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	<title>Círculo de Poesía &#187; Lamas</title>
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	<description>Revista electrónica de literatura. Lo mejor de la poesía en español desde México.</description>
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		<title>Leer caminando o caminar leyendo</title>
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		<pubDate>Wed, 13 Jan 2010 06:48:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Círculo de poesía</dc:creator>
				<category><![CDATA[Lamas]]></category>
		<category><![CDATA[Portada 3]]></category>
		<category><![CDATA[En línea recta]]></category>
		<category><![CDATA[Mijail Lamas]]></category>

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En la siguiente entrega de &#8220;En línea recta&#8221;, Mijail Lamas sigue la tradición de William Hazlit, Robert Louis Stevenson o Robert Walser sobre el arte de caminar, pero en la variante de hacerlo mientras se lee. 
 
 
Leer caminando o caminar leyendo
 
Hay pocas cosas que se hagan de manera simultánea y que me puedan causar tanto placer como [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2010/01/leer-caminando.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-7340" title="leer caminando" src="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2010/01/leer-caminando.jpg" alt="leer caminando" width="610" height="265" /></a></p>
<p>En la siguiente entrega de &#8220;En línea recta&#8221;, Mijail Lamas sigue la tradición de William Hazlit, Robert Louis Stevenson o Robert Walser sobre el arte de caminar, pero en la variante de hacerlo mientras se lee. <span id="more-7341"></span></p>
<p align="center"><strong> </strong></p>
<p align="center"><strong> </strong></p>
<p align="center"><strong>Leer caminando o caminar leyendo</strong></p>
<p align="center"><strong> </strong></p>
<p>Hay pocas cosas que se hagan de manera simultánea y que me puedan causar tanto placer como leer y caminar al mismo tiempo.</p>
<p>            Hay algo de portento en la posibilidad de desplazarse al mismo tiempo en dos planos distintos. Leer y caminar estimula no sólo nuestra imaginación, también nuestra condición física. Tomando en cuenta que los aficionados a la lectura o los lectores profesionales suelen tener cuerpos dados al buró y las mesas del café, caminar leyendo agrega movilidad para los sedentarios.</p>
<p>            Claro que hay que advertir responsablemente, antes de recomendar esta actividad, que implica no pocos peligros. En una ciudad como el D.F., por ejemplo, leer mientras hacemos una caminata puede resultar de alto riesgo por razones obvias. El lector caminante o el caminante aficionado a la lectura, debe tener muy estudiadas sus rutas. Con práctica se pueden alcanzar grandes avances en lecturas específicas para distancias definidas. Por ejemplo el itinerario de la ruta-lectura que hago de mi “trabajo” al trabajo de mi mujer es el siguiente: primero tomo un libro ( siempre será mejor uno de bolsillo), leo y camino sobre Liverpool en sentido contrario de los carros, doblo a la derecha en Bruselas, sigo de frente hasta topar con Versalles, interrumpo la lectura para cruzar Versalles y tomar Turín, retomo la lectura y sigo por Turín, cruzo Abraham González dando solamente un vistazo hasta llegar a Río de la Loza, paralela a Chapultepec, y que a esa altura es cruzada por Bucarelli que se convierte en Cuauhtémoc, interrumpo la lectura para cruzar la acera, reanudo lectura. Ahora camino por Dr. Río de la Loza en dirección de Salto del Agua, cruzo Carmona Valle echando apenas un vistazo, sigo por Río de la Loza hasta doblar a la derecha en Rafael Lucio que topa con Dr. Lavista y entonces, con algo de pericia, habré llegado a mi destino. Para entonces habré terminado algún cuento o un ensayo corto. Estas intricadas rutas son adecuadas para leer a Borges, Arreola o algún ensayo corto de Montaigne.</p>
<p>            Paseo de la Reforma o Avenida Cuauhtémoc son excelentes rutas para leer largas extensiones de narrativa, de tal modo que con una hora de caminata diaria podremos terminar una voluminosa novela decimonónica o alguna de Philip Roth en una semana o menos.</p>
<p>            No me cansaré de decir que hay que ser precavidos, saber elegir los textos adecuados; hay lecturas que nos exigen imperativamente un estado de inmovilidad total, así como hay otras que por su misma naturaleza nos provocan salir y andar.</p>
<p>            Uno irá adquiriendo práctica suficiente y relacionando lugares con escenas acontecidas en los libros: tal esquina, un final trágico; una vieja calle, un poema de Garcilaso; un puente peatonal la muerte del protagonista.</p>
<p>            Hay niveles de experiencia en esto de leer y caminar. El primer nivel de dificultad consiste en caminar por un parque de día o uno bien iluminado, también alrededor de la manzana. Esta opción permite irse familiarizando con la actividad andante sin la inconveniencia de los carros (o coches como se les dice acá). Un segundo nivel de dificultad sería caminar por avenidas rectas, interrumpiendo la lectura sólo para cruzar la calle. Un tercer nivel correspondería a poder tomar rutas intricadas, giros inesperados en la ruta que se correspondan directamente con la trama, tomando en cuenta que ella misma ha tomado otro camino. Yo puedo jactarme de que me encuentro en este tercer nivel avanzado y la práctica me permite leer mientras cruzo algunas calles, sólo algunas, sin voltear a ver si vienen carros. No ha sido poco el tiempo que le he dedicado a perfeccionar mis rutas y con ellas el tipo de lectura que les corresponde. Ahora prefiero bajarme algunas estaciones antes de llegar a mi casa o a mi trabajo y, salvo el inconveniente de llegar tarde a mi destino, debido a que la trama me atrapa y me hace bajar la velocidad de mi paso, esta actividad me da muchas satisfacciones así como los ya mencionados beneficios físicos.</p>
<p>            Doy doce recomendaciones de lectura que podrán ir creciendo conforme el practicante vaya adquiriendo más horas de andanza.</p>
<p> </p>
<p>Seis libros para caminatas cortas:</p>
<p>1 <em>El Aleph</em> de Jorge Luis Borges</p>
<p>2 <em>Confabulario</em> de Juan José Arreola</p>
<p>3 <em>Habla de lo que sabes</em> de Geney Beltrán</p>
<p>4 <em>Fuego de pobres</em> de Rubén Bonifaz Nuño</p>
<p>5 <em>Partitura para mujer muerta,</em> Vicente Alfonso</p>
<p>6 <em>Cicatrices,</em> Esther Seligson</p>
<p> </p>
<p>Seis libros para caminatas largas</p>
<p>1 <em>El corazón de las tinieblas</em> (muy recomendable para leer en el pesero) de Joseph Conrad</p>
<p>2 <em>Pastoral ame</em>ricano, Philip Roth</p>
<p>3 <em>El Ingeniosos Hidalgo Don Quijote de la Mancha,</em> Miguel de Cervantes Saveedra</p>
<p>4 <em>Rayuela</em> de Julio Cortázar</p>
<p>5 <em>Corre conejo, corre</em> de John Updike</p>
<p>6  <em>La mano de la buena fortuna</em> de Goran Petrović</p>
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		<title>Un suspenso entre lo arcaico y lo moderno</title>
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		<pubDate>Fri, 27 Nov 2009 23:17:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Círculo de poesía</dc:creator>
				<category><![CDATA[Lamas]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>
		<category><![CDATA[Portada 2]]></category>

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		<description><![CDATA[
 En la más reciente entrega de &#8220;En línea recta&#8221;, Mijail Lamas revisa el libro Isla de las estaciones, del poeta irlandés y ganador del Premio Nobel, Seamus Heaney,  traducido al español por la poeta Pura López Colomé.
 
