />
ya nadie negocia sin antes pedir la extremaunción.<br />
Los sacerdotes empeñan candelabros<br />
las ancianas manosean relicarios<br />
y un gato gris huye sobresaltado por el callejón<br />
que conduce a una nueva geografía.</p>
<p> </p>
<p><strong> </strong></p>
<p align="center"><strong>Memorias de un pájaro asustado</strong></p>
<p>Yo vivía contigo<br />
en el rincón más protegido de la sorpresa<br />
guardábamos juntos la entonación precisa<br />
de las horas.</p>
<p>Y así fue que comenzó nuestra historia de impiedades.<br />
Tu moral y la mía carecieron de la fuerza necesaria.<br />
Yo brincaba<br />
en la esperanza de conducirte de la mejor manera<br />
a otro lugar, menos definido,<br />
a un sitio perfecto<br />
para el alumbramiento de la forma</p>
<p>Y ahora suena arcaico decir ¡Ay de mí!<br />
No es vigente reclinarse desnudo contra el trébol.<br />
Se considera al borde de lo promiscuo<br />
un beso arrebatado a todo lo que dan las intenciones.<br />
Por eso, ave amiga, tengo que transitar<br />
con este aspecto de funcionario público.</p>
<p>Y yo que habría querido ser mago.<br />
Apagaste mi lámpara<br />
y me quedé colgando en tu insolencia<br />
como un pájaro asustado<br />
recordando sin motivo<br />
su peor cautiverio.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p align="center"><strong>Condición y alarido</strong></p>
<p>Y me ha dado la gana</p>
<p>de ser libre de condición</p>
<p>y de alarido</p>
<p>al medio de la calle</p>
<p>hurtado el cetro a la canalla</p>
<p>oficialmente constituida en mí</p>
<p>me hago presente</p>
<p> </p>
<p>Me vierto en mi dominio</p>
<p>de lujoso desvarío virginal</p>
<p>Productores ufanos de quimeras</p>
<p>lánguidos sacristanes</p>
<p>me devoran</p>
<p> </p>
<p>Me urjo a lo contrito</p>
<p>y me doy vale de fracaso</p>
<p>triunfalmente acosada</p>
<p>sin menoscabo de lo simple</p>
<p>me convierto en gimnasta</p>
<p>me doy de golpes en el pecho</p>
<p>me transformo en ventana</p>
<p>                           y me columpio</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p><strong>Datos vitales</strong></p>
<p>Paz Molina (Santiago, Chile, 1945). Estudió pintura, teatro y literatura en distintos planteles de educación superior. En 1980 ganó el Premio Pedro de Oña con <em>Paradero 28</em>  [novela que se mantiene inédita]. En 1982 hace su primera publicación: <em>Memorias de un Pájaro Asustado </em>[poesía]; a ésta, sucederán otros poemarios: <em>Noche Valleja</em> [1990], <em>Cantos de Ciega</em> [1994], <em>Neruda, aparta de mí esta sombra</em> [1996] y <em>La Boca del Miedo</em> [2002]. Obtuvo el primer lugar en los Juegos Literarios Gabriela Mistral 1982 con <em>Apuntes para una Sombra</em> [novela. Ha sido incluida en numerosas antologías en Chile y en el exterior. Ha colaborado en revistas especializadas en literatura y arte: <em>Huelén, Rayentrú, Pluma y Pincel, El Siglo, Punto Final</em>. Por sus talleres literarios [Santiago, Algarrobo, Isla Negra y El Quisco] han pasado poetas que hoy renuevan la poesía chilena. Fue directora del Ateneo de Santiago, de la SECH y trabajó para la Fundación Neruda de Isla Negra; también fue miembro del Consejo Nacional del Libro y la Lectura.</p>
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		<item>
		<title>Foja de poesía No. 155: Arturo Gutiérrez Plaza</title>
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		<pubDate>Thu, 11 Mar 2010 06:20:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Círculo de poesía</dc:creator>
				<category><![CDATA[Portada]]></category>
		<category><![CDATA[Portada 2]]></category>
		<category><![CDATA[Arturo Gutiérrez Plaza]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía venezolana actual]]></category>

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		<description><![CDATA[Arturo Gutiérrez Plaza (Caracas, 1962) es Doctor en Lenguas Romances por la Universidad de Cincinnati. Fue merecedor del Premio Hispanoamericano de Poesía Sor Juana Inés de la Cruz (1999) y becario del Programa Internacional de Escritores de la Universidad de Iowa (Estados Unidos) en 1997.

 
De, Al margen de las hojas (1991)
 
Al calor de los manteles
Realmente hay pocas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2010/03/Arturo-Gutiérrez-Plaza.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-7960" title="Arturo Gutiérrez Plaza" src="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2010/03/Arturo-Gutiérrez-Plaza.jpg" alt="Arturo Gutiérrez Plaza" width="610" height="265" /></a>Arturo Gutiérrez Plaza (Caracas, 1962) es Doctor en Lenguas Romances por la Universidad de Cincinnati. Fue merecedor del Premio Hispanoamericano de Poesía Sor Juana Inés de la Cruz (1999) y becario del Programa Internacional de Escritores de la Universidad de Iowa (Estados Unidos) en 1997.</p>
<p><span id="more-7955"></span></p>
<p> </p>
<p>De,<strong> <em>Al margen de las hojas</em></strong><em> </em>(1991)</p>
<p> </p>
<p align="center"><strong>Al calor de los manteles</strong></p>
<p>Realmente hay pocas cosas tristes</p>
<p>en la vida;</p>
<p>quien se sienta solo en la mesa</p>
<p>lo sabe.</p>
<p>Porque no es la comida</p>
<p>desabrida del día anterior,</p>
<p>no es el olor cotidiano</p>
<p>ni la sopa recalentada.</p>
<p>Es más, mucho más.</p>
<p>No es ni siquiera</p>
<p>el hecho de saber</p>
<p>que es triste</p>
<p>que uno se siente solo a la mesa para comer.</p>
<p>Es la certidumbre de que los días</p>
<p>son obstinados  y se repiten.</p>
<p>Es la tristeza misma</p>
<p>que es triste</p>
<p>y está sola</p>
<p>posada en los platos</p>
<p>llana y pensativa</p>
<p>como ayer.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p style="text-align: center;"> <strong>Hacedor de laberintos</strong></p>
<p> </p>
<p>El hombre siempre se detiene ante las puertas,</p>
<p>escruta alrededor</p>
<p>con silenciosa verticalidad,</p>
<p>sin más sabiduría</p>
<p>que un manojo de llaves y sus manos.</p>
<p> </p>
<p>Su rostro oculta</p>
<p>la cara y el revés de una misma moneda.</p>
<p> </p>
<p>Presiente al mundo</p>
<p>y en él se sostiene,</p>
<p>respirando fuerte hasta llenar sus pulmones</p>
<p>como dos habitaciones vacías sin ventanas.</p>
<p> </p>
<p>Así pasa la vida, puerta tras puerta,</p>
<p>descifrando un horizonte</p>
<p>que secretamente lo acompaña.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong> </strong><strong>Escrito a la intemperie</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Papá, ayer al dormir</p>
<p>olvidaste cerrar los ojos,</p>
<p>quizás por eso se nos ha hecho</p>
<p>tan larga esta noche,</p>
<p>fija en tu mirada</p>
<p>como si poco a poco</p>
<p>se alejara del amanecer.</p>
<p> </p>
<p>Toda la noche hemos soñado con despertar</p>
<p>para hablarte y contarte las buenas nuevas:</p>
<p>&lt;&lt; Un geranio rojo sorprendió temprano</p>
<p>nuestro jardín, mañana —dicen las noticias—</p>
<p>ha de escampar antes de que baje el sol</p>
<p>y estrenarán en todas las salas de cine</p>
<p>una misma película muda&gt;&gt;.</p>
<p> </p>
<p>Papá, anoche olvidaste apagar la luz</p>
<p>dejando la puerta de la calle entreabierta,</p>
<p>libre de pestillos,</p>
<p>como para que entrara la noche</p>
<p>y se recostara junto a ti.</p>
<p> </p>
<p>Oye, ¿me escuchas?</p>
<p>¿por qué no me cuentas algo de tu sueño?</p>
<p>tú sabes, bajito, sin levantar mucho la voz</p>
<p>como si me hablaras con la pura mirada</p>
<p>para que los demás no despierten.</p>
<p> </p>
<p>Recuerdo que siempre dices que con ella basta</p>
<p>Porque tú y yo nos entendemos.</p>
<p> </p>
<p>Papá, ¿sabes una cosa?&#8230;</p>
<p> </p>
<p>Mejor es que sigamos durmiendo.</p>
<p> </p>
<p>Ya mañana, con calma, hablaremos.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> De,<strong> <em>Principios de contabilidad</em> </strong>(2000)<strong> </strong></p>
<p> </p>
<p> <strong> </strong></p>
<p align="center"><strong>Telarañas</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Las telarañas desconocen</p>
<p>su propia geometría.</p>
<p> </p>
<p>Una moneda que pasa de mano en mano,</p>
<p>el vaso compartido con la boca anónima e indecisa,</p>
<p>el apartamento que custodia celoso</p>
<p>las manías de antiguos inquilinos,</p>
<p>las comunes páginas de los libros,</p>
<p>el poema leído, a una misma hora, en distantes latitudes.</p>
<p> </p>
<p>Las telarañas tiemblan</p>
<p>ante el mínimo soplido.</p>
<p> </p>
<p>Las repetidas llaves de un cuarto de hotel,</p>
<p>la primera mujer de la adolescencia,</p>
<p>la voz del otro lado: la que contesta la llamada equivocada.</p>
<p> </p>
<p>Las arañas caminan por el aire</p>
<p>caprichosas tejen</p>
<p>y entretejen.</p>
<p> </p>
<p>Hacen su trabajo silenciosas.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p><strong> </strong></p>
<p align="center"><strong>Historias paralelas</strong></p>
<p> </p>
<p>La lluvia desembocó</p>
<p>por un largo túnel hacia la sangre</p>
<p> </p>
<p><em>                                                    El hombre bebió agua</em></p>
<p><em> </em></p>
<p>los párpados se cerraron lentamente</p>
<p>como si se hundiesen en el horizonte</p>
<p> </p>
<p>                                                    <em>bajó las cortinas</em></p>
<p><em> </em></p>
<p>una aguja del reloj</p>
<p> se apoyó sobre la otra</p>
<p> </p>
<p><em>                                                se acostó a dormir</em></p>
<p><em> </em></p>
<p>y ambas se detuvieron</p>
<p> </p>
<p><em>                                                 y amaneció muerto.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em> </em></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>De <em>Un sobre sin abrir</em> (2006)</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p align="center"><strong>Saudade</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Me gustan las canciones tristes</p>
<p>en idiomas que desconozco.</p>
<p> </p>
<p>Ellas me hacen saber</p>
<p>que la tristeza</p>
<p>es un canto</p>
<p>que serenos escuchamos</p>
<p>sin afán de comprender.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p align="center"><strong>Poeta de ojos encantados</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p align="right"><em>                         A la memoria de Juan Sánchez Peláez</em></p>
<p><em> </em></p>
<p>Juan lee,</p>
<p>Juan sabe que va a morir,</p>
<p>Juan escucha el resoplido</p>
<p>quejumbroso de sus pulmones.</p>
<p>Juan medita línea a línea</p>
<p>el sonido de cada vocal,</p>
<p>se imagina un bosquecito claro,</p>
<p>un río nuboso entre colinas,</p>
<p>una carta de amor,</p>
<p>una piragüita.</p>
<p>Juan lee sin distraerse</p>
<p>en lo que vendrá.</p>
<p>No le gusta</p>
<p>la poesía objetiva.</p>
<p>Prefiere arropar</p>
<p>cada palabra</p>
<p>con el tacto de un animal nocturno.</p>
<p>Respira hondo</p>
<p>pero no puede,</p>
<p>no puede ni deja de leer.</p>
<p>Se despide de las visitas</p>
<p>y llama a Malena</p>
<p>con sus ojos grandes,</p>
<p>repletos de adivinanzas,</p>
<p>henchidos de escudriñar</p>
<p>la piel de las horas,</p>
<p>de tanto palpar su enigmática desnudez.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p><strong> </strong></p>
<p align="center"><strong>Signos</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Hay quien besa con los ojos abiertos,</p>
<p>quien respira después de pensar,</p>
<p>quien sube las escaleras y cuenta</p>
<p>de dos en dos los peldaños impares.</p>
<p> </p>
<p>Del mismo modo, hay días</p>
<p>esdrújulos y sin tilde</p>
<p>que ignoran toda regla de acentuación;</p>
<p>días en que el agua es ajena a la sed;</p>
<p>días engendrados en madrugadas premonitorias</p>
<p>de insomnios inútiles y sin lámparas.</p>
<p>Amaneceres en que el cielo</p>
<p>es una hoja dubitativa</p>
<p>y las nubes, signos movedizos,</p>
<p>dotados de enigmática elocuencia</p>
<p>anterior a la soberbia</p>
<p>del calígrafo y las palabras.</p>
<p> </p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p align="center"><strong>La comedia de las equivocaciones</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Siempre hay una ocasión en que herramos.</p>
<p>Hacemos mal uso de los tiempos verbales.</p>
<p>Decimos &lt;&lt;es&gt;&gt; en lugar de &lt;&lt;fue&gt;&gt;.</p>
<p> </p>
<p>La llave busca una cerradura</p>
<p>que ya no calza, que ha dejado de ser.</p>
<p>Una ranura que ahora tiene sustituto.</p>
<p> </p>
<p>Dudamos al llamar a los que apenas se han ido,</p>
<p>a los que todavía dilatan con su ardor</p>
<p>nuestras pupilas.</p>
<p> </p>
<p>El lenguaje también es un hábito.</p>
<p>A veces una costumbre maltrecha</p>
<p>y otras, una comedia donde los actores,</p>
<p>entre telones, suelen equivocarse.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p align="center"><strong> </strong></p>
<p align="center"><strong>Escritura</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Todo comienza con la ilusión de un comienzo. Estás sentado. Sabes que alguien te mira pidiendo cuentas de tu inmóvil pretensión. Los cubiertos sucios sobre el plato atrapan la veleidosa vigilancia que te acompaña. Te reconoces juzgado. Expías tus culpas sin confesor ni confesionario. Te apuras en tragar la hostia sin rezos previos. Sigues allí como si nada: tratando de decir de casi nada casi algo. El tiempo pasa y tú pasas con él, como al comienzo: con la ilusión de un comienzo.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Datos vitales</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Arturo Gutiérrez Plaza<strong> </strong>(Caracas, 1962)<strong> </strong>Poeta, ensayista y profesor universitario venezolano. Doctor en Lenguas Romances por la Universidad de Cincinnati.  Profesor del Departamento de Lengua y Literatura de la Universidad Simón Bolívar, donde ha sido director de Extensión Universitaria y decano de Extensión. Premio Mariano Picón-Salas (1995) por el libro <em>Propósito común,</em> Premio Hispanoamericano de Poesía Sor Juana Inés de la Cruz (1999), por <em>Principios de contabilidad</em> (México: <a href="http://www.conaculta.gob.mx/">Conaculta,</a> 2000), y premio del Concurso Anual Transgenérico de la <a href="http://www.fundacionculturaurbana.org/">Fundación para la Cultura Urbana</a> por <em>Itinerarios de la ciudad en la poesía venezolana: una metáfora del cambio</em> (2009). Fue becario del Programa Internacional de Escritores de la <a href="http://www.uiowa.edu/">Universidad de Iowa</a> (Estados Unidos) en 1997. <strong></strong></p>
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		<item>
		<title>Foja de poesía No. 154: Ángel Rafael Nungaray</title>
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		<pubDate>Wed, 10 Mar 2010 07:41:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Círculo de poesía</dc:creator>
				<category><![CDATA[Fojas de Poesía]]></category>
		<category><![CDATA[Portada 3]]></category>
		<category><![CDATA[Ángel Rafael Nungaray]]></category>
		<category><![CDATA[Poetas de la generación de los 60]]></category>

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		<description><![CDATA[
Ángel Rafael Nungaray (Yahualica, Jalisco, 1968) ha publicado los poemarios: Estaciones de la noche, En el vacío de la luz, Morada ulterior, Plexilio y Escalar el vértigo. Ofrecemos un atisbo a su obra a través de once poemas de su último libro.
 
