Torres de Naucalpan, Luis Barragán

Una muestra de veinticuatro poetas mexicanos, seleccionada por el poeta chileno Mario Meléndez y presentada por Jorge  Mendoza Romero.

 

24 POETAS MEXICANOS

 

Selección Mario Meléndez

Prólogo Jorge Mendoza Romero

 

 

Las tres voces de la Diosa

Jorge Mendoza Romero

¿De qué modo leer una muestra de la poesía que se ha escrito en México en los años, incluso meses, más recientes? Los textos aquí seleccionados por el poeta chileno, avecindado en México, Mario Meléndez, extienden la posibilidad de ser discutidos desde la mirada del lector formado en una tradición poética que tiene en los nombres de Vicente Huidobro, Pablo Neruda, Nicanor Parra, Enrique Lihn, Jorge Teillier, Gonzalo Rojas, Raúl Zurita u Omar Lara –por mencionar a los primeros que llegan a mi mente– los poetas tutelares de una tradición que ha explorado senderos distintos a los que la poesía mexicana suele recorrer. En este caso Mario Meléndez nos informa sobre lo que un lector externo prefiere observar de lo que se escribe en México. Al mismo tiempo el lector mexicano puede ver los nervios ópticos de esa mirada y advertir una sensibilidad diferente. Lo anterior apunta hacia los lugares de enunciación desde los cuales se escribe y se lee la realidad. Se pone en juego el horizonte cultural que acompaña a Mario Meléndez, poeta chileno, leyendo la poesía mexicana.

Sin embargo no es esta enunciación y sus implicaciones lo que quiero destacar en este prólogo. Mi propósito es discurrir sobre la enunciación que se establece en el poema porque representa un aspecto poco atendido por la crítica o visto sin la debida atención.

Son tres las actitudes líricas básicas que describe Wolfgang Kayser. Cada una se caracteriza por introducir al sujeto poético en el enunciado¸ “lenguaje de la canción”; por dejarlo al margen del mismo, “actitud épica” –dando como resultado una visión más “objetiva” de lo que se dice. Y por introducir al interlocutor, es decir, el destinatario ficcional del poema, llamada “apóstrofe lírico”. A partir de estas tres actitudes líricas se crean los desdoblamientos autoriales como en los poemas de Borges, Pessoa u Olga Orozco. La heteronimia es un asunto diferente que estudiaré en un ulterior ensayo.

El criterio para orientar mi lectura e intentar dar una organización a esta muestra –y en la que espero me acompañe el lector– son estas actitudes líricas que serán nuestra guía a través de veintidós poemas, escritos por igual número de autores cuyo arco temporal va del más experimentado, nacido en 1965 al más joven, de 1984.

 

Enunciación lírica

El poeta habla desde la primera persona. El romanticismo consagró como esencialmente lírico este modo de organizar el discurso centrado en el sujeto.

Alí Calderón hace un homenaje a Ramón López Velarde apropiándose de su leyenda. Acto seguido desarrolla el tema de modo formidable. La enunciación en primera persona es el vehículo para jugar con nombres, referencias, y establecer de modo lúdico la difícil tensión que ocupa tantos poemas del zacatecano entre el erotismo y lo religioso. Alí Calderón sale victorioso de esta aventura gracias a un decantado trabajo formal que lo mismo se sustenta en la repetición anafórica que en el encuentro inesperado de los adjetivos. Precisión estilística y concisión temática apuntalan al poema. Ubicado en el otro extremo del homenaje, si el enunciador del poema de Alí Calderón se declara “lopezvelardeano”, el del poema de Rodrigo Castillo se afirma como “anti-beatle”. Las claves de este texto son la cultura pop y el lugar común, según el cual, hay un afeminamiento inherente de todo aquel que se dedica a escribir versos. Se explora la posibilidad de introducir otra voz en el poema al delegar la palabra en el “padre” que reconviene al hijo para que deje de escribir “puterías”. Hay una búsqueda, un procedimiento, no hay extrañamiento, ¿habrá poesía?

En “Cicatriz” de Tanya de Fonz  y “José de San Martín” de Iván Cruz se miran dos caras de un mismo asunto: la desazón y la esperanza de los agraviados por el proyecto de la modernidad y el neoliberalismo. Tanya de Fonz enmarca esta experiencia en un plano universal (el holocausto, Acteal, Hiroshima, el Gulag) a partir de una un sujeto femenino que habla desde la primera persona. Iván Cruz, en cambio, asume una perspectiva latinoamericana. Especie de canto épico, la enunciación se vuelve colectiva al referirse a diferentes puntos de nuestra accidentada geografía como el Cuzco, Macchu Picchu o el río de la Plata desde un “nosotros”. Aunque no se menciona la zona mesoamericana, subyace en la construcción paralelística y en cierto tono que nos recuerda a los poetas de la flor y el canto. Dos poetas que se enfrentan a la disyuntiva de introducir a la historia en sus obras. Dos poetas que poseen los recursos para salir airosos de este terreno tan debatido hace algunas décadas. Por su parte Marco Fonz de Tanya refiere el dolor humano, dejando de lado la historia.  Pero introduce la figura de un Cristo que se ciñe una “corona de demonios”. Un Cristo que presencia, dadas las circunstancias del mundo, la inutilidad de su sacrificio. El leimotiv, que enlaza los dos poemas del autor, es la imagen de “el ojo lleno de dientes”.

Los poetas que ahora comentaré comparten con de Tanya de Fonz e Iván Cruz la angustia ante el peso de la existencia. A diferencia de ellos, que la viven en relación dialéctica con la historia, en la obra de Rubén Márquez Máximo y Miguel Ángel Ortiz la experiencia ante el vacío se recoge en una región más íntima, borrando el problema de la alteridad. En Rubén Márquez se destaca la capacidad para crear imágenes a través  de las posibilidades plásticas del mar, uno de los temas que lo obsesionan. El mar es para Rubén Márquez el espejo adonde se abisma nuestra soledad. El oleaje es traducido por la cadencia que imprime la anáfora y la fluctuante extensión de los versos. En Miguel Ángel Ortiz, meditación sobre los propios movimientos del alma y una estoica aceptación del mundo, tejen un poema que se desborda en versículos que, si no abusaran de la comparación, serían más efectivos. Ambos son poemas de notable factura.

