Adonis (Siria, 1930) Ha escrito algunos de los libros más significativos de la poesía árabe de nuestro tiempo entre ellos se encuentran: Canciones de Mihyar el de Damasco (1968), Epitafio para  Nueva York. Marrakech / Fez (1987), Libro de las huidas y las mudanzas por los climas del día y la noche (1993), Éste es mi nombre (2006) y Concierto de Jerusalén (2013). Fundó, en colaboración con el crítico libanés Yusuf al-Jal, la revista Shi’ir de poesía. En 1997, en el Festival Struga Poetry Evenings de Macedonia, le fue otorgada la Corona de Oropor su trayectoria literaria. Es uno de los candidatos habituales a recibir el Premio Nobel de Literatura desde hace varios años.

 

 

 

 

 

SALMO

 

Avanza inerme como el bosque, imparable como la nube. Ayer
trasladó un continente, cambió el mar de sitio.
Dibuja el reverso del día, fabrica otro día con los pies, le pide
a la noche los zapatos en préstamo y allí se queda, esperando
lo que nunca llegará. Física de las cosas que conoce y designa
por sus nombres, que de momento revelará. Es la realidad y su
contrario, la vida y lo que no es vida.
Vive donde la piedra se hace laguna y la sombra ciudad. Allá
vive, engañado a la desesperación, borrando el margen de la
esperanza, danzando hasta que bostece el polvo y los árboles
duerman.
Helo aquí, anunciando la encrucijada de los extremos, grabando
el signo de la magia en la frente de nuestro tiempo.
Llena la vida, pero nadie lo ve. Convierte la vida en espuma y
en ella se sumerge. Hace del mañana una presa de caza y tras
ella corre, desesperado. Sus palabras inscribe en el rumbo del
extravío, el extravío, el extravío…
La confusión es su patria, pero está lleno de ojos.
Espanta reconforta.
Tragedias rezuma, derrama comedias.
Pela a los hombres cual si fueran cebollas.
Es el viento, que no retrocede, Es el agua, que jamás retorna
a la fuente. Crea su especie a partir de sí mismo: no tiene
progenitores y sus raíces son sus pasos.
Con la estatura del viento camina por el abismo.

 

Traducción de Federico Arbós