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	<title>Círculo de Poesía &#187; Citatorios y Miscelánea</title>
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	<description>Revista electrónica de literatura. Lo mejor de la poesía en español desde México.</description>
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		<title>Poemas de José Vicente Anaya</title>
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		<pubDate>Fri, 27 Aug 2010 13:47:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Círculo de poesía</dc:creator>
				<category><![CDATA[Citatorios y Miscelánea]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>
		<category><![CDATA[Portada 2]]></category>
		<category><![CDATA[José Vicente Anaya]]></category>
		<category><![CDATA[Poetas de la generación de los 40]]></category>

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		<description><![CDATA[

Presentamos a continuación algunos poemas de José Vicente Anaya (Villa Coronado, Chih., 1947) en un tono diferente al de sus poemarios clásicos &#8220;Híkuri&#8221; y &#8220;Peregrino&#8221;. Nieto de un guerrillero villista, José Vicente Anaya ha escrito una poesía distinta, a contracorriente de las líneas tradicionales en México, una poesía plena de vitalidad.

 
 
Los ángeles lanzan
un autobús de muertos
sobre [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2010/02/José-Vicente-Anaya.jpg"></a></p>
<p style="text-align: justify;"><img title="José Vicente Anaya" src="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2010/04/José-Vicente-Anaya.jpg" alt="José Vicente Anaya" width="600" height="261" /></p>
<p style="text-align: justify;">Presentamos a continuación algunos poemas de José Vicente Anaya (Villa Coronado, Chih., 1947) en un tono diferente al de sus poemarios clásicos &#8220;Híkuri&#8221; y &#8220;Peregrino&#8221;. Nieto de un guerrillero villista, José Vicente Anaya ha escrito una poesía distinta, a contracorriente de las líneas tradicionales en México, una poesía plena de vitalidad.</p>
<p><span id="more-9856"></span></p>
<p> </p>
<p align="right"> </p>
<p align="right"><em>Los ángeles lanzan</em></p>
<p align="right"><em>un autobús de muertos</em></p>
<p align="right"><em>sobre estos poemas</em></p>
<p align="right"> </p>
<p><strong> </strong></p>
<p align="center"><strong>MORGUE No.1</strong></p>
<p> </p>
<p>Empiezo a dormir sobre el aliento</p>
<p>que dejó mi muerte / no puedo soñar.</p>
<p>D  e  a  m  b  u  l  o</p>
<p>entre cavernas</p>
<p>que se toman por calles. Salgo</p>
<p>del alarido secreto de otros gritos y</p>
<p>vuelvo a ser el vagabundo perdido,</p>
<p>con huesos tan triturados</p>
<p>que se confunden con cocaína&#8230; ¿Qué me sostiene?</p>
<p>Quiero salir,</p>
<p>y en mi cuerpo caigo</p>
<p>a recorrer</p>
<p>este desgano oculto de la noche. ¿A quién busco?</p>
<p>Todos están dormidos. Si fuera verano</p>
<p>y el ambiente de la ciudad menos corrupto,</p>
<p>algunos grillos</p>
<p>me cambiarían el tono de la angustia. He</p>
<p>brincado</p>
<p>límites,</p>
<p>pero me engaño</p>
<p>porque termino en el lugar del salto. Ahora</p>
<p>el trecho</p>
<p>está creciendo</p>
<p>en reversa</p>
<p>de los obstáculos pasados; y</p>
<p>sólo me queda el recurso de las transgresiones,</p>
<p>o quedo anclado. ¿Dónde meterme?</p>
<p>Dicen que en otras ciudades hay</p>
<p>cafeterías, cines, bares, para los desvelados&#8230;</p>
<p> </p>
<p>He salido a revolcar la voz. Con cada paso</p>
<p>ascienden las cenizas</p>
<p>de los incinerados. La garganta</p>
<p>no puede con otro ritmo</p>
<p>que esté alejado</p>
<p>de los acordes con que responde el piso</p>
<p>en cada huella. La noche</p>
<p>está empeorando,</p>
<p>con esta canción</p>
<p>que se introduce</p>
<p>a envenenar las venas, como</p>
<p>si otro alguien, que soy yo,</p>
<p>se hubiera metido en mí</p>
<p>para usurparme</p>
<p>las ganas de vivir&#8230; y</p>
<p>en esta pena</p>
<p>me preparo un escándalo mayor</p>
<p>que sufriré más tarde.</p>
<p>Pero insisto en caminar,</p>
<p>y me voy</p>
<p>disputándole al pánico</p>
<p>mi suerte.</p>
<p> </p>
<p>Me voy parpadeando</p>
<p>la oscuridad. Apretado</p>
<p>en la incertidumbre</p>
<p>de que me toque amanecer. Los pajarracos</p>
<p>grises</p>
<p>que anidan los techos</p>
<p>ni siquiera saben recibir al día&#8230; no hay</p>
<p>petirrojos, gorriones, canarios, alondras ni</p>
<p>cardenales, y</p>
<p>las palomas pasan con plumajes sucios&#8230;</p>
<p>Sin embargo amanece, y</p>
<p>la señal</p>
<p>es ese pitido de la fábrica</p>
<p>que saca su chimenea</p>
<p>sobre las casas. El humo</p>
<p>se levanta</p>
<p>burlándose con sus tonos de negro: adentro</p>
<p>están los hombres</p>
<p>moliéndose la vida&#8230; Afuera</p>
<p>el sol nos pinta la bóveda con rojos</p>
<p>mirados</p>
<p>tras una tela opaca&#8230; Sigo caminando</p>
<p>hasta</p>
<p>que no obedece el pie</p>
<p>a las intenciones. Me canso. Llego</p>
<p>a donde los edificios</p>
<p>se fueron agrandando, y</p>
<p>esta urbe</p>
<p>impostora</p>
<p>se viste de metrópoli. Hay que pasar</p>
<p>por su centro</p>
<p>palpitante</p>
<p>de pordioseros, pegados</p>
<p>a las puertas</p>
<p>de la abundancia financiera, moscas</p>
<p>enloquecidas</p>
<p>en los muladares</p>
<p>donde nada encuentran&#8230; Los</p>
<p>alcohólicos lumpen</p>
<p>desvariando</p>
<p>recuerdos, ilusiones</p>
<p>con que abandonan</p>
<p>la realidad encrudecida: una mujer</p>
<p>huesuda</p>
<p>de costras negras en la piel,</p>
<p>con larga vieja capa</p>
<p>de terciopelo negro,</p>
<p>pasea</p>
<p>majestuosa</p>
<p>como viniendo de la Corte</p>
<p>del Reino de Castilla /</p>
<p>Otro mundo dentro de este mundo:</p>
<p> </p>
<p>Y puedes percatarte</p>
<p>de que la lepra no fue una maldad</p>
<p>quedada en el Medioevo:</p>
<p>en la banqueta</p>
<p>se sienta una anciana</p>
<p>que muestra una pierna de madera</p>
<p>y la otra vendada con medio pie comido&#8230;</p>
<p> </p>
<p>Este mundo</p>
<p>metido en este mundo.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p align="center"><strong>CONVERSACIÓN CON ARMANDO PEREIRA</strong></p>
<p align="center"><strong> </strong></p>
<p> </p>
<p>Hazme una leyenda, amigo,</p>
<p>como tú quieras.</p>
<p>Al cabo no adiestro mi cuerpo</p>
<p>para ninguna posteridad.</p>
<p>Ya ves, Virgilio murió de cáncer</p>
<p>a los 30 años</p>
<p>de andar arrancando</p>
<p>asperezas de la vida, cuando lo supe</p>
<p>pasaron mis 28</p>
<p>rompiendo la barrera del sonido:</p>
<p>se volcaron las pústulas</p>
<p>de algunos de mis órganos.</p>
<p>Ahora entiendo</p>
<p>que yo me acabaré más pronto</p>
<p>quel licor desta cantina legendaria,</p>
<p>más pronto que toda la droga</p>
<p>que le entregó su paranoia</p>
<p>(de amputación en manicomio)</p>
<p>a Fernando,</p>
<p>de quien nadie leerá</p>
<p>los poemas</p>
<p>que lo metieron por ventanas</p>
<p>de soledad eterna.</p>
<p> </p>
<p>En esta noche,</p>
<p>mis neuronas alcoholizadas</p>
<p>brincan</p>
<p>en vez de mi dolor,</p>
<p>que apaciguado,</p>
<p>me muerde detrás de una sonrisa&#8230;</p>
<p> </p>
<p>Hazme una leyenda, qué importa.</p>
<p>La vida ya no puede alcanzarme,</p>
<p>como a James Dean,</p>
<p>aunque tenga 100 años</p>
<p>de existencia&#8230;</p>
<p> </p>
<p><strong>(de “Morgue”, 1980)</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p> </p>
<p> </p>
<p align="center"><strong>EPIGRAMAS VENENO</strong></p>
<p> </p>
<p>I</p>
<p> </p>
<p>¿Esperas que te dedique</p>
<p>mis epigramas, nuevo César?</p>
<p>Te los doy a beber.</p>
<p>Los hago con veneno.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p>II</p>
<p> </p>
<p>Los poetas mediocres</p>
<p>responden a Huidobro:</p>
<p>“No pudimos hacer que</p>
<p>florecieran en el poema</p>
<p>…y ahora la usamos</p>
<p>prendida en el ojal”.</p>
<p> </p>
<p align="center"><strong> </strong></p>
<p align="center"><strong> </strong></p>
<p align="center"><strong>Sin olvidar al amor</strong></p>
<p> </p>
<p>VII</p>
<p> </p>
<p>Caminando contigo la ciudad es nueva:</p>
<p>A nuestro paso las calles se van construyendo.</p>
<p>Los edificios adquieren formas que</p>
<p>los arquitectos jamás han pensado. Y</p>
<p>es verdad. Es cierta esta locura de</p>
<p>reconstruir el mundo, porque dos enamorados</p>
<p>no merecemos estas calles grises.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p align="center"><strong>Golpes de desamor</strong></p>
<p> </p>
<p>X</p>
<p> </p>
<p>Este polvo que rodea mi osamenta</p>
<p>fue mi carne</p>
<p>en aquél tiempo</p>
<p>cuando aún no anochecíamos.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p>XI</p>
<p> </p>
<p>No sé por qué perdimos ese amor que nos</p>
<p>asombraba tanto. Los dos somos hijos de</p>
<p>la misma época desquiciada. Yo soy, sí,</p>
<p>uno de los peores… ¡y tú me ganas!&#8230;</p>
<p> </p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p align="center"><strong>Tiempo suspendido</strong></p>
<p> </p>
<p> </p>
<p>XIV</p>
<p>Autocrítica:</p>
<p> </p>
<p>Me observo en el espejo</p>
<p>y trato de encontrar a otro hombre</p>
<p>que no soy yo, que no puedo serlo;</p>
<p>el que fui y el  que pude ser;</p>
<p>el poeta ramplón y  el poeta maldito.</p>
<p>Pero me observo más</p>
<p>y tampoco soy un Dios</p>
<p>ni un hombre de trueno,</p>
<p>ni un héroe de aventuras irreales.</p>
<p>Soy este hombre que llora</p>
<p>sin que las lágrimas afloren,</p>
<p>pero que lucha</p>
<p>para que el llanto</p>
<p>no pierda el motivo de la vida.</p>
<p> </p>
<p><strong> </strong></p>
<p align="center"><strong>Venenos para descansar</strong></p>
<p> </p>
<p>XVIII</p>
<p> </p>
<p>Me saqué los ojos, como Edipo,</p>
<p>y los hijos de la chingada</p>
<p>esperan que sea cierto…</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p>XIX</p>
<p> </p>
<p>El único poder trascendente</p>
<p>lo tienen los gusanos</p>
<p>devorando cadáveres</p>
<p>a través de los siglos</p>
<p>y los siglos. Amén.</p>
<p> </p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>(de “Epigramas veneno”, inédito)</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Datos vitales</strong></p>
<p style="text-align: justify;">José Vicente Anaya<strong> </strong>(Villa Coronado, Chihuahua, 1947). Poeta, ensayista, traductor y periodista cultural. Ha publicado más de 20 libros, entre ellos: <em>Avándaro</em> (1971), <em>Los valles solitarios nemorosos</em> (1976), <em>Morgue</em> (1981), <em>Punto negro</em> (1981), <em>Largueza del cuento corto chino</em> (7 ediciones), <em>Híkuri </em>(4 ediciones), <em>Poetas en la noche del mundo</em> (1977), <em>Breve destello intenso. El haiku clásico del Japón</em> (1992), <em>Los poetas que cayeron del cielo. La generación beat comentada y en su propia voz</em> (3 ediciones), <em>Peregrino</em> (2002 y 2007), entre otros. Ha traducido libros (publicados) de Henry Miller, Allen Ginsberg, Marge Piercy, Gregory Corso, Carl Sandburg y Jim Morrison. Ha traducido a más de 30 poetas de los Estados Unidos. Ha recibido varios premios por su obra poética. Es miembro del Sistema Nacional de Creadores CONACULTA-FONCA. Formó parte de la Sociedad de Escritores de México y Japón (SEMEJA). En 1977, funda <em>alforja REVISTA DE POESÍA. </em>Desde 1995 ha impartido seminarios-talleres de poesía en diferentes ciudades de México. Ha asistido a encuentros internacionales de poesía y dado conferencias en varios países como Italia, Estados Unidos, Colombia y Costa Rica.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://josevicente.infrarrealismo.com/">http://josevicente.infrarrealismo.com/</a></p>
<p> </p>
<p> </p>
<p><strong> </strong></p>
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		<item>
		<title>Jamás un sábado pareció más jueves</title>
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		<pubDate>Sat, 21 Aug 2010 05:00:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Círculo de poesía</dc:creator>
				<category><![CDATA[Citatorios y Miscelánea]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>
		<category><![CDATA[Portada 1]]></category>
		<category><![CDATA[César Vallejo]]></category>
		<category><![CDATA[Waldo Leyva]]></category>

