Poesía, Fama y Poder: Julio César



Dedicamos esta nueva entrega de Poesía, fama y poder a lo que se conserva de la poesía de Cayo Julio César, seguido por un fragmento de la Guerra de las Galias sobre Pulos y Vorenus.

 

 

 

La poesía de Cayo Julio César se ha perdido, apenas se conservan citados por otros, dos fragmentos, el primero es un epigrama dedicado a Terencio en hexámetros dactílicos que recoge Suetonio en su De Viris Illustribus y el segundo es un verso yámbico incompleto que aparece citado en las Etimologías de Isidoro de Sevilla para la palabra ungüento y que refiere a un bálsamo o nepenthe hecho con Alholva o Fenogreco al cual César llama Telino por provenir de la Isla Telos de las Cícladas. El epigrama es contra Terencio, autor de comedias y traductor de Menandro a quien, a pesar de todo le reconoce alguna virtud, del mismo modo en que Cicerón lo habría elogiado en un poema perdido y que se llamó El Limón (El Prado): También tú, Terencio, el único que con selecto lenguaje / trajiste entre nosotros a Menandro traducido / y rehecho en latín con pasiones moderadas, / hablando con delicadeza y expresándolo todo con dulzura. (Suetonio, en De Viris Illustribus / Vida de Terencio. Citado en Terencio, Obras, Traducción de Gonzalo Fontana Elboj. Editorial Gredos, Madrid, 2008). Quizá también sea éste el único fragmento poético que se conserva de Cicerón. Por último, agregamos para darle novedad a esta nota, un pasaje que refiere un suceso de la cultura popular reciente, Titus Pulos y Lucius Vorenus, son dos personajes que aparecen en la serie Roma que fue producida por HBO hacia 2005, estos caracteres de la ficción fueron en realidad dos soldados romanos verdaderos a las órdenes de Julio César según se refiere en este fragmento de la Guerra de las Galias, lo leemos en la magnífica traducción de mi maestro Valentín García Yebra.

MB

 

Un epigrama de Cayo Julio César contra el comediógrafo Terencio

Tu quoque, tu in summis, o dimidiate Menander,
Poneris, et merito, puri sermonis amator.
Lenibus atque utinam scriptis adiuncta foret uis,
Comica ut aequato uirtus polleret honore
Cum Graecis, neue hac despectus parte iacere.
Vnum hoc maceror ac doleo tibi desse, Terenti.

Suetonio, en De Viris Illustribus / Vida de Terencio.
Citado en Terencio, Obras, Traducción de Gonzalo Fontana Elboj.
Editorial Gredos, Madrid, 2008

 

También a ti, Menandro demediado,
te pondré en lo más alto, y con razón, ya que amas la pureza del lenguaje.
Y ojalá en tus escritos se hubiera unido a la finura la vis cómica:
así tu talento disfrutaría de igual gloria que los griegos,
y no te seguirían despreciando en ese aspecto.
Sólo esto me aflige y lamento que te falte, Terencio.

En Fragmentos de poesía latina épica y lírica, volumen I,
Traducción de Rocío Carande Herrero,
Biblioteca Clásica Gredos, 317, Madrid, 2003.

 

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Fragmento de un poema de Julio César

 

corpusque suaui telino unguimus

Y ungimos su cuerpo con suave perfume de alholva.

 

En Fragmentos de poesía latina épica y lírica, volumen I,
traducción de Rocío Carande Herrero,
Biblioteca Clásica Gredos, 317, Madrid, 2003.

 

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Un fragmento de la Guerra de las Galias

 

Erant in ea legione fortissimi viri, centuriones, qui primis ordinibus appropinquarent, Titus Pullo et Lucius Vorenus. Hi perpetuas inter se controversias habebant, quinam anteferretur, omnibusque annis de locis summis simultatibus contendebant. Ex his Pullo, cum acerrime ad munitiones pugnaretur, “Quid dubitas,” inquit, “Vorene? aut quem locum tuae probandae virtutis exspectas? hic dies de nostris controversiis iudicabit.” Haec cum dixisset, procedit extra munitiones quaque pars hostium confertissima est visa irrumpit. Ne Vorenus quidem tum sese vallo continet, sed omnium veritus existimationem subsequitur. Mediocri spatio relicto Pullo pilum in hostes immittit atque unum ex multitudine procurrentem traicit; quo percusso et exanimato hunc scutis protegunt, in hostem tela universi coniciunt neque dant regrediendi facultatem. Transfigitur scutum Pulloni et verutum in balteo defigitur. Avertit hic casus vaginam et gladium educere conanti dextram moratur manum, impeditumque hostes circumsistunt. Succurrit inimicus illi Vorenus et laboranti subvenit. Ad hunc se confestim a Pullone omnis multitudo convertit: illum veruto arbitrantur occisum. Gladio comminus rem gerit Vorenus atque uno interfecto reliquos paulum propellit; dum cupidius instat, in locum deiectus inferiorem concidit. Huic rursus circumvento fert subsidium Pullo, atque ambo incolumes compluribus interfectis summa cum laude sese intra munitiones recipiunt. Sic fortuna in contentione et certamine utrumque versavit, ut alter alteri inimicus auxilio salutique esset, neque diiudicari posset, uter utri virtute anteferendus videretur.

 

Cayo Julio César
De Bello Gallico, Libro V, cap. 44

 

Había en esta legión dos centuriones valerosísimos, que pronto iban a ascender a los primeros órdenes, T. Pulón y L. Voreno. Andaban éstos en continua competencia para ver quién era preferido, y todos los años se disputaban los grados con la mayor emulación. Pues bien, cuando mayor era la furia del combate al pie de las fortificaciones, dijo Pulón: ¿A qué esperas, Voreno? ¿O cuándo piensas demostrar tu valor? Esta jornada decidirá nuestras competencias. Dicho esto, sale de las fortificaciones y arremete contra los enemigos donde le parecieron más apiñados. Entonces Voreno tampoco se queda al abrigo del vallado, sino que, temiendo la censura de todos, le sigue inmediatamente. Al llegar a una distancia conveniente, dispara Pulón su pica contra los enemigos y atraviesa a uno de la multitud, que avanzaba corriendo: herido y muerto éste, los enemigos lo protegen con escudos y todos dirigen contra Pulón sus disparos, cerrándole el paso. Atraviésanle el escudo y se clava un venablo en el bálteo. Este accidente le desvía la vaina y, mientras con la derecha se esfuerza en sacar la espada, cércanle los enemigos. Corre a ayudarle su competidor Voreno, socorriéndole en el peligro. Al punto se vuelve contra éste toda la multitud, dando a Pulón por muerto de la estocada. Voreno maneja con ímpetu la espada y, matando a uno, hace retroceder un poco a los otros; al seguirlos con excesivo ardor, se mete en un hoyo y cae. Entonces Pulón, viéndole rodeado de enemigos, corre en su ayuda, y ambos, después de matar a muchos, se retiran al campamento incólumes y cubiertos de gloria. La Fortuna guió a uno y otro en la emulación y en la contienda de tal modo que mutuamente, a pesar de sus competencias, se salvaron la vida, sin que pudiera juzgarse cuál aventajaba en valor al otro.

Guerra de las Galias
Julio César

Traducción de Valentín García Yebra e Hipólito Escolar Sobrino.
Editorial Gredos, Madrid, 1982.