 
11 poemas del libro Escalar el vértigo 
 
                                                            Desprendido de mí
                                             un pensamiento descendió
                                                         en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2010/03/Ángel-R.-Nungaray.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-7946" title="Ángel R. Nungaray" src="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2010/03/Ángel-R.-Nungaray.jpg" alt="Ángel R. Nungaray" width="610" height="265" /></a></strong></p>
<p style="text-align: justify;">Ángel Rafael Nungaray (Yahualica, Jalisco, 1968) ha publicado los poemarios: <em>Estaciones de la noche,</em> <em>En el vacío de la luz</em>, <em>Morada ulterior</em>, <em>Plexilio</em> y <em>Escalar el vértigo</em>. Ofrecemos un atisbo a su obra a través de once poemas de su último libro.<span id="more-7945"></span></p>
<p style="text-align: center;"><strong> </strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong> </strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong>11 poemas del libro Escalar el vértigo </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p style="text-align: right;"><strong> </strong><em>                                                           <strong>Desprendido de mí</strong></em></p>
<p style="text-align: right;"><strong><em>                                             un pensamiento descendió</em></strong></p>
<p style="text-align: right;"><strong><em>                                                         en diabólica imagen.</em></strong></p>
<p style="text-align: right;"><strong><em> </em></strong></p>
<p style="text-align: right;"><strong><em>                                                              </em></strong><strong>Juan Martínez<em> </em></strong></p>
<p><em> </em></p>
<p>1</p>
<p> Boca-calígine</p>
<p> Desde esa boca miro</p>
<p> palpo la lengua de fuego</p>
<p> el rostro es una cascada de rostros</p>
<p> </p>
<p><em> </em><em>“Éste es tu último día”</em></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> </strong>No temo</p>
<p> regreso</p>
<p> la voz de la sangre sigue siendo</p>
<p> mi lápida</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p>2</p>
<p>Está lloviendo dentro de la luz</p>
<p>La carne se extiende para tocar alguna gota</p>
<p>Los pasos de la tormenta se adelgazan</p>
<p>hasta confundirse con la noche</p>
<p> </p>
<p><strong>En el cielo inconsútil de la carne</strong></p>
<p><strong>relampaguea un metal crispado</strong></p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p>3</p>
<p>Germina la lluvia</p>
<p>en los cristales</p>
<p>Germinan las calles</p>
<p>en los pasos</p>
<p>en el refugio incandescente</p>
<p>de las sombras</p>
<p> </p>
<p>Un metal florece</p>
<p>en la dolorosa carne</p>
<p>un metal da frutos</p>
<p>que la sangre digiere</p>
<p> </p>
<p><strong> </strong><strong>Un metal y su antorcha</strong></p>
<p><strong> </strong><strong>confluyen en el tamiz del relámpago</strong></p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p>4</p>
<p>El camino del retorno</p>
<p>la antesala de la Voz</p>
<p> </p>
<p>El camino del retorno</p>
<p>lame los ojos</p>
<p> </p>
<p>Soy mi asesino oculto</p>
<p>en el vértice de la sombra</p>
<p> </p>
<p>Sólo los heridos buscan el resplandor</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>La herida es boca de Dios</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p style="text-align: right;">                                                                      A la familia Martínez Rodríguez</p>
<p> </p>
<p>5</p>
<p>Amanece</p>
<p>el hospital es un organismo que se desplaza invisible</p>
<p>como lo corpóreo de la luz en la sombra de la conciencia</p>
<p>como el pulso del dolor en el cuerpo de la enfermedad</p>
<p>como el suero en las venas sosegadas</p>
<p> </p>
<p>Los pacientes son una reiteración de lo frágil</p>
<p>lo expresan los síntomas</p>
<p>Son la coraza lábil del hospital</p>
<p> </p>
<p><strong>Despertar es un canto insondable</strong></p>
<p><strong>para los agonizantes</strong></p>
<p><strong>un movimiento apócrifo del espíritu</strong></p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p><strong>6</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>La sal de la sed</p>
<p>muerde las entrañas</p>
<p> </p>
<p>Seis días bajo la lengua</p>
<p>del ayuno</p>
<p> </p>
<p>El único alimento</p>
<p>sólo llega a los dientes</p>
<p>de las venas</p>
<p> </p>
<p>A esta sala impregnada de muerte</p>
<p>se adhiere el olor de la comida</p>
<p> </p>
<p><strong>Estoy en un páramo</strong></p>
<p><strong>los espejismos son olores</strong></p>
<p><strong>más cercanos que el de la sangre</strong></p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p style="text-align: right;">                                                      <strong><em>Mi dolor está en Dios:</em></strong></p>
<p style="text-align: right;"><strong><em>                                                      Dios es mi dolor.</em></strong></p>
<p style="text-align: right;"><strong><em> </em></strong></p>
<p style="text-align: right;"><strong><em>                                                                           </em></strong>Eckhart</p>
<p>7</p>
<p>Con el intestino expuesto</p>
<p>al sueño y la vigilia</p>
<p>el estómago engrapado</p>
<p>y el dolor zumbando</p>
<p>como una abeja en el cerebro</p>
<p>resisto el desamparo de la anestesia</p>
<p>resisto la estruendosa voz del ser</p>
<p>que deambula sobre la débil</p>
<p>bóveda del insomnio</p>
<p>en la sedienta corteza del espíritu</p>
<p><strong>Resisto la presencia de Dios</strong></p>
<p><strong>en las entrañas.</strong></p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p style="text-align: right;">                                                                                                    A la enfermera Ana López Castro</p>
<p> </p>
<p>                                                              </p>
<p>8</p>
<p>Las enfermeras lavan</p>
<p>mi cuerpo con esponjas</p>
<p>Lavan las heridas que balbucean</p>
<p>un crepúsculo de rojas costras</p>
<p>un silencio de pus</p>
<p>donde la carne se infecta</p>
<p>de desasosiego</p>
<p><strong>Lavan mi humanidad oculta</strong></p>
<p><strong>en la convalecencia y el ayuno</strong></p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p>9</p>
<p> <em>Reconstruyo la soledad</em></p>
<p><em> </em><em>bajo el eje del ser</em></p>
<p><em> </em><em>Todo ha sido borrado</em></p>
<p><em> </em><em>en este cielo blanco</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em> </em><em>Se mueve mi carne</em></p>
<p><em> </em><em>hacia el olvido</em></p>
<p><em> </em><em>y cicatriza el hambre</em></p>
<p><em> </em><em>como la piel del agua</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em> </em><strong><em>Estoy lejos   la soledad</em></strong></p>
<p><strong><em> </em></strong><strong><em>avanza hacia donde</em></strong></p>
<p><strong><em> </em></strong><strong><em>las plegarias germinan</em></strong></p>
<p><strong><em> </em></strong><strong><em>como soles</em></strong></p>
<p><em> </em></p>
<p><em> </em><em>Es invisible el retorno</em></p>
<p><em> </em><em>porque ya han desaparecido</em></p>
<p><em> </em><em>los signos de la salud</em></p>
<p><em> </em><em> </em></p>
<p><em>El espíritu crece</em></p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p>10</p>
<p><em>En esta sala</em></p>
<p><em>el dolor de los cuerpos</em></p>
<p><em>es una flama que se inscribe</em></p>
<p><em>a los temporales de la noche</em></p>
<p><em>y se agudiza  como el apetito</em></p>
<p><em>después de una semana de ayuno</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>Con la alevosía del grito y la fiebre</em></p>
<p><em>la flama se corporiza y se libera el cauce</em></p>
<p><em>El cuerpo de la flama palpa</em></p>
<p><em>los linderos de lo espiritual</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><strong><em>En el dolor de la flama</em></strong></p>
<p><strong><em>está la gracia del ser</em></strong></p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p style="text-align: right;">                                                                                                     A Isabel Meza Montes</p>
<p><em> </em></p>
<p><em> </em>11</p>
<p><em> </em><em>En el árbol del cuerpo</em></p>
<p><em> </em><em>la enfermedad madura</em></p>
<p><em> </em><em>desde la raíz</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em> </em><em>Cada fruto   un extravío</em></p>
<p><em> </em><em>un canto agónico</em></p>
<p><em> </em><em>que subleva al mecanismo del ser</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em> </em><em>Cada cuerpo</em></p>
<p><em> </em><em>una Cruz de los alumbramientos</em></p>
<p><em> </em><em>que emerge desde la enfermedad</em></p>
<p><strong><em> </em></strong><strong><em> </em></strong></p>
<p><strong><em>Cada árbol resiste la voluntad de su raíz</em></strong></p>
<p> </p>
<p> </p>
<p><strong>Datos vitales</strong> </p>
<p>Ángel Rafael Nungaray (Yahualica, Jalisco, 1968). Es autor de los poemarios: <em>Estaciones de la noche</em> (Secretaría de Cultura de Jalisco, 2002), <em>En el vacío de la luz</em> (Fondo Editorial Tierra Adentro, 2002), <em>Morada ulterior</em> (Secretaría de Cultura Jalisco, 2004), <em>Plexilio</em> (Editorial La Zonámbula, 2008) y <em>Escalar el vértigo</em> (CECA, 2009). Está incluido en <em>Poesía viva de Jalisco</em> (Secretaría de Cultura Jalisco/UdeG, 2004), <em>Muestrario de letras en Jalisco</em> (Impre-Jal, 2005), <em>Los mejores poemas mexicanos</em> (Joaquín Mortiz, 2006), <em>Animales distintos. Muestrario de poetas mexicanos, españoles y argentinos nacidos en los sesenta</em> (México, D.F, Arlequín-Fonca-Conaculta, 2008), <em>El mapa poético de México</em> (Ediciones Zur, 2008) y <em>Panorama de poesía mexicana</em> (Los Acúfenos, 2009). Fue  becario en el Programa de Estímulos a la Creación y al Desarrollo Artístico de Jalisco, auspiciado por Secretaría de Cultura Jalisco y Conaculta 2007-2008.</p>
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		</item>
		<item>
		<title>El epigrama en la tradición lírica de México</title>
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		<pubDate>Wed, 10 Mar 2010 06:30:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Círculo de poesía</dc:creator>
				<category><![CDATA[Combate]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>
		<category><![CDATA[Portada 1]]></category>
		<category><![CDATA[Alí Calderón]]></category>
		<category><![CDATA[Epigrama]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía mexicana]]></category>

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		<description><![CDATA[En 1961, Ernesto Cardenal publicó en la UNAM sus Epigramas. A partir de entonces, distintos poetas mexicanos comenzaron a escribir nuevamente este tipo de poemas. Hoy, esta forma poética es una de las más visitadas en el país. Alí Calderón nos acerca a estra tradición en la historia de nuestra poesía.