Apóstrofe lírico

Si no fuera porque es unidireccional la comunicación que se establece en el poema, podríamos hablar de diálogo, como sucede en una obra teatral. En vez de ello, suele hablarse de dialogismo. El sujeto poético apela a un tú indefinido o claramente identificable. Piénsese, por ejemplo, en Lesbia, nombre ficcional de Claudia, la amante del latino Catulo.

Audomaro Ernesto y Antonio Escobar –cuyas iniciales son una sincronicidad, dijera Jung– convierten al poema en una mesa para comunicarse con los muertos. Elijen como interlocutores a dos poetas fundamentales del siglo xx. El primero de ellos envía una carta a un destinatario que se encuentra al otro lado de las cosas para sumergirse en el patetismo de César Vallejo y así reformular algunas de las imágenes más trágicas del poeta peruano, pasadas por el barniz del posmodernismo: “Yo no nací cuando Dios estaba enfermo/ sino el día que los ángeles y yo velamos su cadáver”. La carta recorre el camino de lo público a lo íntimo para estrechar una comunicación coronada por el abatimiento. De toda la muestra, Antonio Escobar ha urdido el poema que solicita una mayor cooperación enciclopédica o cultural por parte del lector. En “Putas para Eleusis” se sigue una secuencia que condensa en diecisiete versos, algunos episodios de la vida y escritura de Ezra Pound. El fin que se persigue es presentar una inversión de los valores en el contexto de Occidente. Metáfora del mundo actual,  desacralizado, a la deriva de intereses económicos, se profana un espacio sagrado de la antigüedad: Eleusis.

Carlos Roberto Conde y Mario Bojórquez invocan a la amada a través de magníficos poemas, aunque empleen medios en todo distintos para alcanzar la poesía. Carlos Roberto Conde obliga al poema a interrogarse sobre sí mismo para que, despojándose de lo insustancial, sea capaz de cantar a la “ninfa”. De destacar el tempo vertiginoso con el que avanza el texto. Si Carlos Roberto Conde traza una línea para llegar a la amada, Mario Bojórquez, rodea con palabras circulares el recuerdo de la “gacela”. ¿De qué modo lo consigue? Aquí se hace patente el conocimiento de las formas galaico-portuguesas. Hay en el poema la sensación que produce el leixa-pren (literalmente ‘deja-toma’), una variación de la versificación paralelística, que le permite ahondar y concentrar la emoción. Cinco estancias que desarrollan con gran arte y tensión el tema de la ausencia. Antonio Rodríguez, por su parte, escribe una serenata sui generis. El apóstrofe se dirige lo mismo a la Yoko Ono de Lennon, que a la Gioconda de Leonardo. “Serenata para Gioconda dormida”  enlaza nombres de distintas lenguas porque no sólo es el significante lo que permite la relación de identidad. Más profundo es el nexo simbólico que subyace a esos nombres: el arquetipo del ánima, la mujer ideal que busca el hombre.

Actitud épica

Crear una realidad posible en la que el sujeto poético se oculta para que observemos lo que decide capturar su mirada es el principal rasgo de la actitud épica. Aquí se cumple, de modo más evidente, lo que Machado buscaba en el poema: cantar y contar.

Comienzo la última parte de este ensayo con dos escritores que buscan lo poético a través de lo que en La luz que va dando nombre… denominamos el lenguaje literario de las “Imágenes de la naturaleza”. Tanto Manuel Cuautle como Alejandro Campos Oliver establecen un diálogo entre la poesía y el mundo biológico. La metáfora y el símil son para este último, la cuerda que lía el mundo del macrocosmos con el mundo del microcosmos; un poema que ve en la hoja de un ficus la palpitación de una estrella. Si algo se le debe reprochar a este texto son los pocos y repetidos recursos formales en los que deposita su búsqueda estética. Cercano más a la tradición de los bestiarios, Manuel Cuautle crea una fábula sobre el caracol, cuyo caparazón roto por el pie humano –afirma– es la primera lección que sobre la muerte recibe un niño.

Aunque Mijail Lamas se dirige en el primer verso al tú que ocupa el lugar de la amada, este llamamiento es la invitación para observar la naturaleza del amor que se mueve en la casa que funda la pareja. El amor se entrega con la mansedumbre o la rabia de un animal. Poema construido con un lenguaje claro y preciso, concluye de modo eficaz, gracias a la sorpresa del último verso, un oxímoron. Daniel Téllez, por su parte, con un lenguaje de raigambre barroca, desarrolla uno de los temas que ha dado grandes textos en nuestra lengua: el padre. El encuentro de términos que pertenecen a campos semánticos lejanos produce un extrañamiento afortunado, que encuentra su correlato en la disposición espacial de los versos cuyo efecto es una lectura múltiple y retroactiva.

En concordancia con la misoginia de El tigre en la casa “Muriendo de amor por esa perra” de Ángel Carlos, enumera la belleza terrible de quien llama “asesina”. Desde otra orilla, y en cierto modo complementando el texto anterior, “Habitación 413” de Rocío Cerón en un tono festivo describe los despojos de un hombre muerto verdaderamente o quizá sólo aletargado por la petite morte. El lector debe llenar los huecos que el texto genera. No obstante el uso de verbos como ‘osar’ o de adjetivos como ‘excelso’ desvirtúa el poema.

Los textos aquí seleccionados de Hugo de Mendoza, Óscar de Pablo, Álvaro Solís y Jorge Fernández Granados son poemas acuáticos. Hugo de Mendoza contempla el momento en que unas niñas y adolescentes se sumergen en una piscina y narra las circunstancias que rodean a esta acción. La lluvia y sus efectos perniciosos penetra en todos los niveles de la vida en “Plaza Luis Cabrera” de Óscar de Pablo, un interesante e intenso poema que no es redondo debido a que la primera imagen se torna inasible. Álvaro Solís, por su parte, invierte el sentido de los versos más célebres de Jorge Manrique y el río es símbolo de la finitud, un río que “largo, lo que se dice hondo” nunca llega a la muerte porque es la muerte misma. Finalmente, en “Los peces”, de Jorge Fernández Granados el mar es el telón de fondo en el desarrollo de una noche que va transformando las percepciones de quienes se entregan a los deliquios del alcohol y la carne. Un poema de magnífica factura. Las palabras están colocadas de modo preciso.