Seamus Heaney es uno de los poetas contemporáneos más importantes. Su personalidad ha destacado no sólo en el ámbito de la lírica, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em></em><a href="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2009/11/Seamus-Heaney.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-6394" title="Seamus Heaney" src="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2009/11/Seamus-Heaney.jpg" alt="Seamus Heaney" width="610" height="265" /></a></p>
<p> En la más reciente entrega de &#8220;En línea recta&#8221;, Mijail Lamas revisa el libro <em>Isla de las estaciones</em>, del poeta irlandés y ganador del Premio Nobel, Seamus Heaney,  traducido al español por la poeta Pura López Colomé.<span id="more-6393"></span></p>
<p> </p>
<p>Seamus Heaney es uno de los poetas contemporáneos más importantes. Su personalidad ha destacado no sólo en el ámbito de la lírica, ya que como crítico y ensayista ha contribuido también a renovar la óptica sobre el papel que la poesía y el poeta juegan en las sociedades actuales, y como traductor se ha dedicado a recuperar antiguos he importantes textos de la tradición irlandesa. Su obra se ha difundido con mayor notoriedad a partir de que fuera galardonado con el Premio Nobel de Literatura en el año de 1995. En nuestro país quien se ha dado a la tarea de trasladar su poesía a nuestra lengua  ha sido la poeta Pura López Colomé y el volumen titulado <em>Isla de las Estaciones</em>, editado por Calamus y originalmente publicado en inglés en 1984 no podría ser la excepción.</p>
<p><em>     Isla de las Estaciones </em>es un volumen rico en su eje temático, aunque circunscrito en su mayoría a la geografía irlandesa; está dividido en tres secciones  sustentadas en una variedad de registros muy bien definidos en cada una de ellas:</p>
<p>     El primer apartado, sin título, está conformado por una colección de poemas un tanto de ocasión y circunstancia que van del discurso amoroso, como en poema “El atavío”, a la postal costumbrista, bella y concisamente detallada del poema “Vida de estante”. En estos poemas en particular, la descripción de los objetos de uso cotidiano se desarrolla a partir de la relación que éstos tienen con las personas que los usan, de tal manera que no son meras descripciones de naturalezas muertas. Un ejemplo notorio es el poema “Vieja plancha”: “Con frecuencia la vi levantarla/ desde donde su cuña compacta montaba/ la parte trasera de la estufa/ como un remolque anclado.// Para saber, de oído, qué tan caliente estaba/ palmeteaba la superficie de acero/ o se la acercaba a la mejilla,/ adivinando así el peligro en potencia”. Esa capacidad de ver la maravilla en la existencia humilde de las cosas y las personas, es decir, de atisbar la epifanía, es natural en Heaney. Al referirse a su infancia en el discurso de recepción del Nobel, Heaney parece describir esta emoción que se repite en sus poemas: “una existencia íntima, física, criaturil&#8230;”. La persistencia de un paisaje rural hilvanado por medio de una voz de expresión tan contemporánea, que a lo largo de todo el libro, deja ver claramente eso que Heaney reconoce como un “suspenso entre lo arcaico y lo moderno”, eso que se desprende gracias a una constante requisa de la memoria y la regular visita a los verdes y hondos lagos de la nostalgia.</p>
<p>     El segundo apartado de este volumen es el que da nombre al libro y está constituido por 12 poemas que a su vez representan las 12 escalas a lo largo de la peregrinación de tres días al purgatorio de San Patricio, que se encuentra en las inmediaciones del Lago Derg, como aclara la traductora en el espléndido prólogo y como el mismo Heaney apunta en las notas al final del libro.</p>
<p>     Los 12 poemas presentan 12 encuentros un tanto oníricos o fantasmagóricos con distintos personajes cercanos al poeta, ya sea porque fueron actores representativos en su vida o por ser importantes en la vida social de Irlanda. Lo único que parece relacionar las personalidades de estas presencias es la circunstancia de su muerte, enmarcada en la violencia de los conflictos políticos y religiosos de Irlanda. Dichos encuentros plantean un reconocimiento interior de la identidad nacional y a la vez  individual como respuesta a inquietudes no resueltas ante la interrupción drástica que sobreviene con la muerte y que sólo la poesía posibilita responder.</p>
<p>     En estos poemas la nítida construcción del discurso lírico y su vívida plasticidad no le son suficientes al poeta, así que recurre a una muy concreta construcción anecdótica que le permite afianzar su discurso “dando en el clavo de la forma de las cosas”, de manera que la voz poética puede entregarse a estos encuentros y realizar esa búsqueda consigo misma por medio del diálogo con los otros, esos otros que la poesía trae de vuelta para saldar cuentas pendientes.</p>
<p>     En “Sweeney redivido”, tercer y último apartado de <em>Isla de las Estaciones</em>, Heaney le da voz al que fuera el mítico rey de Ulster. Esta sección es a su vez una reelaboración del cuento irlandés “La locura de Sweeney”, del que Heaney (perdonaran la rima) ha hecho una traducción al inglés contemporáneo. En la nota a este poema Heaney lo explica así: “es una versión del cuento irlandés, pero confío que estas glosas sobrevivan sin ayuda del relato original. Muchas de ellas, por supuesto, han sido imaginadas dentro de contextos muy distantes de la Irlanda de principios de la Edad Media”. He aquí, otra vez, ese “suspenso entre lo arcaico y lo moderno”, apuntando anteriormente: la voz de un rey premedieval en un contexto de carreteras y automóviles.</p>
<p>     Sweeney, el rey pagano, es maldecido por el clérigo San Ronan, condenado a ser un ave y como tal a desconfiar de los seres humanos. Esta reelaboración de la locura es equiparable a la alegoría que Baudelaire hace del poeta como albatros, ya que en el peregrinar de Sweeney su percepción del mundo es modificada por su condición delirante; es un extraño entre sus semejantes, su visión es distinta, su perspectiva es más bien privilegiada. Es la posición del poeta, ya que la maldición hecha por el clérigo le “mostró el camino hacia un reino/ de tal alcance y fidelidad” que su “vacío es desde entonces su señor”. La reelaboración del mito de Sweeney es una constante en la poesía y la literatura de las islas británicas, por el potencial poético que sugiere múltiples implicaciones e interpretaciones.</p>
<p><em>     Isla de las estaciones</em>  con sus tres estancias de hermosa polifonía y verdes paisajes —verde irlandés, claro está—, le otorga al lector una visión sugerente y poderosa del universo que este extraordinario poeta  ha creado para nosotros, vertido a nuestra lengua con gran intuición lírica y una rica noción del ritmo.</p>
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		<title>La prosa de Carlos Drummond de Andrade</title>
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		<pubDate>Wed, 21 Oct 2009 15:31:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Círculo de poesía</dc:creator>
				<category><![CDATA[Lamas]]></category>
		<category><![CDATA[Portada 1]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Drummond de Andrade]]></category>
		<category><![CDATA[Mijail Lamas]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía brasileña]]></category>

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En la nueva entrega de &#8220;En línea recta&#8221;, Mijail Lamas presenta el trabajo prosístico de un poeta brasileño imprescindible del siglo XX, Carlos Drummond de Andrade (1902-1987) a través de la traducción de&#8221;Opiniones de Robinson&#8221;.
 
 
“El que quiso ser apenas periodista terminará poeta fundamental…”  Así describe Pablo del Barco a Carlos Drummond de Andrade en su [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2009/10/Carlos-Drummond-de-Andrade.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-5671" title="Carlos Drummond de Andrade" src="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2009/10/Carlos-Drummond-de-Andrade.jpg" alt="Carlos Drummond de Andrade" width="610" height="265" /></a></p>
<p>En la nueva entrega de &#8220;En línea recta&#8221;, Mijail Lamas presenta el trabajo prosístico de un poeta brasileño imprescindible del siglo XX, Carlos Drummond de Andrade (1902-1987) a través de la traducción de&#8221;Opiniones de Robinson&#8221;.<span id="more-5670"></span></p>
<p> </p>
<p> </p>
<p>“El que quiso ser apenas periodista terminará poeta fundamental…”  Así describe Pablo del Barco a Carlos Drummond de Andrade en su introducción a la antología que éste hace del poeta brasileño en la Colección Visor de Poesía.</p>
<p>     Y es que si conocemos a Carlos Drummond de Andrade como un poeta fundamental, ya que los lectores de habla castellana tenemos acceso a diversas traducciones de su poesía,  pero no hemos tenido muchas noticias de su trabajo como cronista, cuentista y articulista periodístico, facetas a las que el autor dedicó aproximadamente cincuenta años de su vida.</p>
<p>     Drummond de Andrade nació en la población minera de Itabira en 1902 y fue un periodista prolífico desde sus inicios como escritor; de hecho, en esa actividad fue ubicado al inicio de su carrera literaria. Posteriormente, y gracias a su trabajo poético, se vio relacionado con el movimiento modernista brasileño en su segunda etapa, es decir, con los llamados poetas de la generación del 45, escritores marcados por el fin de la Segunda Guerra Mundial y de la dictadura de Getúlio Dornelles Vargas.</p>
<p>     El mismo Drummond se asume como un narrador entusiasta, siempre irónico hasta consigo mismo. El texto «Auto-Retrato», que escribe para la revista <em>Leitura</em>, nos muestra  ese talante irónico:</p>
<p> </p>
<blockquote><p>Dice el espejo:</p>
<p>El señor Carlos Drummond de Andrade es un prosista modesto que se juzga buen poeta; en eso se engaña. Como prosista ha elaborado algunas crónicas y cuentos que revelan cierto conocimiento de formas adecuadas de expresión, cierto humor y malicia.</p>
<p>Como poeta le falta todo eso y le sobran los siguientes defectos: es desparpajado, nada eufónico, falto de conceptos, arbitrario, grotesco y titubeante.</p></blockquote>
<p> </p>
<p>     El ejercicio prosístico de Carlos Drummond de Andrade dialoga en muchos sentidos con su trabajo poético, ya que la mirada siempre atenta del cronista se encuentra de manera frecuente en la del poeta, así como la sensibilidad lírica del poeta se hace presente en la mirada del cronista. Aquí un ejemplo: «¿Cómo puedo referir en escala métrica las proporciones de una escultura de luz afilada y estelar que resplandece sobre la infancia entera?»  este fragmento forma parte de la crónica «Fim do mundo» donde el poeta de Itabira relata el avistamiento de un cometa.</p>