 
EL EPIGRAMA EN LA TRADICIÓN LÍRICA [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2010/03/Epigrama.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-7942" title="Epigrama" src="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2010/03/Epigrama.jpg" alt="Epigrama" width="610" height="265" /></a>En 1961, Ernesto Cardenal publicó en la UNAM sus <em>Epigramas</em>. A partir de entonces, distintos poetas mexicanos comenzaron a escribir nuevamente este tipo de poemas. Hoy, esta forma poética es una de las más visitadas en el país. Alí Calderón nos acerca a estra tradición en la historia de nuestra poesía.</p>
<p style="text-align: justify;"><span id="more-7940"></span></p>
<p style="text-align: center;"> </p>
<p style="text-align: center;"><strong>EL EPIGRAMA EN LA TRADICIÓN LÍRICA DE MÉXICO</strong></p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">El epigrama es una forma poética que se ha cultivado en México con profusión en todas las épocas, de la Nueva España a nuestros días. Sus códigos de género lo convierten en un texto de particular interés puesto que pone en operación elaborados procedimientos retórico-estilísticos que aseguran su literariedad e impacto.</p>
<p style="text-align: justify;">            Al menos desde los años sesenta del siglo pasado, el epigrama es una forma recurrentemente visitada por algunos de los más importantes poetas de nuestro panorama lírico. Por ello, al representar una veta importante de la tradición literaria del país, es indispensable revisar el concepto al menos desde los puntos de vista histórico y formal.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<ol style="text-align: justify;">
<li><strong>Delimitación del epigrama como forma poética</strong>.</li>
</ol>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">En griego epigrama significa inscripción. En Grecia, originalmente, se trata de un texto grabado sobre tablas de arcilla, piedra, bronce, cerámica o muros, que hace referencia a algún tipo de ofrenda, invitación, agradecimiento o invectiva pero que la mayoría de las veces tiene, sin embargo, carácter esencialmente funerario. El monumento mortuorio consistía en una estela, colocada sobre la tumba, en la que se escribe el nombre del difunto y un pequeño texto que lo recuerda. Ese texto es el epigrama. El primer rasgo de estilo, como inscripción, es su brevedad. Evidentemente, debido al muy estrecho y limitado espacio en el sepulcro, la economía verbal y el tono sentencioso fueron fundamentales en su desarrollo. Otra característica que ayudó al establecimiento y estandarización de la forma textual fue la introducción de un pequeño diálogo y la adopción de un metro característico: el dístico elegíaco, una estrofa compuesta por dos versos: un hexámetro, de tono ascendente, que desarrolla una proposición y un pentámetro, de tono decreciente y cariz sentencioso, que concluye el poema de manera sorpresiva.</p>
<p style="text-align: justify;">            400 años A.C., la praxis en torno a este tipo de inscripciones sufrió un desplazamiento o ajuste cultural y el epigrama, hasta entonces fundamentalmente práctico, entró a la esfera de los discursos artísticamente considerados, se incorporó al sistema literario griego y se ajustó a temas que “iban bien” con su forma, fundamentalmente el erótico y el satírico.</p>
<p style="text-align: justify;">            En Roma, el epigrama fue un género sumamente trascendente, a pesar de ser considerado “menor”. Adquirió dos nuevas características que ayudaron también a la estandarización de la forma poética: la búsqueda de un discurso intenso (a la manera de Catulo) y la mordacidad (a la manera Marcial). Además, el epigrama también sufrió una influencia popular básica: el grafito pompeyano, textos obscenos escritos en paredes. A todo ello se le sumaba el <em>latino loqui</em>, es decir, llamar a las cosas por su nombre, sin eufemismos o amaneramientos.</p>
<p style="text-align: justify;">            Finalmente, el género se caracterizó por introducir una agudeza (la <em>argutia </em>latina) que sustentara e imprimiera donaire al poema. Por agudeza debemos entender, en términos estructurales, un oscurecimiento o alejamiento de la transparencia del discurso, apelar a algún tipo de metábola o, en términos impresionistas, a esa otra vuelta de tuerca que produce un extrañamiento, una emoción, normalmente en el plano de la <em>logopea</em>, si recordáramos la poética de Ezra Pound. Así, básicamente, brevedad, concisión, agudeza y mordacidad fueron los elementos que constituyeron este discurso que tiene además la intencionalidad estética de ser intenso<a href="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-admin/#_ftn1">[1]</a>.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<ol style="text-align: justify;">
<li><strong>Continuidad del epigrama en México</strong></li>
</ol>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">En el ámbito hispánico, el epigrama se cultivó desde dos perspectivas: la popular y la culta. En la lírica popular se conocen poemas que perfectamente encajan, por su gracia e irreverencia, en la definición de epigrama. Así, por ejemplo, podemos encontrar textos como:</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Estávame io en mi estudio</p>
<p style="text-align: justify;">estudiando la lizión,</p>
<p style="text-align: justify;">i akordéme de mis amores:</p>
<p style="text-align: justify;">no podía estudiar, non. (Frenk 86)</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">*</p>
<p style="text-align: justify;">Amar es bueno,</p>
<p style="text-align: justify;">mexor es ser amado:</p>
<p style="text-align: justify;">lo uno es servir,</p>
<p style="text-align: justify;">lo otro, tener el mando. (76)</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">En la vertiente culta, desde los siglos de oro, quizá por influencia de la contrarreforma, se adaptaron las formas clásicas al sistema literario del español. Así, por ejemplo, preceptistas como Julio César Scalígero, Fernando de Herrera, Cascales o Alonso López Pinciano coinciden en derivar el soneto del epigrama. Herrera, incluso, dice: “Es el soneto la más hermosa composición i de mayor artificio i gracia de cuantas tiene la poesía italiana i española. Sirve en lugar de los epigramas” o  “el soneto, que tanta semejanza tiene i conformidad con el epigrama, cuanto más merece i admite sentencia grave, tanto es más difícil por estar encerrado en un perpetuo y pequeño espacio” (Herrera 265-266). El soneto de carácter satírico, por supuesto, parece contener el mismo espíritu mordaz del epigrama. Otros tonos, sin embargo, particularmente el amoroso, también fueron reintroducidos en formas italianizantes como el madrigal. Baltazar de Alcazar, en el siglo XVI, escribe epigramas. Para recuperar el tono del dístico elegíaco, utiliza un par de redondillas. Y de este punto a la décima, por ejemplo, hay solo un paso. Con lo anterior se advierte que el epigrama se relajó a nivel de estructura estrófica y, más bien, fue reconocido desde el punto de vista de su búsqueda de la agudeza. Así, un epigrama puede ser visto en un madrigal, una redondilla, una copla castellana, un soneto y, en realidad, en cualquier forma que se sustente en la brevedad y en la agudeza.</p>
<p style="text-align: justify;">            En la nueva España, la antología <em>Flores de baria poesía</em> recoge madrigales amorosos, villanescas o estancias que nos recuerdan por el tono los epigramas griegos de dulce lirismo. Bastaría mencionar a Gutierre de Cetina, cuando dice:</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Si me falta el ualor de mereceros</p>
<p style="text-align: justify;">bastarme deue aquel de osar amaros</p>
<p style="text-align: justify;">y, aunque el daño mayor nace de ueros,</p>
<p style="text-align: justify;">mayor es el contento de miraros.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo fino de mi mal no está en quereros;</p>
<p style="text-align: justify;">en las ansias está de desearos;</p>
<p style="text-align: justify;">poco hago en sufrir el dolor mío,</p>
<p style="text-align: justify;">ma contrastar non posso al dolor mío. (Peña 381)</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">           </p>
<p style="text-align: justify;">Quizá los epigramas más notables del periodo virreinal sean, claro, de Sor Juana. Uno muy recordado, “Que dan el colirio merecido a un soberbio”, es aquel en donde responde ingeniosamente a quien le echa en cara ser hija natural. Dice:</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">El no ser de Padre honrado,</p>
<p style="text-align: justify;">fuera defecto, a mi ver,</p>
<p style="text-align: justify;">si como recibí el ser</p>
<p style="text-align: justify;">de él, se lo hubiera yo dado.</p>
<p style="text-align: justify;">Más piadosa fue tu madre,</p>
<p style="text-align: justify;">que hizo que a muchos sucedas:</p>
<p style="text-align: justify;">para que, entre tantos puedas</p>
<p style="text-align: justify;">tomar el que más te cuadre. (Sor Juana 110).</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">En este caso, Sor Juana parece seguir a los preceptistas de la época, y su concepción de lo ridículo. Quizá a Emanuelle Tesauro y a su idea de lo ridículo. Para él, la maledicencia que se advierte en el poema estaría relacionada a la “vulgaridad que intenta alcanzar la reputación ajena” (Hansen 253). “El destinatario de las vulgaridades es un tipo convencionalmente vulgar […] las obscenidades son muy adecuadas, porque son obvias, clarísimas, como la manera más adecuada de figurar la inferioridad natural de tipos viles” (253). Habría que recordar que en la poética del barroco, los tonos satírico y burlesco propios del epigrama eran muy trascendentes.</p>
<p style="text-align: justify;">            El epigrama tuvo un lugar muy importante en la cultura de la Nueva España. Un caso particular que da cuenta de ello es el de los arcos triunfales y, específicamente, el <em>Túmulo imperial de la gran Ciudad de México</em> que seguía los códigos de la emblemática establecidos por Andreas Alciato y estrechaba la relación entre poesía y pintura. Se trataba de la interacción de tres elementos semióticos que apuntaban a la construcción de un símbolo estético: mote (o lema; un título), una pintura (una imagen, un grabado) y la <em>declaratio</em> (un epigrama de carácter exegético).</p>
<p style="text-align: justify;">            En el siglo XIX, por ejemplo, el epigrama, como tal, desapareció, quizá por el rechazo del romanticismo a las formas clásicas. Sin embargo, la redondilla, la cuarteta satírica, fue muy escrita, particularmente en torno al tema político.</p>
<p style="text-align: justify;">            La literatura intenta siempre, en cada texto, reformular la realidad, ofrecer nuevas interpretaciones de la realidad. Estos poemas breves y mordaces del siglo XIX, efectivamente, nos ayudan a comprender la subjetividad de la época. Y podríamos conjeturar, además, que contribuyeron a la configuración de la identidad nacional, eje temático de la literatura de aquel siglo. Algunos ejemplos de lo anterior son los siguientes:</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>Canción del sitio de Cuautla</strong></p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">Ya viene Calleja</p>
<p style="text-align: justify;">con sus batallones</p>
<p style="text-align: justify;">agarrando viejas</p>
<p style="text-align: justify;">por los callejones. (Zaid 164)</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">*</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Canción de Iturbide</strong></p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">Soy soldado de Iturbide,</p>
<p style="text-align: justify;">visto las tres garantías,</p>
<p style="text-align: justify;">hago las guardias descalzo</p>
<p style="text-align: justify;">y ayuno todos los días.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">*</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Contra Santa Anna</strong></p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">El éxito no fue malo,</p>
<p style="text-align: justify;">vencimos a los traidores</p>
<p style="text-align: justify;">y volví pisando flores</p>
<p style="text-align: justify;">con una pierna de palo (284)</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">La literatura, y particularmente la narrativa, del siglo XIX mexicano fueron eminentemente costumbristas. La poesía, sin embargo, no escapó a esta tendencia. En <em>Memorias de mis tiempos</em>, Guillermo Prieto, al dar cuenta de las fiestas populares, recurre al concepto de “epigrama” (Prieto 151) para introducir distintas coplas o sones que se escuchaban en la época. Y habría que recordar en este punto, como señala Michael Von Albrecht, que “el epigrama es una forma literaria en parte oral y popular” (956). Algunos de los textos consignados por el liberal, naturalmente en octosílabos, son:</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Oigasté, güerita santa,</p>
<p style="text-align: justify;">la de la mascada negra:</p>
<p style="text-align: justify;">Dígale usté a su mamá</p>
<p style="text-align: justify;">que si quiere ser mi suegra. (Prieto 151)</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">*</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">Yo quiero beber atole</p>
<p style="text-align: justify;">de enfrente de San Fernando:</p>
<p style="text-align: justify;">El atole es de lo bueno,</p>
<p style="text-align: justify;">la atolera se está agriando. (152)</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">*</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">Una paloma me dijo</p>
<p style="text-align: justify;">en la tapia de un convento.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Dónde estás, palomo mío?</p>
<p style="text-align: justify;">¿Dónde estás, que no te tiento? (152)</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">El epigrama, otra vez, es trabajado ampliamente en México durante el siglo XX. Es muy posible que el regreso a esta búsqueda estética esté ligada al canon que fue imponiendo la generación de Contemporáneos. Si  bien es cierto que desde Tablada hay una especial valoración de la poesía breve, es hasta poetas como Novo y Villaurrutia que se advierte una especie de poética. Ésta, seguramente, adquirida a través de Pedro Henriquez Ureña. “De Estados Unidos el maestro había traído la idea de comenzar a escribir como se habla y no como se piensa” (Sheridan 114). Lo anterior, por supuesto, muy cercano a T.S. Eliot cuando afirma que “toda revolución en poesía tiende a ser un retorno al habla común” (Eliot 79). Esta poética, que ganó gran prestigio, estaría incompleta sin recordar a Pound. Sus conceptos, no pocas veces abstraídos de epigramistas como Catulo y Marcial, edificaron una idea de calidad. Para él, “la buena escritura es aquella perfectamente controlada, cuando el escritor dice justo lo que quiere decir. Lo dice con claridad y sencillez absolutas. Emplea el menor número posible de palabras” (Pound 45). Esto se hace patente cuando, por ejemplo, leemos alguno de los “epigramas de Boston” de Villaurrutia:</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Vicios privados en edificios</p>
<p style="text-align: justify;">públicos llegan a servicios</p>
<p style="text-align: justify;">públicos en edificios</p>
<p style="text-align: justify;">privados (Villaurrutia 95)</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">o cuando Novo, apelando a la deformación de los significantes, se burla de una campaña de alfabetización impulsada por el entonces Secretario de Educación Pública, Jaime Torres Bodet:</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Exclamó la comunidat</p>
<p style="text-align: justify;">Al escuchar la novedat:</p>
<p style="text-align: justify;">¿Dejar de ser analfabet</p>
<p style="text-align: justify;">Para leer a Torres Bodet</p>
<p style="text-align: justify;">¡Qué atrocidat! (Zaid 307).</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">Esta poética fue consolidada en México por otro lector asiduo de Pound, el nicaragüense Ernesto Cardenal, que estudiaba en la UNAM y publicó ahí mismo su colección <em>Epigramas</em> a inicios de los años sesenta. Podríamos pensar también que las traducciones de Catulo realizadas Rubén Bonifaz Nuño influyeron en esta fiebre epigramática a la que no escaparon, por mencionar a algunos, Eduardo Lizalde, Enrique González Rojo, Hugo Gutiérrez Vega, José Emilio Pacheco, Saúl Ibargoyen, Raymundo Ramos, Raúl Renán, Francisco Hernández, José Vicente Anaya, Marco Antonio Campos, Héctor Carreto, Vicente Quirarte, Minerva Margarita Villarreal y otros muchos autores ya nacidos en décadas siguientes.</p>
<p style="text-align: justify;">            En 2002, un libro de epigramas, <em>Coliseo</em> de Héctor Carreto, mereció el Premio de Poesía Aguascalientes, el más prestigioso del país. De algún modo, esta poética fue reconocida institucionalmente. El mismo autor, años más tarde, habría de publicar una antología hispanoamericana del género, <em>Vigencia del epigrama</em>, en donde los autores van de Jorge Luis Borges a José María Álvarez, de José Kozer a Rodolfo Hinostroza, de Antonio Cisneros a Gabriel Zaid.</p>
<p style="text-align: justify;">            Paralelo al epigrama han aparecido otras formas breves que, sin declararse dentro del género, comparten con éste su agudeza, su mordacidad, su búsqueda del discurso intenso. Quizá uno de los casos más visibles sea el de los poemínimos de Efraín Huerta.</p>
<p style="text-align: justify;">            De alguna manera próximos en tono, pero inscritos en otra tradición, la popular, hay también poemas que recuerdan las redondillas burlescas del siglo XIX. Algunas de ellas han sido recogidas en el <em>Omnibus de poesía mexicana</em> bajo el nombre de letras de letrina:</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">En vano busco un papel</p>
<p style="text-align: justify;">para limpiar mis despojos:</p>
<p style="text-align: justify;">tengo abiertos los tres ojos</p>
<p style="text-align: justify;">y no puedo dar con él. (Zaid 314)</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<ol style="text-align: justify;">
<li><strong>Temas y formas</strong></li>
</ol>
<p style="text-align: justify;">Los epigramas, normalmente, abordan temas específicos. Estos tópicos son el erótico y el satírico, los cuales establecen difusas fronteras con otros como el amoroso, el político y el literario. A continuación, una muy breve selección de epigramas y procedimientos de construcción.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">A)    Epigrama erótico-amoroso</p>
<p style="text-align: justify;">            Los epigramas de carácter erótico-amoroso tienen la peculiaridad de buscar la intensidad sobre todas las cosas, normalmente a la manera de poemas de Catulo. Por ello, estos poemas son rabiosamente líricos, emotivos, agitados. Así, no es raro, por ejemplo, que nos topemos con textos como el siguiente de Vicente Quirarte, dentro de la colección “Epigramas para la desamada”:</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Que prefieras un tubo</p>
<p style="text-align: justify;">rojodecadmiowindsor&amp;newton </p>
<p style="text-align: justify;">a mis besos,</p>
<p style="text-align: justify;">o que los días que pasas sin mí,</p>
<p style="text-align: justify;">que ya son todos,</p>
<p style="text-align: justify;">no interrumpan el equilibrio de tu risa</p>
<p style="text-align: justify;">ni eviten que tu figura ocupe</p>
<p style="text-align: justify;">su exclusivo lugar en el espacio,</p>
<p style="text-align: justify;">no me lastima.</p>
<p style="text-align: justify;">Que no sientas lo que yo</p>
<p style="text-align: justify;">al formar tu nombre con las letras</p>
<p style="text-align: justify;">de calles, de cines y de hoteles</p>
<p style="text-align: justify;">te convierte en la última de las mujeres</p>
<p style="text-align: justify;">o me hace el último de los hombres.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">Tú escoge (Quirarte 43)</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">Marco Antonio Campos ha entregado algunos epigramas muy valiosos. Por ejemplo este, con tono de desasosiego y desesperanza, recurriendo al apóstrofe<a href="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-admin/#_ftn2">[2]</a> y a la función conativa del lenguaje, esencial en la configuración del género:</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Señor,</p>
<p style="text-align: justify;">déjame lejos de sus manos,</p>
<p style="text-align: justify;">de la sombra voraz de su ternura.</p>
<p style="text-align: justify;">No permitas que vuelva al mismo sueño.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero, señor, –no lo olvides–</p>
<p style="text-align: justify;">Haz que se arrepienta de no haberme amado. (Carreto 30)</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">O este otro de José Emilio Pacheco, que alcanza la maravilla gracias al nivel de la <em>fanopea</em>, de la imagen, y la dimensión simbólica, a través de la metáfora, del espacio:</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>Pompeya</strong></p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">La tempestad de fuego nos sorprendió en el acto</p>
<p style="text-align: justify;">de la fornicación.</p>
<p style="text-align: justify;">No fuimos muertos por el río de lava.</p>
<p style="text-align: justify;">Nos ahogaron los gases. La ceniza</p>
<p style="text-align: justify;">se convirtió en sudario. Nuestros cuerpos</p>
<p style="text-align: justify;">continuaron unidos en la piedra:</p>
<p style="text-align: justify;">petrificado espasmo interminable. (Pacheco 89).</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">Francisco Hernández, por su parte, escribe un poema que es todo un agrupamiento de procedimientos retóricos, una metáfora y una ironía teñida de paradoja:</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Tu sexo,</p>
<p style="text-align: justify;">una mariposa negra.</p>
<p style="text-align: justify;">Y no hay metáfora:</p>
<p style="text-align: justify;">entró por la ventana</p>
<p style="text-align: justify;">y fue a posarse</p>
<p style="text-align: justify;">entre tus piernas. (Hernández 236)</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">Es un texto que llama la atención por su estructura y su fuerza. Diríamos que “funciona”. Y lo hace gracias a poder de la imagen y a la intersección semántica que se establece entre las palabras sexo y mariposa así como a los semas (feminidad, vuelo, fragilidad, belleza) que esta última agrega a sexo.</p>
<p style="text-align: justify;">Leticia Herrera, por ejemplo, escribe un poema apegado a la estructura clásica del epigrama, que sustenta su gracia, además, en la alusión.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">No tengo envidia del pene</p>