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		<description><![CDATA[Hoy, que se cumple la fecha indicada por Waldo Leyva en su poema “Definitivamente jueves”, celebramos y descubrimos con gusto varias cosas.
 
Hoy, que se cumple la fecha indicada por Waldo Leyva en su poema “Definitivamente jueves”, celebramos y descubrimos con gusto varias cosas. La más importante: Waldo no es un fantasma porque, como dice James [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2010/02/Waldo-Leyva.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-7803" title="Waldo Leyva" src="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2010/02/Waldo-Leyva.jpg" alt="Waldo Leyva" width="610" height="265" /></a>Hoy, que se cumple la fecha indicada por Waldo Leyva en su poema “Definitivamente jueves”, celebramos y descubrimos con gusto varias cosas.<span id="more-9826"></span></p>
<p style="text-align: center;"> </p>
<p>Hoy, que se cumple la fecha indicada por Waldo Leyva en su poema “Definitivamente jueves”, celebramos y descubrimos con gusto varias cosas. La más importante: Waldo no es un fantasma porque, como dice James Joyce en su conocida definición: ni ha muerto ni ha cambiado de costumbres ni está ausente. La segunda sorpresa surge al comprobar que el 21 de agosto del año 2010 es sábado y no, definitivamente jueves. Es lo de menos. La fuerza del poema no se corrobora en la exactitud de una fecha, sino en la emoción que dimana cada vez que lo releemos y en la posibilidad, hasta el día de ayer, de la existencia de un fantasma del futuro como lo planteó el poeta cuando se sentó a escribir en el verano habanero, el jueves 21 de agosto de 1980. Sin embargo, debemos preguntarnos de dónde proviene la insistencia que aparece en el título. Confío en que, además del día en que fue escrito, es un homenaje a un poema de César Vallejo, aquel que comienza evocando la propia muerte:</p>
<p> </p>
<p align="center"><strong>Piedra negra sobre una piedra blanca</strong></p>
<p> </p>
<p>Me moriré en París con aguacero,</p>
<p>un día del cual tengo ya el recuerdo.</p>
<p>Me moriré en París -y no me corro-</p>
<p>tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.</p>
<p> </p>
<p>Jueves será, porque hoy, jueves, que proso</p>
<p>estos versos, los húmeros me he puesto</p>
<p>a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto,</p>
<p>con todo mi camino, a verme solo.</p>
<p> </p>
<p>César Vallejo ha muerto, le pegaban</p>
<p>todos sin que él les haga nada;</p>
<p>le daban duro con un palo y duro</p>
<p> </p>
<p>también con una soga; son testigos</p>
<p>los días jueves y los huesos húmeros,</p>
<p>la soledad, la lluvia, los caminos&#8230;  </p>
<p> </p>
<p>Gracias a Waldo Leyva porque jamás un sábado pareció más jueves que el del 21 de agosto del año 2010.</p>
<p style="text-align: right;"> JMR</p>
<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="610" height="482" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="allowFullScreen" value="true" /><param name="allowscriptaccess" value="always" /><param name="src" value="http://www.youtube.com/v/_AzwGhBqKuQ?fs=1&amp;hl=es_MX&amp;color1=0xcc2550&amp;color2=0xe87a9f" /><param name="allowfullscreen" value="true" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="610" height="482" src="http://www.youtube.com/v/_AzwGhBqKuQ?fs=1&amp;hl=es_MX&amp;color1=0xcc2550&amp;color2=0xe87a9f" allowfullscreen="true" allowscriptaccess="always"></embed></object></p>
<p> </p>
<p> </p>
<p style="text-align: center;"><strong>Definitivamente jueves</strong></p>
<p> </p>
<p>Quiero que el veintiuno de agosto</p>
<p>del año dos mil diez,</p>
<p>a las seis de la tarde como es hoy,</p>
<p>pases desnuda atravesando el cuarto</p>
<p>y preguntes por mí.</p>
<p>Si estoy, pregunta, y si no existo,</p>
<p>o si me he extraviado en algún lugar de la casa,</p>
<p>de la ciudad, del mundo,</p>
<p>pregunta igual, alguien responderá.</p>
<p>El primero de enero del año dos mil uno será lunes</p>
<p>pero el veintiuno de agosto de la fecha indicada</p>
<p>tiene que ser definitivamente jueves</p>
<p>y el calor, como hoy, agotará las ganas de vivir.</p>
<p>Las calles serán las mismas para entonces,</p>
<p>los flamboyanes de efe y trece seguirán floreciendo,</p>
<p>muchos amigos no estarán</p>
<p>y el tiempo habrá pasado por la historia de la casa,</p>
<p>de la ciudad, de mi país, del mundo.</p>
<p>Quiero que el veintiuno de agosto, al despertar,</p>
<p>prepares la piel</p>
<p>                         el corazón</p>
<p>                                        las ganas de vivir.</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>El fuego de las noches, primer poemario de Audomaro Ernesto Hidalgo</title>
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		<pubDate>Wed, 11 Aug 2010 04:18:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Círculo de poesía</dc:creator>
				<category><![CDATA[Citatorios y Miscelánea]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>
		<category><![CDATA[Portada 2]]></category>
		<category><![CDATA[Audomaro Ernesto Hidalgo]]></category>
		<category><![CDATA[El fuego de las noches]]></category>

