Breviario de la Poesía Especular



El poeta español Julio César Galán (Cáceres, 1978) desarrolla aquí la hipótesis en torno a lo que llama “Poesía especular”. Galán fue lector de español en la Universidad de Argel y profesor asociado en la Universidad de las Islas Baleares. Actualmente es profesor contratado doctor en la Universidad de Extremadura. Es autor de los siguientes poemarios: El ocaso de la aurora (2004), Tres veces luz (2007), Márgenes (Premio de poesía “Villa de Cox”, 2012), Inclinación al envés (2014), El primer día (2016) y Testigos de la utopía (2017). Además, ha publicado como heterónimo los siguientes libros de poemas: Gajo de sol (2009), La llanura (Premio de poesía “Vicente García de la Huerta”, 2016) y Para comenzar todo de nuevo (2017) de Luis Yarza; ¿Baile de cerezas o polen germinando? (2010) y ¿Una extraña orquídea o un superviento estelar? (2021) de Pablo Gaudet; e Introducción a la locura de las mariposas (2015) de Jimena Alba. 

 

 

 

 

Breviario de la Poesía Especular

 

La escritura poética representa –por nuestra parte– un proceso de desapego, pero también encarna una vía de personalización. Los extremos y la paradoja. El acto de escribir poesía hunde sus raíces en la reescritura, obvio, pero ¿qué semejanzas podemos encontrar entre la letra y el rostro, entre la forja de una y la fragua del otro? Enseñar las reescrituras y la “escritura final” en un mismo punto. Confluencias del pasado en el presente, del principio del cierre.

 

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Poemas y rostros con un reflejo especular; versos y facciones que están acabados y, al mismo tiempo, permanecen borrosos, descompuestos, incluso defectuosos. Todas estas acciones constituyen una vía para borrar/cimentar al autor.

 

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La visión de la poesía como variación y modulación incesantes, como mise en abyme, como matrioska, en donde se juntan lo mismo y lo distinto. El arco de la ejecución. El proceso es el fin.

 

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Serie de versiones, revisiones, rupturas, parodias, intertextualidades, metatextualidades y paratextualidades que responden a la necesidad de imitar, glosar, variar o transformar el poema o el discurso establecido, cerrado, lineal en una obra abierta, expandida y camaleónica. 

 

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El reflejo de lo imperfecto o lo inacabado a modo de vía expresiva: la imagen non-finito o espejeante, el abismo cruzado, las fugas textuales…Juntemos los quiebros, los nomadeos, las derivas… El valor de la ruina con valor estilístico muestra la intención del autor en cuanto a su necesidad de irradiar el desarrollo constructivo del poema, de la obra en sí, en su totalidad.

 

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No se confundan, esto no es metapoesía, no es lo mismo pensar sobre la creación de una silla, que mostrar el proceso de creación de una silla. Son acciones muy diferentes. También hay que dejar claro que no tenemos nada o casi nada que ver con las poéticas del silencio o neopuristas (ya tan epigonales en la actualidad).

 

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El texto poético como algo no perfilado en sí mismo, unido a la noción de proceso y de metamorfosis genera un espacio discursivo múltiple e interactivo, heterogéneo y proteico, dinámico y circular (hecho a su vez de polifonías). El gesto de la irregularidad, la incorrección de la mueca, la asimetría del afeamiento y la aspereza de la mancha. Todo se convierte en una hilacha de preguntas claroscuras: ¿La imperfección de la perfección? ¿La suspensión de lo completo? ¿Lo incompleto significa lo ejecutado? ¿Lo perfilado igual que lo vago?

 

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Nuestra poética es la invocación al esbozo en toda su amplitud, que es mucha y muy poco desarrollada: la intensidad dramática del borrador, del resplandor de su energía espiritual, tan ordinaria y vulgar, y así como el tranquilo furor creativo de los inicios. Las partes obligan al todo a escapar de la voz media.

 

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Una estética de lo inacabado: lo inarmónico reside en lo armónico (la contradicción se volvió paradoja y la paradoja, unión). Ya no se encubre el arduo coste del resultado final, ya no se disimula el artificio (el cierre), ya no se vela al muerto del ideal de la Perfección (el que no puede conseguirse porque no se puede tener conciencia de ello).

 

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Palabras afines de Paul Valéry a modo de escudo contra posibles opiniones superficiales: «Un poema con variantes es un escándalo para la opinión ordinaria y vulgar. Para mí, es un mérito.». Un poema con variantes es-por mi parte-hacer justicia a la vida del poema; es recordar las posibilidades de sus caminos.

 

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En las obras procesuales se muestra el desarrollo creativo, se visualizan las conjeturas, las inferencias, los saltos lógicos y las suposiciones. Perfilar lo otro de uno mismo, encender las luces de la galería de espejos.

 

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Romper las afueras del texto para romper los adentros de las escenas, esto representará ampliar la construcción del poema con su destrucción. Sus harapos encarnan el traje porque la vestimenta siempre se personificó en los harapos. Nos reafirmamos: mostrar el todo del poema de todas las maneras.