<p style="text-align: justify;">Aunque sí me genera algo de envidia</p>
<p style="text-align: justify;">no tenerlo adentro. (Carreto  75)</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">Esta estructura y tema, también aparece en un epigrama de Minerva Margarita Villarreal:</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>Envidia del coño</strong></p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">Repudias a las mujeres con razón:</p>
<p style="text-align: justify;">tienen lo que a ti te falta. (150)</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">En ambos textos se puede observar  la disposición clásica de epigrama. Se divide éste en dos momentos o proposiciones. La primera, expone una idea, un estado de cosas, es decir, establece una isotopía, determinado trayecto lógico. La segunda, normalmente de tono sentencioso, rompe la isotopía, aquello que se esperaba. De este quebranto de la expectativa surge el extrañamiento, el efecto estético. Según Michel Rifatterre, en la medida que un texto literario es imprevisible, es bueno. Carlos Bousoño, desde la estilística, explica el mismo concepto y lo llama engaño-desengaño:</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">El poeta nos lleva, como de la mano, a través de una representación <em>que a propósito nos hace interpretar equivocadamente</em>, gracias a una o varias expresiones francamente engañosas. Sumergidos ya de lleno en el error, termina el poema con un verso que vuelve del revés, pero sólo alusivamente, sirviéndose de “signos de indicio”, todas nuestras suposiciones sobre el significado de cuanto se nos ha descrito. La finalidad, sin duda, del procedimiento en cuestión es la sorpresa. (Bousoño 169).</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">B)    Epigrama satírico.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">La sátira, la mordacidad, la burla, la maledicencia incluso, construyen el tono natural del epigrama. En México hay algunos muy logrados. Un poeta muy atractivo en esta veta, de áspera expresión, es Raymundo Ramos.  Recurriendo al oxímoron, por ejemplo, escribe los siguientes:</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Dices, Taurino amigo,</p>
<p style="text-align: justify;">que tu mujer te engaña algunas veces.</p>
<p style="text-align: justify;">Creo que es tu modestia</p>
<p style="text-align: justify;">la que te hace hablar de esa manera (Ramos 40)</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">*</p>
<p style="text-align: justify;">¿Cómo puede ser tan sabiondo tu marido</p>
<p style="text-align: justify;">si ignora lo que hacemos de 3 a 5?  (32)</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">O este otro, terriblemente mordaz y por ello magnífico, también en el camino del pensamiento paradójico y la resolución sorpresiva, tan caras a la agudeza epigramática:</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"> </p>
</blockquote>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Deja que tu amiga, gata furiosa,</p>
<p style="text-align: justify;">arranque tiras de piel a tu espalda</p>
<p style="text-align: justify;">y que, mientras la violas, grite: “bruto”, “bestia”.</p>
<p style="text-align: justify;">Ella agradece en su interior</p>
<p style="text-align: justify;">la dulce victoria de ser vencida. (9)</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">Este procedimiento retórico de la contradicción, de la paradoja, puede ayudar a generar diferentes efectos, por ejemplo, el humor negro y el absurdo. Héctor Carreto, acaso el mayor epigramista del país, escribe en su poema  “Oferta”:</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Le costó muy caro -la propia vida-,</p>
<p style="text-align: justify;">su amor por una mujer barata. (Carreto <em>Coliseo</em>  48)</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">Otros poetas han construido el humor gracias a procedimientos específicos como la deformación de frases o significantes ampliamente conocidos, imprimiéndoles así nuevos sentidos que potencian su impacto dada la alusión<a href="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-admin/#_ftn3">[3]</a>. Efraín Huerta, por ejemplo, suele escribir varios de sus poemínimos con esta característica. Dice:</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>Sin remedio</strong></p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">Y de</p>
<p style="text-align: justify;">Nosotros</p>
<p style="text-align: justify;">Los</p>
<p style="text-align: justify;">Bienaventurados</p>
<p style="text-align: justify;">Poetas</p>
<p style="text-align: justify;">Será</p>
<p style="text-align: justify;">El</p>
<p style="text-align: justify;">Reino</p>
<p style="text-align: justify;">De los</p>
<p style="text-align: justify;">            Senos. (Huerta 66)</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">*</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Plagio XVII</strong></p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">La que</p>
<p style="text-align: justify;">Quiera</p>
<p style="text-align: justify;">Azul</p>
<p style="text-align: justify;">Celeste</p>
<p style="text-align: justify;">        Que</p>
<p style="text-align: justify;">         Se</p>
<p style="text-align: justify;">         Acueste. (Zaid 594)</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">Este otro de Enrique González Rojo:</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">No digas nunca</p>
<p style="text-align: justify;">de esta mujer no beberé (González Rojo 58).</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">O este último de Leticia Luna:</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Si no puedes con el enemigo</p>
<p style="text-align: justify;">súbetele. (Carreto 75).</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">En cualquier caso, más allá del procedimiento empleado, el efecto del epigrama se consigue gracias a la sorpresa, a la ruptura de las expectativas<a href="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-admin/#_ftn4">[4]</a>. David Huerta, por ejemplo, en su poema “Grafitti”, de fino sarcasmo, deja para el último verso el final sorpresivo, lo cual aporta, evidentemente, una nota de calidad:</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">En un paisaje de novela gótica</p>
<p style="text-align: justify;">La bruma se adelgaza</p>
<p style="text-align: justify;">Desaparece&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Ahí están</p>
<p style="text-align: justify;">Temibles y vampíricos</p>
<p style="text-align: justify;">Los acreedores. (Huerta 27)</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">C)    Epigrama político</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">Desde los primeros años de la Nueva España, respondiendo quizá a la continuidad cultural, es decir, a la muy romana tradición de escribir en las paredes consignas y críticas políticas, Hernán Cortés fue exhibido como injusto acaparador del botín de la conquista de Tenochtitlan. Por ello, en algún muro del primer cuadro de la Ciudad de México, en el temprano siglo XVI, podía leerse el reclamo de los soldados conquistadores:</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><em>Tristis est anima mea</em></p>
<p style="text-align: justify;">hasta que la parte vea. (Zaid 264)</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">Esta costumbre no habría de detenerse en los próximos siglos. Más aún, habría de incrementarse al grado de que Carlos Fuentes, al teorizar sobre la literatura latinoamericana, dijera que “nuestra literatura es verdaderamente revolucionaria en cuanto le niega al orden establecido el léxico que éste quisiera y le opone el lenguaje de la alarma, la renovación, el desorden y el humor” (Fuentes 41) o al sostener que “la fusión de moral y estética tiende a producir una literatura crítica, en el sentido más profundo de la palabra: crítica como elaboración antidogmática de los problemas humanos” (44).</p>
<p style="text-align: justify;">            Así, en los epigramas mexicanos del siglo XX, hay una constante crítica al poder, una crítica atroz que acaso fuera dirigida a la lógica del presidencialismo y su omnipotencia. Eduardo Lizalde, por ejemplo, apelando nuevamente a un procedimiento retórico como la paradoja, escribe:</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">César, no tiembles,</p>
<p style="text-align: justify;">sólo existe una cosa</p>
<p style="text-align: justify;">peor para ti</p>
<p style="text-align: justify;">que mi desprecio,</p>
<p style="text-align: justify;">y es el sincero amor</p>
<p style="text-align: justify;">de aquellos que te sirven. (Lizalde 213)</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">O Raúl Renán, con el siguiente poema que “funciona” gracias a la fuerza la imagen:</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Es cierto que todos,</p>
<p style="text-align: justify;">esclavos y nobles</p>
<p style="text-align: justify;">se inclinan a tu paso,</p>
<p style="text-align: justify;">Numa Tirano…</p>
<p style="text-align: justify;">no está lejos el día</p>
<p style="text-align: justify;">en que también se humille</p>
<p style="text-align: justify;">ante tu majestad la rama de la horca. (Renán 20)</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">En la misma temática, José Vicente Anaya, en un juego lógico de antecedentes y consecuentes, casi un silogismo, escribe “Al opresor”:</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Rodó la cabeza del zar Pedro;</p>
<p style="text-align: justify;">la de Stalin;</p>
<p style="text-align: justify;">la de Hitler y</p>
<p style="text-align: justify;">la de Mussolini.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Por qué la tuya</p>
<p style="text-align: justify;">habrá de permanecer</p>
<p style="text-align: justify;">en su lugar? (Carreto 17)</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">Quizá la crítica política de mayor mordacidad, crudeza y realismo en los últimos años sea aquel epigrama de Héctor Carreto, “El caballo de Calígula”, más vigente hoy que nunca:</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Cómo se indignó el Senado<br />
cuando irrumpió el caballo del César<br />
y ocupó una curul.</p>
<p style="text-align: justify;">Tenían razón: un corcel<br />
no cabe en un establo de asnos. (Carreto <em>Coliseo</em> 21)</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">En otros momentos, el tema político se alterna con otros para lograr un efecto de comicidad y escarnio. Raymundo Ramos, por ejemplo, escribe:</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">“Te amo, te amo”, dices,</p>
<p style="text-align: justify;">pero tu voz suena más falsa</p>
<p style="text-align: justify;">que la de un tribuno</p>
<p style="text-align: justify;">en los escaños del senado.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">O este de Saúl Ibargoyen, satirizando a la izquierda radical:</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Me hablas de revolución</p>
<p style="text-align: justify;">a cada instante Valeria porque así</p>
<p style="text-align: justify;">tus hormonas se multiplican</p>
<p style="text-align: justify;">y se acentúa en ti</p>
<p style="text-align: justify;">la vieja idea</p>
<p style="text-align: justify;">de hacer de la política</p>
<p style="text-align: justify;">un tremendo orgasmo colectivo. (Ibargoyen 141)</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">Uno de los mejores epigramas políticos de los últimos tiempos, que da cuenta no sólo de la incompetencia de los gobernantes sino incluso de su condición moral es, sin duda, el siguiente del poeta guatemalteco, radicado en México, Carlos López:</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>GRAFITI, I</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Las putas al poder, que sus hijos ya nos gobernaron.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">De manera un tanto impresionista y superficial, se le ha reprochado a la poesía mexicana su comodidad, su corrección política, su falta de compromiso, su falta de “calle”. Se ha llegado a decir que la poesía social en México está muerta o al menos agonizante. Estos epigramas son apenas una muestra breve que quizá pueda coronarse en esta revisión con aquel de Enrique González Rojo:</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">En esta América nuestra, poetas,</p>
<p style="text-align: justify;">hay que hacer</p>
<p style="text-align: justify;">hasta canciones de cuna de protesta.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">D)    Epigrama literario</p>
<p style="text-align: justify;">El epigrama literario es otra variante del epigrama satírico. Se burla del mundo de los escritores, de su lógica, sus costumbres, <em>modus operandi</em> e incluso hace crítica literaria.</p>
<p style="text-align: justify;">Raymundo Ramos, por ejemplo, recurriendo a la alegoría, escribió:</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Cuando leí tu libro, Favonio amigo,</p>
<p style="text-align: justify;">tuve la misma sensación que cuando</p>
<p style="text-align: justify;">me presentaste a tu mujer,</p>
<p style="text-align: justify;">que ya éramos viejos conocidos. (Ramos 26)</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">Y Enrique González Rojo:</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">La poesía sucia</p>
<p style="text-align: justify;">se lava en casa. (González Rojo 58)</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">En torno a la “situación” social de la poesía o al mundo de lo extraliterario, por ejemplo, dice Hugo Gutiérrez Vega:</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>Sobre antologías y desgracias</strong></p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">Mis amigos antologadores</p>
<p style="text-align: justify;">No saben que, sin proponérselo,</p>
<p style="text-align: justify;">labran mi desgracia</p>
<p style="text-align: justify;">al ponerme al alcance de las garras</p>
<p style="text-align: justify;">de los que no salieron (Carreto 73)</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">Un poema contundente sobre la situación actual de la poesía mexicana es el siguiente, muy aplaudido, donde se critica, con extraordinaria agudeza, el magisterio cultural que ejerció Octavio Paz durante los últimos años del siglo XX y el vacío político que dejó su muerte.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>Epitafio de Octavio</strong></p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">Ha muerto Octavio, Señor de esta casa.</p>
<p style="text-align: justify;">Le sobreviven sus gatos.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">¿A quien le corresponde beber el vaso de leche? (Carreto 55)</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">Como se ha tratado de mostrar, el epigrama es una forma poética muy arraigada en occidente que, en México, ha sido también trabajado continuamente. Su escritura ha contribuido a la tradición literaria del país y ha entregado, incluso, algunos textos notabilísimos por la fuerza de su impacto y la calidad en su construcción.</p>
<p style="text-align: justify;">            Formalmente, el epigrama es una estructura verbal muy interesante porque busca siempre lograr un efecto, un extrañamiento en el lector. Para conseguirlo recurre a una serie de procedimientos retórico-estilísticos que favorece la ruptura de las expectativas, condición necesaria para acceder a la literariedad de un discurso. Por tanto, el estudio de este género puede permitirnos, además, emprender una descripción primero y una interpretación después del artificio literario y el modo de ser de la poesía.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">BIBLIOGRAFÍA</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">Azaústre, Antonio. <em>Manual de retórica española</em>. Barcelona: Ariel, 2001.</p>
<p style="text-align: justify;">Beristáin, Helena. <em>Diccionario de retórica y poética</em>. México. Porrúa. 1985.</p>
<p style="text-align: justify;">Bousoño, Carlos. <em>Teoría de la expresión poética</em>. Tomo I. Madrid. Gredos. 1985.</p>
<p style="text-align: justify;">Carreto, Héctor. <em>Coliseo</em>. México: Joaquín Mortiz, 2002.</p>
<p style="text-align: justify;">___. <em>Vigencia del epigrama</em>, México: Ediciones Fósforo, 2006.</p>
<p style="text-align: justify;">Eliot, T.S. <em>Ensayos escogidos</em>. México: UNAM, 2000.</p>
<p style="text-align: justify;">Frenk, Margit. <em>Nuevo corpus de la antigua lírica popular hispánica. (Siglos XV a XVII)</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">                       México: UNAM / Colegio de México / FCE, 2003</p>
<p style="text-align: justify;">Fuentes, Carlos. <em>La nueva novela hispanoamericana</em>. Barcelona: Planeta De Agostini,</p>
<p style="text-align: justify;">2003.</p>
<p style="text-align: justify;">González Rojo, Enrique. <em>Antología. A solas con mis ojos</em>. México: Liberta Sumaria,</p>
<p style="text-align: justify;">1979.</p>
<p style="text-align: justify;">Hansen, Joao Adolfo. “La doctrina conceptista de lo cómico en el <em>Tratatto de’ridicoli</em></p>
<p style="text-align: justify;">                                   de Emanuelle Tesauro” en <em>Los ejes de la retórica</em>. Helena</p>
<p style="text-align: justify;">                                   Beristáin (editora). México: UNAM, 2005.</p>
<p style="text-align: justify;"> Hernández, Francisco. <em>Poesía reunida</em>. México: UNAM, 1996.</p>
<p style="text-align: justify;">Herrera, Fernando de. <em>Anotaciones a la poesía de Garcilaso</em>. Inoria Pepe edit. Madrid:</p>
<p style="text-align: justify;">                                    Cátedra, 2001.</p>
<p style="text-align: justify;">Huerta, Efraín. <em>Circuito interior</em>. México. Joaquín Mortiz, 1977.</p>
<p style="text-align: justify;">Huerta, David, <em>Calcinaciones y vestigios</em>. México. ISSSTE. 2000.</p>
<p style="text-align: justify;">Ibargoyen, Saúl. <em>El poeta y yo</em>. México: Eón, 2003.</p>
<p style="text-align: justify;">Lizalde, Eduardo. <em>Nueva memoria del tigre. Poesía (1949-2000)</em>. México, FCE, 2005.</p>
<p style="text-align: justify;">Pacheco, José Emilio. <em>Tarde o temprano. [Poemas 1958-2000]</em>. México, FCE, 2002.</p>
<p style="text-align: justify;">Peña, Margarita (prólogo y edición crítica). <em>Flores de baria poesía</em>. México: FCE, 2004.</p>
<p style="text-align: justify;">Pound, Ezra. <em>El artista serio y otros ensayos literarios</em>. México. UNAM. 2001.</p>
<p style="text-align: justify;">Prieto, Guillermo. <em>Memorias de mis tiempos</em>. México: Porrúa, 1996.</p>
<p style="text-align: justify;">Quirarte, Vicente. <em>Razones del samurai(1978-1999)</em>. México: UNAM, 1996.</p>
<p style="text-align: justify;">Ramos, Raymundo. <em>Escorpión en invierno</em>. México: Liberta Sumaria, 1980.</p>
<p style="text-align: justify;">Renán, Raúl. <em>Catulinarias y sáficas</em>. México: El tucán de Virginia, 1993.</p>
<p style="text-align: justify;">Rifaterre, Michel. <em>Ensayos de estilística estructural</em>. Madrid. Seix Barral. 1980.</p>
<p style="text-align: justify;">Sheridan, Guillermo. <em>Los contemporáneos ayer</em>. México: FCE, 1993.</p>
<p style="text-align: justify;">Sor Juana. <em>Obras completas</em>. México: Porrúa, 1989.</p>
<p style="text-align: justify;">Villaurrutia, Xavier. <em>Nostalgia de la muerte. Poemas y teatro.</em> México: SEP, 1984.</p>
<p style="text-align: justify;">Von Albrecht, Michael. <em>Historia de la literatura romana. Vol. II</em>. Barcelona: Herder,</p>
<p style="text-align: justify;">1997.</p>
<p style="text-align: justify;">Zaid, Gabriel. <em>Ómnibus de la poesía mexicana</em>. México: Siglo XXI, 1972.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<hr style="text-align: justify;" size="1" />
<p style="text-align: justify;"><a href="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-admin/#_ftnref1">[1]</a> Habría que recordar en este punto a Michel Rifaterre cuando, al referirse a discursos breves como el epigrama, dice: “hay muchos mensajes literarios muy cortos como los monósticos y los proverbios, cuya brevedad es compensada por su gran densidad en factores estilísticos” (Rifaterre 160).</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-admin/#_ftnref2">[2]</a> El apóstrofe “consiste en dirigir una apelación a un destinatario mencionado en el texto. Este procedimiento, junto con la exclamación, interrogación retórica, imprecación y deprecación constituye el subconjunto de las llamadas <em>figuras patéticas</em>, por cuanto, de modo primordial, tales técnicas pretenden incidir afectivamente en el destinatario” (Azaústre 129-130). Las figuras patéticas son esenciales para lograr el extrañamiento que busca el epigrama.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-admin/#_ftnref3">[3]</a>  Según Helena Beristáin, la alusión puede ser descrita como “referencia sesgada, parcialmente implícita, que provoca la evocación de un fragmento de significado al aproximar términos relacionados por analogía basada en la co-posesión de semas (en el caso de los tropos), o por analogía de rasgos estructurales de distintos niveles dentro del co-texto (metro, ritmo, aliteración, tono, sintaxis, etc.)” (Beristáin 64).</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-admin/#_ftnref4">[4]</a> Según Rifaterre, “la sorpresa sólo puede comprenderse como ruptura de un patrón determinado (contexto) por un elemento que el mismo patrón hace imprevisible)” (Rifaterre 165). Así, “el estímulo del efecto estilístico descansa sobre elementos de baja previsibilidad codificados en uno o varios constituyentes inmediatos; los otros constituyentes, cuyo patrón hace posible el contraste, forman el patrón”. (179)</p>
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		<item>
		<title>Poetcast: Cinco poemas de Dalí Corona</title>
		<link>http://circulodepoesia.com/nueva/2010/03/poetcast-cinco-poemas-de-dali-corona/</link>
		<comments>http://circulodepoesia.com/nueva/2010/03/poetcast-cinco-poemas-de-dali-corona/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 09 Mar 2010 06:35:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Círculo de poesía</dc:creator>
				<category><![CDATA[Citatorios y Miscelánea]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>
		<category><![CDATA[Portada 2]]></category>
		<category><![CDATA[Dalí Corona]]></category>
		<category><![CDATA[Poetas de la generación de los 80]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://circulodepoesia.com/nueva/?p=7934</guid>
		<description><![CDATA[
Dalí Corona (Ciudad de México, 1983) es uno de los poetas más interesantes entre los que nacieron en la década de los 80. Su poesía emociona y deleita. Ha publicado Voltario y Desfiladero. En 2009 recibió el Premio Nacional de Poesía &#8220;Efraín Huerta&#8221; de Guanajuato.
 