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		<description><![CDATA[
Saludamos la publicación del primer poemario de Audomaro Ernesto Hidalgo (Villahermosa, 1983), &#8220;El fuego de las noches&#8221;, merecedor del Premio Nacional de Poesía &#8220;Juana de Asbaje&#8221; 2010. Fue becario de la Fundación para las Letras Mexicanas y actualmente del FONCA en el área de poesía.

 
 
ITUZAINGO
 
A esta hora de la tarde
nacía puntual el canto de una [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2010/08/El-fuego-de-las-noches.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-9676" title="El fuego de las noches" src="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2010/08/El-fuego-de-las-noches.jpg" alt="El fuego de las noches" width="610" height="265" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Saludamos la publicación del primer poemario de Audomaro Ernesto Hidalgo (Villahermosa, 1983), &#8220;El fuego de las noches&#8221;, merecedor del Premio Nacional de Poesía &#8220;Juana de Asbaje&#8221; 2010. Fue becario de la Fundación para las Letras Mexicanas y actualmente del FONCA en el área de poesía.</p>
<p><span id="more-9677"></span></p>
<p> </p>
<p> </p>
<p style="text-align: center;"><strong>ITUZAINGO</strong><br />
 </p>
<p style="text-align: left;">A esta hora de la tarde<br />
nacía puntual el canto de una muchacha.<br />
La imaginaba, al otro lado de la pared,<br />
con un toalla, cubriendo sus cabellos,<br />
maquillándose frente al espejo.<br />
 <br />
Un olor, el sonido de una puerta al cerrarse,<br />
el ir y venir entre remolinos de sábanas<br />
y prendas húmedas en el suelo,<br />
de esa joven mujer que tanto quise<br />
aquellos días en que uno se cansa<br />
de dormir en hostales, lejos de todo origen.<br />
 <br />
Porque ella volverá a cantar, porque estará peinándose,<br />
nunca sabrá que la poseo cuando cierro los ojos<br />
para escuchar otra vez su canto,<br />
nacido de repente en la soledad de esta tarde.<br />
 <br />
El canto de aquella muchacha<br />
de la que ignoro el rostro.<br />
 <br />
 <br />
<strong> </strong></p>
<p style="text-align: left;"><strong> </strong></p>
<p style="text-align: left;"> </p>
<p style="text-align: center;"><strong>DESDE LA INTEMPERIE</strong><br />
<strong> </strong> </p>
<p style="text-align: left;">Los odios se sudan durante las tardes de calima,<br />
cuando viejos matrimonios, sentados fuera de sus casas, conversan tristemente,<br />
y recuerdan aquello que aún se adivina en sus pupilas<br />
mientras pasan los habitantes de los parques traídos por el viento.<br />
 <br />
De noche, el cielo adopta la forma de las ventanas<br />
y es más grande, más extensa la tierra y al alcance de la mano<br />
están los astros.<br />
Como estatuas de pasiones viejas<br />
las noches se gastan entre insomnios y ventiladores.<br />
 <br />
Así son los días, brasa irremediable,<br />
se incendia el lecho de los amantes, se torna más amarga la cerveza.<br />
Aquí el calor hace del cuerpo su mejor alimento.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p><a href="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2010/08/Maro.JPG"><img class="alignnone size-medium wp-image-9679" title="Maro" src="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2010/08/Maro-200x300.jpg" alt="Maro" width="200" height="300" /></a><a href="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2010/08/Maro.JPG"></a></p>
<p> </p>
<p> </p>
<p><strong>Datos vitales</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Audomaro Ernesto Hidalgo (Villahermosa, 1983). Ha sido becario del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Tabasco, de la Fundación para las Letras Mexicanas, y del Programa de la Unión de Universidades de América Latina. Hizo estudios de Comunicación en la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, y de Literatura Hispanoamericana en la Universidad Nacional del Litoral, en Santa Fe, Argentina. Poemas suyos aparecen en el libro <em>Muestra de literatura joven de México</em>. Obtuvo el Premio Nacional de Poesía &#8220;Juana de Asbaje&#8221; 2010. Actualmente es becario del FONCA en Poesía. <em>El fuego de las noches </em>(Instituto Municìpal de la Cultura de Tlalnepantla) es su primer libro.</p>
<p> </p>
<p><a href="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2010/08/Maro.JPG"></a><a href="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2010/08/Maro.JPG"></a><a href="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2010/08/El-fuego-de-las-noches.jpg"></a></p>
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		</item>
		<item>
		<title>Un poema de Juan Felipe Guzmán</title>
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		<pubDate>Mon, 09 Aug 2010 12:51:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Círculo de poesía</dc:creator>
				<category><![CDATA[Citatorios y Miscelánea]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>
		<category><![CDATA[Portada 2]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Felipe Guzmán]]></category>

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		<description><![CDATA[
Presentamos en seguida un poema de Juan Felipe Guzmán (D.F., 1975). es egresado de Comunicación Social de la UAM-X; actualmente es estudiante de Doctorado de la Universidad de Valencia.

 
TIERRA CALIENTE
 
 
Tierra Caliente
laderas de montaña
por donde bajan
las serpientes de agua.
 
El callar de la milpa
rodea el silencio
y las pocas nubes
rondan los meloneros.
 
A pocos kilómetros el Balsas fluye.
 
