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CÍRCULO DE POESÍA

 

Poetas de Miami: Joaquín Badajoz

02 Ene 2014

 Joaquín Badajoz

Presentamos, en el marco del dossier Poetas de Miami, preparado por Francisco Larios, algunos textos del poeta cubano Joaquín Badajoz (Pinar del Río, 1972) es Miembro correspondiente de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE), de la American Comparative Literature Association (ACLA) y de la American Association of  Teachers of Spanish and Portuguese (AATSP).

 

 

 

 

La curiosidad

 

Para un poeta la curiosidad ha sido el comienzo de todo.

Es invierno, pero acá el verano es casi una condición humana.

Has conocido a una mujer solitaria

vistiendo una sombra de lágrimas

una claridad de nácar y peces

como un moribundo girasol.

Sientes su respiración húmeda,

que no alivia ninguna palabra.

Se acerca tímida, de una manera sospechosa,

que aprendes a amar demasiado.

La soledad siempre es patética.

Pero ella reduce tu desarraigado y vegetativo ser de contemplaciones

hasta que quepas en una pupila

o en el piercing que lleva bajo el labio.

 

No puedo amarla, me conformo con su pálida ausencia,

una libélula flotando sobre una cárcel de agua.

Ella repite: nunca.

Como si una palabra bastara

para que desaparecieras.

Viene escoltada por pájaros negros

que recuerdan que se acerca la noche.

No tiene nombre esta mujer ni rostro,

es solo piedra golpeando la tormenta.

Sumando ausencia a tu plan de mañana

para que la vida continúe su poderosa caída.

Podemos dejarnos ir y ser libres

pero no de la memoria.

Olvidar es perder dos veces.

Vendrá puntual, vendrá

como una mariposa de fuego

que crece hasta cegarte.

 

 

 

 

 

Euritmia

 

Fray su nombre lo he olvidado variaba los acordes

de antiguas concupiscencias con su órgano potente

componiendo registros que embalsaman y hieren

silbados al vaciar las espadas en los moldes.

Empeñado como está en la casadera sobrina en enaguas

atizar el infiernillo de las fraguas lo sofoca

y resiste posesiones de ángeles tentados en las sienes

que alocados palmotean tamborines y panderos.

Estas dobles visiones del confesionario el martillo

en el yunque las aldeanas de generosos senos

sudando los entrepechos explotan los corpiños.

Hades y limbos y cielos desciende en sus ascensos

que de herrero y corifeo le tiemblan las carnes

tan cerca del infierno como está cuando se salva.

 

 

 

 

 

Anusim: La herida (I)

 

Una huella por donde quiera, un hilo de agua, el rastro.

Donde digo cierro los ojos, voy ligero,

escribo alguien suspira, entra al mundo tristísimo,

lo azotan, le deshollinan los pulmones.

 

Hombre sin ombligo, hilando la madeja solar sobre la hierba,

tienes una herida abierta, te escapas en vendaval por el costado.

El hueco donde la duela se convirtió en vihuela,

y fabricaste de tus entrañas una mujer amada.

¿A dónde fue a parar la carne, la arcilla adónde

en su vuelo de albatros enterró su pico,

dejándote más desolado que un cadáver?

 

Hemos cambiado de nombre, de religión, de idioma.

Pero esa hebra tenue que ensarta los siglos,

la gota de resina que fulminó a la abeja en pleno vuelo,

la sangre que se oxidó sobre la piedra,

el cáliz que recogió el semen vital y fecundó su vientre,

han dejado su rastro ¿o no?

 

En la ciudad de los brazos abiertos, la aldea que nadie recuerda,

entre tambores y panderetas, bailan las jóvenes descalzas.

Una nube se levanta del suelo, la mano gira, los otoños pasan.

Tras ese remolino se ven zarpar barcas en la noche.

Casi nadie sobrevivió al doloroso parto de las naciones.

Fueron cayendo como guillotinas las fronteras,

un ras de mar, un diluvio de ejércitos barrió con todo.

No sé cuando comenzamos este viaje que no termina,

que no conduce a ningún sitio. Partimos de una aldea

que no era mejor que esta aldea nuestra del exilio.

Entonces, como ahora, nos despertábamos

sudando frío a medianoche, con la boca reseca.

Fue entonces que comenzó este juego de confundirnos.

Ponernos una máscara, cambiar de nombre,

volvernos agujas… este juego de aprender a olvidar.

 

Sangre de Benjamín. Llanto de Jeremías. Grito de Aarón.

Nos volvimos la hoguera en el vientre del pez.

 

Ahora caminamos entre rostros petrificados,

seres que la nostalgia y el rencor hizo mirar atrás.

En el próximo crepúsculo, bajo el mismo sol que alguna vez

alumbró la ciudad sepultada por tormentas de arena,

escucho el restallar de las lenguas órficas,

la lumbre de la casa

donde comenzó el ritual de la fecundidad eterna.

 

No sé cómo he llegado a este lado del mar.

Mientras sueño con una tierra de la que nunca he partido.

Romperé el ánfora de los siete sellos.

Viviré una maldición que es sólo mía.

Mientras lo miran absortos los fijos, los errantes y los mixtos,

repitiendo un ritual de hace 14 siglos, un hombre reparte en Zephath

trozos de pan del árbol de la vida.

 

 

 

 

 

 

Judah Loew defiende la judería de Josefov

 

Un hombre acorralado, armado solo de palabras,

puede engendrar un monstruo más grande que su miedo,

hilvanar los cuerpos de los que lo rodean,

atraer como un imán humano energías desconocidas

hasta tejer una masa compacta

inexpugnable como un muro de piedra.

 

Un hombre a punto de perderlo todo

suele recibir estas revelaciones.

Por ejemplo, que una clavija indómita toma forma en tu mano

cuando has llegado al hueso de la palabra.

Detrás se esconde un mundo de energías caóticas

a punto de estallar.

Un mundo que se abre,

una llave que te dieron desde la infancia

para que la pulieras hasta entrar en la cerradura.

 

La palabra hecha carne

tiene una fuerza que a todos nos aterra.

 

 

 

Datos vitales

Joaquín Badajoz es Miembro correspondiente de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE), de la American Comparative Literature Association (ACLA) y de la American Association of  Teachers of Spanish and Portuguese (AATSP). Miembro de los consejos editoriales de Glosas (ANLE), RANLE (Revista de la ANLE) y OtroLunes (Madrid/Berlín). Ha publicado ensayos, reseñas, crítica de arte, poesía y narrativa en revistas y antologías de EE.UU., España, Francia, México, Panamá, Polonia y Cuba. Coautor de Enciclopedia del Español en Estados Unidos (2008), Hablando bien se entiende la gente (2010) y Diccionario de Americanismos (2010). Es columnista de El Nuevo Herald (EE.UU.), editor de portada y noticias de Yahoo y director editorial de Editorial Hypermedia (Madrid). 

 

 

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