Poetcast Pista 48. Dalí Corona: Malaria II 
Descripción:

 
II
…Y si después de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a><img class="alignnone size-full wp-image-7935" title="Dalí Corona" src="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2010/03/Dalí-Corona.jpg" alt="Dalí Corona" width="610" height="265" /></a></strong></p>
<p>Dalí Corona (Ciudad de México, 1983) es uno de los poetas más interesantes entre los que nacieron en la década de los 80. Su poesía emociona y deleita. Ha publicado <em>Voltario </em>y <em>Desfiladero</em>. En 2009 recibió el Premio Nacional de Poesía &#8220;Efraín Huerta&#8221; de Guanajuato.<span id="more-7934"></span></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Poetcast Pista 48. Dalí Corona: Malaria II </strong><br />
Descripción:<br />
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<p> </p>
<p><strong>II</strong></p>
<p>…Y si después de tanto trazo,<br />
tanto giro, tanto tacto,<br />
toco<br />
el ciliar sueño de un cetáceo,<br />
y viajo corcovado, seminífero,<br />
tarantuleando el aire como un escarabajo<br />
que vuela arriba hacia el suicidio, no sería yo<br />
el que prófugo escribe estas palabras,<br />
el que sin más preámbulo<br />
socava las entrañas del poema.<br />
Soledad, “voy a poner tu nombre a un día del año”<br />
llamaré Marcíl a esta tarde<br />
para ver si así despisto un poco al tiempo<br />
y el clima, las horas, los meses<br />
dejan de parecerse tanto a una comedia.<br />
Estructurado este vertebro, acantilado corazón<br />
malaria sea mi verso.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p><strong>Poetcast Pista 47. Dalí Corona: Zurdo I </strong><br />
Descripción:<br />
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<p>Viejo e inacabable es el dolor que me transita<br />
y me derrumba<br />
como un golpe militar bien orquestado.<br />
Magro dolor que se agolpa cuando cruje<br />
cielo envuelto en gotas<br />
de sangre, de polvo;<br />
Viejo e inacabable es mi grito;<br />
coagular de miedo, viento gris,<br />
en veredas, en hospitales y comercios, en casas;<br />
incendiario viento.<br />
Mansamente vivo, viejo e inacabable, zurdo.<br />
Repito: viejo e inacabable es el dolor que me transita,<br />
que me puebla, que me exprime<br />
más durazno que cereza, más torcaza que gorrión,<br />
más dolor que furia.<br />
Ráfagas biliares de mi amor que poco a poco muere</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p><strong>Poetcast Pista 46. Dalí Corona: Zurdo II </strong><br />
Descripción:<br />
<object id="audioplayer1" classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="290" height="24" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="FlashVars" value="playerID=1&amp;soundFile=http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2009/07/Zurdo-II.mp3" /><param name="quality" value="high" /><param name="menu" value="false" /><param name="wmode" value="transparent" /><param name="src" value="http://www.circulodepoesia.com/poetcast/player.swf" /><param name="flashvars" value="playerID=1&amp;soundFile=http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2009/07/Zurdo-II.mp3" /><embed id="audioplayer1" type="application/x-shockwave-flash" width="290" height="24" src="http://www.circulodepoesia.com/poetcast/player.swf" flashvars="playerID=1&amp;soundFile=http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2009/07/Zurdo-II.mp3" wmode="transparent" quality="high" menu="false"></embed></object></p>
<p>Está mano, Soledad, tiene el tacto de un león embravecido,<br />
la sangre de un reptil;<br />
mares de culebras que acercan tempestades.<br />
Soledad: debió ser la madrugada la que quiso<br />
incrementar mi llanto hasta perderte, debió ser la voz del moribundo,<br />
la dolencia del ahogado, debió ser el cuerpo inexistente del delito.<br />
Traigo el corazón bien puesto<br />
todo hecho manglar gramo por gramo.<br />
Traigo también mi voz de acero, la guadaña;<br />
mi mano izquierda hecha tridente.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p><strong>Poetcast Pista 45. Dalí Corona: Zurdo V </strong><br />
Descripción:<br />
<object id="audioplayer1" classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="290" height="24" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="FlashVars" value="playerID=1&amp;soundFile=http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2009/07/Zurdo-V.mp3" /><param name="quality" value="high" /><param name="menu" value="false" /><param name="wmode" value="transparent" /><param name="src" value="http://www.circulodepoesia.com/poetcast/player.swf" /><param name="flashvars" value="playerID=1&amp;soundFile=http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2009/07/Zurdo-V.mp3" /><embed id="audioplayer1" type="application/x-shockwave-flash" width="290" height="24" src="http://www.circulodepoesia.com/poetcast/player.swf" flashvars="playerID=1&amp;soundFile=http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2009/07/Zurdo-V.mp3" wmode="transparent" quality="high" menu="false"></embed></object></p>
<p>Fuertemente armado, mi corazón sale a la calle ardiendo muertos,<br />
se incrusta alrededor de las paredes<br />
como hojas que caen de los almendros.<br />
Toda bruma, todo canto, todo cielo<br />
es poca cosa comparado con mi sangre de limón y de hojarasca;<br />
es mentira.</p>
<p>Enfebrecido hasta las botas, musito una voz que ya no es mía,<br />
una palabra que lentamente se olvida en el paisaje;<br />
comisura de labio, juglar de ombligo,<br />
frías balas que atragantan mi voz marea adentro. Triste catarata,<br />
tristísima caída.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p><strong>Poetcast Pista 44. Dalí Corona: Llueves </strong><br />
Descripción:<br />
<object id="audioplayer1" classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="290" height="24" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="FlashVars" value="playerID=1&amp;soundFile=http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2009/07/Llueves.mp3" /><param name="quality" value="high" /><param name="menu" value="false" /><param name="wmode" value="transparent" /><param name="src" value="http://www.circulodepoesia.com/poetcast/player.swf" /><param name="flashvars" value="playerID=1&amp;soundFile=http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2009/07/Llueves.mp3" /><embed id="audioplayer1" type="application/x-shockwave-flash" width="290" height="24" src="http://www.circulodepoesia.com/poetcast/player.swf" flashvars="playerID=1&amp;soundFile=http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2009/07/Llueves.mp3" wmode="transparent" quality="high" menu="false"></embed></object></p>
<p><strong>Llueves</strong><br />
y al caer así de líquida<br />
parece que no hay delfín amable o jirafa ultramarina<br />
que pueda detener tu rumbo.<br />
Llueves,<br />
y la sombra cae así de plomo,<br />
así de cobre, así de rompeolas;<br />
y todo cuanto miro es un naufragio,<br />
un colapso de olas en mitad del río Támesis.<br />
Pero de nada serviría quemar las naves<br />
al intuir que anegarás incluso el cuarto.<br />
Sería inútil pensar que quedaré varado arriba del ropero,<br />
o que sin importar la dimensión de la llovizna,<br />
un cajón, algún librero,<br />
la mesa de la esquina, podría salir a flote.<br />
De nada serviría asirme a las cortinas;<br />
apilar los restos de barcos naufragados para hacer una escalera.<br />
No hay refugio que escape a ser tocado por tus olas.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p><strong>Datos vitales</strong></p>
<p>Dalí Corona (México, 1983) ha publicado los libros <em><strong>Voltario</strong></em> (Fondo Editorial Tierra Adentro, 2007) y <em><strong>Desfiladero</strong></em> (Chihuahua Arde, 2007). Ha sido incluido en el <em><strong>Anuario de poesía Mexicana</strong></em> 2006, FCE. Poemas suyos han aparecido en diversas revistas y diarios del país. Actualmente es becario de la Fundación para las Letras Mexicanas en el área de poesía. En 2009 recibió el Premio Nacional de Poesía &#8220;Efraín Huerta&#8221; de Guanajuato.</p>
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		</item>
		<item>
		<title>Segundo reporte de poetas chilenos desde México</title>
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		<pubDate>Mon, 08 Mar 2010 07:43:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Círculo de poesía</dc:creator>
				<category><![CDATA[Citatorios y Miscelánea]]></category>
		<category><![CDATA[Portada 3]]></category>

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		<description><![CDATA[Se cumplió la primera semana desde el día del terremoto que afectó a Chile. Presentamos el segundo reporte de poetas chilenos desde México. Las acciones de solidaridad son constantes pero insuficientes.
 
 
Segundo reporte de poetas chilenos desde México
 
Se tienen noticias de poetas de regiones con afectación: Concepción, Talca, Temuco
Reportan con bien a Gonzalo Rojas, de Chilán, zona [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2010/03/Chile.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-7871" title="Chile" src="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2010/03/Chile.jpg" alt="Chile" width="610" height="265" /></a>Se cumplió la primera semana desde el día del terremoto que afectó a Chile. Presentamos el segundo reporte de poetas chilenos desde México. Las acciones de solidaridad son constantes pero insuficientes.<span id="more-7921"></span></p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p align="center"><strong> </strong></p>
<p align="center"><strong>Segundo reporte de poetas chilenos desde México</strong></p>
<p> </p>
<p>Se tienen noticias de poetas de regiones con afectación: Concepción, Talca, Temuco</p>
<p>Reportan con bien a Gonzalo Rojas, de Chilán, zona afectada</p>
<p> </p>
<p>·         Poetas de Santiago abren campaña para recaudar fondos</p>
<p>·         El reconocido poeta de concepción, maestro Omar Lara, se encontraba en México el día del terremoto</p>
<p>·         Delegación de autores chilenos varada en México ha retornado a su país</p>
<p>·         Casa de Neruda en costa de Isla Negra, sin novedad.</p>
<p>·         En México autoridades desconocen daño real de Murales de Siqueiros y Guerrero en Chillán. Se agradecen testimonios.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>México, D.F., a  5 de marzo de 2010, Púlsar Comunicación Cultural.-</strong> Gonzalo Rojas, uno de los poetas más importantes de Chile y Premio Internacional de Poesía y Ensayo Octavio Paz 1998 es reportado con bien por la escritora y ensayista mexicana Fabienne Bradu. Rojas habita en Chillán, una de  las regiones del sur de Chile afectadas por el terremoto que asoló a dicho país hace una semana y que, de acuerdo con el testimonio de Rojas, lentamente recupera la normalidad en términos de servicios públicos y abastecimiento.</p>
<p>            También, se han tenido noticias positivas de autores que habitan  las regiones sureñas afectadas y en Santiago, región metropolitana, un grupo de importantes escritores han iniciado una campaña de recaudación de fondos con la que se busca adquirir productos básicos para ser enviados a las zonas de desastre, a través de la Cruz Roja chilena. Encabezada por el destacado poeta de origen mapuche y perteneciente a la llamada “Generación de los 90”, Luis Jaime Huenún, esta comisión está conformada por los poetas santiaguiños Elvira Hernández, autora del emblemático libro <em>La bandera de Chile</em>, escrito y difundido durante la dictadura, Maribel Mora Curriao, Elias Hienam, Alejandra de Río y Oscar Saavedra, este último, poeta y coordinador del megaproyecto “Descentralización”, que ha promovido la poesía de regiones a lo largo de más de dos años de trabajo.</p>
<p>            Saavedra reporta con bien a diversos autores del interior del país. De Concepción da buenas noticias de los poetas Cristian Lagos, Tulio Mendoza, Damsi Figueroa, Jorge Cid, quien estaba en Francia junto con su madre en el momento del seísmo, Bárbara Calderón, Ingrid Oldgers, y Rosy Saez. Asimismo, y con base en la información proporcionada por Sebastián Teillier, hijo del llorado poeta chileno Jorge Teillier y nieto de la escritora Matilde Ladrón de Guevara, se notifica con bien tanto él como la familia Teillier Arredondo, que habita en esta ciudad y en Temuco. También, de esa ciudad, según el poeta de Santiago, Camilo Bodsky, quien se reporta con bien, hay noticias favorables de Alexis Figueroa, Juan herrera y Ricardo Espinaza.</p>
<p>            Por otra parte, el reconocido poeta Omar Lara, de Concepción, se encontraba en la ciudad de México el día del siniestro. Hasta el martes 2 de marzo, se le podía ubicar en su hotel en esta ciudad capital.</p>
<p>            De Talca, una de las regiones con mayor afectación, Óscar Saavedra reporta con bien a Silvia Rodriguez y Eduardo Leyton. De Rancagua, reporta sano y salvo a Rodrigo Véliz; de Tomé, a Egor Mardones; en Valdivia no reporta mayores daños y novedades; de Chillán, notifica con bien a Milton Leiva, Arnaldo Donoso, Alejandra Contreras y Santiago Bonhomme.</p>
<p>            De esta última población, Chillán, las autoridades culturales mexicanas no tiene noticias exactas del grado de afectación de los murales <em>Muerte al invasor</em>, de David Alfaro Siqueiros, y <em>De Chile a México</em>, de Xavier Guerrero. Ambos murales, datados en 1942, en los tiempos de la cancillería en México de Pablo Neruda y pintados en la Escuela México, en Chillán, han sido reportados como dañados, sin que a la fecha, las autoridades de México hayan realizado un informe exacto de su estado argumentando carencia de datos. La misma suerte corre el mural <em>Presencia de América Latina</em>, de Jorge González Camarena, ubicado en la Universidad de Concepción. .Cualquier testimonio gráfico se agradecería.</p>
<p>            De Santiago de Chile se sigue teniendo un número mayor de autores notificados con bien. Además de los autores que conforman la comisión para recaudar fondos de ayuda, se tienen noticias de Ximena Troncoso, poeta y jefa de Difusión y Relaciones Públicas de la Sociedad de Escritores de Chile; de Marcelo Montecinos, editor de La Calabaza del Diablo; de Brodsky, como se dijo, quien además reporta a David Bustos y Leonardo Sanhueza; de Manuel Araneda; de Soledad Fariña y Malú Urriola, reportadas por Óscar Saavedra; de Marcela Saldaño; del maestro Manuel Silva Acevedo, quien a su vez reporta a Rosabetty Muñoz, al maestro Floridor Pérez, y a Juan Cameron, de Valparaíso. De esta última ciudad, se notifica con bien al poeta Eduardo Jeria.</p>
<p>                        A su vez, Raúl Zurita, Carmen Berenguer, José María Memet, Diamela Eltit, y Elicura Chihuilaf, parte de la delegación de escritores participante en el encuentro “Algún día en cualquier parte”, organizado por la cancillería de Chile en México, La Feria internacional del Palacio de Minería y la Universidad Veracruzana en el contexto de las celebraciones del bicentenario de las gestas independistas en América, realizado del 21 al 26 de febrero en Ciudad de México y en Veracruz, han podido abandonar México, donde se encontraban varados desde la semana pasada, y han podido regresar a Chile o se encuentran en tránsito como el caso de Zurita y Memet, respectivamente, quienes habían partido al extranjero antes que sus compañeros a cumplir compromisos de trabajo en Londres y Costa Rica.</p>
<p>            Asimismo, la costa de Isla Negra, donde se encuentra ubicada una de las más hermosas casas de pablo Neruda, no reporta mayores afectaciones. La Casa Museo se encuentra cerrada hasta que se restablezcan los servicios públicos como agua potable.</p>
<p>            Mientras, la comisión autogestiva en Santiago encargada de recabar fondos de ayuda, solicita que los donativos se concentren en la cuenta de ahorro número 64160777530 del Banco Estado de Chile, a nombre de Jaime Luis Huenún Villa con cédula de identidad número 11.424.747-2.</p>
<p>            La campaña, lanzada el 5 de marzo, durará siete días y con lo que se junte se comprarán alimentos, útiles de aseo, frazadas, medicamentos, ropa de invierno, en especial para los niños sobrevivientes de Constitución, Cunaripe, Talcahuano y Talca, entre otros pueblos y ciudades arrasadas por el maremoto.</p>
<p>            Hasta el momento, a una semana de acaecido el terremoto que destruyó el sur de Chile, el sur de los poetas, estos son los autores de los que se tiene noticia pero se espera que en las próximas horas crezca el número de reportes de los miembros de la comunidad poética chilena, en especial de quienes habitan en el sur, para dar cuenta de su bienestar. Para este fin por favor escribir a Luis Martínez: osol301@yahoo.es o a Púlsar Comunicación Cultural México: pulsarcom@prodigy.net.mx</p>
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		<item>
		<title>Foja de poesía No. 153: Juan Cervera</title>
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		<pubDate>Mon, 08 Mar 2010 07:30:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Círculo de poesía</dc:creator>
				<category><![CDATA[Iberoamérica]]></category>
		<category><![CDATA[Iberoamérica Fojas de poesia]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>
		<category><![CDATA[Portada 1]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Cervera Sanchís]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía española y mexicana]]></category>

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		<description><![CDATA[ A continuación ofrecemos algunos poemas de Juan Cervera Sanchís( Axati, hoy Lora del Río (Sevilla), 1933). Poeta, ensayista, narrador y periodista. Por su convicción en contra del franquismo, en 1968 se vio obligado a salir de España, desde entonces reside en México. Su obra literaria abarca más de 40 títulos.
 