Aire que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2010/08/Juan-Felipe-Guzmán.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-9595" title="Juan Felipe Guzmán" src="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2010/08/Juan-Felipe-Guzmán.jpg" alt="Juan Felipe Guzmán" width="610" height="265" /></a></p>
<p>Presentamos en seguida un poema de Juan Felipe Guzmán (D.F., 1975). es egresado de Comunicación Social de la UAM-X; actualmente es estudiante de Doctorado de la Universidad de Valencia.</p>
<p><span id="more-9594"></span></p>
<p> </p>
<p align="center"><strong>TIERRA CALIENTE</strong></p>
<p> </p>
<p> </p>
<p>Tierra Caliente</p>
<p>laderas de montaña</p>
<p>por donde bajan</p>
<p>las serpientes de agua.</p>
<p> </p>
<p>El callar de la milpa</p>
<p>rodea el silencio</p>
<p>y las pocas nubes</p>
<p>rondan los meloneros.</p>
<p> </p>
<p>A pocos kilómetros el Balsas fluye.</p>
<p> </p>
<p>Aire que sofoca</p>
<p>el caudal del río</p>
<p>en puerto Zapatero</p>
<p>restos de un muelle. </p>
<p> </p>
<p>A los pueblos los abrasa el calor</p>
<p>sólo con el temporal  reverdece el frijol</p>
<p>las palmas se queman</p>
<p>aún con la sombra del güaje.</p>
<p> </p>
<p>De la tierra olvidada</p>
<p>venimos migrando</p>
<p>de tierra colorada</p>
<p>venimos huyendo</p>
<p> </p>
<p>después de 80 años</p>
<p>todavía los rebaños</p>
<p>quieren morir sedientos</p>
<p>con la lengua verde</p>
<p> </p>
<p>es regocijo mortal</p>
<p>la explosión de  intestinos</p>
<p>el ácido perfora tres estómagos</p>
<p>lamento de pastores.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p>Pocos campesinos regresan</p>
<p>y lo hacen en sus trocas</p>
<p>el calor de la tierra en los dedos</p>
<p>olvidado</p>
<p> </p>
<p>las pisadas por los surcos</p>
<p>olvidadas también</p>
<p>y en arranque de ira  se consume alcohol</p>
<p>de las entrañas de un expendio.</p>
<p> </p>
<p>El único que queda.</p>
<p> </p>
<p>Los quesos de cincho</p>
<p>son bancos enlodados</p>
<p>que no se roban federales y alzados</p>
<p>aquí todos y por cualquier lado arrancan </p>
<p> </p>
<p>lo que quieren y pueden</p>
<p>mujeres se esconden en barrancas</p>
<p>bajan a comer al  anochecer</p>
<p>lo que dejaron oprimidos opresores levantados.</p>
<p> </p>
<p>Siguen siendo espectadores de los que pasan pisando.</p>
<p> </p>
<p>Pasar por el panteón</p>
<p>ya no hay piedras</p>
<p>para aventar y seguir el camino</p>
<p>espantando ánimas</p>
<p> </p>
<p>se han terminado</p>
<p>por los que cruzan la frontera</p>
<p>y no regresan</p>
<p> </p>
<p>los que se perdieron en las cantinas</p>
<p>de las primeras ciudades que encontraron</p>
<p>los que iban a los campos de jitomate</p>
<p>y trataban de saltar a California del 49</p>
<p> </p>
<p>la que no es la última frontera</p>
<p>acaba brazos vista pies hacina cuerpos</p>
<p>cuartos de ocho metros</p>
<p> </p>
<p>roban lo que el cuerpo  cada vez junta menos</p>
<p>exprimidas las glándulas no tienen más que sudar </p>
<p>hombres mujeres fertilizadas.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p>La dignidad ¿Qué es eso?</p>
<p> </p>
<p>Entre barrancas el verde limón</p>
<p>más  adentro</p>
<p>la riqueza se corta</p>
<p>con una hoja de afeitar</p>
<p> </p>
<p>las amapolas</p>
<p>fueron confinadas a la serranía</p>
<p> y al secarse hacerle cuatro heridas</p>
<p>sabia que corre por las venas</p>
<p> </p>
<p>virtud de 100 dólares el gramo</p>
<p>a toda velocidad bólidos</p>
<p>con llantas anchas rompen</p>
<p>las polvosas carreteras serranas</p>
<p> </p>
<p>hay una hora antes de pardear</p>
<p>que los chivos y las reses</p>
<p>ya andar no pueden</p>
<p>al sonido de la Tecampana llegan a cargar.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p>En la humedad de las cañadas</p>
<p>corre el arroyo</p>
<p>y a la sombra de un árbol</p>
<p>de mango reposa el pastor de chivos</p>
<p> </p>
<p>el cheneque aguarda</p>
<p>cometer la travesura</p>
<p>de llevárselo al agua</p>
<p>el niño ya no duerme</p>
<p> </p>
<p>tiene un juego de pilas</p>
<p>no escucha el sonido</p>
<p>el chocar con los piedras del arroyo</p>
<p> </p>
<p>Narciso ya no tiene cabida</p>
<p>el agua ya no se divierte</p>
<p>con los niños</p>
<p>no brinca de poza en poza la embotellan</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p>El rastrojo ya no abona</p>
<p>ni alimento de animales es</p>
<p>las casas no son de adobe</p>
<p>con cuarenta centímetros de ancho</p>
<p> </p>
<p>nada enseñan los viejos</p>
<p>ya no regresan a morir</p>
<p>perdimos todo</p>
<p>se fue al norte</p>
<p> </p>
<p>y a la costa del estado</p>
<p>hoteles de muchos pisos</p>
<p>y ninguna entrada a ellos</p>
<p>sector servicios</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p>servidumbre sin tierra</p>
<p>esclavos de cuartos</p>
<p>lavanderas sin piedra en río</p>
<p>disfrazadas.</p>
<p> </p>
<p>Ya no es la piedra caliente </p>
<p>para sentarse</p>
<p>tampoco la sábana blanca colgada</p>
<p>para reflejar-se</p>
<p>y sin pagar</p>
<p>ver películas en la plaza.</p>
<p> </p>
<p>El grito a velocidad luz</p>
<p>es callado eficiente</p>
<p>visión misión para matar</p>
<p>un pueblo entero de hambre</p>
<p> </p>
<p>el avasallamiento es tan grande</p>
<p>inabarcables fauces</p>
<p>que devoran la piel</p>
<p>a la distancia de una cuarta.</p>
<p> </p>
<p>Y a pocos kilómetros el Balsas fluye.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p><strong>Datos vitales</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Juan Felipe Guzmán Cuevas (México, D.F. 1975 ), es egresado de Comunicación Social de la UAM-X; actualmente es estudiante de Doctorado de la Universidad de Valencia. Ha participado en los cursos <em>Fin de Milenio en la Poesía Latinoamericana,</em> que impartió Eduardo Milán.  También ha participado en talleres de poesía con Raúl Renán, Dolores Castro y Ernesto Lumbreras.</p>
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		<item>
		<title>Citatorio (Especial): De los superiores a la victoria</title>
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		<pubDate>Wed, 04 Aug 2010 04:40:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Círculo de poesía</dc:creator>
				<category><![CDATA[Citatorios y Miscelánea]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>
		<category><![CDATA[Portada 2]]></category>
		<category><![CDATA[Citatorio]]></category>

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		<description><![CDATA[
 La adversidad podría
quitarme el triunfo, pero no la gloria.
                                                   Salvador Díaz Mirón
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://circulodepoesia.com/blog/wp-content/uploads/2009/04/amaury-ponce-festejando-el-gol-del-clasico-01.jpg"></a></p>
<blockquote><p><span style="color: #000080;"><a href="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2009/04/Image.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-1895" title="Image" src="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2009/04/Image.jpg" alt="Image" width="610" height="265" /></a></span><span style="color: #000080;"> </span><span style="color: #000080;">La adversidad podría<br />
quitarme el triunfo, pero no la gloria.</span></p></blockquote>
<p><span style="color: #000080;">                                                   </span><em>Salvador Díaz Mirón</em></p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Poemas de Marco Antonio Campos</title>
		<link>http://circulodepoesia.com/nueva/2010/07/poemas-de-marco-antonio-campos/</link>
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		<pubDate>Wed, 07 Jul 2010 21:51:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Círculo de poesía</dc:creator>
				<category><![CDATA[Citatorios y Miscelánea]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>
		<category><![CDATA[Portada 3]]></category>
		<category><![CDATA[Marco Antonio Campos]]></category>
		<category><![CDATA[Poetas de la generación de los 40]]></category>