<p>     La mayoría de los artículos y crónicas de Carlos Drummond de Andrade hacen evidente su inmediatez contextual y cronológica, lo que no es sino resultado de la naturaleza del género y el medio para el que fueron escritas. Lo dicho anteriormente puede restarles el interés que no sea el del mero investigador literario. Sin embargo, no son pocos los textos que conservan una gran frescura y actualidad: muchos de los temas tratados siguen siendo cercanos a nuestras preocupaciones tanto intelectuales como cotidianas. Así, el paisaje brasileño, la problemática social, el quehacer cultural y la intrincada naturaleza del hombre son algunos de los temas que el poeta brasileño retrató en sus crónicas; algunos de estos temas —sobre todo los de problemática social— son todavía vigentes ya que no están resueltos en la mayoría nuestras sociedades latinoamericanas.</p>
<p>     El texto aquí presentado proviene del libro <em>Auto-Retrato e otras crônicas</em>, recopilación póstuma de sus prosas y plantea un encuentro del autor de <em>O sentimento do Mundo</em> con el personaje emblemático de Daniel Defoe.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<h3 style="text-align: center;">Opiniones de Robinson</h3>
<p align="right"> </p>
<p align="right">Carlos Drummond de Andrade</p>
<p> </p>
<p>Robinsón se aproxima cautelosamente. Se ve que es un hombre dispuesto a defender su isla desierta.</p>
<p>     —Naturalmente, usted vino aquí para entrevistarme. Quiere conocer mis opiniones sobre el mundo de la posguerra, la mejor manera de domesticar a los alemanes, las posibilidades de dar alimento a toda la gente y otras tantas utopías. Pero yo soy un hombre sin opiniones. Yo apenas tengo mi hacha y mi cabaña. ¿Entiende?</p>
<p>      —No, viejo Robinsón. No vine a preguntarle sobre ninguna de esas cosas. Ta sólo me ocupo en hacer un número de una revista dedicado a la literatura infantil, y se me ocurrió buscarlo a usted, personaje típico de los libros infantiles, para oírlo discurrir sobre materia tan compleja.</p>
<p>      —No soy personaje de cuentos infantiles. Mi historia no fue escrita para niños.</p>
<p>      —Precisamente por eso lo escogí, mi querido amigo. ¿De qué manera se explica el hecho de que un libro para adultos llegara a tocar el difícil nicho de los niños y pasara a ser considerado un libro para ellos, y también, mucho más comprendido por ellos que por la gente grande?</p>
<p>     Robinsón se rasca la barba, que es de una exuberancia vegetal. Se muestra perturbado, pero ante todo soberbio.</p>
<p>     —¿Entonces en Brasil también?</p>
<p>     —También en Brasil, por qué no. Al principio su aventura fue contada a los niños brasileños en las bellas e ingenuas series de cuadros coloridos del Tico Tico. (Lloré mis lágrimas la semana en la que usted dejó la isla). Después vinieron otras adaptaciones y resúmenes, anticipando la técnica moderna de la condensación. Posteriormente usted fue presentado a nuestros infantes por el escritor Monteiro Lobato, uno de los hombres que más hizo por la niñez brasileña, contándoles historias entre fantásticas y realistas, en las que enseñaba de manera pintoresca la ciencia, la historia, la geografía, los fenómenos de la naturaleza.</p>
<p>     —¿Le cortaron mucho a mis peripecias?</p>
<p>     —Mucho. Pero era necesario y todo escritor ya está acostumbrado a esas operaciones. Lo importante era que el personaje perdurara. Y el personaje está vivo. Hicieron lo mismo con el Quijote&#8230;</p>
<p>     —Ese caballero es diferente —interrumpió Robinsón enfadado—. Nada tenemos en común. Se trata de un soñador, de un lunático, yo siempre fui un honrado comerciante (tal vez más comerciante que honrado) y sobre todo un espíritu práctico. Mi larga estadía en la isla, que cultivé y colonicé, no es una aventura romántica. No perdí el tiempo construyendo una torre, sino que lo aproveché haciendo una cabaña fortificada; y no perdí el tiempo escribiendo versos a la manera de los jóvenes poetas puros; en materia de escritura me limitaba a hacer marcas en la madera para contar los días y controlar el paso del tiempo. En fin, mi vida puede ser todo un ejemplo de vida práctica, laboriosa y constructiva; en ella se funden capacidad inventiva, fuerza de voluntad y poder de adaptación.</p>
<p>     —Lo sé, preciado Robinsón, y disculpe si recordé acaso el nombre de un ser tan diferente como el Quijote. Lo cierto es que los niños gustan de usted, hombre de vista culta y segura (esto no es burla), como del hidalgo manchego que era la propia imaginación desenfrenada. A los niños les gusta de todo, el apetito infantil en materia de historias y caracteres es infinito.</p>
<p>     —Más allá de mi caso, ¿qué es lo que ellos leen últimamente por allá?</p>
<p>     —Todo, y muchos leen a Robinsón sin saberlo. Porque usted tiene mil nombres. ¿Está consiente de esto? Los escritores e ilustradores norteamericanos no pecan de tener exceso de espíritu creador y muchas veces, con formas y rótulos diversos, hacen de usted o de otros personajes clásicos el objeto de sus historias aparentemente nuevas. Esas historias, como otras tantas mercancías estandarizadas, son despachadas por el mundo entero y aparecen simultáneamente en periódicos y revistas de todas partes. Su receta de vivir en una isla desierta ha sido muy explotada.</p>
<p>     —Sé de eso. Recibo el Selecciones y oigo el aviso de los navegantes&#8230; Hoy en día eso de isla desierta es cosa muy dicha.</p>
<p>     —Es igual, viejo Robinsón, y los niños también lo saben. Los niños han envejecido mucho en los últimos años. El cine les trajo una suma brutal de conocimiento. La radio también. No hablo de los niños que viven en países donde se realizan operaciones militares; ésos aprenderán de más. Me refiero a los niños de los países no invadidos ni bombardeados, los niños más felices y protegidos. Maduran mucho. Igual hay quien sospecha que los cuentos maravillosos ya no seducen a los niñitos más tiernos, a menos que esos cuentos se renueven y, por ejemplo, exhiban una moralidad más directa y cortante. En opinión de esas personas, las fábulas están desmoralizadas.La figura del lobo no interesa; un fascista impresiona mucho más. Y las hadas han perdido el prestigio después de que surgieron los paracaidistas.</p>
<p>     —Bueno, ¿usted está entrevistando o está siendo entrevistado? —se extrañó Robinsón.</p>
<p>     —Tiene razón. Vine aquí para pedirle que me ayude a comprender el misterio de la lectura o un aspecto de él. Los niños leen historias para gente grande. Los hombres leen cuentos de Andersen y Perrault. Un cuento como «El príncipe feliz», de Oscar Wilde, no se sabe si fue compuesto para hombres o niños, todos lo adoran. ¿Qué es al final la literatura infantil?</p>
<p>     —Hijo mío —respondió Robinsón, gravemente, después de un minuto de reflexión— el problema es extraño a mis meditaciones habituales, pero es posible examinarlo a la luz de la naturaleza humana.</p>
<p>     La literatura infantil es tal vez una invención de los libreros. ¿Quién sabe?</p>
<p>     —Pero los especialistas&#8230;</p>
<p>     —Deje en paz a los especialistas. No es fuera de la historia del comercio o de la sociedad que un gusto o una tendencia son impuestos por el productor. El uso de la corbata en los países occidentales tal vez no tenga otra explicación sino la de que fue establecido por los fabricantes de corbatas. La literatura es una sola y no parece razonable que se divida en secciones correspondientes a fases del crecimiento físico y mental del hombre.</p>
<p>     —Pero —arriesgué—, cierta manera de contar&#8230;</p>
<p>     —¿Quiere decir que se dirige de preferencia al público infantil? Pero esa manera no basta para construir una nueva forma de literatura, ni tampoco un nuevo género. Dentro de la «literatura adulta», si es que ustedes le llaman así, caben todas las maneras, formas y géneros. Y la reducción microscópica de un género es aún el mismo género. Infantil, generalmente es el autor de la historia, no la historia en sí. Lo que hay de seriedad y conciencia de las cosas en el espíritu del niño, escapa generalmente a esos escritores especializados en libros infantiles. Como si los niños fueran un ser aparte, que se transforma visceralmente al crecer.</p>
<p>     Y el hombre práctico continuó:</p>
<p>     —No hay escritores para hombres y escritores para niños. Hay solamente buenos y malos escritores. Dentro de la categoría de los buenos, unos son particularmente dotados para la representación de personas, cosas y vestuarios, reales e imaginarios. Esos crearon historias y personajes que darán la vuelta al mundo, fascinarán a viejos y jóvenes, mujeres y hombres de todas las profesiones y serán inmortales. No tienen la preocupación de una clientela, de una clase o una zona de influencia. Son los escritores propiamente dichos. Los otros son malos, no interesan.</p>
<p>     Y después:</p>
<p>     —Al final y sumariamente la llamada literatura infantil tiene su principal depósito en el folclore. ¿Pero no es el folclore universal un proveedor de motivos para toda la literatura? El folclore, simplemente, sería insuficiente para individualizar esa pretendida literatura pre-púber. Otro elemento de caracterización sería su doble objetivo de recreación y educación (no hablo de propaganda, que ya es un desvío). Ahora, aquellos son objetivos que pueden coincidir con los de la literatura, pero no son los de la literatura. Es preciso divertir a los niños, como también es preciso enseñarles matemática elemental, pero no veo que esto envuelva una preocupación literaria, como no hay literatura en el acto de cantar para que el niño se duerma o en el de cambiarle los pañales mojados&#8230;</p>
<p>     —¡Pero la vida, ilustre Robinsón, hay vida!</p>
<p>     —¿Y la vida no es una sola, no obstante las diferencias biológicas?</p>
<p>     Huí. ¿Será que Robinsón es un conferencista reprimido?</p>
<p><em> </em></p>
<p align="right"><em> </em></p>
<p align="right"><em>Litura</em>, noviembre de 1944.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p align="right">Traducción de Mijail Lamas</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Alturas y descensos (un acercamiento a la poesía de Enriqueta Ochoa)</title>
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		<pubDate>Wed, 30 Sep 2009 07:58:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Círculo de poesía</dc:creator>
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		<description><![CDATA[
En esta nueva entrega de &#8220;En línea recta&#8221;, Mijail Lamas realiza un recorrido por la obra de la poeta mexicana Enriqueta Ochoa (1928-2008) a propósito de la publicación de su poesía reunida en el Fondo de Cultura Económica. 
 