Claudia Posadas escribe una obra donde la presencia de lo numinoso es fundamental. El poema se convierte en operación alquímica. Formalmente, podemos afirmar que el discurso intenta sugerir, a través de la prosa, los estados emocionales y espirituales en la búsqueda de lo que se conoce como la complexio oppositorum, esto es, la reunión de los contrarios, un renacimiento: “el dolor acrisolado en Cristo el crisma de la fe decristaliza la cristálida.” Más que hablar en lenguas, como lo hace quien experimenta un éxtasis sagrado, “Enfermedad de talking” de Jair Cortés es un poema que subvierte todas las relaciones habituales entre los objetos del mundo. El poema representa una afasia, un hipérbaton ya no en el nivel de la frase, sino en el del pensamiento que desarticula la representación de la realidad para ofrecernos una revelación divina. Es el poema más singular de toda la muestra.

Veintidós poetas mexicanos dan cuenta de la problemática de escribir poesía después de las vanguardias y sus lastres, y después de la moda del posmodernismo. Al respecto, mis observaciones y comentarios no pretenden ser infalibles. También es justo apuntar que la objetividad absoluta es un fantasma y que algunos textos me entusiasmaron más que otros. De cualquier modo, el encuentro directo con el poema nunca podrá ser suplantado por ninguna glosa o exégesis.  Sirva al lector este ensayo como introducción o epílogo para compartir o confrontar puntos de vista.

Además de organizar los textos en torno a las actitudes líricas, preferí enfrentarme al poema directamente y no a la trayectoria curricular que los poetas han cincelado a lo largo de las últimas dos décadas, si pensamos en los más experimentados. Lo cual rinde justicia a los poemas aquí reunidos y que en muchos casos no son los más leídos o reconocidos por la crítica. Las líneas que dediqué a cada poema fueron expresamente pensadas sin tomar en cuenta todos los libros de los autores. Quedan, pues, a salvo las obras y las biografías de los poetas.

 

 

 

 

MIGUEL ÁNGEL ORTIZ

(1984)

 

 

El cuaderno de las resignaciones

(fragmento)

 

tal vez otro día me hubiera puesto a dormir

pero cada quien sabe cómo se olvida un suplicio

cada uno sabe como sobrellevar

la máscara que cae al suelo y se destroza

me ha dolido el cuerpo de pronto

como si toda la vejez del mundo se me juntara

no quise ver el cielo y sus funerales

no escuchar músicos con sus demonios dentro

me quedé esperando nada más

a ver si el tiempo se hundía por sí solo

lúgubre luz de las resignaciones

rendija de la pérdida y la salvación

no me dormí ni apague la lámpara

porque el mundo debe vivirse con todas sus piedras y abismos

hay un principio en el calabozo de la noche

pero lo hay también al quedarse quieto

los ojos están aquí y en todas partes     igual al péndulo

– ese agujero que se traga a la vida –

unos y otros

como los hombres

como las historias que cuentan al hombre

y que los hombres cuentan a sus descendientes

no me dormí ni apagué la lámpara

para decir que había vivido

 

 

 

 

AUDOMARO ERNESTO

(1983)

Carta a César Vallejo

J´ai tant neigé

   pour que tu te dormes 

                                                                                                                                                      Georgette

Vine aquí

y me doy cuenta que la frialdad de los parisiens

es intraducible al calor de nosotros

hermano

Es raro que de todas las casas del mundo

hayas escogido ésta

En nuestros países aún florece la miseria

los cartoneros son dueños de las calles

y el progreso es promesa que aparece

en los diarios

Es raro César

que toda tu cólera sea ahora esta piedra

y que estos heraldos

bajen y se posen sobre tu silencio

Cuántos poemas tuyos no habrán escuchado estos árboles

cuántas cosas no le habrás dicho

a esta tierra gris y fría

Seguramente los otros te observan

cuando sales de tu muerte a caminar en harapos

Seguramente conocen tu poesía

y tú la de ellos

Recuerdo cuando eras tema de charla

y te maltratábamos sintiéndonos los mejores necrólogos

Hoy ante ti

el río que soy se desborda por los ojos

la misma agua que deseaste cuando no era tiempo de partir

Hoy el cielo tiene limpio el rostro

y lejos está aquel deseo tuyo

Pero si debo decir la verdad

si tengo que confesarte la razón

que me trajo hasta aquí

es para decirte que

yo nací no cuando Dios estuvo enfermo

sino el día que los ángeles y yo velamos su cadáver

(escritura   hospital de enunciados)

Recuérdalo querido César

toda tu muerte

 

 

 

 

ALEJANDRO CAMPOS OLIVER

(1983)

Las hojas del ficus son corazones de estrellas

Las hojas del ficus son corazones de estrellas

Se elevan como manada de gestos que zurcen mares

trepan el aire como gorriones de vuelo zigzagueante

Las hojas del ficus son corazones de estrellas

Se elevan como manada de gestos que almuerzan telarañas

leen el fuego como nerviosos búhos

Las hojas del ficus son corazones de estrellas

Se aman                      Se remiendan como el fuego

Se montan como el polvo

Se engullen como el mar

Se repasan como el aire

Perennemente  breves

Perennemente  huidizas

Sólo son hojas

Sólo se aman

Sólo se elevan

 

 

 

RODRIGO CASTILLO

(1982)

Anti-beatle

Que me declare anti-beatle
no quiere decir
que me declare sumiso

he puesto a prueba
mi hombría
escribiendo versos
a escondidas

padre:
—deja de escribir puterías

ni me declaro
anti-beatle por el gusto
de la fauna.

Fauna*

::::::::::*Léase escuchando Dont let me down

Canta el cerdo
para que no le metan navaja.

CARLOS CONDE

(1982)

Habría que limar los versos

y despojarlos de frases hechas

de metáforas inaprensibles

Pasar encima el filo del cuchillo

y rasurar el texto

palabra por palabra

Purgarlo de adverbios y adjetivos

Deshacerse luego

de núcleos nominales

podar estas líneas

hasta abstraer en los trazos de las letras

alguna forma vaga de caléndula

y tal vez entonces

Ninfa

tu belleza vendrá para habitar la página

 

 

ALÍ CALDERÓN

(1982)

Desde la siniestra imparcialidad

con que estoy mirándola…

Ramón López Velarde

 

Amanecí lopezvelardeano

enamorado incontinente de mis primas

maculando en cada singular atisbo

el honor de todas las Fuensantas     mis cercanas

transeúntes niñas inocentes

y mujer cualquiera que delata     invariable

a cada paso

iris pupila y globos oculares de fálica falicidad rampante.

amanecí lopezvelardeano

con la faz de mis mujeres     sus facciones

tatuadas al genital en dulcedumbre.