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		<description><![CDATA[
El poeta chileno Mario Meléndez nos ofrece, a continuación, una selección de la poesía de Marco Antonio Campos (1949). Ha merecido premios como el Xavier Villaurrutia (1992), Nezahualcóyotl (2005), Casa de América (2005) por su libro Viernes en Jerusalén y el Premio Internacional de Poesía Ciudad de Melilla. Se le distinguió con la Medalla Presidencial Centenario de Pablo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2009/11/Marco-Antonio-Campos.jpg"><img title="Marco Antonio Campos" src="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2009/11/Marco-Antonio-Campos.jpg" alt="Marco Antonio Campos" width="600" height="261" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">El poeta chileno Mario Meléndez nos ofrece, a continuación, una selección de la poesía de Marco Antonio Campos (1949). Ha merecido premios como el Xavier Villaurrutia (1992), Nezahualcóyotl (2005), Casa de América (2005) por su libro <em>Viernes en Jerusalén </em>y el Premio Internacional de Poesía Ciudad de Melilla. Se le distinguió con la Medalla Presidencial Centenario de Pablo Neruda. En París es miembro de la Asociación Mallarmé.</p>
<p><span id="more-8187"></span></p>
<h5><strong> </strong></h5>
<p style="text-align: center;"><strong>Inicio</strong></p>
<p> </p>
<p align="right"><em>Cada uno de mis poemas pretendió </em></p>
<p align="right"><em>ser un instrumento útil de trabajo.</em></p>
<p align="right"><em>Pablo</em><em> Neruda (Estocolmo, 1971)</em></p>
<p> </p>
<p>Las páginas no sirven.</p>
<p>La poesía no cambia</p>
<p>sino la forma de una página, la emoción,</p>
<p>una meditación ya tan gastada.</p>
<p>Pero, en concreto, señores, nada cambia.</p>
<p>En concreto, cristianos,</p>
<p>no cambia una cruz a nuevos montes,</p>
<p>no arranca, alemanes,</p>
<p>la vergüenza de un tiempo y de su crisis,</p>
<p>no le quita, marxistas,</p>
<p>el pan de la boca al millonario.</p>
<p>La poesía no hace nada.</p>
<p>Y yo escribo estas páginas sabiéndolo.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p align="center"><strong>Álbum infantil</strong></p>
<p> </p>
<p>En fotografías de los años cincuenta,</p>
<p>a Carlos puede vérsele con cara</p>
<p>de angustiado o de tristemente escéptico,</p>
<p>que luego borraría del todo.</p>
<p>Ricardo tiene ojos de tigre listo</p>
<p>para lanzarse a través de la selva</p>
<p>o a la calle o adonde fuese.</p>
<p>Gabriela disfraza de gorrión en fresno</p>
<p>porque las hojas son ala natural.</p>
<p>Él mira en el álbum el niño que fue:</p>
<p>el niño gesticula, grita, golpea, hace</p>
<p>ademanes, anhela ser visto, siempre</p>
<p>y nada más y siempre, el gran payaso.</p>
<p>Ve lo mal que vestían, si vestir es eso,</p>
<p>y si ropa ésa. Ve la casa agrietándose,</p>
<p>ve la cara y la casa.</p>
<p> </p>
<p>Andando el tiempo ha andado por el mundo.</p>
<p>No cambió, o mínimamente, de cara,</p>
<p>de máscaras o de hábitos. Sólo una leve</p>
<p>tristeza, sólo un leve dolor que le ha minado,</p>
<p>que le ha sangrado el cuerpo, el corazón, el alma,</p>
<p>como si hubiese enfrentado parsimoniosas fieras,</p>
<p>como si hubiese cabalgado ferozmente solo</p>
<p>entre las patas de los caballos.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p align="center"><strong>Cefalonia</strong></p>
<h1> </h1>
<p>Era agosto. Era 1988.</p>
<p>Yo veía desde lejos, como si estuviera</p>
<p>en cubierta, la línea verde, la línea larga</p>
<p>verde y sinuosa de la isla de Ítaca.</p>
<p>Oía el silbido de las embarcaciones</p>
<p>a punto de partir.</p>
<p> </p>
<p>Bajo el sol en fuego de las cuatro de la tarde</p>
<p>a diario subía la colina para contemplar Ítaca</p>
<p>y oía los versos de los líricos arcaicos en el murmullo</p>
<p>de plata de los olivos. E imaginaba Ítaca.</p>
<p> </p>
<p>En los caseríos de la isla miraba a las ancianas</p>
<p>tejer asiduas a la hora del atardecer y a los viejos</p>
<p>hablar como sólo lo hace el rumor de las olas.</p>
<p>Oía pláticas de los ancianos (que me <em>sonaban</em> </p>
<p>pero no entendía) frente a puertas y ventanas</p>
<p>de pequeñas casas albas que fulguraban más</p>
<p>con la fulguración del sol. E imaginaba Ítaca.</p>
<p> </p>
<p>Con dos barcelonesas en las noches</p>
<p>cenaba cordero y ensalada,</p>
<p>mal gustaba del vino de resina, y decía que sí,</p>
<p>con seguridad decía que al día siguiente</p>
<p>me embarcaría hacia Ítaca: me esperaba el barco</p>
<p>en el que iría a la isla que era el final de la navegación.</p>
<p>La isla donde pensaba llegar. La isla</p>
<p>donde siempre pensé llegar.</p>
<p>Pero al alba siguiente posponía el viaje</p>
<p>para el alba siguiente y al alba siguiente</p>
<p>para el otro día. Mientras tanto,</p>
<p>subía a diario las colinas, visitaba en el bus</p>
<p>precipitados pueblos, saludaba</p>
<p>de mañana a los recién llegados,</p>
<p>los despedía al partir, y miraba</p>
<p>de tarde desde la colina</p>
<p>la costa esmeralda y ligeramente sinuosa</p>
<p>de la isla de Ítaca.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p align="center"><strong>Madrugada en Atenas</strong></p>
<p> </p>
<p>Anoche, en el jardín de los sueños,</p>
<p>te vi:</p>
<p>         estabas en las ruinas y en los arcos</p>
<p>Hoy, al levantarme,</p>
<p>me asomé a la ventana,</p>
<p>y en las ruinas y en los arcos</p>
<p>había un manantial</p>
<p>           de pájaros</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p align="center"><strong>Grabados españoles (2)</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p style="text-align: justify;">Silencio, por favor, cambien de acto. “¿Recuerdas –me dices&#8211;, recuerdas aquella vez cuando oíamos las hojas del olivo como música verde en aquel valle griego, recuerdas, recuerdas, cuando te dije: ‘Tu poesía es muy amarga, no entiendo por qué tu desamparo’&#8230;?”</p>
<p style="text-align: justify;">Y renace iluminándose el rostro dulcísimo y triste de Paulina en el instante que era el universo.</p>
<p style="text-align: justify;">Bah, todo es cierto y no es cierto, tan cierto como este coñac que bebo hondo, como este hombre que habla de diciembre y del dolor como algo ajeno. No es para rasgar las vestiduras pero escúchame: uno es hermosamente infeliz y así lo dice, así lo escribe para el oído y los ojos de las generaciones que pasan como hojas. Uno actúa o simula actuar, o mejor, decide o cree que actúa, como el príncipe Hamlet, lleno de luz y lucidez, hasta que otro, ignorante del libreto, opina inopinadamente que el personaje o su disfraz no tienen ni heroísmo ni nobleza mínimos. </p>
<p style="text-align: justify;">Y la función no continúa.</p>
<p style="text-align: justify;">Uno es hermosamente infeliz, como te he dicho, como te digo, Paulina, con mexicanísimo modo de aguzar el grito a media sombra, huyéndome del cuatro en el caballo apocalíptico, ¡huyéndome! Al blanco, al negro, al culpable, al soñador, ¡huyéndome!<strong> </strong>Exacto: el pez astralmente se me impuso y el agua calló a<strong> </strong>mi cuerpo hasta volverme sol bajo el olivo en aquel valle desolladamente griego en la mañana terminal cuando oíamos las hojas como música verde.</p>
<p style="text-align: justify;">¿El cielo? ¿Escuchas en el cielo? ¿Crees en verdad que exista un paraíso para culpables? ¿Lo crees? Soy el infierno de mi cielo ético. Me he vuelto flébil, fino, elegante en ocasiones, yo que juré por la llama y la gloria corporales. ¿Me escuchas?, ¿me quieres escuchar? Quizá si te grito me alcances a escuchar: “Yo quise –anhelé—que mi Reino se hiciera en este mundo”.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p align="center"><strong>Arles 1996 – Mixcoac 1966</strong></p>
<p> </p>
<p align="right"><em>                            El estado más puro de nuestra</em></p>
<p align="right"><em>                                      vida es el adiós.</em></p>
<p align="right"><em>                                      Péter Dobai, “Campanas apagadas”</em></p>
<p> </p>
<p>Ahora el mistral en su furia agarra todo, lleva todo,</p>
<p>arrebata todo: follajes, olas, olores, el color de las</p>