 
Cancioncilla de la palabra
 
Cayó la palabra [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p> <a href="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2010/03/Juan-Cervera.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-7917" title="Juan Cervera" src="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2010/03/Juan-Cervera.jpg" alt="Juan Cervera" width="610" height="265" /></a>A continuación ofrecemos algunos poemas de Juan Cervera Sanchís( Axati, hoy Lora del Río (Sevilla), 1933). Poeta, ensayista, narrador y periodista. Por su convicción en contra del franquismo, en 1968 se vio obligado a salir de España, desde entonces reside en México. Su obra literaria abarca más de 40 títulos.<span id="more-7916"></span></p>
<p align="center"><strong> </strong></p>
<p align="center"><strong> </strong></p>
<p align="center"><strong>Cancioncilla de la palabra</strong></p>
<p> </p>
<p>Cayó la palabra al río;</p>
<p>calló y calló  la palabra</p>
<p>y se  hizo silencio el grito.</p>
<p>  </p>
<p>Cayó  la palabra  al agua</p>
<p>y un travieso  pececillo</p>
<p>rompió  la palabra en sílabas</p>
<p>y dijo  lo  que  no dijo.</p>
<p> </p>
<p>Cayó y cayó la palabra</p>
<p>en un profundo mutismo</p>
<p>y el agua calló y calló</p>
<p>y  el silencio  se  hizo río.</p>
<p> </p>
<p align="right"><em>México D. F.,  17  septiembre  2009</em></p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p align="center"><strong> </strong></p>
<p align="center"><strong>Al Guadalquivir</strong></p>
<p> </p>
<p>Llueve en esta ciudad verde y airosa.</p>
<p>Llueve en esta ciudad verde y callada</p>
<p>y estas aguas me pueblan la mirada</p>
<p>de la tuya distante y rumorosa.</p>
<p> </p>
<p>Conversan los gorriones misteriosa-</p>
<p>mente al rumo del viento. Sangre alada</p>
<p>el sompancle, ya alquímica granada,</p>
<p>levita en mi memoria voluptuosa.</p>
<p> </p>
<p>Mis recuerdos te orillan. Palpo y siento</p>
<p>un orbe de relojes detenidos</p>
<p>en la magia sin fin del pensamiento.</p>
<p> </p>
<p>Llueve en esta ciudad y, aquí reunidos</p>
<p>—son las doce del día, llueve lento—</p>
<p>hallo —memoria virgen— mis olvidos.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p align="center"><strong>Coplas proverbiales</strong></p>
<p align="center"><strong>(fragmentos)</strong></p>
<p> </p>
<p><strong>I</strong></p>
<p>Andaban por los caminos,</p>
<p>y aunque cuentan que iba solo,</p>
<p>yo sé que venías conmigo</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p><strong>II</strong></p>
<p>Cierro los ojos y veo</p>
<p>el caminito que iba</p>
<p>sin una curva a tu huerto.</p>
<p>¡Cómo duele abrir los ojos,</p>
<p>en mitad de estos desiertos!</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p><strong>III</strong></p>
<p>Muy lejos de Andalucía,</p>
<p>donde vive un andaluz,</p>
<p>si s que vive todavía,</p>
<p>escribo esta noche yo</p>
<p>una canción que no es mía:</p>
<p>una canción que es el llanto</p>
<p>oculto de Andalucía.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p><strong>IV</strong></p>
<p>Con las palabras sencillas:</p>
<p>con esas simples palabras</p>
<p>que hablamos todos los días.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p><strong>V</strong></p>
<p>Ni tinta ni plumas quiero;</p>
<p>mi copla quiero confiar</p>
<p>a la garganta del pueblo.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p><strong>VI</strong></p>
<p>Hay que volver a cantar</p>
<p>como la alondra y el río:</p>
<p>de manera natural.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p><strong>VII</strong></p>
<p>Flor cortada, ya no es flor;</p>
<p>canción que no canta el pueblo</p>
<p>¿cómo puede ser canción?</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p><strong>XIV</strong></p>
<p>No se quería morir,</p>
<p>y se murió como todos</p>
<p>los que empiezan a vivir.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p><strong>XVI</strong></p>
<p>En mi casa había un jazmín,</p>
<p>un rosal, un limonero;</p>
<p>un pozo de agua salobre,</p>
<p>una jaula y un jilguero,</p>
<p>Y yo tenía una manta</p>
<p>para tenderme en el suelo</p>
<p>de la azotea de m casa,</p>
<p>a ver salir los luceros.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p><strong> </strong></p>
<p align="center"><strong>Encabronado</strong></p>
<p> </p>
<p>Estoy encabronado hasta los tuétanos</p>
<p>con tantas chingaderas, así se dice en México,</p>
<p>como veo día con día  por todas partes,</p>
<p>con los líderes del mundo a la cabeza,</p>
<p>de este cuento tan cuento, y en descuento,</p>
<p>de brujas malolientes y de perversas hadas,</p>
<p>en que se ha convertido</p>
<p>nuestra pobre y triste humanidad.</p>
<p> </p>
<p>Estoy de veras harto de ver</p>
<p>enriquecerse a los parásitos</p>
<p>y a los hijos de pulga entremezclarse</p>
<p>con chinches y piojos</p>
<p>mientras que surgen plagas de torvas garrapatas</p>
<p>con ojos de viciosas cucarachas.</p>
<p> </p>
<p>Encabrona descubrir que en el fondo</p>
<p>las rosas son ortigas.</p>
<p>Encabrona este grito destinado al silencio.</p>
<p>Enrabia esta pobreza que la riqueza empuja</p>
<p>al espantoso extremo del hambre desmedida.</p>
<p>Me desespera, sí, me desespera</p>
<p>este amargo y sombrío 2010</p>
<p>y me pone la casa boca arriba</p>
<p>o, quizá mejor dicho, boca abajo,</p>
<p>la subida salvaje de los precios</p>
<p>y el clamor furibundo de mis deudas.</p>
<p> </p>
<p>Estoy encabronado, amada mía,</p>
<p>encabronado estoy hasta la última gota de mi sangre;</p>
<p>que me cuesta ub testículo tratar de comprender</p>
<p>por qué sigo creyendo en las galaxias</p>
<p>y por qué no, de una vez por todas,</p>
<p>me decido arrojar al basurero la pluma y el papel</p>
<p>y dejo de escribir y busco un hoyo negro</p>
<p>y me pierdo en la nada como ese viejo sol</p>
<p>que en este instante acaba de morir</p>
<p>junto con los planetas que a su calor soñaban y vivían.</p>
<p> </p>
<p>Estoy encabronado mientras cuento mis años,</p>
<p>ya a tres de los ochenta y pobre como ayer</p>
<p>y hundido en las miserias de mi hoy,</p>
<p>veo crecer mi cabreo,</p>
<p>este cabreo tan mío que, por momentos,</p>
<p>¡ay desesperación desesperada!,</p>
<p>me amarra como ves de pies y manos.</p>
<p>Me amarra, sí, me amarra</p>
<p>a la fiera y voraz dictadura del dinero,</p>
<p>disfrazada de astuta democracia,</p>
<p>aunque no obstante, vida de mi vida,</p>
<p>jamás nunca jamás nadie podrá impedir</p>
<p>que la poesía, que es libertad y amor enamorado,</p>
<p>en tanto respiremos y sigamos cantando,</p>
<p>continúe iluminando nuestras vidas.</p>
<p> </p>
<p align="right"><em>México, D. F., 17 enero 2010</em></p>
<p style="text-align: left;"><em> </em></p>
<p style="text-align: left;"><em> </em></p>
<p style="text-align: left;"><strong>Datos vitales</strong></p>
<p>Juan Cervera Sanchís nació en Axati, hoy Lora del Río (Sevilla), el 24 de octubre de 1933. Poeta, ensayista, narrador y periodista. Por su convicción en contra del franquismo, en 1968 se vio obligado a salir de España, desde entonces reside en México. Su obra literaria abarca más de 40 títulos. Actualmente Bohodón Ediciones de España está publicando su poesía completa, de la cual hasta la fecha se han editado tres tomos. Algunos de sus libros publicados son: <em>Canciones de un muchacho que veía venir la muerte</em> (1960), <em>Desesperado amor</em> (1961), <em>De par en par</em> (1961), <em>Aguardada Aurora</em> (1962), <em>Cal viva</em> (1963), <em>Extraño amor</em> (1966), <em>Coplas proverbiales</em> (1974), <em>Juegos de alquimia</em> (1976), <em>El prisionero</em> (1978), <em>Testimonios. Sonetos 1957-1986</em> (UNAM),  <em>Sonetos del amor de la vida y de la muerte</em> (2005), <em>Las 1001 caras de Jano</em> (2009), <em>Canto de gratitud al hermano cerdo</em> (2009), <em>Profecías del polvo</em> (2009). Bajo el sello editorial de Asunción Sanchís-Lora del Río, Juan Cervera en 1976 publicó y prologó la ahora célebre plaqueta <em>Pájaro de calor.</em> <em>Ocho poetas infrarrealistas</em>.</p>
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		<item>
		<title>La cocina del alma: Los invasores de Nuevo León</title>
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		<pubDate>Sun, 07 Mar 2010 06:00:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Círculo de poesía</dc:creator>
				<category><![CDATA[Portada 1]]></category>
		<category><![CDATA[La cocina del alma]]></category>
		<category><![CDATA[Los invasores de Nuevo León]]></category>

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		<description><![CDATA[
Desde el norte de México, Los invasores de Nuevo León interpretan &#8220;Mi casa nueva&#8221;.  Los invasores de Nuevo León son una banda creada en 1979. Este tema les valió un disco áureo en 1982. ¡Feliz domingo!
 

]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2010/03/Los-invasores-de-Nuevo-León.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-7911" title="Los invasores de Nuevo León" src="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2010/03/Los-invasores-de-Nuevo-León.jpg" alt="Los invasores de Nuevo León" width="610" height="265" /></a></p>
<p>Desde el norte de México, Los invasores de Nuevo León interpretan &#8220;Mi casa nueva&#8221;.  Los invasores de Nuevo León son una banda creada en 1979. Este tema les valió un disco áureo en 1982. ¡Feliz domingo!<span id="more-7910"></span></p>
<p> </p>
<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="480" height="385" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="allowFullScreen" value="true" /><param name="allowscriptaccess" value="always" /><param name="src" value="http://www.youtube.com/v/1c04NcoD5N4&amp;hl=es_MX&amp;fs=1&amp;color1=0xcc2550&amp;color2=0xe87a9f" /><param name="allowfullscreen" value="true" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="480" height="385" src="http://www.youtube.com/v/1c04NcoD5N4&amp;hl=es_MX&amp;fs=1&amp;color1=0xcc2550&amp;color2=0xe87a9f" allowfullscreen="true" allowscriptaccess="always"></embed></object></p>
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		</item>
		<item>
		<title>Poemas de Blaise Cendrars</title>
		<link>http://circulodepoesia.com/nueva/2010/03/poemas-de-blaise-cendrars/</link>
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		<pubDate>Fri, 05 Mar 2010 06:49:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Círculo de poesía</dc:creator>
				<category><![CDATA[Alforja]]></category>
		<category><![CDATA[Portada 2]]></category>
		<category><![CDATA[Blaise Cendrars]]></category>
		<category><![CDATA[José Vicente Anaya]]></category>

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		<description><![CDATA[A continuación un  puñado  de poemas del poeta y novelista suizo de lengua francesa, Blaise Cendrars (La Chaux-de-Fonds, 1887 &#8211; París, 1961). Protagonista de los movimientos de vanguardia, damos un atisbo a su obra a través de las traducciones de José Vicente Anaya.
 
