Marcelo Silva1

Presentamos la poesía de Marecelo Silva (Quito, 1964). Es Doctor en Jurisprudencia. Con el poemario Pre-esencias obtuvo la Primera Mención de Honor en el Concurso Nacional Paralelo Cero 2010-2011. Poemas suyos se hallan incluidos en la antología ecuatoriana Ciudad en Verso, así como en otras publicaciones nacionales. Actualmente prepara un nuevo poemario titulado Materiales de la tierra agreste.

 

 

 

 

 

(sobre rosas negras

llenas de polvo)

 

 

 

Recorrer el líquido adoquín

en tu palma navegante

 

 

En la otra acera

antes del desdoblamiento de la carne

me aguarda un pálido centauro

agitando una manzana

 

 

Me llevarà

sin saberlo

 a una calle tejida de rojo – añil

sol salado y sin aliento

 

 

que confunde las líneas de mi espacio

y separa la mente de mi cuerpo

 

bajo el lejano

 

golpeteo de tu carne

 

 

***

 

( hendiduras )

 

 

Mi primer beso fue a un hueco

 

Hoy lo lleno con saliva y saliva

labios que lamieron el vacío

 

bocas

 

sabor intenso de  las ratas

 

 

Como es de suponer

mi primer beso fue al aire

y el aire me dio más que todas esas bocas

 

Me dio la vida …

 

 

sin pedirme nada

 

 

  ***

 

 

( carencias )

 

 

“ La luz que nos hiere

Es un filo cada vez más sutil ”

(Giuseppe Ungaretti)

 

 

 

No bastaba

que un beso espeso

cubra tus pechos fragmentados

ni que mi lengua encallara

 

 

insinuante

 

 

en tu cavidad más jugosa

 –firmamento a punto de estallar– 

 

Faltaba

el pequeño remanente que el cielo nos robó

un instante inacabado

para que la luz prendiera

 

ángeles

 

que furiosamente calienten nuestra piel

 

 

 

***

 

“¡De qué perdida claridad venimos!”

( Blanca Varela )

 

 

Cuando no existía infierno ni vampiros

ya éramos animales de la luna

 

Existíamos pegados al recuerdo

de horas más livianas

 

Rozábamos las piedras

–sombras incompletas–

 

El éter era aún llama líquida

 

y el hidrógeno

 

no unía cautivas formas

 

sin embargo en el tiempo no había niebla

 

 

Éramos animales de la luna

y aspirábamos a colmar la tierra

 

o al menos

 

humedecerla con sonidos y cometas

– fuego y lluvia para la futura carne –

 

Éramos animales de la luna

pero la luna nos expulsó muy pronto de su lecho

 

 

 

Sufrimos

 

***

 

 

¿El silencio?

 

Forma pura del sonido

 

Mercurial materia

 

 

cuando escucho menstruar la noche

 

 

***

 

  

Supo del peso de sus ojos

de huellas labradas por los astros

 y árboles talados

 

por la furia del instinto

 

No conoció el dulce abismo

que luego describimos como cielo

ni aquel oasis rojo

donde se formó su carne

 

 

Lo llamaron hombre

 

***

 

 

“Quizás en la puerta interior del espíritu

se pueda escuchar el más allá de uno mismo”

(Alejandro Jodorowsky)

 

 

Del silencio viene

percibiendo el olor de la sangre

 

y cuando busca saciar el instinto

registra piedras negras

en sus cuerpos más densos

 

 

Carne come

 

Así deleita su espíritu

 

***

 

(pecado original)

 

 

“De eternidad se tejen los malos tiempos”

( Juan M. Roca )

 

 

En el acto primigenio

cuando fuimos bautizados por el fuego

 la serpiente nos parió

 

Nuestras cabezas rodaron entre el espejo y la caverna

 

Nuestros ojos ya no eran nuestros ojos:

eran cuervos abanderados de la muerte

 

Nuestras manos no lamían el rocío:

se hicieron garras que picaron como arañas

 

Nuestros pies               luego pezuñas ya no andaban

 

 

Sólo mataban sueños

mordiendo la distancia

 

No asimilamos el sonido de los astros que hacen el amor

 

apenas percibimos gemidos de ancianos suplicando perdón

 

 

Después

 

ante tanto salvajismo

 

inventamos el infierno

 

sin pensar que cada día nos quemamos

en un mundo uno pero siempre divisible

 

de un dios errático

 

 

que casi siempre ignoramos

 

     

 

 

***

 

(metamorfosis 1)

 

 

Alguna vez tuve un río

el aire que endulzaba los cipreses

un Dios resucitado

 

Alguna vez caminé por un pasto sano

pisé vidrios sin herirme

ascendí por cumbres embrujadas

–silencio y sombra bajo una luna magra–

 

 

Alguna vez tuve la certeza

que mis pasos y mis sueños

 

 

formaron parte de lo humano

 

 

 

***

 

 

Temblor de alas

y un corazón cubierto por sombras

 

colmillos que giran

tras el hervor de un húmedo cuello

 

 

Ni aullidos ni hechizos

 

 

Sólo el vapor de la noche

 

 

presagiando la sangre

 

 

 

 

 

Datos vitales

Marcelo Gustavo Silva (Quito, 1964) es Catedrático. Doctor en Jurisprudencia, con estudios superiores en Literatura y Sociología. Con el poemario Pre-esencias obtuvo la Primera Mención de Honor en el Concurso Nacional Paralelo Cero 2010-2011. Poemas suyos se hallan incluidos en la antología ecuatoriana Ciudad en Verso, así como en otras publicaciones nacionales. Actualmente prepara un nuevo poemario titulado Materiales de la tierra agreste.

 

 

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