<p>faldas de las mujeres, las miradas desde</p>
<p>las ventanas, el amarillo quemado de las casas.</p>
<p>Miro desde el muelle el puente de un extremo a otro,</p>
<p>de un barrio a otro, a una ciudad que se desvae,</p>
<p>a una soledad que crece, que no ha dejado de crecer.</p>
<p>Teníamos diecisiete años y el patio de la escuela</p>
<p>era inclinado y grande y no necesitábamos decir</p>
<p><em>ayer</em> porque <em>mañana</em> ilusionaba todo.</p>
<p>¿Qué ayer puede tenerse a los diecisiete años?,</p>
<p>pienso, mientras el Ródano se aleja bajo el puente</p>
<p>y las golondrinas se ponen de amarillo</p>
<p>para medir el trigo y llamean de azul</p>
<p>para anidar el cielo.</p>
<p>¿Y qué pájaro sabe decir <em>adiós</em> como las golondrinas?</p>
<p>¿Qué pájaro mide treinta años en un adiós sin fechas?</p>
<p>Entre ella y las golondrinas quedaba</p>
<p>el verano a la distancia.</p>
<p>El mistral se contrapone a las ventanas,</p>
<p>las miradas huyen, y yo lo oigo, y hay algo</p>
<p>en él, algo, algo en el viento poderoso</p>
<p>&#8211;la fuerza, la fiereza, el combate&#8211;</p>
<p>que yo hubiera querido comparar a mi vida</p>
<p>&#8211;mientras el viento golpea los plátanos, la fachada</p>
<p>del cine y golpea de nuevo la fachada de</p>
<p>la capilla. Golpea.</p>
<p>¿Hubiera sido? Hubiera sido, sin duda.</p>
<p>Pero hoy sólo oigo el mistral sobre el follaje,</p>
<p>la rabia del mistral tremendo en pandemónium,</p>
<p>y el puente se ahuyenta, la ciudad se borra,</p>
<p>antes, claro, de esos diecisiete años, cuando</p>
<p>yo decía en el patio: “Eres la reina”, y ella</p>
<p>me decía: “No sé&#8230;tal vez&#8230;”                                      </p>
<p> </p>
<p><span style="text-decoration: underline;"> </span></p>
<p><span style="text-decoration: underline;"> </span></p>
<p><strong> </strong></p>
<p align="center"><strong>Birkensiedlung<a href="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-includes/js/tinymce/plugins/paste/pasteword.htm?ver=3241-1141#_ftn1">1</a></strong></p>
<p>                   </p>
<p align="right"><em>a Brigitte Winklehner</em></p>
<p> </p>
<p>Jesucristo caía inclinado y azul</p>
<p>       desde el cielo azul.</p>
<p>Moró lleno de lluvia entre abedules</p>
<p>y bosques y praderas en invierno</p>
<p>eran intransitables por el lodo.</p>
<p>Sin hojas, los árboles parecían</p>
<p>de pronto figuras atroces o fantasmales.</p>
<p>Rememoraba el rumorar del arroyo,</p>
<p>las voces cayéndose de agua del Untersberg.</p>
<p>Las grises nubes bajaban difuminándose,</p>
<p>esfumaduras leves levemente en el</p>
<p>ramaje azul abrumado por un paisaje áspero;</p>
<p>en días de sol hacía que la piel</p>
<p>se hiciera hierba al rozarse en la hierba,</p>
<p>oía pasos y hormigas como astillas crepitantes,</p>
<p>saber que la sangre consumía fuego,</p>
<p>que el cielo eran praderas y libertad y sol,</p>
<p>y sólo eso queda, y sólo eso nos queda,</p>
<p>porque los años nos van dejando</p>
<p>como los abedules en invierno.</p>
<p> </p>
<p>1 Barrio en el límite del sur de la ciudad de Salzburgo.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p align="center"><strong>La muchacha y el Danubio</strong></p>
<p><span style="text-decoration: underline;"> </span></p>
<p>Como rama al romperse en el invierno blanco,</p>
<p>corazón lloró a la estrella; triste era el olmo,</p>
<p>y hace muchos años; cuánta fuerza y fiereza</p>
<p>en la adolescencia sin dirección; quién se atrevería</p>
<p>a decir: “Por aquí pasó el vendaval”; Dios creció</p>
<p>las ramas y cortó las hojas para que supiéramos</p>
<p>de la felicidad, si la luz pasa. ¡Ah el Danubio!</p>
<p>Estrella lloraba el corazón. Ella era agua</p>
<p>que sabía a vino; donde llegaba se oía</p>
<p>la luz. Era la estrella en el invierno blanco.</p>
<p>Era blanca y hermosa como el pueblo donde nació.</p>
<p>Ella me queda, me vive en mí, me llama</p>
<p>como un remordimiento.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p align="center"><strong>El país (2)</strong></p>
<p> </p>
<p>Donde quiera que vayas o vivas,</p>
<p>de modo sorpresivo o secreto,</p>
<p>algo llamará para llevarte</p>
<p>a un país más hermoso que es el tuyo,</p>
<p>a una ciudad tan hermosa que era casa.</p>
<p>Ningún reino o república dará lo suficiente</p>
<p>para olvidar lo suficiente mares despoblándose,</p>
<p>montañas altas, desiertos claros que son como</p>
<p>fotografías que iluminan leves, pero</p>
<p>que ahondan la piel, el corazón, el alma.</p>
<p> </p>
<p>México será el dragón que devora</p>
<p>las doncellas del reino que perdiste.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p align="center"><strong>¿Quién leerá mis versos?</strong></p>
<p><span style="text-decoration: underline;"> </span></p>
<p align="right"><em>Quem sabe quem os lerá?</em></p>
<p align="right"><em>Quem sabe a que maôs irâo?</em></p>
<p align="right"><em>Alberto Caeiro, O guardador de rebanhos</em></p>
<p> </p>
<p>¿Qué será de mis versos? ¿Quién los leerá?</p>
<p>Pronto me iré, y así será, y me iré ¿y qué pasa?</p>
<p>Me he resignado a irme, como me resigno</p>
<p>a los dolores de la tendinitis, a los cólicos           <strong> </strong></p>
<p>que arquean el cuerpo y a la mala circulación.</p>
<p>Qué importan las novelas, los cuentos,</p>
<p>las crónicas o ensayos ¿pero mis versos?</p>
<p>Si en el futuro alguien los lee, tal vez perciba</p>
<p>que los escribí con la llama del sol en la hoguera del mediodía</p>
<p>sobre los girasoles, con los matices múltiples</p>
<p>del púrpura y del violeta en la disminución del crepúsculo,</p>
<p>con el grito doloroso del tigre lanceado</p>
<p>en el momento de fallar la red,</p>
<p>con gotas de sangre del pecho de las golondrinas</p>
<p>que no lograron completar el vuelo.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> <!--more--></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong> </strong><strong>Marco Antonio Campos</strong> (México, D.F., 1949). Poeta, narrador, ensayista y traductor. Ha publicado los libros de poesía: <em>Muertos y disfraces</em> (1974), <em>Una seña en la sepultura</em> (1978), <em>Monólogos</em> (1985), <em>La ceniza en la frente</em> (1979), <em>Los adioses del forastero</em> (1996) y <em>Viernes en Jerusalén </em>(2005. La editorial El Tucán de Virginia volvió a reunir en 2007 su poesía en un solo tomo: <em>El forastero en la tierra</em> (1970-2004). Es autor de un libro de aforismos (<em>Árboles</em>). Ha traducido libros de poesía de Charles Baudelaire, Arthur Rimbaud, André Gide, Antonin Artaud, Roger Munier, Emile Nelligan, Gaston Miron, Gatien Lapointe, Umberto Saba, Vincenzo Cardarelli, Giuseppe Ungaretti, Salvatore Quasimodo, Georg Trakl, Reiner Kunze, Carlos Drummond de Andrade, y en colaboración  con Stefaan van den Bremt, Miriam van Hee, Roland Jooris, Luuk Gruwez, André Doms y Marc Dugardin. Libros de poesía suyos han sido traducidos al inglés, francés, alemán, italiano y neerlandés. Ha obtenido los premios mexicanos Xavier Villaurrutia (1992) y Nezahualcóyotl (2005). Y en España, el Premio Casa de América (2005) por su libro <em>Viernes en Jerusalén</em>. En 2004, se le distinguió con la Medalla Presidencial Centenario de Pablo Neruda otorgada por el gobierno de Chile. En París es miembro de la Asociación Mallarmé. <a href="http://amediavoz.com/campos.htm">http://amediavoz.com/campos.htm</a></p>
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		</item>
		<item>
		<title>Un poema de Christopher Amador</title>
		<link>http://circulodepoesia.com/nueva/2010/06/un-poema-de-christopher-amador/</link>
		<comments>http://circulodepoesia.com/nueva/2010/06/un-poema-de-christopher-amador/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 30 Jun 2010 05:00:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Círculo de poesía</dc:creator>
				<category><![CDATA[Citatorios y Miscelánea]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>
		<category><![CDATA[Portada 3]]></category>
		<category><![CDATA[Christopher Amador]]></category>
		<category><![CDATA[Poetas de la generación de los 80]]></category>