 
Pascua en Nueva York
 
Para Agnes
 
Flecte ramos, arbor alta, tensa laxa viscera
Et rigor lentescat [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2010/03/Blaise-Cendrars.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-7905" title="Blaise Cendrars" src="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2010/03/Blaise-Cendrars.jpg" alt="Blaise Cendrars" width="610" height="265" /></a>A continuación un  puñado  de poemas del poeta y novelista suizo de lengua francesa, Blaise Cendrars (La Chaux-de-Fonds, 1887 &#8211; París, 1961). Protagonista de los movimientos de vanguardia, damos un atisbo a su obra a través de las traducciones de José Vicente Anaya.<span id="more-7904"></span></p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p align="center"><strong>Pascua en Nueva York</strong></p>
<p> </p>
<p align="right">Para Agnes</p>
<p align="right"> </p>
<p align="right">Flecte ramos, arbor alta, tensa laxa viscera</p>
<p align="right">Et rigor lentescat ille quem dedit nativitas</p>
<p align="right">Ut superni membra Regis miti yendas stipite&#8230;</p>
<p align="right"> </p>
<p align="right">                                 Fortunat, <em>Pange lingua</em>.</p>
<p align="right"> </p>
<p align="right"> </p>
<p align="right">Doblega tus ramas, árbol gigante, baja un poco la tensión</p>
<p align="right">de tus entrañas,</p>
<p align="right">Y que se aplaque tu rigor natural,</p>
<p align="right">No descuartices con rudeza los miembros del Rey supremo.</p>
<p align="right">                        </p>
<p align="right">             Remy de Gourmont, <em>El latín místico</em></p>
<p> </p>
<p> SEÑOR, HOY ES EL DÍA DE VUESTRO NOMBRE,</p>
<p>LEÍ EN UN VIEJO LIBRO LA GESTA DE TU PASIÓN,</p>
<p> </p>
<p>Y tu angustia y esfuerzos y palabras bondadosas</p>
<p>Que suavemente monótonas lloraban en ese libro.</p>
<p> </p>
<p>Un monje de viejos tiempos me habló de tu muerte.</p>
<p>Él hizo un recorrido por tu historia con letras de oro</p>
<p> </p>
<p>Con un misal, y puesto de rodillas, el monje se</p>
<p>explayaba  piadosamente inspirándose en Ti.</p>
<p> </p>
<p>En el refugio del altar, sentado, con su hábito blanco,</p>
<p>De lunes a domingo, él, suavemente ejercía su labor.</p>
<p> </p>
<p>Las horas se detenían en el umbral de su retiro.</p>
<p>Él caía en el olvido inclinado ante tu imagen.</p>
<p> </p>
<p>En la víspera las campanas salmodian en la torre y</p>
<p>El buen hermano no sabe si se trata de su amor</p>
<p> </p>
<p>O si se trata del Tuyo, Señor, o del de tu Padre,</p>
<p>Lo que con ardor golpea la puerta del monasterio.</p>
<p> </p>
<p>Yo estoy como ese buen monje, inquieto, esta noche.</p>
<p>En la celda vecina soy un ser triste y enmudecido.</p>
<p> </p>
<p>¡Aguarda tras la puerta, aguarda que te llamaré!</p>
<p>Eres Tú, es Dios, soy yo, — es el Ser Supremo.</p>
<p> </p>
<p>No te había conocido antes, — ni en este momento.</p>
<p>Yo nunca estuve en oración desde que fui un infante.</p>
<p> </p>
<p>Por eso es que en esta noche, con temor, pienso en Ti.</p>
<p>Mi alma es una viuda en duelo al pie de Vuestra Cruz;</p>
<p> </p>
<p>Mi alma es una viuda vestida de negro, —Tu Madre</p>
<p>Sin lágrimas ni esperanza, como Carrière la pintó.</p>
<p> </p>
<p>Conocí a todos los Cristos colgados en los museos;</p>
<p>Pero esta noche Tú caminas, Señor, junto conmigo.</p>
<p> </p>
<p>A grandes pasos voy hacia la parte baja de la ciudad,</p>
<p>Mi espalda encorvada y corazón herido, espíritu febril.</p>
<p> </p>
<p>Vuestro costado tan abierto es un grandísimo sol</p>
<p>Y alrededor de Vuestras manos retozan las centellas.</p>
<p> </p>
<p>Los vidrios en ventanas de casas están llenos de sangre,</p>
<p>Y tras ellos las mujeres se ven como flores que sangran.</p>
<p> </p>
<p>Extrañas malditas marchitadas flores, son las orquídeas,</p>
<p>Cálices trastornados sobre tus tres heridas, se abren.</p>
<p> </p>
<p>Con Tu sangre en esos cálices,  no se embriagaron ellas,</p>
<p>Que se pintan los labios de rojo y usan encajes en el culo.</p>
<p> </p>
<p>Blancas igual que cirios son las Flores de la Pasión,</p>
<p>Las más dulces en el Jardín de la Virgen de Bondad.</p>
<p> </p>
<p>Es en esta hora precisa, alrededor de la hora novena,</p>
<p>Cuando tu Cabeza, Señor, se inclinó hacia tu corazón.</p>
<p> </p>
<p>Estoy sentado a la orilla del Océano y me acuerdo</p>
<p>De un cántico de Alemania que canta con palabras</p>
<p> </p>
<p>Muy suaves, sumamente sencillas y muy purificadas</p>
<p>La belleza de Vuestro Rostro en la tortura.</p>
<p> </p>
<p>En el subterráneo de un templo de Siena yo vi,</p>
<p>Detrás de cortinas, sobre el muro, ese mismo Rostro.</p>
<p> </p>
<p>Y en la ermita de Bourrié-Wladislaz se puede</p>
<p>Ver dentro de en una urna rebosante en oro.</p>
<p> </p>
<p>Turbias piedras preciosas han puesto en tus ojos</p>
<p>Que los campesinos, arrodillados, besan.</p>
<p> </p>
<p>En el manto de la Verónica ella está impresa</p>
<p>Y es por eso que Santa Verónica es Tu santa.</p>
<p> </p>
<p>Es la mejor reliquia que pasa por los campos</p>
<p>Es refugio para todos los enfermos y pecadores.</p>
<p> </p>
<p>Hace también miles y miles de otros milagros,</p>
<p>Aunque a esos acontecimientos yo no he asistido.</p>
<p> </p>
<p>Tal vez me hace falta la fe y la bondad, Señor,</p>
<p>Para poder ver la irradiación de Tu Belleza.</p>
<p> </p>
<p>No obstante, Señor, he viajado entre peligros</p>
<p>Para contemplar Tu imagen en una esmeralda.</p>
<p> </p>
<p>Señor, haz que mis manos, que cubren mi cara,</p>
<p>arranquen la máscara de angustia que me oprime.</p>
<p> </p>
<p>Señor, haz que mi boca cubierta con mis manos</p>
<p>Deje de lamer la espuma de la cruel desesperanza.</p>
<p> </p>
<p>Estoy triste y enfermo. (Puede ser por Tu causa,</p>
<p>O por cualquier otra. Puede ser por causa Tuya).</p>
<p> </p>
<p>Señor, los pobres por quienes te sacrificaste están</p>
<p>Enclaustrados, ganado amontonado, en hospicios.</p>
<p> </p>
<p>En inmensos barcos negros vienen de lontananza,</p>
<p>Y en revoltijo, son desembarcados sobre pangas.</p>
<p> </p>
<p>Ahí están los italianos, los griegos, los españoles,</p>
<p>Los rusos, los búlgaros,  los persas, los mongoles.</p>
<p> </p>
<p>Son las bestias del circo que brincan meridianos.</p>
<p>Como a los perros, les arrojan trozos de carne negra.</p>
<p> </p>
<p>Para ellos es la felicidad esa sucia pitanza.</p>
<p>Señor, ten piedad de los pueblos que sufren.</p>
<p> </p>
<p>Señor, en los ghetos la turba de los judíos bulle,</p>
<p>Ellos vienen desde Polonia, todos son fugitivos.</p>
<p> </p>
<p>Lo sé muy bien, ellos te procesaron, pero yo puedo</p>
<p>Asegurarte que no todos están dispuestos a la maldad.</p>
<p> </p>
<p>En sus estanquillos, bajo la luz de sus quinqués,</p>
<p>tienen a la venta ropa vieja, armas y libros.</p>
<p> </p>
<p>Rembrandt gustaba de pintarlos con sus ropas pobres.</p>
<p>Esta misma noche yo les he regateado un microscopio.</p>
<p> </p>
<p>¡Ay!, Señor, ¡después de Pascua ya no estarás aquí!</p>
<p>Señor, ten piedad de los judíos que viven en barracas.</p>
<p> </p>
<p>Señor, las mujeres humildes que te siguieron al Gólgota</p>
<p>Se ocultan detrás de inmundos canapés en los tugurios,</p>
<p> </p>
<p>Y están contaminadas por la miseria de los hombres,</p>
<p>Los perros roen sus huesos y bebiendo el ron ocultan</p>
<p> </p>
<p>El endurecido vicio que como una concha las envuelve.</p>
<p>Cuando una de ellas me habla, Señor, yo desfallezco.</p>
<p> </p>
<p>Yo quisiera ser como Tú para amar a las prostitutas.</p>
<p>Señor, ten misericordia de las prostitutas.</p>
<p> </p>
<p>Señor, ahora estoy en el barrio de los ladrones buenos,</p>
<p>De los vagabundos, los desarrapados, los encubridores.</p>
<p> </p>
<p>Pienso en los dos ladrones a tus lados durante Tu</p>
<p>Sacrificio. Sé que tú sonreías de sus malas suertes.</p>
<p> </p>
<p>Señor, quisiera un cordón con un nudo en el extremo</p>
<p>Pero ese cordón no es gratis, cuesta veinte centavos.</p>
<p> </p>
<p>Razonaba como un filósofo, aquel bandido viejo,  con el</p>
<p>Que compartí el opio para que pronto llegara al Paraíso.</p>
<p> </p>
<p>También pienso en los músicos callejeros, el violinista</p>
<p>Ciego, el manco que sin saber música toca el órgano,</p>
<p> </p>
<p>El cantor con un viejo sombrero y adornado con flores</p>
<p>De papel. Son quienes cantan durante toda la eternidad.</p>
<p> </p>
<p>Señor, otórgales tu caridad, no el resplandor engañoso.</p>
<p>Entrégales, Señor, una limosna con dinero de verdad.</p>
<p> </p>
<p>En el momento de tu muerte, Señor, la corina se rompió,</p>
<p>Y nadie dijo nada de lo que detrás de ella había.</p>
<p> </p>
<p>En las noches las calles son como  desgarramientos.</p>
<p>Se llenan de oro y de sangre, de desperdicios y fuego.</p>
<p> </p>
<p>Aquéllos que arrojaste del templo a latigazos, ahora</p>
<p>Flagelan a los caminantes con fechorías que punzan.</p>
<p> </p>
<p>La Estrella que entonces desapareció de tabernáculo</p>
<p>Ahora brilla sobre los muros del espectáculo chocante.</p>
<p> </p>
<p>Señor, el Banco iluminado es como una caja fuerte</p>
<p>Donde la sangre de Vuestra muerte se está coagulando.</p>
<p> </p>
<p>Las calles se vuelven desiertos cada vez más negros.</p>
<p>Yo zigzagueo como un borracho por las aceras.</p>
<p> </p>
<p>Me atemorizan los sombras que las casa proyectan.</p>
<p>Tengo miedo. Me siguen. No me atrevo a voltear.</p>
<p> </p>
<p>Un paso renqueante brinca, cada vez se acerca más</p>
<p>Tengo miedo. Tengo vértigo. Me detengo adrede.</p>
<p> </p>
<p>Un espantoso granuja me lanzó su filosa mirada,</p>
<p>Luego, maloso como un puñal, pasó a mi lado.</p>
<p> </p>
<p>Señor, nada ha cambiado desde que ya no eres Rey.</p>
<p>El Mal, con el madero de tu Cruz, se hizo una muleta.</p>
<p> </p>
<p>Yo bajo por los malos escalones de una cafetería,</p>
<p>Y  he aquí que me siento a beber una taza de té.</p>
<p> </p>
<p>Estoy en un lugar de chinos que a mis espaldas sonríen,</p>
<p>Hacen caravanas, son atentos, parecen de porcelana.</p>
<p> </p>
<p>El local es muy pequeño y está pintado de color rojo,</p>
<p>Se adorna con curiosos cromos en marcos de bambú.</p>
<p> </p>
<p>Hokusai pintó una montaña de cien formas diferentes.</p>
<p>¿Cómo se vería Vuestro Rostro pintado por un chino?&#8230;</p>
<p> </p>
<p>Esta última ocurrencia, Señor, primero me hizo sonreír.</p>
<p>Imaginé verte en escorzo durante Tu martirio.</p>
<p> </p>
<p>El pintor chino habría mostrado tu tormento con mayor</p>
<p>Crueldad de cómo lo han hecho los pintores de Occidente.</p>
<p> </p>
<p>Las dagas onduladas habrían aserrado Vuestras carnes,</p>
<p>Tenazas y espátulas habrían raspado Tus nervios.</p>
<p> </p>
<p>Un dogal habría sido puesto alrededor de Tu cuello.</p>
<p>Las uñas y los dientes te habrían sido arrancados.</p>
<p> </p>
<p>Han de haberte arrojado inmensos dragones negros</p>
<p>Que con sus llamas en soplete lastimarían tu cuello.</p>
<p> </p>
<p>Te habrían extirpado tanto la lengua como los ojos</p>
<p>Y te habrían ampalado en una lanza.</p>
<p> </p>
<p>De ese modo , Señor,  habrías sufrido toda la infamia,</p>
<p>Porque no existe mayor crueldad que la imaginada.</p>
<p> </p>
<p>Después te habrían arrojado entre los puercos</p>
<p>Que te habrían carcomido el vientre y las tripas.</p>
<p> </p>
<p>En este momento estoy solo, los demás se han ido,</p>
<p>Me acosté sobre una banca pegada a la pared.</p>
<p> </p>
<p>Yo habría preferido, Señor, estar dentro de un templo;<br />
Pero en esta ciudad, Señor, no he escuchado campanas.</p>
<p> </p>
<p>Pienso en campanas mudas —¿Dónde están esas de la</p>
<p>Antigüedad? ¿Dónde las letanías y dulces antífonas?</p>
<p> </p>
<p>¿Dónde las ceremonias de larga duración y los cánticos</p>
<p>Hermosos? ¿Dónde están las liturgias y las músicas?</p>
<p> </p>
<p>¿Dónde los altivos abades, Señor, dónde tus monjitas?</p>
<p>¿Dónde el alba pura, el escapulario de santas y santos?</p>
<p> </p>
<p>El deleite del Paraíso se oscurece entre la polvareda.</p>
<p>Los fuegos míticos ya no brillan en los vitrales.</p>
<p> </p>
<p>El alba se tarda en llegar y en el tugurio estrecho</p>
<p>Las sombras crucificadas agonizan sobren paredes.</p>
<p> </p>
<p>Es como un Gólgota de noche ante un espejo</p>
<p>Que se le mira, entre el rojo al negro, tembeleque.</p>
<p> </p>
<p>El humo sobre la lámpara es como trapo desteñido</p>
<p>Que  rodea, se enreda, alrededor de tus caderas.</p>
<p> </p>
<p>Por arriba de la pálida lámpara, suspenso, ese humo</p>
<p>Está como Tu Cabeza, triste, muerto, exangüe.</p>
<p> </p>
<p>Reflejos insólitos parpadean en vidrios de ventanas.</p>
<p>Tengo miedo —y estoy triste, Señor, de estar triste</p>
<p> </p>
<p>—&#8221;Dic nobis, Maria, quid vidisti in via?&#8221;</p>
<p>—La luz tiritando, humilde, en el amanecer.</p>
<p> </p>
<p>—&#8221;Dic nobis, Maria, quid vidisti in via?&#8221;</p>
<p>—La blacura delirante que tiembla, como manos.</p>
<p> </p>
<p>—&#8221;Dic nobis, Maria, quid vidisti in via?&#8221;</p>
<p>—El augurio de la primavera vibrando en mi pecho</p>
<p> </p>
<p>Señor, el alba como un sudario, se deslizó, fría,</p>
<p>Y ha desnudado a los rascacielos como al aire libre.</p>
<p> </p>
<p>Ahora un inmenso ruido resuena sobre la ciudad.</p>
<p>Ahora los trenes van desfilando, brincan y rugen.</p>
<p> </p>
<p>Los trenes subterráneos bajo tierra ruedan bramando.</p>
<p>Los puentes se sacuden por la vías férreas.</p>
<p> </p>
<p>La ciudad tiembla. Hay gritos, fuego, humaredas,</p>
<p>Las sirenas a vapor estruendan sus aullidos.</p>
<p> </p>
<p>El gentío se enfebrece tras los sudores del oro</p>
<p>Por los largos pasillos se precipitan y atropellan.</p>
<p> </p>
<p>Trastornado, en un mare magnum sobre techos,</p>
<p>El sol es Tu Rostro, por escupitajos mancillado.</p>
<p> </p>
<p>Señor, regreso fatigado, solo, con mi melancolía.</p>
<p>Mi cuarto, como si fuera una tumba, está escueto.</p>
<p> </p>
<p>Señor, estoy completamente solo y tengo fiebre.</p>
<p>Mi lecho, como un  féretro, es la frialdad misma.</p>
<p> </p>
<p>Señor, cierro mis ojos y mis dientes castañetean.</p>
<p>Estoy completamente solo. Tengo frío. Te llamo.</p>
<p> </p>
<p>Cien mil trompos giran ante mis ojos&#8230; No,</p>
<p>Son cien mil mujeres&#8230; No, cien mil violines.</p>
<p> </p>
<p>Pienso en mis horas de desdichas, Señor&#8230;</p>
<p>Pienso, Señor, en mis horas que han pasado.</p>
<p> </p>
<p>Ya no pienso en Ti, Señor. Ya no pienso en Ti.</p>
<p> </p>
<p align="right">                               <em>Nueva York, abril de 1912</em>.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p align="center"><strong>Retrato</strong></p>
<p> </p>
<p>Duerme</p>
<p>Se despierta</p>
<p>Ahora pinta</p>
<p>Agarra una iglesia y pinta con la iglesia</p>
<p>Agarra una vaca y pinta con la vaca</p>
<p>Con una sardina</p>
<p>Con cabezas, manos, cuchillos</p>
<p>Pinta con un nervio de buey</p>
<p>Pinta con las pasiones exageradas de una villa judía</p>
<p>Con la exacerbada sexualidad de la provincia rusa</p>
<p>Para Francia</p>
<p>Sin sensualidad</p>
<p>Pinta con sus piernas</p>
<p>Tiene los ojos en trasero</p>
<p>Y de pronto termina tu retrato</p>
<p>Eres tú, lector</p>
<p>Soy yo</p>
<p>Es él</p>
<p>Es su novia</p>
<p>Es el abarrotero de la esquina</p>
<p>La vaquera</p>
<p>La partera</p>
<p>Hay cubetas con sangre</p>
<p>Donde bañan a los recién nacidos</p>
<p>Cielos de locura</p>
<p>Bocas de la modernidad</p>
<p>La Torre tirabuzón</p>
<p>Las manos</p>
<p>Cristo</p>
<p>Él es Cristo</p>
<p>Pasó su infancia en la Cruz</p>
<p>Todos los días se suicida</p>
<p>De pronto, ya no pinta más</p>
<p>Se despierta</p>
<p>Ahora duerme</p>
<p>Con su corbata se estrangula</p>
<p>Chagall se sorprende de estar vivo</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p align="center"><strong>Dorypha</strong></p>
<p> </p>
<p>Los días de fiesta</p>
<p>cuando indios y vaqueros se embriagan</p>
<p>con whisky y con pulque</p>
<p>Dorypha baila</p>
<p>Al ritmo de una guitarra mexicana</p>
<p>Tocando habaneras tan cadenciosas</p>
<p>Que desde lugares distantes llegan</p>
<p>Para admirarla</p>
<p>Ninguna mujer sabe, tan bien como</p>
<p>Ella lo hace, lucir el mantón de Manila</p>
<p>Adornar sus rubios cabellos</p>
<p>Con un listón</p>
<p>Con un peine</p>
<p>Con una flor</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p align="center"><strong>Rumbo a Dakhar</strong></p>
<p> </p>
<p>Está frío el aire</p>
<p>El mar es de acero</p>
<p>El cielo está que hiela</p>
<p>De acero es mi cuerpo</p>
<p>Adiós Europa, te abandono por primera vez</p>
<p>Desde 1914</p>
<p>Nadie me interesa de los que</p>
<p>Van a bordo</p>
<p>Emigrantes a cubierta</p>
<p>Judíos rusos vascos españoles portugueses</p>
<p>Y saltimbanquis alemanes</p>
<p>Que por París suspiran</p>
<p>Quiero olvidarme de todo</p>
<p>Ya no hablar en tu idioma</p>
<p>Acostarme entre negros y negras</p>
<p>Indios e indias</p>
<p>Animales y vegetales</p>
<p>Bañarme viviendo en el agua</p>
<p>Bañarme y vivir bajo el sol</p>
<p>Acompañarme de un árbol bananero</p>
<p>Y amar a su retoño</p>
<p>Y seguramente a mí mismo</p>
<p>Volverme tan duro como piedra</p>
<p>Tumbarme en cualquier instante</p>
<p>Caer a fondo</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p align="center"><strong>Orión</strong></p>
<p> </p>
<p>Es mi estrella</p>
<p>Tiene forma de mano</p>
<p>Es mi mano que sube al cielo</p>
<p>Durante toda la guerra yo miraba</p>
<p>A Orión desde una almena</p>
<p>Cuando venían los zepelines para</p>
<p>Bombardear París</p>
<p>Siempre venías desde Orión</p>
<p>Hoy está sobre mi cabeza</p>
<p>Un gran mástil atraviesa la palma</p>
<p>De esa mano que debe sufrir</p>
<p>Como yo sufro con mi mano</p>
<p>Continuamente herida</p>
<p>Por un dardo</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p align="center"><strong>En el tren</strong></p>
<p> </p>
<p>El tren marcha muy veloz</p>
<p>Los señalamientos los</p>
<p>Guardagujas y los pasajes son como</p>
<p>Los de Inglaterra</p>
<p>La naturaleza es de un verde más oscuro que</p>
<p>La nuestra</p>
<p>Cobriza</p>
<p>Cerrada</p>
<p>El bosque tiene un aspecto indiano</p>
<p>Mientras que en nuestros prados</p>
<p>Dominan el amarillo y el blanco</p>
<p>Aquí el azul cielo colorea</p>
<p>Los campos floridos</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p align="center"><strong>Paisaje</strong></p>
<p> </p>
<p>La tierra roja</p>
<p>El cielo azul</p>
<p>La vegetación es de un verde oscuro</p>
<p>Este paisaje es cruel duro triste</p>
<p>A pesar de la infinita variedad de sus formas</p>
<p>Vegetales</p>
<p>A pesar de la gracia que cuelga de las</p>
<p>Palmeras y de los ramilletes que resplandecen</p>
<p>En los grandes árboles</p>
<p>Con flores y flores para la cuaresma</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p align="center"><strong>Por encima de su vestido</strong></p>
<p align="center"><strong>luce el cuerpo de ella</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>El cuerpo de la mujer está tan repujado</p>
<p>como mi cráneo</p>
<p>Gloriosa</p>
<p>Si encarna con genio</p>
<p>El oficio de las costureras es ridículo</p>
<p>Al igual que el estudio de la inteligencia</p>
<p>Mis ojos son balanza que sopesa la</p>
<p>sensualidad de las mujeres</p>
<p> </p>
<p>Todo lo que se derrama con ímpetu</p>
<p>en la profundidad</p>
<p>Las estrellas que penetran el cielo y</p>
<p>los colores</p>
<p>La desvisten</p>
<p>&#8220;Por encima de su vestido</p>
<p>el cuerpo de ella&#8221;</p>
<p>Por encima de los brazos brezos manos</p>
<p>lunas y pistilos cuando el agua corre</p>
<p>desde sus claros omóplatos por su espalda</p>
<p>Su vientre es un disco móvil</p>
<p>Dos capullos sus pechos que pasan</p>
<p>bajo el puente del arco iris</p>
<p>Vientre</p>
<p>Disco</p>
<p>Sol</p>
<p>Por sus muslos se deslizan</p>
<p>coloridos gritos perpendiculares</p>
<p>&#8220;Espada de San Miguel&#8221;</p>
<p>Las manos se tienden</p>
<p>Ahí está en la maleza la bestia todos los</p>
<p>ojos todas las fanfarrias todos los</p>
<p>pasos del baile Bullier</p>
<p>Y en la cadera</p>
<p>La firma del poeta</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p align="center"><strong>Martes de carnaval</strong></p>
<p> </p>
<p>Los rascacielos se resquebrajan</p>
<p>Allá en el fondo encontré al viejo Canudo</p>
<p>de buen humor</p>
<p>Por cinco centavos</p>
<p>En una librería de la Calle 14</p>
<p>Religiosamente</p>
<p>Tu improvisación de la Novena Sinfonía</p>
<p>de Beethoven</p>
<p>Se ve Nueva York como una Venecia</p>
<p>comercial al Occidente del Océano</p>
<p> </p>
<p>La Cruz labrada</p>
<p>Danza</p>
<p>No hay gobierno local</p>
<p>No hay aerofagia</p>
<p>No hay pirámide espiritual</p>
<p>No comprendo la palabra &#8220;imperialismo&#8221;</p>
<p>pero en tu granero</p>
<p>Entre los monos titís los indios y las</p>
<p>bellas damas</p>
<p>Llegó el poeta</p>
<p>Verbo colorido</p>
<p> </p>
<p>Hay horas que suenan</p>
<p>a montón de piedras</p>
<p>Cuerno de marfil de Rolando</p>
<p>Mi cuchitril en Nueva York</p>
<p>Mis libros</p>
<p>Los telegramas</p>
<p>Y el sol te trae los bellos cuerpos</p>
<p>de ahora en recortes de periódicos</p>
<p>Esas mantillas</p>
<p> </p>
<p align="right">                          <em>Febrero de 1914</em>.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p align="center"><strong>Expresso a Bombay</strong></p>
<p> </p>
<p>La vida que me intriga</p>
<p>Me impidió el suicidio</p>
<p>Todo brincó</p>
<p>Las mujeres ruedan bajo las ruedas</p>
<p>Con grandes gritos</p>
<p>Las básculas están ventiladas en las</p>
<p>puertas de las estaciones</p>
<p>Tengo la música debajo de las uñas.</p>
<p> </p>
<p>Nunca me gustó Mascagni</p>
<p>Ni el arte ni los Artistas</p>
<p>Ni las bardas ni los puentes</p>
<p>Ni los trombones ni los cornetines</p>
<p>Yo no sé nada</p>
<p>Yo nada comprendo&#8230;</p>
<p>Esta caricia</p>
<p>Hace estremecer al mapa</p>
<p> </p>
<p>Este año o el venidero</p>
<p>La crítica de arte es tan imbécil</p>
<p>como el esperanto</p>
<p>Brindisi</p>
<p>Adiós adiós</p>
<p>Yo nací en esa ciudad</p>
<p>Y mi hijo igualmente</p>
<p>Él cuya frente es como la vagina</p>
<p>de su madre</p>
<p>Hay pensamientos que ponen en alerta</p>
<p>a los autobuses</p>
<p>Ya no leo los libros que no se encuentran</p>
<p>en las bibliotecas</p>
<p>Más allá del A B C del mundo</p>
<p> </p>
<p>¡Buen viaje!</p>
<p> </p>
<p>Yo te transporto</p>
<p>A ti que ríes con rubor</p>
<p> </p>
<p align="right">                <em>Abril de 1914.</em></p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p align="center"><strong>El zenzontle</strong></p>
<p> </p>
<p>Este calor es agobiante</p>
<p>Balcón sembrado con jazmines de Virginia</p>
<p>y de madreselvas púrpuras</p>
<p>En el gran silencio de la campiña</p>
<p>somnolienta</p>
<p>Se distingue</p>
<p>El glu glu de los arroyos</p>
<p>El bramido en lontananza de los</p>
<p>grandes rebaños de búfalos en</p>
<p>los pastizales</p>
<p>El trino del ruiseñor</p>
<p>El cristalino silbido de los sapos gigantes</p>
<p>El ulular de las aves rapaces nocturnas</p>
<p>Y el trino del zenzontle sobre un cactus</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p align="center"><strong>En el rápido de las 19:40 hs.</strong></p>
<p> </p>
<p>Ya hace años que no tomo el tren</p>
<p>Doy vueltas en automóvil</p>
<p>En avión</p>
<p>Un viaje por mar y luego vuelvo a otro</p>
<p>más largo</p>
<p> </p>
<p>Esta noche estoy aquí en medio del ruido de</p>
<p>los rieles que en otros tiempos me fue muy</p>
<p>familiar</p>
<p>Y me parece que ahora lo entiendo mejor</p>
<p> </p>
<p>Vagón restaurante</p>
<p>Nada se distingue bien afuera</p>
<p>Es una noche negra</p>
<p>La luna en cuarto menguante no se mueve</p>
<p>nada al observarla</p>
<p>En un momento está a la izquierda;</p>
<p>y en otro, a la derecha del tren</p>
<p> </p>
<p>El rápido va a 110 por hora</p>
<p>No veo nada</p>
<p>Esta estridencia sorda me hace zumbar</p>
<p>los tímpanos — el izquierdo me duele —</p>
<p>mientras cruzamos un paisaje con trinchera</p>
<p>de mampostería</p>
<p>Después pasamos por la catarata de un</p>
<p>puente metálico</p>
<p>En harpa amartillada de las agujas</p>
<p>la bofetada de una estación</p>
<p>el doble gancho a la mandíbula</p>
<p>de un túnel furibundo</p>
<p>Cuando a causa de las inundaciones</p>
<p>el tren aminora la marcha</p>
<p>se escucha como el agua que cae en el retrete</p>
<p>y los pistones recalentados de las cien</p>
<p>toneladas están en medio de los ruidos</p>
<p>de trastes y frenos</p>
<p>En El Havre tomo un autobús</p>
<p>Abro las persianas de mi cuarto de hotel</p>
<p>Hacia afuera miro las calderas del puerto</p>
<p>y el gran resplandor gélido de una noche estrellada</p>
<p>Una mujer ríe coqueta cloque en el muelle</p>
<p>Una cadena sinfin tose gime trabaja</p>
<p> </p>
<p>Me duermo con la ventana abierta entre el</p>
<p>ruido de corral</p>
<p>Como si estuviera en la campiña</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p align="center"><strong>En el vientre de mi madre</strong></p>
<p> </p>
<p>En mi primer hogar</p>
<p>Todo era redondo</p>
<p>Muy a menudo me imagino cómo podría</p>
<p>haber estado&#8230;</p>
<p> </p>
<p>Mis pies sobre tu corazón, mamá</p>
<p>mis rodillas contra tu hígado</p>
<p>Las manos crispadas en el conducto</p>
<p>Que termina en tu vientre</p>
<p> </p>
<p>La espalada torcida como espiral</p>
<p>Las orejas completas los ojos vacíos</p>
<p>Todo encogido tenso</p>
<p>La cabeza casi saliendo de tu cuerpo</p>
<p> </p>
<p>Mi cráneo en tu orificio</p>
<p>Yo gozoso de tu salud</p>
<p>Del calor de tu sangre</p>
<p>De los abrazos de papá</p>
<p> </p>
<p>Muy a menudo un híbrido fuego</p>
<p>Electrizaba mis tinieblas</p>
<p>Un golpe sobre mi cráneo</p>
<p>me ablandaba</p>
<p>Y era lanzado contra tu corazón</p>
<p> </p>
<p>Entonces el gran músculo de tu vagina</p>
<p>se contraía duramente</p>
<p>Yo dolorosamente cedía</p>
<p>Y tú me inundabas con tu sangre</p>
<p> </p>
<p>Mi frente todavía está abollada</p>
<p>Por los porrazos de mi padre</p>
<p>¿Por qué permitir que eso suceda</p>
<p>y quedar medio estrangulado?</p>
<p> </p>
<p>Si hubiera podido abrir la boca</p>
<p>Te habría mordido</p>
<p>Si hubiera podido hablar</p>
<p>Habría dicho:</p>
<p> </p>
<p>¡Mierda, no quiero vivir!</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p><strong>Datos vitales</strong></p>
<p>Blaise Cendrars. Novelista y poeta suizo de lengua francesa. Nació en el cantón de Neuchâtel, Suiza, en 1887; falleció en París, el 21 de enero de 1961. Su verdadero nombre fue Fréderic-Louis Saucer. En 1916 se nacionalizó francés. Su largo poema <em>Prosa del transiberiano y de la pequeña Jeanne de Francia</em> se publicó por primera vez en 1913, en papel de formato vertical a una altura de dos metros, con ilustraciones a colores a cargo de la artista plástica Sonia Delaunay. Habiendo sido pianista, optó por ser escritor debido a que perdió su brazo derecho por haber sido herido en una batalla durante la Primera Guerra Mundial. Desde su infancia viajó con sus padres por muchos países, afición que conservaría toda su vida, así, sucesos de viajes marcaron su obra literaria. Su primer libro de poesía, <em>Secuencias</em>, tiene un marcado corte místico. En 1912,  él y el anarquista Emil Szytta fundan en París la revista <em>Les Hommes Nouveaux</em> (<em>Los Hombres Nuevos</em>). Publicó un promedio de 40 libros, entre los cuales están: <em>La leyenda de Novgorod y del oro gris, Moganni Nameh, La Pascua en Nueva York, La guerra en Luxemburgo, Diecinueve poemas elásticos, Kodak, El oro, Ron</em>; y la tetralogía: <em>El hombre fulminado, La urbanización del cielo, La mano cortada</em> y <em>Borlinger</em>. Su amigo Modigliani en 1917 le hizo un retrato. Algunos de sus poemas muestras influencia del surrealismo, vanguardia con la que departió.</p>
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		<title>Poética No. 002: Consejos del albañil, un poema de Rumen Stoyanov</title>
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		<pubDate>Fri, 05 Mar 2010 06:00:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Círculo de poesía</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ensayos, reseñas y crítica]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>
		<category><![CDATA[Portada 3]]></category>
		<category><![CDATA[Eduardo Langagne]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía búlgara]]></category>
		<category><![CDATA[Rumen Stoyanov]]></category>

