Victor Toledo

A continuación un poema de Víctor Toledo (Córdoba, Veracruz, 1957) con su versión al inglés por la poeta Elsa Cross. Víctor Toledo también es traductor del ruso y ha publicado, entre otros, Retrato de familia con algunas hojas (Antología mítica) o Abla o nadA. 

CHANEQUES  (CANCION DE CUNA)

 

Los binizá tuvieron la premonición

de la llegada de hombres blancos y barbados.

Y avisaron a los aztecas que se asombraron como soles en la noche.

 

 

Velo, pero las hormigas no salen.

los chaneques cabalgan sobre ellas

ojillos terribles de luz, chisporroteando

garapa, garapa rapa.

 

Duermo, las hormigas vuelven

y los chaneques me olvidan.

Mi madre niña espiaba temerosa

cuando al corredor de la calle polvorienta -asteroide abandonado- entraban

pero las hormigas ya bebían sus piernas 

y eran la sombra que se abre en la luz de una estrella           

muerta.

 

Xhuncu: si desvelo

no puedes dormir

te recuerdo lo que ansiosa esperabas de tu infancia diluvial

y vas a reencontrar los hombrecitos luminosos

levantando polvaredas de la eternidad

con sus risas y rondas, con sus rosas lirondas, con sus lindes que rozan

el delirio, flotando entre los cedros,

desordenando asteroides de la constelación,

quebrando espigas cetrinas de la luna, vigas del cielo

y tibios nardos de la sombra.

¿Recordarán las hormigas

la edad del polvo milenario en que llegaron,

no la gota de leche de la noche

en que cada una se transparentó.

¿Lo que otras veces sucedió

cuando otro como yo robaba -de estrellas fugaces- preguntas a la noche

cruzada de relámpagos de tiempo?

 

A través de la ventana del viento

que da a una calle clara y larga

caído rayo fósil, cauda olvidada de cometa,

los tigres de Tezcatlipoca

y los sacerdotes binizá miran a los chaneques.

En la montaña aúllan brujos monos. Tienen frío.

 

Nocturna espuma, la hormigas florecían en los talones

¿qué premoniciones se aclaraban

como en el ojo de agua donde la danza pule su rostro?

¿Qué es lo que sabían?

¿Por qué todo camina tan quieto

como antes de una tempestad?

 

Zeeda Bendayuse-lá?

¿Viene bramando en el cielo un ganado de culebras?

 

Xhuncu Huini, al fin duermes.

Ellas vuelven sigilosas a tomar

de las tazas de barro

el líquido que corre

en monedas de cacao

mueven con sus antenas al vacío,

y la luz de la vela se tropieza y muere:

otra lengua protestando, manoteando en el silencio.

No les importa decirnos lo que saben

no les preocupa lo que pasa.

 

Los diminutos del tiempo

inquietan las ramas del viento

                                               colgándose de ellas

con los brillos que ruedan en el agua

con los grillos que cantan en la aguja

escondida en la fragua marina del pajar.

 

Son voces maduras de la noche

                                                a punto caer

¿Recuerdas cuando los nuestros se alejaron

con la danza enredada en los tobillos?

 

Cuando todos duermen soñando que sueño

la noche se empieza a levantar

en una alta ola que anega a la Vía Láctea.

Devora a la tierra un rumor

                                          ya estrépito de pasos

es un nutrido ejército defensor que se aproxima.

Garapa, garapa rapa.

 
Baádu, nònu guciguiè

-Niño, es la estación de agua.

¿Hriaba  bandáagaa guie´nisa là?

-¿Se deshojará la flor de agua?

Cayete bi

-Está bajando viento.

Ñaá, ma´ uleza bi

-Madre, ya esperó el viento.

Caguiaba bandaaga,  ne nisaguié

-Se deshoja, está lloviendo.

Ñaá, ¿zeda Cosijoeza, Binni Nanyo’ sti Yi ne sti       

                                                    Belebiáni, shaíque stínu?

-Madre, ¿vendrá Cosigoeza, el  Señor del Tiempo

                                     y del    Rayo, nuestro emperador?

Guùzi, shiiñi gaana, lu bacaanda´

Cacheesa lu guciguié 

-Duerme, hijo, en el sueño

                                     que trota en la estación de agua. 

 

 

Chaneques (Lullaby)[1]

 

The Binizá had the premonition
of the arrival of bearded white men.
And they warned the Aztecs, who were amazed as the suns in the night.