 
Alturas y descensos (un acercamiento a la poesía de Enriqueta Ochoa)
 
Al penetrar en el vasto continente de la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2009/09/Enriqueta-Ochoa.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-5164" title="Enriqueta Ochoa" src="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2009/09/Enriqueta-Ochoa.jpg" alt="Enriqueta Ochoa" width="610" height="265" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">En esta nueva entrega de &#8220;En línea recta&#8221;, Mijail Lamas realiza un recorrido por la obra de la poeta mexicana Enriqueta Ochoa (1928-2008) a propósito de la publicación de su poesía reunida en el Fondo de Cultura Económica. <span id="more-5161"></span></p>
<p align="center"><strong> </strong></p>
<p align="center"><strong> </strong></p>
<h3>Alturas y descensos (un acercamiento a la poesía de Enriqueta Ochoa)</h3>
<p> </p>
<p>Al penetrar en el vasto continente de la poesía de Enriqueta Ochoa, es posible afirmar lo que ya sabemos: que desde la aparición de su primer libro, <em>Las urgencias de un Dios</em> (1950), Enriqueta Ochoa (Torreón, 1928-ciudad de México, 2008) dio muestras vehementes de madurez y originalidad. Habría que insistir, incluso, en que el poema que da título a ese volumen inicial es uno de los textos perdurables de la poesía mexicana. Por un lado despliega imágenes poderosas, apoyado en una estructura melódica definida mayormente por libres combinaciones de endecasílabos y heptasílabos. Por otro lado plantea un acercamiento muy directo y, por momentos, desafiante a Dios, lo que habría de colocarlo junto a los grandes poemas mexicanos del siglo XX que buscan dar cuenta de esa huidiza y multiforme presencia (<em>Canto a un dios mineral</em>, <em>Muerte sin fin</em>). En esta vena, el sujeto lírico dialoga con el decir poético de San Juan de la Cruz en sus constantes incursiones místicas:</p>
<p> </p>
<p>Recordad que Dios es el espejo</p>
<p>más contradictorio y bifurcado,</p>
<p>acomodado a todas las pupilas.</p>
<p>Yo lo esculpo a mi modo y le doy forma.</p>
<p> </p>
<p>     También elabora a lo largo de este primer volumen, cercana a Saint-John Perse, una mitología adánica de la infancia:</p>
<p> </p>
<p>Con tres doncellas me heredó mi madre:</p>
<p>la que vive en los altos,</p>
<p>toda hecha de luz; de ese viento dorado</p>
<p>con que el sol nos habita.</p>
<p> </p>
<p>    Es cierto que a estas alturas de los enunciados filosóficos Dios ha muerto, y para nombrarlo hay que parirlo nuevamente. Así, Dios se vuelve una presencia familiar que habita el vientre como un amargo regalo y, en su indecisa postura, no termina de emerger. De este primer libro destacan también la nostalgia de “Triple habitación” y el misticismo un tanto panteísta de “Mentido paraíso”.</p>
<p>     En su búsqueda de la visión divina, el cristianismo de Ochoa tiene elementos paganos, pues esa mirada atenta de las cosas y el entorno en que se desarrolla admite al cuerpo como medio para experimentar la divinidad. Por eso también es interesante que esta poesía que clama por Dios, a veces optimista, a veces desencantada, no pregone el hábito y la celda monacal, sino que se define como la de una “virgen terrestre” que busca a Dios pero que ha procreado, y por lo tanto ha sentido al varón “dilatarse con toda su soledad”. La de Ochoa es una poesía no ascética sino vitalista.</p>
<p>     Posteriormente, encontramos <em>Los himnos del ciego</em> (1968), en que destacan poemas que reflexionan sobre el ejercicio de poeta: “el que canta es un ciego/ con los ojos de faro/ y los labios de raíz oscura”. Como resultado surge, a su vez, la preocupación sobre la imposibilidad del decir: “he terminado como siempre/ astillándome, al querer penetrar, escalando tinieblas,/ el corazón de las cosas”. Y a pesar de esa imposibilidad de cantar la maravilla, esta voz no se detiene, pues en sus cuatro primeros libros (<em>Las urgencias de un Dios</em>, <em>Los himnos del ciego</em>, <em>La vírgenes terrestres</em> y <em>Retorno de Electra</em>) Ochoa transita con solidez sus temas recurrentes, entre ellos el desolado paisaje de la derrota amorosa y el abandono, que surge en poemas como “Dido” y en los posteriores “Para evadir el cierzo de la muerte que llega” y “El testimonio”.</p>
<p>     Si bien la intensidad de las metáforas y las imágenes es una constante en la poesía de Enriqueta Ochoa, al leer la totalidad de su obra experimentamos la sensación de repetición y recurrencia temática; es decir, comprobamos que su obra se sustenta en la variación de temas que difícilmente abandona. En ese sentido, <em>Canción de Moisés</em> (1984) y <em>Bajo el oro pequeño de los trigos</em> (tanto el editado en 1984 y el de 1997) incluyen poemas que son, algunas veces, reelaboraciones de los presentes en libros anteriores, y acaso estos nuevos gocen de un medio tono mucho más marcado. Con todo, sería injusto afirmar que la voz de Enriqueta Ochoa se haya agotado:</p>
<p> </p>
<p>Yo fui la piedra de escándalo:</p>
<p>contra mí se levantaron las lágrimas</p>
<p>de todos mis hermanos&#8230;</p>
<p>La piedra con la que los otros tropezaban</p>
<p>encendidos de vergüenza.</p>
<p> </p>
<p>     Así, la evolución de esta voz a lo largo de los años fue gradual, no radical; si acaso se observa una incorporación del léxico astronómico (cosmos, galaxia, planeta, órbita) mucho más acusada en poemas de factura más recientes (“Se estampa contra mí la mano del universo” o “Gira la luz en el oleaje de las galaxias”), que se funden con el ya conocido universo de la naturaleza terrestre, que tanto la distingue. A lo largo de su obra yo observo sólo un cambio radical de registro, que va del melódico verso de factura eficaz al poema en prosa. <em>Asaltos a la memoria</em> (2004) incluido en su <em>Poesía reunida</em> (FCE, 2008, Letras Mexicanas) se compone de apuntes autobiográficos (infancia, familia), mediante un prosaísmo afectado por giros poéticos que no trasciende más allá de la anécdota bien contada.</p>
<p>     Hacia el final de su vida, y también incluido en su <em>Poesía reunida,</em> Enriqueta Ochoa escribe el hasta entonces inédito <em>Los días delirantes</em> que revela poemas de una sencillez y contundencia que reafirman la veta inagotable de la autora. Destacan poemas como “Alguien debe llevarte al centro de todas la galaxias”, dedicado a Marilyn Monroe, con una soltura de versos poco común, ya que no atiende al eje rítmico acostumbrado por la autora, y que recuerda el poema famoso de Ernesto Cardenal. Hay también homenajes a Octavio Paz, Rilke, Pessoa, entre otros. <em>Los días delirantes</em> concluye con una sección titulada premonitoriamente como “Final”, que tiene ese impulso conmovedor que esperamos de toda verdadera poesía: “La noche avanza/ en el centro del agua desnuda de los astros,/ tiembla.”</p>
<p>     Leer la obra poética de Enriqueta Ochoa significa explorar un extenso continente en que los paisajes se multiplican en una determinada cantidad de variaciones, en una rica variedad de imágenes sustentadas en una arquitectura de pulidas cadencias. Pero esta, muchas veces, alucinante topografía no está exenta de algunos escarpados y descensos.</p>
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		<title>Más fe que poesía</title>
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		<pubDate>Sun, 13 Sep 2009 21:29:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Círculo de poesía</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Manuel Ponce]]></category>
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En esta ocasión Mijail Lamas nos entrega una breve reflexión en torno a la poesía religiosa de Manuel Ponce a propósito de la reedición de su Antología poética de 1980.
 
