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CÍRCULO DE POESÍA

 

Foja de poesía No. 355: Erika Reginato

20 Jul 2012

Presentamos algunos textos de la poeta, traductora y ensayista venezolana Erika Reginato (Caracas, 1977). Entre sus libros se encuentran: Día de San José (1999). Campo Croce. Antología poética 1999-2008. (Caracas, 2008). Publicó el volumen de ensayo: Cuatro estaciones para Ungaretti y traducciones como Caminos de agua. Antología de poetas italianos del segundo NovecientosEl trazo infinito del universo. Antología de la poesía italiana contemporánea.

 

 

 

 

LA GRAN MADRE                                                                   

 

1

 

La Gran Madre

solo vive

la brisa de las terrazas,

sola ama

el rumor nocturno de la ciudad,

la mañana en la que cantan

los pájaros a ras del suelo.

 

Ama

el verde del trópico,

las orquídeas

en plaza de las Tres Gracias,[1]

las fuentes que sostienen  las

ninfas de Narváez.[2]

 

Ama la luz detrás de las ventanas,

recibir cartas de otros continentes

en idiomas antiguos.

 

La Gran Madre

escribe sobre las ramas

el tiempo de las nubes

con trazos dorados.

 

Ella resguarda el aroma

de la canela y el café,

entiende que el amor

es color crema,

es espeso y viaja en una postal.

 

 

 

2

 

La Gran Madre

vuela como una mariposa

en el fondo del agua.

 

Todo está allá.

 

Es el insólito mundo de las olas de Yemayá,

en los ríos amarillos de Oshun,

en el sol rojo de Shango.

 

Todo es vida.

 

Al principio se reconoce la raíz.

 

Mi abuela conoce los caminos,

sus cabellos blancos como las cimas

son montañas,

cascabeles agitados

en la plenitud del mundo.

 

En las tardes de verano

la Gran Madre

es la tierra de donde vengo

donde iré.

 

Quizás el agua que cae de sus brazos

sea el horizonte sin limites

que hace del viaje en barco

la única riqueza.

 

La Gran Madre es una emigrante

hecha con perlas y corales

es un poco de arena del caribe,

es un poco de azul Mediterráneo.

 

                                                     Esfumo las escamas

                                                     de los peces

                                                    con una tiza pastel.             

 

 

(estos poemas inéditos se leyeron en el marco del festival: “Los Colores de las mujeres”,

en Thiene, provincia de Vicenza, Italia, junio, 2012).

 

 

 

 

 

Retorno                                                                                

                                              

 

Es el avión de retorno

el que nos acerca al cielo.

 

Aquí nadamos como los peces:

un grito escucha y ofrece la voz.

Es el latido cómplice

que anula el peso.

 

La ventanilla ilumina el mundo de los muertos,

las nubes descubren el silencio.

 

El destino

es una línea recta llena de espuma.

 

 

                           (del libro Campo Croce. Monte Avila editores, Venezuela, 2008)

 

 

 

Día de San José

 

Padre

estoy en el país de tu infancia,

en el frío,

en el idioma de tu niebla

con el vapor de las ráfagas de los trenes.

 

Camino con las manos arrugadas

sobre el río.

 

Te escucho

correr en las calles

entre cimientos de oro,

navegar sobre el arroyo,

apartar la nieve de la cima.

 

Si sólo me pudieras

acompañar en el sofá,

tocar los hombros,

dar una lámpara

para iluminar los rieles de regreso.

Entonces podría cerrar los puños,

y caminar más rápido

hasta entrar en la estación.

 

Padre

dame un poco de tu trigo

déjame ver tus pies.

 

 

 

         (del libro Campo Croce. Monte Avila editores, Venezuela, 2008)

 

 

 

 

En medio de la marea

siento

las olas que empujan la nave

una y otra vez contra las piedras.

 

La voz honda no se escucha

se pierde en la niebla.

 

La tormenta no termina.

 

Avanza en mi vientre.