 

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Estas obras non-finito se producen también por el diálogo entre textos y antetextos (en cuanto a que el proceso es lo visible); entre las obras y las anteobras (en este caso, entre lo que es y lo que pudiera haber sido).

 

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La consideración del error como elemento creativo visible. Las variantes nos dicen que lo perfecto está en lo imperfecto (enseñanza que hinca principalmente su conciencia en el Romanticismo); que lo esbozado y lo completo pueden convivir. Se da valor a lo preexistente ya que genera lo existente. Se habita el destrozo mediante la inyección de reescrituras. Las formas viejas crean, junto con las nuevas, múltiples juegos de azogues líquidos.

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Se documenta la ruina y en estas transiciones se crea el contraste necesario para observar la riqueza de la creación poética. Pasado y presente unidos. Más es más. El rompecabezas que evoca y muestra sus soldaduras y sus rupturas.

 

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En la poesía especular, la paradoja brilla como hecho unitivo, ya que establece una reconciliación de los opuestos y, de este modo, las discordancias nos enseñan su zigzag. La paradoja la encontramos en las variables o versiones que a lo largo de la obra poética se convierten en una constante. Liar y desliar el texto en un mismo texto, uno enmascarando al otro y, al mismo tiempo, escondiéndolo e iluminándolo.

 

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Se trata de un tipo de poesía con una serie de rupturas textuales que muestran las distintas vidas de un poema por medio de múltiples notas, marginalias, de versos excluidos, de lectores integrados en el texto, heterónimos, saltos de lectura, versiones, reescrituras, autoplagios, mezcla de tiempos (fechas) y espacios (escrituras presentes y caminadas, al modo de Hospital británico de Héctor Viel Temperley), degradados, tachados, lexicalizaciones, símbolos que hablan del inacabamiento de cada textualidad, etc, etc. Todas roturas se ejercen en los libros, Inclinación al envés, El primer día y Testigos de la utopía. Una poesía non-finito. Todas estas sendas representan líneas de acción. El esquema construye el sema. El desglose del texto poético, por ejemplo, en “Pequeña formación del universo” del libro, El primer día

 

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Toda propuesta poética debe ser una propuesta retórica. Así formaremos un discurso retórico logofágico propia. Es una aproximación a lo que quiero hacer. Todo ello para seguir nuestras directrices de “El proceso es el fin”, base de nuestra poesía non finito.  Aquí una propuesta que hemos ejercido para Un adiós abierto y Un cancionero inacabado (los libros por llegar): cada tipología antetextual llevará un distintivo, por ejemplo, los [Antetextos] y la [Prelectura]  se pondrán sin puntuación; las [Lecturas conjeturadas] deberán ir con barras dobles; las [Citas] o [Intertextos] tendrán que colocarse entrecomilladas; los [Pasajes dudosos] estarán con todas las palabras juntas; los [Subtextos] con diferentes tipografías; los [Palimpsesto] como palabras espejos; las cursivas para los [Apuntes] o [Comentarios]; los guiones para el [Intratexto] a modo de diálogo; el tachado para los [Bocetos] y los [Esbozos]; en las [Reescrituras] y [Versiones] se harán diversas variaciones versales; los [Contrapoema] tendrán una disposición formal en zigzag. Finalmente, para las [Marginalias] y las [Notas a pie de página] se pondrán en un cuerpo menor de letra.

 

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Mucho de metamorfosis y también mucho de traducción de unos materiales a otros, de formas en movimiento y de construcciones a contrapelo: lo invariable dentro de lo fijo. Estamos en la naturaleza de los estratos de la arquitectura textual, incluso podemos contemplar esas edificaciones en proceso como pasos de la adaptación o del borrador de una idea inicial. Ejemplificamos estas impresiones en la “obra final”.

 

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Las reescrituras, las variantes, los desplazamientos de la lectoescritura forjan creaciones en movimiento, en evolución constante: versión e identidad en un mismo punto (nuestra querencia). Los discursos cruzados y sus intersticios se proyectan en lo interactivo, lo no secuencial y lo multilineal junto con lo uniforme, lo invariable y lo idéntico. Se rompen las jerarquías genéricas y visuales; quedan rotas por el dinamismo, por la indeterminación que produce la difuminación del comienzo y el final.

 

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La mejor manera de mostrar una poética, una propuesta, es ejemplificarla. Valgan dos modelos, el aludido, “Pequeña formación del universo” del poemario, El primer día, y “Despedida de la aurora” de Un adiós abierto (libro que se editará el año que viene). El primero, en su movimiento inicial, aparece a modo de caligrama, aunque no es del todo así, pues no se hace una forma con las palabras. El objetivo era que ese primer movimiento representase ese estadio inicial del poema en el que pululan las palabras en la cabeza (he de decir que la forma se la dio el excelente diseñador y escritor Ferran Fernández y que es un intertexto visual del poema “Jaqueca” del poeta peruano, Alberto Hidalgo). Un pobre leedor con su mala lectura (por prejuiciosa) pensaría: «¿¿¿Buff, vanguardia desfasada!!!». Aún más cuando vea el segundo movimiento: «Buff, este poema usa recursos de la poesía de los años setenta. ¡¡¡Desfasado!!!». Y esto último sería así si no hubiese un tercer movimiento en el que el poema aparece totalmente hecho. Esta es la clave y la diferencia. Pasen y lean.