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		<description><![CDATA[Un poema del poeta búlgaro Rumen Stoyanov (Draganov, Bulgaria, 1941) en la traducción de Eduardo Langagne. A través de una alegoría sobre la casa, Stoyanov levanta una poética. Autor de Poemas no Brasil, Poemas lentos o La semana del hombre, ha traducido al búlgaro obras como Cien años de soledad.
 
Consejos del albañil
 
Toda cosa sirve para escribir una casa, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a><img class="alignnone size-full wp-image-7899" title="Salvador Dalí" src="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2010/03/Salvador-Dalí.jpg" alt="Salvador Dalí" width="610" height="265" /></a>Un poema del poeta búlgaro Rumen Stoyanov (Draganov, Bulgaria, 1941) en la traducción de Eduardo Langagne. A través de una alegoría sobre la casa, Stoyanov levanta una poética. Autor de <em>Poemas no Brasil</em>, <em>Poemas lentos </em>o <em>La semana del hombre, </em>ha traducido al búlgaro obras como <em>Cien años de soledad</em>.<span id="more-7898"></span></p>
<p style="text-align: left;"> </p>
<p align="center"><strong>Consejos del albañil</strong></p>
<p align="center"> </p>
<p>Toda cosa sirve para escribir una casa, siempre que finques las bases del poema sobre la</p>
<p>             tierra firme.</p>
<p>Construye con letras fuertes la pared, sin buenos ladrillos el verso se derrumba.</p>
<p>Con la pluma coloca la argamasa hecha de amor, sudor y esperanza y acomoda cada</p>
<p>            palabra en su lugar como una piedra tallada.</p>
<p>No es obligatorio que la estrofa tenga cuatro paredes, pero debe quedar</p>
<p>            terminada como un cuarto.</p>
<p>El título es el tejado del poema: con él la casa roza la vastedad.</p>
<p>Cuidado con la armazón de dolor y alegría:</p>
<p>el error más mínimo en su honestidad, y cualquier estructura será vana.</p>
<p>Y recuerda: una ventana abierta es más linda que una cerrada,</p>
<p>no te amuralles en el poema porque los otros no podrán habitar su belleza y vivirás en</p>
<p>            ella solitario.</p>
<p>El resto es cuestión de gusto y de acabado.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p align="right">Traducción de Eduardo Langagne.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p>Tomado de</p>
<p>Stoyanov, Rumen. <em>La semana del hombre</em>. Monterrey: Oficio Ediciones, 1994. Trad. Eduardo Langagne.</p>
<p> </p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Datos vitales</strong></p>
<p>Rumen Stoyanov (Draganov, Bulgaria, 1941). Es poeta y traductor. Ha publicado poemas en lenguas como el portugués y español, además de los títulos en su lengua materna. Podemos mencionar <em>Poemas no Brasil</em>, <em>Poemas lentos</em>, <em>La semana del hombre</em>; este último en colaboración con Eduardo Langagne. Inició la carrera de letras búlgaras en la Universidad de Sofía. En 1967 se licenció en Lengua y literatura hispanoamericana en la Universidad de la Habana. Ha sido profesor de castellano y de civilización hispánica en su natal Bulgaria. Entre 1983 y 1988 se desempeñó como profesor de búlgaro en el Centro de Enseñanza de Lenguas Extranjeras de la UNAM. Es traductor al búlgaro de <em>Cien años de soledad</em>, además de diversos libros de Julio Cortázar, Vicente Aleixandre, Graciliano Ramos o Alejo Carpentier. También tradujo al búlgaro el Popol Vuh.</p>
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