Peter Balakian: Pulitzer Prize 2016



Peter Balakian: Pulitzer Prize 2016

The Pulitzer Prize committee recently announced Peter Balakian (1951) as this year’s winner in the poetry category; today at Círculo de Poesía we celebrate his award with a brief selection from his winning book Ozone Journal. Balakian’s work often indulges in political themes in a way that is as unafraid of polemics as it is against indoctrination, he also recreates the recent American past with a tone of melancholy that avoids nostalgia by maintaining satirical humor and harsh honesty.

Spanish translations are by Esteban López Arciga (1994).

El comité del premio Pulitzer recientemente anunció a Peter Balakian (1951) como el ganador de este año en la categoría de poesía; hoy en Círculo de Poesía celebramos su premio con una breve selección del libro ganador Ozone Journal. El trabajo de Balakian no teme llegar a ser político, ni a la polémica, pero evita instruir en alguna doctrina. También recrea el reciente pasado americano con un tono melancólico que evade a la nostalgia, manteniendo un sentido del humor satírico y una honestidad que llega a ser brutal. Las versiones en español son de Esteban López Arciga (1994).

 

 

 

 

 

De Diario de ozono

 

5.

En aquellos días (sin sueño) el casete chirriante tocaba-
a Jerry en Riverdale. Cuando llegué el cielo era una gráfica
de líneas telefónicas y cables ferroviales.

Me sentaba bajo estantes de maestros íntegros-
los 78 de 1940 cuando Jerry editó el vinyl moderno
y encontró el Hot Jazz perdido de los 20-

Veía tapetes armenios colgando y al río observar
la foto de Miles Davis- Casi líquida en emulsión sepia

de 1947 cuando el humo giró hacia Three Deuces en la 52
en una mesa con Sterling Brown y Gillespie y Jerry-

y dijo (con su habla pesada), “John Hammond
fue tan odiado por los músicos, que Miles lo arrancó de la foto y pegó
a Dizzy- pero eso fue antes de que hiciera que Miles se interesara por Cage”

 

 

 

From

Ozone Journal

 

5.

Those days (no dream) the squeaky cassette going—
on Jerry in Riverdale. When I arrived the sky was graphed
through phone wires and Amtrak cables.

I was sitting beneath shelves of uncut-masters—
the 78s of 1940 when Jerry cut the modern LP
and found the lost Hot Jazz of the ’20s—

I was staring at hanging Armenian rugs and the river glare
on a photo of Miles Davis—almost liquid in the sepia emulsion

of 1947 when the smoke spiraled into Three Deuces on 52nd
at a table with Sterling Brown and Gillespie and Jerry—
and he put it (in his hammered speech), “John Hammond
was so hated by the musicians, Miles cut him out of the photo and pasted
Dizzy in—but that was before I got Miles interested in Cage.

 

 

16.

El presente se deslizaba al pasado de David,
revelándose entre inhalables y sedantes.

Escuche una versión del Upper West en un momento
en el que la historia era una imagen cautiva entre tenazas:

mañana bermellón en la avenida Columbus.
la tarde como un ponche de ron, y entonces

un motín de cuellos de quiana/ coca y poppers
brazos y piernas de gelatina en la escalera
donde Calvin Klein desaparece cual espíritu santo,

y ahí en el día americano- Luz de Terrence Malick
sobre trigo libidinoso y pradera en celo-

eran los 70s: post-euforia
Nixon, pre-inflación Khomeini del alma
sobre el puente Williamsburg a mediodía

el tembloroso saxofón a todo pulmón
de Sonny Rollins cuando todos eran
licenciados con doctorado en antro o lite comparada,

 

 

16.

The present kept sliding into David’s past,
unraveling through drip-drugs and sedatives.

I heard a version of the Upper West at a moment
when history was an image caught in a pincer:

morning was blood orange on Columbus Ave.
evening was a rum punch and then

a riot of Quiana collars/blow and poppers
arms and legs of Jell-O in the stairwells
where Calvin Klein disappeared like a holy ghost,

and out there in the American day—Terrence Malick’s light
spread on the libidinal wheat and rutted prairie—

that was the ’70s: post-Nixon
euphoria, pre-Khomeini inflation of the soul
over the Williamsburg Bridge at midday

the full-throated wobbly sax
of Sonny Rollins when everyone was
a bachelor with a PhD in anthro or comp lit,

 

 

38.

Caminé entre clases imaginando cuentas de t-4

dos cápsulas azules de cinta blanca cada 4 hrs.

más tarde, me arremangué

y la enfermera preguntó,
¿es gay?
No.
¿Alguna vez compartió una jeringa con alguien?
No.
¿Alguna vez ha tenido contacto íntimo con alguien
que tenga SIDA o haya sido expuesto al VIH?
No.
Señor, usted ocupa un psiquiatra, no exámenes de sangre.

 

 

38.

I walked around between classes imagining T-4 counts,

two white-banded blue capsules every 4 hrs.

later in the day, I rolled up my sleeve

and the nurse asked,
are you gay?
No.
Have you ever shared a needle with anyone?
No.
Have you had any intimate contact with anyone who has AIDS or has been exposed to HIV?
No.
Sir, you need a psychiatrist, not a blood test.

 

 

51.

Aquel día mientras me iba-
David me dio su amuleto-

“úsalo por mí”-

Observo el abra y cadabra,
arameo insistente

puesto en teselas para
que el sonido de la palabra fuese acción

y la palabra del sonido fuese esperanza.

Salí del hospital-
el aire se envolvió en sí,
el cielo besó mis poros-

¿Quién eres? preguntó el ave blanca,

Menos

 

 

51.

That day as I was leaving—

David tossed me his amulet—

“Use it for me”—

 

I stared at abra and cadabra,
the lingering Aramaic

set into tesserae so the word-sound could be action
and the sound-word could be hope.

I walked out of the hospital—
the air scrolled into itself,
the sky kissed my pores—

Who are you? the white bird asked,

Less

 

 

De Warhol/Mao, ’72

 

Cuando vi su cara en una pared
en una fiesta en un salón volteando al Hudson,

en una beneficencia para los soldados de invierno
sobre bloques de queso y baguetes,

acababa de ver una grabación borrosa
de Dien Bien Phu en un cuarto negro caliente,

donde el revelado arañado mostró montes ondulando,
cuerpos y paracaídas perdidos entre pasto de selva.

Entre decadencia y el ajeno
Mao fue arreglado en amarillo y carmín

con labial y rímel,
toda una reina-parte adorno, parte algo radical

que el léxico americano no ha llenado aún.

Desde las cámaras aéreas
Puerto Haiphong era luz líquida.

En luz líquida, vi mi carta de reclutamiento flotar como
piedra gigante sobre la autopista en la 79

 

 

From Warhol/Mao, ’72

 

When I saw his face on a wall at a party
in a parlor looking out at the Hudson,

at a fundraiser for the winter soldiers
over blocks of cheese and baguettes,

I had just come from some grainy footage
of Dien Bien Phu in a hot black room,

where the scratched print showed the hills undulating,
bodies and parachutes disappearing in jungle grass.

Between decadence and the alien
Mao was propped in yellow and rouge

with lipstick and eye shadow,
a real queen—part décor, part radical something

the American lexicon hadn’t filled in yet.

From the aerial cameras
Haiphong Harbor was liquid light.

In liquid light, I saw my draft card float like a
giant litho over the highway at 79th

 

 

 

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