MÁS FE QUE POESÍA
 
 
Si una de las funciones ideales de la crítica es enseñarnos qué leer y cómo, la reedición de una obra literaria se erige, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p> <a href="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2009/09/Cruz.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-4848" title="Cruz" src="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2009/09/Cruz.jpg" alt="Cruz" width="610" height="265" /></a></p>
<p>En esta ocasión Mijail Lamas nos entrega una breve reflexión en torno a la poesía religiosa de Manuel Ponce a propósito de la reedición de su <em>Antología poética</em> de 1980.<span id="more-4840"></span></p>
<p> </p>
<h3 style="text-align: center;">MÁS FE QUE POESÍA</h3>
<p> </p>
<p> </p>
<p style="text-align: justify;">Si una de las funciones ideales de la crítica es enseñarnos qué leer y cómo, la reedición de una obra literaria se erige, entonces, como un acto crítico, ya que plantea que la obra reeditada puede presentársenos como un modelo a seguir o podrá proveer aquello que en la literatura contemporánea no se encuentra. A su vez, la reedición de un libro plantea la actualización de los juicios que sobre él se hayan elaborado.</p>
<p style="text-align: justify;">      Ambas posibilidades nos ofrece la coyuntura de esta edición de la <em>Antología poética</em> (FCE, México, 2008; colección Poesía) del sacerdote Manuel Ponce (1913-1994), preparada por Gabriel Zaid y originalmente publicada en 1980 por el mismo sello. Esta edición moderna de la ya conocida selección, nos da la oportunidad de leer una poesía de temática religiosa —al lado de alguna reelaboración de los mitos griegos—, construida a partir de combinaciones métricas y estróficas de la versificación clásica que el grueso de los poetas contemporáneos no suelen visitar de manera frecuente. Asimismo, en la poesía de Manuel Ponce asistimos a una búsqueda experimental dentro de estos mismos patrones de conocida rigidez.</p>
<p style="text-align: justify;">      Ponce busca enriquecer la uniformidad melódica del poema de versos clásicos mediante combinaciones acentuales (el uso del endecasílabo dactílico, los versos en terminación aguda, etcétera) y, en algunas ocasiones, con la no uniformidad métrica, pero sí de rima, en estrofas como el soneto y la octava real; sin embargo, a causa de esta búsqueda, es común que el autor no logre proveer una delicada cadencia a su verso, tornándolo ríspido.</p>
<p style="text-align: justify;">      No es el caso de la “Fábula de Eurídice y Orfeo”, en la que encuentro una musicalidad más sostenida, por clásica. El poema está elaborado con el modelo estrófico de la octava real, pero también se encuentran aquí una combinación de endecasílabos y heptasílabos, lo que da pie a una musicalidad que recuerda a la lira, por ejemplo:</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">“Oye, pastor de ovejas espumosas,</p>
<p style="text-align: justify;">que apacientas el cándido rebaño</p>
<p style="text-align: justify;">sobre el movible paño</p>
<p style="text-align: justify;">de prados y colinas ondulosas,</p>
<p style="text-align: justify;">donde una vez las rosas</p>
<p style="text-align: justify;">de Venus fueron cráteres de estaño</p>
<p style="text-align: justify;">de cuya dulce lava  </p>
<p style="text-align: justify;">bebió el mar y la tierra se hizo esclava”.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">Con esta actualización del mito órfico se aleja Ponce de su temática religiosa; sin embargo, este ejercicio no tiene el mismo vigor lírico que las reelaboraciones hechas a partir del mito de Narciso que hicieran anteriormente los poetas de Contemporáneos (Gorostiza, Cuesta y Ortiz de Montellano, esencialmente).</p>
<p style="text-align: justify;">      Entre las figuras más identificables en la obra del religioso michoacano, encontramos la aliteración y algún uso de la asonancia, figuras muy utilizadas por escritores de vanguardia, pero que Ponce toma de primera mano de San Juan de la Cruz: “…queda la sola soledad serena”, “El mar aquel ¡qué cónclave de espumas!”. Reflexiona Zaid sobre este último verso:</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;">“Y en este caso no es una aliteración bonita por sí misma, separable como el ‘no sé qué que quedan balbuciendo’ de San Juan de la Cruz o el ‘a qué quejarse de qué’ de Pedro Garfias. Es una aliteración que opera dentro de un conjunto de efectos más amplio: la pausa sintáctica introducida por la admiración, el aumento de intensidad, la concentración de oclusivas (q, q, c, c, d, p), la dificultad de pronunciar la aliteración, se suman para el efecto de una lentitud admirativa que aumenta de tensión y que estalla, como una ola”.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">Al final, incluso después de esta emocionada y sugestiva interpretación, lo que persiste es la sensación de dificultad y lo áspero de su melodía.</p>
<p style="text-align: justify;">      En Ciclo de Vírgenes (1940) Ponce muestra el alma en estado de inocencia e inviolabilidad, pero tomando sustancia, un poco tenue todavía, pues sus vírgenes vaporosas serán convertidas en muchachas de carne y hueso, corruptibles y de rasgos eminentemente lúbricos: “Las vírgenes sin esclavinas / llevan contornos de fluidos / galvanizada sombra”, “¡Miradla! / La miraban. Un solo guiño / de los oscuros lobos / le despojó el vestido”. En este y otros ejemplos del trabajo poético de Ponce la elaboración del tema místico no deja de aparecer con sus siempre contradictorias tonalidades de sensualidad. Pero estos poemas apenas lograrán elevarse un poco por encima de las expectativas del lector, para después revelarse como un intento tímido, si se le opone la fuerza expresiva de la “Virgen suicida” de un Alí Chumacero en plenas facultades poéticas:</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">“Ni sombra hacía sobre el mal su cuerpo</p>
<p style="text-align: justify;">acaso porque, yerta en esplendor  </p>
<p style="text-align: justify;">de súbito desastre, del sonido</p>
<p style="text-align: justify;">pasaba a la evidencia de la espuma”.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">Cierto que el poema de Chumacero es posterior, lo que puede significar que la pauta sugerida por la poesía de Ponce habría dado lugar a un camino más fecundo.</p>
<p style="text-align: justify;">      Afirma Gabriel Zaid que <em>En misterios para cantar bajo los álamos</em> (1947), Ponce halla “una poderosa combinación de eficacia artística y autenticidad religiosa”. En este libro se presentan los “Misterios”, breves poemas seguidos por sus posteriores variaciones. Particularmente prefiero las primeras, cándidas y musicales quintillas. Considero que las variantes sucesivas y su construcción orientalizada implican un arduo ejercicio de síntesis, que no logra, con todo, expresar de manera efectiva el complejo tema de la divinidad y sus misterios más elevados o terribles. Sin embargo, hay momentos felices en dicha investigación:</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">“No está lejano el día</p>
<p style="text-align: justify;">en que me siembren surcos de claveles”.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">Hay también en estas variaciones una incorporación de vocablos que quieren denotar modernidad, palabras como telegrama, aviones, jazz-band, etcétera, que en una lectura actual lucen avejentadas.</p>
<p style="text-align: justify;">      La poesía de Manuel Ponce anda tras las afinidades de Dios y mientras lo hace eleva una construcción a veces sólida, que quiere plasmar lo fugaz del contacto místico, contacto que será producto de la reflexión e introspección intelectual a través de la que se realiza un diálogo con Dios y que se contrapone a la irreflexibilidad del arrobamiento místico; en este sentido, la poesía de Ponce resulta mucho más calculada y desapasionada.</p>
<p style="text-align: justify;">      Al final parecería que la obra poética de Manuel Ponce logra ubicarse dentro de nuestra tradición más por su filiación católica que por su calidad poética, aunque es indiscutible que su poesía sobresale de la escrita por otros sacerdotes de su tiempo. Pero si nos aventuráramos a un análisis comparativo, prerrogativa no injusta del crítico, podríamos descubrir, sin mucho esfuerzo, que la gran poesía de temática religiosa del siglo XX mexicano –exceptuando, tal vez, al padre Alfredo R. Placencia al que identificamos más con el siglo XIX- está en los versos de poetas laicos como Ramón López Velarde y Carlos Pellicer.</p>
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		<title>La poesía de José Régio</title>
		<link>http://circulodepoesia.com/nueva/2009/08/la-poesia-de-jose-regio/</link>
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		<pubDate>Sun, 30 Aug 2009 19:03:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Círculo de poesía</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Portada 2]]></category>
		<category><![CDATA[En línea recta]]></category>
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En esta ocasión el poeta y ensayista Mijail Lamas nos muestra una de las voces más importantes de la lírica portuguesa, José Régio (Vila do Conde, Portugal, 1901-1969)