Lopezvelardeano

atilaico mánchur en praderas

de leves y tempranas flores

velardeano

florismarte de todas las Hircarias

urbi et orbi

con un cierto sutil sabor a sexo

que acompaña mis lances

mis victorias y blande

asimismo

algunos de mis más catastróficos versículos.

ANTONIO ESCOBAR

(1982)

 

Putas para Eleusis

Trabajas los días las horas los misterios

cantas palabras exactas en cada verso

caminas mil veces los dos metros de tu celda

los jardines de tu reclusorio invades

con versos centelleantes y miradas a Pisa

Cabalgas sobre las horas de tu muerte en ciernes

Cabalgas un equino llamado Isabel Santa

Cabalgas hacia la locura superior de los dioses

Cabalgan tus versos sobre Yeats  Elliot y Joyce

Sí, llegaron tus cantos a las fiestas de Eleusis

y se vuelven parte de sus misterios tus versos

para cantarles a Perséfone y Demeter

aquí, en esta lóbrega ciudad de Washington

donde los ánades cruzan el cielo en estrépito

iY tú, Ezra!

le pides a tu celador putas para Eleusis

porque sabes que esta vez no llegarán las vírgenes.

RUBÉN MÁRQUEZ

(1981)

 

Ausencia

 

Hay mañanas en que despertamos

sintiendo aún el peso de la noche

su humedad aletargada

y respirar el mar no es suficiente.

Hay mañanas en que algo se nos ha ido

algo ha descendido a lo profundo de los cuerpos

dejando un sabor amargo entre los labios.

Hay mañanas en que nuestros barcos no se encuentran

en que las olas se alejan simplemente y no regresan

en que todo se marcha hacia una tarde sin nosotros.

Hay mañanas en que amanecemos solos

sin las ganas de tocar el mar que nunca llega

tal vez aquellas horas

nos dicen que el mar es una ausencia interminable.

 

IVÁN CRUZ

(1980)

 

José de San Martín

Nada perderemos,

iremos a otra tierra,

hallaremos nuevos mares,

nuevas gentes,

nuevas ciudades llenas de colores

y sonrisas;

pero nuestra patria irá con nosotros,

a donde quiera que miremos

la patria estará allí,

esperándonos.

Nada hemos perdido

ni el amanecer desangrado del Cuzco,

ni los nidos de la torcaza araucana,

ni los muros dormidos de Macchu Picchu,

ni el color del maíz al desgranarse,

todo está en nuestro corazón

a la espera de nuestro regreso,

no temamos al viaje,

sigamos hasta encontrar

tiempos propicios para el regreso,

no hay nada que temer

aun en la muerte

la patria vendrá a nosotros

y traerá el rocío nocturno

del río de la Plata,

y el sol carmesí de los Incas

que en vida tanto regocijaron

a nuestros corazones.

 

 

 

 

ÓSCAR DE PABLO

(1979)

 

Plaza Luis Cabrera

 

Desde su antigua noche, todas las palabras

duermen: vela solo el sopor; cocodrilo sonámbulo bajo el flujo del cobre,

su pesadez transcurre, va nutriendo la tierra con si pulso de aceite:

frescor, noche pulverizada en chispas diminutas.

Pero las cosas todas que aquí somos,

las cosas y sus ecos, somos también

la plaza: este silencio nuevo hecho de agua,

los vestigios exhaustos de un cartel

que la lluvia ha leído ya demasiadas veces,

la niñez fragmentada en cuatro o cinco

especímenes húmedos, la tubería salobre y sus follajes internos,

el sexo como un rostro en las ventanas, la anciana que se pudre

con sus medias de nylon desvaídas

y la fuente,

donde un relámpago tirado

yace.

 

 

 

MIJAIL LAMAS

(1979)

 

Fundación de la casa

XVIII

Te propongo que hagamos del amor cosa sencilla.

Pensemos que debe adquirir una abierta disposición a obedecer.

Será necesario acariciarle el lomo,

para que aprenda de sus dueños la suavidad del tacto.

Dejémosle tranquilo andar por nuestra casa.

Tengamos fe.

Pero no olvidemos su condición de perro,

siempre muerde la mano que lo alimenta.

Él es quien nos cuida,

quien guarda con esmero nuestra casa.

Prisioneros de nuestra propia bestia,

vivamos temerosos de abandonar su rabia.

 

ANTONIO RODRÍGUEZ

(1977)

 

Serenata para Gioconda dormida

                                    

Para G.G.G.

Tú no sabes, Yoko

que yo soy un cacto triste

-miserable-

una nube de huesos remendados

un tractor pidiendo permiso

para despegar.

Tú no sabes, Yoko

que una canción es un charco de tiempo

un árbol errante

y que montado en mi potro

de trapo y estopa

cantando mis himnos

cabalgo dejando un rastro de lodo

en las alfombras del rey.

En cambio, mi Yoko, tú sabes

hacerle el amor a una silla

cantar al compás de las puertas

cerrar las ventanas

en vísperas del huracán

Tú, Yoko

tienes los brazos de luna

que busca Cosette

por eso te canto

sin despertarte.

Entérate niña

este arrullo

de letras

es tuyo.

 

 

Jair Cortés

(1977)

Enfermedad de talking

Puso incendio para el café,

quitó la tapa del cerillo

y se sacudió los perros de la cabeza.

La ventana de su librero

dejaba entrar la caja vieja de zapatos

que días antes había visto envuelta en el diciembre agrio tostado del vaso.

Miró su rostro en el cajón:

sintió entonces la pintura correr por su latido,

ánimo del suelo el de su cuerpo recostado sobre la fina azotea comprada en Venecia.

Preguntó por ella:

respondió el toc (tic tac) toc de un pájaro que voló dentro de la licuadora.

-No sé más de mí-

contestaron las voces terribles de su gripe

que, a estas alturas de la fragancia,

habían ya cocinado una pasta compuesta con letra de molde.

Dijo adiós,

pero un ligero, casi imperceptible bosque,

le abrazó de pronto, y ella, de sí,

volvió otra vez a lo real

y contempló la cuchara ciega

que buscaba, esta vez,

azúcar por encima de la mesa.