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		<description><![CDATA[
A continuación un poema de Christopher Amador (La Paz, BCS, 1984) en consonancia con la tradición de Muerte sin fin o Cada cosa es Babel. Amador ganó el Premio Estatal de Poesía Ciudad de La Paz en 2009, por el libro: Escribir es incendiar. 
 
 
la palabra no es la cosa
 
 
 
I                                                                                          
ante todo poner en duda
lo que decimos y lo que vemos[1]
ante [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2010/06/Christopher-Amador.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-9186" title="Christopher Amador" src="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2010/06/Christopher-Amador.jpg" alt="Christopher Amador" width="610" height="265" /></a></strong></p>
<p style="text-align: justify;">A continuación un poema de Christopher Amador (La Paz, BCS, 1984) en consonancia con la tradición de <em>Muerte sin fin</em> o <em>Cada cosa es Babel</em>. Amador ganó el Premio Estatal de Poesía Ciudad de La Paz en 2009, por el libro: <em>Escribir es incendiar. <span id="more-9187"></span></em></p>
<p align="center"> </p>
<p align="center"> </p>
<p align="center">la palabra no es la cosa</p>
<p style="text-align: center;"><strong> </strong></p>
<p style="text-align: center;"> </p>
<p style="text-align: center;"><strong> </strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong>I </strong>                                                                                         </p>
<p>ante todo poner en duda</p>
<p>lo que decimos y lo que vemos<a href="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-admin/#_ftn1">[1]</a></p>
<p>ante todo buscar la experiencia de las palabras</p>
<p>la experiencia <em>en</em> la palabra<a href="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-admin/#_ftn2">[2]</a></p>
<p>si la palabra no nos sucede en el organismo</p>
<p>llamémosle impostora</p>
<p>el poeta quiere saber si el objeto “es”<a href="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-admin/#_ftn3">[3]</a></p>
<p>cuando escribe habla con berkeley</p>
<p>(<em>¿sólo puede saberse un objeto</em></p>
<p><em>siendo percibido por una mente?</em>)</p>
<p>no podemos tocar lo que pensamos</p>
<p>no podemos degustar el nombre</p>
<p>los nombres no tienen peso</p>
<p>no nos doblan las muñecas –querido garfias–</p>
<p>no podemos conocer la <em>realidad</em></p>
<p>porque la realidad es un invento de la percepción</p>
<p>el sueño de los sentidos</p>
<p>(al poeta le aterran todas estas cosas)</p>
<p>uno se inventa el objeto</p>
<p>el objeto quién sabe qué sea</p>
<p>lo único que podemos conocer de las cosas</p>
<p>es la apariencia de las cosas</p>
<p>las cosas no existirían sin el lenguaje</p>
<p>serían ideas de las sensaciones</p>
<p>existe lo que vemos</p>
<p>(¿y es como lo vemos?)</p>
<p>basta con pensar una <em>cosa </em>para que exista<a href="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-admin/#_ftn4">[4]</a></p>
<p><em>todo lo que puede ser pensado</em></p>
<p><em>puede ser enunciado</em></p>
<p>el lenguaje se muerde la len/</p>
<p>ante la experiencia mística</p>
<p>esa <em>esfera de lo inefable</em></p>
<p>la <em>zona muda</em> de enrique lihn</p>
<p>ser poeta es tensar los límites</p>
<p>otorgarle ser a lo que no lo tiene</p>
<p>(a esas que no siendo</p>
<p>                         son lo que dicen)<a href="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-admin/#_ftn5">[5]</a></p>
<p>nombrar lo que <em>no es</em> para que pueda <em>ser</em></p>
<p>nombrar el <em>éufrates</em> y el <em>tigiris</em></p>
<p>dando golpes en la roca</p>
<p>hablar de la <em>rosa </em>no es hablar de ella</p>
<p>sino de lo que <em>yo</em> percibo</p>
<p>cuando creo experimentarla</p>
<p>[hablar de la rosa no es hablar la rosa</p>
<p>al hablar de la rosa</p>
<p>nuestras palabras no son pétalos</p>
<p>ni nuestra voz es perfume]</p>
<p><em>pero si los poetas </em></p>
<p><em>no quieren hablar siempre de lo mismo </em></p>
<p><em>tratarán de construir un telescopio </em></p>
<p><em>–explorador infrarrojo de campo ancho</em></p>
<p><em>como el de yaxkin melchy– para saber…</em></p>
<p><em>…y el aparato ha de fabricarse </em></p>
<p><em>con las cosas que tenemos a la mano…</em></p>
<p>hay que eliminar el pensamiento</p>
<p>(“el gran prejuicio”)</p>
<p>para acceder de manera <em>pura</em> a la percepción</p>
<p>pensar [el mundo] nos ata al mundo</p>
<p>                                         ¡soltemos las raíces!</p>
<p><em> </em></p>
<p><em>metimos la pata </em></p>
<p><em>donde ya no la podemos sacar</em></p>
<p>el mundo es una habladuría</p>
<p>hemos hablado</p>
<p>de lo que no sabemos</p>
<p> </p>
<p><a href="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-admin/#_ftnref1">[1]</a> la palabra no es la cosa</p>
<p> </p>
<p><a href="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-admin/#_ftnref2">[2]</a> las palabras</p>
<p>son el guante que utilizamos</p>
<p>para tomar las <em>cosas </em><strong> </strong></p>
<p>sin que nos quemen</p>
<p> </p>
<p><a href="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-admin/#_ftnref3">[3]</a> el poema casi nunca dice</p>
<p>lo que la cosa <em>es</em> (esencia)  </p>
<p>nos dice cómo es</p>
<p>ser poeta es intentar mirar las cosas</p>
<p>en la plenitud de su verdad</p>
<p> </p>
<p><a href="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-admin/#_ftnref4">[4]</a> ¿la mente es todas las cosas?</p>
<p> </p>
<p><a href="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-admin/#_ftnref5">[5]</a> “mamá” dicen los niños<em> </em></p>
<p>mucho antes de entenderlo</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p style="text-align: center;"><strong>II    </strong>              </p>
<p>la poesía<a href="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-admin/#_ftn1">[1]</a> es transferencia</p>
<p>logra que lo que digo</p>
<p>le suceda a quien lo escucha</p>
<p>–o suceda en quien lo escucha–<a href="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-admin/#_ftn2">[2]</a></p>
<p>el poeta es un diseñador de trampas</p>
<p>dice una cosa para referirse a otra</p>
<p>(en ocasiones</p>
<p>          decimos lo que decimos</p>
<p>para ocultar lo que no decimos)</p>
<p>convierte <em>esto </em>en          <em>aquello</em></p>
<p>sabe que el lenguaje es un juguete</p>
<p>pero no la diversión</p>
<p>la palabra “squirt”</p>
<p>que no le puede quitar la sed</p>
<p>(pero sí la idea</p>
<p>de ese deseo que lo consume)</p>
<p><em>              el lenguaje no sirve</em></p>
<p><em>nunca ha servido…</em></p>
<p><em>sólo nos permite formular</em></p>
<p><em>cosas que tienen tres</em></p>
<p><em>            cuatro cinco diez</em></p>
<p><em>veinticinco sentidos</em></p>
<p><em>que el sujeto supuestamente</em></p>
<p><em>debe conocer</em></p>
<p>gracias a personas como lacan <em> </em></p>
<p>–lacan no es sino la suma</p>
<p>de los que están detrás de él–</p>
<p>                     nuestro lenguaje</p>
<p>es un engaño conocido</p>
<p>la mentira materna</p>
<p>la leche cuyo sabor es su nombre</p>
<p>(la bebida mentirosa</p>
<p>con la que CRECEMOS)</p>
<p>la que sólo sabe</p>
<p>a lo que el paladar</p>
<p>              nos puede decir</p>
<p> </p>
<p>la palabra es un trapecio</p>
<p>en el que vamos</p>
<p>y venimos</p>
<p>               sabedores</p>
<p>de que no tenemos red</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p><a href="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-admin/#_ftnref1">[1]</a> ese darle a la cosa</p>
<p>los atributos del sujeto</p>
<p> </p>
<p><a href="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-admin/#_ftnref2">[2]</a> el poeta debe lograr suscitar</p>
<p>la cosa misma de la que habla</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p style="text-align: center;"><strong>III</strong></p>
<p>no es lo mismo recibir un puñetazo</p>
<p>que escuchar la palabra <em>puño</em></p>
<p>no es lo mismo decir <em>desesperación </em></p>
<p>que jalarse los cabellos<br />
designar la cosa</p>
<p>no significa padecerla<a href="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-admin/#_ftn1">[1]</a></p>
<p> </p>
<p> </p>
<p><a href="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-admin/#_ftnref1">[1]</a> decir <em>fuego</em> no es quemarse</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p><strong>Datos vitales</strong></p>
<p>Christopher Amador<strong> </strong>(La Paz, BCS, 1984), es licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública por la Universidad Autónoma de Baja California Sur. Es autor del libro de poemas: <em>El mar es el silencio que hace Dios para no pensar en la tierra</em>. Editorial: PRAXIS, UABCS, ISC, CUARTO CRECIENTE (2008). Se le otorgó el Premio Estatal de Dramaturgia Ciudad de La Paz 2008, por el libro: <em>La Ciruela. </em>En 2009 ganó el Premio Estatal de Poesía Ciudad de La Paz, por el libro: <em>Escribir es incendiar. </em>Es compilador de la primera antología de teatro en Baja California Sur (<em>En el cuerpo de nadie. </em>UABCS, ISC, SAMSARA).<em> </em>Actualmente dirige el laboratorio de teatro: &#8220;la palabra vuelta carne&#8221;, de la Escuela Normal Superior del Estado de BCS.</p>
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		</item>
		<item>
		<title>Citatorio No 34: Del mal presagio</title>
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		<pubDate>Sat, 26 Jun 2010 16:50:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Círculo de poesía</dc:creator>
				<category><![CDATA[Citatorios y Miscelánea]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>
		<category><![CDATA[Portada 2]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://circulodepoesia.com/nueva/?p=587</guid>
		<description><![CDATA[