 

 

 

 

 

 

Despedida de la aurora

 

:                     ¿Ya llegamos?

Y mientras vuelves,                                 esas nubes algodoneras

                                                          se enfilan hacia el norte;

enfilan el paisaje

                                                          que se ha ido azulando (tan adentro).

Y prados y barreres d’ullastre y navetas.   

 

[Lectura conjeturada]

                         //en lejanía//el hijo

                          y los faros tan…// tan llenos de cielo//

                                                           //encajé vuestras luces (¿las yemas de los dedos?)

                                                                               en la palabra “vuelta”// ¿y para qué?//

(¿Es tan complicado? Menuda deriva.

Gatea. Todo es peligro, desazón…

me desespero ¿Por qué tuvo que salir del útero?)

 

[Intratexto]

   -Lloc de Cavalleria,

¿cuánto tiempo me falta

para volver a ser real,

para volver a ser?;

y       taulas                   y       ciudades sumergidas             y       lechuzas.

-¿Podremos conjurar

el círculo del sueño?

¿Cuánto tiempo me falta

para volver a ser real?

 

Y soñar               y escolleras                     y soñar.

 

(Es la hora. Mira su sonrisa.

El mundo ha dejado de torcer nuestro destino. No importa que me vaya, ahora estamos aquí, sólo existimos nosotros.)

 

 

[Antetexto]

:yo no sueño: soñar

                                      es ahora sobrevivirte:

y quien sobrevivió

no mira para atrás:

                                   sangran los ojos en la madrugada:

                                                                                                      y miras esa isla

                                                               casi hecha aire:

casi hecha luz tan relojera:

                                                          casi ya hecha nosotros:

islote de Sinitja: sin amado:

                                                                      sin amada:

 

 

[Autoplagio]

Los insomnes ahuecan sus ojos y se escucha el flujo del cielo en el amor oxidado de la luna. Allí se encienden las siemprevivas que redondean las estrellas.

El pescador y la carnaza

reviven en el mismo punto:

el anzuelo.

Los insomnes espían

su propia muerte,

su propia patria.

 

[Desleer]

 

        Quise parir y me abrí en la luz: la forma arcana del sepulcro, clavos de luz más clavos rotos: tú: días enteros sin más madrugadas.

 

(Llanto y más llanto. Menuda noche […].

La última carta del gobernador o los ciclos económicos o las estafas. Nuestras creencias, nuestra confianza, nuestro rostro.

Ahora vengo del trabajo. ¿Podemos hablar?)

Esas noches tan nuestras,

¿tan nuestras?,

¿nuestras?

 

[Paráfrasis]

¿Es el gimoteo o la lluvia de la música

                                              o la destilación huraña del grifo?:

 

Amanti miu, el alma,
consuelu, mi querel,
quien te juera a dal el agua
cuandu la vas a bebel.

 

La isla es ahora la llanura,

                                                          extremos del extremo,

                            sumas de la patria sin país,

somnolencia de los espejos:

                                                       ¿viví? Amar es no vivirse.

Ahora, la llanura es la isla.

Ahora, amar es no vivirse.

 

(Equipaje extra. Ahora no puedo hablar, no hay
dinero en la cuenta. Han denegado la operación.)

 

 

[Metalectura]

Cambiar de lengua es cambiar de edad. Aniñarse, entonces, no significa inocencia, encarna incomprensión, tartamudeo, escucha, repetición; encarna hablarse hacia dentro y también, vergüenza, error, juego y alegría en el otro. En fin, evadirse. La mudanza de la casa del ser. Hacerse padre y madre de sí mismo. Así, esta ciudad y su mar se harán flujo de una nueva representación del mundo con todas sus metáforas, símbolos y alegorías. Tartamudear las palabras, errar en los significantes, reírse de la frustración, ser conscientes de este nuevo recreo. Otras geometrías y otras horas. Las sílabas como residencias del alma. Extranjeros en la extranjería. Quisimos quedarnos, pero nos señalaron la salida y también, la puerta de atrás. Los del callejón, los chicos del callejón no deben salir de donde nacieron y todo cambió para no cambiar nada.

 

 

[Hipertexto]

 

El hijo nos hace revisitar

                                                      nuestro primer lenguaje,

pero ya no podemos              rejuvenecer;

                                                                         pero entra en casa

siendo un mal forastero.                           ¿Ya somos reales?

                               Ajenos, cada vez más desplazados,

                               cada vez más exilio. 

 

¿14.10.2012?