 

 

TANYA DE FONZ

(1976)

 

Cicatriz

 

Para Carlos Edmundo de Ory

y Laura Lachéroy de Ory

 

Corro dentro de mí

como judía en el holocausto

como mujer embarazada de Acteal

como niña quemada de Hiroshima

como poeta en el GULAG

corro dentro de mí

me encuentro con otros

que también van corriendo

sin saber a dónde vamos

a dónde acudir

en dónde guarecer nuestras manos

nuestra boca desdentada

nuestros cuerpos hechos hilo

corremos dentro de nosotros

somos nosotros mismos quienes nos perseguimos

no nos alcanzamos

cuando nos alcanzamos

ya estamos a un paso de ser nuevamente polvo

cicatriz del alba

cicatriz del tiempo

cicatriz de siglos

Cicatriz encerrada

clausurada

cicatriz en la mejilla

golpeada

de Dios

HUGO DE MENDOZA

(1976)

Piscina sirenaria

Al parecer

Con su limpia densidad

La piscina atrae a las muchachas.

Sentadas   Hunden sus tobillos.

En un grito caluroso

De un ambiente primavera

Tal vez comience el alborotar de nadadoras.

Una pequeña     -Apenas con diez años-

Se acerca al zafírico vitral.

Su trenza de materna artesanía

Es un lirio

Que hace táctil el matiz radiante.

La niña viene con sandalias     Salta

Y al caer a la sábana turquesa

Estalla una pirotecnia de cristales;

Añicos de marinos astros

Festividad toda en el pecho del agua.

Yo le miro.     Ríe mucho.

Cual infantil sirena

Nada en el rectángulo del mar.     Canta.

Su canto es la transparencia más fina.

En su nado silencioso

Como cuando se oculta una medusa

La travesura es mojar a las jovenzuelas.

Quiere diluir sus maquillajes

Hacerlas niñas

Que sientan aletas verdes     Rojas

Que al sumergirse

El hundimiento sea un pliego

De naturaleza viva.

Las adolescentes en cólera

Rabian un lenguaje torpe.

Frunciendo el ceño la niña     Se aleja.

Sólo el agua le acompaña

Sólo el agua le simpatiza.

Y en un consuelo

La piscina crea una artificial marea.

Su ensoñación es reconvertirse en sirena.

La pequeña     Flota dentro de azulejos.

Entonces se precipitan las muchachas.

Arrojan sus peinetas

Sus espejos.

Recordando que alguna vez

Soñaron ser sirenas.

ÁLVARO SOLÍS

(1974)

Styx

 

Largo, lo que se dice hondo,

es el cauce de los ríos que no llegan al mar

y llevan en sus aguas a todos nuestros muertos.

Hondo, lo que se dice largo,

es el río que no abandona su cuenca.

Largo y hondo, lo que se dice ancho,

es el río que lleva a la amargura,

invisible por debajo de las calles

en el dolor de la madre que ha perdido a su hijo,

en el dolor del hijo que nunca conocerá a su madre.

Largo, hondo, lo que se dice invisible,

recorriendo el tiempo de la vida cotidiana,

la luz de los semáforos,

y en las llantas desgastadas de la ira,

río, invisible río,

que de tan hondo, que de tan largo

parece no llegar y llega.

Largo, lo que se dice hondo,

hondo, lo que se dice turbio,

amargo es el río que será necesario cruzar cuando anochezca.

Rocío Cerón

 (1972)

Habitación 413

Que nadie contradiga cuan abierto es el deseo

de estar así, bajo las sábanas de otoño,

mirando destejer del día a las sombras.

Que nadie ose (no mientan, no sean púdicos) decir

que en este lecho de herido no hay gozo,

lascivia, encantamiento.

Que nada irrumpa tan excelso instante, que nada evite

el contacto de la gasa sobre el cuerpo.

Que nadie venga

(¡cómo no odiar a las visitas y sus lánguidos consuelos

y su encendido morbo por la muerte!) a escuchar

la respiración atrofiada, el quejido

—una y otra vez, una y otra vez—

de dolor profundo, oculto.

Que nadie mire este despojo de hombre

—ya flor, ya hierba, ya esqueleto–

agitándose en la arista del recuerdo,

intentando guardar las mieses, el sudor,

la breve valentía de ser presa.

Que nadie roce sus labios, manos,

que nadie toque nada.

No recorran esta habitación, esta ciudad cercada,

huelan sólo la fragancia del espino.

DANIEL TÉLLEZ

(1972)

El aire oscuro

 

28.

saben a manzana los alveolos de mi padre/ emerjo

gusano de sus pétalos caídos/ nada difiere la luz

de lo profano/ nada transmuta el desvelo de su

aire/

32.

envainada su mano mi padre creaba espantos/ mano

mojada como adormidera para los niños/ cartílago

para el escepticismo/ fardo ligero en la fornicación

sobre la niebla/

44.

ahí               el

donde          padre

la sangre     celacanto

vierte veneno

tequila en las aortas de una isla de ciegos

45.

antes            el

que               padre

nonato         albatro

mira el arcano cuadro

muere en la alcoba de calina negra

 

Manuel Cuautle

(1971)

 

Xxxx

Existe un pasillo

de ladrillos rojos

donde

en noches de lluvia

los caracoles

corren en el

tiempo

son fieles al desplazamiento

los excita

recuerdan

que son hermafroditas

se miran las antenas

y se burlan de los viejos

que pasan a su lado

tienen un caparazón

pletórico de truenos

que se libera

y penetra

en la profundidad

de los oídos

eterna venganza

al ser asesinados

cuando los aplastan

crean resbalones

se vuelven

parte de las suelas

especialmente

en la de los niños

para que sientan

el primer dolor

de la muerte

 

 

 

  

CLAUDIA POSADAS

(1970)

Lapis Aurea

 

  

A Jorge Eduardo Eilson

 

Opus nigrum la ciudad de piedra el lento limo de la furia la
acumulación de la intemperie
nigredo

