Poems That Love Me: Xavier Oquendo

Today at Círculo de Poesía we present a selection of poems by Xavier Oquendo (Ambato, 1972). Poet, essayist and editor, Oquendo is the the great promoter of Ecuadorian poetry of our day. He has been included in major anthologies of recent Spanish language poetry as Poesía ante la incertidumbre (Visor, 2011 [Poetry Facing Uncertainty, U. Press of N. Georgia and Visor] and El canon abierto:última poesía en español 1970-1985 (Visor, 2015). The present poems come from his most recent book published in USA by Valparaíso Press, Poems That Love Me. Translations by Gordon E. McNeer

La editorial Valparaíso USA publicó recientemente Poems That Love Me del poeta, ensayista y editor ecuatoriano Xavier Oquendo (Ambato, 1972). está incluido en las antologías Poesía ante la incertidumbre. Antología de nuevos poetas en español (Visor, 2011) y El canon abierto. Última poesía en español (Visor, 2015). Oquendo es el mayor difusor de la poesía ecuatoriana en nuestros días. Presentamos una selección de Poems That Love Me, en traducción de Gordon E. McNeer.











had a mature gait.

She, deliberate in her gallop;

he, quick and fluid.


They traveled, looking at the last tracks

that the animal on duty had left behind.

She followed the man’s steps

as a matter of course.


My grandfather’s river

and my grandmother’s

are nothing like the Guadalquivir

or the Guayas.

It’s a river of stone that descends

on the paths

that are still unknown

or untraveled.

My grandmother is nothing like

what’s-his-name’s grandmother.

What’s-his-name doesn’t have those paths

or those slow and sure steps.

So-and so’s grandfather

doesn’t know the road that my grandfather keeps

in his pockets:

a lost trail

between menthol and unfiltered “kings”

that his pants smelled of.

My grandfather is like the stars.

My grandmother is a star.

My grandfather is like my grandmother

and the two are stars.


They are nothing like the Guayas or the Guadalquivir.

Or like old what’s-his-name and so-and so.

We look at them

through the x-rays of their footsteps.

We look at their paths like sphinxes

that we inherited to practice our faith.


They have nothing to do with my twisted shoes.

They traveled, the two, the valley until death.

They are a river that hides its waters

beneath the stones.







tenían un caminar maduro.

Ella, pausada en el galope;

él, acelerado y discurrido.


Caminaban, mirando la última huella

que había dejado el animal de turno.

Ella seguía el paso del hombre

como una secuencia natural.


El río de mi abuelo

y de mi abuela

no se parece al Guadalquivir

ni al Guayas.

Es un río de piedra que desciende

sobre las sendas

que faltan por conocer

y adentrarse.


Mi abuela nada tiene que ver

con la abuela de Perencejo.

Perencejo no tiene esos senderos

ni ese paso seguro y lento.

El abuelo de Fulano

no conoce el camino que mi abuelo guarda

en el bolsillo:

sendero extraviado

entre la menta y el «king» sin filtro

que olían sus pantalones.

Mi abuelo se parece a los astros.

Mi abuela es un astro.

Mi abuelo se parece a mi abuela

y los dos a las estrellas.


Nada tienen del Guayas ni del Guadalquivir.

Ni de los viejos Fulano y Perencejo.

Los miramos

a través de las radiografías de sus huellas.

Miramos sus sendas como esfinges

que heredamos para practicar la fe.

Nada tienen que ver con mis zapatos torcidos.


Caminaron, los dos, el valle hasta la muerte.

Son un río que esconde a las aguas

debajo de las piedras.


El (an)verso de las esquinas

Quito, 1997.










There is someone,

somewhere else,

who looks at me as if in a mirror.

Who goes about making faces at me

along the edge.

Who passes me by

like an epidemic.

Follows my lips,

my nose,

my sorrows.

There’s someone who wants to fall in love with me

as if I were a movie actor,

as if there were no more Sundays

in the park,

as if the final judgment

had a verdict.

There’s someone who walks through the streets,

but on the other sidewalk

there’s a lot of traffic,

and I lose sight of her.







Hay alguien,

en otro lugar,

que me mira como espejo.

Que se pone a hacerme muecas

en el borde.

Que se pasea por mí

como epidemia.

Me sigue a los labios,

a las narices,

a las penas.

Hay alguien que quiere enamorarse de mí

como si fuera actor de cine,

como si no hubieran más domingos

para el parque,

como si el juicio final

tuviera sentencia.

Hay alguien que camina por las calles,

pero en la vereda de enfrente

hay mucho tráfico,

y la pierdo.


Después de la caza

Quito, 1998







The corner where a Eucalyptus tree grows today

was once the café where we spent our time together.

