Poesía ecuatoriana actual: Andrés Hermann



Presentamos una muestra del poeta Andres Hermann (Quito 1983). Poeta, ensayista y catedrático universitario. Realizó sus estudios en comunicación social, posee algunos posgrados en el campo de la educación y nuevas tecnologías. Tiene formación de doctorado en educación y gestión del conocimiento, estudios realizados en Ecuador, Argentina y España. Ha sido profesor en algunas universidades del país y extranjeras, y escrito varios artículos académicos. Es articulista y parte de la revista SOPHIA de Abya – Ayala. Actualmente es catedrático en la Universidad Nacional de Educación y profesor invitado en los posgrados de la Universidad Andina Simón Bolívar. De la levedad es su primer libro, también se añade una reseña de Gabriel Cisneros Abedrabbo.

 

 

De la levedad, en los tiempos de Andrés Hermann

 

Recorro los versos de Andrés Hermann, avenida de grafías transmutando del fuego poético al crisol existencial que la humanidad ha buscado desde el principio de su memoria. Su Ópera Prima parte de la levedad en la deconstrucción del amor, el erotismo y los demonios internos, en la no entendida tarea de ponerle nuevos nombres a las cosas. Quizá hay mucho más en la poesía, en su capacidad de signar, de dar calor, de dejarnos temblando e indefensos en los dos ritos fundamentales de su existencia: Crear, que es dejar una impronta del mismo dolor que todos sienten, vencer la levedad que cuestiona a todo autor que la busque con honestidad; y, el ceremonial maravilloso, leerla, adivinar el desgarramiento o la felicidad que la hicieron susurro sobre el tiempo y la tierra.

Hermann inicia el texto con un título escondido en las dialécticas filosóficas de los ancestros de Occidente. ‘Anamnesis’ plantea la hipótesis de que es irrenunciable volver al pasado para enfrentar y sobrevivir a un presente-futuro donde lo efímero se vuelve tan común que asusta. El poeta lo sabe y en su primer ensayo público se resiste, marca las pistas de un ser que está dispuesto a sobrevivir en el oficio de escribir.

A partir de la primera declaratoria, las palabras son arrastradas con ternura, en unos casos, y con violencia, en otros, a la furia del amor, al manto doloroso de la carne próxima lloviendo dentro y fuera del ser, cruces donde cada caricia tiene su propio calvario, como las que se siembran en una mujer muerta que se la disputa al barquero del tártaro, Caronte. Siento la muerte como una tormenta, en la que también ha naufragado en su breve existencia, quien hoy pretende ungirse como poeta. Es necesario decir que en ninguna manifestación creativa de la humanidad ha sido posible trascender sin el dolor y la muerte como mazo y cincel del alma humana, en medio de ellas el eros como bálsamo o como horca, porque a veces flotamos en el cuerpo del ser amado o veces morimos en él.

La lectura me va llevando a un destino que si bien no siempre logra el equilibrio en el pulimento de la obra, da claras señas de un obrero que si persiste en sus esfuerzos será capaz de levantar catedrales, tal vez como aquellas de la edad media que perviven con un espectro de misterio, contando historias que no siempre llegan al mismo final. Andrés, hoy oficiamos en la iniciación de tu ser poeta. Lo hacemos en la seguridad de que en ti hay la metáfora que hace del hombre poeta y del poeta esperanza.

 

Gabriel Cisneros Abedrabbo

 

 

 

Es en la nostalgia

 

Es en la nostalgia

que pude hallarte.

 

Que logré ser feliz.

 

Que supe asilarme en tu mirada.

 

Que sintiéndome muerto

regresé por ti.

 

Que comprendí tu ausencia.

 

Que descubrí que amaba mi soledad.

 

Que hallé la trascendencia.

que sin buscarte te encontré.

 

 

 

He contado a las estrellas de nuestro querer

 

Me duele la vida

necesito embriagarme en ti

recorrer con mi lengua tu cuerpo.

 

Invoco a mi dolor

tu silencio me rompe

fragmenta mi corazón.

 

 

 

Detengo el tiempo y acaricio la soledad

 

Hay un pájaro azul en mi corazón

que quiere salir pero soy duro con él

le digo quédate ahí, no voy a permitir

que nadie te vea.

Charles Bukowski

 

Por un momento me detengo en el tiempo:

miro a mi alrededor

la gente apresura el paso,

no se detiene.

 

Sumido en la rutina

me pregunto:

¿A dónde irán aquellas personas?

¿A sus hogares?

¿A los burdeles?

o ¿al encuentro con sus amantes?

 

Me siento más solo

abrazo el vacío

acaricio la soledad.

 

Siento el deseo

de asilar la agonía del tiempo.

 

 

 

Sentidos

 

Llegaste

entre incertidumbres,

para trastocar el significado

que tenía mi existencia.

 

Llegaste para cambiar el sentido

de mis utopías y mis luchas.

 

 

 

Entre lo corpóreo y lo espiritual

 

¿Dónde el sentido?

¿Dónde reside el límite

entre lo corpóreo y lo espiritual?

¿Amor o levedad?