La roca hierve en esta lava donde lo acordado se dispersa en rojo fuego
rojo estrella

gigante roja

la almenara
su triste combustión de magma oculto magma indómito rubledo en su derrotada manifestación los electrones giran giran alrededor de un corazón incandescente la vorágine sublimar o fusionar el odio hasta levarse las almenas almenadas las murallas y el corazón estalle supernova el miedo y nazca el alba
albedo

una lámpara en vigilia es nunca más la ausencia
apagar su luz para guardar la memoria secreta de la luz sean la gema y la heredad la gemación largamente meditada renacer es existir fuera de esta carne atravesando la niebla el velo y la materia

la materia su dolor su podredumbre su razón que no subsiste más allá Señor de lo invisible en tus moradas Domine donde no existe pensamiento ni luz ni oscuridad acaso otra forma de otra sangre sucesiva y simultánea en tus templos Domine mas allá de estas cárceles esféricas cubiertas por sudarios de poder donde heridos somos desde el plasma hasta morir desechos por el cáncer de este mundo todos muertos todos desde lo Uno hasta la nada más allá Señor de la constelación primera más allá

Credo, Domine, sed adjuva incredulitatem meam
Spero, Domine, sed vide afflictionem meam
Amo te Domine, sed dilata cor meum
*

Dame el átomo atanor donde nazca otra sustancia y otras sean las células de nuestro nombre invisibles y fosfóricas aguas infinitas y lustrales santo Arcanum del que brota la conciencia que nos es debida santo Grial donde surge al fin la Advocación bajo la cual nos resguardamos bendito Azoth donde la rosa que es un Ser de Estrella y Ser un astro y emanar-permanecer como los astros uncidos en su propia aura todos entramados todos


La Matriz Celeste

Adoratio amada servitud En el corazón tan alto pulsa el oro un pulsar lumínico el Castillo donde spira el orden constelado la ingravidez de las palabras el sentido del espíritu la muerte de las máscaras la Resurrección en la Torre de Homenaje

Opus magnum la Ciudad dorada el lento limo de la gracia ninguna acumulación de la intemperie bautismada en el dolor acrisolado en Cristo el crisma de la fe decristaliza la cristálida

 

 

 

 

MARIO BOJÓRQUEZ

(1968)

Gacela de negra y doliente raíz

 

I

 

Qué negra es la raíz

y qué amarga

y qué doliente

es la raíz del sueño

en donde tú, gacela,

de pie sobresalías

con una flor abierta entre los dedos.

II

 

Qué negra

he dicho

pero la verdad

es preferible

decir

qué oscura la memoria

y qué hueca

mi voz.

III

Qué oscura la memoria

y qué hueca

mi voz

en aquel sueño

en donde tú, gacela,

de pie sobresalías

con una flor abierta entre los dedos.

IV

Qué negra la memoria

y qué oscura raíz

y qué amarga

y qué doliente.

V

Con una flor

abierta entre los dedos

sobresalías

de pie

y había un abismo

entre tu vientre fértil de gacela

y la caricia ansiosa de mis manos.

 

 

  

ÁNGEL CARLOS SÁNCHEZ

(1967)

Muriendo de amor por esa perra

 

Para ella, es decir, para nadie

Es bella la asesina:

tiene su mirada el filo de un diamante

y de su piel emana una toxina alucinógena;

su cuerpo es una parvada de aves ciegas

que vuelan hacia el mar por puro instinto.

Es bella: de sus pasos brotan árboles de sombra,

y alrededor la luz llovizna y quema el suelo.

Es poca cosa compararla con la sangre,

pero es hermosa como el brillo de una herida,

como una pequeña dosis de suicidio.

Es bella: su palabra forma huecos en lo oscuro.

Es hermosa y lleva entre los dedos,

como ramo de flores palpitante,

un agujero negro en expansión.

 

 

MARCO FONZ DE TANYA

(1965)

 

Del hominem amorfo y el ojo lleno de dientes

 

para Agustín Cadena

 

II

 

La joroba del agua sale desde mi boca,

la dejo recorrer todo mi cuerpo inacabado.

El agua lleva

filos que me lastiman.

Grito pero sólo sale agua,

sé que es agua,

nunca quiso ser otra cosa el agua,

sólo agua.

 

Y el ojo lleno de dientes

muerde

el agua que no bebo.

 

VI

 

Nosotros somos el grito del dolor,

con nuestros cuerpos pagamos vuestros pecados,

somos la sangre del Cristo hecha carne,

somos todos nosotros.

 

Tú eres el más bello hijo de todos

pero una corona de demonios adorna tu cabeza.

 

Tu lengua es la espada que esperamos,

ven, abre bien los ojos

y observa el fracaso del hombre.

 

Lo podrido ha cubierto todo este cuerpo.

 

Y el ojo lleno de dientes muerde

la sangre de la ciudad sacrificada.

 

Y el ojo lleno de dientes muerde

la sangre de la ciudad sacrificada.

 

 

 

 

JORGE FERNÁNDEZ GRANADOS

(1965)

Los peces

Fuimos bajando hasta el fondo
por las calles del puerto. La noche
remaba en el abismo de los ojos. No recuerdo qué tanto
la brisa nos cubrió de sal y estrellas.
Es conveniente dormir a menos que amanezca, dijo,
pero éramos legión para esas horas ya rancias de cantinas.
El ron juntó a los peces
y a todas las criaturas que no duermen
esa noche de pescadores y viajantes, de grasa y aguacero.

Emigramos a La Luna,
que era una carpa improvisada en los
dudosos territorios del suburbio.
Sudores y cervezas, baile, sedimento
de géneros grotescos de alegría,
se fueron combinando con torpeza
hasta temblar en una sombra, un amasijo
de danza, alcohol y extrañas vidas.

Los círculos que lees con tu mirada
no están en realidad aquí,
pero a ti te fue dado contemplarlos,
—dijo sonriendo y se perdió bajo los cuerpos
en la anchurosa fiesta de esa carne.
El ritmo gobernaba la sordidez o la gracia
y en medio de su lago nos fundimos.

Más tarde, ya cansados
los pocos rezagados en La Luna,
sin sueño y con nostalgia de horizonte,
fuimos a buscar el mar:
la sonata del agua, el apetito de su hechizo,
en esa vigilia donde el límite
del cielo y el océano es todavía tiniebla.

Algo nos lleva ante la orilla
a ver cómo la luz se recomienza
y estar aquí sin comprenderlo,
testigos de este mar alucinado,
súbitamente viejos, silenciosos,
oyendo de su más oscuro corazón
una alabanza.

Sentados en el muelle esperamos el día:
poco a poco fue llegando su violeta,
la noticia azul de su marea,
y en el silencio de su gloria amanecimos.