 

 

(del libro Día de San José, editorial Eclepsidra, Caracas, 1999)

 

 

 

La Piedad de Canova

 

Es en la Piedad

donde veo las incisiones de tu cuerpo,

los brazos sostener la luz                                                                                                      

a la hora más blanca.

 

Escucho el trabajo del cincel

en las aldeas.

 

Recuerdo el humo del hierro fundido

las escaleras estrechas

que conducían a la lectura de la cúpula.

 

Magdalena reza,

esconde su rostro

entre las manos.

 

 

 (del libro Campo Croce. Monte Avila editores, Venezuela, 2008)

 

 

 

 

Hoy mi Padre

me acaricia el hombro.

 

Come los jejenes

de la hacienda El Encanto,

se baña en el río.

 

Duerme

bajo árboles de acacias,

tiembla

en la madrugada.

 

Mi padre tiene sed

arroja espinas de madera

desde el cielo.

 

 

(del libro Día de San José, editorial Eclepsidra, Caracas, 1999)

 

 


[1]              Las Tres Gracias: Me refiero a mi ciudad, Caracas. Al salir de la Universidad Central se encuentra una plaza con una copia de la escultura de las “Tres Gracias”de Antonio Canova.

[2]              Francisco Narváez (1905-1982): escultor venezolano que desarrolla su obra entre el modernismo  urbano y una naturaleza mitica.

 

 

 

Datos vitales

Poeta, ensayista y traductora. Se gradúo en Letras en la Universidad Central de Venezuela con el trabajo de grado dedicado a la vida y obra de Giuseppe Ungaretti. Ha colaborado con la “Casa de la Poesía Pérez Bonalde” de Venezuela como traductora de Milo De Angelis, Alessandro Ceni y Davide Rondoni. Ha escrito en el suplemento A-Nexus (2005-2006) del periódico italiano publicado en Venezuela: La Voce d’Italia traduciendo a diversos poetas italianos. Sus poemas han sido traducidos al catalán, libanés y al italiano. En el 2009 el Instituto Italiano de Cultura en Venezuela, le otorgó una beca de investigación para realizar un estudio en la biblioteca del Centro de Poesía de la Universidad de Bolonia. Entre sus libros se encuentran: Día de San José (1999). Campo Croce. Antología poética 1999-2008. (Caracas, 2008).Campocroce (2000-2007) edizione bilingue, prefacio de Milo De Angelis, tradujo: Emi Rabuffetti. (Archivio della Poesia del 900, ed.Sometti, Mantova, 2008) e inédito Los Elegidos (inédito, traducido por la poeta Emi Rabuffetti, corrección de Milo De Angelis). El ensayo: Cuatro estaciones para Ungaretti (2004) y las traducciones: Antología poética de Milo De Angelis, (Monte Ávila, Venezuela, 2007), Caminos de agua. Antología de poetas italianos del segundo Novecientos  (18 poetas traducidos, Monte Ávila, Venezuela, 2008). El bar del tiempo y otros poemas de Davide Rondoni. (Monte Ávila , Venezuela, 2008). El trazo infinito del universo. Antología de la poesía italiana contemporánea, (28 poetas italianos en proceso de diagramación, Caracas, 2012).

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  • Erika Reginato

    cada palabra es un instante de silencio, es un recuerdo, es parte de aquella memoria suspendida entre el comienzo y el final, en aquel momento donde intentamos comprender lo intocable…ese es el poema, un pedazo del cielo que hemos visto en cada viaje del alma. gracias por hacer de está página un mundo de encuentros en el infinito de un trazo.

  • Daniel

    No encuentro muy interesante la poesía que a veces publican aquí pero esta Erika Reginato me gustó mucho, sus imágenes me sorprendieron, creo que todos sus versos están trabajados y son testimonio de un estilo propio.
    “La ventanilla ilumina el mundo de los muertos
    las nubes descubren el silencio.”
    Excelso.
    Saludos.

  • Murialdo Chicaiza

    Poesía simple y vital.

  • erika

    Hola Murialdo, Daniel…es verdad que sòlo viajando se descubre el mundo y tambièn se aprende a vivir y a contemplar la poesìa en silencios y bosquejos de los pasos…

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