 
&#8220;Jettatore es una palabra a la cual mucha gente le da un origen italiano, pero en realidad no es así. La palabra tuvo su origen en los capas sociales de cierta altura en Buenos Aires a principios del siglo XX, y tenía un sentido derogatorio hacia los inmigrantes con poca educación. Se suponía que tales [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
<h4 style="text-align: left;"><span style="color: #0000ff;"><em><a href="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2009/06/aaaaaaaaaa.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-1873" title="aaaaaaaaaa" src="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2009/06/aaaaaaaaaa.jpg" alt="aaaaaaaaaa" width="610" height="265" /></a></em></span></h4>
<h4 style="text-align: justify;"><span style="color: #0000ff;"><em> </em></span></h4>
<h4 style="text-align: justify;"><span style="color: #0000ff;"><em>&#8220;Jettatore es una palabra a la cual mucha gente le da un origen italiano, pero en realidad no es así. La palabra tuvo su origen en los capas sociales de cierta altura en Buenos Aires a principios del siglo XX, y tenía un sentido derogatorio hacia los inmigrantes con poca educación. Se suponía que tales personas le traerían mala suerte a todos aquellos con los cuales se relacionara&#8221;</em></span></h4>
<h4 style="text-align: justify;"><span style="color: #0000ff;"> </span></h4>
</blockquote>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Elegía al guardameta, de Miguel Hernández</title>
		<link>http://circulodepoesia.com/nueva/2010/06/elegia-al-guardameta-de-miguel-hernandez/</link>
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		<pubDate>Mon, 14 Jun 2010 04:15:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Círculo de poesía</dc:creator>
				<category><![CDATA[Citatorios y Miscelánea]]></category>
		<category><![CDATA[Portada 2]]></category>
		<category><![CDATA[Miguel Hernández]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://circulodepoesia.com/nueva/?p=9054</guid>
		<description><![CDATA[Como parte de los entrecruzamientos de la literatura y el futbol, presentamos la &#8220;Elegía al guardameta&#8221;, que escribiera Miguel Hernández. 
 
Elegía al guardameta  
 
A Lolo, sampedro joven
 en la portería del cielo de Orihuela.
 
 
Tu grillo, por tus labios promotores,
de plata compostura,
árbitro, domador de jugadores,
director de bravura,
¿no silbará la muerte por ventura?
En el alpiste verde de sosiego,
de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2010/06/Jorge-Campos.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-9055" title="Jorge Campos" src="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2010/06/Jorge-Campos.jpg" alt="Jorge Campos" width="610" height="265" /></a>Como parte de los entrecruzamientos de la literatura y el futbol, presentamos la &#8220;Elegía al guardameta&#8221;, que escribiera Miguel Hernández. <span id="more-9054"></span></p>
<p style="text-align: center;"><strong><em> </em></strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong><em>Elegía al guardameta  </em></strong></p>
<p style="text-align: right;"><em> </em></p>
<p style="text-align: right;"><em>A Lolo, sampedro joven</em></p>
<p style="text-align: right;"><em> en la portería del cielo de Orihuela.<br />
</em> </p>
<p> </p>
<p>Tu grillo, por tus labios promotores,<br />
de plata compostura,<br />
árbitro, domador de jugadores,<br />
director de bravura,<br />
¿no silbará la muerte por ventura?<br />
En el alpiste verde de sosiego,<br />
de tiza galonado,<br />
para siempre quedó fuera del juego<br />
sampedro, el apostado<br />
en su puerta de cáñamo añudado.<br />
Goles para enredar en sí, derrotas,<br />
¿no la mundial moscarda?<br />
que zumba por la punta de las botas,<br />
ante su red aguarda<br />
la portería aún, araña parda.</p>
<p>Entre las trabas que tendió la meta<br />
de una esquina a otra esquina<br />
por su sexo el balón, a su bragueta<br />
asomado, se arruina,<br />
su redondez airosamente orina.<br />
Delación de las faltas, mensajeras<br />
de colores, plurales,<br />
amparador del aire en vivos cueros,<br />
en tu campo, imparciales<br />
agitaron de córner las señales.<br />
Ante tu puerta se formó un tumulto<br />
de breves pantalones<br />
donde bailan los príapos su bulto<br />
sin otros eslabones<br />
que los de sus esclavas relaciones.<br />
Combinada la brisa en su envoltura<br />
bien, y mejor chutada,<br />
la esfera terrenal de su figura<br />
¡cómo! fue interceptada<br />
por lo pez y fugaz de tu estirada.<br />
Te sorprendió el fotógrafo el momento<br />
más bello de tu historia<br />
deportiva, tumbándote en el viento<br />
para evitar victoria,<br />
y un ventalle de palmas te aireó gloria.<br />
Y te quedaste en la fotografía,<br />
a un metro del alpiste,<br />
con tu vida mejor en vilo, en vía<br />
ya de tu muerte triste,<br />
sin coger el balón que ya cogiste.<br />
Fue un <em>plongeón</em> mortal. Con ¡cuánto tino!<br />
y efecto, tu cabeza<br />
dio al poste. Como un sexo femenino,<br />
abrió la ligereza<br />
del golpe una granada de tristeza.<br />
Aplaudieron tu fin por tu jugada.<br />
Tu gorra, sin visera,<br />
de tu manida testa fue lanzada,<br />
como oreja tercera,<br />
al área que a tus pasos fue frontera.</p>
<p>Te arrancaron, cogido por la punta,<br />
el cabello del guante,<br />
si inofensiva garra, ya difunta,<br />
zarpa que a lo elegante<br />
corroboraba tu actitud rampante.<br />
¡Ay fiera!, en tu jaulón medio de lino,<br />
se eliminó tu vida.<br />
Nunca más, eficaz como un camino,<br />
harás una salida<br />
interrumpiendo el baile apolonida.<br />
Inflamado en amor por los balones,<br />
sin mano que lo imante,<br />
no implicarás su viento a tus riñones,<br />
como un seno ambulante<br />
escapado a los senos de tu amante.<br />
Ya no pones obstáculos de mano<br />
al ímpetu, a la bota<br />
en los que el gol avanza. Pide en vano,<br />
tu equipo en la derrota,<br />
tus bien brincados saques de pelota.<br />
A los <em>penaltys</em> que tan bien parabas<br />
acechando tu acierto,<br />
nadie más que la red le pone trabas,<br />
porque nadie ha cubierto<br />
el sitio, vivo, que has dejado, muerto.<br />
El marcador, al número al contrario,<br />
le acumula en la frente<br />
su sangre negra. Y ve el extraordinario,<br />
el sampedro suplente,<br />
vacío que dejó tu estilo ausente.</p>
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		<title>Un poema mundialista de Fernando Trejo</title>
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		<pubDate>Fri, 11 Jun 2010 12:13:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Círculo de poesía</dc:creator>
				<category><![CDATA[Citatorios y Miscelánea]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>
		<category><![CDATA[Portada 3]]></category>
		<category><![CDATA[Fernando Trejo]]></category>
		<category><![CDATA[México sudáfrica]]></category>
		<category><![CDATA[Mundial]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía y futbol]]></category>

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		<description><![CDATA[
A continuación presentamos un poema de Fernando Trejo (1985) que nos recuerda la victoria de la selección mexicana sobre Irán, en la Copa del Mundo Alemania 2006.  Con gran partido de Zinha y Omar bravo se ganó aquel partido.

MÉXICO VS IRÁN
 
A Oswaldo Sánchez
 
En el estadio
la voz de la afición relincha como un caballo en celo.
Con [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><img title="Pique" src="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2010/06/Pique.jpg" alt="Pique" width="610" height="265" /></p>
<p style="text-align: justify;">A continuación presentamos un poema de Fernando Trejo (1985) que nos recuerda la victoria de la selección mexicana sobre Irán, en la Copa del Mundo Alemania 2006.  Con gran partido de Zinha y Omar bravo se ganó aquel partido.</p>
<p><span id="more-9037"></span></p>
<p style="text-align: center;"><strong>MÉXICO VS IRÁN</strong></p>
<p><em> </em></p>
<p style="text-align: right;"><em>A Oswaldo Sánchez</em></p>
<p><em> </em></p>
<p>En el estadio</p>
<p>la voz de la afición relincha como un caballo en celo.</p>
<p>Con esas ganas de quebrar un rayo</p>
<p>en plena lluvia rápida.</p>
<p>Un movimiento de pelota</p>
<p>mueve al mundo entero.</p>
<p>Como si se tratase de un pilar</p>
<p>a punto de caerse</p>
<p>que sostiene al universo.</p>
<p>Al final, las manos de Oswaldo</p>
<p>invocan esa lluvia en la tribuna</p>
<p>que no deja de corear su nombre</p>
<p>por esas cuantas lágrimas que caen al césped</p>
<p>sin goce alguno.</p>
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