 

DATOS VITALES

 

Miguel Ángel Ortiz (Durango, México, 1984).Docente, poeta, crítico literario. Ha ganado importantes reconocimientos, como el Premio Nacional de Poesía Joven “Elías Nandino” (2005) y el Premio Nacional de Poesía “Amado Nervo” (2008), entre otros. Ha publicado “Cuaderno de las resignaciones” y mantiene varios libros inéditos. Actualmente dirige un taller literario en el Instituto Municipal de Arte y Cultura (IMAC) y preside la Sociedad de Escritores de Durango.

Audomaro Ernesto (Villahermosa, México, 1983). Poeta y ensayista. Fue becario del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Tabasco en “Jóvenes creadores” (ensayo). Estudió Comunicación en la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco y Letras en la Universidad Nacional del Litoral, en Santa Fe, Argentina. Actualmente es becario de la Fundación para las Letras Mexicanas en poesía. En otro tiempo decidió “autoexiliarse” en Madrid, París y Sarrebourg.

Alejandro Campos Oliver (Cuernavaca, México, 1983). Licenciado en Docencia (área humanidades). Entre sus libros figuran: Oraciones Temblorosas (2005), Ciudad Insomne (2005) y Tiempo Azul (2005). Compilador de -Muestra de poesía Morelense Contemporánea- (2005). Becario en el área de literatura del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Morelos (2004-2005). Ha participado en numerosos encuentros literarios nacionales e internacionales en México, Canadá, Cuba, Perú, Ecuador, Colombia y Uruguay.

Rodrigo Castillo (Ciudad de México, 1982). Coordinador de colección y consejero editorial de Ediciones El Billar de Lucrecia Poesía Latinoamericana; jefe de redacción para la revista Tierra Adentro; obtuvo el Premio Nacional de Poesía Joven “Jaime Reyes”, UACM, 2006. Ha hecho traducciones del portugués al español de Haroldo de Campos, Ferreira Gullar y Camila do Valle.

Carlos Conde (Puebla, México, 1982). Es poeta, narrador, ensayista y promotor cultural. Su poesía aparece en diversas antologías. Ha obtenido el Premio Filosofía y Letras en la categoría de Poesía (2005) así como en la de Ensayo (2006). Ha sido becario del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Puebla en la categoría de Jóvenes Creadores en la emisión 2007. Coordinador del Coloquio Internacional de Narrativa Mexicana. Actualmente estudia el Doctorado en Literatura Hispánica en el Colegio de México.

Alí Calderón (Ciudad de México, 1982). Es poeta, editor y crítico literario. Maestro en Literatura Mexicana. En 2007 recibió el Premio Latinoamericano de Poesía Benemérito de América. Fue merecedor, en 2004, del Premio Nacional de Poesía Ramón López Velarde. Becario de la primera generación de la Fundación para las Letras Mexicanas en el área de poesía. Es autor del poemario Imago prima y Ser en el mundo; del libro de ensayos La generación de los cincuenta y coordinador de la antología La luz que va dando nombre 1965-1985 20 años de la poesía última en México.

Antonio Escobar (Puebla, México, 1981). Es poeta y ensayista. Maestro en Literatura Mexicana por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Ha colaborado en diversos suplementos y revistas literarias. Es coautor de la antología La luz que va dando nombre: veinte años de la poesía última en México editada por la Secretaría de Cultura del Estado de Puebla. Forma parte del jurado de arbitraje del Suplemento Definitivamente jueves.

Rubén Márquez (Puebla, México, 1981). Poeta y ensayista. Es licenciado en Lingüística y Literatura Hispánica y Maestro en Literatura Mexicana por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Ha publicado en libros colectivos, revistas literarias como alforja, Crítica y Cultura de Veracruz  y en diversos suplementos culturales. Ha sido antologado en La luz que va dando nombre (1965-1985): Veinte años de la poesía última en México. Es autor del poemario Pleamar en vuelo publicado en Ediciones Alforja, Arte y Literatura.

Iván Cruz (Ciudad de México, 1980). Poeta, ensayista y traductor. Terminó la carrera de Lengua y Literaturas Modernas Inglesas en la UNAM. Actualmente se desempeña como secretario de redacción de la revista de literatura Viento en vela. Es autor de Tiempo de Guernica. Poemas suyos aparecen en diversas antologías y revistas literarias. En 2008 obtuvo el primer lugar en el 1er. Certamen Internacional de Poesía Bernardo Ruiz.

Óscar de Pablo (Ciudad de México, 1979). Poeta, ensayista, traductor y activista. Ha publicado los poemarios La otra mitad del mundo, Los endemoniados, Sonata para manos sucias y Debiste haber contado otras historias. Estas tres últimas obras recibieron respectivamente, el Premio Nacional de Poesía Joven Elías Nandino, el Premio Jaime Reyes de Poesía Joven de la UACM y el Premio Nacional de Poesía Joven Francisco Cervantes. Ha sido becario de la Fundación para las Letras Mexicanas y el FONCA.

Mijail Lamas (Culiacán, Sinaloa, 1979). Poeta, traductor y crítico. Es licenciado en Lengua y Literatura Hispánicas por la Universidad Autónoma de Sinaloa. Fue becario de la Fundación para las Letras Mexicanas de 2005 a 2007. Ha publicado poesía y crítica en diferentes revistas y suplementos culturales del país. Entre sus libros destacan: Contraverano, Cuaderno de Tyler Durden y Fundación de la casa. Ha traducido poemas de Luis Vaz de Camões, Cesáreo Verde y Mario de Sá Carneiro, así como prosas de Carlos Drummond de Andrade. Actualmente es director de producción de PÁRAMO ediciones.

Antonio Rodríguez (Torreón, México, 1977). Dramaturgo, poeta, fotógrafo, trovador. Es autor de los discos Rolas, De vuelta a la madera y De acordes y caracoles. Actualmente cursa la maestría en Estudios Latinoamericanos en la UNAM y coordina el Taller de Lírica en la Escuela de Música del Rock a la Palabra. En 2007, obtuvo el Premio Nacional de Literatura INBA con la obra de teatro El vuelo de Cliserio.

Jair Cortés (Calpulalpan, México, 1977). Poeta y traductor. Becario de la Fundación para las Letras Mexicanas y del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes. Su obra ha sido incluida en diversas antologías de poesía mexicana. Autor de los libros A la Luz de la sangre (1999), Tormental (2001), Contramor (2003) y Caza (Premio Nacional de Poesía “Efraín Huerta” 2006). Parte de su obra ha sido traducida al portugués, náhuatl, inglés, mayo, tsotsil, francés y catalán.