 
 
LA POESÍA DE JOSÉ RÉGIO
      
La literatura portuguesa goza hoy en día de una patente notoriedad en nuestro país, debido sobre todo al auge de algunos excelentes narradores como [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2009/08/José-Régio.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-4483" title="José Régio" src="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2009/08/José-Régio.jpg" alt="José Régio" width="610" height="265" /></a></p>
<p>En esta ocasión el poeta y ensayista Mijail Lamas nos muestra una de las voces más importantes de la lírica portuguesa, José Régio (Vila do Conde, Portugal, 1901-1969)</p>
<p><span id="more-4446"></span></p>
<p> </p>
<p> </p>
<h3 style="text-align: center;">LA POESÍA DE JOSÉ RÉGIO</h3>
<p>      </p>
<p>La literatura portuguesa goza hoy en día de una patente notoriedad en nuestro país, debido sobre todo al auge de algunos excelentes narradores como António Lobo Antunes, José Saramago y Miguel Torga. A su vez, en los últimos treinta años, la figura del portento que encarna Fernando Pessoa y su pléyade de heterónimos, ha impreso una marca indeleble en las mentes de innumerables lectores que día a día se multiplican. La literatura de Portugal es, pues, indispensable para entender un aspecto de Europa que hasta hace muy  poco había estado oculto para muchos.</p>
<p>      Sin embargo, hay todavía un gran número de escritores lusitanos que se hallan ausentes de las librerías y a más de uno sólo lo conocemos de oídas. De la poesía de Portugal, que durante el siglo XX ha sido brillantísima, se edita muy poco en nuestro país, salvo por algunas valiosas traducciones hechas por escritores mexicanos —uno de los más notables traductores de esta tradición es, sin duda, Francisco Cervantes; inclusive me atrevería a afirmar que es el mejor traductor de Pessoa en lengua española. A la poesía portuguesa escrita durante  el siglo XX se le considera la del Siglo de Oro portugués. En España, vecino incómodo, la cosa de las ediciones no es muy distinta. Si bien han existido esfuerzos por traducir a poetas notabilísimos —como es el caso de Luís Vaz de Camões, un equivalente portugués de Cervantes que también escribió en español—, las ediciones de poetas portugueses del siglo XX no son muy numerosas.</p>
<p>      En este universo de poetas, la figura de José Régio es fundamental y cautivadora. Poeta esencial, lo es también desde la perspectiva crítica, en la que incursionó de manera contundente y directa. Régio es tal vez el escritor más representativo del segundo modernismo portugués, que tuvo como escaparate creativo a la revista Presença, de la cual también fue fundador el ensayista João Gaspar Simões.</p>
<p>      Críticos como Silva Carvalho consideran al segundo modernismo portugués un retroceso estilístico respecto del primer modernismo que tuvo como mayor exponente a Fernando Pessoa. La razón de este juicio, un tanto severo, se debe a la recuperación que los poetas de Presença hacen de algunas figuras un tanto nebulosas y de cierto simbolismo tardío, como es el caso de Florbela Espanca, escritora dilecta de Régio y Camilo Pesanha, poeta enigmático.</p>
<p>      La indagación del segundo modernismo no se interesa del todo por la asimilación de los aspectos más experimentales del primero (hallados esencialmente en Mario de Sá-Carneiro y Álvaro de Campos), si acaso observamos la utilización del verso libre, pero en el mayor de los casos se conservan el metro y la rima. En el caso particular de José Régio se enfatiza sobre todo la búsqueda de un estilo individual que recupera de sus antecesores inmediatos las reflexiones teóricas sobre el sensacionismo, lo que plantea un cambio en la interiorización del poema, una percepción no intelectualizada de las sensaciones, ejerciendo así un cambio considerable en el tratamiento del poema. En este aspecto encontraremos la verdadera experimentación del segundo modernismo, dado que no desatiende los sentimientos más complejos del alma humana por la incorporación experimental que se plantean las vanguardias históricas en el nivel lingüístico.</p>
<p>      Específicamente, la poesía de Régio se debate entre los opuestos, el mundo interior contra el exterior, la salvación y la condenación, la crítica acerba de la sociedad y la piedad cristiana; y finalmente la lucha y convivencia del bien y el mal, por las que él mismo se considera engendrado: «pero yo, que nunca principio ni concluyo / nací del amor que hay entre Dios y el Diablo».</p>
<p>      Los poemas que aquí se presentan pertenecen al primer libro de José Régio, <em>Poemas de Deus e do Diabo</em>, acontecimiento literario que en su primera edición pasara inadvertido, pero que en ediciones subsecuentes lograría perturbar algunas conciencias conservadoras de esa nación peninsular.</p>
<p>      De naturaleza combativa, los poemas expresan la resistencia que opone el artista ante la vida común y fácil, atendiendo al llamado superior del arte.</p>
<p>       En las posteriores ediciones de <em>Poemas de Deus e do Diabo</em> el autor incluyó un postfacio que iba modificándose en cada edición; en él reflexiona sobre su vida, su obra y su contexto histórico. También polemiza sólidamente con diferentes autores y movimientos literarios a lo largo de la historia contemporánea de su país.</p>
<p> </p>
<p>CÂNTICO NEGRO</p>
<p>José Régio</p>
<p> </p>
<p>«Vem por aqui» — dizem-me alguns com olhos doces,</p>
<p>Estendendo-me os braços, e seguros</p>
<p>De que seria bom que eu os ouvisse</p>
<p>Quando me dizem: «vem por aqui»!</p>
<p>Eu olho-os com olhos lassos,</p>
<p>(Há, nos meus olhos, ironias e cansaços)</p>
<p>E cruzo os braços,</p>
<p>E nunca vou por ali&#8230;</p>
<p> </p>
<p>A minha glória é esta:</p>
<p>Criar desumanidade!</p>
<p>Não acompanhar ninguém.</p>
<p>— Que eu vivo com o mesmo sem-vontade</p>
<p>Com que rasguei o ventre a minha Mãe.</p>
<p> </p>
<p>Não, não vou por aí! Só vou por onde</p>
<p>Me levam meus próprios passos&#8230;</p>
<p>Se ao que busco saber nenhum de vós responde,</p>
<p>Porque me repetis: «vem por aqui»?</p>
<p>Prefiro escorregar nos becos lamacentos,</p>
<p>Redemoinhar aos ventos,</p>
<p>Como farrapos, arrastar os pés sangrentos,</p>
<p>A ir por aí…</p>
<p> </p>
<p>Se vim ao mundo, foi</p>
<p>Só para desflorar florestas virgens,</p>
<p>E desenhar meus próprios pés na areia inexplorada!</p>
<p>O mais que faço não vale nada.</p>
<p> </p>
<p>Como, pois, sereis vós</p>
<p>Que me dareis impulsos, ferramentas, e coragem</p>
<p>Para eu derrubar os meus obstáculos?&#8230;</p>
<p>Corre, nas vossas veias, sangue velho dos avós,</p>
<p>E vós amais o que é fácil!</p>
<p>Eu amo o Longe e a Miragem,</p>
<p>Amo os abismos, as torrentes, os desertos&#8230;</p>
<p> </p>
<p>Ide! tendes estradas,</p>
<p>Tendes jardins, tendes canteiros,</p>
<p>Tendes pátrias, tendes tectos,</p>
<p>E tendes regras, e tratados, e filósofos, e sabios.</p>
<p>Eu tenho a minha Loucura!</p>
<p>Levanto-a, como urn facho, a arder na noite escura,</p>
<p>E sinto espuma, e sangue, e cânticos nos lábios&#8230;</p>
<p> </p>
<p>Deus e o Diabo é que me guiam, mais ninguém.</p>
<p>Todos tiveram pai, todos tiveram mãe;</p>
<p>Mas eu, que nunca principio nem acabo,</p>
<p>Nasci do amor que há entre Deus e o Diabo.</p>
<p> </p>
<p>Ah, que ninguém me dê piedosas intenções!</p>
<p>Ninguém me peca definições!</p>
<p>Ninguém me diga: «vem por aqui»!</p>
<p>A minha vida é um vendaval que se soltou.</p>
<p>É uma onda que se alevantou.</p>
<p>É um átomo a mais que se animou&#8230;</p>
<p>Não sei por onde vou,</p>
<p>Não sei para onde vou,</p>
<p>— Sei que não vou por aí!</p>
<p> </p>
<p>CÁNTICO NEGRO</p>
<p>Versión de Mijail Lamas</p>
<p> </p>
<p>¡«Ven por aquí», me dicen algunos con ojos dulces,</p>
<p>y me extienden sus brazos, seguros</p>
<p>de que sería bueno que yo les oyese</p>
<p>cuando me dicen «Ven por aquí»!</p>
<p>Los miro con ojos extenuados</p>
<p>(hay, en mis ojos, ironías y cansancios)</p>
<p>y cruzo los brazos</p>
<p>y nunca voy por allí&#8230;</p>
<p> </p>
<p>Mi gloria es ésta:</p>
<p>¡crear deshumanidad!</p>
<p>No acompañar a nadie.</p>
<p>—Que yo vivo con la misma indiferencia</p>
<p>con que rasgué el vientre de mi madre.</p>
<p> </p>
<p>¡No, no voy por ahí! Sólo voy por donde</p>
<p>me llevan mis propios pasos&#8230;</p>
<p>Si lo que quiero saber ninguno de ustedes me responde,</p>
<p>¿por qué me repiten «Ven por aquí»?</p>
<p>Prefiero deslizarme por callejones cenagosos,</p>
<p>remover los vientos</p>
<p>como harapos, arrastrar los pies ensangrentados,</p>
<p>a ir por ahí&#8230;</p>
<p> </p>
<p>¡Si vine al mundo, fue</p>
<p>para desflorar florestas vírgenes</p>
<p>y dibujar mis propios pies en la arena inexplorada!</p>
<p>Lo demás que hago no vale nada.</p>
<p> </p>
<p>¿Cómo, pues, serán ustedes</p>
<p>los que me den impulsos, herramientas y coraje</p>
<p>para derrumbar mis obstáculos?&#8230;</p>
<p>¡En sus venas corre la antigua sangre de los abuelos</p>
<p>y aman las cosas fáciles!</p>
<p>Yo amo el Espejismo y lo Distante,</p>
<p>amo los abismos, los torrentes, los desiertos&#8230;</p>
<p> </p>
<p>¡Anden! Ustedes tienen calles,</p>
<p>tienen jardines, tienen macetas,</p>
<p>tienen patrias, tienen techos,</p>
<p>y tienen reglas y tratados y sabios y filósofos.</p>
<p>¡Yo tengo mi Locura!</p>
<p>La levanto, como una antorcha, la dejo arder en la noche sombría,</p>
<p>y siento sangre y espuma y cánticos en los labios&#8230;</p>
<p> </p>
<p>Dios y el Diablo son quienes me guían, nadie más.</p>
<p>Todos tuvieron padre, todos tuvieron madre,</p>
<p>pero yo, que no comienzo ni concluyo,</p>
<p>nací del amor que hay entre Dios y el Diablo.</p>
<p> </p>
<p>¡Ah, que nadie me obsequie intenciones piadosas!</p>
<p>¡Nadie me pida definiciones!</p>
<p>¡Nadie me diga «Ven por aquí»!</p>
<p>Mi vida es un vendaval que se soltó.</p>
<p>Es una ola que se ha levantado.</p>
<p>Y un átomo más que se anima&#8230;</p>
<p>No sé por dónde voy,</p>
<p>no sé a dónde voy,</p>
<p>— ¡Sé que no voy por allí!</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p>RONDA DOS BRAÇOS QUEBRADOS</p>
<p>José Régio</p>
<p> </p>
<p>I</p>
<p> </p>
<p>Minh’alma vai à frente, eu rojo atrás dela:</p>
<p>Porque eu sou feio e triste,</p>
<p>Mas a minh’alma é bela&#8230;</p>
<p> </p>
<p>Sim, a minh’alma sabe essas palavras ébrias</p>
<p>Que nos atiram para o Infinito.</p>
<p>Quando a minh’alma fala, a sua voz é um grito,</p>
<p>Grito de oiro que vara a solidão do espato,</p>
<p>E Deus acolhe no seu regaço.</p>
<p>Que pena que a minh’alma</p>
<p>Só pela fala do meu corpo fale!</p>
<p>Que a fala do meu corpo é intolerável,</p>
<p>Mas a minh’alma é bela,</p>
<p>E eu ou hei-de pedir-lhe que se cale,</p>
<p>Ou hei-de dar-lhe a voz da minha lingua miserável!</p>
<p> </p>
<p>II</p>
<p> </p>
<p>— «Onde há urna doutrina</p>
<p>«Que possa pôr de acordo</p>
<p>«Toda a minha grandeza</p>
<p>«Com a minha desgraça?</p>
<p> </p>
<p>«Que Deus humano me dirá essa parábola divina?</p>
<p> </p>
<p>«Quem me fará esse milagre?</p>
<p>«Quem me abrirá essa porta?</p>
<p> </p>
<p>«Seja quem for,</p>
<p>«(Deus ou Satã, pouco importa)</p>
<p>«Quero chamar-lhe meu senhor,</p>
<p>«Acolher-me a seus pés como urn escravo!»</p>
<p> </p>
<p>Mas em vão</p>
<p>Eu atiro ao silêncio o meu pregão,</p>
<p>Eu o atiro à multidão que passa:</p>
<p> </p>
<p>— «Onde há uma doutrina</p>
<p>«Que possa pôr de acordo</p>
<p>«Toda a minha grandeza</p>
<p>«Com a minha desgraça?»</p>
<p> </p>
<p>III</p>
<p> </p>
<p>Terra do chão, tapa-me a boca!</p>
<p>— Terra do chão que piso aos pés&#8230;</p>
<p> </p>
<p>Areias do deserto,</p>
<p>Areias que subis no ar, turbilhonando,</p>
<p>Cegai-me!</p>
<p> </p>
<p>Prostrai-me,</p>
<p>Ventos que ides passando assobiando&#8230;</p>
<p> </p>
<p>Ondas do mar que desabais,</p>
<p>(Ah, o mar&#8230;!)</p>
<p>Levai-me!</p>
<p> </p>
<p>Estou fartinho de lutar,</p>
<p>Não posso mais.</p>
<p> </p>
<p>(Mas não quería enlanguescer na minha enxerga&#8230;)</p>
<p>           </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p>RONDA DE LOS BRAZOS QUEBRADOS</p>
<p>Versión de Mijail Lamas</p>
<p> </p>
<p>I</p>
<p> </p>
<p>Al frente va mi alma, yo me arrastro tras de ella:</p>
<p>porque soy feo y triste,</p>
<p>pero mi alma es muy bella&#8230;</p>
<p> </p>
<p>Sí, mi alma sabe esas palabras ebrias</p>
<p>que nos arrojan al infinito.</p>
<p>Cuando mi alma habla, su voz es un grito.</p>
<p>Grito de oro que agita la soledad del espacio,</p>
<p>y que Dios toma en su regazo.</p>
<p>¡Qué pena que mi alma</p>
<p>sólo con su voz de mi cuerpo hable!</p>
<p>¡Que el habla de mi cuerpo es intolerable,</p>
<p>pero mi alma es bella,</p>
<p>y yo he de pedirle que se calle,</p>
<p>he de darle la voz de mi lengua miserable!</p>
<p> </p>
<p>II</p>
<p> </p>
<p>—«¿Dónde hay una doctrina</p>
<p>que pueda poner de acuerdo</p>
<p>toda mi propia grandeza</p>
<p>con toda mi desgracia?</p>
<p> </p>
<p>¿Qué Dios humano me dirá esa parábola divina?</p>
<p> </p>
<p>¿Quién me hará ese milagro?</p>
<p>¿Quién me abrirá esa puerta?</p>
<p> </p>
<p>¡Sea quien fuere,</p>
<p>(Dios o Satán, poco importa)</p>
<p>quiero llamarle mi señor,</p>
<p>abrazarme a sus pies como un esclavo!»</p>
<p> </p>
<p>Pero en vano</p>
<p>lanzo al silencio mi pregón,</p>
<p>lo arrojo a la multitud que pasa:</p>
<p> </p>
<p>—«¿Dónde hay una doctrina</p>
<p>que pueda poner de acuerdo</p>
<p>toda mi propia grandeza</p>
<p>con toda mi desgracia?»</p>
<p> </p>
<p>III</p>
<p> </p>
<p>¡Tierra del suelo, tapa mi boca!</p>
<p>—Tierra del suelo que piso a mis pies&#8230;</p>
<p> </p>
<p>Arenas del desierto,</p>
<p>arenas que suben por el aire en torbellino,</p>
<p>¡ciéguenme!</p>
<p> </p>
<p>Póstrenme,</p>
<p>vientos que pasan silbando&#8230;</p>
<p> </p>
<p>Olas del mar que se derrumban</p>
<p>(¡ah el mar&#8230;!),</p>
<p>¡llévenme!</p>
<p> </p>
<p>Estoy harto de luchar,</p>
<p>ya no puedo.</p>
<p> </p>
<p>(Mas no querría languidecer en mi camastro…)</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>El otro amor, la otra tierra (La poesía de Cristina Peri Rossi)</title>
		<link>http://circulodepoesia.com/nueva/2009/08/el-otro-amor-la-otra-tierra-la-poesia-de-cristina-peri-rossi/</link>
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		<pubDate>Sun, 16 Aug 2009 07:55:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Círculo de poesía</dc:creator>
				<category><![CDATA[Lamas]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>
		<category><![CDATA[Portada 3]]></category>
		<category><![CDATA[Cristina Peri Rossi]]></category>
		<category><![CDATA[Mijail Lamas]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía uruguaya]]></category>