I watch awake, but the ants don’t come out.
the chaneques ride upon them
terrible little eyes of light, crackling

garapa, garapa rapa.

I sleep, the ants return
and the chaneques forget me.
My mother child spied fearfully
when at the corridor of the dusty street -abandoned asteroid- they were coming
but the ants were already swallowing her legs
and they became the shadow that opens in the light of a dead star.

Xhuncu: if I’m awake
you cannot sleep
I remind you what you anxiously expected from your diluvian childhood
and again you’ll meet the glowing little men
raising dusts of eternity
with their laughter and rounds, with their roses so fresh, with their edges that touch
delirium, floating among the cedars,
scrambling asteroids of the constellation,
snapping citrine stems from the moon, the beams that hold the sky,
and warm spikenards of shadow.
Will the ants remember
the age of ancient dust in which they came,
and not the drop of night’s milk
in which each became transparent?
What happened other times
when someone else like me stole questions from shooting stars at night
crossed by lightning bolts of time?

Through the window
that looks upon a street clear and long
fallen fossil lightning rod, forgotten comet tail,
the tigers of Tezcatlipoca
and the Binizá priests look at the chaneques.
On the mountain monkey-shamans howl. They are cold.

A nocturnal foam, the ants consumed the heels
What premonitions were divined,
as at the spring where the dance lathers its face?
What did they know?
Why does everything walk so quietly

as before a storm?

Zeeda Bendayuse-lá?
Does a herd of snakes come roaring in the sky?

Xhunxu Huini, at last you sleep.
They stealthily return to drink
from mugs of clay
the liquid that runs
in coins of cacao,
they move the void with their antennae,
and the light of the candle trips and dies:
another language protesting, striking in the silence.
They don’t care to tell us what they know
they don’t care what is happening.

The little ones of time
disturb the branches of the wind
hanging from them
with the lights that roll on the water
with the crickets that sing in the needle
hidden in the hayloft’s sea forge.
They are ripe voices of the night
ready to fall
Do you remember when our people went away
with the dance entangled round their ankles?

When all are sleeping, dreaming that I dream
the night begins to rise
in a tall wave that floods the Milky Way.
A rumor devours the earth
already a clattering of steps
it is a large defensive army that approaches.

Garapa, garapa rapa.

-Son, it is the rainy season.
-Will it take the water lily’s petals?
-The wind is coming down.
-Mother, the wind has been waiting.
-It defoliates, it rains.
-Mother, will our lord Cosijoeza come, the lord of time and thunderbolt, our emperor?
-Sleep, son, in the dream
that trots through the rainy season.

 

 


[1] Versión corregida de Elsa Cross, Will Runyan y Kelsey Viets. Iniciativa de la traducción en la universidad de Miami: María Auxiliadora Álvarez.

Datos vitales

Víctor Toledo (Córdoba, Ver. México, 1957). Doctor de Filosofía en Filología Rusa por la Universidad Estatal Lomonosov de Moscú (1987-91). Recibió la Medalla de Honor Presidencial Pablo Neruda  del Gobierno de Chile, Centenario Pablo Neruda 2004. Ha publicado los siguientes libros: Poemas del  Didxazá, U.V. 1985; Gusilayú: La Casa, Letras Nuevas, SEP. Poesía, 1989; Las ideas estéticas de Barís Pasternak y su época (en ruso), U. Lomonosov, Moscú, 1992; El águila en las venas (Neruda en México, México en Neruda).  Secretaria de Cultura, Puebla. Ensayo, 1994; La casa de la nube, Margen de poesía # 51, UAM. 1996; La zorra azul,  El ala del tigre, UNAM. Poesía, 1996; Del mínimo infinito (poemas 1977-1998),  Col. Atarazanas, IVEC, 1998; A la memoria del demonio, Itinerario de poesía rusa,  FYL, UAP, 1999; Borís Pasternak, Poemas. Pavesas. Hojas de poesía XIII, Segovia, 1999; Retrato de familia con algunas hojas (Antología mítica), Los Cincuenta, CONACULTA. Poesía, 1999; Poética mexicana contemporánea, antología-ensayo FYL, UAP, 2000; Tres poetas rusos (Pushkin, Pasternak, Brodsky). Ensayos y traducciones. IPN, 2000; y Abla o nadA, colecc. Asteriscos, BUAP, 2002.

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