Tanya de Fonz (Guadalajara, México, 1976). Poeta y actriz. Ha publicado las siguientes plaquettes y libros de poesía: Jocabed y la ranura abierta, Pequeño Panfleto en Gran Formato y Otras Cuartillas, Indagación de lo correcto, Ronda de muertos y Abanicos. Ha participado en las publicaciones colectivas: Voces varias a veces líquidas. Muestra de poetas jaliscienses y 100 poetas del Mundo. Actualmente es coeditora de la Editorial Andrógino y forma parte de las compañías de Teatro El ojo lleno de dientes y la Escena Muda.

Hugo de Mendoza (Guadalajara, México, 1976). Poeta y editor. Ha publicado el poemario Danzarina y mantiene varios libros inéditos de poesía, entre ellos Sebastián, de próxima aparición. Algunos de sus textos han sido traducidos al portugués. Ha sido publicado en diarios y revistas de divulgación cultural, y participado en diversos eventos literarios, entre los que destacan Feria del libro del Zócalo y Feria del libro del Palacio de Minería. Fundador del colectivo Literajen. Actualmente dirige la revista literaria “el golem”.

Álvaro Solís (Villahermosa, México, 1974). Licenciado en Filología y actualmente cruza la maestría en Literatura Mexicana en la BUAP. Ha publicado tres libros de poemas. Por su obra ha recibido los siguientes reconocimientos: Premio Clemencia Isaura de Poesía 2007, Premio Nacional de Poesía Amado Nervo 2006 y Premio Tabasco de Poesía José Carlos Becerra 2003. Fue becario del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes y de la Fundación para las Letras Mexicanas.

Rocío Cerón (Ciudad de México, 1972). Poeta y editora. Ha publicado Basalto, por el cual recibió el Premio Nacional de Literatura Gilberto Owen 2000, en poesía; LitoralSoma y Apuntes para sobrevivir al aire. Ha sido becaria del FONCA en su programa de Jóvenes Creadores en las emisiones 1998-1999 y 2006-2007. Es editora de Ediciones El billar de Lucrecia, dedicada a la reciente poesía latinoamericana, y fundadora del colectivo MotínPoeta dedicado a proyectos interdisciplinarios cuyo punto de partida es la poesía. Obra suya ha sido traducida al inglés y al alemán.

Daniel Téllez (Ciudad de México, 1972). Escribe poesía, ensayo y crítica literaria en revistas académicas y literarias del país. Sus textos aparecen en diversas antologías nacionales. Entre sus libros figuran: El aire oscuro, Asidero, Contrallaveo, Cielo del perezoso y Esas distancias de algo. En 2001 obtuvo el Premio Nacional de Poesía Joven “Elías Nandino 2001” y en 2006 el Premio Municipal de Poesía “Rey Poeta Nezahualcóyotl 2006” a Creadores con Trayectoria. Es académico de la Unidad 096 DF Norte de la Universidad Pedagógica Nacional.

Manuel Cuautle (Ciudad de México, 1971). Poeta, fotógrafo y promotor cultural. Estudió Lengua y literatura hispánicas en la Universidad Nacional Autónoma de México. Es autor de los poemarios Delirios, Cuerpos nómadas, Emulación de la tierra, El suicidio del caracol  y En la partitura del exilio. Su obra literaria ha sido publicada en revistas nacionales e internacionales. Fue miembro corresponsal del Instituto de Documentación e Investigación sobre la Literatura Platense en la Ciudad de México. Organiza las Jornadas de Poesía y Poetas de América.

Claudia Posadas, (Ciudad de México, 1970). Fue becaria del Fonca/Conaculta México en el Programa de Intercambio de Residencias Artísticas para Chile (2007-2008). De la misma institución obtuvo la beca para Jóvenes Creadores en poesía (2000 y 2005). Ha sido incluida en diversas antologías nacionales y extranjeras. Ha publicado La memoria blanca de los muros (1997), Consolament (2009), entre otros. Entrevistas suyas aparecen en diversos libros en México y Latinoamérica. En el 2002 fue becaria de la Fundación Nuevo Periodismo Latinoamericano.

Mario Bojórquez (Los Mochis, México, 1968). Poeta, editor y traductor. Ha publicado Pájaros sueltos, Contradanza de pie y de barro, Diván de Mouraria, y El deseo postergado, entre otros. Poemas suyos han sido incluidos en diversas antologías y revistas literarias. Ha recibido innumerables becas y distinciones. Su obra ha sido traducida al inglés, portugués y alemán. Actualmente se desempeña como editor asociado de la revista Biblioteca de México y coordina el taller de retórica de la Fundación para las Letras Mexicanas.

Ángel Carlos Sánchez (Acapulco, México, 1967). Ha publicado nueve poemarios, entre ellos: Muriendo de amor por esa perra, Huecos necesarios, Luz ultraviolenta, y Caminar el miedo. De narrativa tiene tres libros editados: Hidrofilia, Emboscada y 101. Como artista plástico ha realizado exposiciones individuales y colectivas a lo largo del país. 

Marco Fonz de Tanya (Ciudad de México, 1965). Cursó estudios en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y en la Escuela de Escritores de la SOGEM. Ha impartido talleres de creación literaria en diversas ciudades de México y desempeñado labores editoriales. Entre sus libros figuran: Los animales mal llamados hombres, Intermedio absurdo en una función de medianoche, Del hominem amorfo, Cantos siniestros a Chiapas, El ojo lleno de dientes, Los buscadores de Shavana-Lamar (Premio Estatal de Poesía Rodulfo Figueroa/Biblioteca Popular de Chiapas, 2002) y Oziko.

Jorge Fernández Granados (Ciudad de México, 1965). Poeta y ensayista. Entre sus libros destacan: Resurrección (Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines), El cristal, Los hábitos de la ceniza (Premio Nacional de Poesía Aguascalientes) y Principio de incertidumbre (Premio Iberoamericano de Poesía Carlos Pellicer). Ha publicado la antología de la obra poética de José Emilio Pacheco La fábula del tiempo (Era, 2005). Fue becario del Centro Mexicano de Escritores y del Sistema Nacional de Creadores de Arte. Parte de su obra ha sido traducida al inglés, al francés y al chino. También ha sido incluido en diversas antologías de poesía hispanoamericana.