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		<description><![CDATA[
En esta nueva entrega de En línea recta, Mijail Lamas se interna en la poesía de Cristina Peri Rossi (Montevideo, 1941) para señalar los rasgos característicos de la obra de la poeta uruguaya.

El otro amor, la otra tierra (La poesía de Cristina Peri Rossi)
 
  
Algunos de los elementos formales y temáticos que definen a la poesía uruguaya [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2009/08/Cristina-Peri-Rossi.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-4093" title="Cristina Peri Rossi" src="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2009/08/Cristina-Peri-Rossi.jpg" alt="Cristina Peri Rossi" width="610" height="265" /></a></strong></p>
<p style="text-align: justify;">En esta nueva entrega de <em>En línea recta</em>, Mijail Lamas se interna en la poesía de Cristina Peri Rossi (Montevideo, 1941) para señalar los rasgos característicos de la obra de la poeta uruguaya.</p>
<p style="text-align: justify;"><span id="more-4087"></span></p>
<h3 style="text-align: center;">El otro amor, la otra tierra (La poesía de Cristina Peri Rossi)</h3>
<p><em> </em></p>
<p>  </p>
<p>Algunos de los elementos formales y temáticos que definen a la poesía uruguaya del siglo XX son su filiación temprana y duradera a las vanguardias y sus elaboraciones sustentadas principalmente en la asonancia y la paranomasia, que se han establecido en mayor o menor proporción como formas duras. De las temáticas que perduran hasta nuestros días podemos localizar dos muy recurrentes: el exilio y la militancia, temas motivados por la dictadura militar (que se extendió de 1973 a 1985) y los movimientos sociales de los sesenta, respectivamente.</p>
<p>     Hay otro rasgo muy notable de la tradición poética uruguaya del siglo XX que es necesario remarcar, y es la fuerte presencia de sus voces femeninas; nombres como los Juana de Ibarbourou, Delmira Agustini, Idea Vilariño e Ida Vitale, han tenido gran resonancia en Latinoamérica, a pesar de que su poesía no se edita mucho en estos días, o por lo menos se edita muy poco en nuestro país.</p>
<p>     En este contexto surge la obra de Cristina Peri Rossi (Montevideo, 1941); la poesía de la uruguaya conserva esos rasgos tan caros a su tradición e incorpora una elaboración de versos que rehúyen toda regularidad métrica, mezclando versos pares e impares que crean una música sincopada y a veces decididamente arrítmica:</p>
<p> </p>
<p>Y caminando por los jardines del palacio de Buckingham</p>
<p>te dije:</p>
<p>“y además no es necesario pasear por Europa</p>
<p>para llenar los poemas de nombres tradicionales”.</p>
<p>Me miraste ofendida,</p>
<p>porque a las cinco tenías cita</p>
<p>con la tumba de William Blake.</p>
<p> </p>
<p>    Este rasgo es muy distintivo de la autora a pesar de tener tanta simpatía por la sonoridad del alejandrino nerudiano que constantemente reescribe, parodia, retuerce o cita en más de una ocasión:</p>
<p> </p>
<p>Podría escribir los versos más tristes esta noche,</p>
<p>si los versos solucionaran la cosa.</p>
<p> </p>
<p>   En la poesía de Peri Rossi  se echa mano de ese coloquialismo que se vincula tanto a la poesía conversacional, muy representativa de otro uruguayo, Mario Benedetti, y que a la par practicaran en México poetas como Jaime Sabines y Bonifaz Nuño, este último de manera magistral en <em>El manto y la corona</em>.</p>
<p>     Cristina Peri Rossi plantea desde sus primeros poemas lo que será uno de sus ejes constantes: el amor, con persistentes incursiones en lo erótico, y que reconoce en su igual al objeto de su deseo, lo que sería el canto del otro amor, como lo nombró en ese preclaro homenaje al Arcipreste de Hita aquel poeta sonorense de nombre Abigael Bohórquez. A pesar de su distancia geográfica y, casi insignificantemente, generacional (Abigael es mayor cinco años), a estos poetas los hermana una atrevida expresividad erótica:</p>
<p> </p>
<p>muy por lo bajo te murmuro entre las piernas</p>
<p>la más secreta de las oraciones</p>
<p>Tú me recompensas con una lluvia de tus entrañas</p>
<p>y una vez que he terminado el rezo</p>
<p>cierras las piernas…</p>
<p> </p>
<p>escribe Peri Rossi en “Vía Crucis”, mientras que Abigael, en “Primera ceremonia”, cifra su decir en las líneas siguientes:</p>
<p> </p>
<p>De pronto, tú, el relámpago,</p>
<p>abierto, florecido, restallante</p>
<p>arriba, abajo, encima ¿dónde?</p>
<p>hiendes la oscuridad,</p>
<p>y adentro:</p>
<p>Llueves.</p>
<p> </p>
<p>     Este diálogo deja en claro que la buena poesía está por encima de cualquier etiqueta, y que, no importando el ser que canten, si la expresión es superior, perdurará.</p>
<p>     En la poesía de Peri Rossi existe esa mirada irónica que propicia un humor un tanto oscurecido y pesimista, que se hace presente en su crítica al totalitarismo</p>
<p> </p>
<p>Podríamos hacer un hijo</p>
<p>y llevarlo al zoológico.</p>
<p>Podríamos esperarlo</p>
<p>a la salida del colegio (…)</p>
<p>Podríamos cumplir con él los años.</p>
<p> </p>
<p>Pero no me gustaría que al llegar a la pubertad</p>
<p>un fascista de mierda le pegara un tiro</p>
<p> </p>
<p>     Ese humor también es motivado por la condición desafortunada de estar en una tierra ajena:</p>
<p> </p>
<p>Lo mejor es no nacer,</p>
<p>pero en caso de nacer,</p>
<p>lo mejor es no ser exiliado.</p>
<p> </p>
<p>     También hay en sus poemas la cara opuesta de la moneda, donde esa otra tierra, la del exilio, es la posibilidad del descubrimiento donde el amor surge como una forma del combate y la resistencia:</p>
<p> </p>
<p>Para que yo pudiera amarte</p>
<p>tuve que huir en barco de la ciudad donde nací</p>
<p>y tú combatir a Franco.</p>
<p> </p>
<p>     No es raro que Peri Rossi vaya uniendo sus temáticas, así en los intempestivos poemas de su libro “Descripción del naufragio”, el desamor y la denuncia social se hacen comunes y presentes.</p>
<p>    A medida que el lector se adentra más en la poesía de Pero Rossi, podría sopechar que su voz lírica va tomando una temperatura mucho más templada en la elaboración de sus metáforas eróticas, como cuando escribe:</p>
<p> </p>
<p>En el amor, y en el boxeo,</p>
<p>todo es cuestión de distancia</p>
<p> </p>
<p>pero más adelante podemos leer la crudeza y plasticidad perturbadora de los siguientes versos:</p>
<p> </p>
<p>Ah, no estábamos ahí</p>
<p>mirándonos intensamente</p>
<p>susurrándonos obscenidades</p>
<p>mientras el magret de pato sangraba</p>
<p>como tu concha</p>
<p>concha marina</p>
<p>concha de amar el mar.</p>
<p> </p>
<p>     Asimismo, se puede observar una mayor incorporación de referencias populares así como cultas, lo que permite al lector establecer una mayor empatía con la autora al respecto de sus gustos por la música de Tom Waits, la lectura de Freud, la poesía de Blake y la pintura de Francesco Guardi.</p>
<p>    Pareciera que Cristina Peri Rossi cree en la capacidad oracular de la poesía, como lo demuestra en el título de su antología <em>Runas del deseo</em>, pero este título hace más referencia a la obsesión que la escritora tiene por el lenguaje, situación que se muestra de manera mucho más explicita en su libro <em>Babel bárbara</em>:</p>
<p> </p>
<p>Altiva como la A (anaconda)</p>
<p>Balbuceante como la B (Babel bárbara)</p>
<p>(…)</p>
<p>Viceral como lo V (Vientre, voluta)</p>
<p> </p>
<p>o</p>
<p> </p>
<p>Amar es traducir</p>
<p>traicionar.</p>
<p> </p>
<p>Nostálgicos para siempre</p>
<p>del paraíso antes de Babel.</p>
<p> </p>
<p>     Cristina Peri Rossi lanza sus palabras, como un puñado de poemas que son revelación cotidiana, catálogo de ciudades ajenas, una vida de exilio para quien sabe que no se “escribe de las cosas, sino del nombre de las cosas” y con ello entrega una poesía que se atreve a señalar la injusticia y a celebrar los variados matices de ese otro amor de los iguales.</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>En línea recta (entrega No. 001): Un breve acercamiento a la poesía de Paulo Leminski</title>
		<link>http://circulodepoesia.com/nueva/2009/08/en-linea-recta-entrega-no-001-un-breve-acercamiento-a-la-poesia-de-paulo-leminski/</link>
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		<pubDate>Sun, 02 Aug 2009 19:42:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Círculo de poesía</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Lamas]]></category>
		<category><![CDATA[Portada 3]]></category>
		<category><![CDATA[En línea recta]]></category>
		<category><![CDATA[Mijail Lamas]]></category>
		<category><![CDATA[Paulo Leminski]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía brasileña en el siglo XX]]></category>

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		<description><![CDATA[
En la primera entrega de &#8220;En línea recta&#8221;, Mijail Lamas reflexiona y dialoga con la obra del poeta brasileño Paulo Leminski (Curitiba 1944-1989).  
 
Reivindicación de lo melódico.
(un breve acercamiento a la poesía de Paulo Leminski)
 