There we lived a thousand and one nights,

there Aladdin showed up with his genie,

there we were larger than life.


In the café facing this hill

we lived our best moments:

just like a phonograph without its horn,

as much as an explosion of tangerines.


There I fell in love with your dress,

there I passed love notes on napkins

through the skill of the waiter.

There I stayed until dawn turned to day,

until the dead resuscitated,

until Lazarus arose.


There Goliath showed up with his powers

and there David was born with our desires,

there they fought and there they became soul mates.


On this side of the city,

Where there is sun for less than a minute,

was the café of our youth,

that gave food to the hungry

and drink to the thirsty.


There, where the Eucalyptus grows now

that brings happiness to the sidewalk.









La esquina donde hoy crece un eucalipto

era antes el café de nuestras horas.

Allí vivimos noches y mil y una,

allí asomó Aladino y su mal genio,

allí éramos más grandes que el destino.


En el café de enfrente de esta loma

vivimos los más pájaros momentos:

igual que una vitrola sin su trompa,

tanto como una explosión de mandarinas.


Allí me enamoré de tu vestido,

allí pedí el amor en servilletas

a la sabiduría del mesero.

Allí estuve hasta que el alba se haga día,

hasta que los muertos resuciten,

hasta que Lázaro levante.


Allí llegó Goliat con sus poderes

y allí nació el David de nuestras ansias,

allí pelearon y allí se hicieron almas.


En este lado de la ciudad,

donde el sol es poco menos que un minuto,

estuvo el café de nuestra edad,

que dio de comer al hambriento

y beber al bebiento.

Allí, donde ahora crece un eucalipto

que quiere hacer feliz a la vereda.


Esto fuimos en la felicidad

Quito, 2008










I certainly wanted to love more:

the trees with their wigs,

the vertebra of the sea,



Yes, I wanted them to kiss me, to bite my flesh.

I wanted to smell the skin of grapefruit, of lettuce,

and grasses.


Yes, I wanted to be taken by the wind,

to be its captive prey, its slender line,

its moment.


I wanted it all, and a lot. And always. And just in case.


But I was turning into more reading,

more vinegar

more past.


I was getting ahead of what I was at first,

toward the VIP room where the sun doesn’t shine.


And I wanted warmth,

but there was only an abandoned heater.








Yo sí quise amar más

a los árboles y sus pelucas,

a las vértebras del mar,

a los cuerpos.


Sí quise que me besaran, que me mordieran la pulpa.

Quise oler la piel de los pomelos, las lechugas

y los pastos.


Sí quise ser tomado por el viento,

ser su presa sometida, su delgada línea,

su momento.


Todo lo quise, y mucho. Y siempre. Y por si acaso.


Pero me fui haciendo más lectura,

más vinagre,

más pasado,

me fui yendo delante de lo que era primero,

hacia la sala vip donde no entra el sol.


Y quise calentura,

pero sólo hubo un calefactor abandonado.


Lo que aire es

Bogotá, 2014















Never again, fulfilled childhood. Sad and crazy cow.

Swollen sulfates of my baroque memories,

of my delusions of happiness. Never again,

chasm for a wounded child. For the wound that smells of


That corrodes. That arouses. Goodbye, until death catches

up with you.

Until memory subdues you.

Until the years and their trajectory implant themselves

into the forests of longing.


Goodbye, cave filled with the blue bats

that my short pants managed

to preserve in pockets that smelled of vanilla.


Never again, parody of today. Imitation of the present.

Prevailing arc for the floodwaters.


Some toys are all that is left in you

that we are plucking the eyes out of

and some anxious moments because the other children

have gone on.

My other ones of mine have left. My other beings.

The other side of my mirror.

My interior Dorian Gray.

The streets of my childhood were so short,

and they all turned at the corner.








Hasta nunca poblada infancia. Vaca loca y triste.

Sulfato inflado de mis recuerdos barrocos,

de mis ínfulas de felicidad. Hasta nunca

risco de niño herido. De la herida con azufre que huele.

Que corroe. Que incita. Adiós, hasta que te haga la muerte.

Hasta que el recuerdo te someta.

Hasta que los años y su curva se inserten

en los bosques de la añoranza.


Adiós, poblada cueva de los murciélagos azules

que mis cortos pantalones lograron

guardar en el bolsillo de sabor a vainilla.


Hasta nunca remedo del hoy. Imitación del presente.

Arca actual de los diluvios.


Se quedan en ti, solos, unos juguetes

a los que vamos sacándoles los ojos

y unas angustias porque se han ido los otros niños.

Se han ido los otros míos. Los otros yo.

El otro lado de mi espejo.

Mi Dorian Gray interno.

Las calles de la infancia eran tan cortas.

y todas doblaban en la esquina.


Lo que aire es

Bogotá, 2014