La poesía del brasileño Paulo Leminski es una de las obras más interesantes de los poetas de lengua portuguesa del siglo XX, su obra [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2009/08/Paulo-Leminski.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-3589" title="Paulo Leminski" src="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2009/08/Paulo-Leminski.jpg" alt="Paulo Leminski" width="610" height="265" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">En la primera entrega de &#8220;En línea recta&#8221;, Mijail Lamas reflexiona y dialoga con la obra del poeta brasileño Paulo Leminski (Curitiba 1944-1989).  <span id="more-3376"></span></p>
<h3 style="text-align: center;"> </h3>
<h3 style="text-align: center;">Reivindicación de lo melódico.</h3>
<h3 style="text-align: center;">(un breve acercamiento a la poesía de Paulo Leminski)</h3>
<p style="text-align: center;"> </p>
<div>
<p>La poesía del brasileño Paulo Leminski es una de las obras más interesantes de los poetas de lengua portuguesa del siglo XX, su obra nos enfrenta a ese impulso lírico que se mueve por la página sin atiborrarla, mediante un efecto que consigue mediante un eficaz ejercicio de síntesis del sentido y del sentimiento. Lo innato de Leminski es, pues, el minimalismo, un movimiento entrecortado y directo como el de un cuchillo filoso; esto tal vez se deba al atento estudio que el autor realizó de la filosofía zen y la literatura oriental, aficiones que lo vinculan en más de un sentido con los poetas beat que él tanto admiraba.</p>
<p>    Leminski es siempre consciente de las posibilidades que brinda la página en blanco; utiliza mecanismos formales que le vinculan con el concretismo, como por ejemplo, la utilización de distintas tipografías y su disposición espacial. Vale la pena recordar que el concretismo se ha erigido como un movimiento de primera importancia para entender la tradición de la poesía brasileña más reciente, pues se ha asimilado como forma dura, según afirmaba Severo Sarduy en uno de sus ensayos. Sin embargo, la poesía de Leminski trasciende esta escuela, ya que el poeta, la mayoría de las veces, no sacrifica el sentido textual (sintáctico-gramatical) ante la sintaxis visual que ponderan sus antecesores. Ejemplo de esta independencia frente al concretismo sería la cita siguiente:</p>
<blockquote><p>Existe una cierta ilusión de libertad, de expresión, pero es necesario ver en el interior de cuánta esclavitud se da esa libertad. De repente, un pequeño centímetro de libertad va a adquirir un brillo extraordinario, exactamente porque una lengua, un arte, es un código de esclavitudes<a href="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-admin/#_ftn1">[1]</a>.</p></blockquote>
<p>     El espléndido andamiaje rítmico que Leminski despliega en sus poemas es una reivindicación de las posibilidades melódicas de la poesía. Él mismo fue cercano camarada de notables músicos de su país. Por eso no es de extrañar que su poesía coquetee más de una vez con la canción popular brasileña, aunque frecuentemente no exista en sus versos una regularidad métrica; la paranomasia y la aliteración son elementos que le permiten dotar a muchos de sus textos de una brillante e inesperada musicalidad. Sin embargo, el uso y el abuso de estos elementos retóricos como formas fundamentales de su decir poético le llevan a crear textos provistos de cierta vacuidad e irrelevancia, que si bien son eminentemente musicales, desde la perspectiva de una significación temática o emotiva dejan mucho que desear:</p>
<p> </p>
<p><em>ana vê alice</em></p>
<p><em>como se nada visse</em></p>
<p><em>como se nada ali estivesse</em></p>
<p><em>como se ana não existisse</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>vendo ana</em></p>
<p><em>alice descobre a análise</em></p>
<p><em>ana vale-se</em></p>
<p><em>da análise de alice</em></p>
<p><em>faz-se Ana Alice</em></p>
<p> </p>
<p>ana ve a alice</p>
<p>como si nada viese</p>
<p>como si nada allí estuviese</p>
<p>como si ana no existiese</p>
<p> </p>
<p>viendo a ana</p>
<p>alice descubre el análisis</p>
<p>ana válese</p>
<p>del análisis de alice</p>
<p>se hace Ana Alice  </p>
<p> </p>
<p>     Los temas de Leminski son variados: dos de los principales son aquellos que reflexionan sobre el lenguaje y el ejercicio de la poesía, también explorados en su obra crítica. Se creería que por ser un poeta de abierta filiación vanguardista Leminski no se opondría al desmontaje formal y tradicional del arte que han pretendido algunos autores. Pero en Leminski convive el poeta con el especialista en literatura latina y el aplicado lector y traductor de distintas tradiciones poéticas que no deja de considerar a la poesía como un arte hecho con palabras y que su ejercicio nace de un arduo trabajo de indagación e investigación:</p>
<blockquote><p>Alguien dice así: yo soy un gran poeta, tuve una idea increíble, mi técnica es tomar el directorio telefónico, corto con tijera cada página, lo pego y lo cuelgo todo en la pared, etcétera, son poemas increíbles, yo soy un poeta revolucionario. Entonces tú le vas a decir: discúlpame pero no eres poeta. ¿Pero cómo no es poeta? No, no lo es, porque un poeta no corta páginas del directorio telefónico… y se nombra poeta. Existe una ¿como decirlo?, una convención social en relación con las formas del arte. Todo artista está limitado a priori por una lengua y por un arsenal de formas. Cualquier cosa que hagas fuera o contra eso es por tu propia cuenta y riesgo.</p></blockquote>
<p> </p>
<p>    Tal vez el poema más famoso de Leminski sea el que cito a continuación:</p>
<p><em> </em></p>
<p><em>de repente</em></p>
<p><em>me lembro do verde</em></p>
<p><em>de cor verde</em></p>
<p><em>a mais verde que existe</em></p>
<p><em>a cor mais alegre </em></p>
<p><em>a cor mais triste</em></p>
<p><em>o verde que veste </em></p>
<p><em>o verde que vestiste </em></p>
<p><em>o dia em que eu te vi </em></p>
<p><em>o dia em que me viste </em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>de repente </em></p>
<p><em>vendi o meus filhos </em></p>
<p><em>a uma familia americana</em></p>
<p><em>eles tem carro</em></p>
<p><em>eles tem grana </em></p>
<p><em>eles tem casa</em></p>
<p><em>a grama é bacana</em></p>
<p><em>só assim eles podem voltar</em></p>
<p><em>e pegar um sol em copacabana</em></p>
<p><em> </em></p>
<p>de repente</p>
<p>me acuerdo del verde</p>
<p>del color verde</p>
<p>el más verde que existe</p>
<p>el color más alegre</p>
<p>el color más triste</p>
<p>el verde que viste</p>
<p>el verde que vestiste</p>
<p>el día en que te vi</p>
<p>el día en que me viste</p>
<p> </p>
<p>de repente</p>
<p>vendí mis hijos</p>
<p>a una familia americana</p>
<p>ellos tienen carro</p>
<p>ellos tienen lana</p>
<p>ellos tienen casa</p>
<p>que el pasto engalana</p>
<p>sólo así pueden volver</p>
<p>y asolearse en copacabana</p>
<p> </p>
<p>     Este poema fue musicalizado por Caetano Veloso y tiene un particular interés por su temática social, este tópico no es raro en la poesía del autor de Curitiba y salpica constantemente toda su obra. Sin embargo, hay muchos otros poemas que deslumbran por su certera ejecución y la relevancia de su temática: <em>La vida é as vacas</em> es una brevísima y directa reflexión sobre el sacrificio que significa vivir cada día;</p>
<p> </p>
<p><em>a vida é as vacas</em></p>
<p><em>que você põe no rio</em></p>
<p><em>para atrair as piranhas</em></p>
<p><em>enquanto a boiada passa</em></p>
<p><em> </em></p>
<p>la vida es las vacas</p>
<p>que pones en el río</p>
<p>para atraer a las pirañas</p>
<p>mientras la manada pasa</p>
<p> </p>
<p><em>     O assassino era o escriba (conto semiótico</em>) es de carácter irónico y humorístico, construido a partir del lenguaje utilizado en una clase de morfosintaxis;</p>
<p>                                                                                               </p>
<p><em>Meu professor de análise sintática era o tipo do sujeito inexistente.</em></p>
<p><em>Um pleonasmo, o principal predicado de sua vida,</em></p>
<p><em>regular como um paradigma da 1ª conjugação.</em></p>
<p><em>Entre uma oração subordinada e um adjunto adverbial,</em></p>
<p><em>ele não tinha dúvidas: sempre achava um jeito</em></p>
<p><em>assindético de nos torturar com um aposto.</em></p>
<p><em>Casou com uma regência.</em></p>
<p><em>Foi infeliz.</em></p>
<p><em>Era possessivo como um pronome.</em></p>
<p><em>E ela era bitransitiva.</em></p>
<p><em>Tentou ir para os EUA.</em></p>
<p><em>Não deu.</em></p>
<p><em>Acharam um artigo indefinido na sua bagagem.</em></p>
<p><em>A interjeição do bigode declinava partículas expletivas,</em></p>
<p><em>conectivos e agentes da passiva o tempo todo.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>Um dia, matei-o com um objeto direto na cabeça.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p>Mi profesor de análisis sintáctico era el tipo de sujeto inexistente.</p>
<p>Un pleonasmo, el principal predicado de su vida,</p>
<p>regular con paradigma de la 1ra conjugación.</p>
<p>Entre una oración subordinada y un adjunto adverbial,</p>
<p>no tenía dudas: siempre encontraba una manera</p>
<p>asindética de torturarnos con una aposición.</p>
<p>Se casó con una regencia.</p>
<p>Fue feliz.</p>
<p>Era posesivo como un pronombre.</p>
<p>Y ella era bitransitiva.</p>
<p>Intentó irse a EUA.</p>
<p>No se pudo.</p>
<p>Encontraron un artículo indefinido en su equipaje.</p>
<p>La interjección del bigote declinaba partículas expletivas,</p>
<p>conectivos y agentes de pasiva, todo el tiempo.</p>
<p>Un día, lo maté con un objeto directo en la cabeza.</p>
<p> </p>
<p><em>      Aviso aos náufragos</em>, de eminente ejecución rítmica producto de rimas consonantes y asonantes, demuestra que un poema es tan mutable como la vida misma;</p>
<p> </p>
<p><em>Esta página, por exemplo</em></p>
<p><em>não nasceu para ser lida.</em></p>
<p><em>Nasceu para ler pálida,</em></p>
<p><em>um mero plágio da Ilíada,</em></p>
<p><em>alguma coisa que cala,</em></p>
<p><em>folha que volta pró galho,</em></p>
<p><em>muito depois de caída.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>Nasceu para ser praia,</em></p>
<p><em>quem sabe Andrômeda, Antártida,</em></p>
<p><em>Himalaia, sílaba sentida,</em></p>
<p><em>nasceu para ser última</em></p>
<p><em>a que não nasceu ainda.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>Palavras trazidas de longe</em></p>
<p><em>pelas águas do Nilo,</em></p>
<p><em>um dia, esta página, papiro,</em></p>
<p><em>vai ter que ser traduzida,</em></p>
<p><em>para o símbolo, para o sânscrito,</em></p>
<p><em>para todos os dialetos da Índia,</em></p>
<p><em>vai ter que dizer bom dia</em></p>
<p><em>ao que só se diz ao pé do ouvido,</em></p>
<p><em>vai ter que ser a brusca pedra</em></p>
<p><em>onde alguém deixou cair o vidro.</em></p>
<p><em>Não é assim que é a vida?</em></p>
<p><em> </em></p>
<p>Esta página, por ejemplo,</p>
<p> no nació para ser leída.</p>
<p>Nació para ser pálida,</p>
<p>un mero plagio de la Ilíada,</p>
<p>alguna cosa que calla,</p>
<p>hoja que vuelve a la rama,</p>
<p>mucho después de la caída.</p>
<p> </p>
<p>Nació para ser playa,</p>
<p>quién sabe Andrómeda, Antártida,</p>
<p>Himalaya, sílaba sentida,</p>
<p>nació para ser última</p>
<p>la que aún no ha nacido.</p>
<p>Palabras traídas de lejos</p>
<p>por las aguas del Nilo,</p>
<p>un día, esta página, papiro,</p>
<p>va a tener que ser traducida,</p>
<p>al símbolo, al sánscrito,</p>
<p>a todos los dialectos de la India,</p>
<p>va a tener que decir buenos días</p>
<p>a lo que sólo se dice al oído</p>
<p>va a tener que ser la brusca piedra</p>
<p>donde alguien dejó caer el vidrio.</p>
<p>¿No es así la vida?</p>
<p><em> </em></p>
<p><em>    Ben no fundo</em>, donde el humor es una agridulce golosina que devela la naturaleza familiar de los inconvenientes:</p>
<p> </p>
<p><em>no fundo, no fundo,</em></p>
<p><em>bem lá no fundo,</em></p>
<p><em>a gente gostaria</em></p>
<p><em>de ver nossos problemas</em></p>
<p><em>resolvidos por decreto a partir desta data,</em></p>
<p><em>aquela mágoa sem remédio</em></p>
<p><em>é considerada nula</em></p>
<p><em>e sobre ela — silêncio perpétuo extinto por lei todo o remorso,</em></p>
<p><em>maldito seja que olhas pra trás,</em></p>
<p><em>lá pra trás não há nada,</em></p>
<p><em>e nada mais mas problemas não se resolvem,</em></p>
<p><em>problemas têm família grande,</em></p>
<p><em>e aos domingos saem todos a passear</em></p>
<p><em>o problema, sua senhora</em></p>
<p><em>e outros pequenos probleminhas.</em></p>
<p> </p>
<p>    Esta breve revisión trata apenas de ser un acercamiento superficial a una poesía de sorprendentes y variados matices, una oportunidad de compartir la voz de un poeta que ha indagado a fondo la magia que pueden generar las palabras en el aprovechamiento y concordancia de los más variados recursos poéticos, a la vez que recoge las atinadas versiones del traductor y poeta mexicano Rodolfo Mata.</p>
<hr size="1" /><a href="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-admin/#_ftnref1">[1]</a> Todas la citas y traducciones de Leminski fuero tomadas del libro <em>Aviso a los náufragos</em>, editorial Amigos de Cálamus, Conaculta, INBA, México, 2007, selección y traducción de Rodolfo Mata.</div>
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		<title>En línea recta</title>
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		<pubDate>Mon, 06 Jul 2009 04:39:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Círculo de poesía</dc:creator>
				<category><![CDATA[Lamas]]></category>
		<category><![CDATA[En línea recta]]></category>
		<category><![CDATA[Mijail Lamas]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p><a><img class="alignnone size-full wp-image-4018" title="En línea recta Mijail Lamas" src="http://circulodepoesia.com/nueva/wp-content/uploads/2009/08/En-línea-recta-Mijail-Lamas.jpg" alt="En línea recta Mijail Lamas" width="610" height="265" /></a></p>
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